El azar y los espectáculos públicos en el ordenamiento tributario

Revista Nº 111 Mayo-Jun. 2002

Con el nuevo régimen del monopolio rentístico de juegos de suerte y azar se ha afectado tanto a los entes municipales como a los particulares 

Álvaro Eduardo Camacho Montoya 

Asesor tributario - Profesor universitario 

Introducción

Un impuesto que pretende gravar el “azar” es muy interesante desde el punto de vista académico por la estructura de sus hechos generadores. El término “Azar” viene del árabe az-zahr (el dado para jugar) y quiere decir, entre otras cosas “casualidad, caso fortuito(1)”.

El juego, a su turno, puede ser definido, más o menos, y tratando de hacer una síntesis de varias acepciones, como una acción o mecanismo basado en el cálculo o la casualidad, que implica un ejercicio recreativo, entretetenimiento, diversión, en el que se pueden ganar bienes en especie o dinero o incluso... perderlos.

El tema del juego en la historia humana es prácticamente infinito. Desde la introducción del juego de naipes con la llegada de los primeros conquistadores españoles hasta nuestros días ha sido preocupación de las autoridades tratar de controlar y gravar ciertas situaciones en las que se manifiestan elementos de habilidad, destreza, suerte o el azar.

Por otro lado, se entiende por espectáculo público una función o representación que se celebre, de forma pública, en edificios o lugares en los cuales se congrega la gente para presenciarlo u oírlo como salones, teatros, circos, plazas, estadios u otros, como por ejemplo las exhibiciones cinematográficas, las actuaciones de compañías teatrales, los conciertos y recitales de música, las presentaciones de ballet y baile, las ciudades de hierro y atracciones mecánicas, los espectáculos en estadios y coliseos, los desfiles de modas etc.

Otros hechos generadores, como las rifas o sorteos y los concursos, naturalmente son definidos normativamente(2).

Este estudio pretende comentar algunos hechos generadores del impuesto de azar y espectáculos apoyado en algunos antecedentes históricos, y relata cómo dicho tributo local sufre un dramático cambio con motivo de la expedición de la Ley 643 de 2001, por la cual se fija el régimen del monopolio rentístico de juegos de suerte y azar, modificaciones que afectan tanto a los entes municipales como a los particulares.

El análisis se concentra en dos de los tributos más representativos: “juegos” y “espectáculos públicos” en la ciudad capital, citando importante doctrina oficial vigente hasta la fecha, para efectuar posteriormente algunos comentarios de los posibles alcances de la ley en comento respecto de los municipios.

1. El impuesto de azar y espectáculos públicos en Bogotá

Lo primero que es importante resaltar es que el nombre actual del tributo en Bogotá es “impuesto de azar y espectáculos” el cual fue el resultado de la unificación de varios impuestos(3) y que tiene como campo de acción los juegos, sorteos, concursos, rifas, apuestas, premios y espectáculos públicos. El Consejo de Estado, mediante sentencia de mayo 8 de 1998, expediente 8828, señaló que “Al ordenarse la fusión de los mencionados impuestos a través del artículo 8º del Acuerdo 28 de 1995 el Concejo de Santafé de Bogotá lo hizo dentro de los límites que señala la ley, puesto que reglamentó un gravamen de su propiedad y no varió ninguno de los elementos estructurales del tributo...”.

Tributos que conforman el impuesto unificado
“de azar y espectáculos” en Bogotá
Espectáculos públicos.
Sobre tiquetes de apuestas en toda clase de juegos permitidos.
Por las ventas bajo el sistema de clubes y demás sorteos, concursos y similares.
Rifas, apuestas y premios de las mismas.

 

El artículo 8º del Acuerdo Distrital 28 de 1995 determinó la fusión los impuestos de espectáculos públicos, juegos, rifas, sorteos, concursos y similares:

“Bajo la denominación de impuestos de azar y espectáculos, cóbranse unificadamente los impuestos de espectáculos públicos, juegos, rifas, sorteos, concursos y similares. La tarifa de este impuesto es el 10% sobre el valor de los ingresos brutos por dichas actividades”.

El anterior cuadro sufre un fuerte cambio con motivo de la expedición de la Ley 643 de 2001. De lo dicho por la doctrina distrital(4), vigente hasta el día de hoy, se puede entender que los juegos de habilidad y destreza, azar o casualidad, o una mezcla de ambos elementos; es decir, habilidad y destreza más azar, habían sido considerados gravados por el Distrito con anterioridad a la expedición de la Ley 643, norma que modificó en su artículo 48 y 49(5) el régimen tributario de los juegos de suerte y azar en concordancia con su artículo 5º(6). En este orden de ideas solo estarían gravados en la ciudad capital desde la expedición de dicha ley y hasta el día de hoy, de manera principal, los espectáculos públicos(7) y de la cual se transcriben los apartes importantes en este estudio.

En todo caso se requiere hacer un seguimiento a la doctrina oficial que se siga expidiendo sobre estos temas, teniendo en cuenta lo dicho en el numeral 1º de las conclusiones que se desarrollan más adelante.

Finalmente es relevante destacar que el impuesto distrital de azar y espectáculos es diferente del “impuesto de espectáculos públicos con destino al deporte”, este último impuesto de carácter nacional recaudado por el IDRD- Coldeportes. En la actualidad este otro impuesto se encuentra contemplado para Bogotá en el artículo 122 del Decreto Distrital 400 de 1999.

2. Análisis de dos impuestos en concreto: el impuesto de juegos y el impuesto de espectáculos públicos en Bogotá

A continuación presentamos un breve relato del impuesto de juegos y el de espectáculos públicos en la ciudad capital.

2.1. Impuesto de juegos

El artículo 75 del Decreto 400 de 1999 define juego como “todo mecanismo-acción basado en las diferentes combinaciones de cálculo y de casualidad que dé lugar a ejercicio recreativo donde se gane o pierda, ejecutado con el fin de entretenerse, divertirse y/o ganar dinero o especie” Las clases de juegos, señaladas en el Decreto Distrital 114 de 1988, son:

“Artículo 24. Clases de juegos.

a) Juegos de azar. Son aquellos en donde el resultado depende única y exclusivamente del acaso y donde el jugador no posee control alguno sobre las posibilidades o riesgos de ganar o perder.

b) Juegos de suerte y habilidad. Son aquellos en donde los resultados dependen tanto de la casualidad como de la capacidad, inteligencia y disposición de los jugadores, tales como “black jack” o “21”, “rumy”, “canasta”, “King”, “póker”, etc.

c) Juegos de destreza y habilidad. Son aquellos en donde solo cuenta para el resultado la inteligencia, la propiedad con que se efectúen y los conocimientos o actos propios del jugador, entre los cuales están: bolos, billares, billarines, discólogo, billar-pool, futbolín, etc.

Artículo 25: Juegos electrónicos: se denominan juegos electrónicos aquellos mecanismos cuyo funcionamiento está condicionado a una técnica electrónica y que dan lugar a un ejercicio recreativo donde se gana o se pierde, con el fin de entretenerse o ganar dinero.

Artículo 26. Clases de juegos electrónicos:

a) De azar

b) De suerte y habilidad

c) De destreza y habilidad”(8)

Estos juegos enumerados son conocidos como “permitidos”; es decir, que cuentan con el aval del Estado para su celebración y que requieren simplemente de una autorización para su funcionamiento.

Debe tenerse en cuenta el artículo 2º del Acuerdo 05 de 1992, en el cual se señaló que para “efectos fiscales entiéndase por boleta o tiquete de apuesta de que trata el numeral primero del artículo 7º de la Ley 12 de 1932 y el artículo 227 del Decreto 1333 de 1986, todo tipo de boleta, billete, tiquete, ficha, moneda, dinero en efectivo o similares, que de acceso a la ejecución de juegos permitidos, sean estos electrónicos, eléctricos, mecánicos, manuales o similares”.

Para determinar si los juegos son sujetos al impuesto de azar y espectáculos debemos precisar entonces que, según la doctrina oficial actual, es irrelevante en primera instancia entrar a determinar si un juego obedece al azar y la casualidad, o a la destreza y habilidad puesto que como se aprecia en el contexto de la Ley 643 de 2001 (artículo 49), norma vigente hoy en día, establece la prohibición expresa de gravar con cualquier tipo de impuesto de carácter departamental, municipal o distrital a los juegos definidos en el artículo 5º de la misma ley y entendidos estos como actividad monopolística(9).

Cualquier tipo de juego que obtenga autorización para su ejecución por parte de la autoridad nacional encargada del control, administración y explotación de este monopolio se encuentra inmerso dentro de la prohibición legal prevista en la Ley 643 de 2001 y sobre la cual ya se ha hecho referencia.

El concepto distrital 905 de 2001 dice, respecto del alcance del artículo 49 de la Ley 643 de 2001, lo siguiente:

“Del texto de la norma transcrita se desprende que es clara la voluntad del legislador de prohibir el establecimiento de cualquier tipo de gravamen perteneciente a las entidades territoriales sobre los juegos de suerte y azar. Por lo cual tenemos el artículo 49 de la Ley 643 de 2001 que en este instante goza de vigencia y por lo tanto su aplicabilidad en el Distrito Capital es de estricto cumplimiento, para todos los impuestos de los que es sujeto activo Bogotá, como lo es el impuesto de industria y comercio y el impuesto de juegos fusionado actualmente en el impuesto de azar y espectáculos. Es necesario aclarar que en cuanto respecta al impuesto de espectáculos públicos unificado para efectos de recaudo con el impuesto de juegos de suerte y azar en el denominado impuesto de azar y espectáculos por el Acuerdo 28 de 1995, goza de plena vigencia, y su declaración y pago obliga a los contribuyentes de este tributo que ejecuten actividades gravadas con el mismo”.

De otro lado es importante resaltar el texto de la Circular Externa 046 del 14 de noviembre de 1997, en la cual la Superintendencia Nacional de Salud impartió instrucciones a los alcaldes municipales y distritales, y en la que se refirió a la creación del monopolio rentístico de la nación sobre los juegos de suerte y azar diferentes a las loterías, apuestas permanentes y rifas menores, los cuales fueron clasificados en los siguientes términos:

“Juegos mayores: Son los juegos con alto volumen de ventas y circulación nacional, cuya operación requiere el uso de tecnología de borde o frontera, apropiada para su normal desarrollo. Entre otros, se consideran mayores los juegos y/o apuestas operados mediante sistemas computarizados en línea.

Juegos novedosos: Son creaciones intelectuales caracterizadas por su originalidad en el objeto y/o en el sistema de operación del juego.

Juegos intermedios: Son los juegos con mediano volumen de ventas y circulación nacional, regional o local. Se consideran entre otros, los instrumentos propios de casinos, bingos electrónicos, la explotación masiva de máquinas tragamonedas y todos los demás juegos con características similares.

Juegos menores: Son los de bajo volumen de ventas con circulación local, como las rifas mayores cuyo plan de premios exceda de 250 salarios mínimos mensuales, bingos, poliedros, esferódromos, primera, dados, gimba, máquinas electrónicas, tragamonedas, plumilla, tute, póker tapado, juegos con naipes, apuestas sobre riñas de gallos y demás juegos con características análogas.”

Antecedentes históricos del impuesto de juegos en el país

El impuesto de “juegos” tuvo su origen en la Ley 12 de 1932 como uno de los mecanismos para obtener recursos extraordinarios previstos en dicha ley, al respecto el artículo 7º de la misma establece:

“Artículo 7º Con el objeto de atender al servicio de bonos del empréstito patriótico que emita el gobierno establécense los siguientes gravámenes:

1. Un impuesto del diez por ciento sobre el valor de cada boleta de entrada a espectáculos públicos de cualquier clase, y por cada boleta o tiquete de apuesta en toda clase de juegos permitidos, o de cualquier otro sistema de repartición de sorteos” (se subraya).

Posteriormente la Ley 69 de 1946, en su artículo 12, restableció dicho impuesto, la Ley 33 de 1968 traslada la propiedad de este impuesto a los municipios y al Distrito Capital, y el artículo 227 del Decreto 1333 de 1986 lo retoma. Sin embargo, hoy en día, los entes municipales deben tener presente los efectos de la Ley 643 de 2001 (artículos 5º y 49 entre otros) en sus respectivos territorios.

2.2. Impuesto de espectáculos públicos

Concepto actual del impuesto de espectáculos en Bogotá

Ahora bien, conforme con las normas vigentes, se entiende como espectáculo público (D. Distrital 400/99, art. 73):

“Artículo 73. Espectáculo público. Se entiende por espectáculo público, la función o representación que se celebre públicamente en salones, teatros, circos, plazas, estadios u en otros edificios o lugares en los cuales se congrega el público para presenciarlo u oírlo”.

Así mismo, en el artículo 77 del mismo Decreto Distrital 400 de 1999, encontramos que constituyen en jurisdicción del Distrito Capital espectáculo público, entre otros los siguientes: las exhibiciones cinematográficas, las actuaciones de compañías teatrales, los conciertos y recitales de música, las presentaciones de ballet y baile, las ciudades de hierro y atracciones mecánicas, los espectáculos en estadios y coliseos, los desfiles de modas etc.

Antecedentes históricos del impuesto de espectáculos públicos en el país

La Ley 12 de 1932 estableció un impuesto del diez por ciento (10%) sobre el valor de cada boleta de entrada personal a espectáculos públicos de cualquier clase, y por cada boleta o tiquete de apuesta en toda clase de juegos permitidos, o de cualquier otro sistema de repartición de sorteos. El texto legal citado fue reglamentado por el Decreto 1558 de 1932 el cual preceptuó que los impuestos establecidos por la Ley 12 de 1932, se harían efectivos a partir del 1º de octubre del mismo año. Posteriormente la Ley 33 de 1968, sobre fortalecimiento de los fiscos seccionales y municipales, cedió el impuesto de espectáculos públicos a los municipios y a Bogotá a partir del 1º de enero de 1969, con las tarifas y bases normativas vigentes entonces, y les dio la facultad de organizar y asumir oportunamente la administración y recaudo de los impuestos cedidos.

El Decreto 057 de 1969 reglamentario de la Ley 33 de 1968 señaló que a partir del 1º de febrero de 1969 corresponde a Bogotá y a los municipios, la administración, recaudo y control de los impuestos nacionales que fueron declarados de propiedad exclusiva suya, de conformidad con el artículo 3º de la Ley 33 de 1968. Así mismo, se estableció que el recaudo se efectuaría por conducto de la tesorería distrital y de las tesorerías municipales. Luego fue retomado este impuesto en el artículo 227 del famoso Decreto 1333 de 1986 y está vigente hoy en día en los municipios que lo hayan implementado.

Conclusiones

Aunque el tema del impuesto municipal de azar y espectáculos es, de por sí, complejo porque existe abundante legislación local dispersa sumada al hecho de que la Ley 643 de 2001 tiene una redacción, en nuestro criterio, poco clara en algunos apartes, nos permitimos hacer las siguientes precisiones, desde nuestro punto de vista, y teniendo en cuenta lo expresado en algunos conceptos de la dirección de impuestos distritales vigentes a la fecha para el caso de la ciudad capital. Es importante, en todo caso, hacer seguimiento a la doctrina oficial que se siga expidiendo.

1. Ley 643 de 2001 frente a los impuestos de azar y espectáculos en los diferentes municipios del país

El artículo 49 de la ley 643 en mención establece: “Prohibición de gravar el monopolio. Los juegos de suerte y azar a que se refiere la presente ley no podrán ser gravados por los departamentos, distrito o municipios, con impuestos, tasas o contribuciones, fiscales o parafiscales distintos a los consagrados en la presente ley. La explotación directa o a través de terceros de los juegos de suerte y azar de que trata la presente ley no constituye hecho generador del impuesto sobre las ventas IVA. Los juegos de suerte y azar cuyos derechos de explotación no hayan sido establecidos en esta ley, causarán derechos de explotación equivalentes por lo menos, al diecisiete por ciento (17%) de los ingresos brutos”.

Lo anterior implica que los municipios se encontraron frente al dilema de dar aplicación inmediata al texto del artículo 49 en sus jurisdicciones o de considerar que se requería primero de normatividad local que incorporara la prohibición de gravar con tributos municipales la explotación directa o a través de terceros de los juegos de suerte y azar de que trata dicha ley. Las inquietudes para algunos se mantienen hoy en día.

Sin embargo, Bogotá, es el modelo para seguir en muchos parámetros referentes a los impuestos locales, vía doctrina oficial , consideró que: “Del texto de la norma transcrita (L. 643 /2001. art. 49) se desprende que es clara la voluntad del legislador de prohibir el establecimiento de cualquier tipo de gravamen perteneciente a las entidades territoriales sobre los juegos de suerte y azar. Por lo cual tenemos el artículo 49 de la Ley 643 de 2001 en este instante goza de vigencia y por lo tanto su aplicabilidad en el Distrito Capital es de estricto cumplimiento, para todos los impuestos de los que es sujeto activo la Capital, como lo es el impuesto de industria y comercio y el impuesto de juegos fusionado actualmente en el impuesto de azar y espectáculos. Es necesario aclarar que en cuanto respecta al impuesto de Espectáculos Públicos unificado para efectos de recaudo con el impuesto de juegos de suerte y azar en el denominado impuesto de azar y espectáculos por el Acuerdo 28 de 1995, goza de plena vigencia, y su declaración y pago obliga a los contribuyentes de este tributo que ejecuten actividades gravadas con el mismo(10) (resaltado nuestro).

Es muy importante hacer un seguimiento a la evolución que la doctrina oficial pueda tener más adelante, lo que implicará evidentemente nuevos estudios y análisis.

2. Situación actual desde la Ley 643 de 2001 en Bogotá

La doctrina distrital(11), vigente a la fecha, considera que los juegos de habilidad y destreza, azar o casualidad, o una mezcla de ambos elementos; es decir, habilidad y destreza más azar, habían sido considerados gravados por el distrito con anterioridad a la expedición de la Ley 643 de enero 16 de 2001, norma que modificó en su artículo 48 y 49(12) el régimen tributario de los juegos de suerte y azar en concordancia con el artículo 5º de la misma ley y sus excepciones(13). Solo estarían gravados desde la expedición de dicha ley y hasta el día de hoy, de manera principal los espectáculos públicos(14) en los términos y con las aclaraciones arriba señaladas.

Es importante señalar que existe, hoy en día, cierto debate sobre el alcance del artículo 5º de la Ley 643 de 2001 sus exclusiones y cobertura. Sin embargo, la reciente sentencia de la Corte Constitucional C-1191 de 2001 declaró EXEQUIBLES los artículos 2º a 9º, del 12 al 15, del 17 al 19, 21, 22, 24, 25, 28, 29, 31, 33, 36, 39, 41, 42, 46, 47 y del 49 al 51 de la Ley 643, pero únicamente en relación con los cargos del actor formulados y analizados por la Corte.

Para terminar esta parte se debe tener en consideración el texto del artículo 164 del Decreto Distrital 807 de 1993, el cual dice que: “Los contribuyentes que actúen con base en conceptos escritos de la subdirección jurídico tributaria de la dirección distrital de impuestos, podrán sustentar sus actuaciones en la vía gubernativa y en la jurisdiccional con base en los mismos. Durante el tiempo que tales conceptos se encuentren vigentes, las actuaciones tributarias realizadas a su amparo no podrán ser objetadas por las autoridades tributarias. Cuando la dirección distrital de impuestos cambie la posición asumida en un concepto previamente emitido por ella deberá publicarlo” (resaltado nuestro).

3. Situación anterior a la Ley 643 de 16 de enero de 2001 en Bogotá

Sería claro que antes de la expedición de la ley en comento estaba vigente el régimen contenido en el Estatuto Tributario de Bogotá (D. 400/99, arts. 71 y ss.) situación que tiene suma importancia para los procesos de fiscalización en curso.

4. Situación en Bogotá del impuesto de industria y comercio

El Concepto Distrital 905 de 2001 dice, respecto del alcance del artículo 49 de la Ley 643 de 2001, lo siguiente en su parte pertinente: “Del texto de la norma transcrita se desprende que es clara la voluntad del legislador de prohibir el establecimiento de cualquier tipo de gravamen perteneciente a las entidades territoriales sobre los juegos de suerte y azar. Por lo cual tenemos el artículo 49 de la Ley 643 de 2001 en este instante goza de vigencia y por lo tanto su aplicabilidad en el Distrito Capital es de estricto cumplimiento, para todos los impuestos de los que es sujeto activo el Distrito Capital, como lo es el impuesto de industria y comercio y el impuesto de juegos fusionado actualmente en el impuesto de azar y espectáculos...”. Hace referencia esta doctrina oficial a que los ingresos que se obtengan por el ejercicio de “juegos de suerte y azar” no se encontrarían gravados con el impuesto de industria y comercio por la prohibición existente contenida en el artículo 49 de la Ley 643 de 2001. Situación contraria acontece en cuanto a los ingresos provenientes de “espectáculos públicos”, los cuales por no encontrarse inmersos dentro de la exclusión legal sí deberían tributar por concepto del impuesto de industria y comercio, cosa que se encarga de precisar el concepto.

Para finalizar, la jurisprudencia del Consejo de Estado aclaró hace mucho tiempo las diferencias estructurales entre los impuestos de espectáculos públicos y el de industria y comercio señalando que no se presenta el fenómeno de doble tributación(15).

5. Otros impuestos, tasas o derechos que afectan los temas de azar, juegos y espectáculos en el país

Otros tributos relacionados, y que se deberá evaluar en cada caso su aplicación concreta, son el impuesto de espectáculos públicos con destino al deporte; el impuesto de fondo de pobres en los municipios que se encuentre establecido; y, evidentemente, el pago de los derechos por explotación del monopolio rentístico de suerte y azar a Etesa (antes Ecosalud)(16).

(1) Diccionario de la Lengua Española. Real Academia Española. Decimonovena Edición 1970.

(2) En Bogotá pueden mirarse los artículos 74 y 76 del Decreto 400 de 1999.

(3) Ver artículo 71 del Decreto 400 de 1999.

(4) Conceptos distritales 0935 y 0905 ambos del 2001.

(5) El artículo 49 de la Ley 643 del 16 de enero de 2001 “Por la cual se fija el régimen propio del monopolio rentístico de juegos de suerte y azar, establece: “Prohibición de gravar el monopolio. Los juegos de suerte y azar a que se refiere la presente ley no podrán ser gravados por los departamentos, distrito o municipios, con impuestos, tasas o contribuciones, fiscales o parafiscales distintos a los consagrados en la presente ley. La explotación directa o a través de terceros de los juegos de suerte y azar de que trata la presente ley no constituye hecho generador del impuesto sobre las ventas IVA. Los juegos de suerte y azar cuyos derechos de explotación no hayan sido establecidos en esta ley, causarán derechos de explotación equivalentes por lo menos, al diecisiete por ciento (17%) de los ingresos brutos”.

(6) La doctrina distrital vigente a la fecha es muy interesante respecto de su interpretación de los alcances de la Ley 643 de 2001.

(7) Ver página 5 del Concepto Distrital 935 de 2001.

(8) Esta disposición fue modificada por el artículo 1º del Acuerdo 10 de 1994, el cual fue declarado nulo por el Consejo de Estado.

(9) Un aparte del Concepto Distrital 935 de 2001 dice textualmente lo siguiente: “De lo anterior tenemos que es irrelevante entrar a determinar si un juego es o no permitido dentro del contexto plasmado en la interpretación hecha por la Corte Suprema de Justicia sobre el Código Civil, así mismo no importa si el juego obedece al azar y la casualidad, o a la destreza y habilidad o al azar y habilidad, puesto que como se aprecia al quedar incluidos todos los juegos como actividad monopolística, salvo los expresamente excluidos por la ley, (como lo son las loterías apuestas permanentes y las rifas menores), cualquier tipo de juego que obtenga autorización para su ejecución por parte de la autoridad nacional encargada del control, administración y explotación de este monopolio, a saber para nuestro caso específico, Ecosalud o a las autoridades correspondientes en el evento de explotación de juegos no incluidos dentro de este monopolio (loterías, apuestas permanentes, etc.) deben considerarse permitidos, lo cual significa que para efectos del impuesto de juegos de que trataba la Ley 12 de 1932 estaban gravados siempre y cuando obtuvieran los sujetos que lo explotaban, la respectiva autorización”.

(10) El Concepto Distrital 905 de 2001.

(11) Conceptos distritales 0935 y 0905 ambos del 2001.

(12) El artículo 49 de la Ley 643 del 16 de enero de 2001 “Por la cual se fija el régimen propio del monopolio rentístico de juegos de suerte y azar, establece: “Prohibición de gravar el monopolio. Los juegos de suerte y azar a que se refiere la presente ley no podrán ser gravados por los departamentos, distrito o municipios, con impuestos, tasas o contribuciones, fiscales o parafiscales distintos a los consagrados en la presente ley. La explotación directa o a través de terceros de los juegos de suerte y azar de que trata la presente ley no constituye hecho generador del impuesto sobre las ventas IVA. Los juegos de suerte y azar cuyos derechos de explotación no hayan sido establecidos en esta ley, causarán derechos de explotación equivalentes por lo menos, al diecisiete por ciento (17%) de los ingresos brutos”.

(13) La doctrina distrital actual es muy interesante respecto de la interpretación de los alcances de la Ley 643 de 2000, situación que puede cambiar.

(14) Ver página 5 del Concepto Distrital 935 de 2001.

(15) Sentencia del Consejo de Estado, Sección Cuarta, junio 26 de 1987, el extracto se puede ubicar en el Régimen Tributario de Bogotá LEGIS, 2001, pág 193.

(16) Ley 643 de 2001.