El capital humano: prácticas informativas en las sociedades cotizadas en la Bolsa Española

Revista Nº 32 Oct.-Dic. 2007

Ricard Monclús Guitart 

M. Araceli Rodríguez Merayo 

Teresa Torres Coronas 

M. Arántzazu Vidal Blasco (España) 

Profesores titulares 

Departamento de Gestión de Empresas 

Universitat Rovira i Virgili 

1. Introducción(1) 

En los informes económicos anuales de las empresas se pueden encontrar frases, políticamente correctas, que manifiestan la creciente importancia que confieren las empresas a sus recursos humanos.

“Las personas son nuestro capital más importante” (Bankinter, Informe Financiero 2004).

“Sin lugar a dudas el activo más importante de la empresa es su fuerza de trabajo” (Prosegur, Informe Financiero 2004).

“Nuestros trabajadores son el mejor aval de la empresa” (BBVA, Informe Financiero 2004).

Este trabajo pretende constatar si la información que ofrecen sobre su capital humano las empresas españolas, que cotizan en el mercado continuo de la Bolsa de Madrid, está acorde con la grandeza de las expresiones anteriores. El objetivo último es saber cómo, dónde y en qué grado estas empresas suministran información acerca del perfil de sus empleados, de su capacidad para trabajar en entornos cambiantes, del nivel de compromiso y motivación que disponen, así como del grado de formación y de la renovación del personal que existe en cada una de las empresas seleccionadas. Una breve explicación del concepto e importancia del capital humano, como parte integrante del capital intelectual de las organizaciones empresariales, precede al estudio empírico sobre las prácticas informativas de las empresas españolas cotizadas.

2. Información y conocimiento

El conocimiento siempre ha estado socialmente valorado, debido a que, como señala Stewart (1997), a lo largo de la historia han triunfado los pueblos con conocimientos más avanzados. En la actualidad, el conocimiento y la información se han erigido en los pilares básicos del desarrollo económico, pudiendo añadir que son los principales factores dentro del proceso productivo. Ello es así, hasta el punto de que los países pobres no solo se diferencian de los ricos, en que disponen de menor capital, sino porque disponen de menos conocimiento (Toffler, 1990) y el comercio, el trabajo y el bienestar humano, están en función de la integración que tengan los países en la red de la información y el conocimiento (Álvarez, 2002). Por ello, en la sociedad de la información y el conocimiento, el capital intelectual se ha convertido en el bien más preciado de una nación, de una sociedad y, como no, de una empresa. Los factores de producción tradicionales, recursos naturales, mano de obra y capital, han sido desplazados por un nuevo recurso básico: el saber. Y ello ha sido debido a una serie de factores interconectados entre sí, como son la globalización, las tecnologías de la información y de la comunicación y el desarrollo y auge de los recursos intangibles.

La información, entendida como los datos que tenemos a nuestro alcance y entender, y el conocimiento(2), aprehensión activa e interactiva de la realidad, definido como el proceso de elaboración personal de la información gracias a la experiencia (Marqués, 2002) son, en la sociedad de la información y el conocimiento, el equivalente a las máquinas de vapor y al ferrocarril de la Revolución Industrial de finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX, que ya en su momento fue considerada como el cambio tecnológico, cultural y económico más importante de la historia. De la misma forma que aquella Revolución Industrial relegó a un segundo lugar la actividad agrícola, la revolución actual está relegando a los activos tangibles en aras de los recursos intangibles. La diferencia más importante entre la Revolución Industrial y la actual Revolución Tecnológica(3) es que en la última no hay posibilidad de ubicar a los trabajadores no cualificados en otras áreas, en las que tampoco sea necesaria la cualificación.

Información y conocimiento forman parte de un binomio muy próximo, ya que el acceso a la primera es una condición necesaria para la obtención del segundo. Ambos conceptos se han convertido en factores estratégicos para la competitividad de las naciones y, en el aspecto que más interesa a este trabajo, para la competitividad de las empresas que están obligadas a preservar la diferencia al estar, la mayoría de ellas, inmersas en un mercado globalizado. En este contexto es importante plantear las siguientes preguntas: ¿hasta qué punto las empresas informan a terceros de el conocimiento y valor de sus empleados? ¿Qué se entiende por conocimiento de los empleados? Los siguientes apartados dan respuesta a estas preguntas.

3. El conocimiento de los empleados

Como señala Sveiby (2000), las estructuras de las empresas son consecuencia de acciones humanas y su existencia depende de los trabajadores de la empresa. Por esta razón, el capital intelectual ha estado presente en las empresas desde el inicio de las mismas, desde que fue necesario crear sus estructuras, y era más conocido como fondo de comercio o goodwill.

La revolución tecnológica que ha dado origen a la sociedad de la información y el conocimiento, ha proporcionado nuevos instrumentos a las organizaciones empresariales que tienen como base las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) y, como consecuencia, ha dotado a las empresas de nuevos activos. Los beneficios de estas tecnologías se han puesto de manifiesto en ambientes de trabajo bien estructurados, cuando el flujo de trabajo acepta la predefinición y la automatización se convierte en la mejor opción (Meroño, 2005). Habitualmente, las TIC se han aplicado a través de la automatización de los procesos existentes dentro de los límites de las estructuras funcionales tradicionales (Fielder et al., 1994). En este contexto, el capital intelectual hace referencia a la combinación de activos inmateriales que permiten el funcionamiento de la empresa (Brooking, 1997).

El capital intelectual de una organización lo conforman múltiples recursos, entre ellos, la clientela, marcas, canales de distribución, franquicias, know-how, copyrights, patentes, capacidad creativa, liderazgo, cultura corporativa, estructura financiera, bases de datos o sistemas de comunicación. Agrupar y categorizar estos recursos no ha sido una tarea fácil. Pero, en la actualidad, la mayoría de autores los engloba en una de las tres categorías siguientes: la relación de la empresa con el mundo exterior, las personas y los procesos internos y la competencia de los empleados. Las clasificaciones que más relevantes y que más atención han recibido son las de:

• Brooking (1997) quien los organiza en: a) Activos de mercado, b) Activos centrados en el individuo, c) Activos de propiedad intelectual y d) Activos de infraestructura.

• Bontis (1996), Edvinson y Sullivan (1996) y Roos y Roos (1997) los clasifican en: a) Capital humano, b) Capital organizacional y c) Capital de clientes. Una clasificación análoga a la de Stewart (1997) cuando propone: a) Capital social, b) Capital estructural y c) Capital humano y a la que establece el programa Meritum (2001) con: a) Capital humano, b) Capital estructural y c) Capital relacional.

A modo de síntesis, Barth et al. (2001), en un estudio para comprender las distintas taxonomías, concluye que los distintos modelos tienen tres cosas en común: 1) la interconexión a los empleados, 2) a los procesos y estructuras y 3) a los clientes. Kaufmann y Schneider (2004) secundan las conclusiones anteriores, lo que serviría para validar esta triple categorización del capital intelectual.

Dentro de esta taxonomía, es importante delimitar el concepto de capital humano (en adelante CH) como parte integrante del capital intelectual de las empresas. El concepto de CH como factor económico, fue dado a conocer en 1964 por el premio nobel Gary S. Becker, en su libro Human capital: a theoretical and empirical analysis. En su teoría, Becker (1964) establece una división entre lo que denomina CH específico y CH general. El primero, es el que el trabajador dedica a la empresa en la que se encuentra empleado y que puede ser acumulado a través de la experiencia en el trabajo y con la ayuda de la formación (solo puede ser usado en un tipo de industria) y, el segundo, el que el trabajador dispone con independencia de la empresa, puede ser acumulado por la educación(4), siendo la base para la formación específica (facilitará la movilidad factorial). Por tanto, el CH puede entenderse como el conjunto de habilidades, capacidades, actitudes y conocimientos que permiten a una persona obtener una renta y, dentro del contexto empresarial, se trata del resultado de la suma organizada de los CH de sus efectivos, en la medida en que esté relacionado con su actividad productiva (Solé, 2002).

Como el CH se atribuye al valor económico potencial de la mayor capacidad productiva de un empleado, consecuencia de unos mayores conocimientos (Suárez, 1997), existe la dificultad de saber si cuando se habla de CH se están englobando todos los desembolsos para mantener a un empleado en la empresa, solamente la formación y conocimientos adquiridos o deben tenerse en cuenta ambos componentes. La tendencia actual, señalada por Nevado y López (2002), estaría en integrar las competencias, formación del personal, entre otros, que van a generar a la empresa beneficios futuros y le proporcionarán una ventaja competitiva al haber procurado a sus empleados, mediante dicha formación, algunos o varios de los siguientes elementos: transmisión de la información, desarrollo de habilidades, modificación de actitudes y desarrollo del nivel conceptual. Los ingresos futuros que proporcionará un empleado, en el que se ha realizado una inversión consistente en mejorar su formación, serán consecuencia de una mejora en su productividad.

La sociedad de la información y el conocimiento ha provocado cambios muy importantes en el CH, puesto que las TIC afectan a la parte del CH que Becker (1964) denominaba general. Esto ha significado que los trabajadores, antes de la irrupción de las TIC, se procuraban una formación específica en el trabajo que iban a desarrollar a lo largo de toda su vida laboral (en la mayoría de los casos, incluso en la misma empresa), mientras que ahora, inmersos en las nuevas tecnologías, los trabajadores se procuran unos conocimientos generalistas, que pueden desarrollar en distintos trabajos, empresas y sectores. Las empresas buscan expertos y no especialistas, se interesan más por conocimientos modelados más que por habilidades específicas y, para ello, a menudo deben suministrar una formación que permita a sus trabajadores adaptarse a la nueva situación. Según Martínez (1998), esta formación deberá incidir en las aptitudes, en el sentido de proporcionar conocimientos de la nueva tecnología y en las actitudes, puesto que a menudo habrá un colectivo al que resultará imposible incorporar en su haber una nueva tecnología. A este grupo de personas será necesario proporcionarles actitudes abiertas, a la vez que críticas y, sobre todo, adaptables.

El paso de conocimientos específicos a generalistas tiene varios efectos. Al no ser tan importante la especialización, existe un número más elevado de trabajadores que pueden ocupar un mismo lugar de trabajo. Al mismo tiempo, la versatilidad adquirida por los empleados les permite incrementar su movilidad, con lo que la empresa, si no quiere incurrir en un coste añadido de selección permanente de trabajadores, debe procurar retener a sus empleados más valiosos. Esta sucesión de acontecimientos, consecuencia de la irrupción de las TIC, introduce en la empresa la necesidad, no siempre sentida antes, de cuidar su CH para preservar una parte muy importante de su capital intelectual, un recurso intangible que genera valor actual y beneficios futuros, al mismo tiempo que se complementa con su capital físico o tangible.

Si el CH diferencia y aumenta el valor económico de las empresas en el mercado, ayudándoles a conseguir ventajas competitivas sostenidas, las empresas deben, cada vez más, dar información a sus clientes, inversores o proveedores sobre este preciado recurso. ¿Qué tipo de información ofrecen y cómo la presentan? El estudio empírico realizado da respuesta a esta pregunta.

4. El capital humano en las empresas cotizadas

Las empresas españolas están obligadas por ley a proporcionar información económica y financiera, razón por la que depositan periódicamente en los registros mercantiles las cuentas anuales, integradas hasta la fecha por el balance de situación, la cuenta de pérdidas y ganancias y la memoria. En estas cuentas, la información está muy regulada y, en un porcentaje muy elevado, hace referencia a información financiera provinente de sus recursos tangibles y, en menor grado, da a conocer aspectos relacionados con los recursos intangibles.

Muchas empresas, además de ofrecer la información técnica que se recoge en sus cuentas anuales, suelen proporcionar el denominado “Informe económico” donde, sin una regulación expresa, informan de todos aquellos aspectos que consideren interesantes para terceras personas vinculadas a la empresa. Las sociedades que cotizan en bolsa, dado que deben procurarse las atenciones de sus socios, publican con más o menos detalle esta información complementaria, mientras que las pequeñas y medianas empresas no acostumbran a ofrecerla.

Una tercera vía de conocimiento de las interioridades de algunas instituciones empresariales se puede obtener a través de las páginas web de las empresas. Ello es así porque en España, desde enero del 2004 y según Orden Ministerial 3722/2003 de 26 de diciembre, todas las sociedades anónimas cotizadas deben tener una página web en la que figuren, como mínimo, los estatutos sociales, el reglamento de la junta general, el reglamento del consejo de administración y, en su caso, los reglamentos de las comisiones del consejo de administración, la memoria anual, el reglamento interno de conducta, los informes de gobierno corporativo, los documentos relativos a las juntas generales ordinarias y extraordinarias, con información del orden del día, propuestas, etc., información sobre el desarrollo de las juntas generales celebradas, los cauces de comunicación entre sociedad y accionista, los medios y procedimientos para ser representado en la junta general, los medios y procedimientos para ejercer el voto a distancia y los hechos relevantes.

La utilización de páginas web por parte de las empresas empezó en la última década del siglo XX, teniendo un componente claramente publicitario. Las primeras páginas web, eran grandes escaparates de sus magníficas instalaciones, con fotos sugerentes de los productos y una parte institucional en la que se ponía de relieve su historia y se recogía con profusión discursos por parte de sus directivos. Posteriormente, se utilizó la página web como vehículo comercial, los productos no solo eran objeto de fotografías y montajes: podían adquirirse. Esta posibilidad fue desarrollada, claro está, por un tipo determinado de empresas a las que, por su tipología de producto, les estaba más permitido, por ejemplo, las que vendían libros, discos, aparatos electrónicos, vinos y algunas más.

En la actualidad, las páginas web de las empresas apuestan por el diseño y por diversificar el tipo de información que ofrecen. Se aprecia un uso muy institucional de las grandes compañías y un uso más comercial por parte de las pequeñas y medianas empresas. Así, en las sociedades cotizadas, que son el objeto de nuestro estudio, es posible observar cómo la inmensa mayoría utiliza su web para informar más de la empresa que de sus productos y/o servicios. Esta tendencia, unida a la Orden Ministerial 3722/2003, provoca una cierta homogeneidad de contenidos, razón por la que en la mayoría de ellas se encuentran enlaces similares a accionistas e inversores, información o gobierno corporativo o responsabilidad social, entre otros. Los productos y/o servicios, cuando están, se localizan bajo los epígrafes de “líneas de negocio o área de negocio”. También es habitual la existencia de áreas de acceso restringido, en las que previamente el visitante debe registrarse o disponer de una contraseña que le habilite la entrada a la oficina online. Por último, destacar la frecuente existencia de un enlace para contactar con la empresa, bien para hacer comentarios, formular preguntas o establecer reclamaciones.

Decididamente, las empresas, tras un inicial rechazo a ofrecer determinado tipo de información en sus páginas web corporativas, han empezado a encontrar ventajas no solo para dar a conocer su imagen corporativa, sino también para proporcionar información de tipo económico y financiero. En este sentido, Gandia (2001) señala que las ventajas de ofrecer información por el medio informático se fundamentan en el uso de datos en tiempo real, la mejora en el acceso, el incremento de usuarios potenciales, la flexibilidad en materia informativa, así como una mejora en la cantidad de información disponible y en el acceso de los visitantes (también llamados en el argot informático como “navegantes”).

Suministrar información, ya sea analógica o digital o mediante papel o páginas web, obliga a la empresa a establecer un sistema informativo y a incurrir en unos costes. En el caso de que se suministren informes económicos en papel, la empresa deberá afrontar los costes de edición, publicación y difusión y, si se emplean páginas de hipertexto, los costes que deberá soportar serán los derivados de generar y mantener una página web (diseño, introducción de información, actualizaciones periódicas, respuesta a las preguntas, etc.).

Si lo que queremos saber es el grado en que las sociedades cotizadas en bolsa informan de su CH y nos encontramos con que, por una parte, es un tipo de información que no tienen obligación de suministrar y, por otra, como acabamos de señalar, suministrarla le va a suponer un coste más o menos elevado, la empresa, a cambio, va a buscar unos beneficios y estos los va a encontrar en la mejora de su imagen (Monclús et al., 2006).

4.1. Metodología utilizada

El objeto de este estudio consiste en analizar las prácticas que las sociedades cotizadas en la Bolsa Española tienen con relación a la publicación sobre su CH desde una doble vertiente. La primera se centra en el tipo de información suministrada, es decir, si se trata de información cualitativa o cuantitativa y cuál es el medio utilizado para suministrarla (memoria, informe de gestión u otros informes económicos) y, la segunda, se basa en conocer si dichas prácticas informativas guardan relación con la naturaleza empresarial y económica de la propia empresa. Nos estamos refiriendo, en este último caso, a qué efectos informativos tiene el hecho de que la empresa pertenezca al IBEX 35 o no, o al hecho de formar parte de un determinado sector, así como al tipo de influencia que pueden ejercer parámetros como la rentabilidad, productividad, nivel de beneficios, estructura del inmovilizado, etc.

Para lograr los objetivos descritos, se han analizado los informes económicos y financieros disponibles en Internet de las páginas web, de la totalidad de empresas que cotizan en el mercado continuo de la Bolsa Española a 30 de septiembre del 2005, con más de seis meses de cotización. En el anexo se presentan las empresas agrupadas por sectores, con su correspondiente dirección web, indicando la cifra de negocios del último ejercicio e indicando su pertenencia o no al selectivo IBEX 35 en la fecha de referencia.

4.2. Segmentación de la muestra

En aras de clarificar los resultados y con la finalidad de procurar conclusiones relevantes sobre los factores que influyen en la oferta de información sobre CH en las sociedades cotizadas en bolsa, se han tenido en cuenta las variables que figuran en el cuadro 1.

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4.3. Análisis de la información económico-financiera

Para medir la cantidad de información proporcionada por las sociedades cotizadas en sus informes económico-financieros sobre CH, se han utilizado los indicadores elaborados por Ordóñez de Pablos (2003: 293 y ss.) recogidos en el cuadro 2.

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En la codificación de la información se ha utilizado el código del cuadro 3, que está en línea con el empleado por Guthrie y Petty (2000). Estos autores utilizan el ‘0’ si la variable no está presente en los informes, ‘1’ si lo está de forma discursiva, ‘2’ si es cuantitativa y ‘3’ si la información se evalúa monetariamente.

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Al mismo tiempo, el sistema de codificación anterior se ha complementado con el que figura en el cuadro 4, con la finalidad de recoger el lugar o documento elegido por la sociedad para revelar la información sobre CH.

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5. Resultados obtenidos

Como primera conclusión, y a la luz de las observaciones realizadas, se puede señalar que, como media, las empresas del mercado continuo informan del 9,61% de los ítems medidos en este estudio (véase tabla 4 del anexo). Si consideramos únicamente las sociedades que sí informan, la media de ítems sobre los que lo hacen es el 13,22% del total de ítems considerados.

En principio, estos valores no permiten ser demasiado optimistas en cuanto a la importancia que estas sociedades dan a este tipo de información, pero teniendo en cuenta el escaso interés que muestran tradicionalmente las empresas españolas por revelar más información que la estrictamente obligatoria, es posible afirmar que las sociedades cotizadas en España muestran cierto interés en informar sobre las características del CH que respalda sus operaciones de empresa.

Los análisis estadísticos realizados, comentados en los siguientes epígrafes, permiten ofrecer ciertas conclusiones interesantes sobre la política informativa de las sociedades cotizadas con relación a su CH. En primer lugar, se han medido las frecuencias de cada uno de los ítems considerados, distinguiendo entre el tipo de información que se emplea —información cuantitativa, cualitativa o ambas—, así como el medio en el que la sociedad incluye este tipo de información —la memoria, el informe de gestión u otros informes financieros—. En segundo lugar, se recogen los resultados del estudio de regresión lineal o análisis multivariante (utilizándose el modelo de regresión por pasos) y, finalmente, se comentan los principales resultados de estos dos análisis efectuados, cuya información se muestra detalladamente en las tablas del anexo.

5.1. Resultados de las frecuencias

En conjunto, según se desprende de la información recogida en las tablas 5 a 12 del anexo, se puede afirmar que la categoría de ítems con mayor frecuencia informativa, de acuerdo con las observaciones, ha sido la del perfil del empleado (tabla 5). Este aspecto se revela como el de mayor interés desde el punto de vista de las sociedades cotizadas. Los siguientes aspectos, en orden de interés para estas sociedades, son: la formación permanente (tabla 11) y la renovación educativa (tabla 9).

Las cuestiones sobre las que menos interés demuestran tener los individuos estudiados son los resultados (tabla 12) obtenidos en la gestión de los recursos humanos: satisfacción del personal, absentismo laboral y accidentes laborales.

Por otro lado, las sociedades estudiadas prefieren utilizar información cuantitativa para informar del CH, y el medio que más emplean son “otros informes financieros”, excepto para la información que es obligatoria incluir en cuentas anuales, como es el caso del número de empleados o administradores con acciones. En numerosas ocasiones, las empresas cotizadas presentan informes voluntarios dedicados exclusivamente a informar de sus políticas de recursos humanos.

5.2. Resultados de los modelos de regresión

Con la finalidad de conocer los factores determinantes del nivel de información sobre el CH de las empresas analizadas en este trabajo, se llevó a cabo un estudio de regresión lineal. El uso de esta metodología permite conocer si alguna de las características de las empresas consideradas, a las que se hace referencia más adelante, explican que se informe más o menos del CH. Para poder estimar los parámetros del modelo, se ha utilizado, dentro del modelo lineal de regresión, el método “por pasos”. En este modelo, las variables explicativas se introducen una a una, dependiendo de la significación del valor de F o del propio valor de F(5). De esta forma, quedan automáticamente excluidas las características que no expliquen la información sobre CH.

En las tablas 13 a 22 del anexo se exponen los resultados del análisis multivariante para cada una de las variables dependientes propuestas. Las variables dependientes o explicadas estudiadas son las siguientes:

— Proporción de los 42 ítems sobre capital humano de los que se informa (regresión # 1, tabla 13).

— Informa del perfil de los empleados (Variable Dicotómica, VD, regresión # 2, tabla 14).

— Informa de la capacidad para trabajar en diferentes entornos (VD, regresión # 3, tabla 15).

— Informa de la renovación del personal (VD, regresión # 4, tabla 16).

— Informa del capital educacional (VD, regresión # 5, tabla 17).

— Informa de la renovación educativa (VD, regresión # 6, tabla 18).

— Informa del compromiso y motivación (VD, regresión # 7, tabla 19).

— Informa de la formación permanente (VD, regresión # 8, tabla 20).

— Informa de los resultados (VD, regresión # 9, tabla 21).

— Informa del capital humano (VD, regresión # 10, tabla 22).

Por otro lado, para el análisis de regresión se han seleccionado como variables independientes o explicativas, aquellas que se mostraron más correlacionadas con las variables dependientes. En particular, se han considerado las siguientes:

— vs4 Sector al que pertenece la empresa

— vs7 Clasificada en el índice IBEX 35

— vs9 Capitalización bursátil

— vs16 Total inmovilizado neto

— vs17 Inmovilizado inmaterial neto

— vs19 Fondo de Comercio de Consolidación

— vs21 Importe neto de la cifra de negocios

— vs22 Nº de trabajadores

— vs23 Gastos de personal

— vs24 Resultado de explotación

— vs27 Fondos propios

— vs34 Estructura patrimonial II

— vs40 Productividad III

Si bien se ha planteado un total de diez variables dependientes, a continuación, se comentan solo los resultados correspondientes a la variable dependiente “Proporción de los 42 ítems sobre capital humano de los que se informa”, recogidos en la tabla 13. Esta variable engloba los resultados parciales correspondientes al resto de variables dependientes propuestas, resultados que pueden consultarse en las tablas 14 a 22 del anexo.

Partiendo de la variable dependiente “Proporción de los 42 ítems sobre capital humano de los que se informa”, el método de regresión por pasos plantea un total de seis modelos, en los que, como ya se ha puesto de manifiesto, van entrando y saliendo las variables independientes de acuerdo con el criterio anteriormente mencionado. Los resultados muestran, que el estadístico F es significativo en todas las ecuaciones planteadas, lo que indica que las variables recogidas en cada uno de los seis modelos son globalmente significativas para explicar la variable dependiente planteada.

En cuanto al poder explicativo, el R-cuadrado más elevado es el correspondiente a los dos últimos modelos, el modelo 5 y el modelo 6, con un 48,2% y un 46,8%, respectivamente. Este resultado pone de relieve que las variables independientes de los dos modelos (vs7, vs34, vs19 y vs27 en el modelo 6 y, además de estas variables, también la vs24, en el modelo 5) explican un porcentaje elevado de la variable dependiente, esto es, de la cantidad de información que las empresas proporcionan de su CH.

En lo que se refiere a los coeficientes, en el modelo 5, tres de las cinco variables explicativas son significativas al nivel del 1%, una (la variable vs27) al 5% y la última (la variable vs24) no es significativa a un nivel del 10%. Es justamente esta última variable la que no está incluida en el modelo 6. El hecho de que el modelo 6 no incluya la vs24 conlleva un aumento del estadístico F y de la significación de los coeficientes, siendo las otras cuatro variables significativas, todas ellas, al nivel del 1%. Esto nos indica que, en conjunto, las empresas que pertenecen al IBEX 35 (vs7), las empresas con una estructura de activos caracterizada por mayores inversiones en inmovilizados técnicos tradicionales —materiales y arrendamientos financieros— (variable denominada “estructura patrimonial II”-vs34), las empresas con mayor fondo de comercio de consolidación (vs19) y con unos fondos propios más elevados (vs27), proporcionan más información sobre su CH.

6. Conclusiones

El presente trabajo, se ha centrado en el análisis de las prácticas que las sociedades españolas cotizadas en bolsa, tienen respecto a la publicación de información relativa a su CH, desde una doble vertiente. La primera, se ha centrado en el tipo de información suministrada, es decir, en dilucidar si se trata de información cualitativa o cuantitativa y cuál es el medio utilizado para suministrarla (la memoria, el informe de gestión u otros informes económicos), y la segunda, en conocer si dichas prácticas informativas guardan relación con la naturaleza empresarial y económica de la propia empresa. En lo relativo a esta segunda cuestión, se ha estudiado si determinadas características de las empresas explican la disposición de las mismas a publicar información voluntaria sobre su CH, así, como la cantidad de información suministrada. Por ejemplo, se han estudiado, entre otros, los siguientes aspectos: la pertenencia de la empresa al selectivo índice IBEX 35, el sector al que pertenece, la rentabilidad alcanzada, la capitalización bursátil, la productividad obtenida, el nivel de beneficios y la estructura del inmovilizado.

A modo de recapitulación, se pueden destacar los siguientes aspectos: en primer lugar, las empresas del mercado continuo informan, en promedio, del 9,61% de los ítems medidos en nuestro estudio. En segundo lugar, se ha comprobado que, de acuerdo con nuestras observaciones, la categoría de ítems con mayor frecuencia informativa ha sido la del perfil del empleado. Este aspecto se revela, por tanto, como el de mayor interés desde el punto de vista de las sociedades cotizadas. Los siguientes aspectos en orden de interés para estas sociedades son la formación permanente y la renovación educativa. Las cuestiones sobre las que menos interés muestran tener los individuos estudiados son los resultados obtenidos en la gestión de los recursos humanos: satisfacción del personal, absentismo laboral yaccidentes laborales.

En lo que respecta al tipo de información que ofrecen las empresas así como al medio que emplean para hacerlo, se observa que las sociedades sujetas a análisis, prefieren utilizar información cuantitativa, a través de informes financieros distintos a las cuentas anuales, excepto para la información que es obligatorio incluir en dichas cuentas, como es el caso del número de empleados y administradores con acciones. En numerosas ocasiones, las empresas cotizadas presentan informes voluntarios dedicados exclusivamente a informar de sus políticas de recursos humanos.

Finalmente, se ha podido comprobar que, en general, las empresas que pertenecen al IBEX 35 tienden a proporcionar mayor información sobre su CH. Así mismo, las empresas con mayores inversiones en recursos materiales, las que presentan un mayor fondo de comercio de consolidación y las que tienen unos fondos propios más elevados son las que ofrecen una mayor cantidad de información de su CH, por lo que podemos concluir que, en conjunto, estos son los principales factores que explican la cantidad de información suministrada sobre el CH de la sociedad.

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Anexo

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(1) Una versión preliminar de este trabajo se presentó en el “II Congreso Catalán de Contabilidad y Dirección”, celebrado en Barcelona el 24 y 25 de mayo del 2007 y organizado por la Asociación Catalana de Contabilidad y Dirección (ACCID).

(2) Otros autores, como Davenport y Prusak (1998) definen el conocimiento como una mezcla de experiencia, valores, información y “saber hacer” que sirve como marco para la incorporación de nuevas experiencias e información, y es útil para la acción. Se origina y aplica en la mente de los conocedores. Con frecuencia, en las organizaciones el conocimiento no solo se encuentra dentro de documentos o almacenes de datos, sino que también está en rutinas organizativas, procesos, prácticas y normas.

(3) Véase el trabajo de Genoud (2002).

(4) “Educación es toda influencia que el ser humano recibe del ambiente social durante toda su existencia, para adaptarse a las normas y valores sociales vigentes y aceptados” (Chiavenato, 1988: 456).

(5) En nuestro caso, de acuerdo al siguiente criterio: probabilidad del estadístico F para entrar <= 0,050; probabilidad del estadístico F para salir >= 0,100.