El Código Penal Modelo estadounidense: Una breve visión general(*)

Revista Nº 37 Oct.-Dic. 2011

Paul H. Robinson 

Profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad de Pensilvania (Estados Unidos). 

Markus D. Dubber 

Profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad de Toronto (Canadá). 

Sumario

Si existiera un “Código Penal Norteamericano” ese sería el Código Penal Modelo. Sin embargo, aún hay una enorme diversidad a lo largo de los cincuenta y dos códigos penales estadounidenses, incluyendo algunos que nunca han adoptado un formato o estructura de código moderno. No obstante, dentro de la minoría de Estados sin un código moderno el Código Penal Modelo ha ejercido una enorme influencia, tanto así que los tribunales confían en aplicarlo cuando el código penal del respectivo Estado es insuficiente.

Temas relacionados

Código Penal Modelo; tipificación completa; sistema de delitos; tentativa y complicidad; justificantes; exculpantes.

Introducción

En los Estados Unidos hay cincuenta y dos códigos penales, junto con el Código Penal Federal que cubre los códigos de cada uno de los cincuenta estados y del Distrito de Columbia. Bajo la Constitución de los EE. UU. la facultad de imponer la responsabilidad penal está reservada, en principio, a los Estados en conjunto con la autoridad federal que se encarga de la prohibición y sanción de delitos especialmente relacionados con los intereses federales (incluidos los delitos cometidos sobre la propiedad de exclusiva jurisdicción federal, tales como bases militares, crímenes contra determinados funcionarios federales, y los delitos que se refieren a conductas adelantadas en más de un Estado y que son difíciles de perseguir penalmente con eficacia por un solo Estado, como los delitos relacionados con drogas y la delincuencia organizada)(1). La gran mayoría de delitos y principalmente los delitos “callejeros” —homicidio, violación, hurto calificado con violencia cometida sobre las personas (robbery), hurto calificado en concurso con porte ilegal de armas (assault) y estafas o defraudaciones en general (theft)— caen bajo la jurisdicción de uno de los cincuenta códigos penales estatales o del código del Distrito de Columbia.

Hay gran diversidad entre los cincuenta y dos códigos penales estadounidenses y, por tanto, a menudo es difícil establecer “la norma” estadounidense sobre cualquier punto del derecho penal. No obstante, también hay muchas similitudes entre los códigos, en gran parte debido a la influencia del Código Penal Modelo del Instituto Estadounidense de Derecho. Promulgado en 1962, este provocó una ola de reformas en los códigos de los Estados en los sesentas y setentas, cada una influida fuertemente por dicho código.

Algunas de las previsiones del Código Penal Modelo no han sido ampliamente aceptadas, por ejemplo, mientras que este rechaza la regla del “homicidio preterintencional” (felony murder) del derecho anglosajón, que en su forma más amplia abarca todas las muertes provenientes de un delito antecedente grave, la mayoría de los Estados han mantenido dicha figura. Del mismo modo, la mayoría de los Estados han rechazado la innovación del Código Penal Modelo en relación a contemplar la misma pena para los delitos inacabados (inchoate offenses) como el caso de la tentativa (attempt), que para los delitos consumados (consummated offenses).

Sin embargo, el Código Penal Modelo es lo más parecido a un Código Penal Estadounidense, pues el Código Penal Federal es muy asistemático e incompleto en teoría y demasiado irrelevante en la práctica para funcionar como un código nacional. En aspectos donde los Estados no han seguido el Código Penal Modelo las divergencias crean puntos de controversia que, a menudo, continúan hasta hoy. Además, desde su promulgación, el código y sus comentarios han sido el centro intelectual de gran parte de la enseñanza del derecho penal estadounidense(2).

I. La historia del Código Penal Modelo

El Código Penal Modelo no fue el primero o el más ambicioso intento para codificar el derecho penal estadounidense, pero, sin lugar a dudas, sí fue el más exitoso. Para apreciar la importancia del Código Penal Modelo es preciso situarse en la fragmentada historia de la codificación penal estadounidense(3). A diferencia del desarrollo que tuvo en Europa continental, el derecho penal moderno en los Estados Unidos no apareció en forma de códigos penales; más que preocuparse por el análisis de la pena, los reformadores pragmáticos estadounidenses procedieron directamente a reformar la pena en sí misma, en el nuevo campo de las sanciones los estadounidenses tomaron la delantera. Con admiración, un francés residente en Filadelfia señalaba en el año de 1796: “el intento de la abolición total de la pena de muerte y su sustitución por un sistema razonable y justo de los encadenamientos, los malos tratos y castigos arbitrarios, nunca se llevó a cabo, principalmente en Estados Unidos”(4). Ya en el año de 1776, Thomas Jefferson redactó un proyecto de ley para el Congreso del Estado de Virginia sobre la base de la teoría de la prevención que había sido esbozada por Cesare Beccaria y desarrollada por Jeremy Bentham(5). Las últimas dos décadas del siglo XVIII trajeron consigo la creación de cárceles con celdas de aislamiento en Filadelfia, luego en Nueva York y en otros Estados, incluyendo a Virginia. El año 1823 vio la apertura de la prisión de Auburn, Nueva York, visitada por personajes de todo el mundo, incluyendo a Alexis de Tocqueville(6).

Los códigos penales estadounidenses fueron compilados por primera vez por Edward Livingston y luego por David Dudley Field. Livingston elaboró proyectos para un Código Penal Federal y un Código Penal del Estado de Luisiana, los cuales fueron terminados en 1826 y fueron los más ambiciosos y menos exitosos esfuerzos de codificación del derecho penal en los Estados Unidos. El Código Penal de Livingston fue benthamiano tanto en forma como en fondo, este se dividió en cuatro partes diferentes que abarcaban todos los aspectos del derecho penal, desde la definición de las normas (tipos) penales en un “Código de Delitos y Penas”, hasta la creación de reglas en un “Código de Procedimiento” y un “Código de Pruebas”, y eventualmente a la imposición efectiva de sanciones en un “Código Carcelario de Resocialización y Disciplina”(7). Cada aspecto de la ley penal y cada uno de los códigos existían individualmente y como sistema, diseñados para racionalizar el derecho penal bajo el principio utilitarista que Bentham había derivado del famoso tratado de Cesare Beccaria acerca de los delitos y las penas: La massima filicita divisa nel maggior numero(8).

A la vez, David Dudley Field era mucho menos ambicioso pero mucho más exitoso como codificador penal. Como reputado abogado de Nueva York, los esfuerzos en la codificación de Field van más allá de la ley penal y reflejan las preocupaciones pragmáticas acerca de la eficacia del derecho, para los abogados(9). Los códigos de Field fueron diseñados para simplificar la práctica jurídica de los defensores públicos del tedio de tener que tamizar a través de una montaña siempre creciente de jurisprudencia. Como resultado, Field estaba más preocupado por el eficientismo que por la sistematización e incluso que por reformar el derecho penal de Nueva York. El Código Penal neoyorquino de Field fue presentado al Congreso en 1865 y aprobado por ley en 1881(10). Mantuvo su vigor hasta que fue sustituido por la ley penal de Nueva York de 1967.

La ley penal de Nueva York, al igual que los códigos penales revisados de muchos otros Estados, se basó, en gran parte, en el Código Penal Modelo del Instituto Estadounidense de Derecho, el cual se había publicado en 1962. De hecho, Herbert Wechsler, redactor en jefe del Código Penal Modelo, prestó sus servicios a la comisión legislativa que redactó el código de Nueva York(11).

El Código Penal Modelo combinó la ambición sistemática de Livingston con el enfoque utilitarista del pragmatismo de Field y su éxito legislativo. Cuando el proyecto del Código Penal Modelo se puso en marcha en 1951, la gran mayoría de los códigos penales estadounidenses se encontraban en un estado lamentable, solo el Estado de Louisiana había llevado a cabo un serio esfuerzo para reformar su código penal desde el siglo XIX(12). Un típico código penal estadounidense era en ese entonces menos que un código y más una colección de leyes ad hoc, de estas cada ley motivada por un crimen o un problema delincuencial que ganó el interés público por un tiempo. La mayor “reforma” en ese periodo fue que el Código Penal Federal, en el año 1948, ordenó los delitos alfabéticamente. Ante este estado de cosas el Instituto Estadounidense de Derecho (ALI por su sigla en inglés) decidió elaborar un proyecto de Código Penal Modelo como una ambiciosa empresa.

El Instituto Estadounidense de Derecho (ALI) es una organización no gubernamental de reconocidos jueces, abogados y profesores de derecho en los Estados Unidos. El instituto normalmente elabora un “replanteamiento” de un área del derecho, que articula y racionaliza las normas que rigen las jurisdicciones estadounidenses. Cuando se publica un “replanteamiento jurídico” (restatement of the law) del Instituto para un área particular, con frecuencia se convierte en argumento persuasivo para tribunales y congresos y, comúnmente, es invocado por los tribunales en la interpretación y aplicación de la ley.

Sin embargo, cuando el instituto llevó a cabo su labor en relación al derecho penal consideró al derecho vigente demasiado caótico e irracional como para ameritar un “replantamiento”, luego de esto concluyó que se necesitaba un código modelo, el cual se pudiera utilizar para elaborar nuevos códigos penales.

El trabajo del instituto en cuanto al derecho penal se inició en 1931 y un año después completó un Código de Procedimiento Penal Modelo, pero el trabajo se estancó durante la depresión debido a la falta de financiación adecuada y luego por los acontecimientos que rodearon la segunda guerra mundial. Fue renovado en 1951 con una beca de una fundación privada y procedió a toda marcha durante más de una década.

Desde el principio el proyecto llevaba el sello del redactor en jefe Herbert Wechsler, profesor de derecho en la Universidad de Columbia y quien también había participado en los juicios de Nuremberg de los criminales de guerra nazis(13). Wechsler reunió a un comité asesor muy diverso y distinguido de profesores de derecho, jueces, abogados y funcionarios de prisiones, así como expertos en los campos de la psiquiatría, la criminología, e incluso la literatura inglesa(14). Además, una serie de grupos de redacción abordaron diversos temas específicos, tales como el tratamiento de los delincuentes trastornados o la pena de muerte. Después de amplios debates dentro del grupo de redacción y del comité asesor, borradores provisionales de las partes del código con comentarios detallados fueron presentados y debatidos por todos los miembros de la institución en sus reuniones anuales. Este proceso anual, teniendo en cuenta los borradores provisionales, continuó hasta 1962, cuando el instituto aprobó finalmente una propuesta completa del anteproyecto oficial; luego los comentarios originales de los proyectos contenidos en los diversos borradores provisionales fueron consolidados, revisados, y finalmente republicados junto con el texto de 1962 como una colección de seis volúmenes en 1985(15).

La diversidad de su comité asesor indica el alcance casi livingstoniano de la ambición del Código Penal Modelo. Este código no es simplemente un código penal, sino que se extiende a las normas que rigen la ejecución de la pena, de hecho, este se refiere a sí mismo como un “Código Penal y Penitenciario” (CPP), con sus dos primeras partes dedicadas al Derecho Penal sustantivo y las otras dos partes al “tratamiento carcelario” y la “organización carcelaria”, respectivamente(16). Ninguna parte del Código Penal Modelo está expresamente dedicada a los aspectos restantes del derecho penal tales como el procedimiento penal y las pruebas penales, sin embargo, está plagado de disposiciones de procedimiento, incluidas las secciones que determinan el método y la pertinencia de la persecución penal en casos particulares(17) como definir la capacidad mental del acusado para afrontar un juicio(18), definir, asignar y transferir la carga de la prueba(19), establecer presunciones probatorias(20), y objetar la designación de peritos(21). Estas disposiciones complementan el Código de Procedimiento Penal Modelo de 1930 del Instituto Estadounidense de Derecho. Diez años después de la realización de este código modelo, el Instituto Estadounidense de Derecho también publicó un Código Modelo de pre-formulación de cargos.

Si bien el Código Penal Modelo reconoce la importancia de la función retributiva de la pena, regularmente otorgó más importancia a funciones más utilitarias como disuadir conductas delictivas y, en el caso que esto fallara, diagnosticar las necesidades correccionales y de prevención especial de cada delincuente(22). De esta manera, el Código Penal Modelo sentó las bases para el Código Penitenciario(23). Por ejemplo, el Código Penal Modelo prescribe el mismo trato correccional tanto para una persona que intente cometer un delito como para una persona que se las arregla para consumarlo, pues ambos delincuentes han mostrado el mismo síntoma de peligrosidad(24).

No obstante, no puede decirse que el Código Penal Modelo haya trabajado sistemáticamente las implicaciones de alguna teoría específica de la pena (o del tratamiento penitenciario). Lo que sucedió fue que se adoptó un enfoque caracterizado como “pragmatismo con principios”(25), los redactores del código nunca perdieron de vista el objetivo final de este: la reforma del derecho penal estadounidense. En lugar de re-escribir la ley penal en términos estrictamente consecuencialistas, los redactores del código se encargaron de fijar firmemente el código en la legislación vigente sacrificando la consistencia teórica, por la conveniencia pragmática. Para continuar con el ejemplo de la tentativa, el Código Penal Modelo elaboró una excepción para los delitos graves y de esta manera atenuó el impacto radical de su nuevo principio de igualdad de trato para los delitos tentados y consumados(26).

De igual forma, el código no contempla la pena capital, es la única sanción que no tendría cabida en sus normas de “tratamiento y corrección”, en su lugar, se abordó el tema en una sección entre corchetes que impone severas restricciones a la imposición de la pena capital(27). Irónicamente, esta disposición conflictiva después se convirtió en la base de varias leyes de pena de muerte y, posteriormente, la Corte Suprema de Estados Unidos intentó ubicar la pena capital sobre una base constitucional(28).

II. La influencia del Código Penal Modelo

Como documento pragmático el Código Penal Modelo tuvo un gran éxito en las legislaturas estadounidenses. El impacto del código en el derecho penal estadounidense superó con creces el anterior proyecto exitoso de codificación, el Código Field, pero fue la parte del código penal relativa a la declaración de principios generales de la responsabilidad en la parte I y la tipificación de delitos específicos en la parte II la que obtuvo importancia histórica. En contraste, la declaración de responsabilidad penal, el tratamiento y las penas a imponer, vertidas en las partes III y IV, tuvieron poca aceptación y se quedaron pronto detrás de la teoría y práctica del castigo estadounidense, trasladándose a otros enfoques.

Incluso antes de que el Código Penal Modelo hubiere terminado sus proyectos tentativos estos fueron utilizados como modelos para la reforma de códigos penales. Las dos décadas posteriores a su promulgación (1962), vieron una gran cantidad de recodificaciones en los Estados: nuevos códigos se promulgaron en Illinois, precisamente en 1962, Minnesota y Nuevo México en 1963, Nueva York en 1967, Georgia en 1969, Kansas en 1970, Connecticut en 1971, Colorado y Oregón en 1972, Delaware, Hawai, Nueva Hampshire, Pensilvania y Utah en 1973, Montana, Ohio y Texas en 1974, Florida, Kentucky, Dakota del Norte, y Virginia en 1975, Arkansas, Maine y Washington en 1976, Dakota del Sur e Indiana en 1977, Arizona y Iowa en 1978, Missouri, Nebraska y Nueva Jersey en 1979, Alabama y Alaska en 1980, y Wyoming en 1983. Todos estos treinta y cuatro decretos fueron influenciados en alguna forma por el Código Penal Modelo. Por otra parte, proyectos de código penal fueron producidos en otros Estados, tales como California, Massachusetts, Michigan, Oklahoma, Rhode Island, Tennessee, Vermont y Virginia Occidental, los cuales no pasaron la revisión legislativa, aunque pueden ser revividos en cualquier momento.

De los estados que aún no han adoptado un código penal moderno, el sistema federal es el ejemplo más desafortunado: el Congreso de los EE. UU. ha tratado desde 1966, una y otra vez, reformar el Código Penal Federal, cuando el Congreso estableció una comisión de revisión del código a instancias del presidente Johnson(29). En 1971, la comisión Brown elaboró un nuevo proyecto completo y sistemático de Código Penal Federal(30). Posteriores propuestas de codificación, construidas sobre el modelo de la comisión Brown, fueron presentadas como proyectos de ley, uno de estos proyectos de ley inclusive fue aprobado por el Senado pero fue rechazado en la Cámara de Representantes. La reforma del código penal es siempre difícil ya que toca temas altamente políticos, pero la falta de un Código Penal Federal moderno se considera un tema siempre vergonzoso entre los estudiosos del derecho penal en los Estados Unidos. Ahora bien, el actual Código Penal Federal no es significativamente diferente en su forma a un listado de delitos en orden alfabético, como era usual en los códigos estadounidenses de los años mil ochocientos.

La influencia del Código Penal Modelo no se ha limitado a la reforma de los códigos estatales, miles de decisiones de la corte han citado al Código Penal Modelo como autoridad persuasiva para la interpretación de un estatuto existente o en el poder ocasional de la corte de formular doctrina en derecho penal (como es bien sabido, los tribunales estadounidenses tienen autoridad para interpretar las disposiciones ambiguas de un código y, por lo general, están obligados a seguir lo que ellos conocen como la intención legislativa basada en las decisiones interpretativas de un tribunal superior).

Incluso los comentarios oficiales del Código Penal Modelo han sido influyentes: varios Estados cuentan con poca historia legislativa a disposición de sus tribunales para aplicar en la interpretación de una disposición del código estatal, sin embargo, cuando la disposición del código estatal fue derivada o influenciada por una disposición del Código Penal Modelo, los comentarios del mismo a menudo son el mejor argumento de autoridad disponible en el razonamiento detrás de la norma y el efecto deseado.

Los comentarios oficiales del código también se han convertido en una fuente importante de investigación para los estudiosos del derecho penal. Los comentarios, en general, ofrecen una reflexiva y detallada explicación de la motivación de una disposición del código, así como debates académicos sobre la misma. Además, debido a que los comentarios oficiales no fueron publicados sino hasta 1980 (Parte Especial) y 1985 (Parte General), los redactores de los comentarios tuvieron a su disposición la información sobre la forma cómo cada una de las disposiciones del Código Penal Modelo transcurrió en los últimos dos decenios a través de las reformas de los códigos penales de los Estados. La forma de medir la recepción de una disposición del código o de su rechazo por parte de los Estados con frecuencia se detalla en los comentarios oficiales.

Las disposiciones del código para el proferimiento de condena(31) y el tratamiento penitenciario(32) no han sido muy influyentes(33), pues estas normas reflejan un enfoque de rehabilitación que ya ha sido superado. El código tiene muchas mas categorías de clasificación que la mayoría de los códigos modernos de EE. UU., con lo que se aumentan las posibilidades de sentencia dentro de cada grado de delito(34). Su sistema de juzgamiento se basa, en general, en el ejercicio de la amplia facultad de apreciación de los jueces para individualizar la pena de un delincuente.

Por el contrario, la actual práctica estadounidense es limitar la discrecionalidad en la sentencia(35). Ese cambio de enfoque viene, en parte, de la creencia de que la discreción socava las virtudes del principio de legalidad: la discrecionalidad aumenta la probabilidad de sentencias dispares para delincuentes semejantes que cometen delitos similares(36); aumenta la posibilidad de abuso por parte de un juzgador parcializado; socava la previsibilidad, lo cual es importante tanto para la efectiva prevención como para una decisión justa; y por último, la discrecionalidad separa la criminalización y las decisiones condenatorias del poder legislativo y disminuye la democratización de las ramas judicial y ejecutiva.

El sistema de juzgamiento discrecional del código también es de poca influencia actual en los EE. UU., y esto se debe a un cambio en los fundamentos teóricos de la responsabilidad y de la pena(37). El uso de la discrecionalidad en el código era coherente con su interés de utilizar el sistema de justicia penal para promover la rehabilitación e incapacitar a los delincuentes peligrosos que no podían ser rehabilitados. Con ese fin, la duración del encarcelamiento de un delincuente lógicamente dependía de cómo este había cambiado durante su confinamiento carcelario y una fecha de liberación definitiva solo se podía determinar cuando un delincuente parecía estar listo para ello.

La capacidad limitada de las ciencias sociales para la rehabilitación y para predecir en forma fiable la peligrosidad futura ha reducido el interés por la amplia discrecionalidad en la sentencia, lo que, junto con un creciente interés en la imposición de un castigo justo, ha dado lugar a menos fallos discrecionales y más condenas determinadas (es decir, sentencias no sujetas a temprana libertad condicional).

Este cambio, en lo fundamental de la filosofía penal, ha afectado la actividad legislativa no solo en las normas sobre fallo y tratamiento dentro del código, sino también en normas sobre responsabilidad y graduación punitiva. Por ejemplo, algunos Estados han seguido la ya abandonada distinción del derecho común entre el castigo para los delitos tentados y consumados, tal como lo ha hecho el código. Las políticas del código hacen una buena labor si se centran en la rehabilitación y la proscripción de la peligrosidad: un delincuente de hecho puede ser igualmente peligroso si su conducta causa o no un daño previsible o un riesgo. Por otra parte, si el derecho penal capta el sentido de justicia de la comunidad, entonces el daño resultante de la intuición compartida de la comunidad no puede ser ignorado(38).

La parte especial del código también se ha vuelto obsoleta en algunas materias, como el tratamiento de los delitos sexuales y los delitos de drogas. La opinión de la sociedad estadounidense en muchos temas sexuales y de género ha cambiado desde que este fuera redactado en la década de 1950 y ahora los modernos códigos estadounidenses suelen adoptar un enfoque neutral de género en la definición de lo qué son los delitos sexuales, ofreciendo mayor preocupación por las víctimas de delitos sexuales y reflejando una mayor sensibilidad a la historia de la victimización sexual de mujeres por parte de hombres. Por ejemplo, a partir de la década de 1980, los Estados comenzaron a rechazar la inmunidad marital en la violación, la cual el Código Penal Modelo había conservado como influencia del derecho anglosajón. Al mismo tiempo, los delitos relacionados con drogas ahora figuran entre los delitos más graves definidos en los códigos penales de América aunque en 1962 el Código Penal Modelo no incluía delitos de drogas, tan sólo en un apéndice a la parte especial del código los redactores se limitaron a comentar que “un Estado al promulgar un nuevo código penal puede insertar disposiciones adicionales que se ocupen de temas especiales, tales como estupefacientes, bebidas alcohólicas, juegos de azar y los delitos contra las leyes fiscales y el comercio”(39).

III. Las novedades del Código Penal Modelo

Para apreciar la contribución del Código Penal Modelo a la codificación del derecho penal en los Estados Unidos es importante recordar el estado embrionario del asunto al comienzo del proyecto de dicho código en la década de 1950. En efecto, el esfuerzo más reciente de codificación era la reforma de 1948 del Código Penal Federal, un orden alfabético de delitos del orden federal ya que, de acuerdo con un observador contemporáneo, “el trabajo preparatorio fue realizado por empleados de tres reputadas editoriales jurídicas, en la delegación de un comité por parte del Congreso, deseoso de escapar a la responsabilidad de contratar y supervisar a su propio personal(40).

Como resultado, los redactores del Código Penal Modelo prácticamente no contaban con códigos penales estadounidenses existentes, con la posible excepción del recientemente reformado Código Penal de Luisiana, sin embargo este último podría tener sólo una importancia limitada para un Código Penal Modelo de derecho penal estadounidense debido a la singular historia y naturaleza del derecho en Luisiana, que era el único Estado que se basaba no en el derecho consuetudinario —no codificado— inglés, sino en el derecho civil europeo codificado. Mucho de lo que el Código Penal Modelo ha introducido en los Estados Unidos ha sido una práctica común en los códigos europeos, pero mientras que la estructura del código en general se asemeja a la de muchos códigos europeos, la forma en que estos códigos extranjeros influyeron directamente en él no es aún clara. La fuerte influencia extranjera en el código provino de Glanville Williams, un experto británico en derecho penal del derecho consuetudinario inglés.

A. Una parte general integral.

Los redactores del Código Penal Modelo crearon una “Parte General” que contiene un conjunto de principios generales aplicables a cada uno de los delitos específicos que figuran en la “Parte Especial”. Los principios generales incluyen cuestiones como los aspectos generales para la imposición de responsabilidad y la defensa, generalidades sobre delitos incompletos, etc. Esta estructura, revolucionada por los estándares europeos, ofrece una mayor claridad y sofisticación y al mismo tiempo simplifica el código, ya que en lugar de tener que repetir las normas (o dejando a los tribunales definir aquellas) que rigen aspectos como la complicidad, la responsabilidad por omisión, los requisitos de culpabilidad, o las posibles defensas en cada delito; es posible establecer de una vez, de forma detallada en la parte general dichos preceptos, siendo aplicables respecto de los delitos en la parte especial.

El actual “Código” Penal Federal es el clásico ejemplo de lo que existía en los Estados antes del Código Penal Modelo. Esencialmente no contempla una parte general (el término “código” puede sugerir un documento de gran coherencia y planificación que está presente en el actual “Código” Federal, por lo que puede ser mejor referirse a él como los “18 títulos codificados de los Estados Unidos”). El capítulo 1.º del título 18, pomposamente titulado “Disposiciones Generales”, incluye una definición —inútil— de complicidad, insanidad como defensa, y unas pocas definiciones más. Así, el 99 por ciento de la parte general sigue sin codificarse en la ley federal, delegándose por tanto la autoridad para crear derecho penal a la jurisprudencia.

B. Una estructura analítica.

El Código Penal Modelo, al igual que los códigos penales de mayor éxito, implícitamente establece una estructura de análisis que ofrece a los jueces, abogados y miembros del jurado un proceso para evaluar la responsabilidad penal(41). Su estructura tripartita podría resumirse con las siguientes preguntas:

En primer lugar, ¿la conducta que lleva a cabo el actor constituye un crimen? El código define los contornos de las normas prohibitivas (y cuando los deberes son creados la ley los demanda). Este es el tema más familiar para los legos en los códigos penales más antiguos. Es el único asunto de toda la parte especial del código.

En segundo lugar, incluso si la conducta del actor constituye un delito, ¿existen razones especiales por las que la conducta no deba ser considerada ilícita en este caso, en virtud de estos hechos? El artículo 3.º del Código Penal Modelo responde a esta pregunta mediante el uso de las defensas de justificación. Estas defensas reconocen la violación de una norma prohibitiva, pero ofrecen una norma justificativa compensatoria que debilita la conveniencia de responsabilizar en las circunstancias especiales de la situación actual.

Por último, incluso si la conducta del actor es un delito y es ilícita (injustificada), ¿debe el actor ser tenido culpable por ello?, ¿Es merecedor(a) de responsabilidad penal y pena? A esta pregunta se da respuesta principalmente a través de las defensas exculpatorias y los requisitos de culpabilidad de los artículos 2.º y 4.º del código. Por ejemplo, la conducta ilícita de un actor que en cierto momento estaba en estado de insanidad o bajo coacción, o involuntariamente intoxicado, puede no ser suficiente causa de culpa como para merecer la pena.

C. Tipificación de delitos de forma completa a través del uso de términos precisos.

Los redactores del Código Penal Modelo entendieron que un término indefinido invita a legislar judicialmente en la misma forma que una disposición incompleta o ausente, y que, además, puede socavar efectivamente los objetivos del principio de legalidad. Cada código, inevitablemente, contiene un lenguaje ambiguo que debe ser interpretado por los jueces y la obligación de un redactor, es reservarse la delegación a las autoridades judiciales para los casos en los que no sea evitable razonablemente, por eso los términos del código que razonablemente puedan dar pie a diferentes interpretaciones por parte de los lectores deben ser definidos.

Desde este punto de vista los redactores del Código Penal Modelo hicieron un gran esfuerzo para tipificar en su totalidad los delitos, y, para definir los términos a utilizar en la adecuación de los mismos, el código rechaza explícitamente la creación de delitos por derecho consuetudinario y de manera jurisprudencial(42). Además, la parte general del código incluye definiciones de términos de uso común que tendrán el mismo significado en todas las disposiciones de este. La definición de términos también se encuentra al comienzo de muchos artículos presentes en la parte especial.

En comparación con varios códigos penales europeos el Código Penal Modelo abarca más temas y en mayor detalle. Como resultado de ello, este de vez en cuando se percibe más como un libro de derecho penal que como un código, su amplitud y detalle reflejan el alcance y naturaleza de la ambiciosa reforma del código. Los temas se pueden dejar para la interpretación judicial o doctrinal solamente en la presencia de un sistema judicial o comunidad académica altamente calificados. Al momento del proyecto de código el derecho penal en los Estados Unidos no reunía ninguna de estas condiciones, pero el código, después de todo, fue diseñado específicamente para arrebatar el derecho penal de las manos del poder judicial que, luego de siglos de legislación consuetudinaria, había dejado a este último en un inmenso desorden.

D. Un sistema para la interpretación de las disposiciones del código.

La preocupación de los redactores del Código Penal Modelo por promover el principio de legalidad también se mostró en la creación de un sistema para la interpretación de las disposiciones del código. Esta orientación, en el ejercicio de la discreción judicial, aumenta la previsibilidad del derecho y reduce la disparidad en la aplicación y el potencial abuso de la discrecionalidad.

Los principios legales de interpretación también están diseñados para fomentar los fines por los cuales la responsabilidad penal y la pena son impuestas. La sección 1.02 del Código Penal Modelo ordena a los jueces interpretar las disposiciones ambiguas para promover los fines del código(43). Si bien esta disposición tiene sus defectos (no da ninguna orientación sobre qué hacer cuando el conflicto sea entre fines, como frecuentemente ocurre), es un importante primer paso hacia la racionalidad en la redacción de este, puesto que ofrece una declaración formal de lo que el código pretende lograr.

E. Un sistema de delitos.

En lugar de una colección de delitos, donde cada uno es una ‘criatura’ independiente, a menudo el resultado de una campaña política impulsada por un crimen o un acontecimiento particular, el Código Penal Modelo adopta un sistema de conductas punibles, delitos diseñados para trabajar juntos como un grupo complementario. Los tipos de delitos suelen evitar las lagunas y reiteraciones en su estructura, sin embargo, al considerar todos los delitos en conjunto el legislador puede asegurar mejor que las penas asociadas a cada delito reflejen adecuadamente la gravedad de cada uno en relación con los otros.

Parte de este enfoque sistemático para crear y definir los delitos es organizarlos conceptualmente —delitos contra las personas, delitos contra la propiedad, etc.— y dentro de cada grupo general organizarlos en subcategorías(44). Los delitos contra la persona, por ejemplo, se organizan en cuatro artículos: homicidio (§ 210), ataques (assault), abandono (endangerment) y amenazas (§ 211), secuestro y delitos conexos (§ 212), y delitos sexuales (§ 213). Esta agrupación conceptual hace más fácil ver, y evitar, confusiones entre tipos y las injustificadas disparidades en la graduación punitiva. También hace que sea más fácil para un usuario de códigos la ubicación para el delito correspondiente. Y, cuando el delito correspondiente se encuentra, los grupos en cuestión garantizan al lector que los delitos relacionados están cerca y no ocultos en un rincón oscuro en el resto del código.

F. Innovaciones en doctrinas específicas del derecho penal.

En esencia, el Código Penal Modelo se basaba en el derecho penal estadounidense al momento de su redacción y la gran mayoría de asuntos de la parte general y especial del derecho penal fueron producción judicial del derecho consuetudinario. Cuando los redactores del código se aventuraron más allá de los límites del derecho penal estadounidense, consultaron por la jurisprudencia inglesa del Common Law, en particular en la forma como era interpretada por Glanville Williams, cuyo amplio proyecto de racionalización del derecho penal inglés coincidió con el intento de Herbert Wechsler de racionalizar la legislación penal estadounidense a través del Código Penal Modelo(45).

Muchas de las innovaciones de fondo del Código Penal Modelo ya eran presentadas en el monumental artículo de Wechsler del año 1937, llamado “A Rationale of the Law of Homicide” [Una fundamentación del delito de homicidio](46). Wechsler y su colega de la Universidad de Columbia Jerome Michael sometieron el derecho penal estadounidense a una detallada crítica, utilizando el tipo penal de homicidio como ejemplo. El Código Penal Modelo por lo tanto surgió de una crítica minuciosa del derecho positivo y no de una teoría sistemática de la responsabilidad penal. Wechsler no era teórico y como una figura importante en la “escuela del proceso legal” estadounidense vio los problemas del derecho penal sustantivo como problemas de política. El derecho penal, y por lo tanto el Código Penal Modelo eran un medio para lograr un objetivo político(47).

1. Elementos del delito. 

El Código Penal Modelo establece definiciones de dos maneras, para simplificar y racionalizar la mezcla de delitos provenientes del derecho consuetudinario(48). En primer lugar se adoptó un enfoque que se llamó “análisis de elementos” y que distingue cuidadosamente entre los diversos elementos de un delito, incluyendo la conducta, las circunstancias del caso, y su resultado. En segundo lugar reconoce y define sólo cuatro estados mentales: el propósito (purpose), el conocimiento (knowledge), el dolo eventual (recklessness) y la imprudencia (negligence). A cada elemento objetivo de un delito que figura en el código se le puede atribuir un estado mental diferente.

La primera innovación fue diseñada para eliminar la confusión del derecho anglosajón sobre el llamado mens rea de un delito determinado. Esta confusión —consideraban los redactores del código— era con frecuencia el resultado de la incapacidad del derecho anglosajón para distinguir entre los diferentes elementos de un delito, y que cada uno de ellos puede requerir un estado mental diferente para imputar responsabilidad.

Por sí sola, la diferenciación de los diversos elementos del delito, junto con el nuevo requerimiento de que cada elemento (en lugar de limitarse a cada delito) debe aparejar un estado mental, podría haber complicado más el derecho en vez de simplificarlo. No obstante, la segunda innovación abordó este problema mediante la sustitución de las docenas de estados mentales que habían surgido en el trasegar del derecho consuetudinario con solo cuatro de ellos.

Este cambio radical jurídico del mens rea, uno de los principios fundamentales del derecho anglosajón, generó pocas críticas de los comentaristas y resultó muy popular entre las legislaturas estatales(49). De hecho, las definiciones que brinda el Código Penal Modelo de estos cuatro estados mentales pueden ser la mayor contribución de este a la reforma del derecho penal estadounidense, pues estas definiciones fueron un gran esfuerzo para simplificar radicalmente no solo el número de estados mentales, sino también para reducir (mas no eliminar) la dependencia de juicios normativos. La “malicia previa” y hasta la “premeditación” fueron reemplazadas por fenómenos supuestamente comprobables, tales como el “objeto consciente” o “conocimiento” y, en su afán por aclarar el derecho, el código incluso suprimió las palabras “intención” e “intencionalidad” de su terminología, conceptos que a pesar (o quizá debido en parte a) de su ambigüedad habían asumido un lugar central en el derecho penal de los Estados Unidos, así como de muchos otros países(50).

En cuanto al tema de los delitos denominados de responsabilidad objetiva o estricta, es decir, delitos cuyos no todos sus elementos requieren un estado de culpabilidad, el Código Penal Modelo llegó a un compromiso pragmático muy característico. En lugar de eliminar por completo esos delitos, limitó su uso común a dos categorías: los “delitos civiles” definidos en el código penal como “infracciones” solo punibles con multa, decomiso, u otra penalidad pecuniaria, y los “delitos tipificados en estatutos diferentes al código, en la medida que la finalidad legislativa para imponer la responsabilidad objetiva por tales delitos, o con respecto a cualquier elemento material de la misma, aparezcan claramente definidos”(51). El Código Penal Modelo no prohíbe la responsabilidad objetiva en los delitos del código, pero no crea una presunción en contra de la interpretación de la ausencia de un elemento de culpabilidad como responsabilidad objetiva. En cambio, un requisito para la imprudencia se observa en un delito que no contiene ningún estado mental(52).

El homicidio doloso es un delito grave de responsabilidad objetiva en el marco del derecho anglosajón y cuya definición no requiere estado mental alguno con respecto al acto de homicidio; el Código Penal Modelo transforma el problema, ya no sobre la tipificación sino sobre el aspecto probatorio, puesto que en vez de eliminar el requisito de un estado mental con respecto al acto homicida, como lo hace el derecho anglosajón, establece una presunción legal (rebuttable presumption) de que el autor de un presunto delito tenía el estado mental requerido para el homicidio (temeridad manifiesta como una indiferencia extrema para el valor de la vida humana)(53).

2. Tentativa y complicidad. 

El abandono que tiene el Código Penal Modelo de la distinción del derecho anglosajón entre los delitos tentados y consumados ya se ha mencionado(54). Esta decisión era a la vez la más doctrinaria y la de menor éxito que hicieron los redactores de este; castigar los delitos tentados con tanta dureza como los consumados aparece especialmente estricto en el contexto del amplio alcance de los tipos tentados con arreglo al código. Para definir la tentativa de todos los delitos en su parte general se amplió el enfoque del derecho anglosajón de los delitos preparatorios: cada delito, incluyendo la infracción más insignificante, fue tipificado en su forma imperfecta, ya sea como tentativa (attempt), instigación (solicitation), o como conspiración (conspiracy). Sin embargo, el Código Penal Modelo impedía la condena, aunque no la acusación, de las formas consumadas y tentadas de un delito(55). El código por lo tanto rechazó la teoría más amplia sobre delitos tentados con arreglo al derecho anglosajón, aún expuesta en su momento por la legislación penal federal, que había permitido separar las penas para la preparación y la consumación del mismo delito(56). A su vez también prohíbe las condenas múltiples “de más de un delito [tentado]... por comportamiento que se lleve a cabo para cometer o para culminar en el mismo delito”(57).

Así mismo, establece una clara distinción teórica entre tentativa y complicidad, la cual se definió como la atribución de otro a la conducta criminal del autor(58). La diferencia fue de poca importancia práctica, sin embargo, el código abandonó no sólo la distinción entre el castigo para los delitos de preparación y consumados, sino también entre la pena de los autores y la de los partícipes, de hecho, descarta la distinción del derecho anglosajón entre autores de primer y segundo grado, por un lado, y la participación antes y después del hecho, por el otro, a favor de una distinción única entre el autor principal y cómplice, los cuales serán sujetos a la misma pena(59).

Solo después de una intervención del juez Learned Hand, uno de los jueces más prominentes de Estados Unidos, el Instituto Estadounidense de Derecho rechazó la propuesta de los redactores para extender la responsabilidad del cómplice, y por lo tanto la punibilidad completa como autor, a una persona que no era más que consciente de su contribución al acto criminal del principal infractor(60). En cambio el código requiere que el acto cómplice se realice “con el propósito de promover o facilitar la comisión del delito”(61). Como una solución algunos Estados han adoptado las disposiciones generales que tipifican como delito la facilitación de la conducta criminal de otro con conocimiento de ello o simplemente “creyendo que es probable” que está prestando ayuda(62).

3. Causales de justificación. 

El código por primera vez reconoció una defensa general de necesidad, o males menores, la cual está disponible donde las defensas de justificación particular, tales como la legítima defensa, la defensa de la propiedad, o la autoridad policiva, no lo están. La defensa se aplica a la conducta del actor que cree que es “necesaria para evitar un daño o mal a sí mismo o a otra persona”, con tal que “el daño o mal que se trata de evitar por dicha conducta sea mayor del que pretende impedir el tipo penal”(63). El amplio alcance de esta disposición se ilustra mejor con los casos enumerados en el comentario de código oficial:

“En esta sección, los bienes pueden ser destruidos para evitar la propagación de un incendio; un límite de velocidad puede ser violado en la búsqueda de un presunto delincuente; una ambulancia puede pasar un semáforo; los alpinistas perdidos en una tormenta pueden refugiarse en una casa o pueden apropiarse de alimentos; un cargamento puede ser desechado o violar una medida de embargo en aras de preservar un buque; se puede violar un toque de queda para llegar a un refugio de bombardeo; un farmacéutico puede dispensar un medicamento sin la receta necesaria para aliviar grandes dolores en caso de emergencia”(64).

La defensa de males menores no afecta la responsabilidad civil del actor y también es llamada defensa afirmativa (affirmative defense). Para invocar con éxito una defensa afirmativa, el acusado deberá presentar las pruebas correspondientes antes de la oportunidad probatoria de la fiscalía y luego la defensa debe refutar más allá de una duda razonable(65). El código se basa con frecuencia en este mecanismo procesal para resolver cuestiones difíciles del derecho penal sustantivo(66).

4. Causales de inexigibilidad. 

Los redactores del Código Penal Modelo dedicaron casi un artículo completo al problema de la insanidad jurídica. A excepción de su tramo final, que establece la edad de la madurez a los efectos de responsabilidad penal a los dieciséis años(67), el artículo 4.º se refiere en gran detalle con toda la panoplia de cuestiones sustantivas y procesales que rodean la defensa de la insanidad, como por ejemplo las cuestiones de procedimiento como la competencia de los acusados para afrontar un juicio como imputable, la carga de la prueba, el requisito de aviso por la defensa que usará la insanidad, la forma del veredicto y la sentencia, el nombramiento y selección de expertos en psiquiatría, la admisibilidad de las declaraciones realizadas durante el examen, la forma del informe del psiquiatra, la audiencia sobre la cuestión de la insanidad o inimputabilidad y el subsiguiente acuerdo de una sentencia absolutoria sobre la base de la insanidad.

La amplia cobertura de la enfermedad mental en el Código Penal Modelo refleja los conflictos en torno a este tema durante la década de la redacción de dicho texto. El comité asesor incluyó a varios miembros del “Grupo para el Avance de la Psiquiatría”, quienes estaban decididos a reformar radicalmente la legislación penal en el nombre de la ciencia de la psiquiatría. En 1954, tres años luego del proyecto de código, el Tribunal Federal de Apelaciones del Distrito de Columbia, en el famoso caso Durham(68), sustituyó el llamado test de insanidad del “bien-y-del-mal” derivado del caso inglés M’Naghten(69) de 1843, con una prueba diseñada para reflejar los avances en el campo de la psiquiatría, así como para suavizar la dureza percibida en la regla M’Naghten.

Particularmente, el Código Penal Modelo una vez más llegó a un acuerdo manteniendo, pero reblandeciendo, el test M’Naghten, entretanto asignaba a los expertos en psiquiatría un papel central en la interpretación de la prueba y su aplicación. La regla M’Naghten en su formulación original exigía que “en el momento de la comisión del acto, el acusado se encontrare obrando bajo un defecto de la razón, de la enfermedad de la mente, como para no saber la naturaleza y la calidad de el acto que estaba haciendo; o, si lo sabía, que él no sabía que lo que estaba haciendo estaba mal”. El Código extendió la defensa a un actor que “carece de capacidad sustancial… para apreciar lo injusto de su conducta”(70). Así mismo, deja la defensa al alcance incluso de un sujeto que no clasifique bajo este aspecto cognitivo, siempre y cuando él carezca de capacidad “sustancial” volitiva “para conformar su conducta a las exigencias de la ley”(71).

El test de insanidad del Código Penal Modelo probó popularidad en muchas jurisdicciones estadounidenses, incluyendo el Distrito de Columbia, después del abandono de su regla Durham en 1972(72). Tras la absolución de John Hinckley sobre la base del punto volitivo del test del Código Penal Modelo por su intento de asesinato contra el presidente Reagan en 1981, muchos Estados y el Gobierno Federal limitaron la defensa de la insanidad mediante la eliminación la conexión volitiva(73).

5. Parte especial. 

La mayoría de las innovaciones doctrinales específicas del Código Penal Modelo aparecieron en su parte general. Respecto a la innovación más importante en la parte especial puede decirse que fue la revisión del tipo penal de homicidio. El tipo de homicidio que trae el código ilustra su nuevo sistema de estados mentales(74). En el tipo los redactores sustituyeron la multitud de delitos de homicidio del derecho anglosajón por un único delito —el que intencionalmente, con conocimiento, con imprudencia temeraria o negligencia cause la muerte de otro ser humano— con tres grados definidos: homicidio doloso (murder), homicidio privilegiado (manslaughter) y homicidio culposo (negligent homicide) y por lo tanto difieren principalmente en su estado mental, el primero requiriendo intención o el conocimiento (dolo), el segundo, generalmente dolo eventual (recklessness) y el tercero, culpa (negligence).

El rechazo parcial del código sobre de la regla del homicidio preterintencional ya ha sido discutido. La defensa de provocación del derecho anglosajón se mantuvo, aunque no sin que se transformara en una defensa más general de “extrema perturbación mental o emocional”(75). El código no hizo ningún intento de conectar esta defensa a otras defensas de la parte general, en consecuencia sobrevive como una defensa disponible solo en los casos de homicidio.

Conclusión

Durante casi medio siglo el Código Penal Modelo ha sido la fuerza dominante en la reforma del código penal estadounidense y un catalizador para la erudición del derecho penal estadounidense. En general, el Código Penal Modelo ha resistido la prueba del tiempo y mientras que las distintas disposiciones de este, como su definición de la insanidad y su clasificación de las tentativas, han sido modificadas por una razón u otra, ningún Estado ha tenido a bien llevar a cabo una reforma general del código penal lejos del Código Penal Modelo. Incluso los comentarios académicos en general han pasado a centrarse en el código aunque no siempre estén de acuerdo con él(76).

Sin embargo, el código se encuentra en la teoría y práctica del derecho penal estadounidense desde hace mucho tiempo, desde cuando rechazó el énfasis del código en la disuasión y la rehabilitación, pero, no obstante las actitudes hacia la criminalización han cambiado hoy en día. Por lo tanto un cambio de modelo penal es supremamente necesario. Cuando la reforma llegue, sin embargo, no puede haber duda de que se va a construir sobre las bases establecidas por el Código Penal Modelo.

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(*) Título original: “The American Penal Code: A Brief Overview”, New Criminal Law Review, 10.3, University of California Press, 2007: 319-341. Andrés Hernando Luna Osorio (trad.), Abogado, con estudios de maestría en ciencias penales y criminológicas, en derechos humanos y derecho internacional humanitario, estancia académica y de investigación en la Universidad de Konstanz. Docente universitario y juez penal del circuito en Colombia. Agradecimientos a los autores y a Rebecca Wells (UC Press) por sus respectivas autorizaciones.

(1) Específicamente, el Derecho Penal de cada Estado deriva de su “poder de policía”. El Gobierno Federal no posee poder de policía, por esta razón debe basar la creación de su Derecho Penal en otros campos, mas notablemente en el poder de regulación del comercio interestatal. Ver Dubber, Markus D., y Kelman, Mark G. American Criminal Law: Cases, Statutes, and Comments 2-3. 2005; ver generalidades en Dubber, Markus D. The Police Power: Patriarchy and the Foundations of American Government. 2005.

(2) Ver, en general Dubber, Markus D. Criminal Law: Model Penal Code §§ F-2. 2002; Robinson, Paul H. Criminal Law § 2.1. 1997.

(3) Para un tratamiento más detallado de la historia de la codificación penal anglo-americana ver Kadish, Sanford H. “Codifiers of the Criminal Law”. En: Blame and Punishment: Essays in the Criminal Law 205, 1987.

(4) Francois-Alexandre-Frederic de La Rochefoucauld-Liancourt. On the Prisons in Philadelphia, 33. 1796. Citado en Masur, Louis P. Rites of Execution: Capital Punishment and the Transformation of American Culture, 1776-1865, p. 71, 1989.

(5) Un análisis crítico del proyecto de Jefferson puede verse en: Dubber, Markus D. “An Extraordinarily Beautiful Document: Jefferson’s Bill for Proportioning Crimes and Punishments and the Challenge of Republican Punishment”. En: Modern Histories of Crime and Punishment. Ed. Dubber, Markus D. y Farmer, Lindsay, 2007.

(6) Ver De Beaumont Gustave y De Tocqueyille, Alexis. On the Penitentiary System in the United States and its Application in France. 1833.

(7) Ver Livingston, Edward. The Complete Works of Edward Livingston on Criminal Jurisprudence. 1873.

(8) Beccaria, Cesare. Dei delitti e delle pene. 1764. Sobre la relación entre Bentham y Beccaria ver Hart, H.L.A. Bentham and Beccaria, Essays on Bentham: Studies in Jurisprudence and Political Theory, 40, 1982.

(9) New York Field Codes (1850-1865).

(10) New York Field Codes (1850-1865).

(11) Ver en general: Bartlett, Richard. Criminal Law Revision Through a Legislative Commission. 18 Buff. L. Rev. 213, 1968-1969; Denier, Richard. Drafting a New Penal Law for New York, 18 Buff L. Rev. 251, 1968-1969.

(12) Ver el Código Penal de Louisiana (La. Grim. Code) de 1942.

(13) Acerca de las aproximaciones de Wechsler a la codificación del Derecho Penal ver Wechsler, Herbert. The Challenge of a Model Penal Code. 65 Harv. L. Rev. 1097, 1952.

(14) Jerome Hall, el principal teórico del Derecho Penal estadounidense de la época, no participó significativamente en la redacción del código. Cfr. Hall, Jerome. The Proposal to Prepare a Model Penal Code. 4 J. Legal Stud. 91. 1951; véase también Dubber, Markus D. Penal Panopticon: The Idea of a Modern Model Penal Code. 4 Buff. Grim. L. Rev. 53, 63-64, 2000 (donde se analiza el rechazo de Wechsler al retribucionismo de Hall).

(15) Código Penal Modelo (Proyecto oficial y comentarios revisados). 1985.

(16) Ibíd, § 1.01(I).

(17) Ibíd, §§ 1.07-.11, 2.12.

(18) Ibíd, § 4.04.

(19) Ibíd, §§ 1,12, 2.04(4), 2.08(4), 2.09(1), 2.10, 3.01-.11, 212.4(1), 212.5, 213,6, 221.2(3), 223.1(1), 223.4, 223.9, 230.3, 242.5.

(20) Ibíd, §§ 1.03(4), 1.12(5), 5.03(7), 5.06(2) & (3), 5.07, 210.2(b), 211.2, 212.4, 223.6(2), 223.7(1), 223.8, 224.5, 251.2(4), 251.4.

(21) Ibíd, § 4.05.

(22) Los objetivos de varias partes del código se definen en ibídd, §1.02(1) & (2). Ver generalidades en Dubber, nota supra 14; Robinson, nota supra 2, § 1.2.

(23) Código Penal Modelo, partes III & IV (anteproyecto oficial). 1962.

(24) Código Penal Modelo § 2.05, comentarios 293-95 (proyecto oficial y comentarios revisados). 1985.

(25) Packer, Herbert L. The Model Penal Code and Beyond. 63 Colum. L. Rev. 594, 1963.

(26) Código Penal Modelo § .5.01(i) (anteproyecto oficial). 1962.

(27) Ibíd, § 210.6.

(28) Ver, por ejemplo, McGautha v.s California, 402 U.S. 183, 202 (1971); Gregg v.s Georgia, 428 U.S. 153, 158,190-91, 194 (1976); Proffitt v.s Florida, 428 U.S. 242, 247 (1976); California v.s Ramos, 463 U.S. 992, 1009 (1983).

(29) Ver en general Gainer, Ronald L. Federal Criminal Code Reform: Past and Future. 2 Buff. Crim. L. Rev. 45, 1998.

(30) National Commission on Reform of Federal Criminal Laws. Final Report: A Proposed New Federal Criminal Code. 1971.

(31) Código Penal Modelo, artículos 6 8c 7 (anteproyecto oficial). 1962.

(32) Ibíd, partes III 8c IV.

(33) El Instituto de Derecho Estadounidense se encuentra considerando una revisión de las normas sobre proferimiento de condena dentro del código, ver: Symposium. Model Penal Code: Sentencing. 7 Buff. Grim. L. Rev. 1-306, 2003; ver también Reitz, Kevin R. Model Penal Code: Sentencing, Plan for Revision. American Law Institute. 6 Buff. Grim. L. Rev. 525, 2003.

(34) Ver Lynch, Gerard E. Towards a Model Penal Code, Second (Federal?): The Challenge of the Special Part. 2 Buff. Crim. L. Rev. 297, 1998.

(35) Ver por ejemplo, las (otrora) pautas obligatorias de juzgamiento para las Corte federales, United States Sentencing Guidelines Manual, 2005. El futuro de dichas pautas, sin embargo, recientemente ha sido puesto en tela de juicio: ver United States v.s Booker, 543 U.S. 220 (2005) (lineamientos federales para sentenciar meramente indicativos).

(36) Ver por ejemplo, Frankel Marvin E. Criminal Sentences: Law Without Order, 1973.

(37) Ver por ejemplo, Hirsch, Andrew von. Doing Justice: The Choice of Punishments, 1976; Allen, Francis A.. The Decline of the Rehabilitative Ideal: Penal Policy and Social Purpose, 1981; Morris, Herbert. Persons and Punishment, 52 Monist 475, 1968.

(38) Robinson, Paul H. y Dailey, John M. Justice, Liability, and Blame: Community Views and the Criminal Law, 1995; Robinson, Paul H. Competing Conceptions of Modern Desert: Vengeful, Deontological & Empirical (a publicarse en el 2007); Robinson, Paul H. y Darley, John M. Intuitions of Justice: Implications for Criminal Law and Justice Policy (a publicarse en el 2007).

(39) Código Penal Modelo app. (anteproyecto oficial de 1962).

(40) Hart, Henry M. Jr. The Aims of the Criminal Law. 23 Law & Contemp. Probs. 401, 432. n.º 70, 1958.

(41) Ver a Dubber, supra nota 2, §§ 3, 18; Robinson, Paul H. Structure & Function in Criminal Law, parte 11. 1997. Para un análisis funcional de la estructura del código, ver ibíd., parte III.

(42) Código Penal Modelo § 1.05 (anteproyecto oficial de 1962).

(43) Los fines del código son:

(a) para prohibir y prevenir la conducta que injustificada e inexcusablemente inflige o amenaza un daño sustancial a los intereses individuales o del público, (b) someter a las personas al control público ya que su comportamiento indica que están dispuestas a cometer delitos; (c) proteger las conductas obrantes bajo causal de ausencia de responsabilidad de una condena criminal; (d) de noticiar en juicio la naturaleza criminal; de una conducta (e) de diferenciar sobre motivos razonables entre delitos graves y leves.

Código Penal Modelo § 1.02 (1)(a)-(e) (anteproyecto de 1962).

(44) Acerca de la discusión comparada de la noción de “interés público o individual” en el código y el concepto de bien jurídico (Rechtsgut) en el Derecho Penal alemán, puede consultarse: Dubber, Markus D. Theories of Crime and Punishment in German Criminal Law. 53 Am. J. Comp. L. 679, 2006.

(45) Ver Williams, Glanville. Criminal Law: The General Part. 1ª ed., 1953; 2ª ed., 1962.

(46) Michael, Jerome y Wechsler, Herbert. A Rationale of the Law of Homicide I & II. 37 Colum. L. Rev. 701, 1261, 1937.

(47) Ese fin, sin embargo, en opinión de Wechsler, recientemente había sido científicamente establecido, de una vez por todas, a favor de un enfoque de disuasión-rehabilitación. Ver ibíd, at 732, n.º 126.

(48) Robinson, Paul H. y Grail, Jane A. Element Analysis in Defining Criminal Liability. 35 Stan. L. Rev. 681, 1983; Robinson, supra nota 41, capítulo 3.

(49) Sin embargo, véase: Hall, Jerome. Negligent Behavior Should be Excluded from Penal Liability. 63 Colum. L. Rev. 632, 1963.

(50) No obstante, confrontar: Código Penal de NY § 15.05(1) (2006) (conserva el estado mental de “intencionalidad”, pero lo redefine en el término de “objeto consiente”).

(51) Código Penal Modelo § 2.05 (anteproyecto oficial 1962).

(52) Ibíd, § 2.02(3).

(53) Ibíd, § 210.2(i)(b).

(54) Ver, en general Wechsler, Herbert y otros. The Treatment of Inchoate Crimes in the Model Penal Code I & II. 61 Colum. L. Rev. 571, 957, 1961.

(55) Código Penal Modelo § 1.07(i)(b) (anteproyecto oficial 1962).

(56) Ver por ejemplo, Callanan v.s United States, 364 U.S. 587 (1960).

(57) Código Penal Modelo § 5.05(3) (anteproyecto oficial de 1962).

(58) Ver ibíd., § 2.06.

(59) Acerca de la complicidad en el derecho anglosajón, consultar: Bowes Sayre, Francis. Criminal Responsibility for the Acts of Another. 43 Harv L. Rev. 689, 1930.

(60) Código Penal Modelo § 2.06 comentarios del 313-19 (anteproyecto oficial y comentarios revisados de 1985).

(61) Código Penal Modelo § 2.06(3)(a) (anteproyecto oficial propuesto de 1962).

(62) Ley penal de N.Y. § 115.00 (2006).

(63) Código Penal Modelo § 3.02(I) (anteproyecto oficial propuesto de 1962).

(64) Código Penal Modelo § 1.01 comentarios 9-10 (anteproyecto oficial y comentarios revisados de 1985).

(65) Código Penal Modelo §§ 1.12, 3.01 (anteproyecto oficial propuesto de 1962).

(66) Ver secciones citadas supra nota 10.

(67) Código Penal Modelo § 4.10 (anteproyecto oficial propuesto en 1962).

(68) Durham v.s United States, 214 F.2d 862 (D.C. Cir. 1954). El test Durham era aparentemente simple: “Un acusado no es responsable criminalmente si su conducta antijurídica era el resultado de una enfermedad o de un defecto mental”. Posteriores complicaciones y errores eventuales del test Durham, se pueden apreciarse en: United States v.s Brawner, 471 F.2d 969 (1972).

(69) M’Naghten’s Case, 1 C. & K. 130; 4 St. Tr. N.S. 847 (1843).

(70) Código Penal Modelo § 4.01 (anteproyecto oficial propuesto en 1962).

(71) Id. § 4.01.

(72) United States v.s Brawner, 471 F.2d 969 (D.C. Cir. 1972).

(73) Ver, por ejemplo, Clark v.s Arizona, 126 S. Ct. 2709 (2006).

(74) Código Penal Modelo, art. 210 (anteproyecto oficial propuesto en 1962).

(75) Ibíd, § 210.3(I)(b).

(76) Una colección de comentarios del Código durante sus primeros veinte años se puede apreciar en Symposium. The Model Penal Code. 63 Colum. L. Rev. 589, 1963; y Symposium. The 25th Anniversary of the Model Penal Code. 19 Rutgers L.J. 519, 1988. Para una crítica mas reciente de cambio en relación con el Código Penal Modelo ver Fletcher, George P. Dogmas of the Model Penal Code. 2 Buff. Crim. L. Rev. 3, 1998; Robinson, Paul H. In Defense of the Model Penal Code: A Reply to Professor Fletcher. 2 Buff. Crim. L. Rev. 25, 1998.