El criterio de valor razonable en bancos: una comparación entre Argentina y Brasil

Revista Nº 58 Abr.-Jun. 2014

Norberto García* 

Martín Quadro** 

Eliana Werbin*** 

(Argentina) 

Paulo Homero**** 

(Brasil) 

*Doctor en Ciencias Económicas 

Profesor consulto Universidad Nacional de Córdoba - Argentina 

**Especialista en Contabilidad Superior y Auditoría 

Profesor adjunto e investigador Universidad Nacional de Córdoba - Argentina 

***Dra. en Ciencias Económicas  

Profesora adjunta e investigadora Universidad Nacional de Córdoba - Argentina 

****Contador Estudiante maestría en Contabilidad 

Universidad de San Pablo - Brasil 

Introducción

Tradicionalmente, los estados contables o informes financieros eran confeccionados sobre la base de valuación a costo histórico, como uno de los pilares de la objetividad, siendo esta unas de las cualidades que debe tener la información contable para satisfacer las necesidades de los usuarios a quienes va dirigida. Así, siempre se vinculó al costo histórico con la seguridad u objetividad en la medición. Sin embargo, en épocas más recientes inició el uso de valores corrientes para determinadas partidas, sobre todo en aquellos casos donde los valores de mercado eran conocidos (por ejemplo para los instrumentos financieros).

Actualmente, los organismos internacionales han desarrollado el concepto de “valor razonable”, el cual se aplicó, en un principio, a una serie de partidas que se negocian en mercados abiertos, con precios transparentes y con posterioridad a otras de distinta naturaleza. La díada conflictiva referida a la valuación relaciona al criterio de costo histórico con el atributo de confiabilidad, y al criterio de valores corrientes con la pertinencia.

Hasta el día de hoy, los principales organismos emisores de normas contables no logran definir un marco conceptual que determine un sistema de valuación que sea, a la vez, el más confiable y pertinente para ser aplicado a los informes financieros. Por lo anterior, las normas contienen una mezcla de criterios con el objetivo de que la información brindada por la contabilidad evolucione para satisfacer las necesidades de los usuarios a quienes va dirigida.

En Argentina, a fines de la década de los noventa(1), se inició un proceso de convergencia hacia las normas internacionales de información financiera, las cuales son de aplicación obligatoria para la mayoría de las empresas que cotizan en bolsa desde 2012 y optativas para los demás entes. Algunos sectores de la economía (entre ellos el bancario) se rigen por normas específicas y en estas también se aprecia una transición hacia las normas internacionales.

Por su parte, en Brasil, las compañías abiertas siguen las normas establecidas por la CVM (Comissão de Valores Mobiliãrios). Esta, a su vez, adopta las normas expedidas por el Comitê de Pronunciamentos Contábeis(CPC), colegiado compuesto por representantes de compañías abiertas, inversores, auditores, la Bolsa de Valores de São Paulo (BM&FBovespa), el Conselho Federal de Contabilidade (CFC), así como de académicos del área contable (Comitê de Pronunciamentos Contábeis, 2013). Las normas expedidas por el CPC son plenamente compatibles con las NIIF en el ámbito de los informes financieros consolidados, mientras que para los informes individuales, la única incompatibilidad se da en la valuación de las inversiones en empresas asociadas, que, por la Ley de las Sociedades por Acciones, debe hacerse a través del método de la participación, en cuanto la NIC 27, estados financieros separados, determina que sea por el costo o el valor razonable.

En este contexto, entendemos que resulta necesario analizar los métodos de valuación utilizados por los bancos en Argentina y en Brasil, ya que los mismos tienen una gran influencia en todo el sistema financiero y la economía en general. Pueden mencionarse los datos provenientes de Datamonitor (2010), en los que se ve que la economía argentina está dominada por el sector servicios, que aporta cerca del 60% del PIB total en 2009, siendo los subsectores principales las finanzas y la banca, el transporte, el turismo y la información, las comunicaciones y la tecnología.

En particular, estudiaremos la Comunicación “A” 5180, emitida por el Banco Central de la República Argentina (BCRA), en vigencia desde el 1º de marzo del 2011, la cual deja sin efecto las disposiciones anteriores en materia de valuación de instrumentos de deuda del sector público no financiero, adoptando como nuevos criterios de valuación al valor razonable de mercado o el de costo más rendimiento (TIR). Esta normativa alcanza a títulos de deuda emitidos por la Superintendencia de Entidades Financieras y Cambiarias y a los instrumentos de regulación monetaria del BCRA. Si bien la norma establece algunos requisitos o limitaciones para poder optar por uno u otro método, existe una importante variedad de casos donde la opción es discrecional de la entidad. En este trabajo se analizará cómo se distribuyeron estas alternativas de valuación en los bancos argentinos durante el año 2012 para el rubro mencionado.

En el caso de Brasil, las normas de valuación contable de títulos y valores mobiliarios son establecidas por la Circular BCB 3.068 (2001). Aunque la norma se refiere al valor de mercado y no al valor razonable, el abordaje es muy similar al de la NIC 39, Instrumentos financieros: reconocimiento y medición; las instituciones financieras deben clasificar sus títulos y valores mobiliarios en tres categorías, de acuerdo con las cuales evaluarán los títulos que poseen. La fecha de publicación de esta circular fue el 8 de noviembre del 2001, otorgando a las instituciones de su ámbito de aplicación un período de transición para su adaptación hasta el 30 junio del 2002.

Finalmente, el esquema de este artículo es el siguiente: en primer lugar, se analizarán, desde un punto de vista conceptual, las características, ventajas y desventajas de los distintos criterios de valuación. A continuación se desarrollarán en profundidad las normas mencionadas y se realizará una prueba empírica con datos de balances mensuales de bancos de Argentina y trimestrales para Brasil, de enero a diciembre del 2012, con el objetivo de describir la puesta en práctica de esta opción normativa. Por último, se vinculará el concepto teórico de las ventajas de un criterio u otro en relación a los resultados obtenidos y se compararán los escenarios en los diferentes países.

1. Revisión de la literatura sobre criterios de valuación

La medición se define como la asignación de números a los atributos o propiedades de objetos a ser medidos (López Díaz, 1975). Biondi (1999) establece que la valuación tiene por objeto definir cuál será la medida de valor que se va a aplicar a cada uno de los activos y pasivos y su relación con los activos consumidos. Si hablamos de la adquisición de activos para ser utilizados en el desarrollo del objeto social de la entidad y del importe de los pasivos incurridos, se medirán a valores de entrada, como costo histórico o costo corriente, mientras que si nos referimos a activos dispuestos para la venta u otras transacciones y pasivos a cancelar, se medirán a valores de salida, entre los que encontramos el valor realizable neto, el valor presente y el valor de mercado corriente. Existen otros conceptos derivados de estos atributos básicos, tales como el valor razonable, el valor en uso, el valor recuperable y el valor para la empresa.

En este trabajo analizaremos la díada conflictiva entre valores históricos (siendo su mayor exponente el costo histórico) y valores corrientes, incorporando a continuación el concepto derivado de valor razonable.

Podemos definir al costo histórico (García, 2010) como el costo de adquisición del bien al momento de ingresar al patrimonio de la empresa, al que se le adicionan todas las erogaciones necesarias para colocarlo en condiciones de funcionamiento o generación de beneficios económicos futuros; es un valor del pasado.

Por otra parte, cuando hablamos de valores corrientes (VC), siguiendo a García (2010), se hace referencia al valor del bien en la fecha que se realiza la valuación contable. Igualmente, se reconocen todos los cambios en el valor de los bienes entre el momento de la adquisición y el momento de la valuación al cierre de cada ejercicio.

Ahora bien, la discrepancia y discusión en torno a los métodos de valuación ha sido tan vasta como interesante. Algunos autores que están a favor del costo histórico (CH), como Paton y Littleton (1940), opinan que la información contable a valores corrientes nunca es tan objetiva como lo puede ser a costo histórico (CH), dado que éste último es menos manipulable. Desde el punto de vista de la determinación del beneficio, no aceptan que deba mostrarse el aumento en el valor de un activo que la empresa no intenta vender (tomando como beneficio el exceso en el precio de venta sobre el CH).

En contrapartida, los autores (entre ellos Chambers, 1974) que están a favor de los VC, argumentan que es más útil para la toma de decisiones, es decir, más pertinente, sobre todo en economías inflacionarias, pues se necesita más información futura que del pasado. Además, plantean que los CH no son útiles al no proporcionar información suficiente para la evaluación de las decisiones empresariales, ya que cuando los activos son adquiridos el CH es pertinente, pero luego de un tiempo deja de serlo. Al hablar de valores corrientes se puede comprobar un acercamiento de la Contabilidad a la realidad económica, se entiende que todas las partidas en los estados contables o financieros pueden ser corroboradas por medio de una evidencia en el mundo real.

No obstante lo anterior, los valores corrientes tienen la desventaja de que el importe de los bienes puede variar por razones de oferta y demanda u otras causas de índole económica, independientemente de la variación de los precios experimentada como consecuencia de la inflación. Se reconocerían así resultados que no son reales, estos son resultados por tenencia que no tienen deducido el efecto inflacionario, por lo que generan ganancias aparentes.

El valor corriente es complejo de obtener y determinar para algunos bienes y su verificación puede resultar difícil. Finalmente, dado que el auditor de los estados contables debe obtener elementos de juicio válidos y suficientes para respaldar las mediciones y exposiciones a valor corriente de ciertos activos, pasivos y de sus variaciones, la incertidumbre asociada con una partida o la falta de datos objetivos puede que haga imposible efectuar una estimación razonable, en cuyo caso el informe del auditor podría no ser tan favorable como la empresa espera.

Existe otro concepto derivado de los atributos básicos (pertinencia y confiabilidad) que ha sido implementado por las normas internacionales: el denominado valor razonable (en inglés, fair value).

La NIC 39 de la Junta Internacional de Normas Contables (International Accounting Standards Board - IASB), por referencia a la NIIF 9, Instrumentos financieros, define el valor razonable como la cantidad por la que puede ser intercambiado un activo o cancelado un pasivo entre un comprador y un vendedor interesados y debidamente informados, en condiciones de independencia mutua. La definición de la norma SFAS 7, de la Junta de Normas de Contabilidad Financiera (Financial Accounting Standards Board - FASB), lo define en los mismos términos.

Podríamos decir que en una economía de competencia perfecta una contabilidad basada en el valor razonable refleja toda la información relevante en los reportes económicos de las sociedades. Pero, en una economía un poco más realista, este valor no está del todo definido, al ser resultado de la construcción de otros tres: valor de entrada, valor de salida y valor de uso. Cabe resaltar que para la valuación de empresas la modalidad más aceptada es el valor de uso, ya que captura el valor total de la firma en cuestión, incluyendo aquellos intangibles como el gerenciamiento de la misma (Barth, Beaver y Landsman, 2001).

Whittington (2008) demuestra que la controversia en torno a este valor no es menor al analizar diversos conflictos que han surgido cuando los organismos emisores de normas internacionales (IASB) y de Estados Unidos (FASB) han intentado elaborar un marco conceptual conjunto que lo incluya.

Tal como lo indica Bromwich (1990), la clave es incorporar aspectos de valores futuros sin dejar demasiados grados de libertad para la manipulación gerencial. Usando una perspectiva de toma de decisiones se debería emplear el valor razonable en los reportes financieros de organizaciones con y sin fines de lucro. Recordemos que para los organismos internacionales emisores de normas, los inversionistas y los acreedores son el principal grupo destinatario de la información financiera.

Sin embargo, la mayor desventaja del valor razonable es que puede contribuir a la prociclicidad en los ciclos de alza y en las caídas.

En conclusión, teniendo la contabilidad como función principal ser útil para la toma de decisiones de los destinatarios de la información generada por ella, el CH aparece como la forma más objetiva y confiable de realizar la valuación (ya que le da seguridad al contador, evita manipulaciones y la obtención de datos es fácil y de bajo costo), pero no es tan pertinente para la toma de decisiones sobre activos y pasivos, pues los inversionistas están más interesados en la representación fiel de la información y en el beneficio futuro, que en los hechos del pasado. La virtud del costo histórico radica en su superior fiabilidad, puesto que es siempre imparcial, objetivo y verificable, mientras que las estimaciones basadas en el mercado pueden no serlo. El valor razonable, por su parte, proporciona una mayor relevancia, ya que incorpora información actual y no referida a momentos pasados.

Por otra parte, al ser los usuarios de la información un grupo tan heterogéneo, es difícil satisfacerlos a todos con un solo criterio de valuación.

Fácilmente se puede entender que la intensidad con que se presentan estas ventajas e inconvenientes no es la misma para todos los elementos patrimoniales, por lo que no se puede afirmar, de forma rotunda, la superioridad de uno frente a otro.

2. El impacto del valor razonable en los bancos

El criterio de valor razonable permite a los bancos incrementar su apalancamiento en momentos de alguna burbuja especulativa, a través de la sobrevaloración de sus activos, lo cual hace al sistema bancario más vulnerable e incrementa la severidad de las crisis financieras. Este argumento deja de lado el hecho de que las mediciones a valor razonable proporcionan señales tempranas de una crisis en puerta, lo que debería hacer que los bancos tomaran las decisiones correctas y a tiempo para evitar o minimizar alguna profunda crisis.

En contraste, la contabilidad basada en costos históricos prohíbe la sobrevaluación de activos durante periodos de altas especulaciones, creando reservas ocultas a la información financiera, las cuales pueden ser usadas/reducidas en periodos de crisis.

Por su parte, la contabilidad basada en el valor razonable proporciona los medios necesarios para que se provoque un “contagio” en los mercados financieros. Un ejemplo de esto sería que un banco “tuviese” que vender alguno de sus activos por debajo de su valor razonable, haciendo que el precio de la transacción sea el de referencia para quienes tengan en sus carteras un activo de la misma condición para comercializarlo. En cambio, si se utiliza el costo histórico, la valoración de los activos esencialmente aísla a los bancos de los precios de mercado y, por lo tanto, de los que se establezcan por las actividades comerciales de otros bancos y del negativo potencial de su efecto colateral. Pero esta contabilidad basada en costos históricos y dicho “aislamiento” podrían crear los incentivos necesarios para hacer que los bancos decidan vender ineficientemente cualquier activo para obtener alguna ganancia de manera prematura.

2.1. Normativa bancaria sobre valor razonable en Argentina

A través de la Comunicación “A” 5180, emitida por el Banco Central de la República Argentina, con vigencia desde el 1º de marzo del 2011, se dejan sin efecto las disposiciones anteriores en materia de valuación de instrumentos de deuda del sector público no financiero (esto es, emitidos por el Estado, no por otras entidades financieras) para adoptar nuevos criterios al respecto. La normativa alcanza a títulos de deuda emitidos por la Superintendencia de Entidades Financieras y Cambiarias y a los instrumentos de regulación monetaria del BCRA. Las entidades podían aplicar anticipadamente estos criterios desde diciembre del 2010 si lo deseaban y cuando el uso de esta opción le fuera informado previamente a la mencionada superintendencia. Según el instrumento que se trate, se valuará a valor razonable de mercado o a costo más rendimiento.

Corresponde registrar a valor razonable de mercado (valor de cotización o valor presente, según corresponda) los títulos públicos e instrumentos de regulación monetaria que consten en los listados de volatilidades o de valores presentes publicados por el Banco Central, los que podrán destinarse a la compraventa o intermediación salvo que se contemple expresamente su imputación a costo más rendimiento. Los que dejen de publicarse deberán registrarse a valor de costo más rendimiento. Estas disposiciones también alcanzan a los instrumentos de deuda de fideicomisos cuyo subyacente esté constituido por alguno(s) de los activos antes mencionados.

Las entidades también podrán constituir una previsión para fluctuaciones de valuación (bajo criterios aprobados previamente por el directorio de la entidad), con el fin de atemperar el efecto sobre el estado de resultados de las oscilaciones significativas en el valor razonable de estos instrumentos. El saldo de la cuenta no deberá exceder el 10% del valor de registración de los instrumentos y podrá ser afectado cuando se produzcan dichas variaciones, sin superarlas.

Por otra parte, la sección 2 de la norma se refiere a la registración a valor de costo más rendimiento. Los instrumentos a los que les cabe este criterio deberán registrarse al valor de incorporación, el que mensualmente se irá incrementando en función de la tasa interna de retorno (TIR), según el criterio de devengamiento que corresponda.

La TIR será aquella que surja de la tasa de interés que iguale el valor presente del flujo de fondos esperados del respectivo activo con su valor de incorporación a la fecha de esta última.

Igualmente, la norma señala cuáles son las especies comprendidas bajo esta valuación, el valor de incorporación y el criterio de devengamiento a utilizarse. Un detalle de estos criterios se resume en el cuadro 1:

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El último punto de la norma es el que refleja nuestro particular interés, porque permite que los títulos no susceptibles de ser imputados a valor razonable puedan valuarse, hasta un cierto límite, a costo más rendimiento.

Es decir, que aquí se podrá apreciar la opción o elección de la entidad financiera en cuanto a la díada conflictiva de confiabilidad (más vinculada con el criterio de costo más rendimiento) o pertinencia (dada por el criterio de valor razonable) que se ha mencionado anteriormente.

En el plan de cuentas del BCRA, sección 120000 - títulos públicos y privados, se utilizará la cuenta 121003 títulos públicos - a valor razonable de mercado pesos, para registrar aquellos valuados de esta manera, mientras que para hacerlo a valor de costo más rendimiento, la cuenta 121016. La previsión por riesgo de desvalorización de títulos públicos es la cuenta 121112.

2.2. Normativa bancaria sobre valor razonable en Brasil

La contabilidad en Brasil es regulada principalmente por la Ley de Las Sociedades por Acciones. Su versión original se remite a 1976. En dicho texto, el costo histórico era considerado como base de la evaluación contable, pero se preveía la posibilidad de revaluar los activos a valor de mercado y sus contrapartidas eran registradas en el patrimonio neto (L. 6404/76).

Aunque la legislación societaria citaba los activos en general, el uso de esta práctica contable por parte de las empresas con objetivos distintos de aquellos para los cuales fuera prevista, tales como la compensación de correcciones monetarias insuficientes o, la corrección de depreciaciones sobrestimadas, la presentación de costos más actualizados para justificar aumentos de precios, la obtención de beneficios fiscales y la alteración de la razón entre capital propio y de terceros, llevó a la Comissão de Valores Mobiliários (CVM) a restringirla para los bienes tangibles del activo inmovilizado, con tanto que no fuera prevista su discontinuidad operativa (Deliberação CVM Nº 183, 1995).

Así mismo, Teixeira, Lopes, y Costa (2004), al estudiar la asociación entre las reservas de revaluación de 98 compañías brasileñas, en los periodos de 2000 y 2001, y el precio de las acciones de las mismas cuatro meses después del cierre del periodo del 2001, encontraron asociaciones negativas entre las variables, con significación estadística. Este resultado corroboró la hipótesis de los autores sobre que los inversores veían las revaluaciones solo como una tentativa de mejorar los indicadores financieros de las compañías, sin correspondencia a valores económicos reales.

En línea con las conclusiones de Teixeira et al. (2004), Schvirck y Santos (2007) investigaron las principales prácticas adoptadas en el tratamiento contable dado a la revaluación de activos por 120 empresas que operaban en Brasil desde 1996 a 2004, constatando que 90% de ellas no mantenían un estándar de periodicidad para esta práctica. Más allá de eso, muchas de estas no constituían provisiones para los tributos diferidos sobre la revaluación (43%), otras no realizaban la reserva de ésta (11%), otras no divulgaban informaciones suficientes en sus reportes (47%), y otras presentaban patrimonio neto positivo apenas en función de la existencia de estas reservas (24%). Es decir, el estudio indicaba un expresivo mal uso de la práctica.

Este mal uso fue, probablemente, el factor que llevó al Congreso Nacional a limitar la revaluación de activos en Brasil cuando fue aprobada la Ley 11.638 (2007), que reformó la parte contable en la Ley de Las Sociedades por Acciones. La citada norma tuvo un papel fundamental en el proceso de convergencia de la contabilidad brasileña hacia las normas internacionales de información financiera, removiendo algunos obstáculos legales para su adopción.

Actualmente, las compañías abiertas siguen las normas establecidas por la CVM. Esta, a su vez, adopta las normas expedidas por el Comitê de Pronunciamentos Contábeis (CPC), colegiado compuesto por representantes de compañías abiertas, inversores, auditores, la Bolsa de Valores de São Paulo (BM&FBovespa), el Conselho Federal de Contabilidade (CFC), así como de académicos de la área contable (Comitê de Pronunciamentos Contábeis, 2013). Las normas expedidas por el CPC son plenamente compatibles con las NIIF en el ámbito de los informes financieros consolidados, mientras que en los informes individuales, la única incompatibilidad se da en la valuación de las inversiones en empresas asociadas, que por la Ley de las Sociedades por Acciones debe ser hecha a través del método de la participación, en cuanto la NIC 27, Estados financieros separados, determina que sean por el costo o el valor razonable.

A pesar de la restricción al valor razonable para la valuación de inversiones en asociadas, las demás posibilidades previstas en las NIIF como instrumentos financieros (NIC 39), propiedades para inversión (NIC 40) y agricultura (NIC 41) están disponibles para las compañías brasileñas.

Por otro lado, en el caso de los bancos y las demás instituciones financieras autorizadas por el Banco Central do Brasil (BCB), la competencia legal para expedir normas contables es del propio BCB. Al contrario de la CVM, el BCB emite sus propias normas contables, consolidadas en el Plano Contábil das Instituições do Sistema Financeiro Nacional (COSIF) (Circ. BCB 1273/87). En consonancia a los esfuerzos por la convergencia contable, el BCB indica a los bancos que publiquen anualmente informes financieros consolidados de acuerdo con las NIIF, pero emitidas tal cual por el IASB y no en la versión adaptada por el CPC (Resolução BCB 3786/2009). De todas formas, esos informes no substituyen los preparados de acuerdo con las normas del BCB, ni tampoco se aplican en las informaciones financieras intermedias.

Las normas de valuación contable de títulos y valores mobiliarios del BCB son establecidas por la Circular BCB 3068 (2001). Aunque la norma se refiere al valor de mercado y no al valor razonable, el abordaje es muy similar al de la NIC 39: las instituciones financieras deben clasificar sus títulos y valores mobiliarios en tres categorías, de acuerdo con las cuales se valuarán los títulos que poseen. La fecha de su publicación de la citada circular fue el 8 de noviembre del 2001, permitiendo a las instituciones que se adaptaran a ella hasta el 30 junio del 2002. El cuadro 2 presenta un resumen del abordaje establecido en esta disposición.

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La medición del valor de mercado a que se refiere la norma debe ser hecha de acuerdo con una metodología de responsabilidad de cada institución, debiendo adoptarse criterios consistentes y verificables, considerando la independencia de la recolección de datos en relación a las tasas practicadas por la mesa de operaciones de la institución. Como parámetros se pueden tomar los precios medios de negociación de los títulos en la fecha de medición o, si no están disponibles, en el día hábil anterior; el valor neto probable de realización obtenido a través de técnicas o modelos de determinación de precios; el precio de instrumentos financieros similares, llevando en cuenta, al mínimo, los plazos de pago de vencimiento, el riesgo de crédito y la moneda o indexador (Circ. BCB 3068/2001).

3. Estudio empírico en bancos argentinos y brasileros

Población de análisis

Se trabajó con los balances mensuales de todos los bancos argentinos para los periodos de enero a diciembre del 2012. La fuente de información es el Banco Central de la República Argentina (www.bcra.gov.ar), los balances mensuales constituyen información que las entidades financieras presentan al organismo de control y que es auditada trimestralmente.

Se trabajó con 64 bancos y para cada uno de ellos se tuvieron 13 mediciones mensuales.

En el caso de Brasil, se trabajó con los balances trimestrales de los principales bancos que cotizan en bolsa. La fuente de información es el Banco Central Do Brasil. Los balances trimestrales constituyen información que las entidades financieras presentan al organismo de control para ser auditados. De esta forma se trabajó con los 6 principales bancos, para cada uno de ellos se tuvieron 5 mediciones trimestrales.

Certeza y validez

Para asegurarse de que los datos representan lo que se quiere evaluar, la medición de los ítems incluidos en los estudios empíricos y su transformación en variables se debe someter a pruebas de certeza y validez. Así, la medición se enfoca en la relación entre los indicadores de los estudios empíricos (las respuestas observables) y los conceptos ocultos fundamentales (conceptos teóricos). Si esta relación es significativa, el análisis de indicadores empíricos puede llevar a inferencias útiles acerca de las relaciones entre los conceptos teóricos fundamentales.

Para determinar sí los indicadores empíricos utilizados representan un concepto teórico dado se realizaron las siguientes pruebas:

Certeza: se relaciona negativamente con el error aleatorio o individual (no sistemático) y se define como la capacidad de que el procedimiento de medición genere los mismos resultados en ensayos repetidos (resultados coherentes). Las fuentes típicas de error son los problemas en la codificación, en las instrucciones ambiguas, en el énfasis dado al emplear palabras diferentes, etc. En este trabajo, las fuentes comunes de error fueron controladas utilizando estados contables y datos suministrados por los sujetos del estudio, sometidos a una auditoría externa, en el caso de los balances trimestrales, y revisados y publicados por los organismos de control, el Banco Central de la República Argentina y el Banco Central Do Brasil.

Validez: se relaciona negativamente con el error no aleatorio o generalizado (sistemático) y se define como la capacidad que tiene cualquier ítem del instrumento de medición de medir lo que se intenta medir. La fuente típica de error son las escalas empleadas, las que son controladas utilizando los estados contables y datos suministrados por los sujetos del estudio, sometidos a una auditoría externa, en el caso de los balances trimestrales, y revisados y publicados por los organismos de control, el Banco Central de la República Argentina y el Banco Central Do Brasil. Se consideran los siguientes tipos de validez:

— Validez del contenido: se refiere a la capacidad que una medida empírica tiene para reflejar un dominio específico del contenido. En este estudio, todos los datos se han tomado de fuentes públicas y los estudios se diseñaron teniendo en mente el dominio del contenido pertinente para la unidad de análisis definida.

— Validez de los conceptos: implica que la relación entre los múltiples indicadores diseñados para representar un concepto teórico dado y las variables externas pertinentes son semejantes en términos de dirección, fuerza y consistencia. Idealmente, la validez de las relaciones implica hallar una pauta de conclusiones coherentes entre diferentes investigadores que utilizan diversas estructuras teóricas a lo largo de varios estudios. Para controlar este tipo de validez, siempre que ha sido posible, se emplearon medidas y escalas ya utilizadas en estudios previos. Además, se tomaron precauciones adicionales como la especificación a priori de la relación teórica entre los conceptos y el examen a posteriori de la relación empírica entre las medidas de los conceptos.

— Validez interna: permite que obtengamos conclusiones válidas de este estudio. Por lo tanto, se ha prestado especial atención para evitar deficiencias en el diseño de la investigación y para controlar los errores de falta de datos.

— Validez externa: se refiere a la generalización de los resultados a otros escenarios y muestras. Normalmente, un incremento de la validez externa implica un sacrificio de la validez interna. Como se ha explicado, los resultados de este estudio están restringidos principalmente a los bancos en Argentina y Brasil en el periodo estudiado, por lo que a priori se ha dado más preeminencia a la validez interna.

Metodología, resultados y discusión

Argentina

Se analizaron los balances de los bancos mencionados, calculando, en primer lugar, para cada uno la importancia del criterio de valuación al valor razonable respecto del total del rubro ‘títulos’, y luego la importancia de este rubro en el total del activo. Los resultados se muestran en el cuadro 3.

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En los cuadros anteriores se aprecia que la mayoría de los bancos mantiene el criterio que adoptaron durante todos los meses del año 2012, si bien hay algunas excepciones.

El promedio del sistema financiero en su conjunto muestra que alrededor del 40% de los títulos son valuados con el criterio de valor razonable. Debe tenerse en cuenta que se presentan títulos que no pueden valuarse al valor razonable (los que no figuran en el listado de volatilidades) y que existen límites en la aplicación, ya descritos anteriormente.

En el siguiente cuadro se vincula la importancia relativa del rubro respecto del activo, con el porcentaje del rubro valuado a valor razonable.

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Se puede observar un comportamiento bastante variable, ya que por ejemplo, el banco con más títulos sólo tiene el 1,24% del rubro valuado a valor razonable, mientras que el que le sigue el 100%.

El sistema financiero en Argentina ha mostrado cierta estabilidad en los últimos años, así como también la cotización de los títulos valores. Entendemos que por este motivo los bancos adoptan un criterio y lo mantienen, así como hay bancos que toman uno u otro criterio, en función de su expectativa sobre la cartera de inversiones.

Brasil

El mercado bancario brasileño se caracteriza por una gran concentración de recursos. Datos del BCB muestran que durante 2012, más de 76% de los activos del sistema financiero nacional eran controlados por las seis instituciones financieras más grandes.

En el siguiente cuadro se muestra el porcentaje acumulado del total de activos del sistema financiero nacional, esto es, si por ejemplo se consideran los datos al 31 de diciembre del 2012, el Banco do Brasil acumula el 18,22% de los activos, luego Banco do Brasil más Itaú Unibanco el 34,16% y así sucesivamente hasta lograr una concentración del 77,92% de los activos totales del sistema financiero poseídos en conjunto por las seis entidades.

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Entre estas instituciones, se puede decir, de acuerdo a los datos del cuadro 6, que los títulos medidos al valor de mercado representan la mayor parte de sus carteras.

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Las instituciones privadas, Itaú Unibanco y Santander, mantuvieron siempre el porcentaje de títulos valuados a valor de mercado en más de 98% durante el año 2012, por su parte, Bradesco presentó una mayor variabilidad, aunque también conservó niveles altos de títulos valuados a precio de mercado.

Respecto a las instituciones controladas por el gobierno federal, estas han presentado perfiles más variados, acordes con sus focos de actuación: el Banco do Brasil tiene un perfil similar a las instituciones privadas, por tanto, la composición de su cartera de títulos también presenta porcentajes similares de títulos valuados a valor de mercado; BNDES tiene como foco la financiación a largo plazo para las actividades empresariales, mientras que la Caixa Econômica Federal actúa principalmente en la financiación inmobiliaria, lo que puede explicar la naturaleza más larga de sus carteras, donde los títulos mantenidos hasta el vencimiento son más representativos.

El cuadro 7 muestra la expresiva participación de los títulos y valores mobiliarios en el total de activos de las instituciones financieras brasileñas. Considerando que las seis instituciones analizadas controlan más de tres cuartos de los activos del sistema financiero de Brasil y que en sus carteras de títulos y valores mobiliarios predominan los títulos de deuda pública, este cuadro evidencia tanto un perfil conservador por parte de las instituciones, que mantienen gran parte de sus recursos invertidos en títulos de bajo riesgo, como una especie de competencia del Gobierno con el sector privado de la economía por los recursos del ahorro nacional.

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Conclusiones

En este artículo se presentan los métodos de valuación utilizados por los bancos en Argentina y en Brasil, ya que estos tienen una gran influencia en todo el sistema financiero y la economía en general.

En ambos países existe la opción de utilizar o no un valor de mercado, en función de diferentes categorías establecidas por las normas particulares. La medición de este tipo de valor debe hacerse de acuerdo con la metodología de cada institución, debiendo ser adoptados criterios consistentes y verificables.

Se observa que en Brasil hay un mayor porcentaje de títulos valuados a precios de mercado que en Argentina, es interesante pensar por qué sucede esto, probablemente se deba a que los mercados de valores son más amplios y desarrollados en este país que en Argentina, tomando como dato la capitalización bursátil y la cantidad y volumen de operaciones desarrollados comparativamente en ambos países.

Una interesante línea de investigación a futuro sería vincular una variable o característica de los bancos con el porcentaje de títulos valuados a valor razonable, y aplicar alguna técnica estadística de independencia de muestras. Por ejemplo, podría vincularse el origen del capital del banco (nacional o extranjero), el tipo de banco (público o privado), el tamaño del banco (medido por ejemplo a través de activos o depósitos) y la importancia relativa del rubro en el activo, con el porcentaje de títulos valuados a valor razonable.

Bibliografía

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(1) La Federación Argentina de Consejos Profesionales en Ciencias Económicas emite los proyectos de resoluciones técnicas 5 y 6 con el objetivo de armonizar las normas contables locales con las internacionales.