“El mercado globalizado es necesario. El mundo es cada vez más interdependiente y la riqueza global irá, poco a poco, hacia cada ciudadano”.

Revista Nº 36 Jul.-Sep. 2012

Raúl Aníbal Etcheverry 

Abogado consultor de empresas y negocios Árbitro internacional; doctor en Derecho Profesor emérito de la UBA

Entrevista hecha al doctor Raúl Aníbal Etcheverry quien es doctor en Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires (UBA), doctor en Ciencias Jurídicas de la Facultad de Derecho de la Universidad Católica Argentina, y doctor en Ciencias Jurídicas de la Universidad de Castilla-La Mancha, España. Es profesor titular en la Universidad de Buenos Aires, profesor Honoris Causa de la Universidad Católica de Salta y profesor del Doctorado en Ciencias Jurídicas de la Universidad Católica Argentina. Fundador de la International Academy of Consumer and Comercial Law, presidente de la Red de Estudios Jurídicos de Latinoamérica y de la Red Nacional de Estudios Jurídicos y presidente del Instituto Latinoamericano de Derecho de los Negocios (ILADEN). El doctor Etcheverry ha sido conferencista en innumerables ocasiones y actualmente se desempeña como árbitro nacional e internacional.

Foro de Derecho Mercantil: Desde su visión y experiencia, ¿cómo ve el desarrollo del Derecho Comercial en Europa?

Raúl Etcheverry: En Europa, el Derecho Comercial se ha ido desarrollando en los países de la Unión Europea (UE) gracias al trabajo hecho a través de directivas: desde ahí, este se va introduciendo obligatoriamente en cada país del bloque. En estos casos se trata de las normas más importantes para que funcionen los negocios y las empresas.

F. D. M.: ¿Y en Latinoamérica?

R.E.: En nuestra América, el Derecho Comercial tiene dos vertientes aparentemente distintas: una, en códigos privados unificados y otra, en los diferentes códigos de comercio, dentro de los cuales uno se destaca por su modernidad: el de Colombia.

F. D. M.: ¿Cuáles son las principales diferencias entre el Derecho Comercial latinoamericano y el europeo?

R. E.: No hay diferencias sustanciales, pues pertenecen a familias de un tronco común. De lo que se trata es de que funcionen las empresas, de que se hagan negocios y de que se creen puestos de trabajo. Hay dos realidades económicas que no representan, a mi juicio, una gran diferencia: una parte de las economías sigue un modelo más capitalista y otras, uno más estatizado, pero en ambas siguen existiendo empresas que desarrollan el progreso, la competencia y un mercado de productos y servicios más o menos libre.

F. D. M.: A su modo de ver, ¿cuáles son las falencias actuales en materia mercantil en Latinoamérica? ¿Qué nos falta en relación con otras legislaciones “más avanzadas”?

R.E.: En mi opinión, lo tenemos todo. Hay legislaciones más avanzadas, como la colombiana. Ustedes tienen modelos de leyes que les permite un desarrollo sostenido y, por otra parte, la realidad y las estadísticas demuestran que Colombia está en crecimiento. Toda la región está creciendo, pero algunos países como Colombia captan mucha inversión extranjera, que, en mi opinión, es un buen síntoma, si el Estado receptor regula esas inversiones. Es deseable crear un clima de inversión a largo plazo, dándole al inversor seguridad jurídica y estabilidad. Esto sin dejar de establecer el sendero del respeto que el inversor extranjero debe tener por el país.

F. D. M.: ¿Cuál es la importancia de los contratos digitales en un mundo globalizado?

R.E.: Creo que hay una gran revolución en esta materia y ella es parte del cambio significativo que tiene el mundo. Antes, los medios como los periódicos o la radio, “formaban” parte de la opinión pública. Ahora, internet y las redes sociales cambian el mundo día a día y minuto a minuto con una conexión on line y directa.

F. D. M.: ¿Qué piensa de la legislación comercial colombiana? ¿Ha evolucionado? ¿Está en evolución?

R.E.: Veo una gran evolución en la legislación colombiana. En materia de sociedades, por ejemplo, se encuentra la nueva regulación de las SAS, que introduce en Colombia una estructura que es única en América Latina. Del mismo modo, gracias a la labor de la Cámara de Comercio, aquí tienen un magnífico centro de arbitraje, el cual es un ejemplo en Latinoamérica.

F. D. M.: ¿Cuáles son los principales factores que inciden en un adecuado funcionamiento del régimen mercantil? Principios, agentes, etc.

R.E.: Pienso que el Derecho Comercial existe en cualquier régimen del mundo. Hasta China exhibe un derecho del comercio nacional e internacional pujante. Sin embargo, los regímenes reglamentistas y los que no pueden asegurar cierta seguridad jurídica no son los más adecuados para el crecimiento de la empresa privada, que es la que yo creo más preferible.

F. D. M.: ¿Qué injerencia e importancia tiene el arbitraje en el Derecho Comercial vigente?

R.E.: El arbitraje es un elemento esencial de las economías de mercado. Representa una forma bastante elástica para conseguir justicia. El arbitraje, tanto nacional como internacional, resuelve con rapidez las cuestiones, lo que no se consigue, en general, con los juicios estatales, afectados muchas veces con un procedimiento lento y muy formalista.

F. D. M.: ¿Son positivas o negativas las recientes firmas de tratados de libre comercio (TLC) por parte de países como Colombia con países del primer mundo? ¿Cómo afectan a la población y a la industria?

R.E.: Los TLC son positivos, según los términos en que se firmen. También tienen su lado negativo, como todas las cosas. Un libre comercio con Estados Unidos tiene ambos extremos.

La unión con América del Norte que practicó México significó, a mi entender, muchas ventajas y pocas desventajas. Si Colombia entra en ese club seguirá creciendo. Y aquí aparecen las opiniones y doctrinas políticas: no hay nada totalmente bueno ni totalmente malo. Cada sistema tiene sus ventajas y desventajas. Mi opinión personal, se inclina por una economía libre pero con controles especiales para la inversión extranjera. Pero los negocios no deben ser fomentados desde la inversión rápida o la corrupción. Muchos negocios son buenos si benefician a los inversores y, también, a los Estados, al trabajo y a los ciudadanos.

En Europa, no hay muchos cambios si se pasa de un gobierno de centro derecha a uno de centro izquierda. Las políticas económicas son parecidas y los cambios, si bien importantes, no son cambios que permitan otro Estado. El Estado siempre es el mismo y las metas deben ser las que permitan el mayor bienestar de la gente. Creo que hoy el mundo no tolera la extrema pobreza ni la extrema riqueza. No tolera la violencia, el delito, las guerras. Todos queremos vivir en paz y una política de desarrollo e inversiones, asegura una vida mejor.

F. D. M.: ¿Qué iniciativas legislativas recientes de Derecho Comercial Internacional, están en discusión o se pretenden implementar?

No hay muchos cambios en el futuro del Derecho Comercial: la tendencia a simplificar el Derecho, las normas e imponer estándares para todos es la que predomina.

F. D. M.: ¿Cómo ve el futuro de las empresas en un mercado globalizado?

R.E.: La globalización es un fenómeno con el que convivimos, nos guste o no. El mundo se ha vuelto más interdependiente, pero no es cierto que las crisis o las olas de prosperidad se contagien necesariamente. La prueba es que nuestra región va avanzando mientras que en Europa la recesión afecta a las personas.

El mercado globalizado es necesario. El mundo es cada vez más interdependiente y la riqueza global irá, poco a poco, hacia cada ciudadano. Ahí aparece el papel del Estado para encauzar la riqueza, no para limitarla, darla o negarla.

F. D. M.: ¿Estamos pasando de un Derecho Comercial local a uno uniforme internacional?

R.E.: Falta mucho aún para tener un derecho uniforme. Pero se está avanzando al respecto. Mucha gente trabaja para uniformar o armonizar el Derecho en el mundo o en diversas regiones. Los movimientos regionales avanzan lentamente, pero se van consolidando.

F. D. M.: ¿Cuál es la responsabilidad de un árbitro en el contexto internacional? Tanto jurídica como moralmente.

R.E.: La sociedad exige cada vez más un mayor compromiso moral y las conductas inmorales terminarán siendo condenadas colectivamente. Un árbitro debe ser imparcial y moralmente intachable. Para todas las injusticias la solución es la misma. Si hay inmoralidad, un arbitraje no será ni creíble ni legalmente exigible. Pero también si hay inmoralidad, un gobierno o un grupo de opinión no serán creíbles y caerán solos con el tiempo.

Hoy hay democracia en toda América, los gobiernos son votados. Los pueblos a veces se equivocan, pero luego rectifican.

Los gobiernos democráticos pero inmorales caerán, ya no por el poder militar, sino por obra de la misma opinión pública que lo erigió en el poder.

Entrevista realizada por José Andrés Prada, director de Foro de Derecho Mercantil - Revista Internacional.

Agradecimiento especial al doctor Jorge Oviedo Albán y a la doctora Martha Penen Lastra.