“El Muisca es mucho más que una herramienta informática”

Revista Nº 127 Ene.-Feb. 2005

Pedro Antonio Molina 

Especial para la Revista Impuestos 

El TLC con EEUU, antes que ser un reto para la aduana, es un mecanismo de facilitación, porque hay un compromiso de cooperación, sostuvo Óscar Franco Charry, director de Aduanas Nacionales. 

El Modelo Único de Ingresos, Servicio y Control Automatizado, Muisca, es, tal vez, el proyecto más ambicioso que ha emprendido la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales, DIAN, en los últimos lustros.

Óscar Franco Charry, director de Aduanas Nacionales, y quien lidera este programa, conversó con la REVISTA IMPUESTOS sobre los primeros pasos del proyecto y del trabajo desarrollado por esa dirección en el 2004.

Revista Impuestos: ¿Cuáles son los primeros avances del Muisca? 

Óscar Franco Charry: En lo primero en que debo insistir es que el Muisca, a diferencia de lo que se cree, abarca mucho más que las herramientas informáticas. El Muisca comprende las soluciones tecnológicas, la revisión de la organización en términos de la estructura de la entidad, de las funciones, del componente humano y de los procedimientos. Teniendo estos tres factores: la organización, los procedimientos y la tecnología, ya se puede hablar del Muisca.

R. I.: ¿Qué se ha hecho con relación a la estructura de la DIAN? 

Ó. F. Ch.: En este momento, estamos iniciando el proceso de revisión de la carrera administrativa de la DIAN. Desde 1997, está inutilizada, pues no se cumple ningún tipo de concursos, ni para ascender a los funcionarios ni para vincular a nuevos. La DIAN ha tenido que recurrir a supernumerarios para compensar deficiencias en la planta de personal. Por eso, queremos reactivar la carrera. En estructura, pensamos hacer unas pequeñas, pero sustanciosas modificaciones. En tal sentido, estamos analizando la conveniencia de crear una jurisdicción nacional para grandes contribuyentes. Esa jurisdicción se canalizaría desde Bogotá, para las labores de control y el trámite de recursos. Igualmente, vamos a centralizar el control disciplinario de la entidad y a abolir las oficinas de asuntos disciplinarios en las regionales.

R. I.: ¿Las administraciones regionales cambiarán? 

Ó. F. Ch.: Otro aspecto es la revisión de las calidades de algunas administraciones que son estratégicas desde el punto de vista aduanero. Por ejemplo, Cúcuta se va a convertir en una administración de aduanas especial. Con esta autonomía, mejorará la calidad y la categoría de la administración. Lo mismo ocurrirá en Maicao, Turbo e Ipiales, que hoy son delegadas y pasarán a ser locales. Se piensa crear, igualmente, la subdirección de gestión masiva, para procesar y administrar grandes volúmenes de información. Esperamos realizar una reestructuración de mayor impacto, cuando tengamos las herramientas tecnológicas del Muisca en servicio.

R. I.: ¿Cómo se beneficiarán los contribuyentes? 

Ó. F. Ch.: Cumplidos esos temas, se construyen los servicios automatizados del Muisca. Lo que la gente debe esperar es que se va a aprovechar el ciento por ciento de la información con dos objetivos: primero, prestar un mejor servicio y segundo, fortalecer el control. En servicio, el objetivo es brindarle a los clientes todas las facilidades para que presenten sus declaraciones, cumplan con las obligaciones legales, se enteren de los trámites de la DIAN y puedan consultarlos vía internet. Si los procesos están automatizados, es poco el espacio que va a tener el funcionario para variar un expediente. Las declaraciones vía internet y la información que de allí se deriva, facilitarán la vida del contribuyente.

R. I.: ¿Cuál es el objetivo del RUT? 

Ó. F. Ch.: La primera herramienta automatizada del Muisca es el RUT. Su objetivo es regularizar la información que tiene la DIAN con relación a sus clientes. El anterior RUT era un consolidado de información con muy bajo nivel de confiabilidad. Primero, porque era una herramienta con muchos años en funcionamiento que no cumplía las exigencias de la DIAN. Segundo, porque no se controlaba la doble o triple inscripción de una misma persona. Por eso, no servía para enumerar e identificar a los contribuyentes. El nuevo RUT nos da pie para entender quién es el contribuyente y establecer qué tipo de servicios y de control vamos a ejercer. Son miles de datos que hasta hoy no se podían aprovechar, porque no había capacidad electrónica para hacerlo.

R. I.: ¿En qué va la inscripción? 

Ó. F. Ch.: En la primera semana de diciembre llegamos a los 230.000 inscritos. Es una cifra importante con relación a lo proyectado. Del total, un porcentaje de más o menos el 20% se ha inscrito por internet. Es razonable, pues al cierre del 2004 calculábamos cerca de 270.000 empresas y personas inscritas. Es cierto que se han presentado algunos problemas en relación con el acceso al servicio automatizado, porque es una herramienta construida con una plataforma moderna. Es un tema de culturización del uso en la tecnología.

R. I.: ¿Las declaraciones también se sistematizarán? 

Ó. F. Ch.: Aspiramos a que se hagan por internet, pero también se podrán presentar en papel o por medio magnético. Sin embargo, nos interesa que cada vez más personas utilicen los instrumentos tecnológicos, para que el documento llegue directamente a nuestras bases de datos, sin intermediarios. Así mismo, los formularios fueron estandarizados en color, tamaño, configuración, etc. En la mayoría de ellos, se redujo en casi un 20% el número de las casillas.

R. I.:¿Cómo se utilizará la información en relación con la fiscalización y el control? 

Ó. F. Ch.: Se irán implementando herramientas de servicio interno de fiscalización para el cruce de información. Cuando uno dice que va a aprovechar el ciento por ciento de la información son palabras mayores. Y es que a nosotros nos llegan datos de las declaraciones, de los bancos, de los grandes contribuyentes, de las notarías, de las cámaras de comercio y de otras entidades. La perspectiva es recibir toda esa información, cruzarla y a cada persona construirle un vector de cumplimiento tributario.

R. I.: ¿Ya están preparados para un eventual tratado de libre comercio (TLC) con EEUU? 

Ó. F. Ch.: El tratado, antes que ser un reto para la aduana, es un mecanismo de facilitación, porque hay un compromiso de cooperación entre las aduanas. Si se suscribe el TLC con EEUU, tendríamos más acceso a información proveniente de la aduana de ese país en relación con los procesos de exportación. Adicionalmente, contaríamos con la ayuda técnica en algunos temas. Internamente, podemos mostrar avances importantes. Por ejemplo, el TLC exige que las operaciones de exportación e importación no demoren más de 48 horas. Nosotros, desde hace mucho tiempo, con la expansión de una herramienta informática denominada SIGA, pasamos de promedios de 72 a 14 horas. Con eso satisfacemos ostensiblemente esa exigencia. Hay otras figuras sobre control, valor, origen, clasificación arancelaria y expedición de resoluciones anticipadas que no se han aplicado en Colombia, pero que esperamos se dé un plazo para cumplir, como ocurrió con Chile.