El papel de la profesión contable en la lucha contra el blanqueo de capitales

Revista Nº 14 Abr.-Jun.

Juan Miguel del Ci Gómez 

(España) 

Departamento de Economía Financiera y Contabilidad 

Universidad de Granada (España) 

1. Introducción

El fin de toda actividad de blanqueo de capitales es disimular y ocultar el origen ilegal de los fondos generados por las actividades criminales. La penetración de esta actividad delictiva en un país puede tener consecuencias negativas para la solidez del sistema financiero, la estabilidad de la economía y el conjunto de la sociedad. El proceso de globalización ha impulsado la aparición de técnicas e instrumentos de blanqueo cada vez más complejos y sofisticados que conviven con otros más tradicionales. Al tratarse de un fenómeno transfronterizo es necesaria la colaboración internacional, de ahí que numerosos organismos estén llevando a cabo iniciativas para tratar de combatirlo de forma eficaz. Muchas de las normas emitidas tienen por objeto evitar que las entidades bancarias sean utilizadas como vehículo para canalizar los fondos ilegales. La efectividad de los controles establecidos por el sector financiero en muchos países ha provocado que el blanqueo de capitales se dirija a otros sectores y actividades. Por ello, las empresas que puedan verse afectadas por este fenómeno deben contar con adecuados programas de control sobre el cumplimiento de la normativa y deben realizar verificaciones independientes sobre la efectividad de dichos programas. En este sentido las autoridades están requiriendo a la profesión contable que tenga un papel más activo en la lucha contra el blanqueo de capitales.

2. El objetivo del blanqueo de capitales

El propósito de un gran número de actos delictivos es generar un beneficio para el individuo o grupo que los lleva a cabo. El blanqueo de capitales es el procedimiento empleado para ocultar la procedencia ilegal de dichos fondos y permitir la utilización posterior sin desvelar su origen. La venta ilegal de armas, el contrabando, y las actividades del crimen organizado, como el tráfico de drogas y la prostitución, generan enormes sumas de dinero. La malversación de fondos, el uso de información confidencial en bolsa y el soborno también pueden producir grandes beneficios, por lo que las organizaciones criminales necesitan encontrar una vía para utilizar los fondos sin despertar sospechas sobre su origen ilícito. Las actividades y técnicas de blanqueo de capitales son cada vez más complejas e ingeniosas, aunque, en general se desarrollan en tres etapas(1):

En la etapa de colocación se transfieren los ingresos derivados de actividades ilegales al sistema financiero de manera que no sea posible su detección por los bancos, las instituciones financieras no bancarias y las autoridades gubernamentales. Los delincuentes analizan las legislaciones nacionales con el propósito de idear las técnicas más eficaces para mantener el anonimato y sus ingresos ocultos. Los procedimientos habituales de colocación suponen el fraccionamiento de grandes cantidades de dinero en sumas menores que son depositadas directamente en una cuenta bancaria o se destinan a la compra de instrumentos monetarios que son depositados en cuentas en otros lugares.

Una vez que los fondos han sido introducidos en el sistema financiero, tiene lugar la fase de cobertura de aislamiento. Esta consiste en la realización de una serie de transacciones para separar los ingresos de su origen ilícito y dificultar el seguimiento. Los fondos se canalizan mediante la compra y venta de instrumentos de inversión, o se transfieren electrónicamente a una serie de cuentas de distintos bancos alrededor del mundo. Esta técnica predomina en aquellas jurisdicciones que amparan el secreto bancario y que tienen laxos requerimientos de registro e información sobre la identidad de sus clientes. En algunos casos, los blanqueadores pueden encubrir las transferencias como pagos por bienes o servicios, otorgándoles una apariencia legal. Los fondos así depositados se retiran posteriormente bajo la forma de instrumentos monetarios de elevada liquidez como cheques de viaje y giros postales.

La integración, etapa final del blanqueo de capitales, consiste en la reinserción de los fondos en la economía legal, mediante una variedad de transacciones de apariencia legítima como pueden ser préstamos, compra de bienes de lujo y la inversión en inmuebles o empresas.

3. Implicaciones económicas del blanqueo de capitales

Naturalmente, el blanqueo de capitales se produce fuera de las estadísticas económicas oficiales, por lo que resulta difícil su cuantificación. Existen estimaciones que calculan el valor de los activos objeto de blanqueo entre el 2 y el 5 por ciento del producto interior bruto mundial(2). Estos porcentajes podrían indicar que dicha actividad se sitúa entre los 500.000 millones y 1 billón de USD por año(3). El rango inferior sería equivalente al valor total de la producción de una economía del tamaño de España.

El blanqueo de capitales es una consecuencia necesaria de casi todas las actividades delictivas que generan beneficios, por lo que puede ocurrir en cualquier lugar del mundo. Generalmente, los blanqueadores de capitales buscan países con un bajo riesgo de detección, debido a la existencia de débiles e ineficaces medidas contra esta práctica. El objetivo del blanqueo de capitales es conseguir que los fondos ilegales regresen a los individuos o grupos que los generaron, por lo que estos fondos se mueven a través de países con sistemas financieros estables.

La actividad de blanqueo de capitales se concentra geográficamente, dependiendo de la fase en que se encuentra. Así, en la fase de colocación, los fondos se canalizan, aunque no en todos los casos, a través de instituciones cercanas al lugar en el que se desarrolla la actividad delictiva que los genera. En la segunda fase, el blanqueador busca una infraestructura financiera y comercial adecuada como un centro financiero “extraterritorial” (offshore), un gran centro de negocios regional o un centro bancario mundial. En esta etapa, los fondos pueden circular por cuentas bancarias de varios países en las que no dejarán indicios ni de su origen ni de su destino final. Por último, en la fase de integración los blanqueadores pueden elegir un destino “tranquilo” para invertir los fondos si fueron generados en economías inestables o lugares que ofrecen oportunidades de inversión limitadas.

La integridad del sistema financiero y bancario depende de la percepción de profesionalidad y estándar ético que de ellos tengan sus clientes. Una reputación de integridad es uno de los activos más valiosos de las instituciones financieras. Si los fondos procedentes de actividades delictivas se canalizan fácilmente a través de una entidad financiera, porque sus administradores y empleados han sido sobornados o porque la institución cierra los ojos a la naturaleza delictiva de dichos fondos, dicha entidad podría ser acusada de complicidad con los delincuentes y de ser una parte integrante de la red criminal. La evidencia de tal complicidad tendría un efecto negativo sobre la situación de otros intermediarios financieros, sobre las autoridades reguladoras y sobre los clientes.

El blanqueo de capitales tiene consecuencias negativas sobre el conjunto de la economía. El Fondo Monetario Internacional (2001) señala como consecuencias perversas del blanqueo de capitales los cambios inexplicables en la demanda de dinero, el riesgo para la solidez bancaria, los efectos contaminantes sobre las transacciones financieras legales y el incremento de la volatilidad de los flujos de capital y el tipo de cambio debido a imprevistos movimientos de capital entre países.

Los mercados financieros emergentes y las economías en desarrollo con controles inadecuados son particularmente vulnerables al ser un fácil objetivo del blanqueo de capitales, que busca continuamente nuevos lugares para evitar el control de las autoridades. Las consecuencias de las operaciones de blanqueo de capitales pueden ser particularmente devastadoras para estas economías en desarrollo. De apariencia legal, pero de propiedad criminal, los negocios financiados por capitales blanqueados pueden socavar rápidamente la estabilidad y el desarrollo de instituciones estables. La imagen de un país cuyo sector empresarial y financiero aparece controlado por organizaciones delictivas puede sufrir un daño irreversible y tener un efecto desalentador sobre la inversión exterior.

No menos graves son los costes políticos y sociales que para un país representa este tipo de actividades. El crimen organizado puede penetrar en las instituciones financieras, adquirir el control de importantes sectores de la economía, sobornar a los funcionarios públicos e incluso a los gobiernos. La influencia política y económica de las organizaciones delictivas puede debilitar el tejido social, las normas éticas colectivas y a la postre las instituciones democráticas de la sociedad. La influencia criminal puede socavar la transición a la democracia de algunos países. Y lo más importante, el blanqueo de capitales está indisolublemente unido a la actividad delictiva que lo genera, posibilitando que ésta continúe.

4. Las tendencias en el blanqueo de capitales

El desarrollo de los mercados, la desregulación de los sistemas financieros y la reducción de los controles en las fronteras para el comercio han acelerado significativamente el proceso de globalización de la economía. Esta tendencia beneficia a las organizaciones delictivas que realizan actividades de blanqueo de capitales, al permitirles utilizar rápida y discretamente los mercados mundiales para sus actividades ilícitas.

De forma paralela al avance de la tecnología y al proceso de globalización, han surgido nuevos instrumentos que posibilitan el blanqueo de capitales. Así, el rápido desarrollo de la banca electrónica ha permitido la utilización de una gran variedad de productos y servicios a través de redes de comunicación. Su naturaleza impersonal y sin límites, combinada con la velocidad de las transacciones, dificulta la identificación y verificación del cliente. En muchos casos, la incapacidad de la institución financiera de establecer la identidad de la persona que efectúa la transacción e incluso el lugar desde el que se realiza, supone un riesgo añadido de que este medio se utilice para el blanqueo de capitales.

Junto a estos nuevos instrumentos perviven otras técnicas de blanqueo de capitales(4). Por ejemplo, la utilización de la banca corresponsal, consistente en la provisión de servicios bancarios por un banco (corresponsal) a otro banco (representado) supone un riesgo, al posibilitar la realización de operaciones ilegales. Las cuentas corresponsales permiten a los bancos realizar operaciones y prestar servicios que no ofrecen directamente. El riesgo de blanqueo de capitales se incrementa en las operaciones relacionadas con jurisdicciones en las que el banco representado no mantiene presencia física.

Particularmente vulnerables son los sistemas de banca privada al comportar un alto grado de discreción y confidencialidad para el cliente. Las instituciones financieras separan las operaciones de banca privada como parte de su estrategia de segmentación de la clientela. El fracaso en la aplicación de las políticas sobre la debida diligencia con el cliente puede ofrecer la oportunidad ideal para que personas implicadas en actividades de corrupción realicen complejas transacciones financieras con el fin de ocultar el origen delictivo de los fondos.

Los sistemas alternativos de remisión de fondos o banca paralela también constituyen un mecanismo de blanqueo de capitales. Desarrollados en Asia y África por factores étnicos, culturales o históricos, son un método tradicional de transferir fondos rápidamente a través de grandes distancias sin que haya un desplazamiento de fondos y sin control alguno. Su implantación en los países occidentales se debe a la existencia de comunidades de inmigrantes, para las que suele constituir el principal servicio financiero por su seguridad y bajo coste.

El empleo de figuras corporativas “extraterritoriales” que permiten ocultar la identidad de los propietarios son el principal obstáculo para investigar las operaciones de blanqueo de capitales, sobre todo cuando están localizadas en jurisdicciones que amparan el secreto bancario y empresarial y que no suelen colaborar con el resto de la comunidad internacional en las investigaciones delictivas. Así mismo, la utilización de cheques de viaje, bancarios y al portador, junto a la compra de inmuebles y los casinos de juego son algunas de las técnicas que continúan siendo utilizadas para disimular el origen ilegal del dinero.

5. La lucha internacional contra el blanqueo de capitales

Como se ha comentado anteriormente, el blanqueo de capitales es una amenaza para el buen funcionamiento del sistema financiero, la economía de un país e incluso el conjunto de la sociedad; sin embargo, también puede ser el talón de Aquiles de la actividad criminal. La conexión entre las transacciones financieras que quedan registradas permite en muchos casos la localización de los activos y la identificación de las organizaciones criminales responsables. En los últimos años muchos gobiernos han implantado instrumentos para luchar contra el blanqueo de capitales, pero al tratarse de un fenómeno transfronterizo, es necesaria la cooperación internacional para combatirlo eficazmente. En respuesta a esta necesidad han surgido nuevas legislaciones y esfuerzos en el ámbito internacional para combatir el blanqueo de capitales, como las llevadas a cabo por la Organización de las Naciones Unidas, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, la Unión Europea y la Organización de Estados Americanos, entre otros.

Por su parte, los siete países más industrializados del planeta (G-7) crearon en 1989 el Grupo de Acción Financiera contra el blanqueo de capitales (Financial Action Task Force on Money Laundering), conocido como FATF. En 1990 el FATF publicó su primer informe anual que contenía las 40 recomendaciones sobre las acciones que los gobiernos deberían tomar para combatir el blanqueo de capitales, posteriormente revisadas en 1996. Estas 40 recomendaciones, constituyen el conjunto de normas internacionales de referencia en la lucha contra el blanqueo de capitales, y abordan tres aspectos:

Legal. Qué tienen que hacer los órganos legislativos de cada país para crear una marco legal que permita combatir el blanqueo de capitales. Por ejemplo, la primera recomendación legal fue que los gobiernos consideren delito el blanqueo de capitales en su propio derecho y no solamente en conexión con el tráfico de drogas.

Regulación financiera. Cómo deberían regular los gobiernos sus sistemas financieros, por ejemplo exigiendo a las instituciones financieras que informen de las actividades sospechosas a las autoridades.

Cooperación Internacional. Cómo los gobiernos deberían trabajar conjuntamente, intercambiando información y estableciendo tratados bilaterales para la detección y confiscación de activos.

6. El papel de la profesión contable

Los controles implementados por el sector financiero son cada vez más efectivos, de ahí que el blanqueo de capitales se dirija a otros sectores. Así, el informe del FATF sobre “Tendencias del blanqueo de capitales en 2001-2002” alerta del papel instrumental que los profesionales no financieros, como abogados, notarios y contadores desempeñan en la creación y utilización de complejos instrumentos de blanqueo de capitales. Estos profesionales especializados asesoran sobre la constitución, gestión administrativa y elección de la mejor jurisdicción de entidades “extraterritoriales” como las denominadas “compañías comerciales internacionales”. Estas compañías pueden utilizarse para diversos propósitos comerciales y ofrecen ventajas como rápida constitución, bajo coste de establecimiento, baja o nula fiscalidad, ocultación de la identidad de sus propietarios y ausencia de las obligaciones de divulgación de la información contable aplicables al resto de sociedades. Además, el propietario de los bienes puede transferir la propiedad o titularidad de los mismos utilizando la figura del “trust” extraterritorial, impidiendo de esta forma su embargo ante eventuales acreedores.

El FATF ha expresado la urgente necesidad de que estos profesionales desarrollen sus funciones bajo las mismas normas aplicables a otros servicios financieros que obligan a informar a las autoridades sobre las actividades sospechosas de blanqueo de capitales por encima del deber de confidencialidad hacia los clientes.

Los gobiernos, organismos intergubernamentales y la comunidad económica mundial han solicitado a la profesión contable que participe de forma activa en la batalla contra el blanqueo de capitales, informando a las autoridades legales de posibles actividades sospechosas(5).

Así mismo, siguiendo las recomendaciones del FATF, los gobiernos han comenzado a exigir a las empresas que implanten programas de control sobre el cumplimiento de la normativa y que realicen una verificación independiente de su efectividad. Son los auditores internos los que frecuentemente desarrollan esta labor, aunque los auditores externos también son contratados para realizar pruebas de conformidad e informar a la gerencia y a las autoridades directamente.

Algunos países han promulgado normas que exigen a las empresas la realización de auditorías sobre el cumplimiento de la legislación contra el blanqueo de capitales. Esta obligación ha adoptado dos formas. El auditor lleva a cabo la auditoría e informa directamente de los resultados a la empresa y a los organismos reguladores, o la empresa realiza la evaluación y el auditor externo opina sobre la integridad del informe resultante. A este respecto, en algunos países, la obligación de informar de las actividades sospechosas puede chocar con las normas sobre confidencialidad o secreto profesional que se aplican a determinados documentos o comunicaciones entre el auditor y su cliente.

La profesión contable también ha reconocido la necesidad de que sus miembros actúen contra el blanqueo de capitales. Así, en 1999 la Federación Europea de Expertos Contables (junto con otras asociaciones de abogados, notarios y asesores fiscales) aconsejó a sus miembros que adoptaran códigos de conducta para evitar la relación de los profesionales con el crimen organizado. Recientemente, la IFAC (2002) ha publicado un documento en el que se considera el papel que los profesionales de la contabilidad deben desempeñar en la prevención del blanqueo de capitales.

Pocos países han establecido normas de auditoría específicas sobre el blanqueo de capitales, aunque muchos sí cuentan con guías sobre la responsabilidad del auditor en la detección de actividades ilegales de su cliente. En este sentido, la ISA (Norma Internacional de Auditoría) 240 establece las normas que se deben seguir y la responsabilidad del auditor en el descubrimiento de fraudes y errores, mientras que la ISA 250 trata sobre la consideración de la legislación y de la regulación aplicable a la empresa en la auditoría de los estados financieros.

7. Blanqueo de capitales y auditoría de cuentas

Es menos probable que el blanqueo de capitales afecte a los estados financieros de una empresa que otros tipos de fraude, y en consecuencia es más difícil su detección en una auditoría. Por lo general, las actividades fraudulentas concluyen con la desaparición de activos o ingresos, mientras que el blanqueo de capitales supone la manipulación de grandes cantidades de dinero de procedencia ilegal para alejarlas rápidamente de su origen. No obstante, la actividad de blanqueo de capitales puede tener efectos indirectos sobre los estados financieros y, por tanto, debe ser un motivo de preocupación para los auditores externos.

El blanqueo de capitales puede influir en la aplicación del principio de empresa en funcionamiento. Por ejemplo, una empresa que es propiedad de blanqueadores de capitales corre el riesgo de ser confiscada y cerrada por las autoridades. Además, la incautación de determinados activos de procedencia ilegal o el arresto de empleados y directivos colaboradores en operaciones de blanqueo puede suponer una seria amenaza para la continuidad de las operaciones, la liquidez y la reputación de una empresa. En todo caso, los propios delincuentes no suelen considerar a las empresas que utilizan para estos fines como negocios perdurables.

Las técnicas de blanqueo de capitales son cada vez más sofisticadas, por lo que resulta difícil describir todos los métodos utilizados con este objetivo. Señales de actividades sospechosas en una empresa pueden ser, entre otras:

Transacciones inconsistentes con las actividades legales conocidas.

Cuantiosas transacciones en efectivo.

Fraccionamiento de las operaciones para eludir las obligaciones de registro e información.

Transacciones realizadas a través de intermediarios sin una aparente razón comercial.

Relaciones con instituciones financieras “extraterritoriales” o localizadas en jurisdicciones que no cooperan con las iniciativas internacionales con-tra el blanqueo de capitales.

Además, las mismas deficiencias en los controles que contribuyen a que la empresa sea vulnerable al fraude pueden posibilitar el blanqueo de capitales:

Ausencia de un adecuado ambiente de control.

Dudas sobre la integridad de los directivos.

Ausencia de auditorías internas y externas sobre los programas de cumplimiento de la normativa.

Informes de auditoría o documentos internos que indiquen deficiencias en los controles, problemas de cumplimiento o preocupación sobre la competencia de la gerencia.

Ingresos significativos procedentes de jurisdicciones de “alto riesgo”.

Anormales transferencias electrónicas de fondos sin el adecuado control.

Incumplimiento o inexistencia de políticas éticas y programas de formación en este campo.

Infrecuentes o inexistentes revisiones de la seguridad del software y los sistemas.

Hasta hace poco las entidades bancarias tradicionales habían sido el principal objetivo del blanqueo de capitales. Ante el refuerzo de los controles realizado por estas instituciones para prevenir, detectar e informar sobre operaciones sospechosas, los delincuentes han aprendido a diversificar sus operaciones y dirigirlas hacia otro tipo de entidades como oficinas de cambio, casinos, intermediarios de acciones y materias primas, compañías de seguros, comerciantes de metales preciosos y joyas, agentes de la propiedad inmobiliaria y comerciantes de bienes de lujo como automóviles, etc. Como consecuencia, los requerimientos de registro, control e información que habían sido diseñados para el sector bancario están siendo aplicados a otras industrias. Por tanto, la profesión auditora debe ser consciente de la vulnerabilidad de estos sectores económicos y de las consecuencias que el blanqueo de capitales puede tener sobre ellos.

8. El modelo de supervisión de las entidades bancarias

La práctica de conocer a los clientes está íntimamente relacionada con la lucha contra el blanqueo de capitales. Por ello, los organismos supervisores de todo el mundo conceden cada vez más importancia a los controles y procedimientos con los que deben contar los bancos para conocer a sus clientes. La identificación de los nuevos clientes y el seguimiento de los antiguos es una parte muy importante de estos controles.

El grupo de acción financiera (FATF) y otros organismos internacionales han trabajado intensamente en el establecimiento de normas KYC (de las siglas en inglés know your customer o conozca a su cliente). La falta de normas KYC puede exponer a los bancos a importantes riesgos con sus clientes, especialmente riesgos de reputación, operativos, legales y estratégicos que están relacionados entre sí.

El riesgo de reputación es la posibilidad de que una publicidad negativa relacionada con las prácticas de un banco cause una pérdida de confianza en la integridad de la institución. Los bancos son especialmente vulnerables al riesgo de reputación porque pueden convertirse fácilmente en vehículos o víctimas de las actividades ilegales de sus clientes. Por lo tanto, deben protegerse con una vigilancia continua, a través de un programa de normas KYC eficaz. Sobre todo, los bienes en administración, o los mantenidos en fideicomiso, pueden presentar un peligro especial para la reputación del banco.

El riesgo operativo, es el riesgo de una pérdida directa o indirecta resultante de un fallo en los procesos, el personal y los sistemas internos, o de acontecimientos externos. En el contexto de las normas KYC, la mayoría del riesgo operativo está relacionado con deficiencias en la aplicación de los programas del banco, controles deficientes y el hecho de no practicar la debida diligencia. Este riesgo se incrementa al transformarse las tradicionales entidades de depósito en entidades que suministran todo tipo de servicios financieros en diversos mercados.

El riesgo legal es la posibilidad de que procesos, sentencias adversas o contratos que resulten ser inaplicables puedan perturbar o perjudicar las operaciones o la situación de un banco. Los bancos pueden ser objeto de sanciones especiales impuestas por los supervisores y acciones judiciales por no respetar las normas KYC obligatorias o por no practicar la debida diligencia.

Finalmente, la vulnerabilidad ante el blanqueo de capitales se concreta en un riesgo estratégico. En la medida que la actividad delictiva es más difícil de detectar, la planificación de los procedimientos de control para los nuevos productos, servicios y canales de distribución constituye un mayor reto para cualquier entidad. Por tanto, un aspecto esencial de la estrategia del negocio es decidir si entrar o continuar en mercados expuestos a una gran vulnerabilidad relativa al blanqueo de capitales y donde los riesgos de reputación, operativos y legales sean intolerables.

El Comité de Basilea ha emitido orientaciones sobre las normas KYC en diferentes documentos, los cuales reflejan la evolución del pensamiento de supervisión con el tiempo.

“La prevención del uso delictivo del sistema bancario con el propósito de lavado de dinero”, emitido en 1988, estipula los principios éticos básicos e insta a los bancos a instalar procedimientos eficaces para identificar a sus clientes, rechazar transacciones sospechosas y cooperar con los organismos encargados de hacer cumplir la legislación.

El documento titulado “Principios básicos para la supervisión bancaria eficiente” de 1997 establece que los supervisores deben alentar la adopción de las recomendaciones pertinentes del FATF. Estas recomendaciones se refieren a la identificación de clientes y al mantenimiento de registros, mayor diligencia por parte de las instituciones financieras para detectar transacciones sospechosas e informar sobre ellas, y medidas para tratar con países cuyas reglas contra blanqueo de capitales son insuficientes.

La “Metodología de los principios básicos” de 1999 explica con más detalle los principios básicos, e incluye una lista de criterios esenciales y complementarios.

En esencia se trata de que los bancos cuenten con políticas, prácticas y procedimientos adecuados que promuevan normas éticas y profesionales estrictas y eviten que el banco sea utilizado, intencional o involuntariamente, por agentes delictivos. Los bancos deben incluir en el diseño de sus programas KYC la política de aceptación e identificación de clientes, el seguimiento continuo de cuentas de alto riesgo y la gestión de riesgos. Los bancos deben establecer la identidad del cliente y, además, controlar la actividad de la cuenta para determinar aquellas transacciones que no se ajusten a las transacciones normales o esperadas para ese cliente o tipo de cuenta.

Por último, la “Debida diligencia con la clientela de los bancos” de 2001 examina los procedimientos KYC utilizados por estas instituciones y es un punto de referencia para que los bancos elaboren sus propios programas y las autoridades supervisoras establezcan sus prácticas nacionales.

Por su parte, los códigos de conducta voluntarios emitidos por organizaciones o asociaciones del sector, ofrecen a los bancos consejos prácticos en materia de operaciones(6).

En este contexto, las funciones de auditoría interna y cumplimiento de los bancos desempeñan un papel importante en la evaluación y aplicación de las políticas y procedimientos KYC. En términos generales, la función de cumplimiento realiza una evaluación independiente de las políticas y procedimientos del banco, incluyendo los requisitos legales y de regulación. Sus responsabilidades incluyen el seguimiento continuo del desempeño del personal, mediante verificación por muestreo del cumplimiento y el análisis de informes de anomalías, para alertar a la alta dirección o al consejo de administración del banco si considera que la dirección no está abordando los procedimientos KYC de forma responsable.

La auditoría interna evalúa de forma independiente la gestión y los controles del riesgo, cumpliendo con su responsabilidad ante el comité de auditoría del consejo de administración o un órgano de vigilancia similar, mediante evaluaciones periódicas de la efectividad del cumplimiento de las políticas y procedimientos KYC, incluyendo la adecuada capacitación del personal.

La dirección del banco debe asegurar que las funciones de auditoría estén dotadas de personal experto en dichas políticas y procedimientos. Además, los auditores internos deben ser activos en el seguimiento de los resultados de su trabajo y sus críticas.

En muchos países, los auditores externos también cumplen un papel importante en fiscalizar los controles y procedimientos internos de los bancos, y en confirmar que cumplen con las prácticas de supervisión.

9. Conclusiones

La necesidad de contar con normas rigurosas de debida diligencia con los clientes no debe limitarse a los bancos. Sería conveniente una orientación similar para las instituciones financieras no bancarias, los intermediarios profesionales, como abogados y contables y otras empresas afectadas por el riesgo de blanqueo.

Un adecuado control interno es un instrumento útil para prevenir y detectar posibles operaciones de blanqueo de capitales, al ser diseñado para proporcionar una seguridad razonable de que se logran objetivos como la fiabilidad de la información, la eficiencia y eficacia de las operaciones y el cumplimiento de la legislación y regulación aplicables a la empresa.

En todo caso, la efectividad de los controles dependerá de la integridad y valores éticos de las personas que los crean, administran y supervisan. La existencia de códigos de conducta y la comunicación efectiva de los valores de la entidad al personal son fundamentales para evitar comportamientos ilegales o poco éticos. En este sentido, la empresa debe dejar claro que el blanqueo de capitales constituye un delito cuya prevención y detección es trabajo de todos.

Por su parte, la gerencia debe decidir cómo responder a los riesgos que suponen una amenaza para conseguir los objetivos de control. Una vez que un riesgo ha sido identificado, la gerencia debe considerar su importancia, la probabilidad de que ocurra y cómo gestionarlo. La gerencia debe elaborar planes, programas o acciones para tratar riesgos específicos o decidir aceptar un riesgo en función de su coste. Es necesario que las empresas tengan la capacidad y los mecanismos necesarios para evaluar el riesgo de blanqueo de capitales y que los auditores externos estén preparados para asesorarlas en esta tarea.

Para que las políticas y procedimientos contra el blanqueo de capitales sean efectivos deben adaptarse al ambiente de control imperante en la organización y a su tolerancia al riesgo. Un sistema de información sobre actividades sospechosas requiere que todos los miembros de la organización mantengan registros adecuados y lleven a cabo una comunicación efectiva.

El control debe ser un proceso continuo durante el curso de las operaciones normales y debe ser supervisado a través de la auditoría interna y externa. Por último, la gerencia y el comité de auditoría deben estar informados de las deficiencias en el cumplimiento de los programas y los controles para proceder a su corrección. De esta forma, las actividades de control pueden ser una defensa eficaz contra el blanqueo de capitales.

Bibliografía

Bank of international settlements, basel committee on banking supervision:

The prevention of the criminal use of the banking system for the purpose of money laundering, 1988.

Core principles for effective banking supervision, 1977.

Core principles methodology, 1999.

Customer due diligence for banks, 2001.

Federación Internacional de Contadores. Anti-money laundering. Discussion Paper, (IFAC). www.ifac.org. New York: January, 2002.

Fondo Monetario Internacional. Financial system abuse, financial crime and money laundering. www.imf.org. February, 2001.

(1) FATF - GAFI, Financial Action Task Force on Money Laundering. Basics facts about money laundering. www.fatf-gafi.org.

(2) Ver www. fatf-gafi.org. Informe del FATF, 2001.

(3) Ver www.undcp.org/money-laundering.

(4) Ver www.fatf-gafi. Report on money laundering typologies. 1999-2000 y 2001-2002.

(5) En este sentido, la Directiva 2001/97/CE, del Parlamento Europeo y del Consejo de 4 de diciembre de 2001, por la que se modifica la Directiva 91/308/CEE del Consejo relativa a la prevención de la utilización del sistema financiero para el blanqueo de capitales establece la obligación de auditores y contables externos de informar a las autoridades sobre las actividades sospechosas de blanqueo de capitales. DOCE, 28/12/2001.

(6) Un ejemplo de código del sector son las “Directrices globales contra el lavado de dinero para la banca privada”, (conocidas también como los principios Wolfsberg) elaboradas en octubre de 2000 por 12 de los principales bancos con operaciones de banca privada.