El plan BEPS ataca a las compañías multinacionales

Revista Nº 198 Nov. - Dic. 2016

IFA Capítulo Colombia cuenta con el apoyo de altos funcionarios de la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (DIAN) que forman parte de los grupos académicos.

Javier Nelson Rojas 

Especial Revista Impuestos

Ricardo Ruiz, presidente de la Asociación Fiscal Internacional (IFA, por su sigla en inglés), capítulo Colombia, asegura que el proyecto para evitar la erosión de las bases imponibles y el traslado de beneficios por parte de las firmas multinacionales, denominado BEPS, formulado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), fue una reacción a la crisis económica y fiscal ocurrida en el 2009 en el mundo desarrollado, iniciativa que probablemente no se habría propuesto en condiciones de normalidad económica. En entrevista con la REVISTA IMPUESTOS, habló de los efectos que tendrá este proyecto en las políticas tributarias de los países y en la planeación fiscal de las firmas multinacionales.

REVISTA IMPUESTOS: ¿Cuáles fueron los temas centrales del LXX Congreso Internacional de la IFA en septiembre pasado en Madrid, España?

Ricardo Ruiz: El primero tuvo que ver con la resolución de disputas internacionales en materia de Derecho tributario internacional que, básicamente, se propuso en razón al proyecto BEPS y cómo muchas autoridades tributarias van a ver una oportunidad para aumentar su base tributaria y de recaudo en respuesta a ese plan. Y se prevé que se generen disputas internacionales, entre los países, por esos cambios en lo pertinente a los sistemas tributarios nacionales que no logren armonizarse unos con otros. El segundo tema tuvo que ver con la eliminación de la doble no tributación y la noción de impuesto, tema propuesto también debido a la reacción por la situación que ataca el BEPS. El concepto en el cual se basa el sistema tributario internacional es la renta y la tributación sobre el capital. Sin embargo, lo que ha sucedido recientemente en el mundo es que se han creado nuevas tipologías de impuesto que no encajan de manera sencilla dentro de los distintos tratados internacionales para prevenir la doble imposición y el sistema tributario local que evita generarla. Entonces, se estudió el caso del diverted profit tax (impuesto sobre beneficios desviados) del Reino Unido o Google tax, el cual corresponde a tipologías tributarias novedosas que ponen el reto al sistema actual para prevenir la doble imposición de ser revisado, a fin de poder cumplir con el objetivo que tienen aquellos tratados.

R. I.: ¿Por qué se propusieron esos temas? 

R. R.: En razón a que la globalización y la exacerbación de situaciones de erosión de la base gravable e intercambio de utilidades han llevado a que las administraciones tributarias replanteen y protejan esas bases gravables. Y debido a eso, se vienen creando novedosos sistemas tributarios que imponen el reto importante al mundo de seguir funcionando de manera globalizada, pero dentro de un principio fundamental general de tributación que es el de soberanía de cada uno de los países. Entonces, con los temas del congreso de la IFA se tuvo como propósito debatir y analizar aquellas situaciones en donde la introducción de las medidas locales que no están coordinadas con el plan BEPS, van a generar disputas, doble tributación y roces entre las administraciones tributarias de los distintos países y los contribuyentes.

R. I.: ¿Los sistemas tributarios en cada país se están adecuando para contener la planeación tributaria agresiva de las firmas multinacionales? 

R. R.: El éxito del plan BEPS es precisamente la coherencia global entre los sistemas tributarios. Por lo tanto, seguir el plan propuesto por la OCDE es lo que permite llevar a buen puerto las propuestas. Hemos observado que es normal que algunos países busquen desviarse un poco frente a las propuestas por razones internas que pueden generar que la coherencia, un pilar fundamental del plan BEPS, no sea totalmente perfecta.

R. I.: ¿Cuáles son los objetivos principales de la IFA? 

R. R.: Primero, adelantar el estudio del Derecho tributario internacional y del Derecho tributario local desde la perspectiva comparada con otros sistemas. Y segundo, ser un organismo de consulta frente a estas nuevas temáticas.

R. I.: ¿Cuál es el balance de la gestión de la IFA en Colombia? 

R. R.: La organización ya tiene una trayectoria en el país y se consolidó como una asociación independiente y sostenible. Hay varias evidencias al respecto. Primera, nuestra organización está respaldada por las firmas más prestigiosas del país en materia tributaria. Segunda, ya contamos con el apoyo de altos funcionarios de la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (DIAN) que forman parte de los grupos académicos. Tercera, contamos con sólidas alianzas con otras prestigiosas instituciones dedicadas al estudio del Derecho tributario como el Instituto Colombiano de Derecho Tributario. Cuarta, el evento nacional y los eventos periódicos que organiza la IFA se han vuelto de primer nivel en la agenda académica nacional. Y, quinta, acabamos de lanzar un libro que describe el proyecto BEPS; es el primer texto de su género en Suramérica o, por lo menos, constituye la primera publicación que se ha admitido en idioma español en este lado del mundo. Ha sido un libro bastante exitoso con pocos meses de haber sido lanzado.

R. I.: ¿Por qué decidieron incursionar en el mundo editorial? 

R. R.: La IFA se propuso como meta tener mayor participación en el entorno colombiano acorde con su presencia global y por eso creímos que era muy importante tomar ventaja de la promulgación de las quince acciones de BEPS, que plantean un cambio en el orden tributario internacional, para editar nuestro primer libro. Sin embargo, el reto de la IFA es, en los próximos años, seguir editando literatura en español, con autores colombianos, que permita enriquecer a la comunidad académica tributaria colombiana.

R. I.: ¿A quiénes agrupa la IFA? 

R. R.: Aglutina profesionales; su membresía es personal, pero también es aceptable, en el capítulo Colombia, tener participación corporativa. En el país, en su mayoría, las participaciones son a título personal. Pero, tenemos el respaldo de las firmas más importantes, porque los miembros forman parte de estas. No obstante, ya tenemos vinculación, como afiliados, de algunos de los funcionarios de la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (DIAN).

R. I.: ¿Esta organización cumple la misma función de un colegio de abogados? 

R. R.: Es una entidad sin ánimo de lucro, con fines académicos y con un foco muy claro que es el estudio del Derecho tributario internacional, el Derecho comparado y la participación como organismo de consulta en estos temas ante las distintas partes de interés que existan en Colombia.

R. I.: ¿Cuáles son los planes de la IFA para los próximos años? 

R. R.: En la medida en que Colombia viene adoptando múltiples estándares internacionales, en materia contable y tributaria, nos ha brindado elementos y herramientas para que la IFA pueda tener una visión de expansión muy ambiciosa, dentro de la cual puedo decir que este año lanzaremos nuestra plataforma electrónica que esperamos nos posicione como un organismo digital de obligatoria consulta para todos los estudiosos del derecho tributario internacional y el derecho comparado. Y esperamos, durante el año, lanzar nuevas publicaciones en temas tributarios que involucren a varios países.

R. I.: ¿Buscan apoyarse en las nuevas tecnologías? 

R. R.: Tenemos que estar acordes con la evolución del mundo y por lo tanto queremos pasar de ser una institución física a una más digital que permita mayor difusión y acceso por parte de las personas, sobre todo en Colombia, donde la difusión del derecho tributario internacional no es tan amplia, precisamente por las barreras físicas.

R. I.: ¿Cuál es la visión de la IFA respecto al proyecto BEPS de la OCDE? 

R. R.: El plan BEPS fue una reacción intempestiva que impactó el Derecho tributario internacional. La IFA viene sirviendo como facilitador para divulgar a la comunidad tributaria los efectos y plantear los debates sobre sus consecuencias en la comunidad académica. En todo caso, la IFA observa, en este momento, el riesgo de volver a una era de doble tributación generada por la posición unilateral que toman los países a través de sus legislaciones domésticas, por ejemplo, nuevas tipologías de impuestos y legislación interna que escape a los lineamientos que plantea la OCDE, bien sea por exceso o por defecto. En Colombia, a través de la rápida publicación del libro sobre BEPS, queremos contribuir a que la comunidad colombiana conozca los cambios y las reacciones que tienen los autores frente al tema, para llegar a un nivel de debate documentado de las medidas cuando se apliquen en Colombia.

R. I.: ¿Existe el riesgo de que tome nueva fuerza el problema de la doble imposición? 

R. R.: Sí, es probable, porque dentro del principio de soberanía que tiene cada uno de los países, nada los ata, nada los obliga a tener que seguir al pie de la letra los lineamientos de las quince acciones de BEPS. Y, bien sea por exceso o por defecto, se pueden generar situaciones que no permitan una cohesión y coherencia total que exige el plan BEPS para que funcione.

R. I.: ¿Cuál sería el efecto de revitalizar la doble tributación? 

R. R.: Se vuelve más costoso operar en mercados foráneos y, claramente, la globalización empieza a tener un impacto y las compañías que no logren acoplarse adecuadamente a este nuevo sistema de funcionamiento tributario, pues no van a ser competitivas y no van a seguir aportando en el mercado global que existe.

R. I.: ¿Las firmas multinacionales van a enfrentar las consecuencias en ese entorno descrito? 

R. R.: El plan BEPS ataca directamente a las compañías multinacionales. Sí van a ser las más afectadas. Ese plan está muy encaminado a atacar la planeación tributaria agresiva que realicen las compañías que tienen vinculación económica.

R. I.: ¿La erosión de bases imponibles por parte de los contribuyentes es el principal problema de las administraciones tributarias de todo el mundo? 

R. R.: Depende mucho del desarrollo del país desde el cual se mire esta situación de BEPS. En los países desarrollados, donde hay multinacionales, este tema es prioritario para las administraciones tributarias y por eso el despliegue coordinado y rápido del G20 (grupo de 19 países industrializados más la Unión Europea) que en años anteriores hubiera sido impensable. La crisis financiera del 2009 dejó a los fiscos de esos países en una situación compleja y encontraron, en este tema, un camino para solventar sus problemas fiscales. Diferente es la situación de los países en vía de desarrollo, en donde las problemáticas más importantes no son los temas de BEPS, sino otros que pueden ser la reducción de la inequidad tributaria, mejorar los mecanismos de protección de la evasión, la complejidad del sistema tributario y el aumento del gasto público.

R. I.: ¿El mundo desarrollado le está imponiendo la agenda del BEPS a los países en desarrollo? 

R. R.: Sí, pero se debe reconocer que hay países, como Colombia, que formaron parte del proyecto BEPS donde, de alguna manera, ciertas medidas sí lograron considerar los intereses de los países en vía de desarrollo, aunque no en la escala adecuada, sino en una medida acorde con la participación que tuvieron en el G20.

R. I.: ¿Cuáles de los objetivos de la iniciativa BEPS se van a alcanzar y cuáles no? 

R. R.: Es difícil predecir el resultado con menos de un año de expedición de las quince acciones. En todo caso, el mayor reto global es la coherencia en la adopción de las medidas por parte de los países y la forma como aplicarán el principio de soberanía fiscal.

R. I.: ¿Cuáles son las acciones más difíciles de aplicar? 

R. R.: El plan BEPS, para que funcione, implica una articulación total entre las acciones, y lo que puede suceder es que unos países, con el fin de ampliar su base gravable, pretendan aplicar algunas de manera aislada y no con una visión cohesionadora como lo demanda el plan de acción.

R. I.: ¿Cuáles son sus reparos al proyecto BEPS? 

R. R.: Los instrumentos que existen en materia de Derecho tributario internacional, generalmente, están construidos bajo la óptica de los países desarrollados que exportan capital. BEPS no es distinto, pero se debe reconocer que hay algunos cambios, en ciertas acciones, que pueden favorecer los intereses de los países en vía de desarrollo como Colombia.

R. I.: ¿Cómo ha aplicado Colombia las herramientas de la Ley 1607 del 2012 orientadas a combatir la erosión de bases imponibles? 

R. R.: Veo a la administración tributaria activa en el tema de precios de transferencia, pero no en el de establecimiento permanente. Se trata de un asunto de conocimiento de la figura, de entendimiento de la misma, que es de difícil aplicación; tan es así, que la están cambiando. Y ese nivel de manejo del esquema de establecimiento permanente como instrumento de política fiscal puede tomar un tiempo, mientras que la administración tributaria se siente cómoda al aplicarlo.

R. I.: ¿Qué cambios se han observado en la planeación tributaria de las firmas multinacionales a raíz del BEPS? 

R. R.: Vienen trabajando en revisar su cadena de valor para responder adecuadamente al reto, sin perder competitividad en el mercado global. Hay funciones, dentro de las empresas, que están siendo replanteadas y otras fortalecidas desde la perspectiva de la sustancia, otro de los pilares importantes del BEPS.