El principio de empresa en marcha y su relación con las crisis empresariales(*)

Revista Nº 11 Jul.-Sep. 2002

Juan Carlos Viegas 

Vicedecano y Profesor titular de la Facultad de Ciencias Económicas  

Universidad de Buenos Aires, Argentina 

Vicepresidente Comisión de Educación 

Asociación Interamericana de Contabilidad (AIC) 

Introducción

Los nuevos escenarios económicos que imponen los países desarrollados hacen necesario contar con información clara, transparente, confiable y oportuna, para que los diferentes actores que operan en el sistema puedan realizar sus acciones dentro de un marco de riesgo acotado.

No parece sencillo lograr que los códigos que utilizan las empresas, para informar con mayor transparencia sobre su situación económica y financiera, puedan alcanzar un grado de armonización que logre estos objetivos y además que permitan que cualquier “usuario”, con independencia del lugar geográfico donde se encuentre, esté en condiciones de interpretar el contenido de los informes dado que las normas que se aplican para su confección sean universalmente reconocidas.

No obstante estas primeras reflexiones, hoy estamos en condiciones de presenciar importantes reformas en los manuales de normas contables profesionales a nivel internacional, regional y nacional.

La falta de “balances transparentes”, la sobrevaluación de los activos de las empresas que produjeron una cadena de quebrantos y el desequilibrio fiscal arrastraron a muchos países a situaciones de crisis de sus economías.

La crisis del “tequila”, la crisis de los mercados emergentes, la crisis de Rusia, de Turquía, hoy también, la crisis Argentina, o a fines de 2001 la quiebra de Enron en EE UU, son fenómenos económicos que sin lugar a duda están contribuyendo a reconocer la necesidad de que se establezcan sistemas que garanticen mayor transparencia en la información que deben presentar los diferentes actores que operan en los mercados, de forma tal que permitan detectar los problemas antes que ocurran.

La nueva misión de la profesión contable no debe limitarse a verificar y obtener evidencias válidas y suficientes que permitan sostener la opinión sobre el grado de razonabilidad que refleja el patrimonio de la empresa al cierre de ejercicio en relación con la evolución que sufrió, basándose en un místico principio de “aproximación a la realidad” o “imagen fiel”. La profesión debe cumplir nuevos roles y debe estar en condiciones de anticipar la crisis y asesorar a la empresa en la búsqueda de antídotos que permitan la recuperación, tomando como principio fundamental el de “empresa en marcha”, tal como lo ha venido postulando en el ámbito de la AIC por la aplicación los principios generalmente aceptados aprobados por la VII CIC de 1965.

En 1995, la asociación internacional de comisiones de valores (IOSCO) y el comité de normas internacionales de contabilidad (IASC), frente a la falta de claridad y transparencia que presentaban “los balances” que emitían las empresas, resolvieron impulsar un procesos destinado a realizar la revisión de todas las NIC, mejorar su contenido y eliminar las normas alternativas para la confección de los estados contables.

La presentación de información contable bajo el riguroso principio de empresa en marcha, permite sostener la posibilidad de continuidad del negocio según lo enunciado por la NIC(1) que dice lo siguiente:

“Los estados financieros se preparan normalmente sobre la base de que una empresa es un negocio en marcha, y por lo tanto continuará en operaciones en el futuro próximo. Asimismo se asume que la empresa no tiene intención ni la necesidad de ser liquidada o de reducir de manera importante su nivel operativo; en caso de que dicha intención o necesidad existiere, los estados financieros deberán ser presentados sobre una base distinta, la cual deberá ser revelada”.

Reconocer que una empresa no tiene proyección futura, nos ubica frente al dilema de una empresa en crisis y esta crisis puede tener variados orígenes, algunas opiniones de expertos que han estudiado estos problemas, nos permite orientar la búsqueda de antídotos para superar las crisis.

I. Concepto de crisis

I. 1. Efectos de las crisis

El Dr. Francisco M. Suárez(2) profesor emérito de la Universidad de Buenos Aires señala: “las crisis son las situaciones que mejor revelan las verdades ocultas de las organizaciones, permiten entender relaciones y vínculos, estructuras, modos de pensar y de hacer que, previamente al desencadenamiento de la crisis, no eran percibidos ni entendidos”.

Esta importante opinión nos da un marco de referencia para poder colocar el concepto de crisis en su justo lugar y para identificar qué clase de crisis y en qué medida puede verse afectada la información contable y la opinión que los profesionales dan de sus estados contables.

I. 2. Significado de empresas en crisis

Desde el punto de vista del diccionario de la real academia, crisis significa:

1. Mutación considerable que acaece en una enfermedad, ya sea para mejorarse, ya para agravarse el enfermo.

2. Mutación importante en el desarrollo de otros procesos.

3. Situación de un asunto cuando está en duda la continuación.

4. Momento decisivo de un negocio grave y con consecuencias importantes.

5. Situación dificultosa o complicada.

Pocas palabras están definidas con tanta claridad, y son tan abarcativas de lo que significan tanto en lo terminológico como en su uso.

Estamos hablando de una situación dificultosa o complicada, una mutación importante en el desarrollo de otros procesos, un momento decisivo de un negocio grave y con consecuencias importantes; una situación de un asunto cuando está en duda la continuación, o sea, en definitiva una mutación considerable que acaece en una enfermedad, ya sea para mejorarse, ya para agravarse el enfermo.

Esto nos expone diversas situaciones, no siempre tenidas en cuenta en un momento de crisis:

La crisis es... un momento decisivo... con consecuencias importantes: un momento que requiere tomar decisiones cuyas consecuencias serán definitorias;

Esas decisiones son complejas, y se ven agravadas por la situación dificultosa o complicada en la que deben ser tomadas;

La situación es de una condición tal, que provocó una mutación importante en el desarrollo de los procesos, lo que implica la necesidad de adaptarse a los cambios;

Y lo más importante es que esa mutación considerable que acaece en una enfermedad —en un ente enfermo— ocurre “...para mejorarse o para agravarse”. O sea que la crisis no necesariamente significa un factor negativo para el devenir, sino que podría ser el comienzo de la solución a los problemas que aquejan al enfermo.

“Una situación crítica es, en principio, un fenómeno agudo, no crónico, de duración generalmente indeterminada”(3).

El Dr. Suarez(4) nos dice que “son considerados como fenómenos transitorios, no estables. Se sale de ellos fortalecidos por visualizar nuevas oportunidades o bien implican la desaparición de la organización”.

“El proceso de toma de decisiones en forma eficiente y eficaz en tiempos reducidos sobre temas de la mayor importancia es la necesidad central de los estados de crisis, pero en dichas situaciones la característica es la indecisión”(5).

“Así podemos decir que la empresa en crisis es aquella que se encuentra sometida a un proceso de cambio causado por cualquier circunstancia y que compromete su permanencia o subsistencia... No debemos confundir la “situación de crisis en la empresa” con la “empresa en crisis”, ya que aquí lo que se debate es la supervivencia misma de la empresa... El concepto que se le contrapone es el de empresa en equilibrio, cuyo propio dinamismo le permite evitar el estado de crisis con el significado señalado”(6).

Esto nos indica que cuando una organización sufre una crisis, a los efectos de salir de ella de manera positiva, se deberá:

— Tomar decisiones en situaciones complejas.

— Concebirlas en función del grado de gravedad y de los requerimientos propios de la situación.

— Demostrar un amplio grado de adaptación a las situaciones adversas que se verifican.

— Buscar que el resultado de tales decisiones sea positivo para el futuro de la organización.

De todos modos cabe una reflexión:

— La crisis, entendida como oportunidad de cambio, no es ni mala, ni buena.

Para superarla será menester adoptar:

— Una postura flexible.

— Actitudes ágiles de reconversión.

II. Los diferentes planos en que se manifiesta la crisis de la empresa

Cada organización es una compleja maraña de interrelaciones formales e informales, que se amalgama para la obtención de objetivos comunes. Cada sector de la empresa tiene características específicas pero, como partes de un todo las alteraciones que se producen en cada uno de los órganos o funciones de la organización coadyuva a la crisis empresarial.

La crisis no es un hecho aislado ni se verifica en un aspecto exclusivo o en un sector individual de la empresa, sino que, por las características de vasos comunicantes que tienen todos los sectores que hacen funcionar el engranaje del negocio, cuando un sector entra en crisis es un síntoma que manifiesta que la empresa está inmersa en un proceso de cambio y requiere de análisis y determinaciones que la saquen de esa situación con el fin de evitar un efecto “dominó” que termine por destruir a la organización y a su patrimonio.

Para enfrentar la crisis, la empresa debe revisar su funcionamiento, todos sus centros de decisiones políticas y operativas, deben pasar por un proceso profundo de autoevaluación para luego definir nuevas estrategias que permitan enfrentar las crisis. Los sectores comerciales, los centros de producción y las áreas financieras como motores de la empresa, deben revelar sus puntos de crisis, luego será necesario identificar las posibles oportunidades que se presentan para la entidad y proyectar acciones concretas que permitan salir de su estado de riesgo.

Reconocer los límites y definir las nuevas acciones no resulta fácil, por otro lado requiere crear instrumentos muy sensibles que permitan atender un paciente que se encuentra en terapia y espera un diagnóstico y un tratamiento adecuado para su recuperación.

La contabilidad como sistema integrado de información debe restablecer su capacidad de proveer los indicadores claves para aquellos que son responsables de tomar decisiones. En general, las áreas de administración cuando comienzan a manifestarse los primeros problemas que anticipan la crisis son desmanteladas y presentan grandes debilidades para poder hacer un adecuado seguimiento de las operaciones; los informes contables son tardíos o en muchos casos confunden o distorsionan la realidad.

La fortaleza del sistema contable que garantice contar con información oportuna y transparente no solo constituye un requerimiento necesario que realizan los miembros de la organización, sino que constituye un marco necesario para aquellos que están fuera de la empresa y necesitan tomar decisiones que acompañen los procesos de recuperación del proyecto.

Empresa en marcha, no solo, es un principio esencial que debe regular la presentación de los estados contables de las empresas, sino que, constituye el escenario que exigen los inversores para medir el riesgo de su inversión.

La marcha de una empresa puede atravesar diferentes estadios, nacimiento del proyecto, éxitos y fracasos a lo largo de su desarrollo y finalmente su liquidación; reconocer estas etapas e identificar la forma de enfrentarlas son la preocupación permanente de los especialistas que estudian a la organización como un factor necesario para la sociedad, ya que, en definitiva el fin de la empresa es y debe ser, crear riqueza y bienestar para los individuos en general.

III. Empresas en marcha diferentes etapas de su vida

La crisis pone en peligro el funcionamiento del negocio y genera un interrogante sobre su continuidad.

Eso conlleva a reconsiderar los principios contables que se aplican en el caso de una empresa que entra en crisis. Los estadios que enfrenta una empresa, desde el pleno funcionamiento hasta la liquidación, podrían tomar la siguiente clasificación:

1. Empresa en marcha.

2. Empresa en marcha, con crisis.

3. Empresa en marcha con crisis y en reestructuración:

a) Concurso privado.

b) Concurso judicial.

4. Empresa en liquidación.

a) Empresa en proceso de autoliquidación.

b) Empresa en quiebra.

1. Empresa en marcha, se trata de una entidad que tiene vigencia actual y proyección futura.

2. Empresa en marcha, con crisis, si bien continúa funcionando, determinados aspectos de su desenvolvimiento muestran síntomas de conflicto por factores internos y externos.

3. Empresa en marcha, con crisis y en reestructuración, detectada la crisis, se comienza a adoptar mecanismos correctivos, aun cuando sus resultados no sean positivos.

a) Concurso privado: Se llega con los acreedores en forma privada a un acuerdo que permite restablecer el equilibrio financiero del proyecto.

b) Concurso judicial: No existiendo posibilidades de lograr una moratoria de pago en forma privada, la empresa se presenta en concurso de acreedores, para hacer una propuesta de pago que de lograr su aprobación permite a la entidad continuar su actividad.

4. Empresa en liquidación es aquella que ha arribado a la finalización de su ciclo como proyecto de inversión o cuando la factibilidad del proyecto lo hacen inviable y cuyo único destino es la liquidación del patrimonio.

En esta instancia nos vamos a encontrar con dos situaciones distintas:

a) Empresa en proceso de autoliquidación, es el caso de una empresa ha llegado al final del giro de su negocio y decide liquidar sus bienes y abonar sus pasivos.

b) Empresa en quiebra, se trata de una empresa inviable a la cual se decretó su quiebra, debiendo en este caso seguir los pasos judiciales hasta su liquidación.

IV. Tratamiento contable del activo de las empresas en crisis

La importancia de lograr balances transparentes constituye un objetivo impostergable para todos sus usuarios y es un requerimiento de todos los mercados económicos dentro de un mundo globalizado, prueba de ello lo encontramos en los ámbitos de nuestra profesión donde ya existen pronunciamientos de los organismos internacionales para el tratamiento de los activos, en particular para los activos fijos, de las empresas que se encuentran en crisis o que piensan interrumpir determinadas actividades operativas afectando sus resultados en el futuro.

El Comité de Normas Internacionales de Contabilidad, IASC, dictó la NIC 35 que regula la forma de revelar la situación de la entidad con relación a explotaciones interrumpidas y la NIC 36 destinada a reflejar la pérdida inesperada en el valor de los activos, señalando que:

“La empresa debe evaluar, en cada fecha de cierre de balance, si existe algún indicio de pérdida inesperada de valor para sus activos. Si se detectara algún indicio, la empresa deberá proceder a estimar el valor recuperable del activo en cuestión”.

La obligación que surge por aplicación de esta norma, coincide con la necesidad de lograr mayor transparencia en los balances de las empresas y tiene como finalidad dar a conocer los cambios en la medición del patrimonio de la entidad, reforzándose la idea que los estados contables más que acercarse a la realidad o intentar presentar una imagen fiel, deben ser consecuentes con el principio de empresa en marcha.

Sin lugar a duda, la inversión que necesita la empresa para su funcionamiento se ve seriamente afectada ante las crisis; los activos comienzan a perder su valor y los pasivos se incrementan significativamente.

El IASC, aborda esta cuestión al exigir la aplicación de NIC 36(7), para establecer cuáles son las pautas que permiten detectar si existe indicio de que algún activo pueda haber perdido valor, enunciando dos tipos de fuentes:

Fuentes externas de información:

a) Durante el ejercicio, el valor de mercado del activo ha disminuido significativamente más que lo que cabría esperar como consecuencia del mero paso del tiempo del uso normal;

b) Durante el ejercicio, han tenido, o van a tener efecto en el futuro inmediato, cambios significativos con una incidencia adversa sobre la empresa, referentes al entorno legal, económico, tecnológico o de mercado en los que ésta opera, o bien en el mercado al que está dedicado el activo en cuestión;

c) Durante el ejercicio los tipos de interés de mercado, u otras tasas de rentabilidad de mercado, han sufrido incrementos que probablemente afecten al tipo de descuento utilizado para calcular el valor de uso del activo, de forma que disminuyan su valor recuperable de forma significativa;

d) El valor contable de los activos de la empresa que presenta sus estados financieros, es mayor que su capitalización bursátil;

Fuentes internas de información:

a) Se dispone de evidencias sobre la obsolescencia o deterioro físico del activo;

b) Durante el ejercicio han tenido lugar, o se espera que tengan lugar, o se espera que tengan lugar en el futuro inmediato, cambios significativos en la forma o manera en que se usa o se espera usar el activo, que afectarán desfavorablemente a la empresa; entre tales cambios pueden encontrarse los planes de interrupción o reestructuración de la explotación o actividad a la que pertenece el activo, o bien que haya decidido la enajenación del activo antes de la fecha prevista con anterioridad para hacerlo, y

c) Se dispone de evidencia, procedente de informes internos, que indica que el rendimiento económico del activo es, o va a ser, peor que el esperado.

El valor de uso de los activos fijos, sirve de límite para la medición de estos activos y su estimación debe considerar los siguientes pasos:

a) Estimar las entradas y salidas futuras de tesorería derivadas tanto del funcionamiento continuado del activo como de su enajenación final, y

b) Aplicar el tipo de descuento apropiado para esos flujos de tesorería futuros.

La determinación del valor de uso como límite del valor que se puede asignar a estos activos, constituye un argumento que tiene una clara identidad con el concepto de empresa en marcha, destruyendo cualquier intento de encontrar valores que se aproximen a la realidad o que reflejen la imagen fiel basados en analizar únicamente los hechos o sucesos ya ocurridos o muy cercanos a la fecha de cierre de ejercicio.

El concepto aproximación a la realidad tiene que ver con un momento determinado en la vida de la empresa, es como intentar reflejar los hechos o sucesos y medir el patrimonio como si se tratará de una fotografía al cierre de ejercicio, ahora bien, esta realidad es dinámica y cambiante y no sirve para realizar mediciones que pretenden reflejar la capacidad futura de estos activos que trascienden el ejercicio y en algunos casos se proyecta varios años posteriores al momento de la medición.

Acercarse a la realidad, exigiría adoptar un criterio de medición para los activos intangibles y no cabe duda que en los procesos en crisis, sobre todo cuando existen grandes inversiones en estos activos, situación que resulta absolutamente clara en nuestros días en las empresas que invierten en altas tecnologías.

Dentro de los rubros que integran los denominados activos inmateriales también los gastos realizados en este ejercicio y que deben ser reconocidos en los ejercicios futuros se verán afectados si la empresa no continúa con la marcha normal de sus negocios. Por otra parte la esencia de los gastos pagados por adelantado está inmerso el concepto de empresa en marcha, ya que el motivo de su diferimiento para la imputación del gasto a los ejercicios futuros tiene como base el hecho de que son gastos realizados en un ejercicio pero que se realizan al efecto de la marcha de un negocio que se desarrollará en varios períodos, por lo cual por medio de su amortización se va efectuando la imputación a esos ejercicios por venir.

La NIC Nº 38 determina que:

Esta norma debe ser aplicada por todas las empresas, al proceder a contabilizar los elementos del activo inmaterial, excepto en los siguientes casos:

a) Los activos inmateriales que estén tratados en otras normas internacionales de contabilidad;

b) Inversiones financieras, según se han definido en la norma internacional de contabilidad Nº 32 (NIC 32), instrumentos financieros: contabilización e información complementaria;

c) Las concesiones sobre minas y yacimientos, así como a los gastos de exploración, desarrollo y extracción de minerales, petróleo, gas natural y otros recursos naturales no renovables, y

d) Aquéllos que aparecen en las compañías de seguro, derivados de las pólizas de los asegurados.

Para los efectos de clarificar qué se entiende por activo intangible, vamos a recurrir también a lo prescripto por esa misma norma:

Un inmovilizado inmaterial es un activo identificable, de carácter no monetario y sin apariencia física, que se tiene para ser utilizado en la producción o suministro de bienes y servicios, para ser arrendado a terceros o para funciones relacionadas con la administración de la entidad.

Un activo es todo recurso:

a) Controlado por la empresa como resultado de sucesos pasados,

b) Del que la empresa espera obtener, en el futuro, beneficios económicos.

Son activos monetarios tanto el dinero en efectivo como otros activos, de los que se van a recibir unas cantidades fijas o perfectamente determinables de dinero.

Investigación es todo aquel estudio original y planificado, emprendido con la finalidad de obtener nuevos conocimientos científicos o tecnológicos.

Desarrollo es la puesta a punto de la investigación o de cualquier otro tipo de conocimiento científico, por medio de un plan para la producción de materiales, productos, métodos, procesos o sistemas nuevos, o sustancialmente mejorados, antes del comienzo de su explotación comercial.

Amortización o depreciación es la distribución sistemática del valor amortizable de un activo inmaterial entre los años de su vida útil estimada.

Valor amortizable de un activo es su coste histórico o la cantidad que lo sustituya en los estados financieros, una vez se ha deducido el valor residual.

Vida útil es:

a) El período en el cual se espera utilizar el activo amortizable por parte de la empresa; o bien,

b) El número de unidades de producción o similares que se esperan obtener del mismo por parte de la entidad.

Coste histórico es el montante de dinero o medios líquidos equivalentes pagados, o bien el valor razonable de la contraprestación entregada para comprar un activo, en el momento de su adquisición o construcción por parte de la empresa.

Valor residual es la cantidad neta que la empresa espera obtener de un activo al final de su vida útil, después de haber deducido los eventuales costes derivados de la liquidación.

Valor razonable es la cantidad por la cual puede ser intercambiado un activo entre un comprador y un vendedor experimentados, en una transacción libre.

Un mercado activo es un mercado en el que se dan todas las condiciones siguientes:

a) Los bienes o servicios intercambiados en el mercado son homogéneos;

b) Se pueden encontrar en todo momento compradores o vendedores para un determinado bien o servicio, y

c) Los precios están disponibles para el público.

La pérdida inesperada de valor es la cuantía en que excede el valor recuperable de un activo a su valor contable.

Valor contable es el importe por el que se incluye un activo en el balance de situación, después de deducir la amortización acumulada y las pérdidas inesperadas de valor acumuladas que se refieran al mismo.

En otro acápite la norma expresa:

Por otra parte, si un cierto activo genera beneficios económicos solo cuando está en combinación con otros activos, el mismo será identificable siempre que la empresa sea capaz de identificar, a su vez, los beneficios económicos futuros que proceden del activo en cuestión...

... entre los beneficios económicos futuros que pueden proceder de un inmovilizado inmaterial se incluyen los ingresos procedentes de la venta de productos o servicios, los ahorros de coste y otros rendimientos que se deriven del uso del activo por parte de la empresa. Por ejemplo, el uso de la propiedad intelectual en el proceso de producción, puede reducir los costes futuros de producción, en lugar de aumentar los ingresos futuros...

... Un inmovilizado inmaterial debe ser objeto de reconocimiento como activo sí, y solo sí:

a) Es probable que los beneficios económicos futuros que se han atribuido al mismo lleguen a la empresa, y

b) El coste del activo puede ser valorado de forma fiable...

... La empresa debe evaluar la probabilidad de obtener beneficios futuros utilizando hipótesis razonables y fundadas, que representen las mejores estimaciones de la dirección respecto al conjunto de condiciones económicas que se darán a lo largo de la vida útil del activo...

... La empresa utilizará su juicio para evaluar el grado de certidumbre asociado al flujo de beneficios económicos futuros, que se han atribuido al uso del activo, a partir de la evidencia disponible en el momento de proceder al reconocimiento inicial, otorgando un peso mayor a la evidencia procedente de fuentes externas...

Del análisis de los enunciados transcritos se observa que a las NIC le interesa determinar la capacidad que tiene la entidad de generar fondos futuros que se identifiquen con estos activos intangibles, y así mismo que su capacidad generadora de fondos, además, se pueda relacionar con un costo confiable de ese activo.

V. Los problemas financieros de las empresas en crisis

La fiebre en los seres humanos permite anticipar los problemas de salud, para ello, los médicos ante un cuadro febril sugieren una batería de análisis de forma tal que permitan formular un diagnóstico y aplicar luego los antídotos necesarios. Las empresas también cuando enfrentan las crisis, en una primera etapa, éstas se manifiestan con procesos febriles, la temperatura se mide en los problemas financieros; ahora bien, para poder detectar la raíz del problema es necesario realizar un buen diagnóstico.

De los estudios que se realicen puede surgir que el aumento de los requerimientos financieros se relaciona, entre otros factores, con una mala política de stocks (por la disminución de las ventas o por una equivocada política de abastecimiento); a mayores plazos de cobranza, a menores plazos para la cancelación de pasivos, a la compra de bienes de uso con financiamiento de corto plazo, a una mala política de distribución de utilidades, etc.

La consecuencia inmediata es el aumento de la tasa de interés y de otros gastos financieros relacionados con el riesgo que presenta el proyecto. La crisis se torna complicada y se pueden observar problemas producidos por factores exógenos (fluctuaciones del mercado ante el aumento del riesgo) o a factores endógenos (una mala selección de proveedores de dinero, un endeudamiento excesivo, un endeudamiento inadecuado en cuanto a moneda o términos de la financiación), a una excesiva exposición financiera (monedas diferentes para la cancelación de pasivos y créditos; créditos descalzados de las deudas en términos de plazo).

La necesidad de la empresa de no perder su mercado o ampliarlo, en el cambio de target (voluntario o provocado por una crisis comercial), puede llevar a la crisis como consecuencia de por ejemplo: la necesidad de aumentar los plazos de financiación de los activos, o la necesidad de modificar los hábitos de stocks, disminuir el plazo de pagos, aumentar la financiación a los clientes. Estas decisiones pueden arrojar un resultado muy desfavorable y altamente riesgoso en términos financieros si la financiación de los activos no está calzada en plazos, tasas y unidad monetaria con la financiación de los pasivos, aun cuando en un primer momento el efecto del apalancamiento sea positivo.

El cuadro de situación, en general, se ve acompañado inmediatamente, por el incumplimiento de las obligaciones fiscales y previsionales. Si bien en muchos casos existen planes de financiación de las obligaciones fiscales y previsionales, también es cierto que estos incumplimientos están relacionados con problemas en la marcha operativa y comercial de la empresa, por lo cual la situación de incumplimiento se suele reiterar una vez regularizada la situación por vía de los planes de pago de los organismos de recaudación.

VI. Los problemas económicos de las empresas en crisis

La crisis se ve claramente reflejada en los resultados operativos de la entidad; un análisis comparativo de los estados de resultados de la empresa permitirá observar cuestiones tales como:

— La disminución de las ventas.

— La reducción del margen bruto (precio de venta menos costos de las mercaderías o productos vendidos).

— El aumento de los costos financieros.

— El aumento de costos: la participación de los costos estructurales en la facturación, no relacionados con una necesidad de aumento de la estructura por razones operativas, tácticas o estratégicas —sea que no se redujo la estructura ante una disminución de las ventas o que se incrementó la estructura a niveles superiores al aumento que se produjo en los ingresos—, lo que obliga a una mayor absorción de gastos fijos en cada unidad vendida.

La disminución de la venta puede estar basada en una reducción del volumen de ventas, una reducción en los precios o un efecto que combine ambas variables. Esa reducción se va a ver reflejada, en general en una disminución del margen bruto (diferencia entre precio de venta y costos de la mercadería).

La reducción del margen bruto puede tener como origen la disminución de los precios de venta, pero también puede estar motivada por un mayor costo variable (o sea los costos que tienen relación con el volumen de ventas, sin tomar en cuenta los gastos de fijos de infraestructura). Ese aumento de los costos variables puede estar emparentado con el aumento de los costos de los insumos (en una empresa industrial, materias primas y materiales, mano de obra, energía; en una empresa comercial, costo de las mercaderías, también inciden los costos financieros sobre el stock y sobre productos en proceso, costos de distribución, logística) por razones de mercado o por la disminución de los volúmenes de compra al bajar los volúmenes de venta —lo que se convierte en un círculo vicioso—, o en ambas situaciones.

Esto produce el aumento de la participación de los costos fijos en el margen de utilidad sobre la venta, disminuyendo accesoriamente el margen neto, el cual, al caer el volumen de ventas por debajo del punto de cobertura, se convierte en negativo.

El aumento de los costos financieros se puede producir, fundamentalmente, por tres factores, concurrentes o no, que son el aumento de los requerimientos de capital, el aumento de la tasa de interés y otros gastos relacionados con las necesidades de dinero, o el aumento de los plazos en que la financiación es requerida. El aumento de los requerimientos de capital puede provenir de la propia disminución de los márgenes de utilidad.

Ese aumento de requerimientos pone a la empresa en una posición de endeudamiento que implica mayor riesgo para los colocadores de capital, los que van a exigir una mayor remuneración para compensarlo, lo que implica el aumento de la tasa de interés o de la tasa de retorno requerida por los accionistas, así mismo se suele exigir mayores garantías para los créditos, lo que deviene en mayores gastos y, consecuentemente, el aumento de los costos financieros tiene repercusión en la disminución del margen bruto en las ventas financiadas y en la disminución del margen neto por costo del resto de los activos financiados.

Como hemos dicho, también tienen incidencia las personas que participan de la gestión y operación de la empresa, dado que el factor trabajo se ve afectado en términos de calidad como resultado de las dificultades para tener márgenes adecuados de rentabilidad.

VIII. Prevención y detección de las crisis

1. Diagnóstico

La NIC 35(8) establece los principios que se aplican cuando se proyecte interrumpir la explotación en forma total o parcial de la actividad de la empresa, de forma tal que los usuarios de los estados financieros a la hora de hacer proyecciones de los flujos de caja y de generación de resultados puedan considerar los efectos que producen estas decisiones.

La definición de explotación interrumpida que contiene la NIC 35 dice lo siguiente:

Se denomina explotación interrumpida a cualquier componente de una empresa:

a) Que la entidad, siguiendo un plan específico, está:

i) Enajenando totalmente, o en su práctica totalidad, por ejemplo mediante la venta del citado componente en una única operación, o bien escindiendo o segregando la titularidad del componente en favor de los propietarios de la entidad;

ii) Enajenando por partes, por ejemplo liquidando poco a poco sus activos y reembolsando sus pasivos uno por uno, o bien;

iii) Finalizando por abandono de las operaciones que tal componente empresarial venía realizando.

b) Que representa una parte importante y separable de alguna de las líneas de actividad o de las áreas geográficas de operación de la entidad, y que

c) Puede ser objeto de separación desde el punto de vista de la explotación y para propósitos de información financiera.

También la NIC 35, indica cuáles son los sucesos que provoca la necesidad de informar, y señala que:

Con respecto a la explotación interrumpida, el suceso que provoca la información inicial es la ocurrencia de uno de los siguientes eventos:

a) Que la empresa haya concluido un acuerdo formal de venta para la totalidad, o la práctica totalidad, de los activos atribuibles a la explotación interrumpida, o bien

b) Que el consejo de administración de la empresa, u órgano similar de gobierno de la misma (i) haya aprobado un plan formal y detallado para la interrupción de las operaciones, y (ii) haya difundido públicamente la existencia de dicho plan.

Si bien, la interrupción de una actividad de la empresa no necesariamente puede ser considerado un factor que puede desencadenar una crisis, constituye en nuestra opinión un hecho sustancial que no puede ser ignorado.

Dejar de explotar una parte del negocio, ya sea por transferencia por venta o por abandono, seguramente va a repercutir en el funcionamiento futuro de la entidad en su conjunto y sobre la parte de la explotación que piensa continuar desarrollando.

Dada la importancia del tema, creemos que para prevenir la crisis, se debe realizar un diagnóstico en tiempo oportuno, que abarque a toda la organización, para ello, el test más efectivo es determinar los flujos de tesorería del proyecto que explota o que continuará explotando la entidad.

La NIC 36(9) determina las bases que se aplican para la estimación de los flujos de tesorería futuros, que con independencia del análisis que se pueda realizar de aquellos activos corrientes que integran el capital de trabajo de la entidad, es necesario establecer el valor que se asigna a los activos no corrientes y en donde en su mayoría solamente se pueden medir sobre los resultados que producen en el mediano y largo plazo.

Para estimar el valor de uso:

a) Las proyecciones de los flujos de tesorería deben estar basadas en hipótesis razonables y fundamentadas, que representen las mejores estimaciones de la dirección sobre el conjunto de las condiciones económicas que se presentarán a lo largo de la vida útil restante del activo. Debe darse mayor peso a las evidencias externas a la empresa.

b) Las proyecciones de flujos líquidos deben estar basadas en los presupuestos o previsiones de tipo financiero más recientes, que hayan sido aprobadas por la dirección de la empresa. Las proyecciones basadas en estos presupuestos o previsiones deben cubrir como máximo un período de cinco años, salvo que pueda justificarse un plazo mayor.

c) Y por último, las proyecciones de flujos líquidos posteriores al período cubierto por los presupuestos o previsiones de tipo financiero más recientes, deben estimarse extrapolando las proyecciones anteriores, a partir de tales presupuestos o previsiones, utilizando para los años posteriores escenarios con una tasa de crecimiento constante o decreciente, salvo que se pueda justificar el uso de una tasa creciente en el tiempo. Esta tasa de crecimiento no deberá exceder de la tasa media de crecimiento para los productos, industrias, país o países en los que opera la empresa, o para el mercado en el que se utiliza el activo, salvo que pueda justificarse una tasa de crecimiento mayor.

Composición de las estimaciones de los flujos de tesorería futuros.

Las estimaciones de los flujos de tesorería futuros deben incluir los siguientes elementos:

a) Proyecciones de cobros procedentes del funcionamiento continuado del activo;

b) Proyecciones de los pagos en los que sea necesario incurrir para generar los cobros anteriores por el funcionamiento continuado del activo (incluyendo, en su caso, los pagos necesarios para preparar al activo de cara a su utilización), así como los que puedan ser atribuidos directamente, o distribuidos según bases razonables, al activo, y

c) Los flujos netos que, en su caso, se recibirían o pagarían por la enajenación del activo al final de su vida útil.

Los flujos de tesorería futuros deben ser estimados para el activo, teniendo en cuenta su estado actual. Dichas estimaciones no deberán incluir entradas o salidas de tesorería futuras que puedan tener su origen en:

a) Una reestructuración futura en la que la empresa no se ha comprometido todavía, o

b) Activo por encima del nivel de rendimiento originalmente previsto.

La determinación del flujo de fondos del proyecto constituye un argumento irrefutable que permite demostrar las condiciones operativas de la empresa, a partir de este cuadro de situación deberá contemplar los cambios que se producen a medida que se avanza en el tiempo y sus posibles efectos en el futuro.

Como hemos visto, las crisis reconocen dos tipos de causas:

— Causas internas o endógenas a la organización, sobre las que se puede intentar su corrección.

— Causas externas o exógenas a la organización sobre las que es poco lo que la empresa puede hacer para corregirla, pero que pueden ser usadas de base para determinar la situación comparativa y establecer las ventajas competitivas.

La confección de un diagnóstico adecuado deberá contemplar la verificación de ambos tipos de orígenes y deberá permitir la evaluación de las consecuencias que sobre cada uno de los aspectos de la organización haya provocado ese origen y las potenciales consecuencias en caso de que no se produzca la acción correctiva adecuada.

Para que los diagnósticos puedan arribar al resultado deseado es necesario que:

— Sean realizados en forma periódica, con una frecuencia tal que permita la detección oportuna de las desviaciones;

— Deben incluir todas las áreas de la empresa, de manera de poder evaluar las consecuencias directas e indirectas que se deriven de una crisis eventual;

— Deben tener un enfoque estratégico, para que sean suficientemente abarcativas como para inferir de ellos las correcciones, y los planos estratégico, táctico y operativo.

De la elaboración de un buen diagnóstico y su conocimiento oportuno dependerá la protección que la empresa pueda crear para evitar las crisis.

2. Herramientas o instrumentos de análisis para realizar el diagnóstico

Para efectos de diagnosticar las situaciones de crisis en las empresas, se cuenta con un conjunto de herramientas tanto internas como externas, de las cuales las más importantes son los informes contables, los índices, las proyecciones económico-financieras, los presupuestos y el control presupuestal y en general todas las herramientas relacionadas con la planificación.

Existen además numerosos informes externos a las empresas para analizar las posibilidades de que la empresa esté expuesta a crisis, tanto en lo atinente a lo económico o financiero cuanto en lo referente a lo comercial y productivo.

Dentro de los elementos externos que influyen fuertemente en el desenvolvimiento de la empresa, el análisis de la legislación y la política previsional e impositiva deberá abarcar un lugar privilegiado, ya que de ella podrán depender tanto las operaciones futuras como los sistemas o formas de esas operaciones (en lo logístico, en la tercerización de funciones, etc.).

La situación económica y social, las pautas de desarrollo laboral y la evolución prevista en la legislación vigente serán datos esenciales para efectuar un adecuado análisis del futuro a corto y mediano plazo.

El análisis del mercado, tanto en lo referido a los clientes y el target actual y potencial, como el análisis de la competencia, en lo relativo a los actores, a los productos y a sus políticas comerciales permitirá un adecuado marco para la planificación de las operaciones de la empresa.

El análisis DOFA (Debilidades, Oportunidades, Fortalezas y Amenazas) permitirá proyectar la situación y las posibilidades de la empresa, permitiendo a la gerencia tomar decisiones oportunas.

Bibliografía

Empresas en Crisis- para entender la organización. En: Enoikos Nº 11, Año IV, Universidad de Buenos Aires, sept. 1996, pp. 16 - 22.

IASC. NIC. Marco de conceptos para la preparación y presentación de estados financieros.

IASC. NIC 35. Explotaciones interrumpidas.

IASC. NIC 36. Pérdida inesperada en el valor de los activos.

Kiperman, Enrique H. Perspectiva patrimonial. En: Enoikos Nº 11, Año IV, Universidad de Buenos Aires, sept. 1996, pp. 23 - 29.

Miller e Iscoe. The concept of crisis current status and mental health implications.En: Human Organization 22, 1963, pp. 195-201.

Morín. En: Enoikos Nº 11, Año IV, Universidad de Buenos Aires, sept. 1966, citado por Dr. Suárez en p. 19, 1974.

(*) Colaboradores: Ignacio Echavarría e Ignacio Fabián Gajst

(1) NIC. Marco de conceptos para la preparación y presentación de estados financieros.

(2) Enoikos, Nº 11 —Para entender la organización—.

(3) Miller e Iscoe, 1963.

(4) Ídem nota 1.

(5) Morín, 1974.

(6) Enrique H, Kiperman —Perspectiva patrimonial— Enoikos Nº 11.

(7) NIC 36 Pérdidas inesperadas en el valor de los activos IASC.

(8) NIC 35, Explotaciones interrumpidas.

(9) NIC 36 Pérdidas inesperadas en el valor de los activos, IASC.