El proceso contable en la especialidad socio-ambiental(1)

Revista Nº 35 Jul.-Sep. 2008

Norma B. Geba* 

Liliana E. Fernández Lorenzo** 

Mónica P. Sebastián*** 

(Argentina) 

*Profesora adjunta 

**Profesora titular 

***Docente auxiliar 

Facultad de Ciencias Económicas 

Universidad Nacional de La Plata 

Aclaraciones previas

Numerosos investigadores y profesionales contables, ante la posibilidad de contribuir con un desarrollo más sustentable, plantean diversos interrogantes respecto de las formas de instrumentar los conocimientos de la contabilidad socio-ambiental, para emitir, a través de los denominados balances sociales o socio-ambientales, conocimientos en dichas dimensiones.

Para continuar con las respuestas a tales interrogantes, en el presente artículo se parte de considerar a la contabilidad como una disciplina social-factual-cultural. Es así, como los conocimientos de la misma permiten seleccionar los enfoques de estudio de la realidad, para emitir informes contables, luego de su instrumentación por parte de los profesionales contables en los sistemas de información de los entes.

A través de dicha instrumentación es posible elaborar informes contables que —consensuados por la cultura de un momento y lugar determinados— son útiles para diagnosticar una situación inicial y planificar entre otras utilidades.

Dichos informes contables durante mucho tiempo han permitido obtener una imagen económico-financiera de la realidad de los entes. Al respecto, y como producto de investigaciones previas, es posible observar que las normas contables, si bien exigen un modelo centrado en dicho enfoque de estudio es posible hacerlas extensivas a otros enfoques.

Teniendo en cuenta estas consideraciones, entre otras, puede interpretarse que los conocimientos contables así como se han particularizado en el enfoque económico financiero pueden particularizarse en otros enfoques. Ello contribuiría a conocer de manera más integral la realidad, que se presenta cambiante y diferente tanto por sí misma como por el avance del conocimiento. Este último nos permite observar ciertos aspectos que antes pasaban desapercibidos o que carecían de relevancia.

Resulta necesario y de gran importancia conocer los impactos ambientales y sociales que reciben y producen los entes. Si tales impactos se procesan contablemente, podrán contar con un instrumento que permita agregar valor a sus actividades, al conocer —por ejemplo— qué impactos negativos generados en el medio ambiente deben ser modificados o suprimidos.

Es posible considerar a los entes como estructuras sociales conformadas por una pluralidad de componentes tangibles e intangibles que se movilizan para el cumplimiento de objetivos, dentro de un contexto sociocultural y espacio-temporal delimitado. Así entendidos, la información de sus diferentes dimensiones con un enfoque económico-financiero resulta insuficiente, abriéndose paso el campo de la especialidad contable socio-ambiental.

La posibilidad de satisfacer necesidades de información socio-ambiental, que contribuyan a la solución de problemas de la presente y las futuras generaciones, moviliza a un equipo de investigación de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de La Plata, Argentina.

Este equipo de investigación analiza los conocimientos contables existentes y sus probables potencialidades, los elementos que conforman el universo de la disciplina, las características formales y sustanciales del conocimiento que se brinda a través de informes contables y las compara con las características formales y sustanciales de diferentes informes sociales emitidos por los entes. Esto permite inferir —gracias a que se detecta cierto grado de heterogeneidad en dichos informes sociales— la necesidad de contar con un marco teórico de referencia común, que haga posible la elaboración de modelos de información socio-ambiental más uniformes y con cierto grado de rigor científico.

El presente trabajo se desarrolla dentro del marco del proyecto: “Análisis e integración de los elementos del discurso contable en sus enfoques económico-financiero y social”. Dentro del programa de modernización tecnológica, contrato de préstamo BID 1728/OC-AR, Tipo: PICT 2004.

1. Antecedentes

Teniendo en cuenta las apreciaciones mencionadas, el equipo de trabajo realiza sucesivas investigaciones teóricas y empíricas, cuyos resultados permiten poner de manifiesto —entre otros aspectos— que a través de los conocimientos contables es posible obtener informes socio-ambientales más homogéneos y verificables que los actuales. Para lograrlo, se sinergizan los conocimientos existentes y los nuevos requerimientos de información, ante una realidad contable más abarcativa que la tradicionalmente representada.

De la mencionada sinergia se desprende la viabilidad contable de particularizar el enfoque de estudio de la realidad de los entes. Luego de varios desarrollos genéricos y específicos de determinados elementos componentes, se define la especialidad contable social, ampliándola luego a la ahora denominada socio-ambiental.

Para el desarrollo de dicha especialidad, se considera que la contabilidad financiera y la contabilidad socio ambiental, como especialidades o ramas de la disciplina contable, deben poder deducirse de un marco teórico conceptual común. Gracias a elaboraciones teóricas se concluye:

“Es posible integrar las distintas especialidades contables […], con sus enfoques doctrinario y normativo, los modelos en ellas generados así como sus aplicaciones, en una Estructura Teórica General o modelo más abarcativo, que permita lograr un orden primario de todo su contenido y esencia, y la incorporación sistemática de nuevos conocimientos” (Geba y Fernández Lorenzo, 2003).

Luego, se continúa con las investigaciones y desarrollos, se analizan elementos concretos de la disciplina y se realizan inducciones, deducciones y analogías que permiten elaborar conceptos y definiciones, para identificar los informes contables socio-ambientales, las personas y grupos de personas emisoras de los mismos, las personas revisoras que opinan sobre su calidad y otras de similar tenor.

Posteriormente, se desarrolla un marco teórico conceptual, para comprender y enmarcar los contenidos fundamentales que, una vez operados, posibiliten a los entes obtener información contable socio-ambiental.

En dicha línea de investigación se estudia el proceso contable y se infiere que:

“puede interpretarse a la disciplina contable, como un sistema artificial o cultural, creado por el hombre, abierto y compuesto por dos subsistemas: un subsistema abstracto o teórico que permite caracterizarla y determinar sus límites y un subsistema físico: El proceso contable, que opera en aras de cumplir un objetivo, que interactúan entre sí y con el medio.

En un principio la realidad aporta al subsistema teórico, el que debería organizarse en teorías y modelos. Luego, el subsistema teórico, contiene los aspectos doctrinarios y normativos que brindan descripciones, explicaciones y reglas de conducta que hacen al campo de actuación contable y permiten determinar y seleccionar los aspectos, variables y dimensiones de la realidad a ser procesados y sus interrelaciones. Es decir contiene el qué, cómo, cuándo y para qué de la disciplina contable.

En forma paralela, ambos subsistemas pueden ser analizados independientemente, pero el proceso contable sin su marco teórico específico no sería contable y el marco teórico sin un adecuado proceso actuaría en abstracto, sin retroalimentar o alimentarse para conocer la realidad” (Geba, 2005).

Con tales inferencias, se entiende el proceso contable como la parte dinámica de la disciplina que hace posible la aplicación de los conocimientos teóricos, para obtener resultados contables concretos.

En el presente trabajo, se seleccionan algunos de los desarrollos teóricos, citados anteriormente, realizados para la especialidad contable socio-ambiental y se los considera como marco conceptual.

A partir del mismo se realiza una analogía con el proceso contable tradicional y se inicia el desarrollo de pautas que hagan posible su instrumentación en los sistemas de información de los entes, para obtener, como resultado concreto del proceso contable, informes contables socio-ambientales metódicos y sistemáticos, mayoritariamente cuantificados, y verificables.

2. Objetivo

Si se considera una investigación previa realizada sobre material bibliográfico, en donde se analizan 22 definiciones o conceptos de contabilidad social (CS), socio-ambiental o de términos equivalentes, pueden citarse los siguientes resultados:

• “... La mitad de los casos analizados hace referencia a las dos grandes etapas que conforman el proceso contable de la denominada contabilidad social (subproceso descriptivo y subproceso de comunicación de la información). En el 28 % de los casos se vincula a la CS exclusivamente con el mencionado en segundo término. En un solo caso, no se hace referencia, dentro de la definición inferida, a ninguno de los subprocesos contables.

• Son muy escasos (17 %) los autores que conceptualizan o detallan en qué consiste el subproceso contable descriptivo que abarca las etapas de selección de variables, captación, clasificación, medición, registro de impactos sociales, control, etc.

• Los autores que se refieren al subproceso de comunicación (exposición y análisis de la información social) dentro de la definición analizada (14 casos) suelen mencionar los informes sociales que surgen como un producto de esta etapa (10 casos). Entre los estados contables producidos por la contabilidad social incluyen a los balances sociales, estados del valor agregado, estados de responsabilidad social, estado de excedente de productividad global, etc., todos ellos de contenido muy diverso” (Fernández Lorenzo y Barbei, 2003: 15).

Teniendo en cuenta las consideraciones enunciadas, se constituye el objetivo del artículo: Iniciar el desarrollo descriptivo-explicativo del proceso contable para la especialidad socio-ambiental e integrarlo al marco teórico de la disciplina.

3. Hipótesis

Los desarrollos elaborados, así como las investigaciones preliminares respecto a la viabilidad del proceso contable tradicional, para su aplicación a la especialidad contable socio-ambiental, permiten elaborar la siguiente hipótesis de trabajo:

Es posible adaptar el proceso contable de la especialidad económico-financiera tradicional a la especialidad socio-ambiental.

A tal efecto, se seleccionan los siguientes desarrollos que constituyen el marco teórico conceptual del presente trabajo.

4. Marco teórico-conceptual

Partiendo de considerar que “Etimológicamente, una ‘teoría’ es una visión del mundo. Es un modelo o una representación intelectual metódica y organizada que trata de dar cuenta de manera coherente de una situación, y especialmente, de una serie de observaciones y de otros modelos” (Fourez, Englebert-Lecompte y Mathy, 1998), se conforma este marco teórico con los siguientes conceptos y definiciones, seleccionados para el modelo o especialidad socio-ambiental, en aras de integrar el conocimiento contable en una estructura orgánica. Los mismos surgen de considerar desarrollos previos realizados, entre otros, por Fernández Lorenzo, García Casella y Geba (1999); Geba y Fernández Lorenzo (2001); Fernández Lorenzo y Barbei (2003); Geba y Sebastián (2004); Geba (2005); Geba y Bifaretti (2006); Fernández Lorenzo (2006) y Geba, Fernández Lorenzo y Bifaretti (2007).

Objetivo de la contabilidad socio-ambiental: obtener y brindar conocimiento racional de la dimensión socio-ambiental considerada, es decir del patrimonio socio-ambiental, los impactos socio-ambientales y sus relaciones, no meramente financieros, en el ente, sujeto del proceso, y en su entorno” (Geba, Fernández Lorenzo y Bifaretti, 2007).

Ente: persona física, organización, comunidad, nación, humanidad, etc. Sujeto del proceso contable. Constituye el sujeto de los subprocesos contables de descripción y comunicación.

Objeto del ente: conjunto de actividades que un ente desarrolla, directa o indirectamente, en cumplimiento de su objetivo o finalidad principal.

Patrimonio socio-ambiental: conjunto de recursos —bienes y derechos— de los que puede disponer un ente a fin de llevar a cabo su objeto y sus obligaciones. Es la porción de la realidad socio-ambiental considerada. Incluye un denominado patrimonionatural y otro cultural o artificial, y sus relaciones.

Se entiende por patrimonio cultural “aquella parte del ambiente artificial que es comprendido por la sociedad como inherente a su ‘cultura’, en sentido amplio. Esta expresión incluye las expresiones artísticas, el patrimonio histórico, y en general las expresiones culturales que identifican y definen a una sociedad como tal, considerada en un ámbito determinado” (Arcocha y Allende, 2007).

Se considera “al patrimonio (en un sentido socio-ambiental amplio) de un determinado ente (persona física, sociedad, comunidad, nación, humanidad, etc.) y sus variaciones. Estas variaciones o impactos pueden ser provocados por distintos fenómenos:

• por decisión de los propietarios, titulares o integrantes del ente sujeto del patrimonio,

• por decisión de sus administradores (gerentes, gobernadores, intendentes, etc.) o

• por hechos o actos ajenos al ente (fenómenos meteorológicos, robos, donaciones, etc.)” (Fernández Lorenzo, 2006).

El medio ambiente natural —considerando a Albin Eser, en Derecho Ecológico— está conformado por el “entorno natural dentro del cual se desenvuelve la vida del hombre, (esto es, el equilibrio ecológico y la sanidad del ambiente)” (citado por Arcocha y Allende, 2007).

Entre los factores o elementos más importantes que lo conforman, “pueden citarse los de la naturaleza (clima, aire, agua, paisaje, etc.) y la sociedad (nutrición, educación, vida social, trabajo, etc.). En este último, no se incluye por razones metodológicas y aunque es un producto cultural, el concepto tradicional de patrimonio” (Fernández Lorenzo y Barbei, 2003), teniendo en cuenta un enfoque económico-financiero, ya que es objeto de tratamiento por parte de la especialidad económico-financiera.

Dimensiones socio-ambientales: aspectos relevantes de la porción de la realidad socio-ambiental considerada —tales como elementos, hechos, circunstancias, etc.— por ejemplo: participación en actividades de capacitación, descontaminación, reciclado, entre otras, generalmente no cuantificables directamente.

Usuarios: quienes utilizan la información que surge del proceso contable. Abarca el área interna y externa al emisor (administradores, socios, asociados, trabajadores, proveedores, inversores, Estado, etc.).

Impacto socio-ambiental: efecto, consecuencia o variación producida en el patrimonio socio-ambiental de un ente. Incluye aspectos culturales y naturales, directos o indirectos, positivos o negativos.

Proceso contable: conjunto de etapas lógicamente ordenadas para la obtención de información contable verificada, respetando los parámetros del marco teórico de referencia.

Según Fernández Lorenzo y Geba (2007), se interpreta que el proceso contable contiene varios subprocesos, entre ellos:

• descripción,

• comunicación,

• evaluación y control.

Estados contables: informes contables elaborados con características formales y sustanciales comunes, poseen un alto grado de homogeneidad, permiten su comparación y acumulación y pueden estar normativizados o no, para obtener conocimientos metódicos y sistemáticos, de la porción de la realidad considerada. Dentro del marco de la disciplina contable pueden brindar conocimientos de distintas porciones de la realidad de los entes desde diferentes perspectivas, como por ejemplo económico-financiera y socio-ambiental. Constituyen modelos de informes contables” (Geba y Sebastián, 2004)

Estados contables normativizados: estados contables que reúnen características formales y sustanciales, prescritas en las normas contables profesionales.

Balance socio-ambiental: perfeccionando la definición de balance social de Fernández Lorenzo et ál. (1998), se lo considera como un “Informe contable cuya finalidad es brindar información metódica y sistemática, esencialmente cuantificada, referida a la responsabilidad socio-ambiental asumida y ejercida por una entidad, en concordancia con su propia identidad” (Geba, Fernández Lorenzo y Bifaretti, 2007).

Así mismo, se ha señalado que:

“Constituye una herramienta para diagnosticar, informar, planificar, evaluar y controlar el ejercicio de dicha responsabilidad. Su conocimiento es de utilidad para directivos, trabajadores, sindicatos, Estado, universidades y público en general. En él se encuentran temas concretos que permiten reflexionar y elaborar propuestas para ayudar a concebir y perfeccionar cualquier organización” (Fernández Lorenzo et ál., 1998).

Modelo base de balance socio-ambiental: Es importante resaltar la necesidad de adoptar un modelo de balance socio-ambiental, con el objeto de exponer la información generada en forma homogénea y que la misma reúna los atributos mínimos de la información contable, por ende que sea comparable y acumulable. También debemos agregar que en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de La Plata, se ha elaborado un modelo base de balance social, cuya estructura y contenidos mínimos incluyen en forma expresa la variable ambiental, y que, respetando los atributos del modelo es posible adaptarlo a fin de reflejar la identidad de los entes.

5. Método

Para lograr el cumplimiento del objetivo propuesto se realiza una deducción y analogía desde del contenido genérico del término proceso contable y de la especialidad económico-financiera tradicional hacia la socio-ambiental, con la finalidad de integrarlo en un marco teórico conceptual común.

6. Desarrollo del proceso metodológico

Se entiende que:

“Integrar la Contabilidad Social al Marco de una Teoría General Contable, exige comprobar la posibilidad de desarrollo, en la misma, de los componentes más comunes que hacen al campo de acción de la disciplina contable.

Estos componentes forman parte de un proceso, el denominado proceso contable, que genera conocimiento y que puede dividirse con fines metodológicos en:

1. Subproceso de descripción cualitativa y cuantitativa (medición) de recursos y hechos referidos a un ente u organización y sus elementos componentes: entes u organizaciones (sujetos del proceso), recursos y hechos a describir, comprobantes, registros, programas contables, ordenadores, etc.

2. Subproceso de comunicación entre emisores y destinatarios de la información que surge de 1 y sus elementos componentes: entes emisores, entes a los que se refiere la información, destinatarios, informes, etc. Este proceso incluye el subproceso de regulación y sus elementos componentes: entes o personas reguladoras, regulaciones o normas, etc.

3. Subproceso de evaluación de los procesos 1 y 2 y de sus elementos componentes tales como: entes revisores o auditores, los informes que de ellos emanan, cuando se realizan atento las respectivas regulaciones o normas contables aplicadas a las mismas, entre otros” (Fernández Lorenzo y Geba, 2007).

Con lo expresado se realiza la sinergia entre los desarrollos que componen el marco teórico conceptual y los subprocesos componentes del proceso contable.

A fin de lograr un orden primario se ha desarrollado un esquema que se incluye como anexo del presente artículo. En el mismo es posible detectar los elementos componentes y las relaciones entre los diferentes subprocesos contables.

6.1. Subproceso de descripción cualitativa y cuantitativa socio-ambiental

Para operar dentro del marco de la contabilidad socio-ambiental el subproceso de descripción cuantitativa y cualitativa, al igual que en la especialidad contable financiera, se inicia con la captación del dato que provoca la variación patrimonial.

Captación: estos impactos se ponen de manifiesto de manera explícita —cuando el hecho es directamente observable, por ejemplo: cantidad de personas capacitadas, toneladas de residuos emitidos al ambiente— o implícita —cuando el impacto debe inferirse, por ejemplo: grado de satisfacción en la capacitación o en cuidado del ambiente—.

Para que el departamento contable capte el elemento, hecho, circunstancia o fenómeno y su impacto en el patrimonio es necesario que el mismo conste en una documentación de respaldo que permita conocer sus características, así como el tipo de impacto que genera en el patrimonio socio-ambiental del ente.

A tal efecto, los departamentos correspondientes —como por ejemplo: recursos humanos o producción— deben considerar dentro de las gestiones involucradas la de emitir los documentos con las características formales y sustanciales pertinentes, que permitan, a partir de su captación, su clasificación.

Clasificación: en esta etapa es recomendable que los elementos homogéneos se agrupen en conjuntos denominados cuentas. Las mismas, al igual que en la especialidad financiera, pueden ser identificadas según:

• Su naturaleza. cuentas patrimoniales: activo, pasivo y patrimonio neto; cuentas de resultado: resultado positivo y resultado negativo; y cuentas de orden socio-ambientales.

• Su extensión: cuentas recompuestas, compuestas, sintéticas, analíticas y de mayor grado de análisis. Según identifiquen la dimensión de la realidad: social o ambiental; las variables relevantes de la misma: capacitación, educación, trabajo, entre otras, y agua, aire, biodiversidad, entre otras, respectivamente; las dimensiones de las variables: entrenamientos, estudios de grado, posgrados, contaminación, descontaminación, residuos, flora, fauna, etc. y así sucesivamente.

Así mismo, se podrían utilizar, en caso de ser necesario, cuentas que por su funcionalidad solamente se utilicen para clasificar algún movimiento circunstancial.

Si bien por el momento es posible emitir estados de responsabilidad socio-ambiental como informes contables, la profundización de los estudios de medición y elaboración de planes y manuales de cuentas permitirá emitir informes contables que equilibren, balanceen, las cuentas de activo con las de pasivo y patrimonio neto socio-ambientales.

Por el momento los avances logrados no se interpretan inconsistentes con un estado de situación patrimonial socio-ambiental, sino más bien necesarios para el logro de su perfeccionamiento. Además, el mismo puede estar acompañado por memorias de sostenibilidad.

En cuanto a la incidencia cuantitativa de los impactos sobre el patrimonio socio- ambiental es posible clasificarlos en:

1) Positivos o negativos: si provocan una variación cuantitativa en el patrimonio socio-ambiental aumentándolo, o mejorándolo, o si provocan el efecto contrario, respectivamente.

2) Internos o externos, según incidan en el medioambiente interno del ente o en su entorno respectivamente.

En materia de medioambiente natural podemos distinguir a su vez las gestiones de los impactos. De ello, se diferencian las acciones de sus resultados, por ejemplo: el proceso de reciclado de residuos de los residuos generados.

Además, es posible considerar como ámbitos de acción prioritarios en el medioambiente natural: el cambio climático, la biodiversidad, suelo, aire y agua y como gestiones: la gestión sostenible de los recursos y de los residuos. En lo que respecta a medioambiente cultural pueden referirse a las áreas de trabajo, salud, capacitación, vivienda, turismo, otras, diferenciando, por ejemplo, las actividades de educación, capacitación, etc. de la cantidad de personas capacitadas, educadas, etc. Estos aspectos se agrupan en conjuntos homogéneos a los fines de su proceso, denominados cuentas socio-ambientales, sistematizadas en planes y manuales de cuentas.

Medición/valuación: perfeccionado lo planteado en Fernández Lorenzo et ál. (1998), para concretar esta etapa se determinan las dimensiones a medir, que representan aspectos teóricos relevantes no siempre medibles en forma directa y sus variables más significativas. Cuando sea necesario traducirlas a conceptos mensurables y comparables, se las define en términos de variantes empíricas denominadas indicadores. Estos indicadores pueden ser cuantitativos o cualitativos.

Los indicadores cuantitativos se elaboran con base en los datos que surgen preferentemente de la información primaria de cada ente, registros contables, libros de actas de asambleas, registros de asistencia a reuniones institucionales, etc., a fin de asegurar su confiabilidad y objetividad.

Los indicadores cualitativos resultan necesarios para conocer la opinión de los integrantes de la entidad sobre el cumplimiento de los objetivos socio-ambientales por parte de la misma. Estos indicadores muestran aspectos difícilmente cuantificables de otro modo y se basan en información obtenida a través de encuestas de opinión, donde se sugiere que los encuestados respondan en forma anónima a un cuestionario preparado para tal fin.

Registración: tal como lo plantea Fowler (1993: 127) en un recordatorio:

“dentro de ciertos límites, el sistema contable también puede: a) registrar y procesar datos medidos en magnitudes no monetarias, como unidades o kilogramos de mercaderías en existencia; b) Manejar datos que no tienen unidades, como por ejemplo las fechas de vencimiento de las obligaciones documentadas a pagar”.

Al respecto, también se ha afirmado:

“Puede registrarse a través de distintos métodos. En la actualidad, se sugiere el método de la partida doble, por su vasta y generalizada experiencia de aplicación en el marco de la contabilidad patrimonial.

Para facilitar la registración contable de los efectos [...] es recomendable realizarla concomitantemente con la registración contable [...] incluyéndola dentro de la rutina o programas preparados al efecto. Debe recordarse que el proceso contable es parte del sistema contable y este último se encuentra en el sistema de información del ente” (Geba y Fernández Lorenzo, 2001).

Para la registración pueden utilizarse sistemas manualeso computadorizados,con registros contables y secuencias de registración similares a los considerados en la contabilidad financiera. Es decir, pueden utilizarse registros cronológicos y temáticos, considerándose para ello los contenidos formales y sustanciales respetados por el libro diario, el de inventarios y balances y los mayores.

Con respecto al libro diario, y teniendo presente que determinados aspectos sociales y ambientales, por el momento, se encuentran mejor representados utilizando unidades de medidas específicas para cada uno, se entiende aconsejable, a los efectos de respetar las convenciones de la partida doble, adecuar las columnas del debe y del haber.

Con dichas modificaciones podrán registrarse contablemente los aspectos cualitativos y cuantitativos de los elementos, hechos, circunstancias y fenómenos, de manera tal que puedan ser aplicadas las tradicionales operaciones de suma y resta de elementos homogéneos.

Para lograrlo, la registración contable debe respetar los convencionalismos de la partida doble, tales como, la existencia de por lo menos dos cuentas —una deudora y otra acreedora— en donde el debe y el haber alcancen igual valor.

Con respecto al valor y las unidades de medida representativas de los impactos a informar, se aconseja utilizar los indicadores seleccionados por los expertos en materia social y ambiental. Así, por ejemplo, pueden observarse distintos tipos de indicadores simples y complejos que las organizaciones e instituciones nacionales e internacionales recomiendan.

Con relación a las observaciones realizadas, en cuanto a que se debería analizar la posibilidad de utilizar una sola unidad de medida, por el momento y con base en el estado actual de desarrollo de esta especialidad, podría no ser lo más recomendable. A pesar de ello, se encuentra en etapa de estudio la viabilidad de utilizar una sola unidad de medida, entendiendo que esto necesita del auxilio de expertos en materia ambiental, entre otros.

Por el momento y ante la multiplicidad de indicadores, que se entiende permiten abarcar distintos enfoques de la realidad, se considera necesario el consenso de la disciplina y de expertos sobre la propuesta planteada en el presente documento, a fin de seleccionar los indicadores más relevantes y pertinentes, para conformar el balance socio-ambiental básico, como informe contable a transmitir a terceros, teniendo en cuenta las actividades realizadas por el sujeto a quien pertenece la información contable.

A continuación, se realiza una propuesta de registración teniendo en cuenta indicadores de tipo cuantitativo:

 

En dicho esquema, por ejemplo, puede interpretarse que en las entidades sin fines lucrativos el concepto “asociados” constituye un activo, siendo la cuenta “Ingresos de asociados” representativa de aumento de dicho activo y “Egresos de asociados” de una disminución del mismo.

De esa manera la registración contable ejemplificada puede realizarse considerando las siguientes cuentas y sus valores (x) en unidades físicas no monetarias.

Asociados xxxxxxx

Ingreso de asociados xxxxxxx

Se entiende que con similar criterio pueden ser registrados contablemente indicadores de tipo cualitativo.

6.2. Subproceso de comunicación de información socio-ambiental

También este subproceso es conocido como etapa de exposición. La exposición de la información se realiza a través de informes contables. Estos puedan estar dirigidos a usuarios internos o externos al ente. Cuando están dirigidos al área externa son generalmente denominados balances sociales, socio-ambientales o estados contables de responsabilidad social.

A efectos de su comparación y acumulación se entiende aconsejable que los informes contables sean lo más homogéneos posibles, es decir, que los profesionales contables seleccionen y las entidades adopten un modelo de informe contable.

“Continuando con el proceso de analogía antes descrito, se rescata que es conveniente para el cumplimiento de tal cometido mantener cierta uniformidad de criterios. Para ello, se deberán definir los contenidos figurativos de ciertos conceptos, tales como: activo socio-ambiental, pasivo socio-ambiental, beneficio socio-ambiental, costo socio-ambiental, gasto socio-ambiental, capital socio-ambiental, y otros de similar tenor, “considerando el principio de ‘empresa en marcha’ en su más amplio sentido: el desarrollo sustentable” (Geba y Fernández Lorenzo, 2001).

Es recomendable que balances sociales, socio-ambientales o estados contables de responsabilidad social, además de cumplir con los requisitos de toda buena información, se encuentren evaluados por profesionales contables independientes, es decir, estén auditados.

6.3. Subproceso de evaluación de la información contable socio-ambiental

Es “conveniente, tanto para el emisor como para el/los destinatarios, que la razonabilidad de la información sea evaluada por personas idóneas con criterio independiente al ente emisor. Incluye tareas de auditoría interna y externa” (Geba y Fernández Lorenzo, 2001).

La evaluación de la información que se realiza en este subproceso contable y que concluye con la emisión de un informe, con el correspondiente juicio u opinión sobre la información objeto de evaluación, se realiza en el marco de un proceso contable.

En trabajos anteriores se demuestra que el proceso de evaluación es un elemento solidario e interdependiente del discurso contable que mejor permite hacer cumplir el requisito de la verificabilidad del conocimiento. Por ende se considera a la auditoría contable formando parte de la contabilidad.

Este proceso ha de ser metódico, es decir, “que usa un método”, ya que la opinión final ha de ser fundada, respaldada por la evidencias reunidas a lo largo del mismo.

Así mismo, debe ser sistemático, es decir, “que sigue o se ajusta a un sistema” y, en particular, como parte del proceso contable concebido como sistema.

En consecuencia, y por lo antedicho, todo conocimiento que emane del subproceso comunicacional ha de ser sometido a su correspondiente evaluación, para garantizar la verificabilidad del mismo. Esto es aplicable a toda información que surja, independientemente del enfoque utilizado en su elaboración.

A continuación, se seleccionan los siguientes términos y definiciones:

Auditoría contable: elemento del discurso contable que permite cumplir con la característica de verificabilidad. Forma parte del proceso de revisión realizado por las personas revisoras. Por ende, al no constituir un aspecto separado, debe ser desarrollado orgánicamente en la Teoría General del Conocimiento Contable.

Auditoría general contable: conjunto formado por la Auditoría Integral de la Información Contable y la Auditoría Contable Integral Operativa.

Auditoría integral de información contable: comprende la auditoría de los informes contables [...] surgidos de las distintas especialidades contables” (Geba y Sebastián, 2004), por ejemplo, financiera y social o socio-ambiental.

Se considera lo propuesto por Geba y Sebastián (2005):

“... en un principio, puede adaptarse para las auditorías de los estados contables o balances socio-ambientales el proceso de formación del juicio utilizado para auditar los balances contables tradicionales, que utilizan un enfoque económico financiero, descrito por la Federación Argentina de Consejos Profesionales de Ciencias Económicas en la Resolución Técnica Nº 7 de la FACPCE.

Se entiende que la inclusión de los mismos en la normativa contable o tecnología contribuirá a la realización de tales auditorías, al reconocimiento de la labor del profesional contable en dicho rol y a agregar valor a los estados contables socio-ambientales, balances sociales, para contribuir al logro de un desarrollo sustentable”.

Auditoría contable integral operativa: comprende a la auditoría de las gestiones involucradas en la actividad del ente, que impactan o se relacionan significativamente con los elementos del discurso contable, inclusive la gestión socio-ambiental” (Geba y Sebastián, 2004).

De ello se infiere que los mismos son aplicables a la especialidad contable socio-ambiental.

Conclusión

Si se utiliza el enfoque de análisis sistémico, puede interpretarse que el conjunto de subprocesos contables constituyen subsistemas de un proceso contable mayor que los contiene, pues interactúan y pueden ser analizados en forma independiente.

Es decir, los subprocesos contables se encuentran interrelacionados entre sí, en aras de cumplir un objetivo y permitir operar los conocimientos teóricos contables, para que con dicha óptica se pueda obtener y brindar conocimiento racional en forma metódica, sistemática, principalmente cuantificada y verificable.

Con base en el proceso deductivo, realizado por analogía, fue posible adaptar el proceso contable de la especialidad económico-financiera tradicional a la especialidad socio-ambiental y, a la vez, desarrollar conceptualmente los subprocesos de descripción cualitativa y cuantitativa y de comunicación y evaluación, que lo componen.

Dichos procesos discursivos permiten, además de confirmar la hipótesis de trabajo, poner de manifiesto que el término proceso contable no se encuentra limitado al de descripción cuantitativa y cualitativa, sino que permite enriquecer la teoría, aplicarla a la realidad contable, generar nuevos informes y nuevos interrogantes y sentar las bases para futuras investigaciones contables, para brindar un mayor aporte a la comunidad en aras de un desarrollo sustentable.

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http://www.acindar.com.ar/reporte/a_indicadoresSus.asp (Consultada en noviembre del 2007)

 

En el gráfico pueden apreciarse los subprocesos contables de descripción, evaluación y de comunicación que interrelacionados, se entiende conforman el proceso contable.

(1) Este trabajo tuvo como base el presentado bajo el mismo título en el 13er Encuentro Nacional de Investigadores Universitarios del Área Contable y 3.er Simposio Regional de Investigación Contable. Epistemología en Contabilidad. Modelos Contables. La Plata (Argentina) 13 y 14 de diciembre del 2007.