“El regreso de Venezuela a la CAN podría convertirla en un instrumento revolucionario”

Revista Nº 144 Nov.-Dic. 2007

Javier N. Rojas 

Especial para la Revista Impuestos 

Colombia tiene la responsabilidad de haber sido el país que más ha insistido en el regreso de Venezuela a la Comunidad Andina de Naciones (CAN) y, por lo tanto, el que le ha abierto el espacio político, a sabiendas de que la presencia de gobiernos afines, como el de Bolivia y Ecuador, les da la mayoría para imponer su visión revolucionaria al proceso”, aseguró el experto Alberto Schlesinger.

Schlesinger conversó con la Revista Impuestos sobre la preocupante situación macroeconómica de esa nación y las repercusiones que esta tiene para Colombia y para el mercado andino.

Revista Impuestos: ¿En qué contexto se retiró Venezuela de la CAN?

Alberto Schlesinger: Desde un principio, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, manifestó que un esquema basado en la libertad de comercio y con el sector privado como protagonista era algo “perverso”, que solo obedecía a los intereses de unas “” capitalistas, a la luz de los postulados neoliberales.

Igualmente, señalaba que la integración debería ser, primero, política y, después, económica, dentro de lo que un sistema socialista, a la usanza de lo que el Castro-comunismo entiende como integración económica. Esto es dirigida por el Estado y desarrollada por los entes estatales. La integración política, sin que lo haya explicado, como muy a menudo sucede con sus manifiestos, es lo que estamos viendo en Venezuela, al igual que la exportación de la “revolución bolivariana” como fórmula redentora. Hay, entonces, una incompatibilidad de principios, entre los que sirvieron de base para crear y desarrollar la CAN, como la conocemos, y lo que el régimen de Chávez busca.

R. I.: ¿Qué razones llevaron a Venezuela a replantear la posibilidad de regresar a la CAN?

A. S.: Venezuela está analizando la posibilidad de regresar, porque el Presidente Chávez utiliza todos los espacios que se le abran. En especial, si puede actuar a sus anchas e imprimirles la dirección política que le conviene. En este caso, Colombia tiene la responsabilidad de haber sido el país que más ha insistido en su regreso y, por lo tanto, el que le ha abierto el espacio político, a sabiendas de que la presencia de gobiernos afines, como el de Bolivia y Ecuador, le da la mayoría para imponer su visión revolucionaria al proceso.

R. I.: ¿A Colombia le conviene el regreso de Venezuela a la CAN?

A. S.: El logro principal de la CAN ha sido la creación de un mercado ampliado. Desde la llegada al poder del régimen de Chávez, exportamos nuestros productos a Venezuela, pero no como el desarrollo de un compromiso internacional en el cual, como ya se afirmó, el régimen no cree. Lo ha permitido, porque con ello garantizamos el abastecimiento de una gama de productos importantes, facilitándole al régimen acorralar al sector productivo privado venezolano y, de otra parte, al aumentar las cifras de comercio, se contribuye a crear un factor disuasivo frente a cualquier reacción adversa de Colombia, como se ha demostrado en diversas oportunidades. No se nos debe olvidar que el gobierno venezolano controla la adjudicación de divisas, así como la determinación de la tasa de cambio, y su intervención en la importación y comercialización de productos es cada vez mayor. Hay que recordar que, hasta su retiro del grupo andino, tenía en su haber el mayor número de incumplimientos de compromisos de la CAN

Hoy, más que nunca, nuestras exportaciones contribuyen al abastecimiento de un mercado con una oferta interna desolada, donde, por ejemplo, los alimentos que se consumen se importan en más del 60%. Las importaciones de bienes de primera necesidad, solo en el segundo trimestre del año, aumentaron en un 38,7%. Las importaciones totales aumentaron el 139%, en los tres últimos años, pasando de 17.318 millones de dólares a 41.437 millones. Entonces, no podemos ser tan ilusos e ingenuos como para pensar que su vinculación a la CAN es la que nos va a garantizar dicho mercado. Vendemos porque tienen dólares y necesitan importar.

R. I.: En general, ¿qué ventajas se pueden vislumbrar del regreso de Venezuela a la CAN?

A. S.: Ninguna. Solo riesgos y peligros. Si su ingreso cuenta con la posibilidad de voto, podrá significar que seamos nosotros los que tengamos que retirarnos, más temprano que tarde.

R. I.: ¿Cree que Venezuela va a utilizar la diplomacia del petróleo como pilar de sus relaciones con los países de la CAN?

A. S.: La palabra diplomacia es inadecuada. La utilización burda y desbordada de divisas provenientes del petróleo, desde la compra de deuda y financiamiento de grupos extremistas, hasta el contrabando de maletas llenas de dólares para intervenir en los asuntos internos de los países, tiene de todo menos de diplomática. Indudablemente, continuarán haciéndolo.

R. I.: ¿Qué desventajas podría generar ese regreso para la CAN?

A. S.: Cambiarle el rumbo a la CAN, para convertirla en un instrumento de promoción de la revolución de Chávez.

R. I.: ¿De qué manera afectaría el ingreso de Venezuela a la CAN el actual proceso de homologación de normas aduaneras entre los países de la comunidad?

A. S.: Si su ingreso de pleno derecho se produce, las prioridades serán otras. Obviamente políticas.

R. I.: ¿Cree que la CAN está avanzando sólidamente en la negociación de un acuerdo de libre comercio con la Unión Europea (U.E.)?

A. S.: Hasta ahora, se están dando los primeros pasos, pero las decisiones que ya se han tomado, tanto en la U.E. como en la CAN, de empezar a reunirse, son importantes.

R. I.: ¿Cree que la CAN como conjunto puede atraer inversión extranjera?

A. S.: Naturalmente. De eso se trata. Siempre y cuando no se desnaturalice y apliquemos esquemas como los de Venezuela, Bolivia y Ecuador, donde lo que han hecho es ahuyentar el capital externo de sus territorios.

R. I.: ¿Cómo ha avanzado el proceso de integración de Venezuela con Mercosur?

A. S.: Primero encontramos, al igual que con la CAN, el manifiesto de Chávez de que el Mercosur debería cambiarse totalmente de acuerdo con su visión. Después, está el ultimátum de Chávez para que lo acepten dentro de un plazo determinado por él. Luego, enfrentamientos con los congresistas de Brasil, Paraguay, Uruguay, por su intervención en asuntos internos y envío de dineros. Ahí va la cuestión. La diferencia con la CAN es que en esta tendría mayoría, en Mercosur no.

R. I.: ¿Cuáles son los principales mercados de los productos venezolanos?

A. S.: En petróleo, EE.UU. En mercados no petroleros, Colombia y otros países latinoamericanos.

R. I.: ¿Brasil es principalmente un proveedor de productos para Venezuela o un mercado para los productos venezolanos?

A. S.: La balanza comercial de Venezuela con Brasil es ampliamente deficitaria para el primero. Brasil, al igual que Argentina, ha sacado amplio provecho de los intereses políticos de Chávez e incrementado sustancialmente sus ventas.

R. I.: ¿Existe un tratado comercial entre Venezuela y Brasil?

A. S.: Principalmente, los compromisos derivados de la Aladi. En materia de adjudicación de divisas, es posible que haya habido una clara preferencia en función de los intereses políticos. Hay acuerdos en campos específicos como el energético.

R. I.: ¿A cuánto ascienden las exportaciones de petróleo de Venezuela al año?

A. S.: Según las cifras de Veneconomía, en el 2005, fueron de 48.069 millones de dólares. La proyección para el 2007, en el primer semestre del año, era de 36.745 millones de dólares. Es muy posible que esta cifra aumente, debido al incremento en los precios del crudo, que han llevado a que la canasta venezolana supere, por primera vez, los 70 dólares por barril.

R. I.: ¿A qué proporción de las exportaciones totales de ese país corresponde el petróleo?

A. S.: En el 2005, las exportaciones no petroleras llegaron a 7.404 millones de dólares y la proyección para este año, que tiene más probabilidades que la petrolera, es de 6.433 millones. La dependencia de la economía venezolana de la industria petrolera es la más alta de su historia.

R. I.: ¿Cuáles son los otros productos importantes de exportación de Venezuela?

A. S.: Materias primas y bienes básicos, con una clara disminución de las manufacturas.

R. I.: ¿Existen condiciones favorables en Venezuela para atraer inversión extranjera?

A. S.: El sector más afectado por el experimento de Chávez es el de la inversión extranjera, incluyendo la petrolera. Según la misma fuente, el comportamiento de este rubro ya fue negativo en el 2006, con relación al 2005. En el primer semestre de este año, se había reducido en 881 millones de dólares con relación al primer semestre del 2006, y en 338 millones de dólares con respecto al 2006. En siete años, la inversión extranjera habría caído en un 428%. La compensación anunciada por el régimen, proveniente de China e Irán, de 37.000 millones de dólares, obviamente no se ha producido.

R. I.: ¿Qué efectos ha generado el control cambiario en el país vecino?

A. S.: En primer lugar, la incompatibilidad de este control con un sistema de libre comercio. En la práctica, ha habido diferentes épocas en que, para muchos sectores, se han producido serios atrasos o aun negativas en el suministro de divisas. Ha permitido implementar una licencia previa, para exigir certificados de no producción o producción insuficiente y el desarrollo paulatino de las bases para una “economía endógena”, pilar del régimen, que no es otra cosa que la sustitución de importaciones a ultranza. Claro está que nuestras ventas vienen aumentando aceleradamente desde principios de siglo, debido a la necesidad de abastecer el mercado y disminuir las presiones monetarias en una economía con una liquidez desbordada, como resultado de un gasto público descontrolado. Para ilustrar esta afirmación, la liquidez, entre enero del 2004 y diciembre del 2006, aumentó el 296%. Entonces, hasta ahora, hemos tenido éxito en nuestras ventas por estos motivos y no porque el régimen de Chávez se haya convertido en el adalid del libre comercio y la apertura.

R. I.: ¿Cómo ha evolucionado el comercio de bienes entre Colombia y Venezuela?

A. S.: Muy positivamente para Colombia, menos para Venezuela, dada su menor oferta exportable y, en los últimos años, por la desaparición paulatina de la producción privada. De las 11.119 fábricas que existían en 1997, quedan 6.756, una caída del 40%. Solo en el primer semestre de este año han desaparecido 1.000.

R. I.: ¿Cuáles son los efectos para Colombia en cuanto a la situación comercial con su segundo comprador de exportaciones?

A. S.: En las condiciones actuales de Venezuela, con serios desequilibrios económicos estructurales, la situación social deteriorándose aceleradamente con una corrupción e inseguridad incontrolables y el clima político caldeándose por una nueva Constitución que se está imponiendo a la fuerza, la marcada dependencia de Colombia respecto a ese mercado, para muchas empresas y productos, introduce riesgos crecientes, en donde el único factor positivo son los niveles del ingreso petrolero de ese país.

R. I.: ¿Qué proyecciones se tienen en exportaciones para el 2007 y el 2008?

A. S.: Por lo menos, en el 2008, seguir creciendo a niveles similares a los del año pasado, aunque los riesgos mencionados y, en especial, la posibilidad de un ajuste cambiario esperado, del orden del 30%, podrían afectar el ritmo de crecimiento de nuestras ventas.

R. I.: ¿Qué se está haciendo en Venezuela para diversificar la economía petrolera?

A. S.: Nada real, que yo sepa. Solo demagogia.

R. I.: ¿Qué tan preocupante es la inflación allá?

A. S.: Muy preocupante. Porque en un sistema de control de precios y de amplia intervención del Estado en la comercialización de productos de primera necesidad, no se explica que tengan la inflación más alta de América y de las más altas del mundo.

R. I.: ¿El Banco Central tiene como prioridad el control de la inflación?

A. S.: El Banco Central solo existe de nombre. La contabilización de sus ingresos patrimoniales como utilidades, contrariando las normas internacionales, ha permitido drenarle recursos en cuatro años por cerca de 17.000 millones de dólares. Ello ha llevado a que arroje un patrimonio negativo de 8.500 millones de dólares, con lo cual se le considera técnicamente quebrado. Desde hace varios años, la dirección del banco, al igual que los poderes públicos, ha estado en manos del régimen. En la nueva Constitución, se terminaría en forma expresa la independencia del banco central, con lo cual se cierra el capítulo. Sería, tal vez, la única Constitución en el mundo que prohíbe la independencia del Banco Central y le da el manejo de las reservas exclusivamente al Presidente de la República.

R. I.: ¿Qué tasa de desempleo se registra allá?

A. S.: La confiabilidad de las cifras oficiales y del banco central no es muy grande entre los analistas de ese país. La informalidad, las misiones sociales temporales y la enorme liquidez pueden enmascarar la realidad laboral en términos de empleos estables, formales, asociados con el aparato productivo privado, en especial en sectores intensivos en mano de obra, como las manufacturas. El Estado, al igual que siempre, es el que mayor empleo genera. Sin embargo, esa participación ha crecido en los últimos años, mucho más que en toda la historia venezolana.

R. I.: ¿Cómo ha evolucionado el crecimiento del PIB?

A. S.: Ha presentado un crecimiento acelerado. Con un ingreso petrolero descomunal como el que ha tenido Venezuela en los años que lleva Chávez en el poder —acompañado de un gasto público equivalente—, a pesar de la incapacidad, de la corrupción, de la caída de la actividad privada y de la inversión extranjera, la disminución de la producción petrolera no podría ser de otra forma. No se nos olvide que la administración Caldera tuvo que enfrentar precios inferiores a los 9 dólares por barril. Hace poco, llegó a 70 dólares. Esperemos que la bonanza pase, como tiene que suceder, y podamos ver qué le quedó a Venezuela. Su gran drama no es Chávez, es la oportunidad perdida que no se volverá a repetir.

R. I.: ¿Qué efectos económicos tendrá una eventual reelección del Presidente Chávez?

A. S.: En primer lugar, la reelección, aprobada por la nueva Constitución, no sería eventual, es segura, salvo que algo extraordinario suceda, y no sería por un período, sino indefinida. El mismo Chávez viene corriendo el término que, según él, necesita en el poder para implementar su proyecto. El último deseo ya va por el 2027. Si a ello le agregamos lo que ya se ha visto hacer, más la implementación de lo que entiende por el “socialismo del siglo XXI” o la “revolución bolivariana” o los nombres y contenidos que quiera darle en el futuro, según su voluntad, podremos sacar conclusiones en cuanto a los efectos derivados.

R. I.: ¿Qué significará para Colombia esa reelección desde el punto de vista comercial?

A. S.: Esperemos que, en el corto plazo, nada. A no ser que los desajustes macroeconómicos, la situación política y social, el afianzamiento definitivo en el poder como resultado de la nueva Constitución y la consiguiente implementación acelerada de su proyecto autoritario e izquierdista a ultranza y la evolución de los ingresos petroleros lo lleven a ajustar rápidamente las reglas del juego.