“El sistema tributario debe ser más simple”

Revista Nº 130 Jul.-Ago. 2005

Es importante pensar en una reforma estructural que parta del afán de volvernos más simples y de mejorar la inversión y los ingresos de la Nación. 

María Cristina Ramírez Londoño 

Pedro Antonio Molina Sierra 

Legis Editores S.A. 

Óscar Franco Charry, abogado de la Universidad Santo Tomás de Aquino, conversó con la Revista Impuestos y con Ámbito Jurídico, con ocasión de su reciente nombramiento como Director General de Impuestos y Aduanas Nacionales.

Franco sostuvo que la implementación y puesta en funcionamiento de las herramientas del Modelo Único de Ingresos, Servicio y Control Automatizado (Muisca) es su prioridad al frente de la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (DIAN).

Revista Impuestos:¿En qué puntos va a centrar su gestión? 

Óscar Franco Charry: Desde el inicio de este Gobierno, la DIAN tiene un proyecto estructural definido, basado en el plan Muisca. Históricamente, la utilización de la información ha sido débil, pues millones de datos que nos llegaban eran desaprovechados en más del 80 ó 90%. No ha sido un problema de falta de iniciativa de los funcionarios o de las instituciones, sino de infraestructura tecnológica. Colombia es un país privilegiado, pues la administración tiene acceso a toda la información que quiera. Partiendo de ese hecho, y con la capacidad tecnológica adecuada, la idea es utilizar toda esa información y extractar verdaderos indicadores de fiscalización, para conocer más a nuestros clientes y prestar un mejor servicio y control.

R. I.:¿Qué ha pasado con el plan Muisca? 

Ó. F. Ch.: El proyecto Muisca se ha desarrollado en varias etapas. La primera se refería a la conformación del Registro Único Tributario (RUT), que es el paso obligado de cualquier estrategia, porque permite identificar, organizar y clasificar a los contribuyentes. La siguiente etapa es la adecuación informática, a partir de los diseños funcionales que elaboraron expertos de la entidad y de la construcción de grandes motores informáticos. Luego, sigue la implementación de los subsistemas de gestión, relacionados con fiscalización, operación aduanera, administración de cartera, etc. La creación de centros de servicio, dentro de los esquemas de atención al cliente, acompañarán esta etapa: cerca del 30% de la DIAN va a estar volcada a la prestación de servicios.

R. I.:¿Qué plazos han estipulado para estas etapas? 

Ó. F. Ch.: A partir del 1.º de enero del 2006, buena parte del Muisca estará vigente. Apenas superemos el problema de la firma electrónica, el siguiente paso será la presentación de las declaraciones electrónicas. Seguramente, las primeras serán las bimestrales del IVA y las de retención en la fuente, hacia el segundo semestre de este año.

R. I.:¿Cómo se fortalecerá la atención al cliente? 

Ó. F. Ch.: Vamos a tener cerca de 50 centros de atención en todo el país, fortalecidos en capacidad, especializados y con acceso al Muisca y a toda la información. El objetivo es ayudar, colaborar, facilitar e informar al cliente sobre su estado tributario y, adicionalmente, advertirle sobre las acciones que la DIAN está adelantando frente a él o las investigaciones y expedientes en curso.

R. I.:¿Cuál es el balance del RUT? 

Ó. F. Ch.: Tenemos inscritos en el RUT 1.553.994 obligados. De esa cifra, 961.826 son declarantes del impuesto de renta, 360.347 responsables del régimen común y 362.290 del régimen simplificado. Ya contamos con un censo muy importante, y, además, obtuvimos los primeros filtros de inscripción, pues las personas naturales se cruzaban automáticamente con las bases de datos del Departamento Administrativo de Seguridad y de la Registraduría Nacional del Estado Civil.

R. I.:¿Se cumplieron las metas? 

Ó. F. Ch.: Sí. Tenemos un mayor número de registros en relación con las cifras anteriores.

R. I.:¿En qué porcentaje? 

Ó. F. Ch.: Para ello, le doy un ejemplo: en octubre del año pasado, había aproximadamente 600.000 declarantes de renta; en diciembre presentaron declaración 735.000 personas y hoy son 961.826. En ese sentido, el parte es muy positivo, ya que hay más inscritos, que están perfectamente clasificados y con datos actualizados.

R. I.:¿Están preparados para ejercer controles a los nuevos declarantes? 

Ó. F. Ch.: Si uno piensa en la DIAN de antes, no estaríamos preparados. Pero ahora, con el Muisca, se puede evaluar el cien por cien de los obligados en relación con unos parámetros, que se van a ir determinando a medida que se aproveche la información. Nuestro primer interés es recaudatorio, es decir, vamos a buscar las formas de evasión más recurrentes. El segundo fin es la protección de la información, para que la calidad sea extrema. Adicionalmente, vamos a mantener esquemas que permitan soportar el riesgo subjetivo, esto es, la posibilidad de llegar no solo a los grandes evasores o contrabandistas, sino a todos los niveles.

R. I.:¿Qué cifras tiene sobre recaudo? 

Ó. F. Ch.: Al mes de mayo, la meta inicial era 17,9 billones de pesos y recaudamos 18,1 billones. Eso significa un cumplimiento del 101,2%, que representa un excedente de 214.000 millones de pesos. En principio, la noticia es buena, pero es más buena si uno la mira por otro lado: en abril se acordó aumentar la meta en 770.000 millones de pesos. Pasamos de una meta de 40,6 billones de pesos a una de 41,3 billones.

R. I.:¿Qué va a pasar con la estructura de la DIAN? 

Ó. F. Ch.: Hay un paquete de propósitos en el plano organizacional. Tenemos una buena noticia: ya contamos con el decreto de carrera administrativa. En consecuencia, estamos desarrollando toda la implementación, relacionada con la vinculación y promoción de los funcionarios de la DIAN. Eso no ocurre desde hace ocho años, porque había un vacío legal que impedía que la DIAN hiciera concursos. Otro tema que estamos trabajando se refiere a la unificación de una jurisdicción de grandes contribuyentes. Vamos a hacerlo dosificadamente, para que la administración de grandes contribuyentes de Bogotá sea la responsable del control nacional.

R. I.:¿Cuando se verán los cambios? 

Ó. F. Ch.: Una reestructuración de la DIAN no es solo un decreto. Con una disposición no se cambia una entidad, pues es un organismo vivo. De ahí la importancia del plan Muisca, que nos permite ir fortaleciendo algunos temas, de acuerdo con las necesidades que vayamos advirtiendo.

R. I.:¿Continuará el trabajo de unificación de doctrina? 

Ó. F. Ch.: Uno de los problemas del sistema tributario colombiano es la complejidad de sus normas. Eso provoca que siempre se requiera de decretos reglamentarios y conceptos, para saber el alcance de las leyes, y evitar estar siempre expuestos a demandas y a generar más confusión. Nuestro objetivo está enfocado a depurar ese bagaje de temas, que se ha logrado con la unificación de conceptos.

R. I.:¿Esa tarea se relaciona con la reciente directiva presidencial sobre simplificación de normas? 

Ó. F. Ch.: En la DIAN se tiene una perspectiva a largo plazo. Primero, los temas tributario y aduanero son muy activos, permanentemente están cambiando y surgiendo mecanismos de negocios que generan expectativas de pronunciamientos legales. Poner en fila todas las normas reglamentarias, inicialmente, sería una tarea de carpintería: sumar y restar. No obstante, creo que lo más importante es pensar en una reforma estructural, que parta del afán de volvernos más simples y de mejorar la inversión y los ingresos de la Nación.

R. I.:¿Qué puntos concretos tendría una reforma tributaria estructural? 

Ó. F. Ch.: A la luz del comparativo mundial, el impuesto de renta tiene una tarifa muy alta. Obviamente, cualquier modificación afectaría directamente los ingresos nacionales, pero hay que pensar en una fórmula para poderla compensar. Creo que se podría reducir a estándares normales, es decir, del 32%. Igualmente, se debe elaborar un esquema de tributación más igualitario, que solo mantenga las exenciones que generan crecimiento, como las últimas que fueron creadas. En el campo empresarial, hay que estimular la inversión, no necesariamente con la deducción del 30%, sino con fórmulas que fomenten el crecimiento empresarial. En IVA, hay que revisar la base gravable y simplificar la cantidad de tarifas.

R. I.:¿Ve con buenos ojos las recientes exenciones? 

Ó. F. Ch.: Sí. Son exenciones a largo plazo, algunas de hasta 30 años, que buscan estimular actividades empresariales que tenían muy poco apoyo. Hay que mantener esas exenciones, suprimir varias que no han servido y pensar en otros estímulos en materias como la comunicación vial y férrea.

R. I.:¿Deben desaparecer los impuestos temporales? 

Ó. F. Ch.: El problema es que representan ingresos importantes para la Nación, como el impuesto de timbre y el gravamen a los movimientos financieros. Este último tiene un gran potencial de recaudo y una fácil administración: los márgenes de evasión son mínimos. Sin embargo, tiene efectos nocivos, como el afán que genera en las personas de no mover sus dineros. Por eso, hemos querido menguar ese efecto con la devolución de dos puntos del IVA por las compras con dinero plástico. Hay que considerar la posibilidad de sustituir esos impuestos, sin sacrificar ingresos.

R. I.:¿Será una política de su administración firmar convenios para evitar la doble tributación? 

Ó. F. Ch.: El reciente convenio con España es bien representativo. Sin embargo, nosotros solo somos los intermediarios, pues es un tema de política fiscal, que le compete directamente al Ministerio de Hacienda.

R. I.:¿Cómo se combatirá el contrabando? 

Ó. F. Ch.: En términos de contrabando abierto, dimos un salto importante en crecimiento de cifras y hemos generado cambios normativos que nos van a facilitar la tarea. Sin embargo, no estamos contentos. El contrabando en Colombia está abiertamente aliado con el narcotráfico; un punto medio es el lavado de activos. El objetivo del contrabandista colombiano no es evadir los tributos aduaneros, salvo contadas excepciones, sino lavar dinero. Por eso, hemos identificado unos temas concretos de riesgo, que nos permitirán adoptar todas las metodologías necesarias para optimizar los controles y disminuir drásticamente este delito.

R. I.:¿Cómo está la relación DIAN-defensoría del contribuyente? 

Ó. F. Ch.: Es muy buena. Le estamos apostando a la eliminación paulatina de los motivos de queja de nuestros clientes. La suerte de una figura como la defensoría depende de las debilidades de la entidad. Por tal razón, la DIAN es la más interesada en salvaguardar los intereses de los contribuyentes.