El trabajo visto desde la justicia

Revista Nº 110 Mar.-Abr. 2002

El nuevo presidente de la Corte Suprema de Justicia, Germán Gonzalo Valdés Sánchez, comenta sus expectativas al frente del cargo y sus propósitos en materia laboral. 

Pedro Antonio Molina Sierra 

Claudia Janeth Wilches Rojas 

Los recientes cambios del Código Procesal del Trabajo, la reforma pensional, los problemas de seguridad de los jueces de la República y el futuro laboral del país, fueron algunos de los temas abordados en esta entrevista por Germán Gonzalo Valdés Sánchez, el nuevo presidente de la Corte Suprema de Justicia.

Valdés, quien pertenece a la Sala Laboral de ese alto tribunal desde 1995, es egresado de la Universidad del Rosario y realizó estudios de postgrado en la Universidad de Saarlandes (Alemania).

Actualidad Laboral: Usted asume la presidencia de la Corte el mismo año que entra en vigencia la reforma al Código Procesal del Trabajo. ¿Qué se puede esperar de esta nueva normatividad laboral?

Germán Valdés Sánchez: La esperanza es que se logre acortar el tiempo de solución de procesos en las ciudades en donde hay más congestión, concretamente en Bogotá, Medellín, Cali y Barranquilla. Precisamente, uno de los aspectos de la reforma pretende ubicar las ciudades en donde hay más congestión para crear mecanismos y herramientas que permitan facilitar la celeridad. Naturalmente, al comienzo van a presentarse dificultades por las dudas que van a existir sobre las normas que se deben aplicar. Sin embargo, se espera que, algunos meses después de que empiecen a operar las nuevas normas, comience a fluir en forma más expedita el trámite de los procesos.

A.L.: ¿Como integrante de la comisión redactora del proyecto, quedó satisfecho con lo que finalmente se plasmó en la ley?

G.V.S.: Quedé dentro de un nivel de satisfacción bastante alto, pero no pleno, porque a título personal hubiera querido que se aprovechara la ocasión para otras reformas. Eso no era posible porque los miembros de la Comisión acordamos que sólo íbamos a incluir en la reforma lo que fuera aprobado por consenso.

A.L.: ¿Qué le hubiera gustado que se reformara y definitivamente no se reformó?

G.V.S.: Algunos puntos que tienen que ver con la casación y con el trámite de las audiencias. En realidad son aspectos tan puntuales que no sería fácil identificarlos. Sin embargo, vale la pena decir que allí se incluyeron unas reformas que no tuvieron su origen en la Comisión sino en el proceso legislativo. Una de ellas fue la incorporación del recurso de revisión. Por esa razón no hubo una satisfacción total.

A.L.: ¿Es bueno o malo el recurso de revisión en procesos laborales?

G.V.S.: Yo hubiera preferido que no existiera, pero entiendo la necesidad de crearlo. El problema es que en la práctica puede tener varias implicaciones. Una de ellas es que el recurso va a diferir la terminación del conflicto, situación que resulta contraria a la teoría de celeridad del código. Esto puede ocurrir porque después de la casación va a quedar un tiempo en el que se estará pendiente de si se inicia o no la revisión, con lo cual la definición total del conflicto va a terminar dilatándose.

A.L.: En anteriores oportunidades se trató, infructuosamente, de introducirle reformas al Código Procesal del Trabajo. ¿Cuáles fueron los elementos que permitieron el éxito de esta propuesta?

G.V.S.: Para mí fueron dos los elementos principales. El primero, la participación de todos los sectores, es decir, la unión del pensamiento de los trabajadores, del sector gremial, del sector judicial —en todos los niveles— y la participación del Ministerio del Trabajo. El segundo, el consenso, porque anteriormente quien se sentía derrotado generaba todo un movimiento de oposición a esa norma.

A.L.: ¿Esta reforma debería ir acompañada de más recursos para la Rama Judicial?

G.V.S.: Hay que crear conciencia de que la solución debe ser complementada con elementos físicos. Uno entiende que ha habido recorte por la situación del país, pero es indudable que hace falta mucho para que los jueces tengan mejores mecanismos de funcionamiento, comenzando por la ubicación locativa y por el número de jueces que, en muchos casos, por ejemplo en Bogotá, es insuficiente.

A.L.: El clima de violencia que enfrenta el país cada día golpea más a los funcionarios judiciales. ¿Cuál es su posición frente a este tema?

G.V.S.: La situación de inseguridad de los jueces genera una gran preocupación desde hace varios años. El desplazamiento de determinadas áreas, como la zona de distensión, los asesinatos, las presiones y las amenazas afectan el desempeño de sus funciones. Creo que se ha pensado en varias soluciones pero aún no se han materializado. En ese sentido nuestro pensamiento sigue siendo el mismo: todos los jueces deben quedar por fuera del conflicto. Esperamos que se encuentre una respuesta concreta a ese clamor.

A.L.: ¿Qué expectativas pueden esperarse de una reforma en materia pensional? ¿Es necesaria?

G.V.S.: Una reforma pensional hoy en día es absolutamente necesaria. Tenemos que pensar en un sistema o en unas condiciones que hagan verdaderamente viable el sistema. Es decir, que toda persona que obtenga ese derecho esté seguro de que va a recibir la mesada. El actual sistema tiene una viabilidad económica para pocos años y la idea es que sea para siempre.

A.L.: Además de la reforma pensional, ¿qué otros aspectos considera que deben ser abordados por el Congreso de la República en materia laboral?

G.V.S.: Uno de los puntos que está pendiente es la reforma al Código Sustantivo del Trabajo. Pienso que hay que enfrentarla porque las normas se deben ajustar a la situación del país. Debe hacerse una reforma que tenga como prioridad la generación de empleo antes que las prerrogativas para los trabajadores.

A.L.: ¿Cuáles deberían ser esos cambios?

G.V.S.: Hay varios, pero principalmente deberían estar relacionados con el manejo de las jornadas de trabajo, los recargos nocturnos, los sistemas de contratación laboral y, naturalmente, con la atenuación de los costos de algunas determinaciones concretamente relacionadas con la terminación del contrato de trabajo.

A.L.: ¿Qué efectos podrán generarse con estos cambios?

G.V.S.: Yo creo que esas medidas están proyectadas hacia la generación de trabajo. Pero también pueden lograrse cambios a través de otros mecanismos como la negociación de convenciones colectivas. Por ejemplo, se debería buscar la reducción de ciertos beneficios que no tengan una importancia mayor para los trabajadores a cambio de que el empresario se comprometa a abrir nuevas plazas de trabajo. Esa es una buena solución que deberían pensar los sindicalistas.

A.L.: ¿Cómo serán las relaciones de la Corporación que usted preside con los demás altos tribunales?

G.V.S.: El deseo es que las relaciones sean óptimas y nosotros siem-pre procuraremos que así lo sean. Con el Consejo de Estado y con el Consejo Superior de la Judicatura han sido muy buenas, aunque nos inquietan algunas posturas de la Sala Administrativa en temas como la calificación de los magistrados. Con la Corte Constitucional, en lo personal, las relaciones también son buenas, sin embargo, nos preocupan algunos de sus pronunciamientos que desconocen nuestra calidad de máximos jueces ordinarios y el principio de la cosa juzgada. Han adoptado decisiones que no se basan en fundamentos jurídicos. Confiamos que esta situación cambie.