El valor de las acciones en el impuesto sobre la renta

Revista Nº 147 Mayo.-Jun. 2008

John Alirio Pinzón Pinzón 

Relator Sección Cuarta del Consejo de Estado 

A partir del boom accionario presentado a finales del año 2005 y hasta el año 2007 cerca de 700.000 personas naturales ingresaron al mercado bursátil comprando acciones(1) bien sea a través de las sociedades comisionistas de bolsa o de las Ofertas Públicas de Valores, número muy significativo frente al escepticismo que por esta clase de inversiones se tenía en épocas anteriores. Estos inversionistas junto a las personas jurídicas conforman un universo de contribuyentes del impuesto sobre la renta que en su gran mayoría son declarantes como rentistas de capital. En las líneas siguientes se pretende explicar el manejo tributario que para el período gravable 2007 debe darse al tema de las acciones en el imporrenta, particularmente en cuanto a su valor patrimonial, utilidad o pérdida en la enajenación y las capitalizaciones.

Concepto y clases

Dos de las múltiples definiciones del término acción en el sentido mercantil y bursátil son(2): 1) “Es un título que le permite a cualquier persona (natural o jurídica) ser propietario de una parte de la empresa emisora del título, convirtiéndolo en accionista de la misma y dándole participación en las utilidades que la compañía genere. 2) “Título de propiedad de carácter negociable representativo de una parte proporcional del patrimonio de una sociedad o empresa”.

Del Código de Comercio (arts. 377 a 383) y del vocabulario técnico bursátil encontramos diversas clases de acciones, cuya definición y características no son propósito de este escrito, ellas son entre otras: acciones al portador, con dividendo preferencial, de goce, nominativa, ordinaria, etc.

Naturaleza tributaria

Las acciones como títulos de propiedad que emiten las sociedades de capital o por acciones hacen parte del patrimonio bruto de los contribuyentes del impuesto sobre la renta como bienes apreciables en dinero (E.T., arts. 261, 262). Pero tales bienes pueden tener la calidad de activos fijos o movibles.

Aquí es necesario recordar la definición legal conforme al artículo 60 del estatuto tributario así: “Son activos fijos o inmovilizados los bienes corporales muebles o inmuebles y los incorporales que no se enajenan dentro del giro ordinario de los negocios del contribuyente”. Respecto a los activos movibles señala que son la misma clase de bienes que se enajenan dentro del giro ordinario de los negocios del contribuyente e implican existencias al principio y al fin de cada año o período gravable.

Pues bien tal artículo 60 del Código Tributario compiló en el año 1989 el artículo 20 del Decreto-Ley 2053 de 1974 cuya norma reglamentaria es el artículo 12 del Decreto 3211 de 1979 que señala: “... Las acciones que se adquieren y no se enajenan dentro del giro ordinario de los negocios del contribuyente son activos fijos. Las acciones que se enajenen dentro del giro ordinario de los negocios son activos movibles” (he resaltado).

Lo anterior quiere decir que los contribuyentes del imporrenta son personas naturales o jurídicas que poseen dentro de su patrimonio acciones como parte de sus inversiones temporales o permanentes(3) pero cuyo giro ordinario u objeto social principal no es comprar y/o vender esos títulos o documentos, deberán considerar y tratarlas para efectos tributarios como activos fijos; pero si el objeto social principal es la negociación permanente de acciones no solo como inversión sino como actividad económica primordial, serán tratadas como activos movibles y sus titulares serán comerciantes (C. Co., art. 20-5).

En Colombia la gran mayoría de personas naturales y jurídicas mantienen las acciones dentro de su patrimonio como producto de sus ahorros, excedentes de liquidez o con el ánimo especulativo de obtener alguna rentabilidad y por ello su enajenación no es habitual ni hace parte del giro ordinario de sus negocios; de ahí que el legislador tributario y el ejecutivo han expedido sus normas fiscales sobre acciones con el tratamiento de los activos fijos por ser la generalidad de los casos. El presente trabajo por tanto también está enfocado hacia la naturaleza de activos fijos.

Valor patrimonial

Tal como se dijo antes, las acciones hacen parte del patrimonio bruto del contribuyente como bienes o derechos reales y como tales han de ser incluidos en los denuncios rentísticos de los contribuyentes del impuesto sobre la renta en el renglón respectivo dependiendo de su naturaleza tributaria y la clase de contribuyente (persona natural o jurídica). Es de anotar que en el formulario de personas jurídicas y asimiladas (110) se cuenta con el renglón 35 (acciones y aportes) para informar el valor patrimonial de las mismas al 31 de diciembre del año gravable. En cambio en el formulario 210 para personas naturales no obligadas a llevar contabilidad se lleva su importe al renglón 32 (total patrimonio bruto).

Para el año gravable 2007, las personas naturales, jurídicas y asimiladas a unas y otras deben informar en su declaración de renta, el monto de las acciones poseídas en el último día del año aplicando las normas del estatuto tributario que hacen referencia al “valor patrimonial”. Tales normas son:

a) El artículo 17 de la Ley 1111 del 2006 que adicionó con el inciso 2º el artículo 267 del estatuto tributario según el cual, la determinación del valor patrimonial de los activos no monetarios(4), que hayan sido objeto de ajustes por inflación, se realizará con base en el costo ajustado de dichos activos a 31 de diciembre del 2006.

b) Asimismo el artículo 272 del estatuto tributario norma especial para el valor patrimonial de las acciones, aportes y demás derechos en sociedades que señala que estos deben ser declarados por su “costo fiscal”.

De las normas antes referenciadas (E.T., arts. 267, 272) se concluye que:

a) Las acciones como activo no monetario y que los contribuyentes obligados a efectuar ajustes integrales por inflación(5) hasta el año 2006 (fueron eliminados a partir del año gravable 2007, L. 1111/2006, art. 78) debían ajustarlas conforme al artículo 334 del E.T., se tomarán como base para determinar el valor patrimonial del año 2007, el costo fiscal ajustado al 31 de diciembre de 2006, es decir el valor declarado el año anterior que correspondía al “valor promedio de las transacciones en bolsa del último mes” o el “costo de adquisición del año o costo del año anterior” dependiendo si cotizaban o no en la bolsa.

b) Pero para los contribuyentes no obligados a efectuar ajustes por inflación hasta el año 2006 y como norma general del valor patrimonial de las acciones, este será el costo fiscal determinado conforme a las reglas que para los costos aparecen en el capítulo II del Título I del Libro Primero del estatuto tributario.

c) Nótese que para todos los contribuyentes declarantes del impuesto sobre la renta, el valor patrimonial de las acciones será su costo fiscal.

Pero en ¿qué consiste el costo fiscal de las acciones? Analizando los artículos del estatuto tributario encontramos que los contribuyentes declarantes tienen tres (3) opciones para calcularlo(6) para lo cual tendrá que examinarse los efectos de cada uno en la sección de patrimonio del año 2007 y posteriores. Tales opciones son las siguientes, aclarando que las 2 primeras son aplicables siempre que las acciones sean consideradas como activos fijos:

1. De los artículos 69, 70 y 868 del estatuto tributario tenemos que el costo fiscal a tomar como valor patrimonial de las acciones poseídas al 31 de diciembre de 2007, será el precio de adquisición si fueron compradas en el mismo año 2007, o el costo fiscal ajustado o no por inflación según el caso si fueron adquiridas en años anteriores, según lo explicado antes. A este valor y en forma opcional el contribuyente titular de las acciones podrá ajustarlas (aumentar su valor) con el reajuste fiscal autorizado por los artículos 70 y 868 del estatuto tributario y que para el año 2007 es del 5.15% (Res. 15013/2007, DIAN).

Sobre el particular cabe anotar que con la eliminación de los ajustes por inflación, la posibilidad de aplicar el reajuste fiscal sobre las acciones es para toda clase de contribuyentes y no sólo para los no obligados a llevar contabilidad como sucedía hasta antes de la expedición de la Ley 1111 de 2006 esto es hasta el año gravable 2006. Por otro lado se debe tener en cuenta que al hacer uso del mismo se incrementa el costo de las acciones disminuyendo la posible utilidad cuando se vendan, pero a su vez incrementa el patrimonio bruto y líquido factores que determinan otras obligaciones fiscales.

2. Para las personas naturales el artículo 73 del estatuto tributario permite que en este caso las acciones que tengan el carácter de activos fijos sean ajustadas, tomando el costo de adquisición de aquellas y aplicándoles los factores que para el año gravable 2007 aparecen en el Decreto 4816 del 2007 dependiendo del año de adquisición así: a) al costo fiscal de las acciones que figuren en la declaración de renta por el año gravable 1986 se multiplica por 23.34 (opción poco probable), o b) el costo de adquisición se multiplica por la cifra de ajuste que figura al frente del año de adquisición conforme a la tabla del citado decreto (años 1955-2006) y que a manera de ejemplo para las acciones adquiridas en el año 2006 el factor de ajuste es 1,05 lo que indica que para las adquiridas en el año 2007 el ajuste es 1 (es decir será el mismo costo de adquisición).

Lo novedoso de la opción es que el artículo 73 del estatuto tributario y su reglamentario están concebidos para determinar el costo fiscal de enajenación de bienes raíces y acciones pero que en caso de utilizarse para tales efectos, permite que se tome también como valor patrimonial en la declaración de renta y complementarios del año gravable 2007 (D. 4816/2007, art. 1º, par.).

3. La última alternativa tiene que ver con las acciones poseídas en sociedades extranjeras y por tanto expresados en esas monedas evento en el cual deberá aplicarse el tipo oficial de cambio al 31 de diciembre (E.T., art. 32). El tratamiento de este ajuste dependerá si el contribuyente está o no obligado a llevar contabilidad; en el primer caso la contrapartida constituirá un ingreso (E.T., art. 32-1), en cambio para los no obligados tal ajuste en caso de ser positivo se verá reflejado en un incremento del patrimonio líquido.

Cabe resaltar que las dos primeras opciones para calcular el valor patrimonial de las acciones poseídas al cierre del año, se aplican independiente si las mismas se cotizan o no en la bolsa de valores, eso si con la advertencia que la segunda opción solo la pueden utilizar las personas naturales.

Con las anteriores precisiones se deduce que el valor patrimonial corresponde al costo fiscal de las acciones y de ninguna manera podrá llevarse a la declaración otros valores diferentes como sería el valor intrínseco(7) o el valor en bolsa de valores, los cuales sólo tienen aplicación para efectos contables al contabilizar la provisión o valorización respectiva (cuentas 1299 y 1905 del PUC). Por tanto es equivocado declarar las acciones adquiridas en el año 2007 por el valor del “precio de cierre” del 28 de diciembre de 2007 (último día de operación bursátil en la BVC).

Un aspecto novedoso en el manejo de las acciones es la reciente posición doctrinaria de la DIAN en cuanto al método de participación como valor patrimonial, discusión originada desde la expedición de la Ley 223 de 1995 que modificó el artículo 272 del estatuto tributario al decir que para los contribuyentes obligados a utilizar sistemas especiales de valoración de inversiones conforme a las normas de las entidades de control, el valor patrimonial sería el resultado de tales mecanismos. Hasta ahora la DIAN había afirmado en varios conceptos (8) que el método de participación patrimonial era un sistema de valoración de inversiones aceptable fiscalmente al tenor del artículo 272 del estatuto tributario, para la determinación del valor de las inversiones. Pero tal posición doctrinaria de la DIAN fue revocada expresamente por el Concepto 29461 del 25/03/2008 según el cual el “Método de Participación” no es un sistema de valoración de inversiones para efectos del inciso 2° del artículo 272 del estatuto tributario acgiendo pronunciamientos de las superintendencias financiera y de sociedades.

Enajenación de acciones

Cuando los contribuyentes decidan enajenar (vender) las acciones adquiridas en el año o poseídas desde años anteriores, se deben analizar cuatro temas con incidencia tributaria. Los dos primeros tienen que ver con el tiempo de posesión o propiedad de las acciones y los otros dos asuntos relevantes atienden al resultado de la enajenación.

Conforme al artículo 300 del estatuto tributario, se consideran ganancias ocasionales, las provenientes de la enajenación de bienes que han hecho parte del activo fijo del contribuyente por un término de dos años o más. En cambio se considera renta líquida, la utilidad en la enajenación de activos fijos que hubieren sido poseídos por menos de dos años, esto último es concordante con la previsión del artículo 179 de esta normativa. Aquí caben dos comentarios: lo dispuesto en el artículo 300 tiene plena aplicación cuando se enajenen acciones que conforme al artículo 12 del Decreto 3211 de 1979 se tengan como activos fijos para efectos del impuesto sobre la renta y por otro lado con la eliminación de los ajustes por inflación por la Ley 1111 del 2006 (art. 78) y especialmente del artículo 352 del estatuto tributario, tenemos que a partir del año gravable 2007, los contribuyentes que hasta el año gravable 2006 estaban sujetos a tales ajustes, volverán a manejar sus utilidades susceptibles de constituir ganancia oasional como tales y no como renta.

Los otros dos aspectos tienen que ver con el resultado económico de la operación, esto es la utilidad o pérdida. Para ello el artículo 90 inciso 1º del estatuto tributario indica que: “la renta bruta o la pérdida proveniente de la enajenación de activos a cualquier título está constituida por la diferencia entre el precio de enajenación y el costo del activo o activos enajenados” siendo esta la norma general en el impuesto de renta; por su parte el inciso 1º del artículo 300 refiriéndose a la ganancia ocasional preceptúa que: “su cuantía se determina por la diferencia entre el precio de enajenación y el costo fiscal del activo enajenado”.

Precio de enajenación. El mismo artículo 90 prevé que es el “valor comercial realizado en dinero o en especie” y en el inciso 4º señala que “se tiene por valor comercial el señalado por las partes, siempre que no difiera notoriamente del precio comercial promedio para bienes de la misma especie, en la fecha de su enajenación”; finaliza aclarando que el valor asignado por las partes difiere notoriamente del promedio vigente cuando se aparta en más de un 25% de los precios establecidos en el comercio para bienes de la misma especie y calidad en la fecha de la enajenación.

Descendiendo al caso de las acciones tenemos que el precio de enajenación de ellas no podrá diferir en más de un 25% del valor promedio vigente en la fecha de la enajenación, cuyo parámetro básicamente será preferencialmente el valor en las bolsas de valores como resultado de las interacciones de la oferta y la demanda a su vez afectadas por factores económicos externos.

Costo fiscal. Es el valor determinado conforme a los artículos 69, 70 y 868 del estatuto tributario para toda clase de contribuyentes o el calculado según el artículo 73 ibídem para las personas naturales que fueron anteriormente estudiados y que a su vez pueden tomarse como valor patrimonial cuando permanecen en el patrimonio líquido al terminar el período gravable.

Costo promedio de las acciones. Caso especial es el plasmado en el artículo 76 del estatuto tributario según el cual cuando el contribuyente tenga acciones de una misma empresa cuyos costos fueren diferentes, el costo fiscal de enajenación será el promedio de tales costos. De manera que si un contribuyente vende acciones de una misma sociedad nacional adquiridas a precios diferentes deberá calcular su costo promedio, dividiendo el costo fiscal ajustado o no por el número total de acciones poseídas, su resultado se multiplica por el número de acciones vendidas. La jurisprudencia del Consejo de Estado(9) ha señalado que al existir esta norma expresa (art. 76) no es posible utilizar para el costo fiscal el artículo 69 del estatuto tributario.

Norma relacionada es el artículo 76-1 del estatuto tributario que ordena al accionista a ajustar el costo fiscal de las acciones poseídas antes de la distribución de dividendos en acciones y para ello el artículo 7º del Decreto 836 de 1991 precisa que esas acciones poseídas antes de la distribución deben haber sido adquiridas por un valor superior al nominal y que las utilidades distribuidas existan con anterioridad a la adquisición de las acciones poseídas.

Utilidad en venta de acciones

Cuando un accionista decide vender sus acciones en una sociedad colombiana total o parcialmente y el precio de enajenación excede al costo fiscal en el momento de la venta, se produce una utilidad que será tratada en el formulario como renta o ganancia ocasional dependiendo del tiempo durante el cual las haya poseído. El otro aspecto a tener en cuenta es si esas acciones se poseían en sociedades que cotizan en la Bolsa de Valores o en sociedades que no cotizan en ellas.

Para las acciones que no cotizan en bolsa la utilidad obtenida en la venta tendrá una parte gravada con el impuesto sobre la renta y otra no gravada con dicho impuesto. El artículo 36-1 inciso 1º del estatuto tributario establece que no constituye renta ni ganancia ocasional, la parte proporcional del accionista en las utilidades retenidas por la sociedad, susceptibles de distribuirse como no gravadas, que se hayan causado entre la fecha de adquisición y la de enajenación de las acciones. Para ello el artículo 8º del Decreto 836 de 1991 señala el procedimiento de determinación de la parte que no constituye renta ni ganancia ocasional de la utilidad en la venta de acciones que no se cotizan en bolsa sin que la norma haga ninguna distinción entre los accionistas obligados o no a llevar contabilidad. Los pasos a seguir son:

a) Se determina el incremento patrimonial del accionista proveniente de las utilidades retenidas susceptibles de distribuirse como no gravadas según el cálculo que para cada año gravable efectúe la sociedad donde se tienen las acciones, conforme al artículo 49 del estatuto tributario. Tal incremento es el generado por algunos conceptos patrimoniales diferentes a la utilidad por distribuir(10) entre el 1º de enero del año en que se adquirió la acción y el 31 de diciembre del año en el cual se enajena y se divide por el número de días comprendidos en dicho período.

b) La cifra anterior que corresponde al valor diario de las utilidades retenidas no gravadas se multiplica por el número de días en que las acciones enajenadas estuvieron en poder del accionista con lo cual se tendría el valor total de las utilidades acumuladas no gravadas hasta el momento de la venta de todos los accionistas de la sociedad.

c) El resultado anterior se multiplica por el porcentaje de participación al momento de la venta, de las acciones enajenadas dentro del capital de la sociedad para lo cual será necesario solicitar al departamento contable una certificación sobre la composición accionaria del patrimonio de la sociedad en la fecha de la enajenación. El monto obtenido representa la parte no constitutiva de renta ni ganancia ocasional en la enajenación de acciones.

La ubicación en el formulario será la siguiente:

Formulario 110 (personas naturales no obligadas a llevar contabilidad): r38 (el precio de enajenación), r40 (la parte no constitutiva de renta – E.T. art. 36-1), r43 (el costo fiscal de las acciones vendidas) de manera que por diferencia en el r45 aparecerá la parte gravada. Si es ganancia ocasional serán los renglones r53 (precio de venta), r54 (costo fiscal) y r55 (la parte no gravada).

Formulario 210 (personas jurídicas y naturales obligadas a llevar contabilidad): los renglones para los mismos conceptos serían: r43, r47, r49 y la parte gravada se refleja en el r57. En caso de ganancia ocasional serían el r65, r66 y r67.

Ahora para las acciones cuyas sociedades cotizan en bolsa, el inciso 2º del mismo artículo 36-1 del E.T. establece que la utilidad en la enajenación de acciones inscritas en bolsas de valores, no constituye renta ni ganancia ocasional bajo las siguientes condiciones:

a) el titular debe ser un mismo beneficiario real y

b) la enajenación no debe superar el 10% de las acciones en circulación(11) de la respectiva sociedad durante el mismo año gravable.

Sobre la calidad de “un mismo beneficiario real” se refiere a que sea una misma persona natural o jurídica la que vende las acciones a lo largo del año, entendiéndose que el beneficio procede respecto a cada denominación de acción. Ahora para saber el número de las acciones de la sociedad será necesario solicitar tal información a la entidad emisora y la misma corresponderá al número de acciones en circulación a la fecha de enajenación.

Pero la dificultad surge cuando la enajenación efectuada por un mismo titular supere el 10% de las acciones en circulación al momento de la venta durante el mismo año, ya que surgen tres interpretaciones: a) se distribuye la utilidad entre parte gravada y no gravada siguiendo el procedimiento descrito para las acciones que no cotizan en bolsa; b) se desgrava la utilidad hasta el 10% de las acciones en circulación y se grava de ahí en adelante el monto enajenado que exceda de tal porcentaje o c) se gravan en un 100% las acciones vendidas.

Nos inclinamos por la primera interpretación ya que sería la forma más equitativa de tributación para los accionistas mayoritarios al gravarlos conforme a su participación en el patrimonio de la sociedad.

El inciso 3º del artículo 36-1 del E.T. se refiere a los accionistas personas naturales y jurídicas no residentes en el país que habitualmente en el caso de los extranjeros no son declarantes del impuesto sobre la renta en Colombia (E.T., art. 592), la parte de la utilidad gravada en la enajenación de acciones sea que se coticen o no en bolsa, tributa a la tarifa prevista para los no residentes es decir al 34% (año 2007) y al 33% (2008 y siguientes). El inciso exige que sus inversiones en Colombia estén debidamente registradas de conformidad con las normas cambiarias (L. 9/91; D. 1735/93; Res. Ext. 8/2000 de la Junta Directiva del Banco de la República).

Pérdida en venta de acciones

Pero también puede suceder que al enajenar las acciones el contribuyente obtenga una pérdida (costo fiscal mayor que el precio de enajenación). En tal caso y bajo el entendido que las acciones se mantuvieron en el patrimonio por menos de dos años, el artículo 153 del estatuto tributario señala que la pérdida proveniente de la enajenación de acciones o cuotas de interés social no es deducible, lo que quiere decir que la renta bruta del contribuyente no puede disminuirse con dicha pérdida.

Luego para efectos de la presentación de las cifras en la declaración se procederá así: en el renglón de ingresos respectivo r43 (F 110) o r38 (F 210) se llevará el precio recibido por la venta y en los renglones de costos correspondientes r49 (F110) o r43 (F 210) se anotará el mismo valor del ingreso para que finalmente la renta líquida por tal operación sea cero (0).

Igualmente si las acciones son consideradas como activos fijos y se venden después de poseerse por más de dos años arrojando una pérdida ocasional, el artículo 312 numeral 2º del estatuto tributario indica que no se aceptan pérdidas en la enajenación de derechos sociales o acciones de sociedades de familia para lo cual en el formulario se denunciarán las cifras en igual forma que para la pérdida no deducible en el impuesto básico de renta. Tampoco son deducibles las pérdidas ocasionales por venta de acciones (cuando son activos fijos) en condiciones de vinculación económica (E.T., art. 312, nums. 2º, 3º).

Capitalizaciones

El estatuto tributario en su artículo 36-3 se refiere al tema de las capitalizaciones patrimoniales. Siguiendo al tratadista Corredor Alejo(12) “capitalizar es incrementar el capital de una sociedad mediante utilidades generadas por la misma. Se presenta cuando la asamblea o junta de socios decreta el pago de dividendos en acciones o cuotas de interés social”. Del mencionado artículo se distinguen las siguientes capitalizaciones las cuales no constituyen renta ni ganancia ocasional: la reserva por depreciación, la revalorización del patrimonio, la prima en colocación de acciones, las reservas constituidas con rentas exentas, con ingresos no constitutivos de renta, con ajustes por inflación o la capitalización de utilidades en exceso del cálculo del artículo 49 del estatuto tributario respecto de acciones que cotizan en bolsa.

El ingreso no constitutivo de renta ni ganancia ocasional (INRGO) en algunos de las situaciones anteriores se produce así:

a) En la reserva por depreciación cuando se capitalice en cabeza de los socios, sin importar si se constituyó con utilidades gravadas; conservan su carácter de INRGO cuando dicha reserva se libera, esto es se traslada a la cuenta de utilidades por distribuir (E.T., art. 130).

b) En cuanto a la revalorización del patrimonio, el artículo 273 del estatuto tributario adicionado por la Ley 1111 del 2006 y como consecuencia de la eliminación de los ajustes por inflación, dispone que el saldo de tal cuenta no puede distribuirse como utilidad a los accionistas hasta tanto se liquide la empresa o se capitalice de conformidad con el artículo 36-3 en cuyo caso se distribuye como ingreso no gravable.

c) La prima en colocación de acciones(13) que originalmente es un INRGO siempre que se contabilice como superávit de capital no susceptible de distribuirse como dividendo (E.T., art. 36), también puede ser objeto de capitalización (E.T., art. 36-3) liberándose mediante entrega de acciones a los accionistas y en este caso ese traslado no se considera dividendo, conservando su calidad del INRGO.

(1) Ver Suplemento “La Bolsa” publicado con el Diario El Tiempo en enero de 2008.

(2) Ver Glosario en www.bvc.com.co

(3) D.R. 2649/93, art. 61. Las inversiones están representadas en títulos valores y demás documentos a cargo de otros entes económicos, conservados con el fin de obtener rentas fijas o variables, de controlar otros entes o de asegurar el mantenimiento de relaciones con estos”.

(4) Activo no monetario según el derogado artículo 338 del estatuto tributario eran “aquellos bienes o derechos que adquieren un mayor valor nominal por efecto del demérito del valor adquisitivo de la moneda”.

(5) Hasta el año gravable 2006 estaban obligados a efectuar ajustes por inflación, los contribuyentes del impuesto sobre la renta y complementarios obligados a llevar contabilidad con algunas excepciones (E.T., art. 329).

(6) Colección Editorial Volumen I de actualicese.com, pág. 54 o en www.actualicese.com

(7) El valor intrínseco en la doctrina contable es el monto que resulta de dividir el patrimonio de la entidad por el número de acciones en circulación (Diccionario de términos contables para Colombia – Autores Varios. Editorial Universidad de Antioquia).

(8) Entre otros: Concepto 68869 del 12/10/04, el 41336 del 19/05/97, el 2382 del 16/01/98 y 47427 del 20/05/99.

(9) Consejo de Estado, Sección Cuarta, Sentencia del enero 26 del 2006, Expediente 13592, M.P. Héctor J. Romero Díaz.

(10) Ver el estudio sobre el tema en El impuesto sobre la renta en Colombia – Autor Jesús Orlando Corredor Alejo. CIJUF, Edición 2007.

(11) Acciones en circulación son los títulos que han sido colocados entre los accionistas o que han sido suscritos por ellos; se exceptúan según el Código de Comercio aquellas acciones que a pesar de estar suscritas, han sido readquiridas por la sociedad.

(12) Ibídem, págs. 208 a 219.

(13) La prima en colocación de acciones es el importe que representa el mayor valor pagado sobre el valor nominal o sobre el costo de los aportes, el cual se debe contabilizar por separado dentro del patrimonio.