“En Italia, hay un problema de tutela muy rigurosa al trabajador, en caso de despido”

Revista Nº 171 Mayo.-Jun. 2012

Entrevista realizada por Javier N. Rojas a Luisa Galantino 

Profesora universitaria Universita Dil Studioo Di Reggio Emilia Di Modena 

Según la profesora de la Universita Dil Studioo Di Reggio Emilia Di Modena Luisa Galantino, a pesar de que en el 2011 se flexibilizó la legislación laboral en ese país, con el propósito de favorecer la creación de empleos, los empresarios no quieren incorporar nuevas personas a sus nóminas mediante contratos de trabajo subordinado, porque la legislación las protege rigurosamente en caso de despido.

En entrevista con ACTUALIDAD LABORAL, Galantino reveló las grandes dificultades que atraviesan los jóvenes de su país para encontrar un empleo digno. Esta experta fue conferencista en el III Congreso internacional de derecho del trabajo y de la seguridad social, que se realizó en Bogotá, organizado por la Universidad la Gran Colombia.

ACTUALIDAD LABORAL: ¿Qué efectos ha tenido en Italia la preponderancia que ha adquirido el derecho constitucional frente al derecho del trabajo?

Luisa Galantino: El derecho constitucional conforma una parte muy importante del derecho laboral. Pero la diferencia entre Italia y Colombia es que tenemos el derecho de la Unión Europea (UE), que para nosotros es paralelo a la Constitución italiana. Esta diferencia produce un impacto muy importante en nuestro derecho laboral, porque la ley interna debe respetar, no solamente la Constitución italiana, sino también las normas de la UE. Existe una ley fundamental emanada del legislador italiano (L. 148, sep./2011), que habilita la contratación empresarial mediante la excepción de la legislación laboral nacional, con el límite de la norma constitucional, de la normativa de la UE y de los convenios internacionales de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Es una novedad importante en Italia.

A. L.: ¿Representa un cambio fundamental en la historia del derecho laboral italiano?

L. G.: Por primera vez se modifica un principio fundamental del derecho laboral italiano, conforme al cual la ley no puede ser modificada en sentido desfavorable para el contrato individual de trabajo.

A. L.: ¿Por qué esa modificación?

L. G.: El problema es la crisis económica de Italia. La tasa de de­sempleo es muy elevada. La economía está estancada, hay recesión económica. El propósito de la medida es modificar algunas normas inderogables del derecho laboral interno que no permiten el crecimiento de la economía.

A. L.: ¿La ley laboral es muy rígida para que las empresas enfrenten la crisis?

L. G.: La ley italiana otorga preferencia al trabajo subordinado. Ese es el problema.

A. L.: ¿Cuál es el obstáculo específico del empleador con el contrato laboral?

L. G.: La evasión del derecho del trabajo. Los empresarios prefieren incorporar a los jóvenes con contratos precarios, mas no mediante contratos de subordinación. Recurren a contratos de prestación de servicios independientes, autónomos, en los que no se les reconocen las prestaciones sociales, ni la seguridad social, o lo hacen de manera limitada con respecto al trabajo subordinado.

A. L.: ¿Ese es el único inconveniente en materia laboral?

L. G.: Los empresarios tampoco quieren contratar mediante la modalidad de trabajo subordinado, porque hay un problema de tutela muy rigurosa del trabajador, en caso de despido. En Italia, si un trabajador es despedido sin justa causa debe ser reintegrado al puesto de trabajo o, de lo contrario, el empleador tendrá que pagarle quince meses de salario como indemnización. El trabajador puede ir ante el juez a demandar su reintegro. Pero la justicia es muy lenta. Para alcanzar el tercer grado o instancia de la jurisdicción laboral, pueden pasar entre tres y cinco años. Si el empleador no puede justificar el motivo del despido, debe pagar al trabajador todos los salarios adeudados desde el momento del despido hasta el día del reintegro. Esto resulta muy costoso para la empresa. En este momento de desempleo y de crisis económica, el empleador no está interesado en contratar a un trabajador con esa rígida reglamentación laboral.

A. L.: ¿Qué acciones ha adoptado el Gobierno?

L. G.: En este momento existe un Gobierno técnico presidido por Mario Monti, que es un reconocido profesor universitario. El Gobierno va a negociar, con los sindicatos, la modificación del régimen de reintegro que corresponde al artículo 18 del estatuto del trabajo italiano, una ley de 1970. El consenso social es importante, pero el mayor sindicato italiano, de izquierda política, no acepta este cambio.

A. L.: ¿A qué se atribuye la renuencia sindical?

L. G.: En Italia el tema es de naturaleza ideológica. El consenso general del sindicato es que el artículo 18 no se toca. La crisis económica requiere un cambio; lo importante es que el trabajador tenga alivios, si queda cesante en el mercado del trabajo, pues cuenta con indemnización y educación profesional. Pero la mayoría de las veces, el trabajador injustamente despedido no quiere el reintegro sino la indemnización, porque son quince meses de salario.

A. L.: ¿La norma del reintegro se aplica de manera general?

L. G.: No es para todos los trabajadores; no comprende a la pequeña empresa, sino a los trabajadores de las compañías que tienen más de quince trabajadores dependientes. Para las organizaciones más pequeñas solamente existe la figura de la indemnización, pero de menor valor.

A. L.: ¿Cómo ven las autoridades la situación?

L. G.: El Gobierno dice: “mayor flexibilidad con seguridad”. La seguridad en el mercado del trabajo se deriva de la indemnización y de la educación profesional para encontrar otro empleo. La seguridad debe cubrir al mercado del trabajo y no solamente amparar el puesto de trabajo, porque este se va a perder con la crisis económica. También se debe dar mayor espacio a la generación contratos para los jóvenes que tienen trabajos precarios, porque la empresa no puede suscribir los contratos laborales ordinarios, especialmente las grandes empresas.

A. L.: ¿El Gobierno busca un clima favorable a la contratación de jóvenes?

L. G.: Exactamente.

A. L.: ¿Y esa medida no ha ocasionado un choque generacional entre los trabajadores?

L. G.: Sí. Y se creó una sociedad para los padres y no para los hijos, porque los padres tienen la seguridad completa y los hijos no tienen trabajo o es precario.

A. L.: ¿Cuál es el sueldo promedio de un profesional joven recientemente egresado de la universidad?

L. G.: Con contrato precario de trabajo, cerca de 1.000 euros (un euro equivale a unos 2.330 pesos colombianos). En la ensambladora de automóviles Ferrari y Maserati, en la ciudad de Módena, un trabajador subordinado recibe 1.000 euros de sueldo por mes. Un joven gana poco y el costo de vida es muy elevado.

A. L.: ¿En Italia existe el salario mínimo legal?

L. G.: No. Solamente en un convenio colectivo; por sector, se establece el salario mínimo.

A. L.: ¿Cómo se cotiza a la seguridad social?

L. G.: Otra de las discusiones, en torno al trabajo subordinado, corresponde a las contribuciones sociales, que son muy elevadas: representan alrededor del 43% del costo de la nómina. Por ejemplo, si el empleador paga 1.000 euros al trabajador, en realidad el salario le cuesta 1.800 euros, porque 800 euros son contribuciones a la seguridad social.

A. L.: ¿En las normas laborales se contempla el concepto de trabajo precario?

L. G.: Se suele denominar labor de coordinación de proyectos, que es muy similar al trabajo subordinado. Hay muchos casos sobre ese tipo de empleo en litigio judicial, porque la diferencia entre el trabajo subordinado y el trabajo de coordinación de proyectos es difícil de establecer.

A. L.: ¿Cuánto tiempo hace que comenzó a precarizarse el trabajo de los jóvenes en Italia?

L. G.: Desde la década del noventa. Actualmente, el 35% de los jóvenes son incorporados a las empresas mediante contratos precarios.

A. L.: ¿Qué piensan los sindicatos sobre esa situación?

L. G.: Creen que el problema no es el artículo 18 del estatuto laboral, sino de otra naturaleza. En el caso de los sindicatos de izquierda se dice que el problema es el poco crecimiento de la economía; no es un problema del derecho laboral, sino de la economía. Nuestro Gobierno tiene la presión de los organismos internacionales, como el Banco Central Europeo, que compra la deuda pública italiana, y los bonos del tesoro. Actualmente, el director del organismo es Mario Draghi, otro italiano que manifiesta se requiere la flexibilización del mercado del trabajo. Hoy, los trabajadores subordinados son una minoría con respecto al grueso de los trabajadores, en particular los jóvenes. Tenemos trabajadores subordinados ultraprotegidos y trabajadores autónomos con una protección muy débil. No hay igualdad, porque los jóvenes no tienen trabajos fijos, no pueden tener una familia, no tienen incentivos para buscar trabajo o educarse profesionalmente, porque no hay oportunidades de empleo.

A. L.: ¿Qué pronunciamientos ha hecho la rama judicial sobre la flexibilización laboral del 2011?

L. G.: Nuestra Corte Constitucional dice que el reintegro no es un principio constitucional; lo ha expresado en varias decisiones desde 1994. El principio fundamental es que el despido debe estar motivado. Si la motivación no es justificada, el empresario debe resarcir o indemnizar al trabajador.

A. L.: ¿Qué alternativa se ha propuesto para mejorar el mercado laboral?

L. G.: El Gobierno ha intentado que se acepte una propuesta intermedia: que se recurra a la normativa de reintegro solamente cuando ocurre un despido discriminatorio, no para todos los casos de despido. Hay otras propuestas intermedias, pero, por el momento, la posición del sindicato de izquierda es inamovible, no quiere ceder. Los otros sindicatos de tendencias políticas de centro y de centro derecha son más positivos, se muestran favorables a una combinación de propuestas.

A. L.: ¿Todos los procesos judiciales laborales llegan al nivel de casación?

L. G.: No. Culminar el primer grado o instancia depende de la ciudad. En algunas ciudades como Milán hay mucha congestión de casos, pero en otras no. La media es entre un año y medio y dos años y medio para surtir la primera instancia. Tenemos ciudades en las que la sentencia de primera instancia tarda seis meses.

A. L.: ¿Qué nivel de desempleo se presenta en Italia?

L. G.: La tasa general de desempleo es del 9%, pero la tasa de desempleo de los jóvenes es muy elevada, del 30%. En el sur de Italia la tasa de desempleo juvenil puede fluctuar entre el 35% y el 40%. Es una generación que está por fuera del derecho del trabajo.

A. L.: ¿Resulta verdaderamente desalentador el panorama laboral de los jóvenes?

L. G.: Cuando yo estudiaba, inmediatamente se terminaba la carrera, se encontraba trabajo. Ahora, los jóvenes se cansan de buscar y no lo encuentran. En el sur de Italia, además, existe el trabajo negro o informal en el que se paga poco. En el norte de Italia, existe trabajo precario y autónomo formal, pero en el sur del país el trabajo es precario y más informal. El Gobierno dice que no se puede tolerar esa diferencia de reglamentaciones entre viejos y jóvenes, porque la igualdad es un principio constitucional.

A. L.: ¿Cuál va a ser la salida de esa encrucijada?

L. G.: No se sabe. Creo en una propuesta intermedia, pero la solución está lejana. Vamos a pasar, al menos, tres años de crisis, de recesión. El 2012 es completamente de recesión; habrá decrecimiento de la economía. Probablemente en el 2013 se presentará un pequeño crecimiento. En este momento, se requiere de una medicina que siempre resulta difícil de tomar, pero que es necesaria. Debemos aplicar remedios, no sé si justos o no.