Fundamentación conceptual de la crisis contable

Revista Nº 21 Ene.-Mar. 2005

Luis Antonio González Santos 

(Colombia) 

Contador Público, Especialista en Ciencias Fiscales de la U.A.N. 

Asesor del despacho del Contador General de Bogotá 

Profesor universitario 

Introducción

El preámbulo que sigue a esta introducción, ubica el contexto de la problemática a evaluar reseñando la ruta de producción académica del autor antes de dedicar su primera parte a contrastar la visión clásica de la técnica contable con el aporte teórico de la herencia crítica. Esta última inserta el saber-hacer contable en los momentos de crisis global de la ciencia como medio de producción no utilizado coherentemente en la sociedad industrial (González, 1993, p. 36) proponiendo encontrar la incidencia política de este hecho, en el desarrollo futuro de nuevas vías investigativas(1). A partir del concepto de crisis desarrollado por esta opción filosófica se generaliza el estado actual de crisis del conocimiento contable(2) con base en los argumentos marxianos(3), hasta concluir que se requiere adoptar cambios en la enseñanza de la contabilidad enfocándola de modo tal que le permita transitar hacia una concepción comunicativa libre y pública(4) en el contexto de la disputa de intereses cognoscitivos en que se debate. Intereses que se manifiestan en poder de dominación entre los agentes involucrados en el reparto de la inmensa riqueza latinoamericana, lugar en que encuentra su más sublime misión la contabilidad.

En seguida, a partir de las consideraciones extraídas del análisis de experiencias académicas, desde la educación y la producción discursiva se orienta la reflexión del autor con base en la dinámica que puede imprimir el proceso de investigación como actividad del ser social sobre la disciplina y la profesión contables, aclarando los caminos y posibles objetos de investigación. Una enseñanza basada en el proceso investigativo debe inculcar a los discípulos no solo el perfeccionamiento paulatino del lenguaje contable, como formación discursiva superior, sino el avance intelectual del ser humano. Dicho proceso, está determinado por factores como la actitud y el compromiso del estudiante y la experiencia en investigación por parte del docente, cuyo espíritu académico y de participación en la construcción conceptual y el discernimiento de las propuestas, permite al estudiante orientar sus preocupaciones. Adicionalmente, se sugiere un abanico preliminar de temas sobre asuntos propios de la disciplina y de la profesión con el objeto de permear, a partir de procesos de investigación en el saber contable, salidas a la dependencia disciplinal y económica aportando nuevos marcos analíticos más comprensivos.

El siguiente acápite discute cómo la búsqueda de cientificidad y de legitimidad del saber precisa debilitar la disyunción entre teoría y práctica, asunto que se resuelve en la orientación del proceso de investigación y de sus productos finales. Con ello, se entienden e identifican los ámbitos de trabajo en el ser contable, bien sea cuando actúa como contador o como contable, de acuerdo a su objeto de ocupación, lo instrumental o lo académico. Dicha posibilidad solo es probable si el tipo de educación tiene relación o no con pedagogías basadas en el proceso de investigación.

Luego abordamos la problemática interna que suscita los cambios en la ciencia y en la sociedad sobre la contabilidad, concluyendo como origen de esta, la falta de creatividad de los académicos que rinden culto a los supuestos desarrollos metodológicos y científicos del momento y sin más, los adoptan en contabilidad convirtiéndola en ideología del obrar colectivo. La alienación de los estudiantes debe cambiarse por formación, pero no reducida a lo dado, sino recontextualizándolo a las exigencias humanas, sociales y culturales, transformando y poniendo en tela de juicio las condiciones sedimentadas, las manifestaciones dogmáticas y las autoritarias que entran en contradicción con los procesos de investigación y de difusión del saber. Para evolucionar, es preciso aceptar críticamente todas las propuestas(5) y evaluar juiciosamente los resultados en el seno de una comunidad académica que debe reunirse en torno a lo que se produzca, pero apartándose del reduccionismo internacional, sin acomodarse al momento o a la teoría de moda. Es preciso recontextualizar los enunciados antes que adoptar posiciones con base en referentes y modelos foráneos.

Finalmente, se propone abordar desde la herencia crítica, el análisis del carácter instrumental de la contabilidad y desde esta perspectiva valorar políticamente las posibilidades de liberación de las ataduras que impiden su desarrollo autónomo, vía juridización de las relaciones contractuales; por lo tanto, se precisa optar por nuevas formas de interacción social con base en la representación que hace la disciplina contable de la estructura de poder y de sus intereses derivados, su condición moral, la tradición cultural desde la cual autointerpreta la realidad o las legitimaciones que asocia a su propia estructura. En síntesis, se profundiza el papel social de la Contabilidad en la solución de su problemática de crisis interna y de los conflictos del poder y los intereses, como saber estratégico en los procesos emancipatorios graduales de los seres sumidos en entornos donde campea la alienación y el desarrollo desigual.

Preámbulo del autor: el recorrido previo por la investigación

“El mundo moderno socava la existencia, el ser constituye el elemento fundamental, la búsqueda constante de la verdad, su inquietud por la ciencia, la técnica, la tecnología y sus consecuencias sociológicas conduce un sinnúmero de preocupaciones que orientan la posible construcción cooperativa del conocimiento de manera interdisciplinaria, la cual más que conjunción de abstracciones permee un sentir crítico y reflexivo”.

Siempre es placentero para quien escribe, la posibilidad de continuar con el compromiso asumido con el desarrollo del saber contable desde ópticas diferentes, así esta oportunidad también resulta afortunada y ojala lo sea para invitar a los lectores y colegas de las naciones hermanas a conocer y a reflexionar sobre la producción cognoscitiva, en el ámbito contable de nuestro país.

La aparición de una aproximación sociológica a la contabilidad(6), en el contexto colombiano fue en su momento una reacción a las invocaciones voluntaristas poco fundamentadas de ubicación de la contabilidad como conocimiento o disciplina de carácter científico, pues de una parte, la extrae de los estrechos marcos profesionales que le impiden dialogar y lograr espacios de reconocimiento en medios diferentes a la profesión misma y además, le acerca a ideas modernas y a marcos conceptuales de disciplinas académicas reconocidas en el contexto de la ciencia.

El escaso desarrollo cognoscitivo e investigativo de la “técnica contable”, asumido como preocupación fundamental(7) motivó la realización de indagaciones sobre su discurrir teórico y sobre el origen de sus resultados en procesos académicos con soporte investigativo. A partir de la discusión técnica, tecnología, disciplina y arte se confronta lo que se decía sobre contabilidad y si esta podría concebirse en alguna de esas categorías, hasta concluir que la discusión debía orientarse hacia la búsqueda de explicaciones, en el espacio de la independencia disciplinal, pero acudiendo a las corrientes filosóficas contemporáneas. Reflexiones que se producen con la orientación epistemológica de autores ubicados preferentemente en la Teoría Crítica de la Sociedad como Marcuse, Adorno, Habermas.

Un primer paso para replantear el análisis disciplinal de lo contable desde la herencia crítica(8) como reacción al positivismo y a la negación de la reflexión, en palabras de Habermas implica para la Contabilidad “...estructurar una base fundamental con los elementos que aclaran las dudas surgidas acerca de su verdadera historia conceptual en sus aspectos más esenciales, sobre una base metodológicamente reflexiva, lo cual precisa entender que la ciencia pertenece a la vida humana, tiene un trasfondo filosófico, político-social y hasta religioso que influye en su estructura interna. De este modo, la búsqueda de autonomía y legitimidad del saber que se promueve en el contexto científico, atendiendo la naturaleza social del conocimiento y el conflicto de intereses inmerso en las expresiones contables, constituyen los argumentos centrales que orientan la posible liberación para colocar el saber al servicio de los intereses fundamentales de la sociedad”.

En efecto, la relación autoritaria ejercida en favor de intereses particulares(9) revela grados de alienación, dependencia y sumisión de quién(10) garantiza la confianza pública ante la sociedad en general, cuyas consecuencias se revelan en el conjunto, por la permanencia de un tipo de relaciones de injusticia social, control social y usurpación de los recursos naturales (González, 1997, p. 94), asuntos que solo es posible develarlos acudiendo a las corrientes contemporáneas(11).

Consideramos que una forma de erradicar el influjo positivo y abstracto, característico de las expresiones o representaciones jurídicas de la contabilidad, consiste en el análisis científico, teórico y metodológico, el cual no puede ni debe estar escindido del avance de la investigación contable paralelo con los desarrollos de otras disciplinas metodológicamente relacionadas, en cuyo contexto la contabilidad busca su legitimidad y su aspiración de ser reconocida dentro y fuera de la comunidad académica. Entonces, la crítica ideológica(12) y el análisis sociológico(13) resultan lo suficientemente válidos para abordar cualquier problema epistemológico (Thuiller, 1975, pp. 36-52), de modo que la contabilidad como parte de la ciencia en general y de la vida cotidiana en particular nunca debió darse el lujo de ignorar este umbral.

Además, los fines pretendidos que la epistemología no ha provisto a la concepción clásica de contabilidad, se llenan con la hermenéutica. Racionalidad que le permitirá autoconcebirse e insertarse en el espacio que realmente contribuya a la emancipación, en la forma de ideas sustentadoras de la acción política para la conservación de la especie, como lo señala Romero (2000, p. 42). Sin embargo, y como se ha evaluado desde la herencia crítica la posición de Gadamer, absolutizar la interpretación hermenéutica, significa restarle valor a otros métodos de investigación social que irían más allá de las meras competencias lingüísticas.

En efecto, cuando Habermas reconoce la comunicación como medio universal de la vida social, también enfatiza el análisis teorético del lenguaje con base en Chomski, Piaget, Kohlberg, Mead, Freud, Parsons y Marx. De este modo se amplia el espectro de análisis permitiendo abordar aspectos como competencia lingüística, comunicativa, teorías genéticas que explican la adquisición de competencias cognoscitivas, competencia oral, competencia interactiva, comunicación distorsionada, o teorías sobre el funcionamiento de los sistemas de acción y de la evolución social, entre otras (Oliva,1986, p. 435).

Al proceder así, estaremos aportando desde la teoría crítica, una óptica metodológica no cotidiana cuya aplicación a la disciplina contable, privilegia la comunicación, el lenguaje y el discurso; la cual mediante procesos reflexivos y críticos conduce el saber por los canales de la simetría comunicativa entre el contable, los usuarios y la sociedad en general.

Por lo tanto, reiteramos “... la vía investigativa debe producir nuevo conocimiento como salida al escaso rigor manifestado por la disciplina y profesión contables, al tiempo que está llamada a guiar alternativas diferentes en búsqueda de la verdad que el contable aborda diariamente en todos sus campos de desarrollo profesional”.

1. La crisis: espacio de la discusión

“La fase más reciente ha sacudido de tal modo nuestro sentimiento que tiene que haber alguna clase de crisis de representación en general, una crisis que se manifiesta en el mundo contemporáneo por caminos posmodernos de pensamiento”.

José Yunis. “El pragmatismo y su élite”.

En la sociedad actual, la ciencia(14) en general se considera como parte de las fuerzas productivas, y en la medida en que existe como medio para la producción de valores sociales se halla formulada según métodos de producción, entonces también tiene un papel como medio de producción, sin embargo esto no autoriza formular teorías pragmatistas del conocimiento (Horkheimer, 1974, p. 15). En otras palabras, “Hoy la única cuestión es cómo la ciencia puede mejorar sus propios recursos, sin importar cuál sea el efecto humano de sus métodos y sus resultados” (Feyerabend, 1984, p. 26).

En consonancia con ello, el esfuerzo habermasiano por trascender cualquier reducción técnico-instrumental de las teorías encuentra su fundamento en una cada vez más nítida separación categorial entre trabajo e interacción y en un creciente privilegio del lenguaje y la comunicación(15).

La razón de la crisis de la ciencia(16), como fuerza productiva en el proceso histórico, con repercusiones evidentes en su contenido, forma, materia y método, no puede separarse de la crisis general. Como medio de producción no empleado como corresponde, precisa para su comprensión de una teoría social que refleje su verdadera razón de ser en la sociedad. En otras palabras, la función social de la ciencia consiste en reflejar las contradicciones internas de la sociedad (Horkheimer, 1974, p. 21).

El criterio instrumental que moviliza los Estados, expresión de la permanente crisis de la sociedad, perpetúa un tipo de relaciones sociopolíticas y económicas que favorece a grupos minoritarios de población conforme a reglas exógenas impuestas por quienes ejercen un poder velado sobre los países receptores de su inversión(17). Esta orientación guía el tipo de educación contable que ellos requieren, cuyas consecuencias revelan el atraso teórico del saber, insuficiente formación del hombre quien carece de fuerza en la argumentación, y en la praxis: miseria y subdesarrollo económico.

El profesor J. Habermas contextualiza el origen de la crisis(18) en el momento en que la estructura de la sociedad admite menos posibilidades para resolver problemas distintos a los requeridos para su conservación, convirtiéndose en perturbaciones que atacan la existencia misma del sistema. Quien refiriéndose a la noción expresa: “... con la idea de crisis vinculamos un poder objetivo que priva al sujeto de parte de la autonomía normal de que dispone... en un sentido normativo cuya solución trae consigo la liberación del sujeto... en ella sumido” (Habermas, 1992, p. 274).

Para Marx, la crisis de la sociedad capitalista se centra en la fetichización de las relaciones sociales: “... opresión en la comunicación libre y pública que se manifiesta en la división de clases. El sistema capitalista se vale de las teorías como fuentes legitimadoras de la intervención del poder y la dominación en el trabajo social”(19).

El trabajo como manifestación de la óptica del capital ha reducido la enseñanza de la técnica contable a racionalidad instrumental extrema permeando conceptualizaciones vagas a su interior para no decir inexistencia del rigor, en último término, una excesiva desfundamentación epistemológica y metodológica en la contabilidad. Omisión que nos ha llevado a utilizar su potencialidad como saber para develar un uso orientado al beneficio del gran capital y en desmejora de la sociedad en general.

En el mismo sentido, una teoría entra en crisis cuando no admite la resolución de nuevas situaciones problemáticas que le son exigidas como condición de conservación o vigencia. Concebir la teoría como “conjunto de enunciados unidos deductivamente entre sí, cuya verdad debe ser avalada por los hechos, es propia de una sociedad dominada por las técnicas(20) de producción industrial” (Horkheimer, 1974, p. 25).

A pesar de que existe conciencia y muy a pesar de la validez del argumento acerca de la necesidad de fundamentar teóricamente las tareas respecto al saber contable, pareciera que quizás se abandonan a caprichos de algún tipo. Por ende, para Horkheimer es posible una reestructuración intelectual en la que el espíritu crítico lleve hasta sus últimas consecuencias la tensión entre la sociedad y los productos ideales engendrados por ella, con el fin de suprimir la oposición entre los propósitos individuales y las relaciones que afectan los procesos de trabajo en la sociedad actual.

En la línea de la investigación fundamental, el conocimiento contable permanece supeditado y dependiente al manejo institucional jurídico y pragmático(21) de la cotidiana posición positivista(22) y abstracta, que dice muy poco de la función social de este tipo de conocimiento, avance y posibilidades de desarrollo, por la complejidad de los elementos que maneja en la sociedad del conocimiento y la información (González, 1997, p. 5).

El saber contable permanecerá en crisis(23) mientras no se pronuncie sobre los problemas que nos agobian en la actualidad. En el espacio de la riqueza(24) de las naciones y como reflejo de las contradicciones propias de la distribución, acumulación y control económicos, manejados bajo los parámetros de intereses extraños el dominio es evidente(25) y también se extiende a sus principios rectores en términos de su condición ética y de la educación.

Los elementos determinantes del estado actual de crisis de la contabilidad han sido caracterizados por los contables como obstáculos para el desarrollo del saber, en el orden conceptual, teórico y metodológico. Preocupaciones que se han recogido en trabajos y ponencias presentados por la comunidad contable nacional en congresos, simposios y actualmente, con la apertura del universo discursivo en forma de artículos y publicaciones como reseñas y libros. En uno de estos trabajos, el profesor Quintero (1990, p. 9) señala: “el reduccionismo, el positivismo, el desconocimiento de especificidades por centrar el análisis en la generalización, la jerarquización arbitraria de aproximaciones con prevalencia del enfoque jurídico o reduccionismo estratégico y el cientifismo”(26).

Tampoco somos lo suficientemente capaces de aprehender la más amplia de las relaciones: la sociedad, de la cual depende su existencia y la orientación de su trabajo. El saber contable, ha de ocuparse de conocer relaciones de mayor amplitud que las que trata actualmente, además, en la arbitrariedad de algunas de sus empresas científicas reside la elucidación del proceso vital de la sociedad.

En el mismo sentido Adorno, con la lucidez de nuestro siglo, denuncia lo arbitrario que subyace a cualquier interpretación de la sociedad que no mantenga una permanente autocrítica de sus procedimientos y resultados. Refiriéndose a los positivistas: ellos no toman en cuenta la objetividad social, las relaciones, las instituciones y las fuerzas en tensión, algo sustancialmente distinto a la suma de individualidades(27).

Estamos de acuerdo en que la dirección de las tareas de la ciencia en general y del saber contable en particular, está determinada en última instancia, por las necesidades sociales, no solo por sus propias tendencias(28). Por ello, las ciencias tienen como misión(29) estar al servicio de la humanidad, ser prácticas en la resolución de la problemática social, ser útiles y no estar condicionadas por intereses particulares.

En este mismo sentido, la búsqueda de la legitimidad y el rigor científico está atravesada por condicionantes de carácter moral como lo señala Williams (1990, p. 51), de una parte desde el canon epistemológico occidental por el control que ejerce sobre la realidad cuyo motor es el hombre(30) y desde la instrumentación de objetivos sociales, hay un juicio claro sobre la contabilidad, así, como contables ¿obramos bien o mal?(31).

En universidades e institutos asistimos con preocupación a un estadio de dispersión de la energía intelectual y a un desperdicio de habilidades humanas, las cuales a pesar de su evidencia, no puede superarse solo con la crítica; tampoco la función ideológica de la ciencia como mero conocimiento teórico: “... ello solo puede ocurrir con el cambio de sus condiciones reales, dentro de la praxis histórica (Horkheimer, 1974, p. 20). No sin razón, se ha venido sosteniendo, que la responsabilidad de la universidad es educar para la vida profesional personas con capacidad, diligencia ética y solidaridad humanas, de lo contrario debe desaparecer o no otorgar más títulos mientras no haga las reformas respectivas.

Cuando la disciplina contable entra en la necesidad de abordar su explicación epistemológica(32) debe preguntarse por su objeto, su método, sus fundamentos teóricos, el origen y la validez de sus estructuras conceptuales, su legitimidad, su consistencia y su coherencia, con el fin de explicar, formalizar y entender su avance como conocimiento científico. Esto requiere la conformación de una comunidad (González, 2001, pp. 9-11) de igualdad comunicativa para propiciar el cierre de la fisura entre teoría y práctica.

En su pretensión analítica frente a sus implicaciones sociales, políticas, éticas, morales(33) y lo más importante: la pregunta por “el ser contable”, la disciplina contable, entendida como saber o hacer cognoscitivo se acerca y relaciona con las modernas concepciones de las disciplinas filosóficas, sociológicas, y del lenguaje. Espacio en que encuentra validez, el papel de las disciplinas como la filosofía, con ramas como la epistemología, la hermenéutica, las ciencias del lenguaje y su expresión semiótica, semántica, axiomática, fundamentales referentes teóricos para el saber contable(34), así este sea tomado como simple técnica o tecnología(35).

La ciencia como forma superior del pensamiento humano no puede reducirse a la técnica o a la tecnología, pues aunque una y otra constituyen la objetivación de conocimientos, métodos o teorías de algún tipo, su raíz científica está muy lejos de confirmarse siempre. En la visión sistémica el todo no es la sumatoria de sus partes, ni una parte puede delimitar con precisión el todo.

La técnica aunque pretenda hacérsela valer como dogma universal, no es la ciencia, cuya fundamentación comunicativa se aspira encontrar luego de descubrir que el problema de la creciente tecnificación en la Contabilidad, puede abordarse a partir de la crítica de la ideología en la forma de reflexión y autorreflexión epistemológica para esclarecer su mediación suprema frente a la práctica social. Esto solo es posible si abandona el espíritu irreflexivo que divaga sedimentado por la tradición, procurando seguir la huella ingente de trabajo epistémico y guiar la reconstrucción de los saberes (González, 1997, p. 100).

La tarea del momento es “reconstruir el saber contable... como recomposición que... introduce nuevos elementos para alcanzar la meta primordial que le dio origen: la emancipación de la humanidad en un sentido reflexivo en oposición a la dimensión positiva y abstracta”. Pensamos que es posible un cambio de paradigma, que no solo acepte los riesgos de una teoría con pretensión fundamentalista, sino que se reconozca su actitud crítica, su interés por la verdad y por formas de vida más auténticas”(36).

El conocimiento es creación humana y solidifica el poder, por lo que al estar vinculado con la organización política de las naciones debe guiarlas a su desarrollo humano y cualitativo. Actualmente la racionalidad económica o cuantitativa de la producción en que se basa el desarrollo técnico deviene razón instrumental e impide el avance científico y la cualitativización del ser. La idea ingenua de medición de la productividad quiere ubicarse en la plenitud de avance del saber contable cuando es la traba para lograr tal objetivo; olvidando también que nunca se tiene el control completo del conocimiento y eso precisamente muestra la capacidad humana, el ser (González, 1997, p. 98).

Bajo esta consideración, el ser contable debe orientar su conocimiento y su capacidad hacia la construcción del saber emancipador, generando nuevas alternativas que legitimen su accionar rebasando las normas sedimentadas e instaurando afortunados procesos de reflexión, análisis y crítica con base en su medio circundante, para ponerlos al servicio de los intereses fundamentales de la sociedad (González, 1994, p. 35).

2. Sobre la investigación contable: situación actual y perspectivas

En Colombia, como en otros países del cono sur, “... no debemos conformarnos con la única aspiración de apropiarnos de una fracción mínima de conocimientos y tener a algunos científicos vigilando su avance, en algunos frentes como el contable podemos aspirar a estar en la frontera del conocimiento y a ejercer un liderazgo que trascienda nuestro horizonte nacional y regional”(37).

Es evidente que la investigación asumida como tarea permanente impulsa de manera constante el desarrollo de las disciplinas y las profesiones y por consiguiente la investigación como actividad humana no debe reducirse a la vida académica, sino que debe permanecer durante toda la vida profesional. La contabilidad y la contaduría no pueden ni deben estar ajenas a estos procesos renovadores de sus elementos componentes, de sus bases teóricas y de su ideología, por ser su poder político representado en una disciplina social crítica y en un saber estratégico cuyo compromiso social se manifiesta en una realidad concreta (González, 1993, p. 23).

La prioridad que se debe resolver es conceptual, un paso sería la implementación de procesos de investigación científica en la disciplina y profesión contable, que nos permita conocer las características esenciales y las leyes de su desarrollo expresadas en un conjunto teórico estructurado. Un sistema de ideas que responda a los cambios de la sociedad en lo referente a relaciones de producción, usuarios, sus objetivos y entidades, es decir, un tipo de conocimiento capaz de prever y explicar un futuro cada vez más incierto como variable y conflictivo (González, 1997, p. 109).

2.1. Investigación, enseñanza y crítica.

“La prospectiva de la formación e investigación contables marca la crisis que será superada en el futuro por el conocimiento generado en las universidades por la investigación científica, en todos los campos”.

Conociendo que la investigación como concepto y proceso, se ha mitificado a tal punto que constituye un obstáculo para el desarrollo del conocimiento contable, en un documento anterior se proponía la implementación de seminarios y talleres en las universidades con el objetivo fundamental de “preparar el camino hacia la consecución de mejores participaciones en los eventos de la profesión y con ello, proyectar las condiciones materiales y humanas en aras de la cualificación informal”(38).

Así, entendemos “la investigación como proceso de fundamentación cognoscitiva, que permite acceder al espacio de avance del saber fundamental como producto del pensamiento, la reflexión sobre el funcionamiento del dispositivo contable, que debe darse desde una perspectiva sociológica(39) para que la contabilidad perpetúe nuevas formas de interacción social, basadas en la argumentación racional”(40).

Si bien, la enseñanza de la investigación requiere, de parte de quienes la conciben como de quienes la reciben, una referencia directa y constante a la experiencia “en primera persona” de la práctica, “la metodología de moda que multiplica los programas de refinadas investigaciones, pero hipotéticas, o consideraciones críticas de investigaciones realizadas por otros [...] o los veredictos metodológicos”(41), no podría reemplazar una reflexión sobre la relación justa con sus técnicas y un esfuerzo por transmitir principios que no pueden presentarse como simples verdades porque son el comienzo de la investigación de verdades (Feyerabend, 1984, p. 13).

Es evidente que para enseñar a investigar, es preciso y necesario ser investigador o hacer investigación, pero esto requiere de actitud y compromiso; de nuestro nivel o grado de amor por el saber contable, es cuestión de ser detallista con la disciplina y profesión. Además de actitud, el deseo de trascender a una visión más política del contador donde la reflexión oriente su práctica cotidiana hacia el constante perfeccionamiento con base en la investigación, la creación de objetos cognoscitivos y la innovación técnica y tecnológica en el saber contable. Un pensamiento de este tipo es válido mientras la investigación contable se convierte en un nuevo perfil ocupacional del contador público(42).

“... desde el punto de vista ético, la solidaridad va afianzando las actitudes de las personas y de las comunidades más allá de su estrecho contexto, gracias al fomento de la crítica, hacia aquellos horizontes que la modernidad reconoció como los de la humanidad”.

Hoyos, Guillermo, “Para un nuevo ethos cultural”.

De manera que aquella aspiración de alcanzar el rango científico para nuestro saber será una meta para lograr, en tanto se concentre el esfuerzo en debatir académicamente y complementar los nuevos procesos de investigación científica en “lo contable”; planteando soluciones acordes al resurgir de su dinámica interna, cuya utilidad social se manifiesta por el acervo de conocimientos con que se vincula a su entorno a través de la investigación metódica, objetiva y racional. Además, el producto cognoscitivo de la investigación adquiere máximo sentido y prioridad no solo como generador de soluciones a problemas concretos sino por su relación con la circulación del conocimiento.

Así, el conocimiento es un poco parecido al fluir de la luz, no circula tal como se produce; para que circule se necesita transformarlo, adecuarlo, traducirlo, seleccionarlo. El saber científico, con el que se produce ciencia y tecnología, se genera y circula en laboratorios, en centros de investigación, en universidades, en sistemas de educación formales y, aunque evidentemente se tiene algo de acceso a él en el trabajo, nunca se comprenden sus fundamentos últimos. Del mismo modo, tampoco existe un amplio acceso al conocimiento sobre cultura, aunque cada vez los científicos sociales comprenden mejor cómo funciona(43).

2.2. Elementos del proceso de investigación

El objeto de la ciencia es el conocimiento, el sujeto de la ciencia es el ser, se da en una realidad y está ligado estructuralmente a una comunidad y a su evolución histórica. Los hechos producidos y vividos por la comunidad desafían la curiosidad y el interés de personas que se ocupan de ellos. Se comunican oralmente y al pasar del tiempo serán llevados a clarificaciones y sistematizados; de ahí arranca la ciencia(44).

Son los científicos personas que excavan las canteras de la tradición, metidos en el océano de lo conocido y lo desconocido con una entrega disciplinada y rigurosa al servicio de la verdad. Por esto deben estar siempre alerta y en disposición de aportar su conocimiento para orientar el sistema social en que conviven por los canales del desarrollo fomentando su soberanía El científico merece tal denominación no solo porque conoce los principios y leyes de la ciencia, sino por su actitud lógica, que le lleva a comportarse de una manera racional y sistemática(45). En otras palabras, no es el campo de estudio sino la actitud y la conducta, las que definen al científico. Ser un científico es, según esto, un estilo de vida para enfrentarse a los problemas(46).

Es evidente que abocado a este proceso, el individuo deriva beneficios ya que “las facultades humanas de percepción, juicio, capacidad diferenciadora, actividad mental y moral, solo se mejoran si se usan. Las facultades no se ejercitan haciendo una cosa meramente porque otros la hagan, ni tampoco creyendo algo solo porque otros lo crean”(47).

“Ser sujeto de investigación implica trascender la simple apropiación del conocimiento; producir tradición escrita, la comunicación argumental, grados de responsabilidad social con su entorno, su país y su realidad cultural”(48).

El profesional de cualquier disciplina puede reclamar este rol con la condición de hallarse abocado en la solución de problemáticas asociadas a su saber principal, mediante un estilo de conducta racional y siguiendo una metodología lógica y objetiva, que más que un conjunto de instrumentos o técnicas mire hacia adelante y hacia atrás, que permita observar su evolución conceptual, epistemológica, espacial y temporal. No serán científicos quienes aporten soluciones siguiendo corazonadas, preferencias o caprichos.

Ahora bien, cuando la ciencia logra llegar a sus estadios de elaboración más avanzados, aquellos en los cuales las proposiciones se enlazan estrechamente en un sistema coherente y las leyes alcanzan validez universal, las fronteras entre la ciencia y la metafísica se desdibujan. Pero antes de alcanzar esos elevados fines la ciencia debe trabajar lo fenoménico, que al arrastrar la incertidumbre del quehacer humano le da pertinencia al problema de método(49).

“El método científico es parte de una teoría general del hombre. De esta teoría recibe sus reglas y se construye de acuerdo con nuestras ideas de una existencia humana que valga la pena(50).

La investigación parte con un problema y requiere de un camino, de un instrumental metodológico que determina en el proceso de recolección, análisis y discernimiento el logro de sus propósitos, ya sea solución o aproximación a la realidad: proceso que no acaba allí, el hombre de ciencia debe seguir vigilando los cambios en las variables y continuar el proceso de contrastación y verificación.

Hasta donde puede verse, se ha supuesto que el propósito de toda metodología es encontrar principios y hechos que de ser posible no vengan sujetos a cambio. Desde luego que los principios que dan impresiones de estabilidad se contrastan; se intenta refutarlos, al menos entre los componentes de algunas escuelas. Si dichos intentos de refutación fracasan, tenemos, no obstante, un resultado trascendental, el de haber logrado descubrir un nuevo rasgo estable del mundo que nos rodea y así estaremos un paso más cerca de la verdad.

2.3. Ámbitos de la investigación contable

La ruptura entre la formación y la investigación que caracteriza la actual crisis educativa condiciona su posible superación únicamente tras la generación cognoscitiva de nuevos argumentos a través de la implementación seria de procesos de investigación científica en el campo contable.

La investigación sobre lo contable ha sido un elemento ya validado como alternativa en nuestro medio latinoamericano desde diversas concepciones y en la actualidad está dando sus frutos, orientando su trasegar por un camino que a partir de una deconstrucción conceptual —en lenguaje de Derrida— permita una posible unificación categorial que inunde el contexto académico de nuevas posibilidades de reflexión y producción epistemológica(51).

De esta manera, la investigación contable constituye la salida para el conocimiento que ad portas del siglo XXI aún permanece prisionero por las ataduras que impiden su desarrollo conceptual e investigativo y adolece de innumerables contradicciones internas, condicionando su incapacidad al estatismo dogmático por las actitudes conformistas de quienes hace rato dejaron de quererlo, al preocuparse solo por el hoy y no poder visionarlo en el futuro, que ha llegado.

Al abordar procesos de investigación sobre el conocimiento contable en Colombia y otros países, deben distinguirse dos ámbitos bien definidos: el campo disciplinal, esto es el de la contabilidad como saber estratégico, del campo profesional es decir, el de la contaduría pública, como práctica social con fundamento en otras ciencias.

2.3.1. La investigación disciplinal

Es preocupación común de los investigadores contables en nuestro país, la construcción de un instrumental científico que nos permita abordar con mayor rigor el contexto sociológico en que se mueve el saber fundamental; sin embargo, se cae en el excesivo formalismo o en el abstractivismo de la idea errada de la búsqueda del rigor. Con esto estamos impidiendo en gran forma el desarrollo de la capacidad de pensar del ser humano sobre el hacer cotidiano.

Se asume que necesariamente se debe abordar el problema conceptual y teórico a partir de un examen reflexivo de la ubicación en el contexto moderno de las ciencias sociales, de cualquier tipo de disciplina o saber, y en la vía de la adecuación equilibrada entre teoría y práctica o si se prefiere, en la medida que sea acuerdo entre nosotros, que la contabilidad como la mayoría de los conocimientos científicos es una disciplina que posee de un lado unos fundamentos rectores, y, de otro, unos instrumentos o aplicaciones a situaciones concretas que se deducen de los mismos fundamentos.

Por lo tanto, creemos que desde el punto de vista disciplinal, la investigación se debe concebir como el proceso a través del cual se genera nuevo conocimiento a partir de una crítica permanente sobre los fundamentos de la práctica tradicional (si estos existen) o si no, abocarnos en su construcción para después comenzar a reestructurar la práctica a partir de dicha fundamentación, como una forma de desarrollo de la capacidad de pensamiento del ser humano sobre su entorno y su hacer cotidiano.

2.3.2. La investigación profesional

Desde el punto de vista profesional, la investigación parece haber abordado temáticas relacionadas con la regulación contable, la perspectiva institucional, educativa, la auditoria, la revisoría fiscal y otras problemáticas asociadas a disputas de carácter gremial y político. Así, la norma contable se estudia bajo la óptica política y crítica del poder y de las instituciones que la producen(52).

La norma contable constituye una fórmula de regular relaciones entre las personas, sin embargo la gran mayoría de veces desconoce el desarrollo operado en la ciencia y la técnica. En la mayoría de los casos una ley o decreto emanado de las instancias gubernamentales contradice el desarrollo logrado por una ciencia o una técnica; esto es precisamente lo que ocurre con nuestro saber principal: la disciplina contable y sus desarrollos se ven cercenados por la legislación profesional que aparece con bastante facilidad.

De manera que este tipo de investigación profesional referida a los procesos de regulación contable desde el ámbito jurídico se enmarca en los procesos de adaptación, copia y trasplante de unas visiones reduccionista y empírica de esta forma de conocimiento, manifestadas por posiciones colonialistas y de dependencia frente a lo producido en el extranjero como si el entorno de aplicación normativo fuera igual.

De este amplio espectro surgen temáticas que podrían constituir un programa de investigación en la disciplina y la profesión contable, a partir de un abordaje interdisciplinario desde teorías y fundamentos filosófico-epistemológicos. Teniendo en cuenta que muchas de las más álgidas discusiones de la ciencia en la modernidad tienen un componente moral y ético se plantearían problemas como: verdad y objetividad en contabilidad; la relación contabilidad-hermenéutica, semiótica, semántica; el ser contable y la epistemología contable; la contaduría como ente en la modernidad; la representación y la disposición en contabilidad; ser, saber o hacer: lo fundamental en contabilidad; qué es eso que llaman contabilidad?; la contabilidad como formación discursiva; interés y poder en la disciplina y la profesión contable; ¿existe la realidad económica?; ¿se puede hablar de teoría contable?; problemas metodológicos de la ciencia y su incidencia en la contabilidad, entre otros.

Con el desarrollo de procesos adecuados de producción de conocimientos al interior de los saberes como la contabilidad, permearemos instrumentales comprensivos, analíticos e interpretativos, con cuyo interés emancipatorio orientarán las transformaciones acordes a nuestra dinámica sociedad(53).

3. Sobre la disyunción teoría-práctica en el saber contable

“Algunas teorías son antigüedades ideológicas rejuvenecidas con una gran cantidad de sutilezas intelectuales y técnicas ultramodernas”.

El sueño de conformar una comunidad contable con fundamentación científica en lo teórico, metodológico y epistemológico encuentra impresionantes obstáculos(54), los cuales apoyan aquella dualidad entre teoría y práctica que permanece en el espacio inundado por el abstractivismo, debido a lo errado en la percepción de la investigación y de la pedagogía en la enseñanza de lo contable(55).

Una elección supone alternativas entre las que elegir, previamente evoca una sociedad que contiene e incita opiniones diferentes y modos antagónicos de pensamiento, así como la experimentación de diferentes maneras de vivir, de modo que “el valor de los distintos modos de vida se prueba no en la imaginación sino en la práctica”(56).

Al confundir la práctica o los procedimientos pautados sin consentimiento de la razón o desarticulados de la posibilidad de entendimiento con la teoría se ha condicionado un manifiesto adoctrinamiento basado en dogmaticidades confusas sin racionalidad objetiva. Así el saber se ha reducido a la idealización del hacer, y peor aún, se enseña lo último a expensas de lo primero, en esta vía se aísla la contabilidad que reduce su teoría a la tradición oral y repetitiva del conocimiento como hecho terminal del quehacer instrumental y cotidiano, pero sin desarrollar una generación doctrinaria, disciplinal y solucionativa de la problemática social o comunitaria.

Algunas consideraciones expresan en el contexto nacional e internacional, fruto de algún tipo de investigación, que la contabilidad se había dedicado en exclusiva a diseminar por el mundo económico y social, una práctica, utilitaria y pragmática que reduce las posibilidades de avance a partir de un interés particular dirigido a ejercer controles sobre las propiedades que generan algún tipo de riqueza; de los cuales debe dar cuenta y razón mediante peligrosas representaciones e informes basados en las técnicas más sofisticadas del registro y la alienación.

“Detrás de estos modelos se esconde una trampa, la que tiende quien tiene su identidad alienada, enajenada, a otro que no es el Ser. Que es el propio Yo sacrificado al mosaico de prescripciones, dogmas, mitos, dependencia, que constituyen nuestra normatividad social, nuestro sistema de usos, costumbres y expectativas”(57).

La ausencia de una búsqueda propia, autónoma, de generación cognoscitiva por la insuficiencia de las ciencias sociales en nuestro país, hace que acudamos a repetir teorías y aplicaciones herméticas que no dan la medida de lo que la gente necesita en este momento(58). Por tanto, lo fructuoso de un conocimiento desempeña un importante papel en la justificación de su carácter verdadero, que es inmanente a la ciencia y no a referencias externas.

Es necesario fundamentar científicamente el “hacer contable” pero no se puede elevar a la categoría de científicos una serie de procedimientos técnicos(59) como si fuesen una totalidad inmutable y no merecedora de crítica. Una parcela no es el todo de cualquier saber. La contabilidad no puede adquirir el rango de ciencia por medios diferentes al desarrollo de investigación científica a partir de nuevas formas de pensamiento o actitudes del sujeto de la misma. Ni los instrumentos de trabajo, ni la habilidad de su manejo por el contable (ser social) determinan completamente la esencia de su conocimiento (contabilidad), solo son una manifestación.

Por otro lado, es errado pensar que cuando se habla de investigación en el campo contable se está haciendo referencia en exclusiva al ámbito teórico, esto es reducirla; quizá sea más necesaria con énfasis en su espacio aplicativo o en sus expresiones prácticas, técnicas y regulativas(60). Planteamiento que en vez de constituir solución a la insuficiencia que pretende abordar, ha sido evocado como una de las mayores dificultades para el estímulo de la producción cognoscitiva en los campos disciplinal y profesional o en lo que se ha denominado la teoría contable tradicional(61). Esta concepción equivocada continua siendo justificada por una pretensión doctrinaria centrada en que el problema de la verdad del conocimiento científico se reduce a su utilidad, su finalidad, su acción y su práctica, siendo que lo único que logra es ocultar el verdadero compromiso con el rigor que subyace al adoptar una posición o actitud metodológica concreta que ha venido siendo sustentada por posiciones de carácter ecléctico(62).

El apoyo que una teoría recibe de la observación puede ser muy convincente, sus categorías y principios básicos pueden aparecer bien fundados; el impacto de la experiencia misma puede estar extremadamente lleno de fuerza. Sin embargo, existe siempre la posibilidad de que nuevas formas de pensamiento distribuyan las materias de un modo diferente y conduzcan a una transformación incluso de las impresiones más inmediatas que recibimos de él.

Cuando consideramos esta posibilidad, podemos decir que el éxito duradero de nuestras categorías y la omnipresencia de determinado punto de vista no es un signo de excelencia ni una indicación de que la verdad ha sido por fin hallada, sino que es, más bien, la indicación de un fracaso de la razón para encontrar alternativas adecuadas que pueden utilizarse para trascender una etapa intermedia accidental de nuestro conocimiento. Advertir esto conduce a una actitud nueva respecto del éxito y de la estabilidad.

La investigación científica por otra parte está referida principalmente a la producción de nuevos conocimientos sociales que permitan soluciones concretas a la comunidad. Su orientación fundamental de la economía nacional favorece el rompimiento dialéctico de la historia del hombre en su relación con el entorno. Entonces el avance del conocimiento a través de la investigación es un hecho que inevitablemente marca la relación más relevante entre las prácticas y las teorías. Aquí se arguye que el avance de la razón teórica se equipara al desarrollo de la investigación contable con bases científicas, y en esta vía se da la producción de teorías contables alternativas. La construcción de teorías generales sugiere previamente la reconstrucción del arsenal conceptual vigente, mientras paralelamente se halla el nexo entre el conocimiento contable como tal y el interés emancipador que debe orientarle.

La disyunción teoría-práctica, circunstancia que explica la razón central del argumento, en un intento por resolverla en términos de unidad(63), ha de enfocarse desde la perspectiva sociológica puesto que la razón y el entendimiento, deben ser los fundamentos básicos para la explicitación objetiva de nuestras experiencias cotidianas.

La disolución de la fisura depende de la revolución radical en las ideas de los contables, se requiere una práctica capaz de revertir en la teoría, y esta a su vez en la práctica, capacidad que proyecte el proceder de un contable responsable tanto en el avance del saber como en el desarrollo de las potencialidades de la comunidad. Pensamos que esta relación se expresa por la reflexión y la crítica permanentes a los preceptos científicos en la pretensión de iniciar creativos procesos de avance tanto de teorías como de prácticas contables con mayor calidad para acercar el razonamiento epistemológico a la práctica profesional.

Ante aquella enseñanza de la práctica como teoría contable debe oponérsele una concepción sociológica en la que se asiste a la instauración de una teoría de la ciencia contable llamada a aprehender sistemáticamente aquel contexto de utilización y de constitución de sus propias teorías científicas. Debiendo tener como presupuestos previos “la inquietud sobre los sistemas conceptuales fundamentales en cuyo interior organizamos nuestra experiencia, a priori, antes de toda ciencia. De tal modo que la configuración de sus ámbitos objetuales científicos se haya prejuzgada por ello”(64).

Pensamos que, como lo expresan Flórez y Gallegos (2003), para lograr una transformación conceptual en el estudiante, se requiere de la participación conjunta de dos aspectos: a) la fenomenológica presentada en diferentes contextos; b) el requerimiento de intencionalidad-aplicabilidad necesario para la construcción de las relaciones, bien sean funcionales en un modelo parcial o causales en el modelo posible. Estos modelos que en los estudiantes son elementos aislados, en las teorías científicas están articulados en redes que tienen reglas de correspondencia o “constricciones” relacionadas a través de un formalismo lógico-deductivo (Stegmueller, 1979). En la construcción de los modelos podemos correlacionar la significación de los términos, sean teóricos o fenomenológicos, y las acciones cognoscitivas que el estudiante requiere llevar a cabo para que su modelo tenga validez dentro de su contexto cognoscitivo (ecología conceptual).

4. De los fantasmas dogmáticos que acechan al saber contable

“Las creencias que consideramos de más garantía no tienen más salvaguarda que una permanente invitación a que se demuestre que son infundadas”(65).

Debemos contar con las investigaciones hechas y con las afines de otras disciplinas asociadas conceptual y metodológicamente(66); puesto que constituyen un complemento propicio para apropiarnos de una nueva forma de indagación y de avance científico, que da pie a otro propósito para explorar: visualizar nuevas formas de pensar en contabilidad, el cambio de actitud del contable como sujeto activo del contexto dinámico en que opera nuestro saber.

Los grupos profesionales de investigación en el ámbito internacional y las llamadas comunidades científicas producen una tradición que no puede ignorarse; sin embargo, la vinculación de este conocimiento a las disciplinas y a las profesiones debe corresponder a procesos articulados de recontextualización(67), antes que a una simple adaptación(68).

Se aspira a que los sistemas educativos sean una secuencia de contenidos recontextualizados, en los que se relacione lo nuevo o contemporáneo con lo que ya tiene un contexto estable(69). A pesar de las diferencias que puedan encontrarse entre la academia y las sociedades de hoy en día, estas dependen para su desarrollo del trabajo de los científicos, y tienen que contar con ellos permitiéndoles libertad de pensamiento y expresión, bajo reglas de juego académicas (Mockus, 1993, p. 17).

Por lo anotado, resulta imprescindible recontextualizar la educación(70) contable en términos de pedagogía y de formación, basados en concepciones epistemológicas y en la investigación(71), para desarrollar un modelo acorde a las exigencias humanas, sociales y culturales que para los saberes mida su objetivo de reivindicación de sus estatutos teóricos como alternativas viables de transformación de la aparente realidad latinoamericana.

En otras palabras, “... El saber propio que está por elaborar contendrá necesariamente dimensiones latinoamericanas y universales, aunque posea el matiz de haber sido elaborado por la comunidad colombiana de científicos e intelectuales sociales, pensando en problemas típicos de esta parte del mundo”(72).

El objetivo es que estos procesos de recontextualización, definidos por una tensión extrema entre los saberes de la academia, los saberes río arriba y las necesidades de la nación, de la sociedad, de la región o de un cierto estrato dentro de una sociedad determinada (Mockus, 1993, p. 3) permitan acercamientos entre la tradición oral y la escrita, afectando los conocimientos, las habilidades y las técnicas específicas que varían a una velocidad cada vez mayor.

Se requiere formar profesionales con capacidad de apropiarse permanentemente de los resultados de las últimas investigaciones para impedir que el futuro tenga que expedir títulos con fecha de vencimiento, donde quien no se reacredite, actualice y presente ciertas pruebas no esté autorizado para el ejercicio profesional.

El concepto de recontextualización no es suficiente para entender la universidad, pero ayuda a comprender la complejidad de la circulación del conocimiento, a comprender que el sistema educativo no solo forma individuos sino sobre todo le permite a una sociedad asegurar en su interior cierto grado de circulación cognoscitiva.

Es necesario beber selectivamente en las fuentes (leer es comprender). Lo así adquirido debe ser fuertemente transformado para que adquiera significado y pertinencia en otro contexto cultural (recontextualizar es seleccionar, jerarquizar). Además, es necesario transformar sintáctica y semánticamente los conocimientos para adaptarlos (traducir es transformar), no basta beber en las fuentes, hay que probar la capacidad de alimentarlas (escribir es construir, producir).

El conocimiento se rehace permanentemente y con relación a su naturaleza universal no significa que exprese valores absolutos; de esta manera debemos dilucidar el dilema de sí es el dogma el camino a seguir —mente cerrada, hombre obediente—, es decir, el culto al conocimiento o por el contrario debemos ponerlo en tela de juicio reconociendo su falibilidad como saber o como poder.

En la medida que el conocimiento contable se pone en tela de juicio, aporta al contexto su opinión universal cuya tendencia es transformar, comprender y ser expresión significativa del ser social y dar razón de apropiación sobre su ámbito. De manera que al reconstruir la historia de la contabilidad a partir de la relación saber-poder, no solo posibilitaría la identificación de la forma como la disciplina contable ha enfrentado las tensiones y presiones que han existido y existen en torno al resultado proveniente del proceso contable, sino que apuntaría a que el contador admitiera que su saber se convierte en poder frente al desarrollo social(73).

Por lo anotado, las manifestaciones autoritarias, dogmáticas e intolerantes contradicen la esencia de los procesos cognoscitivos e investigativos que inspiran la producción y difusión del saber desde una perspectiva crítica continua.

En cuanto a esta última, para que no se convierta en simple criticismo y sea valiosa debe aportar a las necesidades en una vía constructiva, se requiere para transformar los estadios situacionales y conductuales que por más corrientes y cotidianos que parezcan o que ellos se nos presenten deben develarse porque tras de sí hay ataduras escondidas, hay algo no percibido. Así, es requisito fundamental de la crítica la reflexión y la construcción de argumentos para que en lo posible se logre el avance y la transformación deseada(74).

Se trata de recontextualizar el saber producido por las comunidades internacionales en la vía de la libertad, la crítica permanente y la reflexión epistemológica al contrario de un falso compromiso conductual y aplicativo, que en Colombia se manifiesta con la visión legal-comercial del saber fundamental que alimenta gran parte del desempeño profesional y en la adaptación de la teoría producida por quienes accedan a las lides investigativas. Nuestra preocupación consiste en que los autores contables caen en el reduccionismo porque sus modelos acomodan el saber contable y sus procesos investigativos a los “supuestos desarrollos metodológicos del momento”(75).

Parecen profetas que se ensañan con la impureza original del empirismo, de quienes no se sabe si consideran las mezquindades de la rutina científica como atentatorias a la dignidad del objeto que ellos piensan les corresponde o del sujeto científico que pretenden encarnar; o sumos sacerdotes del método que todos los investigadores observarían voluntariamente, mientras vivan, sobre los estrados del catecismo metodológico, y que disertan sobre el compromiso de ser contable o sobre el modo científico de hacer ciencia contable; tienen en común la disociación del método o la teoría respecto de las operaciones de investigación cuando no disocian la teoría del método o la teoría de la práctica o de la teoría.

Con esta falsa actitud teórica estamos contribuyendo a proponer y a aproximar soluciones a problemáticas de reduccionismo del saber contable a través de esquemas metodológicos no universales. Al parecer la universalidad del conocimiento se está confundiendo con un reducido consenso centrado en los esquemas de implantación, copia y trasplante.

La cotidiana utilización de la “abstracción”, como variable funcional de cualquier estructura metodológica, niega el proceso epistemológico de la reflexión como complemento de las variables fundamentales de la investigación. Es decir, en la descripción, contrastación e interpretación del conocimiento producido a través de la relación hombre-naturaleza y en la universalidad en que debe concebirse.

De esta manera se convierten en dogmas que, aunque poseen algún grado de rigurosidad, no corresponden a decantados procesos críticos de reflexión y autorreflexión epistemológica, que se continúan “reciclando” y “adecuando” a la congénita necesidad de la contabilidad, sin aportar al avance del saber fundamental.

Continuamos mecanizando el saber contable mientras las corrientes emergentes no se califican honestamente, con sus carencias y limitaciones, como aplicaciones teóricas incongruentes por su posición alternativa a las disquisiciones “aún prematuras” de las nuevas corrientes de investigadores nacionales que con los mismos errores de reducción y parcialidad avanzan por estos difíciles caminos.

Estas aproximaciones teóricas pretenden apartarse del reduccionismo habitual en que están cayendo los maestros nacionales inspirados en posiciones similares, no holísticas, de los maestros internacionales, al parecer por su falta de criterios equilibradamente racionales para aportar en el contenido en sí de los trabajos, de sus aportes, de sus vacíos, en vez de centrarse en cuestiones formales.

En pocas palabras, quienes nos forjaron el espíritu de conquista para enfrentar lo desconocido, intentan mostrar una actitud nociva contra las posiciones alternativas que se quieren abrir paso ante este complejo cúmulo de intereses, problemáticas y argumentos que pretenden enfrentar las urgentes salidas para la contabilidad.

5. Una nueva herencia: la posibilidad crítica

“La modernidad impone que la investigación contable transite por caminos sistemáticos, más comprensivos y que respeten la naturaleza dual del conocimiento, que desde su base empírica (positiva) no ignore las proposiciones normativas, el componente formal, a cambio de persistir en los dogmas utilitarios que retardan el crecimiento cualitativo de la Contabilidad”.

5.1. Epistemología y contabilidad

En realidad, el esfuerzo por examinar una ciencia en particular a través de los principios generales proporcionados por el saber epistemológico se justifica y se impone en el caso de la contabilidad: en ella todo se conduce desde el estereotipo cientifista (positivo) de la irreductibilidad de las ciencias crítico-sociales (económicas) hasta las características del reclutamiento y formación de investigadores, sin olvidar la existencia de un conjunto de metodólogos especialistas en la reinterpretación selectiva del saber de las otras ciencias (pensamiento holístico).

Gastón Bachelard(76) ha demostrado que la epistemología se diferencia de una metodología abstracta en su esfuerzo por captar la lógica del error para construir la del descubrimiento de la verdad como polémica contra el error y como esfuerzo para someter las verdades próximas a la ciencia y los métodos que utiliza a una rectificación metódica y permanente... La acción polémica de la razón científica requiere que el psicoanálisis continúe en el análisis de las obras producidas con relación a las condiciones sociales en que estas emergieron.

Es necesario someter las operaciones de la práctica contable a la polémica de la razón epistemológica, para definir, y si es posible inculcar, una actitud de vigilancia que encuentre en el conocimiento completo del error y de los mecanismos que lo engendran uno de los medios para superarlo. El contable, puede hallar el instrumento de vigilancia epistemológica en la investigación sociológica “... como medio para enriquecer y precisar el conocimiento del error y de las condiciones que lo hacen posible y, a veces inevitable”(77).

Debe, a su vez, orientar su conocimiento y su capacidad hacia la construcción del saber emancipador, generando nuevas alternativas que legitimen su accionar rebasando las normas establecidas e instaurando los procesos de reflexión, de análisis y de crítica con base en su medio circundante, para ponerlos al servicio de los intereses fundamentales de la sociedad.

El sujeto que construye el conocimiento justifica su razón de ser como hombre de ciencia mediante su decisión metodológica, planteándose a sí mismo el cómo debería ser. Su capacidad creativa debe apuntar al descubrimiento y posterior develación de las relaciones de poder que le subyacen y con ello servir de vigilante de los parámetros rectores del conocimiento científico. Con el doble compromiso de construir alternativas de solución y vigilar su desarrollo y su puesta en práctica.

Por tanto, reiteramos que la construcción de conocimientos debe tener su razón práctica, necesaria para poder distinguir y separar los elementos de permanencia (la esencia), de los transitorios (la influencia de las manifestaciones del mismo en relación espacio-temporal —la forma—). Se trata de conquistar los verdaderos motivos de nuestras acciones y hallar el verdadero nexo entre conocimiento contable e interés emancipador, a través de la develación, la crítica y el análisis de nuestra disciplina, elementos básicos que cohesionados la vinculan científicamente a la sociedad(78).

5.2. Perspectiva sociológica.

En nuestro concepto, abordar la investigación contable desde la perspectiva metodológica que enmarca nuestro saber en el contexto de las disciplinas sociales críticas, permite a través de su utilización hallar salida a la insuficiencia en el rigor científico y conceptual que aún hoy comporta. En esa vía, dicha perspectiva crítica apunta a categorías de la sociedad que determinan de igual manera el proceso real de la vida y las condiciones trascendentales de la constitución de los mundos de la vida(79). Al ser una cita del texto original no es procedente realizar modificación.

La vía investigativa como salida a su escaso rigor debe guiar alternativas diferentes a la cotidiana búsqueda de la verdad que el contable aborda diariamente en todos sus campos de desarrollo profesional. Evidentemente “lo especial” de nuestra manera de buscar la verdad, partiendo de la realidad nacional, es decir el entorno donde opera el sistema de comunicación contable, se debe tanto a una actitud como a unos intereses entre involucrados. Esto exige cohesionar sus elementos para lograr una estrategia válida y desestabilizadora de la continuidad, cuyo estudio consecuente responda a un interés emancipador, a una nueva actitud del intelectual, a su compromiso con la sociedad y a sus intereses, es decir a una identidad referencial transformadora.

La investigación sociológica se erige, en sentido opuesto a la abstracción, como fundamento metodológico, en el sentido eminentemente crítico de la reflexión, para obtener las leyes que expresan las relaciones entre hombre-naturaleza, hombre-grupos sociales, hombre-instituciones a partir de la realidad. Esto significa para el conocimiento contable, que la magnitud del hecho que representa no está fuera de un contexto relacional de los grupos humanos, sino forma parte de ese elemento fundamental la sociedad. Esta posibilidad, contraria al enciclopedismo, concibe la ciencia contable como una subcultura que cohesiona factores que le permiten ubicarse en espacios concretos dentro del amplio contexto que constituye la totalidad cultural.

Esta alternativa de carácter sociológico constituye el código de interpretación y de transformación de la crisis conceptual y metodológica por la que divaga la contabilidad, como reconstrucción de su nivel conceptual tanto en su punto de vista estático como dinámico. De manera que al distinguir sus elementos de permanencia y de transición aproxima sus expresiones técnicas y prácticas a la reflexión epistemológica como camino metodológico alternativo a otras propuestas que permiten el inmovilismo del saber, contrario a su intensa problemática.

Este camino se realiza en tres fases que, además de catalogar el tipo de conocimiento adquirido, permiten develar el fin o carácter de la investigación realizada y además diferenciar la perspectiva utilizada ya sea para describir, interpretar, analizar o en su defecto resolverlo. Es muy diferente describir un fenómeno a interpretarlo, captar una información del contexto a solucionar una problemática específica de la sociedad(80).

a) Informaciones que amplían nuestro potencial técnico de manipulación de la naturaleza cuyo resultado es la comprensión o descripción del objeto de conocimiento en su historicidad presente y pasada, sus formas de tratamiento por los autores cuya preocupación fundamental ha sido la solución de tal o su estudio.

b) Interpretaciones que orientan nuestras acciones según las tradiciones comunes hechas a partir de la base anterior, para ubicar e interpretar a través de la contrastación de categorías y problemáticas tradicionales con nuevos puntos referenciales para comprenderlas. El producto de tal contrastación orientará nuestro accionar, aun cuando continúa influenciado por el momento histórico (tiempo y espacio)(81).

Las anteriores fases nos han traído el fenómeno investigado, y sus categorías, tal y como es a través del instrumental metodológico utilizado logrando una descripción y contrastación preliminar que nos ha provisto de algunas pautas para la acción. El sujeto aún influenciado por la tradición analiza el objeto de conocimiento, elegido por él, en una vía descriptiva principalmente, es decir, se ha descrito el fenómeno en actitud teórica.

c) Análisis que liberan la conciencia de poderes sedimentados ideológicamente. Entonces, retomamos “... la ideología constituye el código de interpretación de nuestro saber por medio de la crítica permanente; la reflexión nos provee de la única idea que podemos tener sobre el sentido rector de cualquier tipo de conocimiento.

Toda idea referida a nuestro conocimiento contable sirve para dar motivos justificadores y legitimadores a nuestras propias acciones en lugar de los verdaderos motivos, convirtiéndole en una ideología del obrar colectivo.

Es necesario conquistar primero la objetividad de sus proposiciones en lucha contra la presión y seducción de intereses particulares, que la engañan con respecto a los intereses fundamentales, a los que debe tanto su empuje como las condiciones mismas de posible objetividad en su crítica(82). De manera que en cuanto las proposiciones teóricas se entiendan como relativas al sistema referencial que se ha establecido con anterioridad a su elaboración, cae su apariencia objetivista y gana la perspectiva de un interés determinante de su pretensión de conocimiento(83).

La crítica del lenguaje contable, asimilado a una ideología del obrar social se objetiva en el aporte de nuevas pautas para la acción, nuevos argumentos más válidos orientados emancipatoriamente para liberar al ser social de las ataduras que impiden su propio desarrollo y el de la humanidad.

La procedencia de estas tipologías de ciencias(84) surge del contexto de intereses de la especie, naturalmente atada a determinados medios de socialización: al trabajo, al lenguaje y al poder. El género humano asegura su existencia mediante sistemas de trabajo social y de autoafirmación dominadora sobre la naturaleza, mediante la convivencia mediada por la tradición y gracias a la comunicación en la vida cotidiana, y finalmente mediante la ayuda de procesos de autoidentificación que consolidan individualmente la conciencia del individuo con relación a las normas del grupo.

Ahora bien, los intereses orientadores del conocimiento se adhieren a las funciones de un Yo que mediante procesos de aprendizaje se adapta a las condiciones de vida externa; de un Yo que mediante procesos de formación entra en el contexto comunicativo de la cotidianeidad social; y, de un Yo que construye su identidad en medio del conflicto entre pretensiones instintivas y sociales. Logros que, a su vez, revierten en las fuerzas productivas que acumula la sociedad, en la tradición cultural desde la cual la sociedad se auto interpreta, y en las legitimaciones que la misma puede asumir o criticar.

El temor a que nuestro propósito conduzca a una amalgama de principios tomados de tradiciones teóricas diferentes o la constitución de un corpus de fórmulas disociadas de los principios que las fundamenten, implica olvidar que la reconciliación se opera realmente en el ejercicio auténtico del oficio de contable (no de tenedor de libros)... exactamente en el “oficio del contable”, espacio que como sistema de esquemas más o menos dominados y transponibles no debe ser más que la interiorización de los principios de la investigación sociológica.

De hecho, a la tentación que siempre surge de transformar los preceptos del método en recetas de cocina científica o en objetos de laboratorio, solo puede oponérsele un ejercicio constante de la vigilancia epistemológica que, subordinando el uso de técnicas y conceptos a un examen sobre las condiciones y los límites de su validez, prescriba la comodidad de una aplicación automática de procedimientos aprobados y señale que toda operación, no importa cuan rutinaria y repetida sea, debe repensarse a sí misma y en función del contexto social.

Constituir la “Escuela latinoamericana de fundamentación epistemológica para el avance de la contabilidad” será una meta alcanzable en la medida en que señalen sus propias reflexiones y en la atención y la disciplina puestas en el estudio de nuevas visiones que no pretendan ser absolutas.

La fuerza argumentativa de la crítica a lo propuesto permitirá acercar a la comunidad científica, en la riqueza de la discusión, a crear espacios donde sea válido e importante el respeto por el otro en el marco de un proceso de cooperación en búsqueda de la verdad. Y de esta manera, siendo participes podamos presenciar la reelaboración necesaria de nuestro saber.

6. El papel de la universidad

Lo expuesto, entre otras razones motiva, el sentir de una generación de contables, que asumen su compromiso investigativo fundamental cuyo desarrollo implica una formación cognoscitiva, bastante diferente(85) al tradicional enfoque pragmático y profesional con que se ha enfocado el proceso de enseñanza para la contabilidad.

En varias oportunidades hemos conversado sobre las dificultades que aún persisten en la fundamentación epistémica, teórico-práctica e histórico-metodológica de la disciplina contable y sus implicaciones sobre la formación del profesional en institutos y universidades(86). La universidad no enseña a pensar, a preguntar, mucho menos a investigar; pues su propósito es producir entes para el manejo inmediato del dispositivo contable, no forma personas, ni siquiera informa sobre los adelantos en cualquier área de la epistemología o la metodología, castrando así la fundamentación teórica del estudiante(87).

La Universidad debe proveer estrategias pedagógicas basadas en la investigación, la epistemología, la historia y la filosofía, rompiendo el esquema autoritario de la transmisión de tradición oral y escrita añeja, posibilitar la enseñanza del pensamiento, la razón y la objeción crítica en el estudiante, pues es responsable de proveer el recurso humano, transformador, dinamizador del cambio científico y tecnológico requerido por las comunidades académicas.

La institución educativa como responsable de cultivar los valores en el estudiante debe permitir en el acto instruccional y formativo desarrollar sus capacidades de juzgar, criticar, contextualizar y recrear el conocimiento apropiado. Contrario a tergiversar el proceso formativo y de avance en el estudiante(88). Persistir en pedagogías visibles, pragmáticas, sin contenido constructivo provenientes del pensamiento o la cultura académica, cierra el acceso a la vida auto-eco-organ-informacional característica de los seres vivos y lo aleja de la comprensión de su cotidianidad planetaria que lo afecta e impacta sobre su comportamiento(89).

La conformación de centros de investigación en la universidad además de ser una forma de reconocimiento social tiene ventajas comparativas respecto al desarrollo social en la medida en que la enseñanza además de digerir y transmitir conocimientos y avances de otros países, debe basarse y difundir los resultados de su propia investigación en forma de revistas, publicaciones o libros.

La contabilidad, nuestro saber principal, dotará a la comunidad de estos argumentos: nuestra responsabilidad como académicos es construir la teoría y educar para la libertad. Como nuestro compromiso(90), nos dirige a hacer posible el logro de una vida de satisfacción y plenitud del hombre en una nueva sociedad justa y digna, por lo tanto ha llegado la hora de recuperar el saber y su orientación emancipadora desde la contabilidad.

Alcanzar una nueva dimensión política de la contabilidad requiere comprender lo contable desde una perspectiva crítica y reflexiva, lo que de por sí implica una preparación diferente en la producción de conocimiento y una actitud político-científica que debe ser asumida por la comunidad académica a través de la elaboración teórica, la proposición metodológica y la resolución por consenso de la problemática contable en la sociedad y sus contradicciones internas. Una comunidad académica comprometida con el saber contable y la sociedad, está en la obligación de solventar esta carencia, siendo la libertad de conciencia y de acción los elementos sobre los cuales deben gravitar las nuevas formas de interacción social hacia el logro de los intereses fundamentales de la sociedad.

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(1) La investigación sociológica, como instrumento de vigilancia epistemológica, constituye el mejor código de interpretación de problemas asociados con el poder y sus manifestaciones sedimentadas bajo Ias formas que adopta; las cuales, en tanto surgen de la misma intencionalidad son ideológicas, influyen en el hombre de ciencia y por tanto en su ciencia particular (González 1994, p. 14

(2) Las ciencias [o tipos de conocimiento] al positivizarse terminan legitimando el lenguaje tradicional y Ia comunicación como racionalización dogmática del poder, juridización y dominación que hace que el lenguaje se racionalice funcionalmente y devenga ideología (Hoyos, V., 1990 p. 45)

(3) El modelo de análisis de la sociedad que aporta la teoría crítica, basado en la dialéctica es un marxismo crítico, independiente y fuertemente arraigado en las ideas hegelianas. Punto de referencia del joven Marx (el filósofo), en un intento de regreso (reconstrucción) a los presupuestos fundamentales que pueden explicar mejor las contradicciones internas de un sistema social y reflejar adecuadamente su realidad frente a la unilateralidad del positivismo que aferrado al modelo de la lógica formal, excluye en sus reglas y axiomas la contradicción.

(4) Esta concepción implica ver la Contabilidad como teoría de la evolución social que en razón de su condición reflexiva es también informativa para los fines de la acción política y puede unirse con una teoría y estrategia revolucionaria (Habermas, 1982, p. 131).

(5) Actuando de este modo, evitamos que el silencio otorgue la validación del saber por desconocimiento, que a falta de análisis sobre la escasa lectura o por tiempo de dedicación, las cosas sigan igual a pesar de que se aporta evidencia académica, cuya razón de ser es la crítica argumental como antídoto ante la regulación sin fundamentos científicos.

(6) Bajo este sugestivo título, el autor hace defensa exitosa de su tesis para optar al título de Contador Público en la Universidad Nacional de Colombia, recibiendo la mención meritoria a petición de quienes actuaron como jurados.

(7) Dos décadas atrás, la comunidad contable aceptaba, sin discusión alguna su condición pragmático-jurídica, reducida a la simplicidad de sus registros y procedimientos. A esta altura del partido son evidentes los progresos de la nueva generación, se debate sobre la autonomía disciplina) y un lenguaje propio para lo contable desde su condición como saber estratégico y de orientación política, tal como lo proyectaron los pioneros hace más de 25 años.

(8) Con ello aportamos desde la Teoría Crítica, una óptica metodológica no cotidiana cuya aplicación a la disciplina contable, privilegia la comunicación, el lenguaje y el discurso; la cual mediante procesos reflexivos y críticos conduce el saber por los canales de la simetría comunicativa entre el contable, los usuarios y la sociedad en general.

(9) En virtud de sus propósitos de saqueo y expoliación, los objetivos sociales, globales, de administración, conservación y distribución de la riqueza latinoamericanas se ven impedidos por la permanencia de estos esquemas, que al interior de cada espacio prescriben una formación alienada e insuficiente de sus pobladores, quienes absortos continúan remitidos a la calificación de mano de obra a bajo costo, para participar del circulo de acumulación del capital y del incremento de la productividad, sin contraprestación alguna, lo que genera más que el estancamiento de su parque industrial, subdesarrollo educativo, y cada vez mayor miseria (González, 1991 pp. 3-5)

(10) El trabajador contable está alienado el discurso profesional impuesto desde Ia institucionalidad homogenizadora vía regulación contable impide el desarrollo autónomo de su conciencia, Ia mecanización y el uso rutinario de tales procedimientos con lo que termina castrando su posibilidad de reflexión en beneficio de las mas grandes firmas de Contabilidar y Auditoría o de sus clientes. La pérdida de la humanidad se manifiesta con mayor preocupación en el sistema educativo signado y reducido a la transmisión acrítica de dicho discurso alienante. Así, la alienación aparece como impotencia del hombre frente a su creación social, él no determina libremente lo que puede y debe hacer sino que permanece subordinado a fuerzas extrañas que lo dominan. Ampliar en Franco (1984, pp. 75-89) y en González (1994, pp. 67-83).

(11) La obra de Habermas presenta como finalidad de la ciencia servir a la construcción de una sociedad donde los individuos se consideren realmente personas siendo inequívoco el vínculo de las teorías científicas con la teoría social. Su programa científico consiste en abordar la teoría crítica de la sociedad dirigiendo su eje sobre el terreno específico de las ciencias sociales contemporáneas.

(12) La diseminación del discurso alienante, a través de la maraña institucional anglosajona, esconde peligrosas relaciones de poder que caracterizan la información contable como ideológica, es decir cuando el conocimiento en que se basa opera bajo un interés rector diferente al cual asocia su estructura conceptual que riñe con el avance investigativo (González, 1997, p. 94).

(13) De ahí que resulta pertinente cambiar la sedimentación de sus proposiciones legales vigentes, desde la crítica de la ideología dominante, para que el ser contable desarrolle un proceso de reflexión en su conciencia y con ello reconstruya un nuevo lenguaje que lo conduzca por los canales de la comunicación libre y pública (González, 1994, p. 85).

(14) En el sistema industrial moderno, siguiendo a Korkheimer, la ciencia se visualiza en tres sentidos: como ;ondición del carácter ünámico del )ensamiento, como configuración de onocimientos simples icerca de la naturaleza y del mundo humano y, omo componente de la capacidad espiritual dlel investigador, cuyo trabajo y producto determina decisivamente la vida social. Ampliar en: Korkheimer, Max, 974,p. 15.

(15) Habermas, Jürgen. Conocimiento e interés. En: Revista Ideas y Valores, Nº 42-45. Bogotá: Universidad Nacional de Colombia, pp. 61-76; también, Trabajo e interacción.

En: Revista Eco, Nº 211, Bogotá, pp. 1-31, citado por González (1994, p.13).

(16) La ciencia como forma superior del pensamiento humano no puede reducirse a una actividad fortuita o meramente teórica ni a la técnica o a la tecnología, en sentido estricto. Su génesis está íntimamente ligada a la actividad liberadora de la especie y articulada a la triple dialéctica fundamental y originaria: trabajo, lenguaje e interacción social. Ampliar en González (1994, p.11), también (1997, pp. 99-100).

(17) Intromisión peligrosa si se tiene en cuenta que los monopolios han hecho de esta omisión un uso y un abuso tal que, día a día, se desvencija Ia economía nacional por cuenta de los mismos contadores, quienes obnubilados por la funcionalidad de dispositivo no hemos entendido la contabilidad en un sentido político, por no relacionarla con los intereses rectores que fundamentan este conocimiento y Ia distribución del poder que devela.

(18) La noción de crisis es el eje reconstructivo del pensamiento Marxiano, que, J. Habermas destaca como fundamental en su análisis social. Sus preocupaciones teóricas deben comprenderse a partir del concepto de crisis sistémica desarrollado por el joven Marx en sus primeros escritos.

(19) Para ampliar esta posición retornar a Marx, Carlos, Contribución a la Critica de la Economía Política, Bolsilibros, Bedout, pp. 56.

(20) Un ejemplo de esta posición reduccionista frente al compromiso de la Teoría en la sociedad es la aseveración: “Cuando la teoría no permite una visión aproximada de la realidad es imposible lograr efectividad, sostenibilidad y rentabilidad en las empresas”. Ver: Revista Contaduría Universidad de Antioquia, Nº 41, Medellín, pp. 206.

(21) Una reseña de documentos emitidos por instituciones extranjeras y luego adoptada en esta línea en nuestro país es: AICPA. The basic concepts and accounting principles underlying financial statements of business enterprices. APB N° 4, Sarasota, Florida, 1970; Graydy, P Inventory of generally accepted accounting for business enterprices. ARS Nº 7, AICPA, 1962; Moonitz, M. The basic postulates of accounting. ARS Nº 1, AICPA, 1961; Moonitz, M. y Sprouse, R. A tentative set of broad accounting principles for business enterprices. ARS Nº 3, AICPA, 1962.

(22) Para los positivistas la objetividad es la sumatoria de subjetividades. Los sondeos y encuestas con los cuales recogen sus testimonios demuestran la objetividad de sus métodos, no en lo investigado.

(23) Aún hoy persiste la preocupación por los peligros que representa para el desarrollo del saber, que los contables sigan obnubilados frente al curso tomado por la ciencia en general y sin reflexión alguna los adopten en la contabilidad. El mejor antídoto contra la adaptación, copia y trasplante no es otro que la creatividad, el ingenio, la reflexión y la implementación de los procesos de investigación en la disciplina contable.

(24) El profesor Hernán Quintero trabaja desde la reflexión filosófica la categoría de riqueza, fundamental para el entendimiento de las relaciones de poder que se ciernen bajo la consideración estratégica del saber contable y cómo esto determina las pugnas en el proceso de consolidación de la información que produce el sistema contable. Los resultados de sus indagaciones, así como los relativos a la categoría de valor para el tratamiento de los recursos ambientales se presentaron en el XIV Congreso Colombiano de Contadores.

(25) Para Karl Marx la crisis económica consiste en la pauta de un discurso crítico del crecimiento económico, en el que la acumulación de capital unida a la apropiación de plusvalía se convierten en el mecanismo regulador que establece y al tiempo oculta una relación de violencia. La complejización de losproblemas en el sistema económico, derivados de las alternativas de solución planteadas, definen en mayor grado sus contradicciones. La crisis clásica de su tiempo se intentó explicar desde la teoría del valor, valiéndose de la ley de la caída tendencia) de la tasa de beneficios, lo cual puede ampliarse en varios capítulos de su obra clásica El capital, crítica de la economía política. Otro enfoque respecto al asunto se trata en Habermas, (1992, pp. 274 y ss.).

(26) El cientismo, como forma de conocimiento, cumple funciones exclusivamente metodológicas,lo que implica expresar la fe de las ciencias en sí mismas; la convicción que no es necesario entender la ciencia como forma de conocimiento: llevando t a la contusión de identificar ciencia con conocimiento. El positivismo consiste en cerrar la posibilidad de la reflexión crítica, dejando a la filosofía el carácter sancionatorio de la teoría y de la metodología de las ciencias. Ampliar en González (1997, p. 97).

(27) Adorno, T. La disputa del positivismo en la sociología alemana, 1973.

(28) Nos referimos al balance social, a la contabilidad ambiental, a la contabilidad del recurso humano, a la valoración de los costos ambientales, a la contabilidad por actividades, a la contabilidad internacional, a las tendencias de medición, al conocimiento y a la información por superautopistas, entre otras.

(29) la misión más sublime de la Contabilidad como ciencia crítico-social es propiciar la autorreflexión, en que concuerda con el interés emancipatorio.

Dicha mision se engendra en la unidad de la razón teórica conm la práctica. Ampliar en González, Luis A. (1997, p.108).

(30) Por cuanto en la modernidad las discusiones más álgidas del conocimiento se resuelven en el contexto intersubjetivo que señala un espacio ético y moral del sujeto, quien construye manipula objetos cognoscitivos a través de su quehacer sociológico e interactivo en el mundo que habita (González, 1997, p. 97).

(31) A pesar de posiciones como la expresada por Romero (2000) frente a aproximaciones en torno a la condición ética de la Contabilidad, otros, como Gómez, presentan al XIV Congreso Colombiano de Contadores Públicos una propuesta sobre condicionantes morales del discurso científico sobre la contabilidad.

(32) Cuando la filosofía interviene en forma reflexiva sobre las ciencias, señala la dimensión ética del quehacer científico, desde su interpretación de la ciencia como tipo de conocimiento y no como saber absoluto y al margen de todo desarrollo o evolución en la forma de positivismo o cientificismo, lo que implica su desprestigio. Esto lo reduce a instancia pseudonormativa para orientar la investigación o a mera teoría positiva legitimando la dominación y la juridización.

(33) Las inquietudes sobre el carácter moral de la contabilidad han sido desarrolladas por la línea de investigación de la corriente crítica en contabilidad que asume "toda acción individual, mediada por la actividad cerebral de racionalización y que se desenvuelve en marcos comunicacionales y simbólicos (por tanto culturales y sociales) es enteramente moral. Es decir, está mediada por valores que hacen juzgarla —a la acción— como buena o mala. Por tanto, podemos pensar, dado que la contabilidad proviene del seno de la sociedad, que ella es íntegramente moral. Tal como lo señala Gómez (2003, p. 1): “A la fecha es marginal la aproximación a una concepción moral de la contabilidad. Tan solo una reducida parte de la escuela crítica en contabilidad (Tinker, Neimark, Williams, Hopwood), se ha ocupado de estos aspectos.

(34) El pensamiento contemporáneo, toma como referencia las ciencias del lenguaje, la filosofía o la epistemología o en su clara connotación formalizada a través de la lógica, la axiomática o la teoría de conjuntos. Constituyen ejemplares de esta línea los trabajos del profesor Mattesich, Richard. Towards a general and axiomatic foundations of accounting with an introduction to the matrix formulation of accounting systems, 1957; Towards a general and axiomatic foundations of accounting systems. Versión española en Técnica Económica, Nº 4,1958; Accounting and analitycal methods. Illinois: R.D. Irwing Inc. Homewood, 1964 y Methodological preconditions and general accounting theory formation. En: The Accounting Review, julio, 1972.

(35) Desde los intereses orientadores del conocimiento, la tecnología es un conjunto de técnicas objetivadas para lograr objetivos y fines determinados, cuya práctica permanente va incrementando las destrezas humanas. Su función operacional se abre paso utilizando la ideología dominante para reforzar las distintas formas de alineación y aislamiento en detrimento de la libertad humana (Marcuse, 1994). En términos de Klimovski, es la utilización de la ciencia aplicada para resolver problemas de carácter social o tratar con el funcionamiento de sistemas. Bunge aunque distingue dos teorías tecnológicas: las sustantivas que aplican teorías científicas a situaciones aproximadamente reales, de las operativas que no aplican teorías sustantivas sino el método de la ciencia (Viegas, 2003, p.168).

(36) Ampliar en: Hoyos V, Guillermo, 1993, p.105.

(37) González, Luis A. y Zamora, Luis G. Nueva educación contable: ¿utopía o necesidad?, 1995,p.27.

(38) Colectivo de Trabajo Nosotros. Documentos de trabajo. Reflexiones a manera de evaluación de un desempeño. Compañero Luis. Bogotá, octubre 25, 1989.

(39) La opción investigativa de carácter sociológico constituye el código de interpretación de la crisis conceptual y metodológica del saber contable. Sus leyes (expresión de las relaciones entre grupos humanos contables-comunidad) se deben obtener a partir de la realidad y no de abstracciones (la sociedad no es una entidad abstracta y transciende a los individuos que la componen); apunta a categorías de la sociedad que determinan tanto el proceso real de la vida como las condiciones de constitución de los mundos de la vida. Ampliar en (González, 1994).

(40) González, Luis A. La teoría e investigación contable: elementos para su entendimiento, 1999.

(41) Needham, R. Structure and sentiment: a test-case in social anthropology. Chicago-Londres: University of Chicago Press, 1962, p. VII.

(42) González, L. y Zamora, L. Nueva educación contable: ¿utopía o necesidad?, mayo 1995, p. 25.

(43) Si desea profundizar remítase a: Mockus, Antanas. Cuando educamos, tejemos la trama social.

En: Revista Trimestral de Cultura Señales Abiertas, marzo 1993, p.17.

(44) Mendoza, A. Universidad: política y pedagogía. Bucaramanga: Universidad Industrial de Santander, 1988.

(45) Arias Galicia, F. Introducción a la técnica de investigación en ciencias de la administración y del comportamiento.

México, D.F.: Editorial Trillas, 1982, p. 21.

(46) Citado por: Colectivo de Trabajo Nosotros, U. N. La actitud del estudiante como factor de la investigación contable. Ponencia galardonada con el premio 8 y 9 de junio, en el Ill Congreso Nacional de Estudiantes de Contaduría Pública, Universidad de Medellín, Antioquia, 1987. En: Revista (Contaduría Universidad de Antioquia, Nº 12, marzo 1988, pp. 49-70.

(47) Ibid., p. 252.

(48) Zamora, Luis G., et. Al. Nueva educación contable..., pp. 29 a 30.

(49) Un análisis de este problema en la ciencia de la contabilidad puede encontrarse como preocupación fundamental del autor en las memorias del XI Congreso Colombiano de Contadores Públicos. Santafé de Bogotá, noviembre de 1993, que recoge los argumentos y análisis hechos desde 1989, cuando se elabora el ensayo titulado El problema metodológico en contabilidad.

(50) Feyerabend Paul, 1984, p. 28.

(51) Ibíd. P. 14.

(52) Ampliar en: González S., Luis A. Una aproximación sociológica a la contabilidad. En especial el capítulo Ill. Santafé de Bogotá (Colombia): Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Colombia, 1994.

(53) González, Luis A. y Zamora, Luis G., op. cit., p. 15.

(54) Ampliar en: Machado, M.; Zamora, L. y Manrique, F. Proyección de la investigación contable y alternativas pedagógicas. Ponencia Ill Encuentro de Investigación Contable. Bucaramanga: FIDESC-UNAB, agosto 1993.

(55) Actualmente esta discusión ha develado la concepción de lo “práctico” como lo pragmático y lo teórico como el culto a la abstracción y la formalización matemática, cuando no se reduce lo contable a lo empírico-técnico y lo teórico a lo procedimental descriptivo. Acerca de esta discusión se desarrolla un trabajo en la actualidad, por nuestro grupo de reflexión.

(56) Coleridge. En: Cohen ed). The Dhilosophy of Jhon Stuart Mill p. 250.

(57) Gómez, luz. Citado por Colectivo de Trabajo Nosotros. En: Borradores del taller de investigación contable, escritos inéditos. Santafé de Bogotá, D.C.: Facultad de Ciencias Económicas, Universidad Nacional de Colombia, 1992, II Sem., p.18.

(58) González, Luis. La herencia crítica y el problema metodológico: una solución argumental. Artículo en preparación, mimeo. Santafé de Bogotá (Colombia): Facultad de Contaduría Pública, Universidad Antonio Nariño,1999.

(59) Revisar el artículo 2º de la Ley 43 de 1990, que define una serie de actividades conexas con la naturaleza profesional del contador público, las cuales no tienen la fortaleza argumental para ser consideradas como los fundamentos científicos de la ciencia contable, ¿o la contaduría es la profesión y la contabilidad la disciplina o es al revés?, y el artículo 1º del Decreto 2649 de 1993 que define como “principios y normas de contabilidad” al conjunto de conceptos y reglas que se deben observar al registrar e informar contablemente sobre asuntos de personas naturales y jurídicas.

(60) Los estudiantes tienen buenas intenciones “..su interés se limita a buscar permanente la ''actualización'', a vivir al tanto de la ''nueva norma y los procedimientos'' para convertirlos en oportunidades económicas, sin aportar nada al desarrollo de la investigación contable estudiando la racionalidad, relevancia y consecuencias de tales aplicaciones en un medio económico particular. El profesor, adopta una forma de ver el fenómeno contable en los términos más reduccionistas de la práctica profesional, condicionando al estudiante a concebir erradamente su saber. A persistir en la concepción técnica, instrumental en demérito de la ampliación de las fronteras del conocimiento”.

(61) El sujeto discurre por los vericuetos de las legislaciones, desdeñando por su capacidad de manejo situaciones de problemas prácticos, del estudio y la reflexión crítica como variables del investigador y como elementos de desarrollo conceptual de las disciplinas. La enseñanza de los fundamentos contables se reduce a la lectura y aplicación de la regulación emitida, denominando este acervo de posibilidades económicas y de mejoramiento del estates social como “Teoría contable”. Ampliar en: González, L. El problema del método en

Contabilidad, 1993, p. 42 y ss.

(62) Ver: Hendriksen, E. Teoría de la Contabilidad. Citado por González, L. El problema deIn método en contabilidad: una reflexión epstemológica. 1993.

Trabajo en que se plantea que la contabilidad recurre a diversas estructuras metodológicas y se apoya en la evidencia empírica siempre que le es posible para interpretar la realidad en que opera.

(63) Ampliar en: González, Luis. Una aproximación teórica a la solucion ética de la directriz fundamental del desarrollo investigativo en contabilidad. Libro de ponencias VIII Congreso Nacional Fenecop. Santafé de Bogotá: Universidad Nacional, junio 1993.

(64) Habermas, J. Teoría y praxis. estudios de filosofía social. Serie Filosofía y Ensayo. Madrid (España): Edit. Tecnos, 1990, p.19.

(65) Coleridge. En: Cohen (ed.). The philosophy of Jhon Stuart Mill. p. 209,

(66) la insuficiencia metodológica de la contabilidad no solamente ha impedido la formación de conceptos y la validación de teorías o su catalogación como ciencia, sino que además los primeros intentos de aplicar los avances de la revolución informática y la cibernética a la predicción en la contabilidad tradicional, no devenían propicio el análisis formal por la imposibilidad de abstraer los principios sobre los cuales descansaba su cuerpo teórico. Profundizar en: Cañibano,Leandro. Teoría actual de la contabilidad. Madrid: Editorial ICE, 1979, pp. 14-15; Maftessich, Richard. Methodological oreconditions and general accounting theory formation. En: The Accounting Review, julio 1972, pp. 469-487.

(67) Definido como un proceso en el cual se seleccionan, se jerarquizan, se reinscriben conocimientos, hay una especie de traducción con transformaciones semánticas y sintácticas que adapten el conocimiento entre contextos.

(68) Por ejemplo, en cuanto a soluciones a la insuficiencia etodológica de la isciplina contable, a ravés de los programas e investigación ver: Cañibano, Leandro. Teoría actual de la contabilidad. 2ª dición. Madrid España): Ed. ICE:

Cañibano, Leandro y Gonzalo, J. Los programas de investigación en contabilidad. En: Libro de ponencias Primera Jornada de Trabajo sobre Teoría de la contabilidad. España: Universidad de Cadiz, ASEPUC. También: García, Moisés. Teoría de la contabilidad: el cambio insoslayable. En: Revista Nº 13 del Colegio de Economistas de Madrid,1985.

(69) Ampliar en: Mockus, A. Currículo, pedagogía y formación profesional. En: Revista La Pizarra Nº 6, Facultad de Administración de Empresas, Fundación Universidad Central, abril 1993, p. 2.

(70) La educación está determinada por la sociedad, por sus condicionantes, por la intervención directa o indirecta de esta a través de la escuela, la universidad, la academia. La educación burguesa destruye la familia y sus vínculos, transforma a los niños en simples artículos de comercio, en simples instrumentos de trabajo. Ampliar en: Marx, K. y Engels, F. Manifiesto del Partido Comunista. Santafé de Bogotá, D.C. (Colombia): Tercera Edición, Panamericana, 1996, p.43.

(71) En el II encuentro de investigación contable Fidesc (1992), el profesor Túa hacía un llamado a los profesores que no sensibilizaban a sus alumnos con la investigación y con ello no favorecían su capacidad de enfrentar situaciones nuevas. En cuanto a la separación entre teóricos y prácticos “... es necesario poner al alumno en contacto con métodos y avances de la investigación contable...”. Ampliar en: Túa P, J. En torno a la docencia de la contabilidad, una reflexión personal (1995a). Ponencia presentada al Primer foro Internacional de la Contaduría Pública, Santafé de Bogotá, marzo 1995.

(72) Hernández L., Jorge y Guzmán B., Álvaro. Contribución al diseño de un programa de ciencias sociales y humanas. Manuscrito, Colciencias, 1992, p. 36, citado por Hoyos Vásquez, G. En: Los retos de la diversidad. Bases para un plan del programa nacional de ciencias sociales y humanas. Santafé de Bogotá (Colombia): Colciencias, 1992, pp.105-6.

(73) Una aproximación al reconocimiento y discusión acerca de la historia de la contabilidad teniendo en cuenta la relación saber-poder desde la perspectiva Foucaltiana, es el trabajo de Rojas, William presentado al Ill Simposio Nacional de Investigación contable y docencia. Villeta (Cundinamarca), mayo 1995.

(74) González, Luis. Elementos históricos para un análisis del desarrollo de la teoría e investigación contables período 1960-1995. Mimeo, primera versión, 1995, p. 4.

(75) Nos referimos especialmente a los desarrollos de la filosofía de las ciencias denominados instrumentos metodológicos diacrónicos v.gr. paradigmas (Khun), programas de investigación (Lakatos), redes teóricas (Stegmuler), campos de investigación (Bunge). Tascón Fernández, María T La contabilidad como disciplina científica. En: Revista Contaduría U. de Antioquia, Nº 26-27. Medellín: Facultad de Ciencias Económicas, departamento de Contaduría, 1995; Lara Dorado, Juan A. Teoría contable y estructuras paradigmáticas. En: Revista Contaduría U. de Antioquia, Nº 17-18, 1991.

(76) Si precisa mayor ampliación de los conceptos bachelardianos, se sugiere consultar la versión española de sus obras: Epistemología. Barcelona: Ed. Anagrama, 1973 y la formación del espíritu científico. Madrid (España): Ed. Siglo XXI, 1974.

(77) Bachelard,G. Le rationalisme, appliqué, 1949: 1ª edición PU.F., 1949, cap. IV, pp. 75, 77 y ss.

(78) González, Luis A. La herencia crítica y el problema metodológico: una solución argumental. Mimeo. Santaté de Bogotá, D.C.: Facultad de Contaduría Pública. Universidad Antonio Nariño, 1999.

(79) La idea de mundo de la vida puede profundizarse en Gómez Heras, J. El a priori del mundo de la vida. Madrid (España): Anibropos, 1989. Vid. también Hoyos Vásquez, G. Los intereses de la vida cotidiana y las ciencias (Kant, Husserl, Habermas) (1986), pp 27-67 y del mismo autor Comunicación y mundo de la vida. En: Revista Ideas y Valores, Nº 71-72. Bogotá (Colombia): Universidad Nacional de Colombia, 1986a, que documentan la posición respecto al saber contable en el presente artículo.

(80) Ampliar en: una aproximación sociológica a la contabilidad. Tesis de grado, contador público. Universidad Nacional de Colombia, 1994.

(81) Se nota laramente que revertimos en el mismo unas premisas aparentemente ciertas (que han permanecido siempre), una serie de elementos ideológicos tradicionales le se han sedimentado. Por lo tanto, existe un impedimento para develar las relaciones de poder que subyacen a nuestra investigación.

(82) En La herencia crítica y el problema metodológico: una solución argumental. Se aclara que tomar las ideas de Habermas sobre los tipos de conocimiento, no implica considerar a la contabilidad como ciencia, ya que su condición actual no puede tomarse como forma superior de conocimiento, sino como disciplina en evolución.

(83) Hoyos V, Guillermo. Conocimento e interés. En: Revista Ideas y Valores Nº 42. Santafé de Bogotá, D.C.: departamento de sociología, Universidad Nacional de Colombia.

(84) En el caso de las informaciones, nos referimos a las ciencias empírico-analíticas gobernadas por el interés técnico de manipulación, las interpretaciones a las ciencias histórico-hermenéuticas gobernadas por el interés práxico de contrastación y los análisis de las critico-sociales, orientadas por el interés reflexivo de emancipación. Ampliar en Habermas J. Conocimiento e interés. Taurus, 1982, e ídem. Teoría y praxis. Tecnos, 1990. Documento que sustentan las aproximaciones al saber contable en anteriores trabajos. También puede verse una crítica a esta consideración en Romero (2000).

(85) La transformación de la conciencia que se requiere es la disolución de las identificaciones, la ruptura de las fijaciones y la destrucción de las proyecciones que de ellas emanan. El fracaso del estado inicial de la conciencia luego de ser superado, se transforma en una nueva actitud reflexiva, en la cual, la situación adviene a la conciencia sin deformaciones, tal como es. Entonces la reflexión destruye la falsa visión de las cosas al igual que el dogmatismo en las habituales formas de vida, en la cotidianeidad. Ampliar en Habermas (1982, pp.11-52)

(86) Pretender ignorar el amplio horizonte de posibilidades que se nos abre a los contables es esconder la propia incapacidad para generar proyectos educativos coherentes a una sociedad donde el conocimiento y la información son la riqueza más preciada.

(87) A pesar de las pocas excepciones, es válido preguntar a los responsables ¿cómo podría investigar el estudiante, si sus modelos pedagógicos se basan en la transmisión repetitiva de viejos conceptos ceñidos al pie de la letra a las normas o decretos que rigen la actual coyuntura?¿Cuál es la experiencia en producción académica de los profesores universitarios o su experiencia en investigación disciplinal?

(88) Con contadas excepciones, el comportamiento de los estudiantes de contaduría es similar con relación al carácter privado o público de la institución universitaria en que estén articulados. Asistimos a una época en que los universitarios transitan por los vericuetos de la educación, basada en la cátedra magistral y la cultura de la fotocopia. Aquí el estudiante no está acostumbrado a que le exijan desarrollar las capacidades que posee, pero que están dormidas, ya por una errada educación o castradas por falta de motivación, por manejos autoritarios, dogmáticos o demasiado tradicionalistas, por parte de sus profesores González, 1995, p. 4).

(89) Ante la problemática esbozada re propone la gramática básica como estrategia fundamental. La enseñanza basada en el proceso de investigación, sus enigmas y la crítica a sus primeras aproximaciones, debe ser dirigida por el docente y orientada por la experiencia en investigación. Moldear actitudes con base en el trabajo académico permite a la institución y a sus discípulos evidenciar objetivos concretos en la escritura, el texto, el discurso Traducir, exponer, discutir, leer, escribir, juzgar, aportar y construir, así se forma comunidad (González, 2002, p. 2 y 2001, pp. 9 y 16).

(90) Nuestro compromiso histórico es romper el cerco cognoscitivo del dogma adaptativo exógeno y descontinuar la concepción de ser espectadores pasivos de la ampliación de las brechas de dependencia en todo orden: se trata de ser actores profesionales que aportan desde su posición académica e investigativa las imperiosas transformaciones al interior de la sociedad.