“Hay que pensar en un código tributario para Colombia”

Revista Nº 134 Mar.-Abr. 2006

Deben construirse principios generales para la interpretación y aplicación de los tributos. 

Javier Nelson Rojas 

Especial REVISTA IMPUESTOS 

Aunque en Colombia existe suficiente bagaje doctrinario sobre codificación tributaria, hace falta desarrollar aún más la doctrina nacional sobre las instituciones tributarias, afirma el especialista colombiano en derecho tributario Gabriel Muñoz, que se desempeña como profesor visitante en la Universidad Carlos III de España.

En entrevista con la REVISTA IMPUESTOS, Muñoz afirmó que Colombia requiere disposiciones de carácter general relativas a todos los tributos. "Una vez expedido ese tipo de normas, la evolución conceptual tributaria es muy grande", puntualizó Muñoz.

Revista Impuestos: ¿Qué vigencia tiene la codificación tributaria en Europa?

Gabriel Muñoz: En el contexto europeo, el tema de la codificación tributaria no ofrece mayores discusiones, pues esos cuerpos normativos existen desde hace varias décadas. Por lo tanto, es una experiencia decantada. Adicionalmente, la estructura de sus figuras tributarias también corresponde a la experiencia de muchos años. Las discusiones tienen mayor vigencia en nuestro medio y en los que existen carencias fiscales, porque es necesario financiar mejor el gasto público.

R. I.: ¿Qué se está discutiendo en el campo tributario en el viejo continente?

G. M.: Concretamente, en España, el gobierno de Rodríguez Zapatero está comenzando a ventilar cuál sería la dirección de la reforma del impuesto sobre sociedades que se va a adelantar a partir de la próxima legislatura. Y, en Alemania, con motivo de las elecciones que se realizaron en septiembre del 2005, una de las propuestas de los asesores de la canciller Ángela Merkel está relacionada con redefinir la imposición sobre la renta.

R. I.: ¿Por qué no ha tenido amplia acogida la codificación tributaria en el mundo?

G. M.: Porque resulta muy complicado hacer un cuerpo que comprenda toda la materia impositiva. La idea de codificación responde a una articulación sistemática y completa de una rama específica. Pero, a pesar de esas dificultades, se han hecho algunos esfuerzos significativos, como el modelo de código propuesto en Latinoamérica y en los países germanos.

R. I.: ¿Qué señales le pueden indicar a un país la necesidad de un código tributario?

G. M.: No hay un indicador específico. En cada ordenamiento se identifica la necesidad a partir de la manera como opere la aplicación de las normas. En el caso colombiano, las razones históricas que han motivado la expedición del actual sistema tributario nos dejan en claro que hace falta pensar en instituciones generales, con las que no contamos.

R. I.: ¿Existe en Colombia institucionalidad tributaria?

G. M.: Hace falta concebir disposiciones de carácter general relativas a todos los tributos y aplicables a todas las figuras tributarias, independientemente de quién sea el sujeto pasivo o cuál el impuesto que se trate. Sería muy benéfico para el país contar con este tipo de instituciones.

R. I.: ¿Es necesario que cada país construya un modelo de código o se puede usar uno estándar?

G. M.: Es necesario elaborar uno propio, lo que no obsta para que se atiendan experiencias del derecho comparado. No tiene sentido trasplantar instituciones que no obedezcan a la realidad económica y política de cada país. Los códigos tipo sirven para identificar una base para comenzar la discusión, pero esa base la pueden aportar otras experiencias de derecho comparado o propuestas de la doctrina nacional.

R. I.: ¿Se requiere un ejercicio de compilación o de codificación?

G. M.: Hay que distinguir entre esas dos figuras. El valor agregado que tiene la codificación es que aporta criterios sistemáticos para la aplicación del derecho, mientras que la compilación es una mera reunión que, incluso, puede llevar a mayor confusión, porque muchos textos reunidos pueden ser contradictorios entre sí. Con el ejercicio codificador se identifica el sustrato común a todos los impuestos y, a partir de allí, se construyen principios generales y criterios que hacen mucho más fácil la interpretación y la aplicación de los tributos.

R. I.: ¿La compilación tiene aspectos positivos?

G. M.: Sí, porque al reunir en un solo cuerpo las normas existentes se contribuye a que sea de conocimiento público qué normas se encuentran vigentes y cuáles no. No obstante, no facilita la interpretación común acerca de cómo opera la normativa jurídica en el sistema tributario.

R. I.: ¿Cuál debe ser el contenido esencial de un código tributario?

G. M.: Debe ocuparse de identificar los criterios de aplicación de las normas tributarias, es decir, de criterios de interpretación, para combatir el fraude fiscal, la regulación de cada uno de los procedimientos de gestión y de administración tributaria y debe regular el régimen de infracciones y sanciones tributarias.

R. I.: ¿Deben incluirse definiciones?

G. M.: No, porque estas no son normas jurídicas; son enunciados carentes de consecuencia jurídica y, en esa medida, son inanes. La pedagogía le corresponde a sujetos distintos al legislador.

R. I.: ¿Quiénes tendrían la responsabilidad de elaborar un código tributario?

G. M.: De manera especial, la academia. Y, a partir de ahí, quienes hacen uso de las normas tributarias y se pronuncian respecto de ellas. En ese caso, adquieren relevancia los pronunciamientos que hagan los tribunales con relación a cómo entienden las instituciones tributarias.

R. I.: ¿Qué puede aprender Colombia de los ejemplos de codificación en España y Alemania?

G. M.: El esfuerzo académico y doctrinal que tuvo lugar antes y después de la elaboración del código, porque los momentos de expedición de estos cuerpos normativos en España y Alemania dieron lugar a desarrollos notables de las instituciones tributarias. Eso significa que, una vez expedido ese tipo de normas, la evolución conceptual tributaria es muy grande. Atendiendo a tales circunstancias, vale la pena que en Colombia planteemos la posibilidad de adoptar normas generales.

R. I.: ¿Por qué Colombia no ha logrado avanzar en una reforma tributaria estructural?

G. M.: En 1986, se realizó una reforma estructural. El interés por revisar la estructura tributaria aparece nuevamente a finales de la década de los noventa. La falta de continuidad en la idea de una reforma estructural tras el cambio de gobierno, aunado al hecho de que lo urgente termina desplazando a lo importante, no ha favorecido la reforma estructural. En la medida en que para un año concreto existe una necesidad de recaudar un valor determinado, se opta por aplicar reformas que consigan ese valor.

R. I.: ¿En Colombia existe suficiente bagaje doctrinario sobre codificación tributaria?

G. M.: Sí, pero hace falta desarrollar aún más la doctrina nacional sobre las instituciones tributarias.