Impuesto a la renta para las pequeñas empresas: caso práctico

Revista Nº 170 Mar.-Abr. 2012

Carlos Giovanni Vásquez 

Contador tributarista 

Los beneficiarios de la progresividad en la tarifa del impuesto de renta de la Ley 1429 del 2010 por el año gravable 2011 y siguientes(1), deberán hacer dos depuraciones al momento de establecer el impuesto de renta, ya que las rentas que dan lugar al beneficio de la progresividad son exclusivamente las relativas a los ingresos operacionales u ordinarios en desarrollo de la actividad mercantil.

Con lo anterior se dejan por fuera las rentas generadas por: i) los ingresos no operacionales y ii) los ingresos que no provengan de una actividad mercantil, los cuales tributarán con la tarifa plena. Valga decir que estas limitaciones no fueron establecidas por la ley si no por el decreto reglamentario, lo que deja ver una posible extralimitación en la reglamentación.

Para poder realizar la correcta depuración de los ingresos y la determinación del impuesto se deberá llevar contabilidad con cuentas separadas en las que se identifiquen los costos y gastos asociados a los ingresos y rentas objeto del beneficio, así como los ingresos que tengan origen distinto al desarrollo de su actividad económica mercantil y de sus respectivos costos y gastos. Cuando no sea posible establecer la imputación de los costos y gastos por ser comunes, tanto a los ingresos operacionales como a los no operacionales, se deberán prorratear.

Como el insumo principal para la determinación del impuesto es la contabilidad, se deberá acudir a la definición de ingreso operacional y no operacional que traen las normas contables para la correcta clasificación de los ingresos(2).

Una vez determinada la renta sobre la cual recae el beneficio se aplicará la progresividad de la tarifa general del 33% del impuesto sobre la renta gravable cuando se trate de personas jurídicas, o de la tarifa marginal que corresponda a la renta gravable cuando se trate de una pequeña empresa que sea una persona natural, de la siguiente manera:

Se deberá sumar las rentas gravables objeto del beneficio y las rentas gravables que no lo tienen, y se determinará el impuesto en forma teórica con fundamento en el artículo 241 del estatuto tributario, luego deberá determinarse el monto del impuesto atribuible a las rentas objeto del beneficio, para lo cual deberá tenerse en cuenta la misma proporción que estas representen dentro del total de las rentas gravables del ejercicio. Este impuesto se restará del impuesto teórico en los porcentajes de graduación de la tarifa según el año gravable al que correspondan las rentas, contado a partir del año gravable en que se realice la inscripción en el registro mercantil en la correspondiente cámara de comercio, o contado a partir del año gravable en el que se hayan cumplido los requisitos para la formalización de la empresa.

Determinación de la renta e impuesto de una persona natural

El siguiente ejemplo muestra la determinación del impuesto de una persona natural que tiene ingresos operacionales y no operacionales.

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Como se puede observar se trata de un nuevo procedimiento para la determinación de la renta que deberá ser aplicado por aquellos contribuyentes, ya sean personas naturales o jurídicas, que pretendan acogerse a la progresividad de la tarifa.

En cuanto a la determinación de la parte no gravada de los dividendos, el parágrafo 4º del artículo 3º del Decreto 4910 del 2011, aclaró que las nuevas pequeñas empresas y las pequeñas empresas preexistentes, personas jurídicas y asimiladas, en la determinación de los dividendos y participaciones susceptibles de distribuirse como no gravadas observarán las reglas de los artículos 48 y 49 del estatuto tributario.

(1) Los beneficios consagrados en la Ley 1429 del 2010, en materia del impuesto sobre la renta, deberán reflejarse o hacerse efectivos en la declaración del impuesto sobre la renta año gravable 2011, que se presentará en el año calendario 2012 (DIAN, Conc. 93137, nov. 28/2011).

(2) Se entiende como ingresos operacionales los valores recibidos y/o causados como el resultado de las actividades desarrolladas en cumplimiento de su objeto social mediante la entrega de bienes o servicios, así como los dividendos, participaciones y demás ingresos por concepto de intermediación financiera, siempre y cuando se identifique con el objeto social principal del ente económico.


Por su parte, los ingresos no operacionales comprenden los provenientes de transacciones diferentes a los del objeto social o giro normal de los negocios del ente económico (D.R. 2650/93)