Imputación objetiva y causas de justificación. Un (mero) intento de distinguir

Revista Nº 52 Jul.-Sep. 2015

Jesús-María Silva Sánchez 

Catedrático de Derecho penal 

Universidad Pompeu Fabra 

(España) 

1. Introducción

1. La expresión “imputación objetiva y causas de justificación”(1) puede tener dos significados distintos. Por un lado, puede referirse a “la imputación objetiva —del resultado de justificación— en el marco de la doctrina de las causas de justificación”. Por otro, puede aludir al “papel de las causas de justificación en la imputación objetiva del resultado”. Esto último, a su vez, expresado con otras palabras, significaría: ¿Puede haber imputación objetiva del resultado cuando concurren causas de justificación? Ambos significados aluden a dos objetos distintos de estudio. Pero es dudoso que estos hayan sido suficientemente diferenciados(2).

2. Con la expresión “imputación objetiva en el seno de las causas de justificación” se designará aquí el siguiente problema: si tiene sentido una transferencia mutatis mutandis del modelo basado en los conceptos de la creación de un riesgo jurídicamente desaprobado (comportamiento típico) y de la realización del riesgo en el resultado lesivo (imputación objetiva), propios de la teoría del tipo de injusto específico, al ámbito de la teoría del tipo de permisión (o tipo de justificación). En otras palabras, si es posible extraer alguna consecuencia del examen de la relación objetiva de sentido que pueda existir entre el comportamiento justificado ex ante y el resultado ex post de justificación(3).

3. En cambio, con la expresión “causas de justificación en la relación de imputación objetiva” se designa aquí un problema muy distinto: a saber, si la concurrencia de una causa de justificación en la conducta del agente excluye la imputación objetiva del resultado a dicha conducta. Esta perspectiva admite todavía como mínimo dos posibilidades. Por un lado, que se entienda que la concurrencia de una causa de justificación en la conducta del agente excluye la presencia en ella de un riesgo jurídico-penalmente desaprobado (comportamiento típico)(4). Así, en tal caso, no podría fundamentarse la imputación del resultado lesivo del bien jurídico a aquella conducta. Por otro lado, que se entienda que la concurrencia de una causa de justificación en la conducta del agente no excluye la presencia en ella de un riesgo jurídico-penalmente desaprobado; ni tampoco la imputación del resultado lesivo del bien jurídico a aquella conducta. Pero que sí excluye la imputación de un “resultado de injusto” (Unrechtserfolg), concepto que pertenece a la teoría del tipo total de injusto (Gesamtunrechtstatbestand)(5). Ambas posibilidades son recíprocamente excluyentes, pero ello no obsta a la adopción de posiciones matizadas. Estas pueden derivar de la consideración: i) del grado de normativización alcanzado por el bien jurídico protegido en el correspondiente tipo de injusto específico(6); o ii) del grado de normativización del comportamiento típico del delito de que se trate(7); o, en fin, iii) de las especificidades de las diversas causas de justificación(8).

2. La imputación objetiva del resultado de justificación en el tipo permisivo

1. En la dogmática de las causas de justificación se han examinado con detalle las incongruencias objetivo-subjetivas (suposición errónea de la concurrencia de los presupuestos de una causa de justificación; falta del elemento subjetivo de justificación)(9). Sin embargo, no se ha examinado tanto la congruencia entre la conducta y el resultado de justificación o, en otras palabras, entre los productos de la aplicación de la perspectiva ex ante y de la perspectiva ex post. Seguramente, ello se debe a que la discusión sobre cuál es el juicio relevante en materia de causas de justificación todavía no ha sido claramente resuelta. Así, un sector afirma que en las causas de justificación la determinante es solo la perspectiva ex ante(10). De modo que la perspectiva ex post carecería de relevancia. Otro, en cambio, se centra en la perspectiva ex post, salvo en lo relativo a algunos elementos de pronóstico que puedan concurrir en la respectiva causa de justificación(11). Ahora bien, en la posición que se centra en la perspectiva ex post la única congruencia que se suele examinar es la que pueda existir entre el plano objetivo ex post y el plano subjetivo(12). Si ex post se produce un resultado de justificación y el sujeto lo desconocía, se habla simplemente de ausencia del elemento subjetivo de justificación.

2. Sin embargo, una traslación del método seguido en el ámbito de la tipicidad objetiva stricto sensu obligaría a considerar también aquí, de modo previo al juicio sobre el lado subjetivo del tipo permisivo, la concurrencia ex ante de una situación justificante y una acción justificada adecuadas para producir el resultado de justificación. En efecto, en el ámbito de la teoría de la tipicidad objetiva stricto sensu, si la conducta no era ex ante adecuada para lesionar el bien jurídico, entonces la mera causación del resultado lesivo (por ejemplo, en virtud de una desviación causal objetivamente imprevisible) resulta insuficiente para la imputación objetiva de dicho resultado lesivo a la conducta. Pues bien, aplicando este criterio al ámbito de las causas de justificación, si la conducta del sujeto —en el contexto correspondiente— resulta ex ante inadecuada para la producción de un resultado justificante entonces, pese a que dicho resultado salvador se produzca en virtud de desviaciones causales imprevisibles, este no debería poder imputarse a la conducta del agente. Lo que significaría que el agente no podría verse en absoluto beneficiado por ese factor de azar positivo igual que tampoco se vería perjudicado por la causación azarosa de una lesión en términos inadecuados. La cuestión es si esta traslación del método es correcta. Ello hace necesario el siguiente análisis.

3. El paradigma de conducta justificada viene dado por la estructura 1) en que la conducta del agente resulta objetivamente adecuada ex ante para producir el resultado de justificación; ex post se produce dicho resultado de justificación de forma objetivamente imputable a la acción justificada; y concurre el elemento subjetivo de justificación(13). Pero ya surge alguna dificultad a propósito de la estructura 2) en la que la conducta del agente resulta objetivamente adecuada ex ante para producir el resultado de justificación; concurre el elemento subjetivo de justificación; pero ex post no se produce dicho resultado de justificación. En la estructura 3) la conducta del agente resulta objetivamente adecuada ex ante para producir el resultado de justificación; concurre el elemento subjetivo de justificación; y ex post se produce un resultado salvador, pero por azar, de forma no objetivamente imputable a la acción justificada. La variante siguiente viene dada por la estructura 4) en la que la conducta del agente resulta objetivamente adecuada ex ante para producir el resultado de justificación; y ex post se produce dicho resultado de justificación de forma objetivamente imputable a la acción justificada; pero falta el elemento subjetivo de justificación. Este caso 4) resulta muy conocido, como lo es su solución según la doctrina dominante: aplicación directa de la regla de la tentativa inidónea(14). Con todo, existe todavía una estructura 5), en la que la conducta del agente resulta objetivamente adecuada ex ante para producir el resultado de justificación; pero ex post no se produce dicho resultado de justificación; y además está ausente el elemento subjetivo de justificación. Y, en fin, una estructura 6) en la que la conducta del agente resulta objetivamente adecuada ex ante para producir el resultado de justificación; ex post se produce dicho resultado salvador, pero de forma no objetivamente imputable a la acción justificada; y además está ausente el elemento subjetivo de justificación.

6.(sic) Todavía conviene analizar cuatro estructuras más. El paradigma de la conducta no justificada en absoluto viene dado por la estructura 7), en la que la conducta del agente no resulta objetivamente adecuada ex ante para producir el resultado de justificación; ex post no se produce dicho resultado de justificación; y tampoco concurre el elemento subjetivo de justificación. Pero se da también la estructura 8) en la que la conducta del agente no resulta objetivamente adecuada ex ante para producir el resultado de justificación; ex post se produce dicho resultado salvador, aunque de forma no imputable objetivamente a la conducta de justificación; y no concurre el elemento subjetivo de justificación. Además, existe una estructura 9) en la que la conducta del agente no resulta objetivamente adecuada ex ante para producir el resultado de justificación; ex post no se produce dicho resultado de justificación pero sí concurre el elemento subjetivo de justificación. Esta estructura ha sido comúnmente examinada bajo la denominación de “suposición errónea de la concurrencia de los presupuestos objetivos de una causa de justificación” o “error de tipo permisivo”. El tratamiento mayoritario de este caso es el del error de tipo; de modo que si este resulta vencible, procedería una responsabilidad a título de imprudencia y, si resulta personalmente invencible, procedería la exclusión de la responsabilidad subjetiva del agente(15). En fin, se da la estructura 10), en la que la conducta del agente no resulta objetivamente adecuada ex ante para producir el resultado de justificación; ex post se produce un resultado salvador, pero de forma objetivamente no imputable a la conducta de justificación(16); y concurre el elemento subjetivo de justificación.

7. El análisis estructural llevado a cabo ha puesto de relieve, según creo, la existencia de algunos casos problemáticos. En particular, por un lado, las estructuras 2) y 3); las estructuras 5) y 6); y las estructuras 8) y 10). Las estructuras 2) y 3) pueden no generar demasiados problemas al sector doctrinal que entiende que, para apreciar la concurrencia de una causa de justificación, basta con centrarse en la perspectiva ex ante. Desde esta perspectiva, no se niega que la plena justificación requiera la compensación del desvalor objetivo de acción, del desvalor subjetivo de acción y del desvalor del resultado. Sin embargo, se señala que, si el desvalor de acción se ve compensado (como sucede en el caso, dada la concurrencia de adecuación ex ante para producir el resultado de justificación y, así mismo, de elemento subjetivo de justificación)(17), entonces la ausencia de compensación del desvalor del resultado no es imputable, debido a la falta de una relación de sentido entre esta y un desvalor de acción igualmente no compensado (Erfolgsunrechtszusammenhang)(18). En cambio, estas estructuras 2) y 3) someten a prueba la coherencia de quienes exigen un resultado de justificación para apreciar la concurrencia de una causa de justificación. Para ellos, en la estructura 2) no debería apreciarse justificación (en todo caso, no plena). La pregunta es cómo debería tratarse desde esta perspectiva lo que, en realidad, constituye una “tentativa de justificación”. Pero lo mismo debería suceder en la estructura 3), pues este sector doctrinal debería exigir que el resultado justificante fuera objetivamente imputable a la acción justificada del sujeto. De este modo, en el caso de que no existiera una relación objetiva de sentido entre la acción justificada y el resultado justificante, como sucede en la estructura 3), así mismo deberían rechazar la justificación plena.

Ejemplo: T dispara contra A, de forma idónea para matarle, advirtiendo que este se dispone a entrar en casa del inválido O para asesinarle. El disparo, sin embargo, no impacta en A. A, una vez recuperado del susto, se dispone a consumar su plan. Pero el disparo ha impactado por azar en unos cables eléctricos de la casa, provocando un cortocircuito. Así que, cuando A entra en casa de O y pretende encender la luz para que O le vea, los toca y se electrocuta. De modo que O salva su vida.

Probablemente debe partirse de que los enunciados permisivos incorporan valoraciones que, junto a las valoraciones subyacentes a los tipos, y en virtud de una metarregla, acaban definiendo la esfera de libertad de acción del agente y orientando su conducta: dando lugar a las normas de conducta(19). Así las cosas, resultaría disfuncional asignar una consecuencia jurídico-penal al caso en que, pese a una valoración de la conducta como objetivamente permitida ex ante, ex post no se produzca el resultado pretendido con el permiso. La perspectiva contraria —centrada en una concepción ex post de la norma— debería indicar que la conducta en estos casos es antinormativa, aunque eventualmente esta antinormatividad no le fuera imputable subjetivamente al agente (por error invencible)(20).

8. Las estructuras 5) y 6), en cambio, generan retos a ambas visiones de las causas de justificación: es decir, tanto a la que se centra en la perspectiva ex ante, como a la que adopta una perspectiva ex post. En efecto, desde la perspectiva ex ante se constata que no concurre la acción justificada, ya que falta su dimensión subjetiva. Desde la perspectiva ex post sucede que no se produce el resultado justificante (5) o bien este no es objetivamente imputable a la conducta —ex ante objetivamente adecuada para salvar— realizada por el agente (6) —que, por su parte, desconoce que su conducta tenga tal cualidad—.

Ejemplo: T dispara contra su enemigo A, de forma idónea para matarle, desconociendo que este se dispone a entrar en casa del inválido O para asesinarle. El disparo, sin embargo, no impacta en A. A, una vez recuperado del susto, se dispone a consumar su plan. Pero el disparo ha impactado por azar en unos cables eléctricos de la casa, provocando un cortocircuito. Así que, cuando A entra en casa de O y pretende encender la luz para que O le vea, toca los cables y se electrocuta. O salva su vida.

La responsabilidad de T debe ser plena. Pero solo por la tentativa de homicidio A, pues la muerte de A no le es objetivamente imputable (por desviación causal). Esa tentativa de homicidio, por su parte, no está amparada por justificación alguna. Pues el resultado salvador de O tampoco es objetivamente imputable al disparo de T. Y, si bien es cierto que su conducta era objetivamente adecuada ex ante para salvar a O, dicha dimensión de la conducta no le era imputable subjetivamente(21).

9. La estructura 8) podría intentar contemplarse solo desde la perspectiva de la ausencia del elemento subjetivo de justificación. Pero ello sería incorrecto. El caso paradigmático que la doctrina toma como punto de partida para discutir sobre la ausencia del elemento subjetivo de justificación es uno en que la conducta resulta ex ante objetivamente adecuada para producir el resultado de justificación y ex post lo produce de modo objetivamente imputable; solo que el autor lo desconoce en absoluto(22). Es decir, nuestra estructura 4). En la estructura 8), en cambio, lo fundamental es que la conducta no resulta ex ante adecuada para producir el resultado de justificación. Si se produce el resultado de salvación, ello es debido a una desviación causal o a una intervención de terceros objetivamente imprevisibles; es decir, ello tiene lugar de modo no objetivamente imputable. El problema no es subjetivo, con independencia de que adicionalmente el autor no se represente tampoco proceso justificante alguno. El problema es de imputación objetiva del resultado justificante; y lo que sucede es que ha tenido lugar una causación del resultado salvador objetivamente no imputable a la conducta del sujeto.

Ejemplo: O se encuentra en la sala de estar de su casa, intoxicado y a punto de morir por efecto de las emanaciones de gas; el gamberro T —desconociendo por completo este dato— rompe a pedradas la ventana de la sala de estar de O. Ello es de todos modos inadecuado para purificar el aire y evitar la muerte por intoxicación de O. Sin embargo, determina que el paseante D, al oír el ruido de cristales, se acerque, perciba el olor a gas, entre en la casa y salve a O. La responsabilidad de T debe ser por un delito de daños consumados no justificados.

Otro ejemplo: T inocula subrepticiamente un veneno letal a, para que haga efecto dentro de tres horas. A, que no ha advertido lo anterior, sale a la calle. Transcurridas dos horas y veinte minutos A observa que su enemigo O, al que pretendía matar desde hacía tiempo, se halla en el interior de un bar. A corre, entonces, a buscar su arma y cuando está a punto de oprimir el gatillo —diez minutos después— se desploma muerto por efecto del veneno inoculado por T.

Es evidente que O se ha salvado. Y que a T le falta el elemento subjetivo de justificación. Pero tan evidente o más es que la conducta de T no constituye un comportamiento permitido. Y que el resultado (de salvación de O) producido carece de toda relación de sentido con la conducta de T, por lo que no puede imputársele a esta. La solución del caso debería ser la de homicidio doloso consumado no justificado.

10. Esta propuesta de solución de la estructura 8) no coincide con la que he hallado en la doctrina. Así, por ejemplo, Wolter entiende que en los casos de producción casual del “valor de resultado”, aun sin adecuación ex ante de la conducta del autor, ni representación de este en tal sentido, dicho valor de resultado debe tomarse en consideración. En su opinión, en estos casos no falta la “relación de valor de resultado” (Erfolgswertzusammenhang), de modo que sí puede afirmarse la imputación objetiva de dicho valor de resultado. Por ello, su propuesta de solución para tales casos es la de castigar a título de una tentativa idónea (nota bene: idónea)(23). Sin embargo, no se advierte por qué razón la mera producción causal (y casual) de un resultado salvador, carente de toda vinculación de sentido con una acción justificada, en este caso inexistente, habría de beneficiar al autor de un hecho típico. Es cierto que el azar —en forma de una imprevisible no producción del resultado— beneficia en el ámbito del tipo en sentido estricto a quien ha realizado el comportamiento típico. Pero la exclusión del pensamiento naturalista (causalista) y su sustitución por uno vinculado a los significados sociales, debe conducir, a mi entender, a que la regla se formule del siguiente modo: igual que el resultado lesivo ha de hallarse en conexión de imputación objetiva con un comportamiento típico para fundamentar el injusto, el resultado salvador que compense a aquel ha de hallarse en relación de imputación objetiva con un comportamiento de justificación para excluir el referido injusto(24).

11. De hecho, el debate aludido puede plantearse de igual modo a propósito de la estructura 10) en la que la conducta del agente no resulta ex ante objetivamente adecuada para producir un resultado de justificación pero ex post lo produce de modo objetivamente imprevisible. A lo que cabe añadir que el autor cree que su conducta resulta ex ante adecuada para salvar. Pues bien, aplicando la tesis doctrinal que aquí se critica, la solución del caso debería ser la impunidad. Pues la tentativa (no consumación, dada la producción casual del resultado salvador) imprudente (atendida la representación —errónea— de la aptitud salvadora ex ante de la propia conducta) es impune. Por las razones antedichas, mi impresión es —por el contrario— que aquí debe aplicarse una responsabilidad con base en las reglas del error de tipo (igual que si no se hubiera producido el resultado salvador).

3. La teoría del tipo total de injusto

1. La doctrina, en lo que alcanzo a ver, no ha acogido esta perspectiva. De este modo niega toda relevancia a las consideraciones de imputación objetiva en el seno de la dogmática de las causas de justificación. En cambio, sí se advierten en un sector doctrinal en ascenso los elementos para atribuir a las causas de justificación un papel en el seno de la dogmática de la imputación objetiva. En efecto, según ya se ha anticipado, un sector de la doctrina parece partir de una concepción de la teoría de la imputación objetiva entendida no ya como teoría del tipo de injusto específico, sino precisamente como teoría del tipo total de injusto (Gesamtunrechtstatbestand)(25). Esto, ciertamente, sería coherente con el hecho de que la doctrina del tipo total de injusto(26) tiende a configurarse como doctrina dominante acerca del concepto de tipo y su relación con la antijuridicidad(27). Cuestión distinta, para los efectos que aquí interesan, es que se integren en la doctrina del tipo total de injusto elementos que no es obligatorio integrar en ella y que, a mi entender, resultan problemáticos.

2. Para comprobarlo, basta seguir la argumentación de Roxin al fundamentar que en los casos de “falta del elemento subjetivo de justificación” procede aplicar de forma directa la solución de la tentativa inidónea(28). Lo decisivo para Roxin es que “el resultado de injusto no se ha producido objetivamente”. Por tanto, es imposible la sanción por consumación, que presupone un desvalor del resultado. Que se haya producido el resultado típico, sería a su juicio irrelevante. Lo decisivo es que “no es el resultado típico, sino el resultado de injusto el que fundamenta el desvalor del resultado“. Y esto es lo que falta en tales casos. Pues bien, esta posición conduce inexorablemente a la (futura) construcción de una macroteoría del comportamiento típico y de la imputación del resultado. Por expresarlo claramente: una teoría del “comportamiento conforme al tipo total de injusto” y de la “imputación objetiva del resultado total de injusto”(29).

3. Contempladas las cosas desde esa macroteoría resulta claro que la concurrencia ex ante de una situación justificante objetivo-subjetiva excluye el comportamiento adecuado al tipo total de injusto. Lo que daría lugar a la plena justificación de la conducta. Solo en los casos de falta de elemento subjetivo de justificación podría afirmarse la existencia del comportamiento adecuado al tipo total de injusto de la tentativa inidónea en sentido subjetivo.

4. Una vez determinado el comportamiento adecuado al tipo total de injusto, conviene analizar el modo en que debe entenderse la imputación objetiva del resultado total de injusto. Ello exige de entrada definir el propio concepto de “resultado total de injusto” (Gesamtunrechtserfolg)(30). Como se ha indicado, este resulta de i) la presencia de un resultado típico (o lesivo del bien jurídico: Verletzungserfolg) y ii) la ausencia de un resultado justificante (Rechtfertigungserfolg). El primer elemento debe ser matizado: en efecto, aun cuando se produzca un resultado lesivo, si este no es imputable al comportamiento típico, entonces la conclusión debe ser la misma que si no se hubiera producido el resultado de lesión. Es decir que, como consecuencia de ello, no hay un resultado total de injusto por falta de su parte positiva. Ahora bien, producido el primer elemento ¿debe ser matizado también el segundo elemento? Una primera respuesta sería que no. A saber, que tan pronto como se constata la producción, aun casual, de un resultado justificante, falta el resultado total de injusto y, por tanto, no hay nada que imputar objetivamente al comportamiento adecuado al tipo total de injusto (acción típica positiva y negativamente). En mi opinión, sin embargo, sí es necesaria una matización en este punto. Y ello no se opone en absoluto a la doctrina del tipo total de injusto. En efecto, si concurre un resultado de justificación se excluye el resultado total de injusto, pero para ello es preciso que aquel sea imputable objetivamente a una acción justificada. Solo si existe imputación objetiva en cuanto a ambas dimensiones (fundamentadora y excluyente) del resultado total de injusto puede afirmarse que este expresa sentido y no mera casualidad. Alguien podría afirmar que la ausencia de un resultado de lesión puede ser debida a la casualidad; y es cierto. Tan cierto como que, una vez aparecido el resultado de lesión en el mundo del sentido (en relación de imputación objetiva con el comportamiento típico), dicho resultado de lesión no puede ser compensado fuera del mundo del sentido, en virtud de mera causalidad/casualidad. La posición contraria no puede evitar esta conclusión: conformado el resultado de lesión en el mundo del sentido, quien afirme que tanto un resultado salvador objetivamente imputable a una acción justificada como uno producido por casualidad compensan el resultado de lesión, impidiendo la producción del “resultado total de injusto”, ha mezclado en este concepto sentido y azar de modo arbitrario. Sea como fuere, la conclusión de esta postura, aquí criticada, estaría clara: no existiendo un resultado total de injusto, por concurrencia —aun casual— de un resultado de justificación, no habría nada que imputar objetivamente al comportamiento adecuado al tipo total de injusto. Esta situación debería dar lugar, por tanto, a una sanción a título de tentativa idónea.

5. Dicha solución de la tentativa idónea cabría incluso cuando se produce un comportamiento adecuado al tipo total de injusto doloso y un resultado total de injusto, pero este tiene lugar de forma no imputable objetivamente a aquel. Es en el marco de esta estructura en el que podrían tenerse en cuenta, entre otras, consideraciones hipotéticas, relativas a un comportamiento alternativo adecuado a Derecho del sujeto. Pero estas —más allá de la discusión que las rodea de modo general— resultan especialmente problemáticas aquí. En concreto, la hipótesis rezaría del siguiente modo: aunque se haya producido un resultado total de injusto en virtud de un comportamiento adecuado a un tipo total de injusto, debe excluirse la imputación objetiva de dicho resultado total de injusto cuando este se habría producido igualmente si el agente hubiera obrado justificadamente. Ahora bien, dicha hipótesis ex definitione no se va a confirmar en ningún caso(31). Pues si el sujeto hubiera obrado justificadamente, jamás podría haberse producido un resultado total de injusto al que, por definición, le es inherente la ausencia de justificación(32) . Frente a ello, el planteamiento doctrinal que alude a la introducción de consideraciones de imputación objetiva en las causas de justificación con base en razonamientos de comportamiento alternativo adecuado a Derecho plantea en realidad —al menos, en mi opinión— una hipótesis radicalmente distinta. La hipótesis reza del siguiente modo: aunque se haya producido un resultado lesivo (y no justificado) en virtud de un comportamiento típico y no justificado, debe excluirse la imputación objetiva de dicho resultado a la conducta antijurídica cuando este resultado (nota bene: el resultado lesivo, típico stricto sensu) se habría producido igualmente si el agente hubiera obrado justificadamente. Parece que en este punto radica el núcleo de la argumentación acerca del efecto justificante del denominado consentimiento hipotético, el gran tema de moda de la última década en materia de “imputación objetiva y causas de justificación”(33). Una argumentación que, como ya ha puesto de relieve la doctrina desde Puppe(34), podría extenderse a otras causas de justificación. La cuestión es que, en la referida argumentación, el significado del término resultado empleado al final no es “resultado típico y no justificado”, como al principio, sino precisamente “resultado típico” (tatbestandlicher Erfolg)(35). De este modo, la fórmula, en realidad, acaba conduciendo a la siguiente afirmación: el resultado de una conducta típica no puede imputarse objetivamente a esta, ni siquiera aunque la conducta sea realizada antijurídicamente (con defectos en la justificación —Rechtfertigungsmängeln—), si hipotéticamente dicho resultado podría haberse producido igualmente en el caso de que el agente hubiera actuado de forma plenamente justificada. Pues faltaría la imputación objetiva de aquel resultado a la conducta antijurídica, por no concurrir la “relación de infracción de deber” (Pflichtwidrigkeitszusammenhang). Expresada así, la fórmula ya no se mueve en el ámbito de la teoría de la imputación objetiva del resultado total de injusto, sino en otro contexto. Este es el que veremos a continuación, en el que el resultado cuya imputación objetiva se discute ya no es el referido “resultado total de injusto” sino sencillamente el “resultado lesivo del bien jurídico”; y en el que las causas de justificación se contemplan como elementos que excluyen, sin más, el comportamiento jurídico-penalmente desaprobado. En ese nuevo contexto, la consideración hipotética —frente al comportamiento antijurídico— de la alternativa representada por el comportamiento justificado no plantea otras dificultades que las propias del pensamiento en alternativas, dificultades que se dan igualmente a propósito del comportamiento descuidado —y la consideración de su alternativa representada por el comportamiento cuidadoso—. Al final, la posición que se adopte en este punto depende de si se acoge la doctrina del comportamiento alternativo adecuado a Derecho, se acoge la del incremento del riesgo o se rechazan ambas; un punto en el que aquí no es posible entrar(36).

6. La concurrencia de un “comportamiento adecuado a un tipo total de injusto” sin que el sujeto lo conozca (debido, por ejemplo, a una suposición errónea y vencible de la concurrencia de los presupuestos objetivos de una causa de justificación), podría dar lugar a un “comportamiento adecuado a un tipo total de injusto imprudente”. Si se produce de modo objetivamente imputable el “resultado total de injusto”, entonces cabría la sanción a título de imprudencia. Recuérdese, con todo, que también en este ámbito son aplicables mutatis mutandis las consideraciones realizadas supra en el número marginal 4 (irrelevancia de un resultado salvador no imputable objetivamente a una acción de justificación) y en el número marginal 5 (¿irrelevancia de un resultado lesivo no justificado supuestamente no imputable al comportamiento no justificado?).

7. Si bien se observa, en realidad todo lo anterior conduce a la necesidad de plantear la cuestión de cuál es la teoría de la imputación objetiva (mejor: la teoría del tipo objetivo) propia de la teoría de los elementos negativos del tipo o del tipo total de injusto. En efecto, la teoría de los elementos negativos del tipo se ha mantenido básicamente como una teoría del error(37); aunque al mismo tiempo ha efectuado una aportación decisiva a la clarificación de la identidad material existente entre la conducta atípica y la justificada. Lo que debería expresarse ya en estos términos: entre el “comportamiento no adecuado a un tipo de injusto específico” y el “comportamiento no adecuado a un tipo total de injusto”. Pero no se ha pronunciado con claridad sobre su teoría de la imputación objetiva: mejor sobre la teoría del comportamiento adecuado a un tipo total de injusto y la de la imputación objetiva del resultado total de injusto.

8. Sobre todo porque, además, una cosa es afirmar que la conducta atípica y la conducta justificada resultan ser sustancialmente lo mismo para el Derecho penal. En cambio, otra distinta es sostener que la dogmática del tipo objetivo en sentido estricto y la del tipo objetivo en sentido amplio (total) han de ser exactamente idénticas(38), que el significado de la producción o no del resultado típico y del resultado globalmente injusto es el mismo, etc. En realidad, ni siquiera acaban aquí los problemas. En efecto: ¿Es realmente lo mismo una tentativa típica no justificada que una consumación típica objetivamente justificada pero sin elemento subjetivo de justificación? ¿y qué ocurre en el caso de la tentativa típica objetivamente justificada pero sin elemento subjetivo de justificación? O bien: ¿Es lo mismo una imprudencia típica no justificada que un caso de dolo típico con suposición errónea de la concurrencia de los presupuestos de las causas de justificación? ¿y el caso de la imprudencia típica además con suposición errónea de la concurrencia de los presupuestos de una causa de justificación?

4. Causas de justificación en el seno de la teoría de la imputación objetiva del resultado de lesión

1. Con lo indicado a propósito de la teoría del tipo total de injusto no concluye la incidencia de las causas de justificación en la teoría de la imputación objetiva. En concreto, ya se ha indicado que dicha teoría constituye el marco para construir una doctrina de la imputación objetiva de un resultado total de injusto. La cuestión que conviene examinar a continuación es si las causas de justificación pueden tener ya alguna influencia en la imputación objetiva del resultado de lesión del bien jurídico(39). En definitiva, si las causas de justificación pueden entrar a integrar de algún modo la teoría del comportamiento típico(40).

2. Un relevante sector doctrinal, fundamentalmente en los últimos años, ha pretendido sostener, en efecto, que la concurrencia de una causa de justificación (o, al menos, de determinadas causas de justificación) excluye la propia imputación objetiva del resultado lesivo del bien jurídico (Rechtsgutsverletzungserfolg) a la conducta del sujeto. El problema es muy complejo y su tratamiento excede, obviamente, de las posibilidades de estas páginas. Probablemente, también en este punto sea necesario efectuar ulteriores distinciones. Creo que, al menos, deben distinguirse tres grandes bloques problemáticos. Por un lado, en algunos casos sucede que, si concurre una causa de justificación, se hace difícil afirmar que el bien jurídico haya resultado lesionado. Ello tiene lugar a propósito de bienes jurídicos intensamente normativizados, en los que el sustrato naturalista ha perdido buena parte de su relevancia jurídica o incluso toda ella. Pero podría llegar a sostenerse de modo general en la medida en que el bien jurídico se defina como esfera de libertad jurídicamente garantizada. A esta definición, en efecto, le es inherente una dimensión de relatividad: una esfera de libertad puede estar jurídicamente garantizada frente a un sujeto, pero no frente a otro que tuviera algún derecho de injerencia en ella(41). Así las cosas, quien accediera a esa esfera de libertad ejerciendo un derecho fundamental, cumpliendo un deber jurídico de hacerlo o incluso con base en una autorización pública para ello, no lesionaría el bien jurídico.

3. Por otro lado, cabe constatar la existencia de un sector doctrinal que excluye la imputación objetiva del resultado típico a la conducta del autor en casos, por ejemplo, de legítima defensa. El argumento es que en tales casos el resultado de lesión del agresor se imputa precisamente a la esfera de organización del agresor(42). Ello excluye la imputación del resultado a la conducta del agredido. De modo más general, se llega a señalar que aquellas disposiciones permisivas que se basan en una “exclusión de la imputación” (Zurechnungsausschluss o bien Verantwortungsausschluss) deben considerarse causas de exclusión de la tipicidad. Solo serían causas de justificación las que se basaran en un principio de ponderación(43).

4. Esta imposibilidad de realización típica en casos de concurrencia de causas de justificación se manifiesta, en tercer lugar, en un significativo número de tipos delictivos(44). Entre ellos se hallan, en particular, aquellos en los que el legislador define el comportamiento típico sirviéndose de elementos de valoración global del hecho (gesamttatbewertende Merkmale)(45). En estos tipos delictivos, la concurrencia de una causa de justificación cualquiera o, al menos, de determinadas causas de justificación (sin duda, el ejercicio de un derecho o cumplimiento de un deber) excluye el propio comportamiento típico y, en suma, la imputación objetiva del resultado lesivo que pueda haberse producido. Es cierto que los elementos de valoración global del hecho han dado lugar a discusión básicamente desde la perspectiva de las doctrinas del error. Sin embargo, parece claro que, de modo previo a la discusión acerca del alcance del dolo en estos tipos delictivos, debe profundizarse en la estructura del nexo de imputación objetiva en ellos. En concreto, para que el resultado resulte objetivamente imputable a la conducta del agente, dicho resultado debe a su vez constituir la expresión de la conducta en tanto que esta realiza tales características. No cabe descartar en este punto rupturas del nexo de imputación objetiva. Entre otras, desde la perspectiva del fin de protección de la norma o del comportamiento alternativo adecuado a Derecho (alternativamente, incremento del riesgo).

5. En realidad, la cuestión es si, en virtud de la doctrina de la imputación objetiva, no se podría incluso llegar a la conclusión de que todos los tipos de delito se están reconstruyendo, lenta pero inexorablemente, como tipos con elementos de valoración global del hecho. En el marco de la doctrina de la imputación objetiva es común aludir al comportamiento típico como la creación “riesgo jurídicamente desaprobado” (rechtlich missbilligtes Risiko) o, de forma todavía más clara, de un “riesgo no permitido” (unerlaubtes Risiko)(46). La “desaprobación jurídica” o el carácter “jurídicamente no permitido” tienen, por su parte, todo el aspecto de constituir elementos de valoración global del hecho. Así pues, al margen de la redacción legal, la reconstrucción teleológico-normativista de los tipos de la parte especial conduce a la progresiva introducción de elementos de las causas de justificación en la teoría del comportamiento típico y de la imputación objetiva del resultado a aquel.

6. Pawlik señala de modo lapidario: “Según la fórmula usual un resultado típico solo le es imputable al autor cuando este ha creado un peligro ‘jurídicamente desaprobado’ o bien ‘jurídicamente prohibido’ para el bien jurídico protegido en el tipo. Ahora bien, una acción en legítima defensa, a la que tiene derecho el autor, o una medida coactiva, a cuya realización el funcionario competente incluso está obligado, no pueden calificarse en absoluto como ‘jurídicamente desaprobadas’”(47). Ciertamente se ha consolidado la idea de que la conducta atípica y la conducta justificada resultan ser sustancialmente lo mismo para el Derecho penal. Además, es verdad que la normativización del tipo objetivo hace cada vez más artificiosa la distinción entre causas de atipicidad y causas de justificación. Cuestión distinta es, sin embargo, llegar a la afirmación de que la autonomía de la tipicidad carece de sentido dogmático-sistemático, moviéndose únicamente en el plano didáctico, estructural o pragmático(48). Precisamente quien asume, como aquí se hace, una sistemática bipartita en la teoría del delito y consiguientemente acoge la idea de que tipicidad y causas de justificación son partes —cada vez más entremezcladas— de un todo, debe insistir en que conviene no prescindir de las distinciones que sean necesarias(49). No solo porque estas reduzcan la complejidad(50). También, y sobre todo, porque como Schünemann ha puesto reiteradamente de relieve, sin ellas perdemos precisamente lo específico de nuestra tradición sistemática(51): proporcionar un tratamiento coherente, igualitario y predecible al mayor número posible de casos.

(1) Es común afirmar que el planteamiento de la cuestión de la relación entre imputación objetiva y causas de justificación debe retrotraerse a Puppe, JZ 1989; pp. 728-729 y Kuhlen, FS Roxin, 2001; pp. 331 y ss.; así Hefendehl, FS Frisch, 2013; pp. 465 y ss. Sin embargo, la identificación de la primera dimensión del problema se encuentra ya en Wolter, Objektive und personale Zurechnung von Verhalten, Gefahr und Verletzung in einem funktionalen Straftatsystem, 1981; p. 20, distinguiendo ya entre “creación de posibilidades de salvación” y “producción de un resultado de salvación”. En lo que sigue, las expresiones “resultado salvador” y “resultado de justificación” se utilizarán como sinónimas, aunque la segunda sea seguramente más omnicomprensiva.

(2) Cfr. Roxin, AT, I, 4ª ed., 2006, § 14 I, nº 113 y ss.

(3) Crítico con la propia posibilidad de este planteamiento, Hefendehl (nº 1), pp. 469-470.

(4) Al que la doctrina alude con frecuencia como “riesgo no permitido” (unerlaubtes Risiko), lo cual resulta lingüísticamente chocante si se considera que las causas de justificación son permisiones (Erlaubnisse, Erlaubnissätze).

(5) Sobre esta doctrina, estrechamente relacionada con la teoría de los elementos negativos del tipo, Hefendehl (nº 1), pp. 473 y ss., partiendo de ella para indicar que, según esta, una conducta justificada no puede sino constituir un “riesgo permitido”.

(6) La definición de los bienes jurídicos como “espacios de libertad jurídicamente garantizada” conduciría a una homogeneización fuerte de ambas sublíneas.

(7) Especialmente intenso en los tipos con elementos de valoración global del hecho.

(8) Una propuesta de diferenciación es la de Renzikowski, Notstand und Notwehr, 1994; El mismo, FS Hruschka, 2005; pp. 643 y ss. Para otra propuesta cfr. Jäger, Zurechnung und Rechtfertigung als Kategorialprinzipien im Strafrecht, 2006; p. 21.

(9) En España, de modo especial, Trapero Barreales, El error en las causas de justificación, 2004; La misma, Los elementos subjetivos en las causas de justificación y de atipicidad penal, 2000. Ya antes, Sanz Morán, Elementos subjetivos de justificación, 1993; Valle Muñiz, El elemento subjetivo de justificación y la graduación del injusto penal, 1994.

(10) Sobre el origen de esta opinión en la obra de Armin Kaufmann, Cfr. Roxin (nº 2), § 14 H, nº 88-89 con múltiples referencias.

(11) Cfr. los ejemplos en Roxin (n.2), § 14 H, nº 88. Aparentemente, Engländer, en: Matt/Renzikowski, StGB Kommentar, 2013, previo a los §§ 32 y ss. nº 5.

(12) Cfr., por ejemplo, Matt/Renzikowski/Engländer, StGB Kommentar, Previo a los §§ 32 y ss. nº 8; Rönnau, en: StGB Leipziger Kommentar, 12ª edic., 2006, previo al § 32, nº 82 y ss.; Pawlik, Das Unrecht des Bürgers, 2012; p. 208.

(13) Wolter (nº 1), pp. 134, 139.

(14) Wolter (nº 1), pp. 134 f.; Schünemann, GA 1985; pp. 341, 373-374. Habría que añadir que la solución de la tentativa inidónea para este caso, en el que la conducta resulta objetivamente adecuada ex ante para producir el resultado de justificación, presupone: i) la acogida de un concepto subjetivista de tentativa inidónea; y ii) la asunción de la teoría del tipo total de injusto. Si se parte de cualquier otro concepto de tentativa inidónea, parece claro que algunos de estos casos habrían de recibir el tratamiento de la tentativa irreal: Cfr. Mir Puig, Sobre lo objetivo y lo subjetivo en el injusto (1988). En: Estado, pena y delito, 2006; pp. 208 y ss., 234 y ss.

Ello conduce además a un sector a rechazar que para la justificación de los tipos imprudentes sea precisa la concurrencia del elemento subjetivo de justificación, pues la tentativa del delito imprudente es impune: por ejemplo, Matt/Renzikowski/Engländer, previo a los §§ 32 ff. nº 9.

(15) Si el error fuera plenamente burdo, exclusivamente imputable al agente, habría que construir aquí una responsabilidad a título de dolo (ceguera ante los hechos).

(16) Si la conducta es inadecuada ex ante para producir el resultado de justificación, solo caben dos posibilidades: i) que este no se produzca; o ii) que este se produzca pero de forma no imputable objetivamente a la conducta. Debe descartarse la producción de un resultado justificante de forma objetivamente imputable a una conducta que ex ante era inadecuada para producirlo.

(17) Lo que requiere no una mera intención salvadora, sino una “posibilidad real de salvaguarda del bien jurídico”: Schünemann, JA 1975; pp. 435, 438-439; Wolter (nº 1), p. 137.

(18) Wolter (nº 1), pp. 139-140. Como se verá, esta forma de razonar es propia de la adopción de la doctrina del tipo total de injusto y no de la lógica de un tipo permisivo en sí mismo considerado. Desde esta última perspectiva, aquí se trataría en realidad de meros intentos de salvación.

(19) Mir Puig, FS f. Herzberg, 2008; pp. 55 y ss., 67-68. Al menos, ello valdría para algunas causas de justificación. Por otro lado, es cierto que también dentro de los tipos en sentido estricto se dan conflictos valorativos que deben ser resueltos mediante alguna clase de metarregla.

(20) Así, probablemente, Kindhäuser, AT, 4ª ed., 2009; pp. 136-137; Mañalich, Nötigung und Verantwortung, 2009; pp. 43 y ss.

(21) Ello, no obstante, plantea la paradoja de que el hecho de realizar una conducta adecuada (ciertamente solo) objetivamente ex ante para salvar carezca de toda relevancia.

(22) Solo a propósito de esta estructura puede afirmarse que el sujeto actúa de forma “objetivamente adecuada, pero con desconocimiento de la situación justificante” (“objektiv sachgemäß, aber in Unkenntnis der Rechtfertigungslage”): Roxin (nº 2), § 14 H nº 104.

(23) Wolter (nº 1), p. 140 nota 312. Para el caso del consentimiento presunto, si resulta ex post que casualmente la conducta del agente coincide con el consentimiento presunto del afectado, Roxin, FS f. Welzel, 1974; pp. 447 y ss., 460 opta por la justificación plena.

(24) En este sentido es en el que asumiría la afirmación de Köhler, Strafrecht AT, 1997; p. 321: “… la mera casualidad externa de que a la intención lesiva del autor se le añadan consecuencias favorables (…) no le quita nada al injusto personal fundamentado” (die bloß äußerliche Zufälligkeit, daß zur Verletzungsintention des Täters etwa günstige Folgen hinzutreten (...), nimmt dem begründeten personalen Unrecht nichts); en el mismo sentido p. 323. La diferencia con el planteamiento que aquí se sostiene radica en que Köhler no introduce en este ámbito las distinciones entre que concurra o no una relación de imputación objetiva.

(25) Sobre esta cuestión, recientemente, Pawlik (nº 12), pp. 195 y ss.

(26) Por ejemplo, Schünemann, GA 1985; pp. 348 y ss.; El mismo, Coimbra-Symposium f. Roxin, 1995; pp. 149 y ss., 174 y ss.; Schünemann/Greco, GA 2006; pp. 788 y ss. Sobre esta doctrina son fundamentales la obra pionera de Roxin, Offene Tatbestände und Rechtspflichtmerkmale, 1959; y la reciente de Rinck, Der zweistufige Deliktsaufbau, 2000.

(27) Cfr. las pruebas en Schünemann/Greco, GA 2006; p. 782 nota 25; LK/Rönnau, previo al § 32 nº 10 y ss.; también en Pawlik (nº 12) p. 204, nota 329.

(28) Roxin (nº 2), nº 104-105.

(29) Por utilizar aquí —modificada— la terminología de la conocida obra de Frisch, Tatbestandsmäßiges Verhalten und Zurechnung des Erfolgs, 1988, que resulta especialmente esclarecedora en este contexto.

(30) A mi entender, resulta demasiado simplista la reconstrucción que realiza Hefendehl de la teoría de la imputación objetiva propia de la teoría de los elementos negativos del tipo (Hefendehl —nº 1— pp. 474-475). A su juicio, esta supondría considerar sencillamente que “la conducta no justificada tendría que haber creado un peligro jurídicamente relevante, que se haya realizado en el resultado típico”, añadiendo que una conducta justificada no constituiría un “peligro normativamente relevante”, sino un “riesgo permitido”. A mi entender, estas consideraciones no son propias precisamente de la teoría de los elementos negativos del tipo. Pues no precisan suficientemente cuál es el resultado típico para esta, que necesariamente debe ser el “resultado total de injusto”. Más bien, parece que se refieran al resultado del tipo en sentido estricto. De ser así, se integran más bien en uno de los planteamientos, distintos de la doctrina del tipo total de injusto, que serán considerados más adelante.

(31) Próximo, Schlehofer, FS Puppe, 2011; S. 953 ff., 969 f.

(32) En realidad, cabría imaginar un caso: que en el mundo alternativo el sujeto hubiera realizado una conducta justificada ex ante, que ex post se revelara como inadecuada, de modo que no se produjera el resultado justificante. Pero parece claro que, en este contexto, no se está pensando en tal situación.

(33) La bibliografía sobre este problema, surgido a propósito de la responsabilidad médica, resulta ya difícil de abarcar. Cfr. amplias referencias en Swoboda, ZIS 2013; pp. 18 y ss., 20-21, notas 16 y 17. Entre los comentarios, Cfr. Matt/Renzikowski/Engländer, Previo a los §§ 32 y ss., nº 27; LK/Rönnau, previo al § 32 nº 230. Sobre su posible extensión a otros ámbitos distintos de la responsabilidad médica, por ejemplo, el de los delitos contra el patrimonio, LK/ Rönnau, previo al § 32 nº 231.

(34) JZ 1989; pp. 728 y ss., a propósito de la legítima defensa.

(35) Cuando Kuhlen (nº 1), pp. 339, 340, 347, alude al término resultado (Erfolg), está bastante claro que se refiere al resultado de lesión y no ciertamente al resultado total de injusto. Lo mismo ocurre con Dreher, Objektive Erfolgszurechnung bei Rechtfertigungsgründen, Diss., 2003; pp. 103 y ss., a propósito del consentimiento hipotético, pp. 141 y ss. a propósito de los casos en que el agente actúa sin “autorización justificante” (rechtfertigende Genehmigung), pero si la hubiera solicitado le habría sido concedida pues reunía los requisitos para ello.

“Resultado del hecho” (Taterfolg) es el otro término que utiliza Swoboda, ZIS 2013; pp. 26 y ss., al exponer el modelo de Kuhlen, que este ha ido reiterando en sus trabajos de la última década. Para Kuhlen, se trataría de que “en el resultado del hecho precisamente se haya realizado el riesgo resultante del déficit de justificación” (im Taterfolg gerade das aus dem Rechtfertigungsdefizit resultierende Risiko realisiert hat) (p. 27). Una valoración crítica de tal modelo se encuentra en pp. 27 y ss. En realidad, el planteamiento de Kuhlen sugeriría, de entrada, una observación como la siguiente: si en casos de defectos de causas de justificación es posible excluir la imputación objetiva del resultado típico, a fortiori en caso de concurrencia de una causa de justificación no debería imputarse el resultado típico.

(36) Roxin (nº 2), § 14 K nº 115.

(37) Lo reconocen Schünemann/Greco, GA 2006; p. 792: “La teoría de los elementos negativos del tipo es por tanto, como teoría del error, la única correcta…”.

(38) Además de la dimensión educativa, estructural, pragmática. De ahí que siga teniendo sentido sostener que la diferenciación, con todos los matices señalados, de tipicidad y antijuridicidad —aunque estas constituyan una unidad valorativa— contribuye a la reducción de la complejidad: LK/Rönnau, previo al § 32 nº 15 y ss., 19.

(39) Sobre el planteamiento de Kuhlen, seguido por otros autores, no se insistirá en lo que sigue aunque, obviamente, sería una manifestación más de lo que se indica.

(40) Un problema acerca de cuya relevancia tenemos indicios. Así, las dificultades para determinar si la adecuación social, el riesgo permitido y el consentimiento son causas de atipicidad o causas de justificación; o cuándo son lo uno y cuándo lo otro.

(41) Cfr. Renzikowski (nº 8), pp. 651 y ss. a propósito de las denominadas causas de justificación intrasistemáticas: “En caso de estado de necesidad se desplazan las fronteras de las esferas de libertad atribuidas al individuo“; “por tanto el agente en estado de necesidad no ha lesionado en absoluto el bien jurídico, ya que el bien objeto de injerencia en su atribución a la esfera de la víctima de la injerencia no goza protección jurídica”. Ya Renzikowski (nº 8), pp. 124 y ss., 161 y ss.; también Silva Sánchez, GA 2006; pp. 382 y ss., 384-385; el mismo, LH Rodríguez Mourullo, 2005; pp. 1.007 y ss., 1.023 y ss.

(42) Cfr. especialmente Palermo, La legítima defensa. Una revisión normativista, 2006; pp. 333 y ss.; Jakobs, System der strafrechtlichen Zurechnung, 2012; pp. 45-46.

(43) Jäger (nº 8), pp. 15 y ss., 21, 22 y ss. Crítico, a mi juicio con razón, Pawlik (nº 12), p. 212 nota 382.

(44) Cfr. Sobre ello, por ejemplo, Schlehofer (nº 31), pp. 953 y ss., 963-964; LK/Rönnau, previo al § 32 nº 14.

(45) Roxin (nº 2), § 10 E nº 45 y ss.

(46) Roxin (nº 2) § 11 B nº 53 y ss.

(47) Pawlik (nº 12) pp. 212-213. Abundando en esa misma línea, se señala que un comportamiento justificado no puede ser “contrario al deber de cuidado”: Pawlik (nº 12), p. 213 nota 383 con referencias. Sobre ello ya Lesch, Der Verbrechensbegbriff, 1999; pp. 264 y ss.

(48) Pawlik (nº 12) pp. 203, 205. Según este autor, la teoría del tipo de Mezger, llevada a sus últimas consecuencias, conduce a privar de base a “la autonomización del tipo en la sistemática del delito”.

(49) Así, Köhler (nº 24), S. 236: “Tipo de injusto y causa de justificación se encuentran por tanto en una relación lógica y material de diferentes niveles de concreción de la norma a partir de la relación jurídica”.

(50) LK/Rönnau, previo al § 32 nº 15 y ss., 19.

(51) Schünemann, FS Roxin, 2001; pp. 2 y ss.; El mismo, GA 2006, 378 y ss.