Inquietudes sobre el posible cobro de “plusvalías” en Bogotá como resultado de la construcción del metro

Revista Nº 194 Mar.-Abr. 2016

Álvaro Camacho Montoya 

Abogado Tributarista 

En estos días, en los medios de comunicación se han efectuado algunos comentarios sobre la intención del alcalde Enrique Peñalosa de, finalmente, construir la primera línea del metro en Bogotá.

De manera independiente a las discusiones de si los estudios técnicos que realizó la administración de Gustavo Petro serán útiles o no, o si habrá modificaciones importantes en el trazado, o si una parte de esa primera línea será elevada o subterránea, etc., también se debería prestar especial atención al asunto económico de dicho proyecto.

En efecto, es evidente que, a pesar de los dineros que aporte la Nación y el propio Distrito, en todo caso haría falta una parte muy importante de recursos para cubrir los costos de semejante obra. Y el proyecto del metro parece estar más cerca de concretarse de lo que creíamos hace unos pocos meses.

En el portal de internet de la revista Semana aparece una nota en la que se manifiesta que el alcalde Peñalosa, entre otros asuntos, “señaló que la reestructuración de los estudios que dejó la administración de Gustavo Petro estaría lista en tres meses y la licitación se abriría antes de que termine el 2016”(1).

Así, respetuosamente, este autor considera que también llegó el momento de que la Administración Distrital informe a la opinión pública acerca de la actuación que, en principio, tendrían los ciudadanos en el financiamiento de dicha obra.

A título de ilustración, en la ciudad capital existe una norma que establece que se podrían generar plusvalías en cabeza de los propietarios o poseedores de predios beneficiados “cuando se ejecuten obras públicas consideradas de ‘macroproyectos de infraestructura’ previstas en el plan de ordenamiento territorial y/o en los instrumentos que lo desarrollen, y no se haya utilizado para su financiación la contribución de valorización” (Ac. 352/2008, art. 13).

Entonces se deduce que, en teoría, el Distrito podría escoger entre el tributo de plusvalía o la contribución de valorización para financiar una parte de la construcción del metro.

Recordemos que en Colombia el tributo de plusvalía se genera por el mayor valor comercial que adquieren los inmuebles como resultado específico de ciertas acciones urbanísticas que autorizan, por ejemplo, para destinar un inmueble a un uso más rentable, o a una mayor edificabilidad; o la realización de obras públicas. Y la tarifa actual de este tributo en Bogotá es del 50% que se calcula sobre ese “mayor valor de mercado”.

A su turno, la contribución de valorización grava a los predios que obtengan un beneficio como consecuencia de obras de interés público. La base gravable de las contribuciones de valorización estará determinada por el costo de la respectiva obra pública dentro de los límites del beneficio que ella produzca a los inmuebles involucrados.

En este orden de ideas, y en relación con un asunto de especial interés ciudadano como la financiación del sistema de transporte público, surge, en primer lugar, el siguiente interrogante: con motivo de la construcción del metro en Bogotá, ¿a los propietarios y poseedores de inmuebles se les va a cobrar algún impuesto o contribución por dicha obra?

En el caso de que la respuesta a la anterior pregunta fuese afirmativa, surgen las siguientes inquietudes adicionales:

¿Existen estudios de cuál sería el tributo más apropiado (contribución de valorización, gravamen de plusvalía u otro) que se le cobraría a los “beneficiados por la obra”?

¿Cuándo, aproximadamente, se liquidaría y facturaría a los sujetos respectivos el gravamen que se les determine? O en otras palabras: ¿los tributos inmobiliarios serían recogidos antes, durante, o después de la construcción de la primera línea del metro?

¿Cuál sería el valor total estimado de lo que se esperaría recoger por los tributos inmobiliarios que se establezcan para la construcción del metro?

Teniendo en cuenta que sería la primera vez que la ciudad se enfrente a la construcción de una obra pública de semejante envergadura, ¿el tributo inmobiliario (que se defina) se cobraría a los propietarios y poseedores de inmuebles de todo el territorio del Distrito Capital o solo se reclamaría el respectivo gravamen en relación con los predios que encuentren próximos al trazado de la obra?

(1) Semana.com. “Las 5 razones de Peñalosa para cambiar el diseño del metro - El alcalde de Bogotá explicó por qué quiere cambiar la ruta y elevar la primera línea”. Nota publicada el 6 de enero de 2016.