Instrumentos financieros

Revista Nº 27 Jul.-Sep. 2006

Consejo Técnico de la Contaduría Pública 

(Colombia) 

1. Instrumentos Financieros

1.1. Normativa de referencia

IASB:

• NIC 32 “Instrumentos financieros: presentación y revelación”

• NIC 39 “Instrumentos financieros: reconocimiento y medición”

Colombia:

• Superintendencias Bancaria y de Valores (hoy fusionadas en la Superintendencia Financiera de Colombia)

• Circular Externa 3 del 2004

• Circular Externa 8 del 2004

• Circular Externa 21 del 2003

• Circular Externa 33 del 2002

• Circular Externa 100 de 1995

1.2. Alcance

El análisis de los estándares aplicables a los instrumentos financieros, busca determinar los cambios fundamentales que en materia de reconocimiento, medición y revelación de los instrumentos financieros presentan las NIC-NIIF frente a las normas locales, de tal suerte que se logre identificar los criterios básicos y críticos, que han de ser de vital importancia para la transición a una información contable uniforme, clara y de carácter global que cumpla con las necesidades de los distintos usuarios.

1.3. Resumen de la NIC 32 y 39 y divergencias con la normativa colombiana.

1.3.1. Definiciones y clasificación

Instrumentos financieros

La NIC 39 define un instrumento financiero como un contrato que da lugar, simultáneamente, a un activo financiero en una empresa y a un pasivo financiero o un instrumento de capital en otra empresa. A su vez especifica la definición de activo financiero, pasivo financiero e instrumento de capital así:

• Activo financiero: es todo activo que posee cualquiera de las siguientes formas: (a) efectivo, (b) un derecho contractual a recibir efectivo u otro activo financiero por parte de otra empresa, (c) un derecho contractual a intercambiar instrumentos financieros con otra empresa, en condiciones que son potencialmente favorables o (d) un instrumento de capital de otra empresa.

• Pasivo financiero: es un compromiso que supone una obligación contractual de entregar dinero u otro activo financiero a otra empresa, o de intercambiar instrumentos financieros con otra empresa, bajo condiciones que son potencialmente favorables.

• Instrumento de capital: es cualquier contrato que ponga de manifiesto un interés en los activos de la empresa, una vez han sido deducidos todos sus pasivos. Son activos y pasivos financieros de carácter monetario (también denominados instrumentos financieros monetarios) los activos y pasivo financieros a recibir o pagar en forma de importes fijos o determinables de dinero.

Lo que determina, además en el tratamiento contable de los instrumentos financieros como un contrato que da lugar simultáneamente a un activo o pasivo financiero o a un instrumento de capital.

Por su parte, la norma local, en lo referente a instrumentos financieros, establece únicamente la definición de inversión como valores o títulos de deuda o valores o títulos participativos que conforman los portafolios de la entidad. Las determinaciones que allí se expresan corresponden a la posición de activo financiero, como inversión dentro de la gestión del portafolio del negocio.

En estos términos, la norma internacional hace una mayor precisión entre lo que es un activo financiero, pasivo financiero e instrumento de capital, tanto para una posición activa como para una pasiva, sobre lo cual la norma colombiana no hace explícita referencia.

Valor razonable

Las NIC-NIIF distinguen entre valor razonable y valor de mercado, como herramientas de valoración de instrumentos financieros, los cuales define así:

• Valor razonable: es el importe por el cual puede ser intercambiado un activo, o cancelado un pasivo entre un comprador y un vendedor, interesados y debidamente informados, que realizan una transacción libre.

• Valor de mercado: es la cantidad que se puede obtener por la venta, o que se puede pagar por la adquisición de un instrumento financiero en un mercado activo.

Por su parte la norma local, para efectos de valoración, establece el valor o precio justo de intercambio, el cual es determinado de acuerdo a lineamientos técnicos, tales como:

a) El que se determine de manera puntual a partir de operaciones representativas del mercado, que se hayan realizado en módulos, o sistemas transaccionales administrados por el Banco de la República, o por entidades vigiladas por la Superintendencia Financiera, o con la intermediación de los designados por la Dirección General de Crédito Público, como corredores de valores especializados en TES Clase B (CVETES).

b) El que se determine mediante el empleo de tasas de referencia y márgenes calculados a partir de operaciones representativas del mercado, agregadas por categorías, que se hayan realizado en módulos o sistemas transaccionales administrados por el Banco de la República, o por entidades vigiladas por la Superintendencia de Valores (hoy fusionada en la Superintendencia Financiera) o con la intermediación de los designados por la Dirección General de Crédito Público, como corredores de valores especializados en TES Clase B (CVETES).

c) El que se determine mediante otros métodos, debido a la inexistencia de un valor o precio justo de intercambio, que pueda ser establecido a través de cualquiera de las previsiones de que tratan los literales anteriores.

Son valores o precios justos de intercambio, para efectos de lo previsto en el literal c. del inciso anterior, los que determine, un agente especializado en la valoración de activos mobiliarios o una entidad que administre una plataforma de suministro de información financiera, siempre y cuando las metodologías que se empleen para el efecto sean aprobadas de manera previa, mediante normas de carácter general expedidas por la Superintendencia Financiera.

Asimismo, la norma local establece atributos que deben considerados, además de los parámetros técnicos anteriormente descritos:

• Objetividad. La determinación y asignación del valor o precio justo de intercambio de un valor o título se debe efectuar con base en criterios técnicos y profesionales, que reconozcan los efectos derivados de los cambios en el comportamiento de todas las variables que puedan afectar dicho precio.

• Transparencia y representatividad. El valor o precio justo de intercambio de un valor o título se debe determinar y asignar con el propósito de revelar un resultado económico cierto, neutral, verificable y representativo de los derechos incorporados en el respectivo valor o título.

• Evaluación y análisis permanente. El valor o precio justo de intercambio que se atribuya a un valor o título se debe fundamentar en la evaluación y el análisis permanente de las condiciones del mercado, de los emisores y de la respectiva emisión. Las variaciones en dichas condiciones se deben reflejar en cambios del valor o precio previamente asignado, con la periodicidad establecida para la valoración de las inversiones determinada en la presente norma.

• Profesionalismo. La determinación del valor o precio justo de intercambio de un valor o título se debe basar en las conclusiones producto del análisis y estudio que realizaría un experto prudente y diligente, encaminados a la búsqueda, obtención, conocimiento y evaluación de toda la información relevante disponible, de manera tal que el precio que se determine refleje los montos que razonablemente se recibirían por su venta.

En conclusión, el valor razonable es determinado en la norma internacional como el valor a que están dispuestas las partes a realizar el intercambio, dadas las condiciones de simetría de información, es decir, que ambas partes estén interesadas y debidamente informadas sobre la operación a realizar. La manera cómo se determina el valor razonable se especifica más detalladamente en la parte del reconocimiento y medición de dichas operaciones, a través de mercados activos del instrumento financiero o a través de tasas de referencia si no existe dicho mercado.

Por su parte, la norma local hace referencia al valor o precio justo de mercado, no como el acuerdo de las partes, sino como el valor determinado a partir de las operaciones representativas del mercado, entidades reguladoras (Banco de la República, Superintendencia Financiera, entre otros) o a través de tasas de referencia y cálculo de indicadores.

Es evidente que en este punto la norma local y la internacional difieren en la determinación de este concepto, dado que las NIC-NIIF determinan el valor razonable, desde una perspectiva financiera de mercados perfectos, es decir, las partes determinan el valor de la transacción dada una información completa del mercado, sin intervención de otros agentes del mismo. Por su parte, la norma local establece los lineamientos de la valoración de la inversión, más dirigida a procedimientos técnicos financieros establecidos por los entes reguladores.

Derivados

Un instrumento derivado es definido por las NIC-NIIF como un instrumento financiero (a) que cambia su valor en respuesta a los cambios en una tasa de interés, de un precio de acciones, de un precio de materias primas cotizadas, de una tasa de cambio de monedas, de un índice o un indicador de precios, de una calificación o de un índice de crediticio o de una variable similar a las anteriores (a menudo denominada subyacente); (b) que requiere una inversión inicial neta muy pequeña o nula, respecto a otro tipo de contratos que tienen una respuesta similar ante cambios en las condiciones de mercado y (c) que se liquidará en una fecha futura.

Una operación de cobertura (o simplemente cobertura) la determina al señalar uno o más instrumentos, de forma que los cambios en su valor razonable compensen, total o parcialmente, los cambios del valor razonable o de los flujos de efectivo procedentes de la partida o instrumento objeto de cobertura.

Una partida cubierta (o instrumento cubierto) como un activo, un pasivo, un compromiso en firme o una transacción futura prevista que (a) exponen a la empresa a un riesgo de cambio en el valor razonable o en los flujos de efectivo futuros y que (b) para los propósitos de cobertura contable ha sido señalado explícitamente como objeto de cobertura.

Un instrumento de cobertura a efectos contables como un derivado, o bien (en limitadas ocasiones) otro activo financiero o pasivo financiero que ha sido señalado con este propósito, y del que se espera que los cambios en el valor razonable o en los flujos de efectivo generados compensen los cambios en el valor razonable o los flujos de efectivo, respectivamente, que procedan de la rúbrica considerada cubierta por el mismo.

Eficacia de la cobertura como el grado en el que los cambios del valor razonable o de los flujos de efectivo del instrumento cubierto, atribuibles al riesgo que se pretende cubrir, son compensados por el instrumento de cobertura.

La norma colombiana determina los derivados como operaciones financieras que pueden ejercerse para comprar o vender activos en un futuro, como divisas o títulos valores, o futuros financieros sobre tasas de cambio, tasas de interés o índices bursátiles. Los ejemplos más comunes de derivados son los contratos a término o “forwards”, las opciones, los futuros y los swaps o permutas financieras. Todos ellos son operaciones con cumplimiento en un futuro.

El término “subyacente” para hacer referencia al activo, tasa o índice de referencia, cuyo movimiento de precio determina el valor de un derivado.

En Colombia, los derivados suelen ser contratos hechos a la medida entre dos partes, donde por lo menos una de ellas es una entidad financiera. Por ello, los derivados aumentan la dependencia mutua entre instituciones financieras y exigen un mayor control sobre la instrumentación de estos productos.

Desde el punto de vista del usuario, los productos derivados generan principalmente riesgos de mercado, de contraparte, de operación y jurídicos. A continuación se describe cada uno de esos riesgos.

El concepto de derivado entre las dos referencias de comparación, nacional e internacional, no difieren en su significado, pues la norma internacional define los derivados como un instrumento financiero cuyo valor depende de los cambios de una tasa, de un precio, de un índice o de una calificación; y para el caso local, estos mismos parámetros de cambio del derivado son denominados subyacentes, teniendo la misma esencia internacional.

No obstante, el alcance de la normatividad local es inferior al de la norma internacional, dado que en Colombia, las operaciones con derivados y futuros no tienen un fuerte reconocimiento ni bases suficientes de mercado, dado que se vienen realizando dentro del marco de funciones de la Bolsa de Valores de Colombia, y estas operaciones se encuentran estipuladas dentro de la circular reglamentaría de esta entidad. Así las Operaciones a Plazos de Cumplimiento Financiero —OPCF— y Operaciones a Plazo de Cumplimento Efectivo —OPCE—, en general, se desarrollan como una acepción más de la Bolsa general, cuando se ha demostrado, por la experiencia de otros países de similar desarrollo al colombiano, que es necesario independizar las funciones de uno y otro mercado, y crear las instituciones pertinentes (en este caso las bolsas de futuros - cámaras de compensación) para el desarrollo del mismo. Por consiguiente, se genera una diferencia sustancial, dado el enfoque de estos mercados en el ámbito internacional y las condiciones del mercado local actual.

Categorización de instrumentos financieros

La norma internacional hace una categorización de los instrumentos financieros, así:

Instrumentos financieros al valor razonable con cambios en resultados. Son instrumentos para negociar, entre los que se incluye cualesquier instrumento de las otras categorías, excepto por los instrumentos de capital sin precios confiables ni mercados efectivos.

Préstamos originados o adquiridos por la empresa e inversiones hasta el vencimiento. Son los instrumentos a plazo fijo o determinado que la empresa mantiene para su liquidación, excepto que se trate de títulos que, de naturaleza similar, la empresa ha negociado en los dos últimos años en forma significativa, salvo situaciones excepcionales de pérdida de control.

Instrumentos disponibles para la venta. Son activos financieros que no son (a) préstamos y partidas por cobrar originados por la propia empresa, (b) inversiones mantenidas hasta el vencimiento o (c) un activo financiero mantenido para negociar.

Instrumentos con fines de cobertura.

La categorización sobre inversiones que en Colombia se realiza se determina sobre la base de:

Inversiones negociables. Corresponden a los valores o títulos que han sido adquiridos con el propósito principal de obtener utilidades por las fluctuaciones del precio a corto plazo.

Inversiones para mantener hasta el vencimiento. Corresponden a los valores o títulos respecto de los cuales el inversionista tiene el propósito serio y la capacidad legal, contractual, financiera y operativa de mantenerlos hasta el vencimiento de su plazo de maduración o redención. El propósito serio de mantener la inversión es la intención positiva e inequívoca de no enajenar el valor o título, de tal manera que los derechos en él incorporados se entiendan en cabeza del inversionista.

Inversiones disponibles para la venta. Corresponden a los valores o títulos que no se clasifiquen en ninguna de las anteriores, y respecto de los cuales el inversionista tiene el propósito serio y la capacidad legal, contractual, financiera y operativa de mantenerlos cuando menos durante un año, contado a partir del primer día en que fueron clasificados por primera vez o en que fueron reclasificados, como inversiones disponibles para la venta. Vencido el plazo de un año, el primer día hábil siguiente, tales inversiones pueden ser reclasificadas en cualesquiera de las otras categorías, siempre que cumplan a cabalidad con las características atribuibles para cada clasificación. Forman parte de esta clasificación los valores o títulos participativos con baja o mínima bursatilidad y los valores o títulos participativos cuando se tiene la calidad de matriz o controlante del respectivo emisor. No obstante, estas inversiones, para efectos de su venta, no requieren de la permanencia de un año de que trata el primer párrafo de este numeral.

La clasificación de los instrumentos financieros establecida por el estándar internacional tiene el objetivo de mitigar las volatilidades sobre los resultados, al punto que orienta la clasificación, reconocimiento y medición en materia del efecto del valor razonable sobre los resultados.

Esta clasificación implica una decisión de la empresa para reconocer en los resultados las variaciones de precios o tasas de interés, en el patrimonio, o simplemente no reconocerlas, distinto al sistema local actual de reconocer impactos de los instrumentos, sin considerar su vocación dentro de la gestión de la empresa.

La empresa selecciona la clase de inversiones que se afectarán a valor razonable con efecto en resultados, y las demás las tratará como mantenidas hasta el vencimiento, disponibles para la venta o con fines de cobertura, considerando la naturaleza similar de un patrón de inversión de una cartera específica.

Para el caso de las reclasificaciones, según los parámetros contenidos en las NIC-NIIF, las inversiones similares que la empresa ha negociado en los dos últimos años no pueden tratarse hasta el vencimiento, sino al valor razonable con efecto en resultados, por lo que las inversiones disponibles para la venta deben mantenerse en esa condición, no durante un año, sino hasta su liquidación o venta, no haciendo viable su traslado a cualesquier otra categoría, puesto que, las inversiones de capital o participación no pueden tratarse con efecto en resultados cuando los precios y mercados no son eficientes.

Otros conceptos de la norma internacional

El tema de los instrumentos financieros requiere la especificidad de un conjunto amplio de conceptos, entre otros los que se señalan a continuación:

Costo amortizado de un activo financiero o de un pasivo financiero. Es el importe al que fue medido inicialmente el activo o el pasivo financiero, menos los reembolsos del principal, más o menos, según el caso, la imputación gradual acumulada de cualquier diferencia existente entre el importe inicial y el valor de reembolso en el vencimiento, y para los activos financieros, menos la pérdida del valor por el deterioro o improbable recuperación (reconocida directamente o mediante una partida correctora).

Método del interés efectivo. Es un método para calcular la imputación de interés utilizando la tasa de interés efectiva del activo, o pasivo financiero. Esta tasa de interés efectiva es la tasa de descuento que iguala exactamente la corriente esperada de pagos futuros hasta el vencimiento o bien hasta la fecha en que se realice la próxima revisión de interés, según los precios de mercado, con el valor neto contable del activo o pasivo financiero. Este cálculo debe incluir todas las comisiones, primas o descuentos a pagar o recibir por las partes que han efectuado el contrato.

Costos de transacción. Son los costos incrementales atribuibles directamente a la adquisición o desapropiación de los activos o los pasivos financieros.

Compromiso en firme. Es un acuerdo obligatorio para intercambiar una determinada cantidad de activos a un precio determinado, en una fecha o fechas futuras especificadas.

Control. Es el poder para obtener los beneficios económicos futuros procedentes del activo en cuestión.

Titularización. Es el proceso por medio del cual los activos financieros se transforman en valores.

Pacto de recompra. Es un acuerdo para transferir un activo financiero a un tercero, a cambio de efectivo u otro tipo de compensación, y asumir la obligación concurrente de volver a comprar el activo financiero en una fecha futura, por un importe igual al del efectivo o la compensación recibida, más un interés.

Dar de baja un instrumento financiero. Significa eliminar o dejar de reconocer contablemente un activo o un pasivo financiero o una parte de los mismos, en el balance de la empresa.

1.3.2. Reconocimiento

Las NIC reconocen los activos y pasivos financieros cuando de acuerdo a las cláusulas del contrato se ostente un derecho, o asuma una obligación al haberse convertido en parte obligada del mismo, por lo tanto, se afecta, sin ninguna condición, las partidas a cobrar y a pagar, los activos a adquirir o pasivos a incurrir, los contratos a plazos y las opciones financieras.

Al igual que no se reconocerán las operaciones futuras previstas cuando no existan activos ni pasivos objetos de adquisición, para tal efecto se empleará cualquiera de los siguientes métodos:

• Método de la fecha de liquidación. (Se contabiliza cualquier cambio en el valor razonable entre la fecha de negociación y la fecha de liquidación, en las pérdidas o ganancias o en el patrimonio neto, de acuerdo como se contabilicen los instrumentos financieros correspondientes).

Una vez seleccionado el método, se deberá aplicar de forma coherente para todas las compras y ventas de la misma categoría.

En relación con las bajas y retiros de un instrumento financiero, estos se reconocen cuando se pierde el control, así se mantenga el derecho contractual y el riesgo inherente del mismo, o cuando se pierde el control sobre una porción importante de él, lo que subordina el asunto del pago o expiración de la obligación contractual.

Además, las NIC-NIIF exigen el reconocimiento del resultado neto de la operación, es decir, la diferencia entre su importe contabilizado y las sumas de los importes recibidos o por recibir, pagados o por pagar, así como los ajustes previos que se hallan realizado para reflejar su valor razonable, que hubieran afectado al patrimonio neto, al igual que los costes que no hayan sido amortizados.

La norma colombiana establece que la decisión de clasificar un valor o título en cualesquiera de las categorías señaladas y su posterior reconocimiento debe ser adoptada por la entidad, en el momento de adquisición o compra de estos títulos o valores o en las fechas de vencimiento del plazo.

En todos los casos, establece que la clasificación debe ser adoptada por la instancia interna con atribuciones para ello, y tiene que consultar las políticas establecidas para la gestión y control de riesgos. Al igual que se debe documentar y mantener a disposición de la respectiva superintendencia, los estudios, evaluaciones, análisis y, en general, toda la información que se haya tenido en cuenta, o a raíz de la cual se hubiere adoptado la decisión de clasificar o reclasificar un valor o título, como inversiones para mantener hasta el vencimiento o inversiones disponibles para la venta.

En conclusión, la norma internacional al determinar el reconocimiento de contratos a plazo en la adquisición de activos o pasivos para adquirir o vender en el futuro trasciende el reconocimiento tradicional de activos y pasivos, dado que incorpora nuevos recursos y obligaciones, que si bien su efecto es nulo, genera un impacto en la relación ponderada de patrimonio técnico y en el nivel de endeudamiento.

Con relación a los criterios para dar de baja los activos y pasivos de contratos con instrumentos financieros, dado el carácter de los mismos, que son objeto de reconocimiento, es fundamental la definición para determinar cuándo el activo debe darse de baja del balance, en tanto no es un asunto de derecho de la propiedad como se determina actualmente en Colombia, sino de ejercer control sobre el mismo, como lo determina la norma internacional.

1.3.3. Valoración

Valoración inicial. La NIC 39 establece que los instrumentos financieros se deben reconocer por su valor razonable. Los costos adicionales de transacción producto de la operación deberán ser incluidos en dicha valoración inicial, excepto por los clasificados en la categoría de medidos a valor razonable con efecto en resultados.

Las valoraciones posteriores deben ser revisiones periódicas valorativas para reconocer los cambios en el valor razonable y reconocer la estimación objetiva de cualquier disminución o deterioro de su valor.

Se deberá evaluar en cada fecha de balance, si existe evidencia objetiva de que un activo financiero puede sufrir deterioro en su valor, y reconocer el efecto de los cambios en el valor razonable. Tal valoración se realizará sin deducir ningún costo en que se pudiera incurrir por su venta o cesión, de acuerdo con:

1. Activos financieros

• Los medidos a valor razonable con efectos en resultados y disponibles para la venta, por su valor razonable, cuando pueda ser determinado con fiabilidad.

• El resto de activos financieros: cuando tengan un vencimiento fijo, por su costo amortizado según el tipo de interés efectivo, y cuando no lo tengan, se valorarán al costo.

• Los mantenidos con propósito de cobertura se valorarán aplicando sus reglas específicas.

2. Los pasivos financieros

• Por su coste amortizado, salvo los mantenidos para negociar, que lo serán por su valor razonable.

• Los derivados que sean pasivos seguirán sus reglas específicas.

El reconocimiento de las diferencias valorativas se determina como beneficio o pérdida de acuerdo a cambios en el valor razonable del instrumento financiero, a excepción de los de cobertura, diferencia que deberán ser incluidas conforme a:

• Instrumentos medidos a valor razonable con efecto en los resultados, en el resultado neto del ejercicio en el que se ajusta.

• Activos financieros disponibles para su venta, directamente en el patrimonio neto hasta que el activo financiero sea dado de baja, momento en el cual el resultado acumulado reconocido hasta entonces en el patrimonio neto se traspasará a las pérdidas y ganancias del ejercicio.

• Para los instrumentos financieros registrados contablemente por su costo amortizado se reconocerán las pérdidas o ganancias que correspondan en el resultado neto del ejercicio en que causen baja.

Por su parte, la norma colombina determina la valoración inicial de las inversiones como cambios en el valor de las mismas, a partir del día siguiente a la fecha de su compra, el cual se debe efectuar de forma individual para cada título o valor.

Las valoraciones posteriores corresponderán a revisiones periódicas de acuerdo con las siguientes condiciones:

1. Valores adquiridos mediante operaciones de cobertura

El valor inicial es el que corresponde al valor del derecho, calculado para la fecha de la respectiva operación.

2. Inversiones negociables

La diferencia que se presente entre el valor actual de mercado y el inmediatamente anterior del respectivo valor o título se debe registrar como un mayor valor o menor valor de la inversión, y su contrapartida debe afectar los resultados del período.

3. Inversiones para mantener hasta el vencimiento

La actualización del valor presente de esta clase de inversiones se debe registrar como un mayor valor de la inversión y, su contrapartida debe afectar los resultados del período.

4. Inversiones disponibles para la venta

Títulos de deuda:

Contabilización del cambio en el valor presente, ajuste al valor de mercado (superávit por valorización o desvalorización en el patrimonio de la entidad).

Títulos de participación:

• De baja o mínima bursatilidad o sin ninguna cotización (superávit por valorización - provisión o desvalorización).

• De alta y media bursatilidad: ganancia o pérdida acumulada no realizada, dentro de las cuentas del patrimonio con abono o cargo de la inversión.

Sobre lo anterior, se puede concluir que el estándar determina que el reconocimiento inicial de los instrumentos financieros se hace a valor razonable, incluido los costos de transacción en el caso de las inversiones, cuyas variaciones de valor no tenga efecto en los resultados. El hecho de no considerar los costos de adquisición puede significar el reconocimiento de pérdidas para instrumentos negociados a tasas inferiores de mercado o a precios superiores, además de requerirse de un mercado activo para efecto de medición de estos instrumentos.

Con relación a la valoración posterior:

• Las inversiones de capital con mínima o baja bursatilidad, si bien pueden clasificarse como disponibles para la venta, no podrían ser objeto de la aplicación de un valor de mercado, por cuanto no es confiable, de manera que deben manejarse al costo.

• Todas las inversiones, excepto aquellas clasificadas como instrumentos financieros con cambios en resultados, deben ser objeto de cálculo del deterioro del activo. Los cambios se registrarán contra los resultados en todos los casos, independientemente de los montos patrimoniales. En el caso de los instrumentos disponibles para la venta estos no podrán tampoco ser afectados por las diferencias en cambio, sino por las pérdidas de valor razonable.

• Los criterios para la determinación de una pérdida de valor se tratan como una evidencia objetiva y no subjetiva o estimable por parte de la firma.

Por tanto, no serán objeto de reconocimiento patrimonial las inversiones de capital con precios poco eficientes, lo que significa una reversión de los superávit por valorización generados. Por otro lado, más representativo puede ser el reconocimiento de los deterioros con cargo a resultados, como se predica también de los surgidos en las inversiones disponibles para la venta.

1.3.4. Reclasificaciones

La NIC 39 establece que las reclasificaciones de valor se generan al darse un cambio en el criterio de valoración, ya que la norma regula los traspasos para evitar que se puedan aflorar beneficios aparentes que no correspondan a ninguna causa económica real, los cuales se presentan:

• Cuando se pueda disponer de una valoración fiable para un activo financiero que antes no la tenía; a partir de ese momento se deberá valorar tomando su valor razonable, y tratarse los efectos de acuerdo con la categoría de clasificación.

• Cuando se hubieren clasificado inversiones como mantenidas hasta el vencimiento, en las que, como consecuencia de cambios en la intención de la empresa o en su capacidad efectiva de mantenerla, deban tratarse como inversiones disponibles para la venta, y en las que el efecto de la medición a valor razonable deba afectar el patrimonio.

El caso contrario, cambiar el criterio de medición de valor razonable a costo amortizado puede ser debido a cambios en la intencionalidad de la empresa, a la recuperación de su capacidad efectiva, a haber transcurrido los dos años de penalización durante el cual la empresa no podrá realizar inversiones al vencimiento, como consecuencia de haber quebrantado en el pasado la permanencia de las mismas en esta clasificación, o no poder disponer de información sobre su valor razonable para un instrumento, que anteriormente se hubiera valorado con este criterio.

De acuerdo con lo anterior, cuando en un activo financiero se sustituya el valor razonable por su costo amortizado, las diferencias —pérdidas o ganancia— que se hubieran podido reconocer con anterioridad en el patrimonio neto se deberán tratar así:

• Activos financieros con vencimiento fijo: los resultados que se hayan registrado en el patrimonio neto se deberán imputar a lo largo de su vida remanente, considerando la inversión mantenida hasta su vencimiento. Además, las diferencias entre los nuevos costos de amortización y los valores que estén en su vencimiento, también se imputarán a lo largo de sus vidas remanentes como ajustes en su rendimiento.

• Activos financieros sin fecha de vencimiento: cualquier ganancia o pérdida que se hubiera llevado directamente al patrimonio neto deberá permanecer hasta que cada uno de los activos sea enajenado o dispuesto de otra forma, momento en el cual se traspasará al resultado neto del ejercicio correspondiente.

Por su parte, la norma colombiana permite las reclasificaciones de las inversiones conforme con:

• De inversiones hasta el vencimiento a inversiones negociables. Por deterioro significativo en las condiciones del emisor, por cambios en la regulación o por proceso de fusión.

• De inversiones disponibles para la venta a inversiones negociables o a inversiones hasta el vencimiento. Cuando se cumpla con el plazo mínimo de un año, cuando el inversionista pierda su calidad de matriz.

• Cuando las inversiones hasta el vencimiento o inversiones disponibles para la venta se reclasifiquen a inversiones negociables, las ganancias o pérdidas no realizadas se deben reconocer como ingresos o egresos el día de la reclasificación.

• Los valores o títulos que se reclasifiquen con el propósito de formar parte de las inversiones negociables no pueden volver a ser reclasificados.

De acuerdo con lo expuesto en la norma internacional son excepcionales las reclasificaciones a la categoría de instrumentos financieros con efecto sobre los resultados. No son viables reclasificaciones para mantener hasta el vencimiento a inversiones que se tratan con efecto en los resultados, solo son posibles reclasificaciones a disponibles para la venta, con efecto en el patrimonio más que en los resultados. Por supuesto, la excepción se predica de la presencia de un indicador o mercado activo fiable.

La excepción a la regla de trasladar inversiones con efecto sobre resultados a otra categoría se desprende de la desaparición o falla del mercado activo, como generador confiable de precios. En este caso, el último valor se tratará como costo amortizado y las variaciones en patrimonio se mantendrán ahí para el caso sin término fijo de vencimiento, o se amortizarán hasta el vencimiento para el caso de término fijo del instrumento financiero.

En consecuencia, la dinámica de los resultados estará en función de las predecisiones de inversión, de suerte que las políticas establecidas estarán pensadas en la reducción de la volatilidad de las ganancias o pérdidas por la administración de activos financieros.

1.3.5. Revelaciones

La NIC 32 exige revelaciones de carácter general, de acuerdo a como los instrumentos financieros fueron clasificados, bien sea por su totalidad, o bien por cada una de sus partes integrantes, como instrumentos de activo, de pasivo o de capital, y según las definiciones correspondientes a cada categoría y el fondo económico del contrato. Además, para cada clase de instrumento , esté o no reconocido en el balance, las NIC-NIIF proporcionan información sobre su naturaleza y alcance —plazos, condiciones, grado de incertidumbre—, políticas métodos contables utilizados —reconocimiento y bases de valoración—.

Sobre el uso del valor razonable se debe revelar información correspondiente a cada clase de instrumentos financieros, estén o no reconocidos en el balance.

Con relación a los instrumentos compuestos, que corresponde al caso en el que un instrumento financiero comprende simultáneamente una parte de pasivo y otra de capital, lo cual hace que deban clasificarse por separado, debe informarse sobre la asignación al componente, cuya valoración aislada sea más difícil —normalmente el instrumento de capital— el importe resultante de deducir del valor total del instrumento, la parte que corresponda al elemento del pasivo.

En la valoración por separado de ambos componentes, debe ajustarse en la medida que sea necesario los importes obtenidos, prorrateando la posible diferencia que exista entre el valor conjunto y la suma individual de las dos partes.

Además, los distintos instrumentos financieros se agruparán en las clases que resulten apropiadas según la naturaleza de la información a proporcionar, teniendo en cuenta las características, el reconocimiento y los criterios de valoración aplicados.

En materia de las políticas de gestión de riesgos, la empresa, dentro de la información, deberá describir los objetivos y políticas de cobertura respecto de la gestión de los riesgos asumidos, además de informar sobre el grado de exposición a cada uno de ellos.

Por su parte, la norma local, aunque no está expresa y detallada como la norma internacional, establece que se debe revelar en las notas a los estados financieros, en forma comparada con el ejercicio inmediatamente anterior, toda la información necesaria para un adecuado entendimiento de las clasificaciones y valoraciones efectuadas, así mismo, establecer reglas sobre revelación de información al público.

La diferencia que genera lo establecido por las NIC-NIIF y las normas colombianas, referente a la profunda información a revelar sobre naturaleza, condiciones, riesgos y políticas en el manejo de las inversiones financieras, requiere incurrir en costos de tecnología de información y desarrollo de procesos coherentes con las políticas contables.

1.3.6. Coberturas

La contabilidad de cobertura constituye un intento de solucionar las asimetrías que pueden darse en la valoración y afectación a resultados de los elementos origen del riesgo y los instrumentos de cobertura. Por ello, los organismos de control han desarrollado diversos esfuerzos con objeto de aliviar las insuficiencias informativas que plantea el modelo contable tradicional basado en el coste histórico.

Básicamente, al acogerse a las posibilidades de la contabilidad de cobertura, las NIC-NIIF ofrecen alternativas que alivian el impacto que sobre los estados financieros pueden suponer los derivados, buscando esa simetría en la valoración e imputación al beneficio. Así pues, acogerse a la contabilidad de cobertura requiere del cumplimiento de una serie de requisitos generales, referentes al riesgo, a los instrumentos a utilizar y de evaluación de la eficiencia de la cobertura.

Por ese mismo orden, los mostramos a continuación:

Requisitos generales. Se requiere una documentación donde se establezca la asignación del instrumento derivado a una actividad de cobertura, describiendo el elemento y el riesgo asociado al mismo objetivo de cobertura. Deberá mostrarse la consistencia de dicha actividad con la estrategia de gestión de riesgo de la empresa. Esta designación deberá llevarse a cabo, en todo caso, a priori. También, se incorporará la forma en que prospectiva y retrospectivamente evaluará la efectividad y los resultados de la misma.

Objeto de cobertura. Los ítems posibles objetos de cobertura podrán ser tanto activos o pasivos reconocidos en los estados financieros, contratos en firme o transacciones previstas que puedan tener un impacto en resultados. Se excluyen las inversiones en subsidiarias o asociadas, los riesgos de los activos financieros mantenidos hasta su vencimiento y la adquisición de negocios (salvo riesgos de tipos de cambio). Podrá designarse una cartera de elementos patrimoniales objeto de cobertura, si muestran una exposición proporcional al riesgo del conjunto de la cartera. Pueden designarse tanto proporciones como porciones de tiempo de los ítems a proteger.

En cuanto a la descomposición de riesgos, en el caso de instrumentos financieros podrá ser objeto de cobertura tanto el valor razonable o los flujos de caja globales del elemento o atribuidos específicamente a un riesgo específico o combinación de riesgos (tipo de interés, tipo de cambio, garantía crediticia...). Sin embargo, esto será imposible cuando el ítem objetivo no tuviese naturaleza financiera, a excepción del riesgo de tipo de cambio que podrá protegerse de forma específica.

Instrumento de la cobertura. La cobertura deberá llevarse a cabo mediante un instrumento derivado contratado con partes externas (fuera del grupo) o, a través de un derivado o elemento de naturaleza distinta a los derivados, para el caso de la cobertura de riesgo de moneda extranjera. Se permite la contabilidad de cobertura cuando esta se lleva a cabo de forma indirecta (diferente naturaleza del objeto e instrumento), siempre que el correspondiente test de eficiencia sea positivo, tanto a priori como en las sucesivas evaluaciones a posteriori de la cobertura.

Existen bastantes limitaciones a la utilización de esta contabilidad en el caso de la utilización de la venta de opciones. Tampoco puede designarse una porción de la vida del derivado como cobertura ni separar los distintos componentes del derivado y asignarlos a una cobertura.

Efectividad. La evaluación de la efectividad de la cobertura se llevará a cabo tanto prospectiva como retrospectivamente y, en este caso, previa a cada emisión de estados contables. Se entenderá efectiva la cobertura, si esta ofrece una compensación del 80%-125%. Una evaluación con resultados negativos supondrá bien que la contabilidad de cobertura no pueda aplicarse, de tratarse del análisis prospectivo o, una vez iniciada, su finalización.

La evaluación podrá llevarse a cabo a través de un método transversal (shortcut-method), consistente en la comprobación de la coincidencia entre todos los elementos críticos del derivado e ítem objetivo de la cobertura (cantidad, subyacente, fechas o períodos...), no siendo necesario el desarrollo del análisis mediante ratios o métodos estadísticos adicionales.

En la evaluación podrá excluirse el valor temporal, descuentos o primas característicos de los derivados. Salvo lo ya enunciado, son inexistentes las limitaciones en cuanto al método a elegir, los datos a analizar y su periodicidad; tan solo deberá seguir la empresa el principio de uniformidad llevando a cabo los análisis de igual modo en las evaluaciones sucesivas de la misma cobertura o en aquellas otras de naturaleza similar.

Expuestos los requisitos, presentamos las opciones en cuanto a los métodos de contabilidad de cobertura, que estarán en función del riesgo objetivo. Así nos encontramos con la contabilidad de cobertura de valor razonable, de cash-flows o de inversión en filiales extranjeras.

Coberturas de valor razonable. Mediante la misma se imputan al resultado del ejercicio tanto la variación en el valor razonable de un activo o pasivo cubierto como del instrumento. Los derivados quedarían valorados a valor razonable y los elementos cubiertos al valor al inicio de la cobertura, junto con la variación experimentada en su valor razonable desde ese momento. En los contratos en firme, a pesar de estar expuestos a riesgos de estas características, sus coberturas deberán registrarse como los riesgos de cash-flows.

Coberturas de cash-flows. Se establece un método contable específico para los riesgos de variabilidad de los flujos de caja asociados a activos y pasivos reconocidos, así como de las transacciones previstas. Mediante este mismo método se contabilizarán los contratos en firme, con objeto de no reconocer en balance nuevos elementos que de otra forma no se reconocerían, presentando así inconsistencias. En la contabilidad de coberturas de cash-flows, los resultados originados por la actualización a valor razonable del derivado se mostrará en el patrimonio, de la siguiente forma:

• El saldo del componente específico de los fondos propios deberá igualarse al menor (en valor absoluto) de los siguientes: a) la pérdida o ganancia acumulada en el derivado desde el inicio de la cobertura; b) el cambio en el valor razonable de los flujos de caja del elemento cubierto desde el inicio de la cobertura.

• Se imputará a resultados el exceso, nunca en su defecto, del cambio experimentado por el derivado sobre el de los flujos de caja del objeto de cobertura, así como el componente de valor temporal considerado como ineficiente.

• Los resultados así mostrados en los fondos propios permanecerán hasta que el elemento cubierto afecte a las pérdidas y ganancias de la empresa, momento en el que se imputarán a este estado financiero o, de haber dado lugar la transacción anticipada o el contrato en firme a un activo o pasivo, corregirán su valor. Bajo este mismo método se contabilizarán las coberturas de las inversiones netas en moneda extranjera.

1.4. Efectos

La aplicación de las NIC 32 y 39 traerá como consecuencia el reconocimiento dentro del balance de compromisos que, en muchas ocasiones, son mostrados fuera del balance, en cuentas de orden, en tanto califican como activos o pasivos financieros.

La norma puede producir un cambio importante en términos de resultados, pues no solo incrementará los casos en que las variaciones de valor de los instrumentos financieros se reconocerían como elementos del estado de pérdidas y ganancias, sino que limitará las prácticas de reclasificación interna de los instrumentos con impacto en los resultados.

La norma estimula el reconocimiento en términos de esencia y no de forma —privilegia el concepto de control sobre el de propiedad— y propende por un mayor análisis de los flujos de fondos implícitos en los instrumentos.

Además, el cumplimiento de estos estándares en Colombia, en materia de instrumentos derivados, requiere una profundización del mercado activo de valores, dado que las condiciones actuales de su estructura institucional y operativa no permite el cumplimiento de requerimientos impuestos por el estándar en materia de reconocimiento y medición, en especial en materia de coberturas.

No obstante, en Colombia, a través de los organismos de inspección y control, se han desarrollado diversos trabajos, con el objeto de generar transparencia en la información, y consolidar un mercado colombiano confiable.

Si bien es cierto que el mercado de valores colombiano no tiene la magnitud y el desarrollo de otros mercados internacionales, se han venido realizado diferentes planes estratégicos en busca de “promover un mercado de valores eficiente, transparente y competitivo, con altos niveles de integridad y profesionalismo, propendiendo por una regulación adecuada y por una supervisión efectiva”, tal como lo establece la Superintendencia Financiera, y sobre lo cual se han establecido normas relacionadas con el gobierno corporativo —corporate governance—.

1.5. Conclusión

En la actualidad, se han presentado problemas con los planteamientos de las NIC 32 y 39, si bien es cierto que la Unión Europea ha resuelto algunos aspectos de la NIC 32, la NIC 39 sigue suscitando dificultades, principalmente, por la aplicación del valor razonable a la valoración de activos y pasivos de las entidades financieras y el cálculo de las provisiones técnicas y provisiones por riesgo de tipo de interés.

Ante esta situación, la comisión de la Unión Europea se ha mostrado favorable a la adopción parcial de la NIC 39, exceptuando solo aquellas disposiciones concretas que planteen dificultades, las que los expertos deberán superar en unos plazos estrictos, los más breves posibles y previamente acordados.

Bajo este panorama, y sin perjuicio de la implementación de normas de valoración a precios de mercado en Colombia para las instituciones financieras y del mercado de valores, se requiere ponderar, mediante un análisis juicioso y profundo, el impacto de los cambios puntuales sobre clasificación, reclasificación, medición y reconocimiento de los instrumentos financieros, con fuerte presión sobre algunos subsectores del sistema financiero.

2. Instrumentos financieros - revelaciones

2.1. Normativa de referencia

IASB:

• NIIF 7 “Instrumentos financieros: revelaciones”

Colombia:

• Decreto Reglamentario 2649 de 1993

2.2. Alcance

El objetivo de la NIIF 7 es establecer los requerimientos a seguir respecto de las revelaciones sobre los instrumentos financieros que posean las empresas. El propósito de la norma es lograr un nivel adecuado de revelación respecto de los instrumentos financieros incluidos en los estados financieros, de tal forma que los usuarios de estos sean capaces de evaluar la importancia de dichos instrumentos sobre la posición financiera y el desempeño de la entidad, la naturaleza, extensión y la administración de los riesgos generados por tales instrumentos. El alcance de esta norma no se extiende para aquellos instrumentos financieros, contratos, e inversiones cubiertas por otros estándares, tales como: NIC 19, NIC 27, NIC 28, NIIF 2, NIIF 3 y NIIF 4.

La norma aplica a partir del 1º de enero del 2007, recopila las revelaciones sobre los estados financieros de bancos y otras entidades financieras y deroga la actual NIC 30.

2.3. Aspectos generales de la norma internacional

Para realizar las revelaciones, la entidad puede agrupar los instrumentos financieros de acuerdo con su naturaleza y características. Las revelaciones sobre instrumentos financieros deben permitir a los usuarios evaluar la importancia de estos en la posición financiera (balance general) y el desempeño de la empresa (estado de resultados).

En el balance general se deben hacer las siguientes revelaciones:

Categorías de activos financieros y pasivos financieros: se deben revelar en los estados financieros o en notas complementarias los montos por:

• Activos financieros y pasivos financieros al valor razonable a través de ganancias o pérdidas, mostrando de forma separada aquellos designados en el reconocimiento inicial, y de aquellos mantenidos para la venta de acuerdo con la NIC 39.

• Inversiones mantenidas hasta la maduración.

• Préstamos y cuentas por cobrar.

• Activos financieros disponibles para la venta.

• Pasivos financieros medidos al costo amortizado.

• Activos y pasivos financieros al valor razonable a través de ganancias o pérdidas:

• Si la entidad designa un préstamo o una cuenta por cobrar al valor razonable a través de ganancias o pérdidas, debe revelar los riesgos de créditos máximos a los que se expone, el valor razonable del instrumento y cualquier variación que en este se dé a causa del riesgo de crédito, y todos los cambios en el mercado que pudiesen generar mayores riesgos o nuevas modificaciones sobre el valor por el cual se reconoció el instrumento.

• Si la entidad designa un pasivo financiero al valor razonable a través de ganancias o pérdidas, debe revelar los cambios en el valor del producto por cambios en las condiciones del mercado. Puede interpretarse como variaciones en las condiciones del mercado, cualquier cambio experimentado por las tasas de interés, el precio de otros instrumentos de la entidad, o las tasas de cambio de monedas extranjeras.

• Además, deberá revelar los métodos usados para cumplir con los requerimientos anteriores, y si la entidad cree que al cumplirlos está representando fielmente el cambio en el valor razonable del activo o pasivo financiero atribuible a los cambios en el riesgo de crédito.

Reclasificación: si la entidad ha reclasificado un activo financiero midiéndolo al costo o costo amortizado en lugar del valor razonable o viceversa, deberá revelar el monto reclasificado y la razón para la reclasificación de acuerdo con los parágrafos 51 a 54 de la NIC 39.

Des-reconocimiento: una entidad puede haber transferido activos financieros, de tal manera que parte o todos los activos financieros no califican para el desreconocimiento (párrafos 15 a 37 de la NIC 39). La entidad debe revelar para cada clase de activos financieros:

• La naturaleza de los activos y de los riesgos y rendimientos de los de la naturaleza de los recursos.

• Cuando la entidad continua reconociendo todos los activos, los montos cargados de activos y los pasivos asociados.

• Cuando la entidad continua reconociendo.

Garantías: una entidad debe revelar el monto de los activos financieros que haya pignorado como garantías para pasivos o pasivos contingentes, incluyendo aquellos activos reclasificados. También, deberán revelarse las condiciones del compromiso. Cuando una entidad mantiene garantías y se le permite venderlas o volverlas a pignorar, deberá revelar el valor razonable de estas, así como de cualquiera que haya sido vendida o pignorada, además de los términos y condiciones asociados con el uso de la garantía.

Provisión para pérdidas de crédito: cuando los activos financieros están deteriorados por pérdidas de crédito y la entidad registra el deterioro en una cuenta separada, se deberán revelar los cambios que experimenta dicha cuenta durante el período para cada clase de activos financieros.

Instrumentos financieros compuestos con múltiples derivados incorporados: la entidad debe revelar la existencia de instrumentos financieros que contengan un componente de pasivo y de patrimonio y que incorpore a su vez otros instrumentos derivados.

Respecto del estado de resultados y el patrimonio en general, se deben revelar aquellos ítems de ingresos, gastos, ganancias o pérdidas sobre:

Ganancias y pérdidas netas de:

• Activos o pasivos financieros al valor razonable, mostrando de forma separada aquellos sobre los reconocidos inicialmente y sobre aquellos clasificados como mantenidos para la venta de acuerdo con la NIC 39.

• Activos financieros disponibles para la venta, mostrando separadamente el monto de ganancias o pérdidas reconocidas directamente (o removido de) en el patrimonio durante el período.

• Inversiones mantenidas hasta la maduración.

• Préstamos y cuentas por cobrar.

• Pasivos financieros medidos al costo amortizado.

• Los ingresos y gastos totales por intereses sobre activos financieros y pasivos financieros que no se encuentren al valor razonable, utilizando el método de interés efectivo.

Ingresos y/o gastos por honorarios originados por:

• Activos y pasivos financieros que no estén al valor razonable.

• Fondos de inversión y otras actividades fiduciarias que resulten de mantener inversiones en activos en nombre de individuos, y otras instituciones.

• Ingresos por intereses sobre activos financieros deteriorados de acuerdo con la NIC 39.

• El monto de cualquier pérdida por deterioro para cada clase de activos financieros.

La norma exige hacer otras revelaciones sobre políticas contables y sobre la contabilización de coberturas. Respecto de estas últimas, la entidad debe revelar el tipo de cobertura que se está haciendo, una descripción de la misma junto con la descripción del instrumento financiero designado como cobertura, su valor razonable y la naturaleza de los riesgos que se están cubriendo. El estándar también hace precisiones respecto de revelaciones sobre la determinación del fair value de los instrumentos financieros que posee, respecto de las metodologías y las fuentes de información a partir de los cuales se determinan los valores razonables de los instrumentos.

Como parte fundamental del estándar, se ubican las revelaciones respecto de la naturaleza y extensión de los riesgos originados por los instrumentos financieros que la entidad presenta en sus estados financieros a una fecha determinada. Los requerimientos de revelación se dividen en dos: revelaciones cualitativas y cuantitativas. Dentro de las primeras se encuentran básicamente la presentación de los riesgos generados, y los objetivos, políticas y procedimientos utilizados para administrarlos.

Las revelaciones de carácter cuantitativo se encuentran concentradas principalmente en la presentación de los riesgos de crédito de cada clase de instrumentos financieros, inclusive los activos financieros deteriorados, las coberturas y las renegociaciones de créditos, como también los riesgos de liquidez y de mercado de los mismos, particularmente, en la forma y/o métodos utilizados para calcularlos.

Como producto del proceso de mejora de los estándares asociados con el reconocimiento y presentación de instrumentos financieros, la NIIF 7 amplia los objetivos descritos en la NIC 32 y 39, y establece los principios para la presentación de instrumentos financieros, correspondientes a pasivos y patrimonio e, incluso, a la compensación de activos financieros y pasivos financieros. En principio, la orientación de esta NIIF es complementar los requerimientos de reconocimiento y medición expuestos en la NIC 32.

Dentro de las modificaciones más notorias impuestas por la NIIF 7 frente a las dos normas sobre instrumentos financieros (NIC 32 y 39) se encuentran:

• Extender los requisitos de revelación no solo como responsabilidad de los consejos de administración, sino de cualquier personal administrativo clave que intervenga en la medición y reconocimiento de los instrumentos financieros.

• Recopilar los requisitos de revelación, no solo de los bancos, sino de cualquier otra entidad que preste servicios de carácter financiero.

• Limitar el alcance de la NIC 32 solo a los aspectos de presentación dentro de los estados financieros de los instrumentos y no a su revelación.

• Fortalecer los requerimientos básicos de revelación impuestos por estas normas y por la NIC 1 Presentación de estados financieros.

• Extender los criterios de revelación buscando no solo el entendimiento, sino una evaluación más amplia del impacto que generan los instrumentos financieros sobre la posición y desempeño financiero y de los riesgos que estos producen.

2.4. Análisis frente a la norma colombiana

En el contexto nacional, el reconocimiento y revelación de los instrumentos considerados como activos y pasivos financieros se hace de acuerdo con las normas técnicas específicas determinadas para dichos elementos por parte de las entidades de supervisión y control de los distintos sectores. La asignación de valores a estos elementos se hace mediante la utilización de criterios de valoración tradicionales. Sin embargo, pueden considerarse valoraciones más complejas de estos activos y pasivos por la aplicación de diversas metodologías que dependen del sector o tipo de empresa en donde existan estos instrumentos. Por ejemplo, los bancos u otro tipo de instituciones financieras requerirán demostrar un alto grado de precisión respecto de los criterios de la valoración de los instrumentos financieros que poseen y los posibles riesgos crediticios y de mercado que estos pueden generar.