IVA en el servicio de restaurante y catering

Revista Nº 176 Mar.-Abr. 2013

Andrea Catalina Corredor Castillo 

Abogada y especialista en Derecho Tributario y Hacienda Pública 

Abogada Tributar Asesores SAS 

La decisión de gravar con el nuevo impuesto nacional al consumo el servicio de restaurante tuvo como objetivo “facilitar la formalización de los contribuyentes y disminuir los costos de cumplimiento al sistema tributario, permitiéndoles cobrar y declarar un impuesto mucho más simplificado”(1).

1. Servicio de restaurante

Con base en ese objetivo, se incluyó en la Ley 1607 de 2012 a través del artículo 78 una definición de restaurante, que a grandes rasgos es igual a la que traía el artículo 9º del Decreto 422 de 1991. Es importante mencionar que la definición incluye los servicios de cafeterías, heladerías, fruterías, pastelerías y panaderías, que se encontraban expresamente excluidas del concepto de restaurante en el artículo 9º del Decreto 422 de 1991 y que la DIAN había entendido gravados al 10% cuando el responsable realizara únicamente el hecho generador de venta de productos de panadería, pastelería y/o galletería, sin involucrar servicios de restaurante. Ahora, con la reforma, estos servicios se entenderán gravados

al 8% del impuesto al consumo, como veremos a continuación.

Ahora, con las modificaciones introducidas por la Ley 1607 del 2012, se encuentra excluido del IVA todo servicio de venta de alimentos y bebidas, bien sea que se adquieran para consumo en el lugar, para llevar o a domicilio, salvo el servicio de alimentación institucional o alimentación a empresas bajo contrato o catering, servicio del que hablaremos más adelante.

Sin embargo, no todo servicio de restaurante se encuentra excluido del IVA, pues el parágrafo del artículo 512-9 del estatuto tributario excluye de la aplicación del impuesto al consumo a los establecimientos de comercio que desarrollen sus actividades bajo franquicia, concesión, regalía, autorización o cualquier otro sistema que implique la explotación de intangibles. Así las cosas, un restaurante bajo la misma razón social, que opera en un local propio y en un espacio bajo concesión, como es el caso de las plazoletas de comidas de los centros comerciales o almacenes de grandes superficies, tendrá un tratamiento diferencial, pues en el primer caso su servicio estará gravado con el 8% por concepto de impuesto al consumo y por el contrario, en el segundo caso se le deberá aplicar el 16% correspondiente al impuesto sobre las ventas.

Es de aclarar que aunque el servicio de restaurante por una parte está excluido del IVA, por otra se encuentra sometido al impuesto al consumo, que no origina IVA descontable, pero que facilita el cumplimiento de las obligaciones tributarias.

2. Catering

El parágrafo del artículo 426 del estatuto tributario expresamente señala que “el servicio de alimentación institucional o alimentación a empresas bajo contrato (catering)” se encuentra gravado con el impuesto sobre las ventas a la tarifa general. La anterior disposición no tendría por qué generar conflictos en su interpretación, de no ser porque la misma disposición excluye del IVA “los servicios de alimentación bajo contrato” y además le da un alcance al servicio de catering diferente al que usualmente se le otorga.

Por servicio de catering entenderíamos que es aquel que conlleva la prestación de un servicio más amplio y especializado, por ejemplo, el de bufete, en el que se tiene una infraestructura elaborada y se cuenta con platería, vajillas, cubiertos, meseros, bebidas y demás. Sin embargo, de la lectura de la norma podemos inferir que esta lo limita solo a la alimentación institucional o empresarial.

Como bien sabemos, el contrato de catering es un contrato atípico que, como tal, no se encuentra definido en la legislación colombiana. Sin embargo, existen definiciones que nos pueden dar un acercamiento al tema, como por ejemplo la contemplada en la clasificación de actividades económicas, CIIU revisión 4, adaptada por el DANE y recogida por la DIAN mediante Resolución 139 del 2012.

La división 562 de esta clasificación se refiere a las “actividades de catering y otros servicios de comidas” y define el catering como la provisión de servicios de comida, con base en acuerdos contractuales con el cliente, que se realiza en el lugar por él señalado y para un evento específico. Estos eventos pueden ser: banquetes, recepciones de empresas, bodas, fiestas y otras celebraciones o reuniones.

Así mismo, encontramos en el derecho comparado definiciones del contrato de catering que nos pueden ayudar a dar mayor claridad. Por ejemplo, el “Manual de IVA” de España lo define como el “suministro de comidas y bebidas que se consumen en el domicilio del cliente, cuando se sirven por personal del empresario, desplazado hasta el mencionado domicilio y se utilizan para ello materiales aportados por dicho empresario (mantelerías, vajillas, etc.)”(2).

Por otra parte, la legislación uruguaya define el contrato de catering para efectos del IVA, así: “Servicio gastronómico prestado y suministrado para la realización de fiestas y eventos. Necesariamente debe incluir un proceso de elaboración de alimentos y bebidas y se entiende que se debe efectuar conjuntamente con la prestación de servicios de personal, en el local donde se desarrolle la fiesta o el evento”(3).

Como se puede observar de la norma nacional y de las definiciones encontradas en el derecho comparado, podemos entender que el contrato de catering tiene características propias que lo diferencian de otro tipo de contratos, que tienen como objeto el suministro de alimentos y bebidas, dentro de las que se resalta que tenga como fin la atención de un evento específico.

A pesar de lo anterior y como lo mencionamos, la Ley 1607 del 2012 solo circunscribe el servicio de catering a la alimentación institucional o bajo contrato, por lo que en el aire quedan dudas que deberán ser respondidas vía reglamentación o interpretación, como por ejemplo si el catering de eventos entonces se grava con el impuesto al consumo y con el impuesto sobre las ventas, al no encontrarse específicamente excluido; o si dentro del concepto de “catering” podemos entender todos los servicios que este involucra, específicamente la atención de eventos; y por otra parte, si los contratos que se firman para proveer la alimentación institucional deben contar con las características propias del catering, antes mencionadas, para considerarse gravados con el IVA y excluidos del impuesto al consumo. Entendemos que las respuestas a estos interrogantes deberán ser resueltas en aras de propender por la correcta aplicación de las normas que regulan la materia.

(1) Exposición de motivos al Proyecto de Ley 166 del 2012, Cámara de Representantes.

(2) Abella Poblet, Enrique. Manual de IVA. Editorial WoltersKluwer. España, 2006, pág. 1143.

(3) Ministerio de Economía y Finanzas de la República de Uruguay, Decreto 537 del 2005, artículo 2º.