Análisis legal

La contabilidad NIF como herramienta de recaudo para la DIAN

Revista Nº 205 Ene.-Feb. 2018

William Daniel Bulla 

Consultor Garrigues 

Transcurrido un año más de convivencia con los estándares internacionales de contabilidad en Colombia, finalmente entró al teatro el ingrediente que se negaba a adoptarlos, la fiscalidad; y es que con la última reforma tributaria, la única asignatura pendiente que era el evaluar el impacto de estos nuevos principios en el recaudo del impuesto sobre la renta principalmente, se resolvió y se tomó la decisión de subordinar para los obligados a llevar contabilidad, la base gravable de la determinación de la renta a estos modernos postulados.

Ahora bien, sin perjuicio de las salvaguardas y transiciones que se establecieron para esta nueva puesta en escena en el articulado 21-1, 28, 33, 59, 105, 127, 289, 290 y otros del estatuto tributario, en la obra cuyo director es nuestra administración tributaria (DIAN), indudablemente pasa a ser coprotagonista esta modernizada contabilidad, y puede lanzarse esta metáfora si se hace énfasis en un capítulo implícito dentro de la reforma como fue la particular facultad brindada a la DIAN para solicitar una vasta información y con ella desvirtuar tratamientos contables consagrada en los artículos 130 y 275 de la Ley 1819 de 2016 y en la renombrada conciliación fiscal ya reglamentada en el Decreto 1998 del pasado 30 de noviembre de 2017.

Nótese cómo mediante este nuevo marco normativo se revistió de facultades de revisión de los estados financieros a la autoridad fiscal las cuales, a partir del ejercicio 2017, se aunarán a los ojos que ya sobre la contabilidad ponían tanto auditores y revisores como las entidades de vigilancia y control de los contribuyentes obligados a llevar contabilidad.

Lo anterior, aunque comprensible, por el hecho de que esta contabilidad contemporánea servirá como base para la determinación de los tributos y por lo tanto requiere de observación de la autoridad tributaria, de todos modos deja muchas dudas respecto del potencial que tiene hoy por hoy nuestro ente fiscalizador en el tema de análisis de los nuevos principios contables y, naturalmente, un temor por atribuir una función fundada en conceptos subjetivos (los NIIF) al casi visceral criterio recaudatorio con el que a veces los funcionarios abordan sus visitas.

Es de anotar en este análisis a la oculta nueva línea de fiscalización, la gran herramienta de revisión que le brindó la ley a la DIAN para que con base en la sola información financiera ponga en evidencia a los contribuyentes. Es así como en los “al parecer inadvertidos” numerales quinto, sexto y el parágrafo segundo del nuevo artículo 289 del estatuto tributario se puso a disposición de esta entidad el nuevo esquema de corrección de errores, emanado de la NIC 8, que le otorga a esta corporación un arma casi letal, por su facilidad de uso, que con tan solo la lectura de los estados financieros y las revelaciones pertinentes a las políticas, errores y adopción de nuevas normas, bastará para identificar hallazgos que conduzcan a correcciones sanciones y discusiones, veamos(1):

“...5. Cuando se realicen ajustes contables por cambios en políticas contables, estos no tendrán efectos en el impuesto sobre la renta y complementarios... 

6. Cuando se realicen ajustes contables por correcciones de errores de periodos anteriores, se debe dar aplicación a lo establecido en los artículos 588 y 589 de este estatuto, según corresponda...  

(...). 

PAR. 2º—En el año o periodo gravable que entre en vigencia en Colombia una norma de contabilidad, esta tendrá efectos fiscales, si el decreto reglamentario así lo establece y se ajusta a lo previsto en el artículo 4º de la Ley 1314 del 2009...”.

Es bajo este orden de ideas que, de una manera sutil, la armonización que hizo el impuesto sobre la renta de la convergencia a las normas internacionales de contabilidad colombiana no solo afronta un cambio de paradigma en la determinación de la base gravable, sino que plantea un nuevo rumbo en la forma de fiscalizar en el país, donde, aun con las reservas que se pueden despertar, parece ser un giro de ciento ochenta grados en la visión que tiene la función de revisión de la DIAN, en especial por cuanto se vislumbra una modernización en sus sistemas informáticos dispuesta en el mismo artículo 321 de la Ley 1819 que en conjunto con el ambicioso plan de implementación de la factura electrónica y la loable iniciativa de la “Universidad de la DIAN” o la carrera administrativa de administración y control tributario, aduanero y cambiario señalada en el artículo 322 ibídem, nos plantea un relacionamiento donde el Gobierno consiente con nuevos atributos a la administración tributara consciente de sus debilidades.

(1) Numeral quinto, sexto y parágrafo artículo 289 E.T.