La deducibilidad de gastos financieros asociados al pago de dividendos

Revista Nº 185 Sep.-Oct. 2014

Jesús A. Ramos Ángeles 

Asociado de Asesoría y Planeamiento Tributario 

del Estudio Grellaud y Luque Abogados (Lima, Perú) 

1. El tax shield en el financiamiento corporativo

Los emprendimientos necesitan financiamiento para su realización, qué duda cabe. Estemos ante una sociedad de capital, una microempresa familiar o un megaproyecto de infraestructura, siempre es necesario gestionar la obtención de los recursos que se asignarán al desarrollo de la actividad económica a emprender.

El financiamiento, en general, puede estructurarse de forma interna y externa. Mientras el financiamiento interno implica asignar recursos propios de la empresa, el externo asigna recursos provenientes de terceros, siendo las vías más tradicionales la inyección de capital (equity) y la toma de deuda. Esta última es la forma de financiamiento más usual, entre otras razones, por el alivio del costo del capital que genera el escudo fiscal que la caracteriza.

En efecto, el escudo fiscal o tax shield es el ahorro tributario que se produce al aliviarse el impuesto a la renta empresarial por efecto de la deducción de la base imponible de los intereses del endeudamiento. No sucede lo mismo con el financiamiento vía equity, en tanto que los dividendos no son deducibles.

La deducibilidad de los gastos financieros a nivel impositivo, representa en la práctica un menor pago de impuestos y, consecuentemente, reduce el egreso neto de la empresa, aliviando con ello el costo del capital y tornando más eficiente el financiamiento, lo que se refleja en la mejor tasa efectiva contable que la deuda tendrá para la entidad.

Por ello, el escudo fiscal es una de las principales variables que se toman en cuenta a la hora de medir la relación entre riesgo y rentabilidad, de forma tal que pueda estimarse en forma razonable y segura que el retorno proyectado es mayor que los riesgos asumidos y el costo de oportunidad del capital, en aras de una tasa interna de retorno eficiente.

A continuación trataremos el problema de la deducibilidad de los gastos financieros originados en el endeudamiento destinado a fondear el pago de dividendos, caso en el que en algunos países la autoridad tributaria ha desconocido la causalidad del gasto y, consecuentemente, se termina encareciendo el costo del financiamiento por la pérdida del escudo fiscal, alterando las proyecciones de retorno de los inversionistas al incrementarse la tasa efectiva de costo del capital.

2. Financiamiento mediante toma de deuda para el pago de dividendos y su razonabilidad en finanzas corporativas

Ahora bien, aunque lo usual es que los recursos fondeados mediante el endeudamiento se destinen a financiar la actividad negocial de la empresa (capital de trabajo, expansión de actividades, adquisición de activos, etc.), específicamente en el caso de las sociedades, es posible que esta recurra al préstamo con el objeto de pagar a sus accionistas los dividendos que acordaron distribuir.

El supuesto planteado se antoja poco lógico en principio, pues la distribución de dividendos parte, desde luego, del presupuesto de la existencia de utilidad neta contable (después de impuestos) que distribuir, por lo que, como es evidente, la sociedad no requeriría fondos de terceros para asumir tal pago; sin embargo, bajo determinadas condiciones, resulta ser una alternativa financiera válida y, de hecho, encuentra una explicación económica dentro de las finanzas corporativas en la teoría del efecto señalización(1) y el pecking order(2) al estructurar capital.

Durante mucho tiempo las finanzas corporativas se basaron en el teorema de Modigliani y Miller, quienes sostuvieron que el valor de la empresa no se veía afectado, ni negativa ni positivamente, por la forma en que esta era financiada ni por la política de dividendos. Este modelo, sin embargo, fue planteado en un escenario óptimo, y por tanto irreal, en el que el mercado es eficiente y no tiene fallas, ni costos de transacción, costos de quiebra, información asimétrica y, principalmente, en el que no existen impuestos a la renta. Al incorporarse al modelo la existencia del impuesto societario, el escudo fiscal que genera la toma de deuda desnudó que la forma de estructurar el capital y la política de distribución de utilidades sí influía en el valor de la empresa.

Sobre esta premisa, la moderna teoría del “efecto señalización” plantea que los inversionistas consideran la distribución de dividendos como señales de aumento de utilidades de la empresa, por lo que es lógico esperar, como consecuencia del pago de estos, un aumento en el valor de la acción y, finalmente, de la empresa. Esta lógica indica que las empresas con excedentes de liquidez, deben repartirlos a los accionistas, porque al retenerlos se destruye valor(3).

Ahora bien, cuando una empresa cuenta con fondos reservados después de impuestos y, a su vez, planea un proyecto de inversión con un retorno eficiente, normalmente elegirá no distribuir dividendos, sino, más bien, reinvertir sus recursos en el proyecto. Pero como sea que en virtud del efecto señalización el valor de la empresa se beneficiará con el pago de dividendos, por ser un signo de solidez financiera y de bonanza económica, es lógico que esta pretenda reinvertir las utilidades y, a la vez, efectuar la distribución.

Por tanto, resulta posible que una sociedad considere financieramente óptimo, e inclusive necesario, repartir dividendos a sus accionistas usando fondos de terceros, mientras reinvierte sus propias utilidades en el proyecto de inversión. Así bien, en vez de distribuir las utilidades a los accionistas para luego fondear el proyecto con deuda, se va a fondear el pago de dividendos con deuda y se utilizará las utilidades retenidas para financiar el proyecto (o cuando menos parte de este).

Esta estructura de capital, claro está, solo es posible si no genera ineficiencias financieras, esto es, sino es más costosa que otra forma de financiar el proyecto y el pago de dividendos.

No existe una receta financiera para estructurar el capital, pero lo ideal es encontrar una combinación entre fondos propios, deuda y equity, que genere un retorno adecuado con el menor costo del capital. La teoría del pecking order(4) nos lleva a procurar apalancar la empresa, en la medida de lo posible, con utilidades retenidas, luego con deuda y finalmente con equity, en orden a lo que normalmente es menos costoso a lo más oneroso. En función a ello, cada empresa busca una mezcla idónea en base a sus particularidades financieras, siendo posible que para una sociedad la estructura propuesta de pago de dividendos con fondos de deuda y financiamiento de las actividades con utilidades retenidas, resulte una combinación eficiente frente a la normal distribución con fondos propios y financiamiento del proyecto con deuda.

No es pues una conclusión generalizada, sino una posibilidad casuística que dependerá de cada situación concreta, pero es posible afirmar que la estructura analizada puede generar un aumento de valor en la empresa por el efecto señalización del pago de dividendos y, además, resultar en una combinación de capital eficiente que haga menos costosa la financiación del proyecto.

En ese sentido, existe una relación entre el préstamo destinado al pago de dividendos y el aumento de valor de la empresa, así como respecto de la atracción de inversionistas.

3. La pérdida del escudo fiscal y el problema de la causalidad del gasto

No obstante lo anterior, en más de un país la autoridad tributaria ha desconocido la deducción de los gastos financieros por considerarse de plano y en forma apriorística que no satisfacen el test de necesidad o causalidad del gasto, por cuanto el hecho de que el préstamo se haya destinado al mero pago de dividendos, implica que este no fue destinado a la generación de rentas gravadas o a la conservación de la fuente productora. Esta posición se sustentaría en que los dividendos son una obligación con terceros (accionistas) que nace luego de la determinación del impuesto y que, por tanto, no tienen incidencia alguna en este o en la generación de utilidades(5).

Aunque la amplitud del test de causalidad varía de legislación en legislación(6), dado que el impuesto societario se estructura sobre el criterio técnico de imposición sobre renta neta, es lógico considerar que, en la medida que pueda acreditarse que el gasto financiero es causal con la actividad gravada, este debería ser deducible a efectos de determinar la base neta del impuesto sobre la renta.

Como hemos visto, financieramente existen razones para esperar que, bajo determinadas condiciones que dependerán de cada caso en concreto, una sociedad aumente su valor y se encuentre en una mejor posición para generar rentas si distribuye utilidades y, a la vez, genera una reducción de costos de financiamiento, lo cual se produciría cuando la sociedad toma deuda para pagar los dividendos distribuidos y usa las utilidades propias para financiar sus actividades, en forma inversa a la lógica usual.

La idea es que, manteniendo el proyecto de inversión de la empresa a un costo de financiamiento que asegure el retorno, paralelamente la distribución de dividendos guíe a los inversionistas hacia la entidad, al dar signos seguros de rentabilidad y eficiencia financiera, atrayendo el equity (capital) y recursos de terceros para apalancar el crecimiento patrimonial de la empresa. Los fondos nuevos podrán destinarse a la adquisición de nuevos activos, la incursión en nuevas líneas de negocio, la optimización del nivel operativo, el aumento del capital de trabajo o, inclusive, al mismo proyecto. En suma, cualquier forma de inversión que inyecte recursos en la empresa se traducirá en un mayor patrimonio neto y, por lo tanto, significará un incremento de la capacidad de la sociedad para generar rentas.

Existe pues una relación directa y efectiva entre el gasto financiero vinculado a la toma de deuda para pagar dividendos y la optimización de la capacidad de la empresa como fuente productora de las rentas (empresa-fuente); o visto de otro modo, hay una relación indirecta y potencial entre dicho gasto y la generación de rentas gravadas. Esto es así porque los fondos provenientes del préstamo fueron destinados a fines causales con la actividad gravada, no por el mero pago de dividendos, sino por el efecto que este tiene respecto de la fuente y su función productora de rentas, vínculo en el que finalmente consiste la causalidad tributaria(7).

Como puede apreciarse, en el caso analizado existe una relación de causalidad indirecta entre el gasto y la optimización de la fuente productora (empresa) de rentas que, si es satisfactoriamente acreditada, debería pasar la deducción de las cargas financieras asociadas al préstamo. El problema gira en torno a qué tan razonable y concreto resulta el vínculo de causalidad gasto-renta armado sobre la base de explicaciones financieras y, claro está, si es pasible de acreditarse con suficiencia probatoria. Es un tema absolutamente casuístico y el análisis de la causalidad deberá depender de la realidad económica y comercial de cada empresa.

Lamentablemente, cuando la autoridad tributaria parte de la posición preconcebida de que el préstamo destinado al pago de dividendos no influye en la generación de rentas o en el mantenimiento de la fuente, por el solo hecho de tratarse de una obligación post impuesto con los accionistas, sin admitir ningún otro fundamento, los argumentos financieros, aunque motivados y probados, terminan siendo inútiles. Así, la sociedad termina perdiendo el escudo fiscal y se encarece el costo del financiamiento, generando un impacto en la tasa de retorno de la inversión, por efecto de una errónea evaluación fiscal de la administración tributaria.

Es en este estadio donde el papel de la jurisprudencia resulta trascendental, a efectos de crear criterios que superen las deficiencias interpretativas que, en algunas ocasiones, puede presentar el fisco. En el siguiente ítem se hará un breve repaso de la experiencia jurisprudencial comparada que ha tratado la causalidad del gasto financiero asociado a este tipo de estructura de apalancamiento.

4. La experiencia en la jurisprudencia comparada

4.1. República Checa

La Supreme Administrative Court de República Checa(8) ha señalado en la sentencia del 25 de marzo del 2010(9) que “los contribuyentes tienen derecho a deducir tributariamente los gastos por intereses relacionados con préstamos usados para financiar la distribución de dividendos”.

El caso tenía como objeto determinar si conforme al impuesto a la renta checo tales gastos financieros satisfacían la regla de causalidad. El razonamiento de la corte fue que “los gastos incurridos no siempre necesitan reflejarse en forma inmediata en la renta del contribuyente”(10), es decir, no es necesaria una correlación o asociación directa entre los costos financieros y los ingresos para que sean causales. Lo necesario, señaló la corte, es considerar si un gasto incurrido “generará rentas (beneficios), asegurar dichas rentas en el futuro, o por lo menos ayudar a mantener las rentas alcanzadas como resultado de las actividades previas conducidas por la compañía”(11).

Además, la corte consideró que una sociedad no está obligada a tener suficiente liquidez para cubrir sus pagos de dividendos, sino únicamente en el momento de adoptar el acuerdo, instante en el que ciertamente deberá tener utilidades obtenidas o reservas de libre disposición, de forma tal que los fondos de esta pueden ser usados en inversiones o en el financiamiento de costos operativos. Por tanto, como anota la corte checa, “depende de la sociedad anónima el decidir si usa sus propios recursos o recursos externos (tales como préstamos) para cubrir sus distribuciones de dividendos. Si la compañía decide retener sus ingresos para cubrir posteriores distribuciones de dividendos, puede que tenga que financiar sus gastos de operaciones o inversiones usando recursos externos. Esto puede resultar en costos adicionales (particularmente en la forma de intereses por préstamos), si la compañía no logra reducir el gasto planeado, lo que puede impactar en los beneficios esperados. Sin embargo, si la compañía decide tomar préstamos para financiar las distribuciones de dividendos, los fondos que de otro modo serían alocados para esos propósitos pueden ser usados para financiar los costos operativos y de inversión en orden de generar, asegurar y mantener la actividad gravada”(12).

En ese sentido, la corte checa concluyó que “una compañía que escoja la mencionada estrategia de negocios no debe recibir un tratamiento tributario menos favorable que el de una compañía que escoja la primera estrategia empresarial”(13). Dicho de otro modo, como explican Fekar y Drábková al comentar la citada sentencia, “no existe razón para que los intereses de un préstamo destinados a financiar costos de operaciones o inversiones sean tributariamente deducibles mientras que los intereses de un préstamo destinado a cubrir el pago de dividendos no sean deducibles. Por tanto, puede concluirse que los intereses y otros costos inevitables relacionados a los préstamos usados para financiar una distribución de dividendos tengan una relación necesaria, directa e inmediata con las rentas gravadas esperadas y, consecuentemente, sean deducibles fiscalmente”(14).

Finalmente, concordando con el criterio ya expuesto del efecto señalización, anotan que “en cualquier caso, un pago de dividendos motiva a los accionistas en invertir sus propios fondos en la compañía, y sin tales fondos la compañía no estaría habilitada a operar”(15).

4.2. Polonia

Desde hace algunos años en Polonia ha estado en debate este problema(16). La posición de la autoridad tributaria polaca, que en un comienzo parecía aceptar la deducibilidad en cuestión, finalmente fue establecida en una serie de rullings emitidos en 2009, en los cuales se señaló que tales intereses no eran deducibles al no ser incurridos en orden de generar rentas gravadas o mantener o asegurar la fuente de estas. A nivel de tribunales administrativos, sin embargo, el criterio ha sido mayoritariamente positivo, lo que puede apreciarse en las decisiones de las cortes administrativas regionales polacas(17).

La Supreme Administrative Court polaca se ha pronunciado sobre este tema en varias resoluciones, en particular en las sentencias del 22 de septiembre del 2009, del 20 de marzo del 2008 y del 18 de noviembre del 2005(18). Los argumentos de la corte polaca son bastantes similares que el caso checo. Así, esta indica que el préstamo puede ser usado para pagar dividendos, mientras las utilidades retenidas son destinadas a financiar las actividades de la empresa en lugar de ser distribuidas, siendo que, indirectamente, dicho préstamo puede permitir al negocio del contribuyente funcionar, y como resultado de esto, está siendo también usado indirectamente para generar rentas gravadas. Así, la corte polaca —usando algunos argumentos tomados del Tribunal de Justicia de la Unión Europea— concluye que tomar un préstamo para financiar el pago de dividendos está vinculado con la actividad gravada, por lo que el gasto financiero analizado tendría indirectamente un fin generador de rentas gravadas, siendo deducibles a pesar de originarse en un préstamo que financió el pago de dividendos.

Es importante destacar que en el fallo comentado, la corte polaca consideró que “el no pagar dividendos como resultado de una falta de liquidez podría ser en algunos casos nocivo y causar la venta de las acciones por parte de los accionistas. Esto disminuiría el valor de las acciones (y de la empresa contribuyente), lo que potencialmente llevaría al deterioro de las actividades empresariales a través de, por ejemplo, un decremento del número de contratos, ventas, clientes, etc.”(19).

4.3. Austria

La Supreme Administrative Court austriaca también decidió en la sentencia del 19 de diciembre del 2006(20), que los intereses incurridos en financiar la distribución de dividendos son deducibles para efectos del impuesto a la renta corporativo(21).

La corte austriaca señaló que, conforme a la ley local, cualquier gasto por interés relacionado a las actividades empresariales del contribuyente son deducibles, por lo que un préstamo tomado debe ser usado en tales actividades para que el interés sea deducible. Luego, consideró que a pesar de que el derecho de los accionistas a los dividendos es una cuestión societaria y legal que no tiene relación con la actividad empresarial misma, la distribución de utilidades tiene un lugar importante en la relación entre las actividades económicas de la empresa y el uso de las rentas. En efecto, la corte consideró que si el accionista no tuviera el derecho a recibir los dividendos, este no hubiera proveído de capital a la compañía para que esta lo use en las actividades a las que se dedica.

De esa forma, la distribución de utilidades es necesaria para obtener capital que financie las actividades empresariales gravadas, siendo los dividendos la remuneración de los accionistas por el aporte de capital, estando claramente relacionados a las actividades empresariales de la compañía. Asimismo, se indicó que si bien los dividendos, como tales, no son deducibles, esto se relaciona estrictamente con aquellos y no con cualquier costo financiero relacionado a estos, haciendo alusión a que la no deducibilidad de los dividendos no debe influir en la ponderación de la deducibilidad de los gastos financieros asociados a su pago.

En ese contexto, la corte austriaca decidió que los intereses incurridos en financiar el pago de dividendos están vinculados al negocio y, por tanto, a la fuente de las rentas, por lo que son deducibles.

4.4. Israel

El caso de la jurisprudencia israelí es singular, pues durante algún tiempo tuvo dos criterios regentes y opuestos en torno a la deducibilidad de los intereses asociados a dividendos(22).

En ese contexto, la Supreme Court israelí en su sentencia del 20 de noviembre del 2006 analizó el caso Paz Gaz(23). El problema en dicha ocasión era que en 1993 la compañía Paz Gaz se fusionó con uno de su competidora en el mercado gasífero (Petrolgaz), por lo cual, con el fin de ecualizar el valor de las dos empresas antes de la fusión, esta tomó un préstamo y pagó con dichos fondos dividendos a los accionistas. Al respecto, la Supreme Court dispuso que aunque la racionalidad económica de una transacción es importante, las provisiones dadas por la ley no pueden ser pasadas por alto, por lo que, de acuerdo con la sección 17 de la Income Tax Ordinance (que exige expresamente un vínculo directo entre los gastos y la producción de rentas gravadas) los intereses no eran deducibles, por lo que validó la posición del fisco israelí.

Concordamos con Katz, quien en una crítica a esta sentencia, señala que el criterio de la corte “interfirió en una decisión de negocios —cómo financiar a la compañía—. Puede argumentarse que la compañía debe ser libre de decidir si financiar su empresa con ganancias retenidas o, alternativamente, a través de préstamos externos, no debiendo la ley tributaria interferir con esa clase de decisión corporativa”(24).

Sin embargo, en la sentencia del 28 de octubre del 2007, recaída sobre el caso Pi Giliot Oil Terminals(25) la Supreme Court tuvo una conclusión contraria a la antes expuesta, disponiendo que los intereses por préstamos usados para pagar dividendos eran deducibles. En este caso, la compañía usó un excedente o superávit de efectivo (surplus cash) para comprar activos fijos y luego tomó un préstamo para pagar dividendos por las utilidades comerciales obtenidas. La Supreme Court tomó en cuenta que los estados financieros de la empresa mostraban que esta habría tenido que vender una gran cantidad de sus activos fijos para poder pagar los dividendos sin tener que recurrir a más fondos de los accionistas, lo que hubiera resultado en un mayor costo que el pagar dividendos con fondos prestados.

Como era de esperarse, luego de este fallo, Paz Gaz solicitó a la Supreme Court una revisión de su sentencia; sin embargo, dicha petición fue rechazada en la sentencia aclaratoria del 29 de octubre del 2007(26), aunque ciertamente la corte fundamentó las razones para ello. En la aclaración la corte estableció que la situación fáctica del caso Paz Gaz es diferente y más compleja que la del caso Pi Giliot. En cualquier caso, la Supreme Court señaló que los criterios aplicables para que el gasto financiero asociado a un préstamo para pagar dividendos pueda ser deducible, pueden resumirse de la siguiente forma: (i) que la compañía tenga utilidades distribuibles; (ii) que el efectivo generado por las utilidades haya sido usado para generar rentas gravadas; (iii) que la compañía haya distribuido dividendos (fuera de las utilidades que sean distribuibles de acuerdo al derecho societario); y (iv) que existan consideraciones económicas para dicha situación.

5. Reflexiones finales

El problema de la deducibilidad de los gastos financieros derivados de préstamos destinados al pago de dividendos radica en el criterio del fisco para aceptar que la causalidad puede ser indirecta e, inclusive potencial. Asimismo, en aceptar que el fin del pago de dividendos podría no agotarse en la mera mecánica societaria, trascendiendo hacia la creación de valor, lo que potencialmente se traduce en el patrimonio neto que financia la generación de rentas.

A pesar de las diferencias normativas de cada sistema fiscal, la jurisprudencia comparada y las finanzas corporativas han demostrado que existen consideraciones económicas que pueden justificar la adopción de esta forma de estructuración del capital como una alternativa eficiente y destinada, aun indirectamente, a la generación de rentas y/o el mantenimiento de la fuente. Por ello, resulta importante que las administraciones tributarias recojan la experiencia extranjera y dejen de lado criterios obsoletos que únicamente afectan la competitividad y rentabilidad de las empresas.

Más allá de la distorsión nociva de los costos del financiamiento por efecto de la pérdida del escudo fiscal, el desconocimiento del gasto genera una afectación a la neutralidad impositiva al influir en las decisiones de financiación de los agentes económicos. Además, implica la puesta en detrimento del principio de capacidad contributiva, por cuanto se genera un mayor impuesto a cargo de la sociedad por el desconocimiento preconcebido de un gasto que, como veremos, puede resultar ser causal con la actividad gravada, dependiendo de cada caso en particular.

(1) Cfr. Vélez-Pareja, Ignacio; Merlo, Mariano Germán; Londoño, David Andrés y Sarmiento, Julio. Dividendos “potenciales” versus pagados: razones teóricas y empíricas para usar dividendos pagados. Casos de América Latina y Argentina. Documento de Trabajo 5122, Universidad Tecnológica de Bolívar (Colab. Universidad de Belgrano y Pontificia Universidad Javeriana), Cartagena de Indias (Colombia) octubre, 2008, págs. 14 y 15.

(2) Cfr. Medina, Juan Pablo y Valdés, Rodrigo. Liquidez y decisiones de inversión en Chile: evidencia en sociedades anónimas. Documentos de Trabajo del Banco Central, Nº 25, abril, 1998, Chile, pág. 2.

(3) Cfr. Vélez-Pareja, Ignacio, ét. al., óp. cit. pág. 15.

(4) Cfr. Medina, Juan Pablo y Valdés, Rodrigo, óp. cit. pág. 2.

(5) Así, por ejemplo, véase las resoluciones del Tribunal Fiscal Peruano 06619-4-2002 del 15.11.2002, 04224-4-2003 del 23.7.2003, 1932-5-2004 del 31.3.2004, 12354-2-2007 del 27.12.2007 y 1090-2-2008 del 28.1.2008.

(6) Por ejemplo, mientras el criterio de interpretación comercial de la causalidad está contenido expresamente en el artículo 107 del estatuto tributario colombiano, no es ese el caso del artículo 37 de la Ley del Impuesto a la Renta Peruano, aunque la jurisprudencia ha suplido en gran medida dicho desarrollo.

(7) Al respecto, vid. Ramos Ángeles, Jesús. “Algunas consideraciones sobre la causalidad indirecta del gasto en el impuesto a la renta empresarial”. En: Revista Informativo Caballero Bustamante, Thomson Reuters, Nº 765, 2ª quincena, agosto, Lima, 2013, pág. F1 y ss.(sic).

(8) Fekar, Pavel y Drábková, Michaela. Taxpayer Can Deduct Interest Expenses on Loans, Court Says. En: Tax Notes International Magazine, Tax Analysts. Vol. 58, Nº 3, pág. 1, del 19.4.2010. Traducción del autor (T.A.).

(9) Resolución del 25 de marzo del 2010, file 5 Afs 25/2009-98.

(10) Fekar, Pavel y Drábková, Michaela. Óp. cit., págs. 2 y ss. T.A.

(11) Ídem.

(12) Ídem.

(13) Ídem.

(14) Ídem.

(15) Fekar, Pavel y Drábková, Michaela. Óp. cit. pág. 2.

(16) Víd. Fekar, Pavel; Drábková, Michaela; Wysocki, Piotr; Maksymiuk, Piotr y Gerdes, Imke. Deductibility of interest incurred on loans used to finance dividend distributions: Three cases from Central Europe. En: “European Taxation” review, IBFD, International Bureau of Fiscal Documentation, julio, 2010, págs. 279 y ss.

(17) Por ejemplo: Ref. I SA/Gd 733/09, I SA/Wr 1250/09, I SA/Ke 369/09, III SA/Wa 1152/09, I SA/Gl 411/09, I SA/Kr 214/09, III SA/Wa 1976/08, III SA/Wa 382/07.

(18) Decisión del 22 de septiembre del 2009 (Ref. II FSK 551/08), del 20 de marzo del 2008 (Ref. No. II FSK 66/07) y del 18 de noviembre del 2005 (Ref. FSK 2557/04).

(19) T.A.

(20) Decisión de la Supreme Administrative Court Austriaca (VwGH), del 19.12.2006, Nº 2004/15/0122.

(21) Fekar, Pavel; Drábková, Michaela; Wysocki, Piotr; Maksymiuk, Piotr y Gerdes, Imke. Óp. cit. págs. 279 y ss.

(22) Víd. Harris, Leon. Your Taxes: Loans used to pay dividends. The Israeli business and tax world has recently been watching with amazement how to have it both ways. En: The Jerusalem Post, 17.10.2007. URL: http://www.jpost.com/LandedPages/PrintArticle.aspx?id=81907

(23) Pazgaz Marketing Co. Ltd. and Pazgaz 1993 Ltd. and American Israeli Gas Co. Ltd. v. Large Enterprises Assessing Officer, Civil Appeals 6557/01, 8849/01, 9391/01.

(24) Katz, Guy. Interest expenses not deductible, supreme court says. En: Tax Notes International Magazine, Tax Analysts. Vol. 45, pág. 28, del 8.1.2007.

(25) Large Enterprises Tax Office v. Pi Glilot Oil Terminals and Pipelines Ltd., Civil Appeal 8301/04.

(26) Pazgaz Marketing Co. Ltd. and Pazgaz 1993 Ltd. and American Israeli Gas Co. Ltd. v. Large Enterprises Assessing Officer - Additional Civil Hearing 10510/06.