La eliminación inversión-fondos propios: aplicación del criterio adoptado en la NIIF-27(*)

Revista Nº 23 Jul.-Sep. 2005

José Valeriano Frías Aceituno (España) 

Doctor en ciencias económicas Universidad de Granada 

Introducción

En las relaciones de dependencia indirecta, la consolidación contable puede realizarse de forma sucesiva y simultánea; la primera puede llevarse en sentido ascendente o descendente(1). Sin embargo, la resolución doctrinal o teórica en aquellas vinculaciones interempresariales donde se dan influencias inducidas, derivadas de participaciones recíprocas entre las sociedades, solo es posible aplicando el procedimiento de consolidación simultáneo. La interrelación ha de tenerse en cuenta para el cálculo de las diferencias de primera consolidación, la imputación de la variación de reservas y la asignación de los resultados(2).

Si aplicando la consolidación simultánea se resuelve la consolidación del dominio perfecto(3) entre dos y tres sociedades, se obtiene también la solución para sus casos particulares —como el directo, indirecto, triangular y circular donde una o varias de las vinculaciones entre las sociedades son inexistentes—. Por consiguiente, si se tiene la solución para el caso del dominio perfecto entre “n” sociedades, esta podrá extrapolarse para la consolidación de cualquier grupo, ya que todos los casos que se puedan presentar en la realidad se podrán considerar como casos particulares de este.

Siguiendo este criterio, los profesores Mir et al. (1996, pp. 81-100) proponen, centrándose en la eliminación inversión-fondos propios, una solución para el caso del dominio perfecto entre dos sociedades(4), continúan con el dominio perfecto entre tres empresas y, por inducción, generalizan para el caso del dominio perfecto entre “n” sociedades. En tal solución, asignan, como en la teoría económica(5), a cada colectivo de socios externos aquella parte del neto tanto de la sociedad dominante como de cada una de las dependientes que no pertenece, directa o indirectamente, a los accionistas mayoritarios.

No obstante, cuando las sociedades dependientes no poseen participaciones financieras en el capital de la dominante, el neto de esta última es asignado a los accionistas mayoritarios que coinciden con los de la dominante(6). A los socios externos se les imputa, como en la teoría económica, únicamente aquella parte del neto de cada una de las sociedades dependientes que no pertenece, directa o indirectamente, a la dominante del grupo.

Sin embargo, cuando las sociedades dependientes poseen participaciones financieras en el capital de la dominante, los accionistas mayoritarios no coinciden con los de la dominante, ya que las sociedades dependientes no forman parte del conjunto de accionistas mayoritarios. El neto de la sociedad dominante es asignado entre los accionistas mayoritarios y los socios externos en función de sus respectivos coeficientes de dominio efectivo.

En el párrafo 4 de la Norma Internacional de Información Financiera número 27 (en adelante, NIIF-27) (IASB, 2003), se define a los intereses minoritarios como aquella parte de los resultados netos de la explotación y de los activos netos de la dependiente, que no pertenecen, directa o indirectamente a través de otras dependientes, a la dominante. Por tanto, cuando se aplique esta norma en la elaboración de los estados contables consolidados, y con independencia de que las dependientes tengan o no participaciones financieras en el capital de la dominante, a los socios externos de cada dependiente se les tendrá que asignar, únicamente, aquella parte del neto de las sociedades dependientes que no pertenezca a la dominante (criterio financiero).

Así pues, si se aplicara la técnica de consolidación propuesta por los profesores Mir et al. (1996), en aquellos grupos de sociedades donde las dependientes poseen participaciones financieras en el capital de la dominante, no se seguiría el criterio establecido en la NIIF-27 en relación con la cuantificación de los intereses minoritarios.

En este trabajo se propone una técnica para realizar la eliminación inversión-fondos propios en la que se realice una asignación del neto según se establece en la NIIF-27 y en cualquier tipo de interrelación patrimonial que se pueda dar en la realidad. En primer lugar, se determinarán las diferencias de primera consolidación para el caso de un dominio perfecto, entre tres sociedades y, por inducción, se generalizará para el caso del dominio perfecto entre “n” sociedades. En todos los casos, se considerará que las respectivas participaciones financieras fueron adquiridas de forma simultánea y tal momento se tomará como fecha de primera consolidación.

1. La eliminación inversión-fondos propios en el caso del dominio perfecto entre tres sociedades

Dado un esquema de dominio perfecto entre tres empresas, tal como se representa en el gráfico 1, donde la empresa 1 es la dominante y las 2 y 3 son las dependientes, las ecuaciones estructurales correspondientes a cada una de las sociedades, ya ajustadas y sin otras masas estructurales interrelacionadas que las correspondientes a las inversiones y a los respectivos netos, vendrían dadas por:

 

 

 

El importe del AO j y del NO j , para j = 1, 2 y 3, denominados activo y neto operativo, se obtiene tras restarle al activo y neto ajustado de la sociedad “j” el valor de las inversiones financieras que dicha sociedad “j” tiene en las demás sociedades del grupo (Mir et al., 1996, pp. 76-78).

 

 

 

Equema de un dominio perfecto entre tres sociedades(7) 

 

A su vez, el activo y el neto ajustado se obtienen tras restarle al activo y al neto contable el valor de la autocartera, I j/j .

 

 

 

La ecuación del balance agregado sería la siguiente:

 

Siguiendo a los profesores Mir et al. (1996, pp. 85-89), se va a utilizar una hipotética liquidación sucesiva como herramienta para determinar las diferencias de primera consolidación; en este caso, solo de las sociedades cuyo neto se va a repartir, es decir, las sociedades dependientes, con coincidencia entre los valores contables y los de liquidación. Después de realizar en efectivo todo el activo operativo y pagar las deudas, se asignarán los activos líquidos resultantes entre la sociedad dominante y los socios externos de cada dependiente.

En primer lugar, se procederá a realizar la hipotética liquidación de la sociedad dependiente número 3. Si se realizara en efectivo todo su activo operativo y se pagaran las deudas integrantes del pasivo, se obtendría el siguiente excedente de tesorería:

 

El balance de liquidación de la sociedad dependiente estaría formado por:

 

La sociedad dominante, la dependiente 2 y los socios externos de la 3 recibirían, a cambio de las acciones que poseen de la sociedad dependiente 3, una parte de T 3 , I 3/1 e I 3/2 , en función de sus respectivos coeficientes de dominio nominal.

 

 

 

El balance de situación que presentaría la sociedad dominante y la dependiente 2, al sustituir los títulos cancelados por la parte que recibirían por los mismos de T 3 , I 3/1 e I 3/2 , sería el siguiente:

 

 

Los títulos que recibiría la dependiente 2, t'' 2/3 t'' 3/2 I 3/2 , constituirían una autocartera, para la misma. Por tanto, el nuevo porcentaje de títulos en circulación, tras la liquidación de la dependiente 3, vendría dado por:

 

Por ende, después de la liquidación de la sociedad dependiente 3, los nuevos coeficientes de dominio nominal ejercidos sobre la dependiente 2 serían:

 

 

 

Los valores de los coeficientes obtenidos coinciden con los coeficientes de dominio efectivo de la sociedad dominante y cada colectivo de socios externos sobre la dependiente 2, r3/2, r2/2 y r1/2, en el dominio perfecto entre tres sociedades(8).

Si se liquidase la sociedad dependiente 2, una vez realizada la liquidación de la dependiente 3, se obtendría el excedente de tesorería siguiente:

 

El balance de liquidación que presentaría la sociedad dependiente 2 sería:

 

Al realizar la liquidación de la sociedad dependiente 2, las participaciones financieras I 2/1 , t 2/3 I 2/1 y el excedente de tesorería T 2 se distribuirían entre los socios externos de cada una de las sociedades dependientes y la dominante en función de sus respectivos coeficientes de dominio efectivo, según las expresiones (19), (20) y (21).

 

 

 

La sociedad dominante presentaría el siguiente balance de situación al recibir la parte correspondiente, a cambio de los títulos cancelados:

 

Al reordenar los términos de la anterior expresión, se obtiene que:

 

donde:

 

Lo que coincide con el coeficiente de dominio efectivo de la sociedad dominante sobre la dependiente 3, r 1/3 , en el dominio perfecto entre tres sociedades(9).

Así pues, la expresión (29) quedaría de la siguiente forma:

 

La cuantía del primer paréntesis de la expresión (30) constituye la diferencia de primera consolidación de la sociedad dominante en la dependiente 2, ± D 1/2 . Esta diferencia surge al compensar el valor contable tanto de la participación directa que la sociedad dominante tiene en el capital de la dependiente 2 como de la que le es atribuible de la que posee la sociedad 3, con la fracción de los fondos propios que dichas participaciones representan.

 

La cuantía del segundo paréntesis que surge al compensar el valor contable de la participación directa que la sociedad dominante tiene en el capital de la dependiente 3 y de la parte que le es atribuible de la que posee la sociedad dependiente 2, con la fracción de los fondos propios que dichas participaciones representan, es la diferencia de primera consolidación de la sociedad dominante en la 3.

 

Según la expresión (25), el importe que los socios externos de la sociedad dependiente 2 habrían recibido de la liquidación de las dos dependientes sería:

 

Donde:

 

Cuyo valor coincide con el coeficiente de dominio efectivo de los socios externos de 2 sobre la sociedad dependiente 3, r 2/3 , para el dominio perfecto entre tres sociedades(10).

Al sustituirlo en la expresión (33), se tiene que:

 

La cuantía que de los fondos propios de la sociedad dependiente 2 recibirían los socios externos de 2, como resultado de la liquidación sucesiva de las dos dependientes, es r 2/2 NA 2 . Si le restamos el importe que le correspondería en función de su coeficiente de dominio nominal, t 2/2 NA 2 , se obtiene la cuantía que le ha sido asignada en función de la participación financiera r 2/3 I 3/2 .

Por tanto,

 

Es la diferencia de primera consolidación de los socios externos de 2 en dicha sociedad. Esta diferencia surge al compensar la parte atribuible a los socios externos de 2 del valor contable de la participación financiera que la sociedad 3 tiene en el capital de la dependiente 2, con la fracción de los fondos propios que dicha participación representa.

La cuantía del segundo paréntesis de la expresión (35) constituye la diferencia de primera consolidación de los socios externos de 2 en la sociedad 3,

 

Dicha diferencia surge al compensar la parte atribuible a estos socios del valor contable de la participación financiera que la sociedad 2 tiene en el capital de la dependiente 3, con la fracción de los fondos propios que dicha participación representa.

Para determinar las diferencias de primera consolidación de los socios externos de 3, se va a repetir el procedimiento anteriormente realizado para los socios externos de 2.

Si sumamos el importe que habían recibido los socios externos de 3 de la liquidación de la sociedad 3,

 

Y el de la liquidación de la sociedad 2, en sustitución de los títulos (t 3/3 I 3/2 ),

 

Se obtiene el importe total que habrían obtenido de la liquidación de ambas sociedades:

 

Donde:

 

Cuyo valor coincide con el coeficiente de dominio efectivo de los socios externos de 3 sobre la sociedad dependiente 3, r 3/3 , en el dominio perfecto entre tres sociedades(11).

Si lo sustituimos en la expresión (41), obtenemos que:

 

La cuantía del primer paréntesis de la expresión (42) es la diferencia de la primera consolidación de los socios externos de 3 en la sociedad dependiente 2,

 

Importe que se obtiene al compensar la parte atribuible a estos socios del valor contable de la participación financiera que la sociedad 3 tiene en el capital de la dependiente 2, con la fracción de los fondos propios que dicha participación representa.

Si a la cuantía del segundo paréntesis se le resta el importe que de los fondos propios de la sociedad dependiente 3 les correspondería a sus socios externos en función de su coeficiente de dominio nominal, t 3/3 NA 3 , se obtiene la diferencia de primera consolidación de los socios externos de 3 en dicha sociedad:

 

Esta diferencia surge al compensar la parte atribuible a los socios de 3 del valor contable de la participación financiera que la empresa 2 tiene en el capital de la dependiente 3, con la fracción de los fondos propios que dicha participación representa.

Por consiguiente, si en la ecuación del balance agregado (10) se realizaran las correspondientes eliminaciones inversión-fondos propios (31), (32), (36), (37), (43) y (44), se obtendría la siguiente ecuación del balance consolidado:

 

En forma esquemática,

 

Las diferencias de primera consolidación que se reflejan en el balance consolidado surgen al determinar el importe de los intereses minoritarios, según su definición en la NIIF-27, es decir, al asignarles a cada colectivo de socios externos aquella parte del neto de cada una de las sociedades dependientes que no pertenece a la dominante. Para calcular los intereses minoritarios, habrá que tener en cuenta, desde un punto de vista teórico, la interrelación existente entre todas y cada una de las empresas dependientes.

2. La eliminación inversión-fondos propios en el caso del dominio perfecto entre “n” sociedades

En el caso del dominio perfecto entre “n” sociedades, dadas las siguientes ecuaciones estructurales de balance correspondientes a cada una de las empresas:

 

 

 

La ecuación del balance agregado vendría dada por:

 

Realizando las correspondientes eliminaciones inversión-fondos propios, se obtendría la siguiente ecuación del balance consolidado:

 

(50) 

Donde:

 

Diferencia de primera consolidación de la dominante en la dependiente “j”.

 

Diferencia de primera consolidación de los socios externos de “j” en la dependiente “j”.

 

Diferencia de primera consolidación de los socios externos de “k” en la dependiente “j”.

Con lo que la ecuación del balance consolidado podría expresarse de la forma:

 

En forma esquemática,

 

3. La consideración de las participaciones financieras que las sociedades dependientes tienen en el capital de la dominante

En la asignación que se ha realizado en el caso del dominio perfecto, entre tres sociedades, las participaciones financieras que las sociedades dependientes tienen en el capital de la dominante, |2/1 e |3/1, no son objeto de eliminación y, por tanto, aparecerán como un elemento más del activo en el balance consolidado. No obstante, estas acciones en los estados contables consolidados, que han de reflejar la situación económico-financiera y los resultados del grupo como si el mismo fuera una única entidad, “son al patrimonio consolidado lo que el concepto de acciones propias al patrimonio de una empresa individual, es decir, comparten una naturaleza común. Consideramos que toda adquisición de acciones de la dominante constituye una disminución de financiación propia temporal, una salida de recursos, ya que el stock neto de recursos disponibles por el grupo es menor, de tal forma que si se logra enajenar supondría una ampliación de los fondos no exigibles por el importe de las mismas desembolsado íntegramente, y si se amortizan implicaría la reducción definitiva”.

“Por tanto, y según lo anterior, al objeto de precisar los verdaderos recursos financieros permanentes con los que cuenta el grupo, será conveniente a nuestro juicio minorar los fondos propios por el importe de las mismas, tanto si son de corto como de largo plazo” (Diéguez, 2000, p. 124).

La racionalidad económica de este hecho es que el grupo como unidad económica ha adquirido algunas de sus propias acciones mediante el empleo de los recursos financieros localizados en las empresas dependientes y aportados tanto por la sociedad dominante como por sus socios externos.

Si bien el valor contable de los títulos reflejados como acciones propias en el balance de situación individual de la sociedad dominante deberá considerarse como un menor importe de los fondos propios atribuibles a los accionistas de la sociedad dominante en el balance consolidado, las acciones que posean las sociedades dependientes de la dominante deberán considerarse, según las expresiones (30), (35) y (42), como un menor importe de los fondos propios del grupo, atribuibles tanto a los accionistas de la sociedad dominante como a los socios externos de cada dependiente, en función de sus respectivos coeficientes de dominio efectivo en la sociedad dependiente que posee dicha participación financiera(12).

Por consiguiente, a partir de lo expuesto, no sería correcto considerar todo el valor contable de las participaciones financieras que las empresas dependientes tienen en el capital de la dominante como un menor importe de los fondos propios atribuibles a los accionistas de la sociedad dominante(13).

Así mismo, con el objetivo de cuantificar los fondos propios atribuibles a los accionistas de la sociedad dominante y a cada colectivo de socios externos, sería conveniente diferenciar entre el importe de la autocartera atribuible a los accionistas de la sociedad dominante y a los socios externos de cada dependiente, reflejando el valor contable de las participaciones financieras que las empresas dependientes tienen en la dominante en distintas subcuentas, como por ejemplo:

— Acciones de la dominante atribuibles a los accionistas de la dominante:

 

— Acciones de la dominante atribuibles a los socios externos de 2:

 

— Acciones de la dominante atribuibles a los socios externos de 3:

 

En la subcuenta “acciones de la dominante atribuibles a los accionistas de la dominante” se recogerían tanto el valor de las acciones propias que la dominante tenga de sí misma, es decir, las reflejadas como acciones propias en su balance de situación individual, como la parte que le es atribuible de las adquiridas, en este caso, por las empresas dependientes. Así mismo, en la subcuenta “acciones de la dominante atribuibles a los socios externos de j”, se incluiría la parte atribuible a los socios externos de la dependiente “j” de las participaciones financieras que posean las sociedades dependientes en el capital de la dominante.

Conclusiones

Cuando en la elaboración de los estados contables consolidados, se realiza la asignación del neto, aplicando el criterio financiero adoptado en la NIIF-27, el valor contable de las participaciones financieras que las sociedades dependientes tienen en el capital de la dominante no se compensa con la parte proporcional de los fondos propios de la dominante que dichas participaciones representan. Estas acciones son al patrimonio consolidado lo que las acciones propias al balance individual, es decir, representan una autocartera para el grupo. El valor contable de estos títulos constituirá un menor importe de los fondos propios atribuibles a los accionistas de la sociedad dominante y a cada colectivo de socios externos, en función de sus respectivos coeficientes de dominio efectivo en la sociedad que haya adquirido dichos títulos.

Al resolver la consolidación de un dominio perfecto entre “n” sociedades, aplicando el criterio establecido en la NIIF-27 en relación a la determinación de los intereses minoritarios, se ha obtenido una solución de carácter general, ya que cualquier caso que se pueda presentar se podrá considerar como un caso particular del mismo.

Anexo 1

El profesor Frías (2005b, pp. 65-67), establece una serie de pasos a seguir para calcular los coeficientes de dominio efectivo de la sociedad dominante y cada colectivo de socios externos, en todas y cada una de las dependientes. Aplicando la sistemática establecida, se procede a determinar dichos coeficientes, para el caso del dominio perfecto entre dos empresas.

1. Se define la matriz de los coeficientes de dominio nominal entre las sociedades dependientes del grupo.

 

2. Se le resta a la matriz unidad de orden 2 la matriz anterior.

 

3. A la matriz obtenida en el apartado anterior se le calcula su matriz inversa.

 

4. Se define la matriz diagonal de los coeficientes de dominio nominal que sobre cada empresa dependiente tienen sus respectivos socios externos.

 

5. Se multiplica la matriz anterior por la matriz inversa obtenida en el apartado 3, y se obtiene así la matriz de los coeficientes de dominio efectivo de cada colectivo de socios externos, sobre cada una de las sociedades dependientes.

 

6. Se define el vector fila de los coeficientes de dominio nominal que sobre cada empresa dependiente tiene la sociedad dominante.

 

7. Se multiplica el anterior vector por la matriz inversa calculada en el apartado 3, con lo que se obtienen los coeficientes de dominio efectivo de la empresa dominante, sobre cada una de las sociedades dependientes.

 

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(*) Como se puso de manifiesto en el artículo “Enfoques conceptuales...” publicado en la edición 21, la NIIF-27 ha adoptado el criterio financiero con respecto a la asignación del patrimonio neto. Por consiguiente, para realizar la eliminación inversión-fondos propios se aplicarán los mismos coeficientes que se propusieron para “La asignación de los resultados del grupo...”, trabajo éste último publicado en la edición 18 y corregido en la 19 de esta revista.

(1) Véase al respecto, entre otros, a Calafell (1960 y 1977).

(2) Véase al respecto, entre otros, a: Weil (1973); Vela y Montesinos (1977); García (1978); Socías (1995), Rodríguez y Frías (2004) y, Frías (2005b).

(3) Existe un dominio perfecto entre todas las sociedades que forman el grupo, cuando cada una de ellas posee participaciones financieras en el capital del resto y, consecuentemente, cada empresa está participada por las restantes, es decir, todas las empresas se encuentran totalmente interrelacionadas.

(4) Esta solución difiere de la propuesta, entre otros, por los profesores Cañibano y Cea (1972, pp. 80-81), Fernández Peña (1961, pp. 162-166) y García (1978). Aunque realizan la correspondiente eliminación inversión-fondos propios por la participación financiera que la dependiente tiene en el capital de la dominante, no distinguen qué parte de la diferencia de primera consolidación resultante es atribuible a los accionistas mayoritarios y a los socios externos de la dependiente, en función de sus respectivos coeficientes de dominio efectivo. También difiere de la solución propuesta por el profesor Moonitz (1939), que considera las dos participaciones financieras como una autocartera.

(5) Según el profesor Frías (2005a, p. 142), la consideración como usuarios principales de la información consolidada, o bien a los accionistas de la sociedad dominante (teoría financiera), o bien a todos los accionistas del grupo como entidad (teoría económica), condiciona la forma en la que se ha de asignar el neto. En consecuencia, la eliminación inversión-fondos propios, la atribución de la variación de reservas y la asignación de los resultados vendrán determinadas por el enfoque adoptado.

(6) La distinción gráfica entre los accionistas mayoritarios y accionistas de la sociedad dominante puede verse en Frías (2005a, pp. 141-142).

(7) Donde tj/j para j = 1 es el coeficiente de dominio nominal de los accionistas mayoritarios sobre la sociedad dominante y para j = 2, 3 el de los socios externos de la dependiente 2 y 3 sobre las respectivas sociedades. La expresión ti/j simboliza el coeficiente de dominio nominal de la sociedad “i” sobre la sociedad “j”.

(8) Véase al respecto anexo 1.

(9) Véase al respecto anexo 1.

(10) Véase al respecto anexo 1.

(11) Véase al respecto anexo 1.

(12) La consideración de las participaciones financieras que las empresas dependientes tienen en el capital de la dominante como una autocartera atribuible tanto a los accionistas de la sociedad dominante como a los socios externos de las dependientes es el criterio adoptado por los profesores Petri y Minch (1974), en el procedimiento que proponen para la asignación de resultados en el dominio recíproco.

(13) Tratamiento que realizan, entre otros, los profesores Fernández Peña (1961, p. 161), Cañibano y Cea (1972, p. 79), Abad et al. (1997), Larrán Jorge (1997) y Larrán et al. (2000).