La factura de venta, una herramienta jurídico-financiera de las empresas

Revista N° 141 Ene-Mar. 2010

Andrés Felipe Pulgarín Arias* 

Jaime Andrés Correa García** 

Carlos Eduardo Castaño Ríos*** 

(Colombia) 

*Abogado y Especialista en Derecho Público 

Universidad Autónoma Latinoamericana 

**Contador Público y Especialista en Finanzas, Universidad de Antioquia 

Docentes de tiempo completo 

Departamento de Ciencias Contables, Universidad de Antioquia 

***Contador Público, Universidad de Antioquia 

Integrantes grupo de investigaciones y consultorías en ciencias contables, GICCO 

Introducción

Los títulos valores como bienes mercantiles son una herramienta necesaria para las empresas en el giro ordinario de los negocios, especialmente cuando se trata de documentar algunos contratos y de efectivizar el cumplimiento de los mismos. Tal es el caso de la factura cambiaria de compraventa (FCC) —hoy factura de venta (FV)—, pues es un documento esencial para hacer que los bienes o servicios facturados, especialmente a crédito, puedan cobrarse al deudor de forma ágil y eficaz.

De otro lado, al ser la FV un instrumento negociable, permite que financieramente las empresas puedan solucionar problemas de escasez de recursos de caja, al facilitar el cambio directo del capital de trabajo (representado en parte por las cuentas por cobrar) por dinero disponible en efectivo. Además, la posibilidad de negociar las cuentas por cobrar representadas en las facturas de venta mejora de gran manera la administración de dicho rubro en la organización, con lo cual se disminuye la problemática que se podría presentar al momento de hacer efectiva una cuenta por cobrar antes o en el momento de su vencimiento.

Se plantean entonces como objetivos de este artículo, 1) identificar los cambios presentados en el paso de la FCC a la FV como título valor y 2) presentar el factoring como una herramienta que les permite a los empresarios colombianos una mejor administración de sus cuentas por cobrar. Este trabajo se realiza en el contexto de la Ley 1231 de 2008, "por la cual se unifica la factura como título valor como mecanismo de financiación para el micro, pequeño y mediano empresario, y se dictan otras disposiciones".

Para lograr lo anterior, el documento presenta en la sección primera los cambios que se presentaron en la factura de venta con la Ley 1231 de 2008 y sus implicaciones en la actuación comercial. En la sección 2ª se desarrolla la temática sobre la administración de las cuentas por cobrar en las empresas, en el caso específico del factoring, ya que con la nueva ley sobre la factura de venta es posible pensar en una mayor financiación de las organizaciones a través de la venta de las facturas, con un énfasis especial en las denominadas Mipymes(1), las cuales afrontan mayores dificultades financieras con la administración del capital de trabajo. Por último, se plantean algunas consideraciones finales sobre la temática desarrollada, que buscan estimular nuevas discusiones.

1. La factura de venta como bien mercantil

La legislación mercantil del Código de Comercio (C. Co.) regula, en el libro tercero, los bienes mercantiles, dentro de los cuales se encuentran el establecimiento de comercio, la propiedad industrial y los títulos valores.

En el caso de los títulos valores, nuestro código los definió en términos generales en el artículo 619 e indicó que "los títulos valores son documentos necesarios para legitimar el ejercicio del derecho literal y autónomo que en ellos se incorpora. Pueden ser de contenido crediticio, corporativos o de participación, y de tradición o representativos de mercancías".

En el mismo código, el artículo 793 establece que los títulos valores dan lugar al ejercicio del derecho incorporado por medio de un proceso ejecutivo, entendiendo por este último el establecido en el artículo 488 y siguientes del Código de Procedimiento Civil (CPC), según el cual pueden demandarse ejecutivamente las obligaciones expresas, claras y exigibles que consten en documentos que provengan del deudor o de su causante.

Son, por lo tanto, los títulos valores documentos con los cuales es procedente el ejercicio de la acción cambiaria, mediante la cual se pueden reclamar derechos, como el importe del título, intereses y gastos de cobranza.

Por fuera de la definición del C. Co., encontramos otra norma que tiene incidencia frente a la característica de los títulos valores y es el CPC, al indicar en el artículo 252 que los títulos valores son documentos que se presumen(2) auténticos. Dicha presunción es legal y por lo tanto admite prueba en contrario. En este orden de ideas, lo que buscó el legislador fue darles un estatus jurídico a estos documentos en materia probatoria.

La factura cambiaria de compraventa regulada en los artículos 772 a 779 tuvo ciertas dificultades o falencias que, desde el punto de vista jurídico, afectaban la ejecución de operaciones mercantiles o que, por lo menos, generaban inseguridad jurídica con su creación; pero con la Ley 1231 de 2008, que crea la factura de venta como título valor, se superan dichas dificultades.

Para entender algunos de los cambios más significativos, se presentará una caracterización de cada una de forma comparativa:

Según el derecho que incorpora

Factura cambiaria de compraventa (FCC). Es de contenido crediticio ya que su vocación es garantizar el pago en dinero, de forma similar que el pagaré, la letra y el cheque.

Factura de venta (FV). No cambia.

En atención a la forma como se promete el pago

Factura cambiaria de compraventa (FCC). Es a base de orden(3), ya que el vendedor (librador) le da la orden al comprador de pagarle al beneficiario (vendedor). Esto no significa que hay tres personas distintas, sino que hay tres posiciones cambiarias diferentes, en las que el mismo vendedor es a la vez el beneficiario. Un fenómeno similar se genera igualmente en la letra de cambio, cuando el creador de la letra se da a sí mismo la orden de pagar al beneficiario, caso en el que hay tres posiciones cambiarias, pero solo dos personas diferentes, motivo por el cual se asimila a un pagaré en que el creador promete el pago.

Factura de venta (FV). No cambia.

Según la ley de circulación de los títulos valores

Factura cambiaria de compraventa (FCC). Es un título a la orden, es decir que se expide respecto de determinada persona y es transferible mediante endoso. No puede por lo tanto expedirse FCC al portador, dado que el artículo 669 del C. Co. indica que únicamente pueden expedirse títulos al portador cuando de forma expresa alguna norma lo indique, y para el caso de la FCC no hay tal norma, lo que permite inferir que únicamente son a la orden.

Factura de venta (FV). No cambia, pero lo que sí ocurre es que de forma expresa la Ley 1231 de 2008 en el artículo 1.º inciso tercero define la forma de circulación, al indicar que solo será negociable la FV mediante endoso, lo que por lógica nos permite deducir que son a la orden. En cuanto a la ley de circulación, es importante aclarar que el endoso hecho de la FV conlleva la transferencia del título al endosatario, garantizándole su pago y legitimándolo para el cobro.

Numeración

Factura cambiaria de compraventa (FCC). Son títulos seriados y regulados en su numeración por el Estado.

Factura de venta (FV). No cambia.

Título principal

Factura cambiaria de compraventa (FCC). Es un título principal, es decir que no depende de otro para su validez y existencia, como el bono de prenda, que depende del certificado de depósito.

Factura de venta (FV). No cambia.

Postulados causales y de abstracción

Factura cambiaria de compraventa (FCC). Según el artículo 620 del C. Co., hay unos títulos que son abstractos, por cuanto la omisión de menciones y requisitos no afecta el negocio jurídico que dio origen al documento o acto. En este orden de ideas, la FCC es un título causal en razón a que su causa de creación es el contrato de compraventa de mercaderías. Pero eso no ocurre con todo los títulos valores ni siempre ocurre con la FCC. En el caso del cheque, una vez emitido como consecuencia de cualquier contrato es un título que crea obligaciones independientes a las del contrato que le dio origen. Dicha abstracción se genera frente a terceros que adquieren el cheque con buena fe exenta de culpa. Lo mismo ocurre con la FCC, ya que una vez aceptada por el comprador, hace que este acepte la causa que la generó; y frente a terceros que la adquieran de buena fe exenta de culpa, les es inoponible el contrato causal que la generó, ya que se presume que el contrato de compraventa se desarrolló y ejecutó en la forma estipulada como se desprende del artículo 773 del C. Co.

Factura de venta (FV). Le aplican los mismos postulados causales y de abstracción de la FCC, pero se le agrega lo siguiente según apartes del artículo 2.º de la Ley 1231 de 2008:

"El comprador o beneficiario del servicio deberá aceptar de manera expresa el contenido de la factura, por escrito colocado en el cuerpo de la misma o en documento separado, físico o electrónico. Igualmente, deberá constar el recibo de la mercancía o del servicio por parte del comprador del bien o beneficiario del servicio, en la factura y/o en la guía de transporte, según el caso, indicando el nombre, identificación o la firma de quien recibe, y la fecha de recibo. El comprador del bien o beneficiario del servicio no podrá alegar falta de representación o indebida representación por razón de la persona que reciba la mercancía o el servicio en sus dependencias, para efectos de la aceptación del título valor.

La factura se considera irrevocablemente aceptada por el comprador o beneficiario del servicio, si no reclamare en contra de su contenido, bien sea mediante devolución de la misma y de los documentos de despacho, según el caso, o bien mediante reclamo escrito dirigido al emisor o tenedor del título, dentro de los diez (10) días calendarios siguientes a su recepción. En el evento en que el comprador o beneficiario del servicio no manifieste expresamente la aceptación o rechazo de la factura, y el vendedor o emisor pretenda endosarla, deberá dejar constancia de ese hecho en el título, la cual se entenderá efectuada bajo la gravedad de juramento.

PAR.—La factura podrá transferirse después de haber sido aceptada por el comprador o beneficiario del bien o servicio. Tres (3) días antes de su vencimiento para el pago, el legítimo tenedor de la factura informará de su tenencia al comprador o beneficiario del bien o servicio".

Factura cambiaria de compraventa (FCC). Únicamente podía librarse la FCC para ventas efectivas de mercaderías entregadas real y materialmente al comprador. En términos académicos, el motivo por el cual el vendedor podía librar el título era por la venta de mercaderías, lo que desde el punto de vista práctico causaba una inseguridad jurídica ya que librar una FCC por la prestación de un servicio implicaba según algunas doctrinas una falsedad ideológica del documento y por lo tanto afectaba la validez del título, pues su motivo de creación correspondía a una causa prohibida por la ley (C. Co., art. 772)(4). En el caso colombiano la realidad era que al iniciar un proceso ejecutivo con las FCC como consecuencia de la prestación de un servicio se generaba una inadmisión del mandamiento de pago, ya que la causa por la cual se creaba el título era falsa y, por lo tanto, no había título valor, motivo por el cual era necesario recurrir al Código de Procedimiento Civil y con base al artículo 488 solicitar que a pesar de que la FCC no cumplía con los requisitos de su creación, era cierto que las obligaciones contenidas en el documento eran obligaciones expresas, claras y exigibles y que provenían del deudor. En estos casos el documento con el que se continuaba la demanda no era un título valor, sino que era un documento común, lo que impedía el endoso y los demás derechos derivados de las acciones cambiarias.

Factura de venta (FV). Supera la dificultad para la creación del título y por lo tanto incluye la posibilidad de librar facturas para venta de mercaderías y para la prestación de servicios. Además entra en armonía con el artículo 617 del estatuto tributario, lo que no ocurría con la FCC. Desde luego que para que la factura adquiera la calidad de título valor, es preciso cumplir con los requisitos señalados en la nueva ley, entre otros, que el original esté firmado por el emisor o vendedor y por el comprador, y de no estar firmada por este deberá aceptar de manera expresa el contenido de la factura, por escrito o en el cuerpo de la misma o en documento separado, físico o electrónico.

Requisitos mínimos

Factura cambiaria de compraventa (FCC). Debía cumplirse con los requisitos del artículo 621 y 774 del C. Co.

Factura de venta (FV). Se modifican los requisitos de la FV y se le incluyen los del artículo 617 del estatuto tributario. Además en caso de no determinarse la fecha de vencimiento del título, se entenderá que debe ser pagada dentro de los 30 días siguientes a la emisión. En todo caso la omisión de los requisitos de la FV en nada afecta el negocio jurídico que le dio origen, y por lo tanto lo que se afecta es la FV misma, ya que no logra ser título valor. Sin embargo, el contrato sigue siendo válido, siendo este el motivo por el cual no es obligatorio que toda factura tenga que ser título valor.

Número de copias a emitir

Factura cambiaria de compraventa (FCC). El código no indicaba si la FCC tenía que expedirse con copia o copias ni indicaba la persona que se quedaba con el original. Al respecto se presentaban grandes dificultades en los casos en los que se libraban facturas a plazo, ya que el deudor aducía que para poder causar su obligación tenía que tener el original del título y de otro lado el acreedor si entregaba el original de título se quedaba sin FCC, ya que lo que vale es el original. Por lo tanto, si el acreedor de la FCC entregaba el original no tenía título valor para hacer exigible su derecho. A pesar de esto, el vendedor estaba autorizado por el Decreto 1165 de 1996 para retener el original de la factura y entregar una copia al cliente o comprador, pero en la práctica esto no se cumplía.

Factura de venta (FV). Se soluciona el problema ya que la Ley 1231 de 2008 establece en el artículo 1.º, inciso 3.º modificatorio del 772 del C. Co.:

"El emisor vendedor o prestador del servicio emitirá un original y dos copias de la factura. Para todos los efectos legales derivados del carácter de título valor de la factura, el original firmado por el emisor y el obligado, será título valor negociable por endoso por el emisor y lo deberá conservar el emisor, vendedor o prestador del servicio. Una de las copias se le entregará al obligado y la otra quedará en poder del emisor, para sus registros contables".

Hasta acá está clara la solución de las copias, pero se puede presentar otro problema, y es que si el original queda en cabeza del emisor este podrá disponer del título endosándolo a terceros que los adquieren de buena fe exenta de culpa, caso en el cual podrán volver a cobrar la FV, tal como ocurre con las letras o los pagaré. Pero para el caso de las FV los recibos serán comprobante de pago para el emisor y para los endosatarios que los adquieren, más aún si en el mismo título original se incorporan los abonos o el cancelado. En este caso encontramos una norma especial del endoso que únicamente aplica para la FV.

El artículo 778 del Decreto 410 de 1971 (Código de Comercio), modificado por el artículo 7.º de la Ley 1231 de 2008, quedó así:

"Obligatoriedad de aceptación del endoso. Con el sólo hecho de que la factura contenga el endoso, el obligado deberá efectuar el pago al tenedor legítimo a su presentación.

Únicamente para efectos del pago, se entiende que el tercero a quien se la ha endosado la factura, asume la posición del emisor de la misma.

En ningún caso y por ninguna razón, podrá el deudor negarse al pago de la factura que le presente el legítimo tenedor de la misma, salvo lo dispuesto en el artículo 784 del presente código.

Toda estipulación que limite, restrinja o prohíba la libre circulación de una factura o su aceptación, se tendrá por no escrita" (el subrayado no es del original).

Frente al tema el artículo 4.º de la Ley 1231 de 2008, que modifica el artículo 777 del C. Co., se establece en el único parágrafo lo siguiente:

"PAR.—Los pagos parciales se harán constar en la factura original y en las dos copias de la factura, indicando así mismo, la fecha en que fueren hechos y el tenedor extenderá al deudor los recibos parciales correspondientes. No obstante, podrán utilizarse otros mecanismos para llevar el registro de los pagos, tales como registros contables o cualquier otro medio técnicamente aceptado.

En caso de haberse transferido la factura previamente a los pagos parciales, el emisor, vendedor, prestador del servicio o el tenedor legítimo de la factura, deberán informarle de ellos al comprador o beneficiario del servicio, y al tercero al que le haya transferido la factura, según el caso, indicándole el monto recibido y la fecha de los pagos".

Con el fin de proteger al comprador la misma Ley 1231 en el artículo 6.º estableció:

"Transferencia de la factura. El vendedor o prestador del servicio y el tenedor legítimo de la factura, podrán transferirla a terceros mediante endoso del original.

La transferencia o endoso de más de un original de la misma factura, constituirá delito contra el patrimonio económico en los términos del artículo 246 del Código Penal, o de las normas que lo adicionen, sustituyan o modifiquen.

PAR.—El endoso de las facturas se regirá por lo dispuesto en el Código de Comercio en relación con los títulos a la orden".

Contrato de venta de cartera ('factoring')

Factura cambiaria de compraventa (FCC). En ninguna parte se indicaba el contrato de venta de cartera y los deberes de las partes que celebran este contrato.

Factura de venta (FV). De forma muy general tipifica aspectos del contrato de factoring en cuanto a las obligaciones de las partes frente al lavado de activos. De otro lado la ley en principio indica que las personas naturales o jurídicas que presten servicios de compra de cartera al descuento deberán verificar la procedencia de los títulos que adquieran. Lo cual resulta contradictorio porque más adelante la ley establece que en todo caso, las empresas de factoring, deberán sujetarse a lo regulado por el artículo 103 del Estatuto Orgánico del Sistema Financiero. Solamente podrán prestar servicios de compra de cartera al descuento las empresas legalmente organizadas e inscritas en la cámara de comercio correspondiente.

Notificación de transferencia del documento

Factura cambiaria de compraventa (FCC). El código no indicaba plazo para notificar al comprador sobre el endoso, pero si se hacía después del vencimiento el efecto no constituía endoso sino cesión.

Factura de venta (FV). Si la factura es transferida por el vendedor a un tercero, este deberá informar sobre este hecho, tres días antes de su vencimiento, al comprador o beneficiario del servicio. Esta norma es una garantía para el comprador, ya que tres días antes del vencimiento le deben notificar a quién debe hacer el pago. Adicional a lo anterior, el Decreto Reglamentario 3327 de 2009, que reglamenta la ley mencionada, en su artículo 7.º expresa que:

"En los términos del parágrafo del artículo 2.º de la Ley 1231 de 2008, tres (3) días hábiles antes del vencimiento de la factura título valor, el legítimo tenedor deberá informar por escrito al comprador del bien o beneficiario del servicio sobre su tenencia, anexando los documentos que este requiera para el pago a proveedores, así como una copia de la factura en la que consta el endoso. El legítimo tenedor deberá conservar la constancia de recibo de esta comunicación y adherir una copia de la misma a la factura.

A partir de la notificación anterior, el título valor solo podrá ser transferido nuevamente previa notificación al comprador del bien o beneficiario del servicio. El nuevo tenedor deberá realizar el procedimiento de informar por escrito al comprador del bien o beneficiario del servicio y anexar todos los documentos correspondientes para el pago a proveedores, así como una copia de la factura en la que consta el endoso.

En todo caso, si el informe se presenta con posterioridad al plazo señalado en el inciso primero de este artículo, solamente procederá su pago al vencimiento del tercer (3) día hábil contado a partir de la fecha de su presentación por parte del legítimo tenedor.

PAR.—En los términos del artículo 624 del Código de Comercio, el ejercicio del derecho crediticio consignado en la factura requiere la exhibición de la misma. Si la factura es pagada en su integridad, el original deberá ser entregado a quien lo pague. Si el pago es parcial, el tenedor anotará el pago parcial en la factura y extenderá por separado el recibo correspondiente. En caso de pago parcial la factura conservará su eficacia por la parte no pagada".

Identificación de original y copias

Factura cambiaria de compraventa (FCC). No exigía la indicación del título original ni del número de copias.

Factura de venta (FV). Exige identificar cuál es el original y cuáles son las copias.

2. La administración de las cuentas por cobrar: el caso especial del 'factoring'

En las organizaciones, el manejo de las cuentas por cobrar es de vital importancia, ya que en este rubro se condensan recursos que deben ser convertidos en dinero en efectivo con el fin de reinvertirlos en la operación de la empresa y generar mayor rentabilidad. En este sentido y bajo el nuevo panorama creado a partir de la Ley 1231 de 2008 sobre la factura de venta como título valor, se vislumbra un mayor dinamismo frente a la venta de cartera, especialmente, en el denominado contrato de factoring.

En términos generales, se encuentra que "las ventas a crédito generan derechos por cobrar, los que generalmente se documentan. Por otro lado, el crédito dado a los clientes implica inmovilización de recursos, así como la generación del financiamiento necesario para seguir produciendo, equivalente al de aquellos recursos que son inmovilizados por los créditos a clientes" (Parada 1995: 5). Desde este punto de vista, se requiere de una mayor atención en las empresas a la temática de la administración de la cartera, ya que utilizando la factura como título valor, se cuenta con una herramienta de financiamiento que fácilmente podría solventar algunos de los problemas que se venían presentando en las organizaciones al tener que esperar hasta el vencimiento de la factura para obtener el pago de sus clientes, implicando ello algunos problemas de liquidez que debían ser subsanados a través del crédito o la capitalización de los propietarios del negocio.

Dado lo anterior, se observa que las empresas, especialmente las Mipymes pueden recurrir al factoring como un mecanismo para solventar su operación y convertir sus ventas en recursos disponibles en efectivo rápidamente.

2.1. Concepto de 'factoring'

Para hablar sobre el factoring y su impacto en las organizaciones, se hace necesario conocer algunas definiciones que han planteado diversos autores de habla hispana con el fin de identificar las principales características de este tipo de contrato y los elementos que lo componen.

En primera instancia, se trae a colación la definición desarrollada por Sanabria (2007: 461) que manifiesta lo siguiente:

"El factoring es, en sí, una técnica financiera y de financiamiento para las compañías, un producto del sistema parabancario, es decir, un contrato auxiliar o alterno a las actividades de captación y colocación que suelen asociarse con los contratos bancarios celebrados por las entidades financieras que permite la obtención de recursos y la movilización de los activos de una compañía en el mercado".

Por su parte, García (1981: 142) plantea que el factoring "es un contrato por medio del cual una institución llamada factor compra las cuentas por cobrar de una empresa, asumiendo todos los riesgos relacionados con ellas".

Parada (1995: 6) expresa que "el factoring consiste en la adquisición que hace una empresa, llamada factor, de una factura, letra o cheque de una empresa, y que pasa a ser cliente del factor".

Para Vicént (1986) el factoring es un "contrato de gestión comercial y financiera, asimilable por ello en su núcleo esencial a una comisión de cobro, pero con una serie de obligaciones complementarias y alternativas, en sus diversas variedades" (citado en Chuliá y Beltrán, 1999: 29-30).

Frente a la definición del factoring como un contrato atípico, Chuliá y Beltrán (1999: 30) manifiestan de forma explícita que es un:

"Contrato mercantil atípico, consensual y sinalagmático, mediante el cual una de las partes, entrega a la otra denominada factor, toda su documentación de cobro, para que este gestione, bien anticipando su importe, menos el descuento convenido o limitándose a su gestión estricta de percibir los importes devengados por terceros; pudiendo realizar el factor otros servicios complementarios".

Otra definición es desarrollada por García (1996: 41), quien plantea que:

"En una primera aproximación, el factoring podría definirse como un contrato por el cual un empresario transmite (…) los créditos comerciales que ostenta frente a su clientela a otro empresario especializado (la sociedad de factoring), que se compromete a cambio a prestar una serie de servicios respecto de los mismos".

Las anteriores definiciones permiten evidenciar la naturaleza atípica del contrato de factoring, el cual puede tener diversos tipos de actividades conexas al mismo contrato (García 1996; Sanabria 2007; Parada 1995) tales como: i) función administrativa o de gestión, ii) función de garantía, iii) función de financiación, iv) otros: "estudios de mercado, informaciones comerciales, selección de clientela, formación de personal, etc." (García 1996: 50-51). Dado el carácter atípico del contrato de factoring, se puede expresar que el contrato podrá contener distintas combinaciones de los servicios anteriormente planteados o simplemente centrarse en uno de ellos. Desde esta perspectiva, se asimila el factoring a un contrato de prestación de servicios (Sanabria 2007). Según lo planteado, cada organización tendrá que observar qué tipo de garantías y servicios complementarios le ofrece la compañía que realiza el factoring (el factor).

Por otro lado, en algunas definiciones se identificaron las partes que se encuentran en el factoring, como son: factor (empresa que realiza el factoring), cliente (persona natural o jurídica dueña de la cartera y que la vende al factor) y deudor (persona natural o jurídica que adeuda una cantidad de dinero representada en un título (factura, pagaré, letra de cambio)).

2.2. El 'factoring' en el manejo de las cuentas por cobrar de las organizaciones

El día a día de las organizaciones es bastante dinámico, es por ello que la gestión adecuada de su capital de trabajo se convierte en un requisito básico para su subsistencia y para evitar posibles traumatismos de tipo financiero. De esta forma encontramos que las cuentas por cobrar, las cuales hacen parte del capital de trabajo, son unos recursos inmovilizados de los cuales la empresa puede requerir entre otros aspectos para reinvertir en mayor producción, cubrir deudas de corto plazo, invertir en otro tipo de activos como propiedad, planta y equipo, pagar dividendos, etc. Desde el punto de vista de la financiación en el corto plazo, cuando las empresas manejan relaciones de poca liquidez, se encuentra que "si en un determinado momento hay problemas con las cuentas por cobrar y/o los inventarios, no se produciría el efectivo suficiente para atender los compromisos corrientes generándose así una situación difícil para la empresa" (García 1999: 15).

De lo anterior, se desprende la gran importancia de la administración de la cartera en las organizaciones. Es por ello que los empresarios deben invertir recursos para lograr mantener a su empresa de forma competitiva en el mercado. Así pues, se tiene que el factoring se convierte en una herramienta importante, ya que permite delegar la función del cobro de cartera, con lo cual la organización no necesitaría de un departamento encargado de estos menesteres, además, permite que las ventas a crédito se conviertan en efectivo rápidamente, con lo cual no se requiere esperar al vencimiento para obtener estos recursos disponibles. Sumado a lo anterior, se disminuye el riesgo de insolvencia del cliente ya que "en algunos tipos de factoring, el factor garantiza al factorado el pago de todos los créditos protegiéndolo de las eventualidades de insolvencia de sus clientes" (Sanabria 2007: 462). Se podría plantear que en la mayoría de las ocasiones lo que se busca con el factoring es que en el contrato se estipule dicha protección frente al no pago de la factura que se vende.

En este sentido, se han planteado diversas ventajas del contrato de factoring tales como: "la obtención de una mayor seguridad y continuidad en el flujo de caja del empresario, la reducción de los riesgos de insolvencia de sus clientes y la generación de procesos dinámicos en su política comercial" (Sanabria 2007: 462). Por su parte, Astorga (2008: 14) manifiesta las siguientes:

"• Evita el riesgo de fallidos por insolvencia.

• Proporciona liquidez inmediata financiando el importe de las ventas.

• Posibilita una sola fuente de financiación de las ventas.

• Produce una reducción de costes financieros por retrasos de cobros.

• Posibilidad de dar de baja del balance los créditos cedidos".

No obstante, los empresarios tendrán que evaluar si el costo del factoring es inferior al costo que representa asumir una deuda con el sector financiero, ya que si asumir un crédito a través del sistema financiero es más barato que pagar las comisiones a la empresa factor, será mejor apalancarse por medio de un crédito y no vendiendo la cartera.

Son amplias, pues, las posibilidades que plantea el contrato de factoring. Se ofrece como una herramienta ágil para los empresarios en su quehacer empresarial, constituyendo de una u otra forma un mecanismo de gran ayuda para las Mipymes, ya que son este tipo de organizaciones las que cuentan con un menor acceso al crédito en el sistema financiero del país.

Por último, Sanabria (2007: 463) manifiesta que "el factoring termina siendo una herramienta de colaboración empresarial que permite a las compañías optimizar sus procesos para afrontar con mayor éxito su actividad comercial e industrial".

3. Consideraciones finales

La Ley 1231 de 2008 entra a subsanar muchas de las problemáticas que se tenían con la FCC, dando mayor claridad sobre la factura de venta en Colombia y dejando el camino abierto para que los empresarios del país puedan convertir sus facturas en títulos valores con todas las implicaciones que esto trae desde el punto de vista jurídico, generando un mayor dinamismo desde la óptica comercial.

La factura de venta como título valor bajo las condiciones establecidas en la Ley 1231 de 2008 favorece el ambiente para que las empresas, especialmente las Mipymes, puedan acceder al factoring y de esta forma, generar recursos en efectivo que les permitan optimizar su liquidez.

El factoring se constituye en una herramienta que facilita la administración de las cuentas por cobrar en las organizaciones, ya que permite delegar esta función en un tercero y podría, además, dependiendo de lo estipulado por las partes en el contrato, transferir los riesgos de insolvencia del deudor.

Bibliografía

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(1) Micro, pequeñas y medianas empresas.

(2) Frente al tema de la presunción, la Corte Constitucional plantea en la Sentencia C-731 de 2005 lo siguiente:

Para una parte de la doctrina, la palabra presumir viene del término latino "praesumere" que significa "tomar antes, porque por la presunción toma o tiene por cierto un hecho, un derecho o una voluntad, antes de que la voluntad, el derecho o el hecho se prueben". También se ha dicho que el vocablo presumir se deriva del término "prae" y "mumere" y entonces la palabra presunción sería equivalente a "prejuicio sin prueba". En este orden de cosas, presumir significaría dar una cosa por cierta "sin que esté probada sin que nos conste."

Por medio de las presunciones ocurre una de dos posibilidades: o bien que quien alega la presunción para fundar su derecho desplace la carga de la prueba en cabeza de su adversario o bien que quien alega la presunción le niegue a su adversario por entero la facultad de acudir a prueba alguna que demuestre la no existencia del hecho decisivo.

De esta suerte, las presunciones relevan de la carga probatoria a los sujetos a favor de quienes operan. Una vez demostrado aquello sobre lo cual se apoyan, ya no es preciso mostrar valiéndose de otros medios de prueba lo presumido por la ley. En virtud de la presunción legal, se tiene una prueba completa desde el punto de vista procesal y es esa exactamente la finalidad jurídica que cumplen las presunciones y sin la cual carecerían de sentido.

En sociedades diversas donde los conflictos se presentan con bastante frecuencia, las presunciones juegan un papel importante. Aseguran, de un lado, que materias sobre las que tanto la experiencia como la técnica proyectan cierto grado de certeza, no sean sometidas a la crítica y se acepten de manera más firme. Acudir a presunciones contribuye, de otro lado, a agilizar ciertos procesos pues exime de la actividad probatoria en casos en los que tal actividad es superflua o demasiado difícil. Las presunciones presentan, sin embargo, un riesgo grande, a saber, que el razonamiento por inducción que les sirve de fundamento puede configurar una base muy exigua.

Las presunciones son el fruto de un razonamiento por inducción. Así, por ejemplo, para que el razonamiento por inducción resulte concluyente debe demostrarse que "todos los cuervos son negros", que no existe ningún cuervo de otro color, ni es factible que llegue a existir, es decir, debe señalarse que todos los casos que sirven de fundamento a la presunción fueron tenidos en cuenta y que no existe ni existirá caso o circunstancia que no haya sido tenida en cuenta. Como esto es hasta ahora humanamente imposible —de ahí que incluso haya quienes nieguen de manera enfática la posibilidad de conocimiento por vía de inducción—, por lo menos en lo que se refiere al ámbito de las presunciones jurídicas, al adoptar el legislador una presunción debe existir una profunda justificación sea valorativa o fáctica.

(3) En el título valor a base de orden, "el creador es siempre parte indirecta porque da una orden de pago a un tercero" (Cadavid 1987: 114), a diferencia del título valor a base de promesa, en el cual "el creador es parte directa porque promete (promitente) pagar directamente él (…). No debe confundirse el título valor a base de orden con el título a la orden. El primero puede ser al portador, y el segundo, obviamente, no. De igual manera, el título valor a base de promesa puede ser a la orden o al portador" (Cadavid, 1987, p. 114).

(4) Código de Comercio, artículo 772, inciso 2 disponía "no podrá librarse factura cambiaria que no corresponda a una venta efectiva de mercaderías entregadas real y materialmente al comprador".