“La globalización agudizó la interdependencia tributaria”

Revista Nº 113 Sep.-Oct. 2002

No hay ninguna prueba que indique que un nivel bajo de impuestos pueda beneficiar el cumplimiento de las obligaciones tributarias. 

Unidad de Derecho Tributario y Contable 

Pedro Antonio Molina Sierra 

Especial para la Revista Impuestos 

Algunos de los funcionarios que asumieron en días pasados el manejo de la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales, DIAN, asesoraron por varios años los procesos de modernización de las administraciones tributarias emprendidos por el Centro Interamericano de Administraciones Tributarias, CIAT.

Con la llegada de los nuevos directivos, este organismo internacional público integrado por 29 países americanos (entre ellos Colombia) y cinco europeos, despierta interés entre los especialistas tributarios del país.

Jorge Cosulich, secretario general de esa organización, conversó con la Revista Impuestos sobre diversos temas en materia impositiva que hoy en día preocupan, casi por igual, a las administraciones tributarias latinoamericanas.

Revista Impuestos: ¿De qué manera el CIAT ha contribuido con el desarrollo tributario de América Latina? 

Jorge Cosulich: Desde sus inicios, el CIAT se ha preocupado por ser una organización dinámica que trasciende los planteamientos, fronteras y tendencias de una época determinada, ajustándose y adaptándose a los desafíos que se le imponen a los países en materia tributaria.

Reflejo de lo anterior es la evolución que ha tenido el organismo, el cual pasó de ser una reunión de directores de impuestos, entre 1967 y 1977, a una institución pública internacional, a través del desarrollo de proyectos de asistencia técnica a las administraciones tributarias. Este giro, dado entre los años 1977 y 1987, se ha complementado y enriquecido en los años noventa con transformaciones e innovaciones tecnológicas como Internet, con la utilización de herramientas gerenciales como la planeación estratégica y con el mayor acercamiento de los países europeos a los latinoamericanos para compartir conocimientos tributarios.

R.I.: ¿Qué mecanismos de intercambio de información y de cooperación internacional utiliza el CIAT para involucrar a las administraciones tributarias que lo integran? 

J.C.: Nuestro organismo ha desarrollado varias actividades y eventos orientados a mejorar la interacción entre los países. Indudablemente, el fenómeno de la globalización cada día nos impone mayores retos dirigidos a innovar y a crear mecanismos que faciliten la cooperación entre las administraciones. Cabe destacar los eventos internacionales como las asambleas generales y las conferencias técnicas que ofrecen un espacio de reflexión y discusión en materia tributaria. Igualmente, la asistencia técnica que se encuentra orientada a la optimización en la aplicación del sistema tributario, el intercambio de experiencias que nos ha permitido la creación de grupos de trabajo, la elaboración de monografías, el desarrollo de bases de datos y de grupos de capacitación, además del fortalecimiento de mecanismos de divulgación como la página en Internet y la biblioteca.

R.I.:Sobre los problemas tributarios de Latinoamérica, ¿qué tipo de estrategias recomendaría para procurar una mayor aceptación de los impuestos por parte del sector privado? 

J.C.: Las administraciones tributarias han entendido que el acercamiento al contribuyente es de vital importancia. También, que la manera más eficaz de incrementar los niveles de ingresos tributarios del Estado es por medio de la promoción del cumplimiento voluntario. Sin embargo, aún persiste la falta de conciencia tributaria entre los ciudadanos, circunstancia en la cual el Estado tiene gran responsabilidad por estar alejado durante mucho tiempo de los mismos. Por otro lado, y como ingrediente esencial en la construcción de esa relación de confianza entre el contribuyente y Estado, es necesario incluir como prioridad en sus objetivos el combate enérgico de la corrupción de sus funcionarios, empleando para ello estrategias legales y administrativas que aseguren al máximo la transparencia de sus actuaciones y la percepción como tal por parte del contribuyente.

R.I.:¿De qué manera las administraciones tributarias se deben modernizar y ajustar a los cambios en materia tecnológica? 

J.C.: En el contexto actual se presentan nuevos o renovados desafíos en el campo tributario internacional, algunos de los cuales son producto de la globalización y de la digitalización. No cabe duda de que la existencia de un mercado de bienes y servicios cada vez más competitivo e integrado tiene un fuerte impacto sobre los sistemas y las administraciones tributarias.

La globalización agudizó la interdependencia de los sistemas y administraciones tributarias nacionales hasta el punto que resulta imprescindible que las reformas de los sistemas tomen en cuenta, además de los aspectos domésticos, lo que sucede en el escenario internacional. En materia de administración, la cooperación internacional, fundamentalmente relacionada con el intercambio de información tributaria, se presenta como un requisito ineludible para combatir eficazmente la evasión y el fraude tributario. Dentro de este nuevo panorama se destacan cinco temas que preocupan el ámbito tributario internacional: el comercio electrónico, los precios de transferencia, las prácticas tributarias nocivas, la cooperación administrativa y la doble tributación.

R.I.:¿Qué opina sobre la relación entre el monto, la distribución y el cumplimiento de las obligaciones tributarias en América Latina? 

J.C.: Si bien puede existir una interacción entre estos tres factores, es difícil cuantificar esa relación. Conforme a diversos estudios empíricos realizados, parecería que la relación entre el monto o nivel de las alícuotas, en el sentido del mayor o menor peso de la carga derivada de los impuestos, y el cumplimiento de las obligaciones tributarias no tendría un efecto tan directo como podría suponerse. Es decir, no hay ninguna prueba que indique, por ejemplo, que un nivel más bajo de alícuotas o de tipos impositivos pueda beneficiar el cumplimiento de las obligaciones tributarias. Tampoco existe ninguna conclusión sobre la relación entre la distribución de la carga tributaria y el cumplimiento.

R.I.:¿Cuáles son las mejores políticas de fiscalización y de control a la evasión? 

J.C.: Primero que todo hay que entender que el objetivo general de la fiscalización es el de lograr una mayor eficacia de la gestión de la administración tributaria. Esto significa aproximar los resultados alcanzados a la optimización, es decir, a los que corresponderían a aquella situación ideal en la que todos los contribuyentes cumpliesen correcta y espontáneamente con sus obligaciones tributarias. Dentro de aquel objetivo general, el cometido predominante de la función de fiscalización deberá ser el de coadyuvar a promover un mayor cumplimiento voluntario de las obligaciones tributarias tanto de los contribuyentes como de los evasores.