La globalización debe involucrar la solidaridad tributaria

Revista Nº 121 Ene.-Feb. 2004

Los principios tributarios que prevalezcan en la comunidad internacional tendrán que irse decantando, pues no hay un criterio unificado sobre este tema.

Javier N. Rojas 

Especial para la Revista Impuestos 

El proceso de globalización además de los aspectos económicos, debe llevar a la internacionalización de la solidaridad tributaria, para que el derecho, como la economía, se pongan al servicio del hombre, advierte el catedrático argentino de derecho tributario, José Casás.

Durante su visita a Colombia, Casás habló con la REVISTA IMPUESTOS sobre los efectos de la globalización en el terreno fiscal y el desarrollo de los principios constitucionales en el derecho tributario.

Revista Impuestos:¿Cuáles son los principios universales en materia tributaria? 

José Casás: En 1959, el profesor de la Universidad de Génova, Víctor Ukmar, hablaba de una serie de principios comunes, dentro de los cuales destacaba tres: el de legalidad, aunque prefiero hablar de principio de reserva de ley tributaria; el de igualdad y el de competencia. Este último se observa muy marcado en los Estados políticamente descentralizados, modelos federales y, en menor medida, en países como Colombia, que tienen un diseño constitucional más centralizado.

R. I.:¿Qué aspectos relativos a tributos y contribuyentes deben recoger las constituciones políticas? 

J. C.: En algunos países, no hay referencia específica en la constitución sobre materias tributarias. Simplemente se consagra la regla que no hay imposición sin representación del pueblo, es decir, que los legisladores son quienes tienen que establecer los tributos. Este principio es común en todas las constituciones.

R. I.:¿Qué desarrollo conceptual ha tenido el principio de capacidad contributiva? 

J. C.: Este principio fue elaborado en el campo de la ciencia económica, pasó por la financiera y después fue precisado en el campo jurídico como principio tributario ‘constitucionalizado’. Hizo su irrupción con la constitución italiana de 1947; otras constituciones europeas y americanas lo recogen como capacidad económica y, en algunos países, incluso, se acoge a través del derecho a la igualdad. Además de ser un fundamento jurídico, es un soporte ético del deber de contribuir. Igualmente, marca el límite más allá del cual no pueden exigirse prestaciones patrimoniales coactivas.

R. I.:¿Qué destaca en la evolución de la relación contribuyente-Estado? 

J. C.: Si vamos a la exposición de motivos del modelo de Código Tributario para América Latina y al programa de tributación conjunto, auspiciado por la Organización de Estados Americanos y el Banco Interamericano de Desarrollo, se habla de tres principios informadores: legalidad, igualdad y tutela jurisdiccional. De todos ellos, resalto el último. Hay constituciones como la de Argentina de 1853, que reseña, quizás con una postura de avanzada, en su artículo 18, el reconocimiento del derecho de defensa en un juicio. Generalmente, en las constituciones del siglo XIX se refieren al derecho de defensa en el proceso penal. La constitución americana, a partir de una de las primeras enmiendas, contempla el debido proceso. Desde la constitución italiana y las legislaciones alemana y española, hay una tendencia a reforzar esta noción de la defensa como tutela jurisdiccional. En muchos países, esto es potenciado por la suscripción de tratados internacionales de derechos humanos. La tutela adquiere dimensión cuando el Estado ha dejado de ser inmune a la jurisdicción, porque puede actuar con desviación, no solamente de la Constitución, sino en el bloque de legalidad. Ese correctivo tiene que estar en la intervención judicial.

R. I.:¿Qué cambios ha traído la globalización? 

J. C.: Han empezado a aparecer otros principios que se proyectan en el campo de la fiscalidad internacional, comercio internacional, desmaterialización de la riqueza y deslocalización. Algunos de estos principios son controvertidos, pero no podemos hablar de que sean comunes. Incluso, en los criterios jurisdiccionales, se cuestiona desde la óptica de los intereses de los respectivos Estados. Aquí hay una puja entre los criterios reales, los principios de la fuente y los criterios personales.

R. I.:¿Qué tipo de principios tributarios deben prevalecer en la comunidad internacional? 

J. C.: Hay dos niveles de principios: los del plano de las relaciones fiscales internacionales y aquellos de los ámbitos comunitarios. En el caso de América, no tenemos la experiencia de Europa. Nuestro continente, incluso, no tiene definido cómo se va a integrar: hay integraciones subregionales y la propuesta del Acuerdo de Libre Comercio de las Américas. En el orden jurídico, hay intereses más importantes entre los países desarrollados, en comparación con los que están en vía de desarrollo. Así, los principios que prevalezcan en la comunidad internacional tendrán que irse decantando.

R. I.:¿Qué impacto producirá la globalización en la jurisdicción impositiva de los países? 

J. C.: Frente al problema de la doble o múltiple imposición internacional, la sociedad de las naciones se ocupó del tema, al igual que la comisión de expertos de la Organización de Naciones Unidas (ONU), que elaboró un modelo de tratado. Por otro lado, se resalta el trabajo desempeñado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Sin embargo, no hay que ser ingenuos. Detrás de estas soluciones hay intereses que, incluso, son contrapuestos entre los Estados. En países como los nuestros, tenemos un mensaje en favor de la apertura económica y del libre cambio, contrario a otras naciones desarrolladas que siguen predicando el proteccionismo. Creo que hay un compromiso de solidaridad que debe resolverse en el campo económico y se va a reflejar en el aspecto fiscal, para que no haya una apropiación de renta pública. Si no es así, los países pobres no van a poder disponer, ni siquiera, de esa renta.

R. I.:¿Qué tan negativa es la doble tributación para una Nación? 

J. C.: Los fenómenos de doble y múltiple imposición desfavorecen el desarrollo de la actividad económica. Los tratados al respecto se están perfeccionando. Incluso, en 1992, se llegó a nuevas conclusiones en el comité de expertos de la ONU. Aunque hay muchos sujetos con jurisdicción impositiva, en el orden interno y en el internacional se debe tener presente el principio de la unicidad del contribuyente: es uno solo el que está sujeto a las acciones de los fiscos.

R. I.:¿Qué traerá consigo la profundización de la globalización? 

J. C.: Espero que no sea puramente económica, sino que también lleve a la internacionalización de la solidaridad tributaria. Y que el derecho, como la economía, se ponga al servicio del hombre.

R. I.:¿Qué efectos tiene el comercio electrónico en materia impositiva? 

J. C.: Tiene alto impacto, sobre todo en la tributación de los negocios, por la fácil deslocalización de los hechos imponibles en un marco de competencia fiscal lesiva con lugares de baja o nula tributación.