En la práctica

La homologación tributaria en el marco del mercado MILA(1)

Revista Nº 206 Mar.-Abr. 2018

Nicolás Jaramillo Pineda

Abogado junior

Es evidente que, hoy por hoy, los inversionistas colombianos —como lo son los fondos de pensiones— que intentan utilizar el mercado MILA como instrumento de diversificación, encuentran en los sistemas impositivos de los países mencionados una gran barrera.

El impacto que genera la adopción de medidas tributarias en el desarrollo o retroceso en los sectores de la economía es uno de los aspectos más relevantes y que generan mayor discusión en la etapa de producción legislativa. Es bien sabido que una disposición fiscal que genere beneficios de inversión en ciertos productos puede acelerar o destrabar el crecimiento de un mercado. Por esta razón, es que desde nuestra perspectiva, celebramos la firma del documento de finalización de la negociación de la convención multilateral para homologar el tratamiento tributario de los intereses y las ganancias de capital percibidos por los fondos de pensiones en desarrollo de operaciones ejecutadas en el mercado integrado latinoamericano (MILA)(2). Puesto que si bien se han venido desarrollando esfuerzos para alcanzar la integración y profundización de los mercados, hasta que no se homologuen los aspectos tributarios será muy difícil hablar de un mercado verdaderamente integrado.

Como su nombre lo indica, el documento suscrito por los representantes de los Estados de Colombia, México, Chile y Perú, tiene por objeto preparar una convención multilateral para homologar el tratamiento tributario de los intereses y ganancias de capital percibidos por los fondos de pensiones en desarrollo de operaciones ejecutadas en el mercado MILA.

En ese contexto, y partiendo del hecho de que se debe suscribir e incorporar al derecho interno la convención multilateral, el objetivo del presente artículo es exponer las implicaciones fiscales que se producirían para el caso puntual de las ganancias de capital obtenidas por un fondo de pensiones derivadas de la enajenación de acciones en el MILA.

El fenómeno de la integración económica ha permitido que el movimiento de flujos de capital sea, no solo más sencillo —por la eliminación de barreras comerciales—, sino que también ha permitido optimizar el capital. Por este motivo, y en vista de que este fenómeno cada día se acentúa más en la economía mundial, es que los sistemas tributarios locales deben responder a esta realidad y, sin perder la potestad tributaria, propender para que algunas de sus normas sean homologables con algunas de las que rigen los sistemas impositivos de los demás Estados integrados.

Pues bien, con la creación del MILA los países miembros de la Alianza del Pacífico (AP) entraron en un proceso de integración económica y financiera, el cual, según nuestro modo de ver, no ha logrado ser plenamente efectivo debido a las diferencias en materia fiscal entre unas y otras jurisdicciones. Dicho de otro modo, solo cuando exista homologación tributaria será posible que este mercado funcione realmente integrado.

Actualmente, en lo que corresponde a la tributación sobre las ganancias de capital devengadas como producto de la enajenación de acciones en el MILA, existe cierto grado de homologación. Lo anterior se debe a que Colombia ha establecido un régimen de tarifa 0% sobre los ingresos derivados de la ejecución de operaciones de venta de acciones en la Bolsa de Valores de Colombia, siempre y cuando en virtud de dicha operación no se enajene más del 10% del free float(3) de esa compañía(4); sin importar si el beneficiario de dicha operación es colombiano, mexicano o chileno(5). Sin embargo, la situación no es equivalente si un residente fiscal colombiano realiza la misma operación en Chile o en México.

Por ejemplo, la legislación chilena(6) ha adoptado la decisión de no gravar el mayor valor obtenido por la enajenación de acciones emitidas por sociedades anónimas abiertas, solo si la operación recae sobre acciones con presencia bursátil(7) y es realizada en la Bolsa de Santiago o en cualquier bolsa autorizada por la Superintendencia de Valores y Seguros de Chile. Con lo cual, si no se trata de un acción catalogada como con presencia bursátil, según el listado publicado por la Superintendencia de Valores y Seguros de Chile, el residente fiscal colombiano deberá sujetarse al régimen fiscal que le aplique según las disposiciones chilenas. Lo que a la postre trae consigo una desigualdad en materia de oportunidades de inversiones entre un colombiano y un chileno.

La situación es más compleja si se analiza lo que ocurre en la legislación mexicana(8), pues a partir de las reformas fiscales efectuadas en el año 2014, mediante las cuales se modificó el artículo 129 de la Ley del Impuesto sobre la Renta, los residentes extranjeros que obtengan ingresos derivados de la enajenación de acciones en bolsas de valores deberán pagar el 10% sobre esa ganancia a título de impuesto sobre la renta.

Dado lo anterior, es evidente que, hoy por hoy, los inversionistas colombianos —como lo son los fondos de pensiones— que intentan utilizar el mercado MILA como instrumento de diversificación, encuentran en los sistemas impositivos de los países mencionados una gran barrera.

Esta abismal diferencia en materia fiscal impide hablar de un mercado realmente integrado. Pues mientras en una jurisdicción la tarifa de tributación es del 0%, en otra, varía en función del papel objeto de la transacción y en otra, la tarifa asciende hasta el 10% de la ganancia obtenida.

Sin embargo, precisamente con la suscripción de la convención se pretende equiparar el tratamiento tributario para los fondos de pensiones colombianos, puesto que según reza el Boletín 132 del Ministerio de Hacienda de Colombia: “(...) En el caso que reciban utilidades provenientes de la enajenación de acciones de sociedades residentes en alguno de los cuatro países la tributación será asignada al país de residencia del fondo de pensiones, siempre y cuando se realice a través del Mercado Integrado Latinoamericano (MILA).” Bajo este escenario, un fondo de pensiones colombiano que obtenga ganancias de capital por operaciones desarrolladas en el MILA ya no tendría que preocuparse acerca de sí la acción negociada es considerada como con presencia bursátil o si debe sujetarse a la tarifa mexicana del 10%, puesto que al ser colombiano el régimen aplicable sería el del artículo 36-1 del estatuto tributario.

Ahora bien, para que pueda materializarse la idea expuesta anteriormente es necesario que los sistemas impositivos reconozcan la calidad de residente fiscal de los fondos de pensiones, con el fin de que sea factible atribuirle a uno o a otro Estado la potestad de gravar el ingreso. En el caso colombiano, el artículo 12-1 del estatuto tributario señala cuáles sociedades y entidades nacionales se consideran residentes para efectos fiscales y dentro de esta clasificación no se hace referencia a los fondos de pensiones(9). No obstante, podría pensarse que la sociedad que administra el fondo de pensiones, al ser residente fiscal colombiano, podría automáticamente hacer extensible esta calidad al fondo. Sin embargo, como ha quedado plasmado en los documentos firmados por los representantes de los países de la AP, la intención es tratar al fondo de pensiones independientemente de la sociedad administradora, para lo cual es indispensable investirlo de la calidad de residente fiscal de un determinado Estado y que los demás Estados lo reconozcan como tal.

Con todo lo anterior, estimamos muy pertinente y loable la intención de los representantes de los países de la AP, puesto que para los fondos de pensiones administrados por sociedades colombianas esto implicaría una gran oportunidad en materia de diversificación de inversiones, por cuanto estarían en la capacidad de acceder a un mayor número de acciones listadas y las condiciones fiscales derivadas de su futura enajenación serían las mismas indistintamente de la plaza en la que se negocien. Lo anterior, sin lugar a dudas es un ladrillo muy importante para edificar un sistema equiparable en materia fiscal en el mercado MILA.

Convenio suscrito el 13 de agosto de 2009 entre la República de Colombia y los Estados Unidos Mexicanos para evitar la doble imposición y para prevenir la evasión fiscal en relación con los impuestos sobre la renta y sobre el patrimonio.

Estatuto Tributario Colombiano

Ley del Impuesto sobre la Renta México

Ley del Impuesto sobre la Renta Chile

MILA, (2017) Información Tributaria MILA, https://goo.gl/HvXaE1. Información consultada el 2 de diciembre de 2017

1. El mercado integrado latinoamericano (MILA) es el producto de la integración de las bolsas de valores de Colombia, México, Chile y Perú, a través del cual es posible que un intermediario local pueda comprar y vender instrumentos cotizados en cualquiera de las otras tres plazas bursátiles.

2.La suscripción de este documento se dio en el marco de la XII Cumbre de la Alianza del Pacífico

3. El free float es un término anglosajón utilizado para referirse al porcentaje del total de las acciones que tiene listada una compañía en bolsa, el cual se encuentra sujeto a ser negociado habitualmente mediante transacciones bursátiles.

4. Artículo 36-1 del Estatuto Tributario.

5. Lo anterior por el parágrafo del artículo 23-2 del Estatuto Tributario y teniendo en cuenta que la Superintendencia Financiera de Colombia tiene acuerdos de intercambio de información con sus pares de México y Chile.

6. Numeral 1 del Artículo 107 de la Ley del Impuesto sobre la Renta de Chile.

7. Aquellas acciones que cuentan con un “Market Maker” que actúe en conformidad a la Norma de Carácter General Nº 327 de la Superintendencia de Valores y Seguros de Chile.

8. Artículo 129 de la Ley del Impuesto sobre la Renta de México.

9. Sumado a lo anterior, los artículos 23-1 y 23-2 expresamente señalan que este tipo de fondos no son considerados contribuyentes para efectos del impuesto sobre la renta.