La norma de presunción de ingresos por omisión del registro de compras no aplica totalmente en la determinación de los ingresos en el impuesto de renta

Revista Nº 173 Sep.-Oct. 2012

María Cristina Álvarez Peña 

Socio Maran Consultores SAS 

Contadora Especialista 

en Administración Financiera 

En nuestro ordenamiento tributario existen algunas normas que le permiten a la DIAN, a través de presunciones, establecer ingresos del contribuyente. Dentro de dichas presunciones se encuentra “la presunción de ingresos por omisión en el registro de compras” establecida en el artículo 760 del estatuto tributario, según la cual, si la administración detecta que no se registraron la totalidad de las compras, se presume de hecho la obtención de ingresos.

Siendo una presunción de hecho, una vez la DIAN aplique la presunción de ingresos, la carga de la prueba se traslada al contribuyente, quien puede acudir a su contabilidad para desvirtuar los hechos base de la presunción, pero en tal caso, debe aportar pruebas adicionales, tal como lo establece el artículo 761 del estatuto tributario.

El Consejo de Estado, en fallo del 24 de mayo de 2012 (Sent. 18766), estudió un caso referido al impuesto sobre la renta donde se incrementaron los ingresos del contribuyente, pues debido a las pruebas aportadas por este, la DIAN estableció que se habían omitido compras e interpretó que el artículo 760 del estatuto tributario no aplica en su totalidad al impuesto sobre la renta.

Entre los argumentos de defensa, el contribuyente alegó que la DIAN, en cumplimiento del inciso tercero del artículo 760 del estatuto tributario, debió constatar la omisión en no menos de cuatro (4) meses del mismo año gravable, para que se pudiera presumir que la omisión se presentó en todos los meses del año. Frente a este punto, el Consejo de Estado interpretó que teniendo en cuenta que esta norma, en su redacción inicial, solo contenía los cuatro primero incisos (normas que hacen referencia al IVA), y que el inciso quinto, que permitió aplicar la presunción de ingresos por omisión del registro de compras en el impuesto de renta, se adicionó con el artículo 58 de la Ley 6ª de 1992, es claro que la exigencia del inciso 3º del artículo 760 del estatuto tributario no tiene cabida cuando los ingresos se presuman en el impuesto sobre la renta.

De acuerdo con lo anterior, basta con que se establezca la omisión de compras para que se dé aplicación a la presunción en el impuesto sobre la renta, pues la exigencia del inciso 3º del artículo 760 ibídem, en relación con la constatación de la omisión en no menos de cuatro meses de un mismo año, es solo válida para el impuesto a las ventas.

De la lectura que le da el Consejo de Estado a esta norma se puede concluir que si no es aplicable el inciso 3º al impuesto de renta, tampoco serán aplicables los otros incisos originarios de la norma y, en especial, el inciso 4ºque establece que “el impuesto que originen los ingresos así determinados, no podrá disminuirse mediante la imputación de descuento alguno”.

Lo anterior quiere decir que si la DIAN determina los ingresos siguiendo lo establecido en el artículo 760 del estatuto tributario, debe tener en cuenta las mayores compras detectadas y, de esta forma, solo gravar con el impuesto sobre la renta la utilidad que se obtenga en esta operación, interpretación que favorece en gran medida a los contribuyentes.

Determinación del valor de las compras omitidas

De este fallo también llama la atención la forma como la DIAN estableció el valor de las compras omitidas, pues partió de la fórmula utilizada para establecer el inventario periódico, es decir, le pidió al contribuyente que determinara el costo de ventas tomando el inventario inicial, adicionándole las compras y restándole el inventario final, no obstante que el contribuyente fijó el costo de ventas por el inventario permanente.

El contribuyente aduce que esta forma de determinar el costo de ventas no está de acuerdo con el sistema de inventarios que él utiliza, pues el sistema de inventario permanente obliga a llevar el control de las mercancías mediante tarjetas u hojas especiales que deben contener, entre otros, los siguientes datos: el número de unidades compradas, vendidas, consumidas o trasladadas; las existencias; el costo de lo comprado, vendido, consumido, etc., y el costo de las existencias.

Al respecto el Consejo de Estado manifestó que si bien el formato que debía seguir la sociedad para reportar el costo de ventas no guarda relación con el sistema de inventarios que utiliza, la información que requirió la DIAN, esto es, el inventario inicial, las compras y el inventario final, son factores que el contribuyente podía determinar en su contabilidad, por lo que el alto tribunal no encontró reparos en dicho procedimiento.

De acuerdo con lo anterior, se debe tener en cuenta que esta determinación del costo de ventas por el juego de inventarios es una herramienta que utiliza la DIAN en sus visitas de fiscalización, y que es perjudicial para el contribuyente tanto si se establece un mayor o menor costo, pues en uno habrá una posible omisión de ingresos y en el otro un mayor valor de costo declarado.