Diálogos

La perspectiva de género no es feminismo a ultranza

Revista Nº 206 Mar.-Abr. 2018

Entrevista realizada por
Javier Rojas a la magistrada
Jimena Isabel Godoy Fajardo 

De una perspectiva de género que va más allá de enfocarse, exclusivamente, en la condición de mujer. En entrevista con ACTUALIDAD LABORAL habló Jimena Isabel Godoy Fajardo.

ACTUALIDAD LABORAL: ¿Cómo ha sido su experiencia de mujer en el ejercicio de la abogacía? 

Jimena Godoy: Cuando me invitaron a trabajar en el área, mi hermano Carlos Hernán Godoy y Pedro Charria, con quienes trabajé inicialmente, el mundo del ejercicio independiente del derecho estaba dividido entre hombres y mujeres; había una gran cantidad de hombres y un número reducido de mujeres inteligentes, capaces y trabajadoras. Pero, en la rama judicial, los titulares de los juzgados y del Tribunal Superior de Bogotá, eran un gran número de mujeres, en relación con los hombres que había en ese momento. Estoy hablando de 1987, cuando inicié mi práctica profesional, entonces existían dieciséis juzgados laborales y, de estos, aproximadamente trece mujeres eran titulares de despacho.

A. L.: ¿O sea que antes de la Constitución de 1991 ya había una marcada tendencia a la incorporación significativa de mujeres en la Rama Judicial? 

J. G.: Antes de la expedición de la Constitución de 1991, la primera mujer en lograr la elección como magistrada de la Corte Suprema de Justicia fue la Dra. Fanny González Franco, quien lamentablemente murió siendo magistrada de la Sala Laboral, el 7 de noviembre de 1985 en el holocausto del palacio de justicia. En esa época en el área del derecho del trabajo, sí había más mujeres en la titularidad de los cargos de primera y segunda instancia, pero no en la Corte Suprema de Justicia. En la Sala de Casación Laboral, después del deceso de la doctora González Franco, en esa época no hubo mujeres magistradas. Dentro de nuestra área de práctica, el derecho del trabajo y de la seguridad social, después de la Constitución de 1991, quien nuevamente nos abrió la puerta en la Corte Suprema de Justicia fue la doctora Isaura Vargas Díaz, luego llegaron la doctora Elsy del Pilar Cuello Calderón y la Dra. Clara Cecilia Dueñas Quevedo, actualmente integrantes y en ejercicio del cargo. La presencia de una sola mujer magistrada se ha mantenido en las salas laboral, civil y penal. Esperamos que esa situación se vaya modificando. En las cuatro salas de descongestión laboral se mantuvo la línea de una mujer por Sala, es decir, somos cuatro mujeres magistradas, de los doce que integran las salas de descongestión.

A. L.: ¿Es probable que continúe la tendencia de lograr la igualdad en el número de mujeres y hombres en toda la Rama Judicial? 

J. G.: Lo ideal sería que fuese así, para dar participación igualitaria. Sin embargo, el entendimiento de la ley de cuotas (Ley 581 del 2000 sobre participación de la mujer en los niveles decisorios de las ramas y órganos del poder público), prácticamente, la ha limitado casi al treinta por ciento (30%).

A. L.: ¿La propia ley de cuotas representa un obstáculo para que aumente la participación de la mujer en las altas cortes? 

J. G.: Más bien la interpretación que se le ha dado a la ley. No se ha logrado pasar ese treinta por ciento (30%), en términos generales, y ello se ve en las altas cortes, en la Corte Suprema hoy día hay una magistrada mujer por cada Sala, en la Corte Constitucional de nueve cargos tres son mujeres magistradas.

A. L.: ¿Qué instancia de la Rama Judicial debe procurar ese equilibrio? 

J. G.: El Consejo Superior de la Judicatura es el que tiene la función de selección inicial para la conformación de las listas de aspirantes a la Rama Judicial. Corte Suprema y Consejo de Estado eligen de dichas listas a los integrantes. La elección de magistrados de la Corte Constitucional se encuentra en cabeza del Senado, ternas que provienen del Presidente de la República, la Corte Suprema de Justicia y del Consejo de Estado y el Congreso en pleno escoge a los magistrados del Consejo Superior de la Judicatura. Este organismo convoca, abre la inscripción para los cargos y, dependiendo de la cantidad de personas que se inscriban, entre hombres y mujeres, realiza la búsqueda y la selección, tratando de guardar el equilibrio de género. En el caso de la conformación de la Sala de descongestión laboral, por ejemplo, se previó además la participación de todas las áreas del ejercicio del derecho, tales como, la Rama Judicial, el litigio, la academia y, además, representantes del género femenino. Y esto contribuyó, de alguna manera, a la integración actual de las salas de descongestión laboral, pero no llegó a más de una mujer por Sala de decisión.

A. L.: ¿Pero hay diferencia entre la Constitución anterior y la de 1991, en relación con el tema de género en la Rama Judicial? 

J. G.: En cuanto a la selección, no. Todos tenemos derecho a participar, independientemente del género, y todos estamos en condiciones de ser seleccionados. De alguna manera, quienes han escrito las leyes, en su gran mayoría, por lo menos en el pasado, han sido hombres. Y, en un momento dado, las mayorías que escogen también son hombres. Entonces, se marca una gran diferencia. Incluso, en la selección nuestra, para las Salas de descongestión laboral, había mayor expectativa por la posibilidad de elegir más mujeres, pero no se logró sino una por Sala, aunque hubo una gran inscripción de mujeres en las listas.

A. L.: ¿Qué falta para generar mayor dinámica de equidad de género en la Rama Judicial? 

J. G.: Voluntad, querer abrir más puertas y tomar la decisión de permitir un mayor acceso. Solamente voluntad.

A. L.: ¿Para qué se creó la Comisión Nacional de Género de la Rama Judicial? 

J. G.: Como Colombia fue parte de los acuerdos internacionales sobre derechos humanos; derechos civiles y políticos; derechos económicos, sociales y culturales, dentro de todos estos convenios sobre derechos humanos, el país adquirió el compromiso de generar las condiciones que permitieran su desarrollo pleno. Y uno de los mayores movimientos se genera por la necesidad de eliminar toda forma de discriminación y maltrato contra la mujer, garantizar todos los derechos fundamentales y la progresividad de los mismos. En Colombia se inició el trabajo de género en el 2002. El Consejo Superior de la Judicatura empezó con este trabajo, como promotor de formación y capacitación, buscó crear conciencia para entender y transmitir la importancia de la eliminación de toda forma de discriminación. Cuando se habla de la Comisión Nacional de Género no se alude, exclusivamente, al trato entre hombres y mujeres, ni está guiada solo a la discriminación femenina. Tuvo su origen por la necesidad de fortalecer la condición de respeto a la dignidad de la mujer, pero cuando se menciona la perspectiva de género, en la decisión de los conflictos jurídicos que se someten a decisión en la jurisdicción, estamos hablando de un espectro mayor, o sea, de población LGBTI, de hombres, de mujeres en situación de indefensión, de menores de edad. La idea de género, vista en esta perspectiva, aunque sí busca proteger mucho a la mujer, trata de evitar toda forma de discriminación o maltrato, por razón de una condición humana determinada, diferente, la que sea. Se pretende, entre otros, reconocer las desigualdades que hay para fortalecer la protección en función de aquellas mismas; reconocer que todos somos seres humanos, pero que nadie debe ser maltratado por su género, edad, filiación política o preferencias de cualquier índole. Es más amplio el concepto de género que el de sexo, generalmente entendido.

A. L.: ¿Cuáles son los objetivos de la Comisión Nacional de Género? 

J. G.: Son muchas que pueden agruparse en, dar a conocer, concienciar y sensibilizar a los funcionarios de la Rama Judicial en dos aspectos. El primero, en la decisión de los conflictos jurídicos que se someten a estudio de los jueces, los tribunales y las altas cortes. Y, el otro, eliminar los tratos diferenciales o discriminatorios en el trabajo mismo, en la integración de la rama, en el comportamiento entre compañeros de trabajo. Es una formación dentro de la Rama Judicial para la solución de los conflictos. Es una obligación de la Comisión Nacional de Género de la Rama Judicial capacitar a todos sus funcionarios, concienciarlos y darles una preparación completa para que, en la vida colectiva, dentro de la rama y en la solución de los problemas, se detecte, se diagnostique y se encuentre cuando, en un caso particular, el problema es por causa del género y, entonces, estamos obligados a tomar la decisión, por supuesto, con apego a las normas, pero desde la perspectiva de género. El juez tiene la obligación constitucional de visualizar cuándo se enfrenta a un caso en el cual la situación proviene de una forma de discriminación.

A. L.: ¿Cómo está conformada esa instancia? 

J. G.: La Sala administrativa del Consejo Superior de la Judicatura creó la Comisión Nacional de Género en la Rama Judicial, en el Acuerdo PSAA08 4552 de 20 de febrero del 2008, y esta se instaló el 9 de junio del mismo año, con el propósito de promover la incorporación e institucionalización de la perspectiva de género en el quehacer de la labor judicial. Está integrada por una magistrada o magistrado de la Corte Suprema de Justicia, una magistrada o magistrado de la Corte Constitucional, una magistrada o magistrado del Consejo de Estado, una magistrada o magistrado de la Sala Jurisdiccional Disciplinaria del Consejo Superior de la Judicatura y una magistrada o magistrado de la Sala Administrativa del Consejo Superior de la Judicatura y el director/a ejecutivo de administración judicial) que es el secretario/a técnico. También tiene actividades locales en los diferentes territorios del país.

Quiero aclarar que la CNGRJ no está integrada exclusivamente por mujeres. De hecho ya ha tenido varios presidentes hombres, dentro de los cuales podemos recordar a los doctores Néstor Raúl Correa Henao, magistrado del Consejo Superior de la Judicatura, que estuvo en el cargo por dos años (2014 y 2015); el doctor Hugo Bastidas Bárcenas consejero de Estado, que ostentó el cargo en el 2016. Pero es importante destacar que el doctor Jorge Antonio Castillo Rugeles magistrado de la Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Civil y luego magistrado del Consejo Superior de la Judicatura, durante cuatro años fungió como magistrado encargado del tema de género y de apoyo a la Comisión, desde el Consejo Superior de la Judicatura, para lo cual presentó un Acuerdo Reglamentario 4793 del 2012 que unió la política de equidad de género con la del sistema de gestión de calidad, dentro de la Rama Judicial de Colombia. El indicador de asistencia de magistrados y magistradas de altas cortes que apoyan y han trabajado activamente con la comisión desde su inicio (julio/2008) son 125.

A. L.: ¿Cuáles han sido los logros de la Comisión Nacional de Género en la propia Rama Judicial? 

J. G.: El espacio destinado para esta entrevista no alcanzaría para enumerarlos y explicarlos todos. Se pueden referir de manera general, los logros a nivel internacional y nacional, en expedición de leyes y sentencias, producción de libros, películas, que han procurado y conseguido sensibilizar a los funcionarios y al país entero. Los interesados se pueden informar en la página web de la CNGRJ.

A. L.: Entonces, ¿en la Rama Judicial se ve resistencia a la perspectiva de género? 

J. G.: No creo. Más bien, hay confusión en la percepción, pero es por falta de conocimiento, de interés, de saber exactamente en qué consiste la CNGRJ, qué busca y para dónde va. Resulta paradójico verlo. Es un trabajo de sensibilización.

No ha sido fácil. Veo a veces funcionarios muy reticentes a formar parte de la iniciativa. Les parece que es feminismo a ultranza, lo cual no es verdad. La CNGRJ, ni la perspectiva de género son feminismo. Hay que distinguir una cosa de otra. La línea no es de radicalismo político, ni social, ni de resentimiento. Es el entusiasmo de querer solucionar una diferencia que se ha presentado y que es evidente. A veces se tiranizan algunas de las ideas y se habla peyorativamente de los proyectos, en determinados escenarios, lo cual es chocante, porque de plano, si se está en una reunión y se plantea el tema de la perspectiva de género, se responde con un rechazo al feminismo. Eventualmente, se puede encontrar que en un conflicto para solucionar, la víctima no es la mujer, sino el hombre. A algunos hombres, les da pena reconocer que son intrafamiliarmente maltratados por la mujer.

A. L.: ¿Eso quiere decir que el principal desafío, en la Rama Judicial, es el cambio de cultura frente al tema de género? 

J. G.: Hay que romper paradigmas. Hay que entender, hacer entender y movilizar. De pronto se ve a alguien que se sensibiliza por un caso particular muy cercano y entonces, ya queda inmerso en adelante, con respecto a la perspectiva de género.

A. L.: ¿Cuál es la proyección de la Comisión Nacional de Género de la Rama Judicial? 

J. G.: Seguirá liderando, nacional e internacionalmente, la capacitación y los proyectos. En el sitio web de la Rama Judicial hay una lista de sentencias proferidas en las diferentes Cortes, no solo en la Corte Constitucional, ni solo en la Sala laboral de la Corte Suprema de Justicia, sino en la Sala civil, en la Sala penal, incluso, en la jurisdicción contencioso administrativa. La idea es que cada decisión que se adopte en perspectiva de género se haga pública y se suba a ese banco de datos. Entonces, se va a encontrar ahí toda la producción nacional de decisiones que como organismos de cierre han adoptado, dándole relevancia a la perspectiva de género.

A. L.: ¿Esas sentencias son un producto de la gestión de la Comisión Nacional de Género? 

J. G.: Sí, son el resultado del trabajo de la CNGRJ que ha llegado con la información y con la capacitación permanente a cada uno de los corazones de los funcionarios judiciales para que, sin exageración, ni abuso, sino en el justo medio, tomen decisiones. Incluso, hay un libro preparado por la propia Rama Judicial titulado Criterios de equidad para una administración de justicia con perspectiva de género. Este es el resultado preliminar del trabajo de la comisión y son líneas de guía para encontrar la mejor manera de descubrir cuándo actuar en perspectiva de género.