“La propuesta de reforma pensional no es equitativa”

Revista Nº 111 Mayo-Jun. 2002

El presidente de Asofondos, Luis Fernando Alarcón, comenta sus impresiones sobre el problema pensional que, según él, radica en la relación cuantitativa entre el número de pensionados y los aportes al sistema. 

Pedro Antonio Molina Sierra 

Claudia Janeth Wilches Rojas 

Los fondos privados de pensiones cuentan hoy en día con más de 4 millones de afiliados, una cifra que ni siquiera ellos mismos se atrevieron a calcular cuando fueron creados. Luis Fernando Alarcón, presidente de la Asociación Colombiana de Administradoras de Fondos de Pensiones y Cesantías (Asofondos), habló con Actualidad Laboral sobre el desarrollo de estos fondos, el futuro de la reforma pensional y los riesgos que puede correr el sistema si la reforma se aprueba tal como fue presentada por el gobierno.

Actualidad Laboral: Nueve años después de la expedición de la Ley 100 de 1993, ¿cuál ha sido la evolución de los fondos privados de pensiones?

Luis Fernando Alarcón: Los fondos privados se han desarrollado, han crecido y evolucionado de una manera mucho más positiva y constructiva si tenemos en cuenta el pronóstico inicial. Los trabajadores han acogido el régimen de ahorro individual masivamente. Si uno compara las cifras de la evolución de este régimen con la evolución del régimen de prima media, puede concluir que este último se ha estancado en número de afiliados en los últimos cuatro años, mientras que el de ahorro individual ha crecido dinámicamente.

A.L. ¿Cómo se podría explicar este fenómeno?

L.F.A.: Lo que indica este fenómeno es que los trabajadores son nuevos, más jóvenes y se han ido vinculando masivamente porque creen en el ahorro individual y han valorado la seguridad que les ofrece, sus características y el sentido de propiedad frente a su dinero y a sus derechos. A pesar de la coyuntura económica, la recesión y el elevado número de desempleados, hoy existen más de 4 millones de afiliados en el sistema que representan una cifra importante para el sector.

A.L.: ¿Usted cree que Colombia está preparada para manejar el sistema pensional únicamente con el régimen de ahorro individual?

L.F.A.: Sí. Lo único que hay que mantener es el régimen transitorio que permita que las personas que estén en el proceso de pensionarse permanezcan en el respectivo régimen. Pero en el contexto en general, creo que no pasaría absolutamente nada si se suprimiera el régimen de prima media. En países tan disímiles como Chile y México se han hecho reformas de esta naturaleza con resultados muy positivos. Aquí no se hace por prejuicios ideológicos. Ese es el fondo del asunto.

A.L.: ¿De no ser así, la subsistencia de los dos sistemas está garantizada?

L.F.A.: Esa es la gran pregunta que se tienen que hacer los legisladores, el gobierno y todos los que están involucrados en el tema. Asofondos no se opone a que coexistan dos regímenes. Si eso sucede, excelente. Lo que es indiscutible es que la gente ha preferido afiliarse al régimen de ahorro individual y yo creo que la razón es paradójica. Mientras que el régimen de prima media es un sistema de beneficios indefinidos, en el de ahorro individual hay cotizaciones definidas, variabilidad e incertidumbre sobre el monto futuro de la pensión. Entonces, uno se pregunta: ¿por qué no se afilian al régimen de prima media? y la respuesta es sencilla: por desconfianza.

A.L.: Algunos expertos señalan que el régimen de ahorro individual no cumple con el principio de solidaridad que consagró la Ley 100 de 1993, ¿qué piensa de esa crítica?

L.F.A.: Hay que precisar muy bien el tema de la solidaridad porque ese es un concepto que se puede interpretar de varias maneras. Dentro de esa gama de conceptos existe el de la redistribución de ingresos en donde los más ricos subsidian a los más pobres. En ese sentido, el régimen de prima media desconoce esos elementos por una razón muy sencilla: todos son subsidiados en ese régimen. Eso lo convierte en un sistema inequitativo porque los que reciben los subsidios más altos son los de mayores ingresos. Sobre este tema la Ley 100 introdujo el aporte del 1% de los que ganan más de 4 salarios mínimos para un fondo de solidaridad para distribuir en los dos sistemas. Pero, a la hora de repartir ese dinero, ocurre una cosa perversa y es que ese fondo apoya, de manera discriminatoria, exclusivamente a los afiliados al Seguro Social.

A.L.: ¿Y qué ha pasado con la solidaridad intergeneracional?

L.F.A.: El concepto de solidaridad intergeneracional ha sido mal entendido en Colombia. Detrás de este tema hay mucho trabajo conceptual y analítico pues los regímenes a nivel mundial se basaron en el supuesto que la población y la economía iban a crecer dinámicamente. Con este método, la generación actual se encargaría de pagar las pensiones de los trabajadores que están a punto de pensionarse sobre la base de que tendrían muchos más ingresos y más afiliados. Pero ese supuesto no funcionó y el esquema fracasó. Por eso la crisis de estos regímenes en todo el mundo es muy grave. El sistema colapsó y es hoy cuando vemos las consecuencias, cuando empiezan a aparecer grandes cantidades de pensionados y no hay plata para pagarles. Pensar en trasladarle el problema a las generaciones futuras es imposible.

A.L.: ¿Cuál es su análisis de la reforma pensional que está en camino?

L.F.A.: La causa del problema pensional es la relación cuantitativa entre el número de pensionados y el dinero que se paga. El gobierno es consciente de ese problema y decidió atacarlo, partiendo de la base de que en el año 2016 se agotará el dinero para pagar las pensiones del Seguro Social. Reprimir y golpear a los afiliados al régimen de ahorro individual para recoger esa caja para el régimen de prima media fue la solución que se planteó en la reforma. En el fondo, la señal que se quiere dar es que a los afiliados al régimen de ahorro individual se le recortarán una serie de beneficios para que se cambien al régimen de prima media. Todo esto debido a la necesidad del gobierno de recoger dinero para cubrir los gastos que tiene para los próximos años.

A.L.: ¿Cuáles son los puntos que no comparte?

L.F.A.: Tengo cuatro puntos que claramente señalan la antipatía del proyecto frente al régimen de ahorro individual: primero, obliga a los empleados públicos a afiliarse al régimen de prima media, quitándoles la posibilidad de elegir; segundo, reduce de manera drástica los bonos pensionales, sobre todo a las personas con más de 20 salarios mínimos; tercero, la garantía de la pensión mínima va a ser una especie de impuesto para las mayores cotizaciones de los fondos de pensiones, porque no va a ir a las cuentas individuales sino a un fondo de garantía de pensión mínima para tapar el hueco que deja el otro régimen; cuarto, el gobierno no va a atender la garantía de pensión mínima en los fondos de pensiones pero sí va a atender esta necesidad en el régimen de prima media.

A.L.: ¿Cuál cree que va a ser el futuro del proyecto de reforma?

L.F.A.: El proyecto se ha visto muy obstaculizado por las distintas posiciones que ha tenido el gobierno. Mientras que el Ministerio de Hacienda ha reconocido el problema, el Ministerio del Trabajo no lo ha hecho porque quiere favorecer al Seguro Social. Por eso no va a ser fácil su aprobación. A esto se une un ambiente complejo pues varios de los actuales congresistas no fueron reelegidos y pensar que haga tránsito el proyecto de ley es difícil. Lo que seguramente ocurrirá es que se inicie la discusión. Debo reconocer que esa es la única contribución que se puede hacer en este momento, permitir que haya un debate mucho más serio y mucho más racional porque no hay que olvidar que el gobierno lo presentó sin concertación.

A.L.: De ser aprobada la reforma, ¿cómo quedaría el acceso a la pensión para cada régimen?

L.F.A.: El tratamiento sería discriminatorio porque los afiliados al régimen individual tendrían que cotizar más de 1.150 semanas para acceder a la pensión, mientras que los del régimen de prima media necesitarían de tan sólo 1.000 semanas. En cifras concretas, esa diferencia significa que se desembolsaría más del 60 por ciento de los recursos para cubrir los costos pensionales de los afiliados a la prima media. Sería un problema que se empezaría a vislumbrar a partir del año 2035.

A.L.: ¿Entonces, ustedes qué sugieren?

L.F.A.: La propuesta es muy simple. Que por lo menos la gente se pensione con el salario mínimo y que el reajuste se haga teniendo en cuenta la inflación. De esta manera, el monto de la pensión no pierde poder adquisitivo por culpa de la inflación. Nuestra propuesta parte de un hecho: en Colombia, el aumento salarial es una decisión política que depende del gobierno. Eso en la práctica significa una incertidumbre y una expectativa muy grande porque siempre se va desconocer la cifra que se va a manejar para cada año. Ese riesgo ha provocado que las compañías de seguros que van a proveer las rentas vitalicias no lo hagan porque nadie se atreve a garantizar una decisión que es política. La importancia de nuestra petición es grande, porque hay que tener en cuenta que todavía no han empezado a pensionarse los trabajadores del régimen de ahorro individual y, cuando lo hagan, la crisis puede ser mayor.