“Las normas sobre el impuesto a la renta son anticuadas”

Revista Nº 123 Mayo-Jun. 2004

Los grandes contribuyentes no son evasores; por el contrario, son muy cuidadosos al presentar las declaraciones.

Javier N. Rojas 

Especial para la Revista Impuestos 

Para Juan Rafael Bravo, uno de los catedráticos y especialistas de mayor reconocimiento en derecho tributario en Colombia, es necesario modificar el impuesto sobre la renta, como uno de los pilares de la reforma tributaria estructural.

En entrevista con la Revista Impuestos, Bravo aseguró que los cambios también deben extenderse al impuesto de timbre, al gravamen a los movimientos financieros (GMF) y a las ganancias ocasionales, en particular, en lo atinente a sucesiones y donaciones.

Revista Impuestos:¿Cuáles han sido los cambios más importantes de la administración tributaria colombiana en los últimos tiempos? 

Juan Rafael Bravo: Tenemos que destacar la evolución que ha tenido el impuesto al valor agregado (IVA). Cuando fui director de impuestos nacionales, en la década de los sesenta, no existía en Colombia el IVA. En esa época, una de mis preocupaciones era adelantar los estudios necesarios para implantarlo. Después de mi salida del cargo, fue establecido y desde entonces ha tenido una evolución interesante hasta situarse, hoy en día, como el primer renglón en materia tributaria.

R. I.:¿Y en el campo del impuesto de renta? 

J. R. B.: En materia del impuesto sobre la renta, hubo una simplificación importante en 1987 con la que se suprimió gran parte de exenciones y exclusiones hasta el punto de que, habiendo rebajado las tarifas del impuesto, dicha simplificación produjo un incremento en los recaudos. En cuanto al procedimiento, Colombia ha avanzado mucho. En la dirección de impuestos me correspondió iniciar la expedición de una legislación al respecto. Se expidió el Decreto 1651 de 1960, que fue el primer estatuto de procedimiento. Basado en él, se introdujeron reformas importantes en 1982 y 1987 y, algunas menores, en los años noventa.

R. I.: ¿El país tiene una política tributaria? 

J. R. B.: Existe una política tributaria. Ya vimos como se ha producido un desarrollo en relación con el IVA y la renta. Sin embargo, es importante que se revise la legislación tributaria en muchos aspectos. Por ejemplo, en el impuesto sobre la renta, las normas son anticuadas. Muchas de ellas datan de los años sesenta y no están acordes con la tecnología que tanto se ha desarrollado en los últimos tiempos. A su vez, hay algunos impuestos obsoletos, como el de timbre, el cual está mal estructurado, desde el punto de vista legal y, además, entraba las actividades comerciales. También creo que el GMF ha venido representando una complejidad muy grande, ya que ha sido redactado en forma amplia y, por lo tanto, las más disímiles operaciones pueden quedar gravadas con ese impuesto.

R. I.:¿Cómo romper el círculo vicioso de un déficit fiscal permanente que conduce a reiteradas reformas tributarias? 

J. R. B.: El tema del déficit fiscal hay que afrontarlo en sus dos aspectos fundamentales: el de los ingresos y el de las erogaciones presupuestales. En lo pertinente a los impuestos, me parece que se debe hacer una revisión con el objeto de modernizar el sistema. Desde el punto de vista de los egresos, es primordial controlar el gasto público de tal manera que no se produzca el déficit que motiva las reformas tributarias.

R. I.:¿Qué tan saludable es para los ingresos fiscales de la Nación recuperar el impuesto sobre el patrimonio de las personas naturales? 

J. R. B.: Ese es un impuesto que resulta discutible. Hay que tener en cuenta que dicho tributo está gravando la renta que se ha ahorrado por parte de las personas. Entonces, gravar su ahorro no deja de ser un poco desalentador para la inversión futura. Por esta razón, muchos países han prescindido de tal gravamen. Cuando existió entre nosotros, estaba orientado a sobregravar las rentas de capital. Como las rentas de trabajo y las de capital tienen una misma tarifa, se procuraba sobregravar estas últimas con el impuesto de patrimonio, que se llamaba complementario. Los países han optado por establecer tarifas diferentes para ambas y gravarlas cuando se gana y no cuando se ahorra. Por eso, no soy partidario del restablecimiento del impuesto al patrimonio. Es aceptable como un impuesto extraordinario, pero no permanente.

R. I.:Desde el punto de vista tributario, ¿el país está preparado para un tratado de libre comercio con EE UU? 

J. R. B.: Colombia tiene los instrumentos adecuados para lograr un efecto favorable en la tributación. Por ejemplo, la exención que existe en materia del impuesto de ventas a las exportaciones y el de industria y comercio. Esa estructura es favorable para el libre comercio porque no va a obstaculizar el intercambio de bienes y servicios ni las exportaciones. Sin embargo, es importante que el equipo negociador estudie el efecto que pueden tener las instituciones del IVA, tanto en la importación como en la exportación. Para los exportadores, por la recuperación del IVA pagado en la adquisición de los insumos. Y desde el punto de vista de la importación, en el gravamen mismo que se aplica a las importaciones con el IVA.

R. I.:En países en vía de desarrollo, ¿es inevitable el predominio del modelo de tributación indirecta sobre el de tributación directa? 

J. R. B.: La tributación indirecta presenta menos resistencia que la directa, por esa razón ha venido ganando terreno. No es el ideal, porque la directa es más progresiva y gracias a ella se puede detraer mayor cantidad de recursos de las personas más ricas y, en consecuencia, acercarse a la equidad social. Pero la circunstancia de que la tributación indirecta presente menos resistencia, va a influir poderosamente para que tenga mayor auge, aunque no sea el ideal desde el punto de vista de la justicia social.

R. I.:¿Cuáles serían los pilares de una reforma tributaria estructural? 

J. R. B.: Es fundamental reestructurar el impuesto sobre la renta. El IVA, en general, está operando adecuadamente. Entre tanto, hay que revisar el impuesto de timbre para decidir si se deja o no. Si se mantiene, hay que expedir nueva legislación porque es muy defectuoso. También es necesario revisar el GMF. Es difícil suprimir ese impuesto, pero lo más conveniente sería derogarlo. Si no es así, entonces hay que revisarlo porque la forma como está estructurado es sumamente vaga.

Otro aspecto que valdría la pena estudiar es el de las ganancias ocasionales, especialmente en lo que concierne a sucesiones y donaciones. En los últimos tiempos, las sucesiones han perdido importancia desde el punto de vista tributario. Es importante pensar en perfeccionar esa figura. Anteriormente, la gente tenía mucho interés en arreglar rápidamente la liquidación de las sucesiones porque la demora podía significar un aumento de la tributación. Las estructuras en ese tema no son un incentivo para que la gente liquide prontamente las sucesiones.

R. I.:¿Dónde se debe concentrar la lucha antievasión? 

J. R. B.: Considero que los grandes contribuyentes no son evasores. Las consecuencias que acarrea la evasión motiva a los grandes contribuyentes a ser muy cuidadosos en la presentación de sus declaraciones. La lucha debe concentrarse en los niveles medios, que son los sectores donde puede ser más productiva. En los niveles de bajos ingresos, la tributación es muy poca y allí, normalmente, el recaudo se logra a través de la retención en la fuente.