Las operaciones de cobertura y sus efectos fiscales

Revista Nº 153 Mayo-Jun. 2009

William Clavijo León 

Gerente de impuestos Deloitte 

Karolina Roberto González 

Semisenior de Impuestos Deloitte 

I. Cobertura. Clasificación y características

En general, son acuerdos para realizar una transacción en una fecha futura consistente en recibir o entregar un subyacente que puede ser un bien, un título o una divisa. Existen otras formas de utilizar estos instrumentos, como pactar sobre el precio del bien, la tasa de interés o el valor de cambio de la divisa. Así, pueden ejercerse para comprar o vender activos en un futuro como divisas o títulos valores o futuros financieros sobre tasas de cambio, tasas de interés o índices bursátiles.

Existen diferentes modalidades de derivados, entre ellos, se destacan los forwards, las opciones, los swaps(1), entendidos como sumatorias de forwards, y los contratos de futuros propiamente dichos que se negocian a través de bolsas de futuro o cámaras de compensación. Para mayor claridad, analicemos cada una de ellos con algunos ejemplos básicos para facilitar su comprensión.

A. Forwards

Pensemos en un importador que requiere de cierta cantidad de dólares para el pago de sus obligaciones. Su objetivo es cubrir el riesgo de mercado por la variación en la tasa de cambio. Para tal efecto, celebra un forward con una entidad financiera bajo las siguientes estipulaciones:

Fecha del contrato:1º de diciembre del 2008
Fecha de cumplimiento:1º de enero del 2009
Plazo:un mes
Monto transado:USD $ 15.000
Tasa de cambio pactada:COL $ 2.300

En este evento, se pueden presentar dos situaciones al momento del cumplimiento: que la tasa aumente o disminuya. Para el caso, trabajemos con los dos supuestos de que la tasa de cambio a la fecha de cumplimiento es de $ 2.350 para un escenario y de $ 2.200 para el otro.

La situación es la siguiente:

Escenario A:

Monto transado: USD $ 15.000

Tasa de cambio al cumplimiento: COL $ 2.350

El importador debe cancelar $ 34.500.000 por USD $ 15.000 que en el mercado le costarían $ 35.250.000. Es decir, reporta una ganancia de $ 750.000.

Escenario B:

Monto transado: USD $ 15.000

Tasa de cambio al cumplimiento: COL $ 2.200

En este escenario se pagan $ 34.500.000 pactados, por unas divisas que en el mercado costarían $ 33.000.000. Esto no necesariamente se traduce en una pérdida, porque el importador solamente está cubriendo su riesgo de mercado y cualquier variación en el tipo de cambio la tiene contemplada dentro de la rentabilidad del negocio.

Si se tratara de un contrato sin entrega del subyacente (índices, valores, divisas, materias primas o “commodities”), solo se cancela el importe que resulta por la diferencia en cambio.

B. Futuros

Para identificar este tipo de contratos, pensemos en una negociación sobre un paquete de 50.000 acciones con una base de cotización de $ 1.000 para el primer día, 1.100 para el segundo, las cuales reportan una caída significativa para el tercer día quedando en $ 850.

Teniendo en cuenta un depósito de garantía del 5%, característica especial de estos contratos para darles seguridad y disminuir el riesgo de contraparte, la situación es la siguiente:

DíaCotizaciónAccionesValorGarantía
1$ 1.00050.000$ 50.000.000$ 2.500.000
2$ 1.10050.000$ 55.000.000$ 2.750.000
3$ 85050.000$ 42.500.000$ 2.125.000

Quien asume la posición contraria, esto es, brindando cobertura sobre la base de negociación del primer día, reporta una ganancia de $ 375.000 al tercer día lo cual se traduce en pérdida para la contraparte.

C. Opciones

Con el fin de dar un ejemplo de este tipo de operaciones, vamos a suponer una operación con varios escenarios donde debe tomarse la decisión de ejercer o no la opción para dos escenarios call (comprar) y put (vender) un activo subyacente a un precio pactado en una fecha futura.

Opción Call

Valor del subyacente $ 10.000

Prima $ 500

Supuestos: el subyacente puede tener un precio en el mercado de $ 12.000, 10.500 y 9.000.

Valor del subyacente10.00010.00010.000
Prima500500500
Valor de la opción10.50010.50010.500
Precio del subyacente en el mercado12.00010.5009.000
Resultado de la operación(1.500)-1.500

El análisis de las tres alternativas es el siguiente:

a. Voy a comprar en $ 10.500 un subyacente que en el mercado tiene un precio de $ 12.000. En este caso, es bueno ejercer la opción porque obtengo ganancia.

b. Cuando el precio del subyacente está en $ 10.500 aparentemente no se reporta ni ganancia ni pérdida. Sin embargo, se debe evaluar que al no ejercer la opción se van a perder los $ 500 que se pagan de prima. Por lo tanto, es mejor ejercer.

c. Con un precio de $ 9.000, es mejor no ejercer la opción y comprar el subyacente al precio de mercado porque aun pagando la prima se obtiene ganancia.

Opción Put

Valor del subyacente $ 12.000

Prima $ 600

Supuestos: el subyacente puede tener un precio en el mercado de $ 12.500, 12.000 y 9.500.

Valor del subyacente12.00012.00012.000
Prima(600)(600)(600)
Valor de la opción11.40011.40011.400
Precio del subyacente en el mercado12.50012.0009.500
Resultado de la operación(900)(600)900

El análisis sería el siguiente:

a. Voy a recibir $ 11.400 por un subyacente que en el mercado tiene un precio de $ 12.500. En este caso es mejor no ejercer la opción y vender por fuera.

b. La venta del subyacente, para el segundo caso, donde el valor del mercado es de $ 12.000 reporta pérdida porque solo recibo $ 11.400. Sin embargo, se debe evaluar que si decido no ejercer la opción, de todas formas se pierden $ 600 que se pagan de prima para tener el derecho de venta. Por lo tanto, es indiferente si ejerzo o no.

c. Con un precio de $ 9.500, es mejor ejercer la opción y no vender el subyacente al precio de mercado.

Para concluir, es característica especial en estos contratos el pago de una prima que se convierte en ingreso para el emisor de la opción, es decir, quien se obliga. Y costo o gasto, tratamiento que depende de la decisión de ejercer o no la opción, para quien la paga o sea el tenedor.

D. Swaps o permuta financiera

Para visualizar este tipo de contratos, debemos involucrar dos partes: (i) quienes quieren intercambiar los flujos futuros de efectivo y (ii) el tercero que permite realizar la operación. Pensemos en una persona que adquiere una obligación a tasa variable pero desea asumirla a tasa fija por lo cual está dispuesto a pagar al 10.75%. En este caso, se debe buscar quien asuma el riesgo en la variación de la tasa. La entidad financiera que estructura la operación cobra 0.5%.

Vamos a suponer dos escenarios, uno que a la fecha de cumplimiento la tasa variable esté en 11%, y otro donde la tasa sea del 10%. La situación sería la siguiente:

Escenario uno: Si la tasa se sitúa en el 11%, quien asumió el riesgo pierde 0.75%, porque debe cubrir una tasa variable del 11% y solo recibe 10.25% debido a que la entidad financiera se queda con 0.5%.

Escenario dos: Con una tasa del 10% estaría ganando 0.25%, quien buscó la cobertura pagó 10.75%, pero nuevamente se debe tener en cuenta el costo financiero de la operación.

En los dos casos, la entidad financiera gana porque recibe 0.5% por su gestión.

Quien cubre el riesgo de mercado siempre será ganador, porque su objetivo no es especular con la variación de tasa, solamente quiere asegurar un rentabilidad fijando sus costos en un valor previamente determinado a una tasa del 10.75%.

II. Aspectos tributarios

Una vez efectuado este análisis que brevemente nos ubica en este tipo de operaciones, pasamos a efectuar un análisis de las implicaciones fiscales que de ellas se derivan, no sin antes advertir que sobre el tema se generan polémicas, más por la clase de contratos que por la interpretación de la norma.

A. Impuesto sobre la renta

Un primer aspecto que debe evaluarse es el valor patrimonial de los derechos y obligaciones originadas en los contratos, y otro, el de los resultados y su efecto fiscal.

Bajo el entendido de que los derechos y obligaciones surgen desde la firma del contrato por ser operaciones a plazo, debe hacerse un reconocimiento fiscal. El tema radica en cuál valor debe tomarse para declararlos, si el del costo o el de mercado.

Patrimonialmente podríamos decir que por tratarse de contratos a futuro donde inicialmente los derechos y obligaciones se equiparan por el valor mercado, dichos valores no tendrían efecto fiscal. Esto porque no existe una norma que me indique que el valor por el cual debo declararlos es el de mercado. Queda como alternativa la norma general: declararlos al costo, lo que implica un efecto neutro patrimonialmente porque al inicio del contrato los derechos son iguales a la obligación que se asume.

De otro lado, no debemos desconocer que producto de la valoración, los registros iniciales aumentan o disminuyen con efecto en resultados. Por lo tanto y teniendo en cuenta que se trata de contratos a plazo, esta posición debe ser reconsiderada.

En cuanto a los resultados, tendrán efecto fiscal en la medida en que los contratos se cumplan, es decir que los ingresos o pérdidas originadas, producto de la valoración, solo se reconocen para efectos financieros. Esto implica que si bien fiscalmente la valoración no se tiene en cuenta, si debe pensarse en el registro de un impuesto diferido.

B. Retención en la fuente

De acuerdo con el Decreto 1797 de 23 de mayo del 2008, en las operaciones sobre derivados, los ingresos respectivos se entienden percibidos en el momento del vencimiento de cada contrato.

Aquí es importante considerar que la realización del ingreso fiscal es al momento del vencimiento. Esto confirma la posición de no generar impuesto o causar retención con la valoración, pues esta solo tendrá efecto financiero con implicaciones en el impuesto diferido como lo manifestamos anteriormente. Pero de otro lado, es importante considerar la eventual liquidación del contrato antes del vencimiento pactado, evento en el cual también tendrá que reconocerse el ingreso fiscalmente.

Para efectos tributarios, se entiende que un contrato agrupa todas las operaciones realizadas bajo una misma tipología contractual (forward, futuro, opción, etc.), por un mismo contribuyente, sobre un mismo subyacente y con una misma fecha de vencimiento. Igualmente, en caso de que el contribuyente realice operaciones que produzcan como resultado el cierre de su posición en el respectivo contrato, el ingreso correspondiente se entiende causado hasta tanto ocurra el vencimiento del respectivo contrato.

Nuevamente entra un tema de discusión para efectos de la retención en la fuente en consideración a lo que se debe entender por tipología contractual si es la clase de contrato o aquel que reúne todas las demás condiciones señaladas, es decir, contribuyente, subyacente y plazo para lo cual reviste mayor importancia el grupo de contratos con las características señaladas, que el tipo de contrato en sí mismo.

Los ingresos provenientes de los contratos forward, opciones, futuros y de operaciones a plazo de cumplimiento efectivo, que tengan la vocación de cumplirse o se cumplan mediante la entrega del activo subyacente, tendrán el tratamiento tributario y la tarifa que les corresponda según el concepto y características de la entrega del respectivo activo.

Pensemos en un contrato sobre títulos donde al existir entrega del subyacente, el resultado tendrá el tratamiento de rendimiento financiero, de lo contrario será el de otros ingresos tributarios.

Cuando estas operaciones comporten la entrega de sumas de dinero, el ingreso tributario corresponderá a la utilidad neta derivada de la operación que se liquide al vencimiento del contrato, para lo cual deberán consolidarse los ingresos y pérdidas provenientes de la entrega de sumas de dinero con los ingresos y pérdidas que resulten de la entrega del bien.

En la retención en la fuente por contratos sobre derivados, se debe tener en cuenta que en el caso en que los beneficiarios del ingreso generado por este concepto sean autorretenedores por ingresos tributarios provenientes de contratos, forward, futuros, opciones y operaciones a plazo de cumplimiento financiero, deberán practicarse mensualmente la retención en la fuente sobre los ingresos por estos conceptos que se perciban en el mes, por el vencimiento de los contratos. En el caso de que no se tenga la calidad de autorretenedor, quien deberá practicar la retención será la entidad que realiza el pago al beneficiario del contrato(2).

C. Impuesto de timbre

De acuerdo con el numeral 9º del artículo 530 del estatuto tributario, el endoso de títulos valores y los documentos que se otorguen con el único propósito de precisar las condiciones de la negociación, tales como aquellos que se efectúan en desarrollo de operaciones de venta de cartera, reporto, carrusel, futuros, forward, swaps, opciones(3), están exentos del impuesto de timbre.

Una primera lectura de esta disposición nos permitiría afirmar que los contratos a futuro se encuentran exentos de impuestos de timbre, pues la mención que se hace de la clase de documentos es enunciativa y no taxativa. Esto parece lógico en la medida en que uno de los riesgos de estos contratos tan importantes como el de contraparte es el jurídico y quienes participen en este mercado deben tener un documento de respaldo que al estar gravado con timbre haría las operaciones más costosas. Un poco más en detalle veríamos que la norma se refiere a títulos, pero no debemos asumirlo en términos generales porque acto seguido se habla de documentos que precisen condiciones de negociación y efectivamente este tipo de contratos cumplen con la característica señalada.

Igualmente, están exentos los que se expidan en desarrollo de operaciones a plazo realizadas a través de bolsas de valores y las operaciones de transferencia temporal de valores y simultáneas, en divisas o en pesos, que se realicen conforme a las disposiciones que sobre la materia expidan la Sala General de la Superintendencia de Valores y la Superintendencia Bancaria(4), hoy Superintendencia Financiera.

D. Impuesto a las ventas sobre comisiones

De acuerdo con el Decreto 1797 del 2008, en los contratos forward, futuros, operaciones a plazo de cumplimiento financiero y demás operaciones sobre derivados, así como en las operaciones simultáneas, que se realicen de conformidad con las disposiciones que sobre la materia expida el Gobierno Nacional o en su oportunidad haya expedido la Sala General de la Superintendencia de Valores, en los cuales no se pague una comisión o suma adicional por servicios prestados a favor de uno de los contratantes, se entenderá que no existe prestación de hacer. Cuando se pague una comisión o suma adicional, se causará el impuesto sobre las ventas sobre el valor de la misma.

En el caso de la prima que se paga por la adquisición de una opción de compra o de venta, se seguirá el tratamiento previsto para la transferencia de derechos o de bienes incorporales previsto en la legislación vigente. Esto quiere decir que el contrato de opciones no tiene impuesto a las ventas por adquirir la connotación de un intangible. Al margen de esta posición que no entra en discusión por el principio de legalidad que la ampara y en aras de darle una mayor fuerza al hecho de que no se genere el IVA sobre la prima en los contratos de opciones, debemos tener en cuenta que no existe propiamente una obligación de hacer por parte del emisor de la opción, pues este solamente se atiene a lo que disponga el tenedor de la misma: ejercer o no el derecho que adquiere por la prima que paga, de esta forma se desvirtúa la calificación de servicio que para fines fiscales debe darse.

(1) El tema se ha tratado en los números 110 mar.-abr./2002, pp. 10 a 15; y 138 nov.-dic./2006, pp. 18 a 24.

(2) Artículo 4º del Decreto 1797 del 2008.

(3) Numeral 9º del artículo 530 del estatuto tributario.

(4) Artículo 10 del Decreto Reglamentario 1514 de 1998.