Latinoamérica necesita convenios de doble tributación

Revista Nº 120 Nov.-Dic.

La globalización ha llevado a preferir los convenios de doble tributación frente a otros estímulos a la inversión extranjera. 

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Javier N. Rojas 

Especial para la Revista Impuestos 

Los convenios de doble tributación permiten armonizar los sistemas impositivos de los países, especialmente en lo relativo a la inversión internacional. Además, refuerzan el instrumento de precios de transferencia.

El experto estadounidense en doble tributación Peter Byrne habló con la REVISTA IMPUESTOS sobre la coherencia que debe existir entre los convenios y la política tributaria de los países latinoamericanos, los aspectos esenciales de un convenio y los paraísos fiscales.

Revista Impuestos:¿Qué tan importantes son los acuerdos de doble tributación en el proceso de globalización? 

Peter Byrne: Llevo años recomendando a los países de Latinoamérica la suscripción de convenios de doble tributación. Ahora es más prioritario que antes, debido al proceso de globalización. Los convenios son muy importantes en relación con los acuerdos comerciales, porque permiten armonizar los sistemas impositivos de los países, especialmente en lo relativo a la inversión internacional. Es oportuno reconocer que los convenios no modifican aspectos que son de naturaleza interna. Por ejemplo, nunca cambiarían la tasa del impuesto a la renta ni las deducciones, pues se limitan a los temas de índole internacional.

R. I.: ¿Cuáles son los aspectos fundamentales de estos convenios? 

P. B.: Los tres principales aspectos que se deben tener en cuenta en los convenios son: primero, la actividad empresarial realizada por un no residente. Segundo, la renta pasiva (aquí hablamos de dividendos, intereses, regalías). Y tercero, la renta derivada por las personas físicas, pero dentro del contexto internacional, es decir, cuando un no residente presta servicios en otro país como independiente o como empleado de una persona jurídica no establecida en esa Nación.

R. I.: ¿Qué relación tienen los convenios de doble tributación con la inversión extranjera? 

P. B.: Hoy en día, hay que ver los convenios desde la perspectiva de la inversión internacional. Existen muchos países con convenios de doble tributación, pero que tienen una política tributaria poco favorable a la inversión foránea. Entre tanto, otros países como Chile, que apenas hace tres años comenzó a suscribir los convenios, ha contado con una política tributaria positiva que atrae la inversión. Para hacer una Nación atractiva, se debe hablar de dos componentes: la reducción de la carga tributaria, aunque eso puede terminar por convertirse en un problema para el país fuente, y la estabilidad que se ofrezca.

R. I.: ¿Qué cambios ha logrado la globalización en materia de inversión extranjera? 

P. B.: Hace 20 años viví en Colombia. En ese momento, la economía era cerrada, la gente hablaba de la inversión extranjera como una cosa mala o que, solo si estaba muy bien vigilada, podría ser buena. Esa misma situación se veía en América Latina. Ahora todo el mundo la quiere y Colombia ha hecho esfuerzos para atraerla. Esto ha coincidido con los inversionistas extranjeros que buscan oportunidades en varios países donde antes no se sentían bienvenidos. Con el crecimiento que hemos visto, un convenio que hace 20 años habría afectado a muy pocos inversionistas ahora afecta a muchos más.

R. I.: ¿Cómo han evolucionado los convenios de doble tributación? 

P. B.: En términos generales, no han cambiado tanto. En los convenios entre países en vía de desarrollo y los desarrollados hay un tipo de convergencia. Hace 30 años, la actitud de los países latinoamericanos era no firmar los convenios o suscribirlos solo cuando había unos artículos muy favorables (una especie de crédito fantasma), que permitían conceder un crédito en el país de residencia por los impuestos no pagados en el país fuente, por una exoneración tributaria. Brasil y Argentina negociaron varios convenios, pensando en estos términos muy favorables. Pero en los últimos años, hay un movimiento en esos países para eliminar esas exoneraciones tributarias. Así que ese aspecto de los convenios carece de valor ahora.

R. I.: ¿Qué tanto se afectan los ingresos tributarios? 

P. B.: En los convenios de doble tributación se contemplan varias alternativas para proteger la base en el país fuente. Por ejemplo, permitir un poco más de retención en la fuente, ampliar lo que se considera un establecimiento permanente, restringir lo que no lo es o limitar la actividad que una persona física puede prestar en el país fuente sin ser gravada en él.

R. I.: ¿Qué otros avances han tenido los modelos de convenios de doble tributación? 

P. B.: El convenio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) ahora es un poco más flexible que antes, lo que pareciera ser un esfuerzo para constituirse en el único convenio modelo del mundo. Hace 20 años, por ejemplo, modelos como el del Pacto Andino servían como una alternativa a la OCDE. Ahora que el modelo de esta organización tiene unos términos flexibles, uno puede preguntarse para qué consultar los otros.

R. I.: ¿Qué estrategia se debe seguir para firmar estos acuerdos? 

P. B.: Hay tres caminos: uno es no hacer nada, como Colombia, hasta ahora. Dos, el camino que han seguido Argentina y Brasil: solo buscar convenios con países que van a respetar, en términos generales, los principios tributarios internos. Y tres, pensar en la conveniencia de tener una red amplia de convenios de doble tributación.

R. I.: ¿Qué tan importante resulta tener convenios de doble tributación para darle efectividad al instrumento de precios de transferencia? 

P. B.: Colombia ingresó al club de países que tienen normas sobre precios de transferencia. Sin embargo, en los casos en los que los países no se han apegado a los parámetros de la OCDE, los resultados no han sido muy buenos. Al desviarse de las normas internacionales, esa diferencia puede significar una doble tributación o, en pocos casos, una doble exoneración. Los convenios de doble tributación son un refuerzo al instrumento de precios de transferencia.

R. I.: ¿Qué beneficios tiene recurrir a un tercer país para canalizar inversiones a otro? 

P. B.: Hay dos tipos de triangulación relevantes (traslado de recursos financieros a través de un tercer país). Uno, es cuando se emplean países como Islas Caimán o Panamá, que son realmente paraísos fiscales. El otro, es recurrir a naciones como Holanda o España para invertir, por ejemplo, en Argentina, porque tienen un convenio de doble tributación y por los términos favorables que ofrece. Una de las características de los paraísos fiscales es que no tiene convenios y lo dicen con orgullo, porque este instrumento, por lo general, involucra el intercambio de información.