Laudo Arbitral

Bavaria S.A.

v.

Transportes Transvizar Ltda. Llamamiento en garantía a Cóndor S.A. - Compañía de Seguros Generales.

Octubre 28 de 2002

Bogotá, D.C., veintiocho (28) de octubre de dos mil dos (2002).

Agotado el trámite legal y dentro de la oportunidad para hacerlo, procede el tribunal de arbitramento a proferir el laudo que concluye el proceso arbitral adelantado para dirimir, en derecho, la controversia planteada entre las sociedades, Bavaria S.A., y Transportes Transvizar Ltda., con llamamiento en garantía de Seguros El Cóndor S.A., el cual es proferido por unanimidad de sus integrantes.

CAPÍTULO I

Antecedentes del proceso arbitral

1. Cláusula compromisoria

Bavaria celebró con Transportes Transvizar los contratos de transporte distinguidos con los Nos. 8000-3558, suscrito el 22 de octubre de 1998, 8000-13643, suscrito el 2 de enero de 1999, y 8000-14999, suscrito el 5 de abril de 2001, en cuya cláusula decimoquinta, similar en dichos convenios, se acordó lo siguiente:

“Cláusula compromisoria: Las diferencias que ocurran entre la empresa y el transportador por la interpretación del presente contrato, su ejecución, su cumplimiento, su terminación o las consecuencias futuras del mismo, no pudiendo arreglarse amigablemente entre las partes, será sometida a la decisión de un, tribunal de arbitramento, integrado por tres (3) árbitros que se designarán de común acuerdo por las partes, siguiendo en todo caso las disposiciones legales sobre la materia. El tribunal funcionará en la ciudad de Santafé de Bogotá D. C., y la demanda arbitral se presentará ante el centro de arbitraje y conciliación de la Cámara de Comercio de la misma ciudad. El fallo pronunciado por los árbitros será dictado en derecho y los gastos que ocasionare el juicio arbitral serán por cuenta de la parte vencida”.

2. Trámite prearbitral

Con el lleno de los requisitos formales y por conducto de apoderado judicial debidamente constituido, el 30 de abril de 2001 Bavaria presentó ante la dirección del centro de conciliación y arbitraje de la Cámara de Comercio de Bogotá, un escrito que contiene la convocatoria arbitral que dio origen al presente proceso.

Dicha solicitud fue admitida mediante auto del 4 de junio de 2001, proferido por el director del mencionado centro de arbitraje.

A la convocatoria se le imprimió el trámite que indica el Código de Procedimiento Civil, y el 21 de junio de 2001 se notificó al representante legal de la sociedad convocada, según consta a folio 29 del cuaderno principal 1 del trámite.

Transvizar dio contestación a la convocatoria arbitral, mediante escrito del 19 de julio de 2001. En la misma fecha presentó los siguientes escritos adicionales: i) Llamamiento en garantía a la sociedad Cóndor S.A., Compañía de Seguros Generales; ii) Denuncia del pleito como tercero civilmente responsable en contra de la doctora Silvia Barrientos de Salgado, apoderada judicial de Bavaria en el trámite; iii) Demanda de reconvención contra Bavaria.

Por medio de auto del 24 de julio de 2001, la dirección del centro de conciliación y arbitraje de la Cámara de Comercio de Bogotá admitió la demanda de reconvención propuesta por Transvizar y ordenó correr traslado de ella a Bavaria por el término de ley.

El 26 de julio se produjo notificación personal de la precitada providencia a la señora apoderada judicial de Bavaria en el proceso.

La contestación a la demanda de reconvención se produjo por escrito del 6 de agosto de 2001 y el 17 de los mismos mes y año, el apoderado de Transvizar se pronunció sobre las excepciones de mérito y descorrió el traslado de la contestación a la demanda de reconvención.

Para llevar a cabo la audiencia de conciliación señalada en la ley como propia de la etapa prearbitral, mediante auto del 22 de agosto de 2001, se señaló la hora de las 10:00 a.m., del día 6 de septiembre de 2001.

En esa fecha y hora se desarrolló dicha audiencia, acordándose la suspensión de la misma para las 2:30 p.m., del día 21 de septiembre de 2001.

La continuación de la audiencia no se pudo verificar en la fecha indicada por haberse excusado el señor apoderado de Transvizar de concurrir a ella por motivos de salud, razón por el cual, para continuar la misma, se señaló la hora de las 2:30 p.m., del día 5 de octubre de 2001.

En dicha fecha y hora se continuó la audiencia y se determinó la imposibilidad de llegar a un acuerdo total o parcial sobre las diferencias materia del proceso, procediéndose entonces a designar por común acuerdo a los integrantes del tribunal, punto en el que tampoco hubo consenso entre las partes, lo cual motivó que en el acta se dejara expresa constancia en el sentido de confiar la designación a la junta directiva de la Cámara de Comercio de Bogotá.

Mediante memorando del 8 de octubre de 2001 se solicitó a la junta directiva de la Cámara de Comercio de Bogotá, designar a los árbitros integrantes del tribunal, hecho que se produjo el 9 de los mismos mes y año.

El 11 de octubre de 2001 se profirió un auto ordenando comunicar a las partes que esa designación había recaído en los doctores Aurelio Tobón Mejía, Jorge Luis Sabogal Sabogal y Rafael Romero Sierra con suplencias numéricas de los doctores Fabio Silva Torres, Álvaro Isaza Upegui y Miguel Camacho Olarte.

Los tres primeros aceptaron su designación en forma oportuna, motivo por el cual, mediante auto del 29 de octubre de 2001, se fijó como fecha para la instalación del tribunal el día 7 de noviembre a las 11:30 a.m.

En esa fecha y hora se llevó a cabo la audiencia de instalación y se profirió el auto 1 mediante el cual se fijaron los gastos del proceso y los honorarios de los integrantes del tribunal. Dicha providencia no fue recurrida por ninguno de los sujetos procesales.

En el curso de la misma audiencia y de acuerdo con la ley, el tribunal designó como presidente al doctor Rafael Romero Sierra y como secretario al doctor Jaime Humberto Tobar Ordóñez, a quien se notificó posteriormente.

Por medio de comunicación que obra a folio 122 del cuaderno principal 1, el doctor Tobar Ordóñez indicó a los árbitros que en el pasado había ejercido como apoderado de Bavaria en algunos procesos judiciales, por lo cual dejaba a consideración del tribunal su designación como secretario del mismo.

El 6 de diciembre de 2001, el tribunal sesionó sin la presencia de las partes y dispuso citar a la primera audiencia del trámite para el día 13 de diciembre de 2001 a las 8:00 a.m., y agregar al expediente la comunicación recibida del doctor Jaime Humberto Tobar Ordóñez.

3. Trámite arbitral

Tuvo inicio el 13 de diciembre de 2001, fecha en la cual se llevó a cabo la primera audiencia del trámite, previa a la cual se designó al doctor Juan Pablo Riveros Lara como secretario del tribunal, posesionándolo como tal.

En la primera audiencia del trámite y de acuerdo con la ley, el tribunal resolvió sobre su propia competencia, accedió a la solicitud de llamamiento en garantía y fijó los gastos y honorarios a cargo de Cóndor S.A. —Compañía de Seguros Generales—, al igual que dispuso notificar a su representante legal dentro de los términos legales y suspender el proceso, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 56 del Código de Procedimiento Civil.

Igualmente en esa audiencia se negó por improcedente la denuncia del pleito formulada por Transvizar en contra de la apoderada judicial de Bavaria.

Notificada como fue la sociedad llamada en garantía el 8 de febrero de 2002, el 15 de los mismos mes y año compareció al proceso por medio de apoderado judicial debidamente constituido. En escritos que obran a folio 147 y siguientes del cuaderno principal 1, la llamada en garantía propuso una excepción previa, sobre cuya improcedencia se pronunció el tribunal mediante auto de 17 de abril de 2002; y en esa misma providencia se decidió sobre la demanda inicial y sobre el llamamiento en garantía.

El 18 de febrero la apoderada de Bavaria sustituyó el poder con que venía actuando, al doctor Hugo León González.

La primera audiencia de trámite culminó el día 17 de abril de 2002, fecha en la cual se decretaron las pruebas del proceso.

En esa misma fecha el apoderado de Transvizar hizo formal la renuncia a su encargo por medio de escrito que obra a folio 178 del cuaderno principal 1.

En resumen, las partes estuvieron representadas judicialmente en el proceso así: Bavaria, por la doctora Silvia Barrientos de Salgado quien sustituyó el poder en el doctor Hugo León González; Transvizar por el doctor Olimpo Morales Benítez, quien una vez renunció fue remplazado por el doctor José Luis Villamizar Rodríguez; y Seguros Cóndor, por el doctor Javier Eduardo Gómez Giraldo.

El trámite arbitral se desarrolló en dieciséis audiencias durante las cuales se practicaron las pruebas decretadas por el tribunal, salvo las que fueron desistidas por las partes.

Los apoderados de cada una de las partes involucradas en el proceso presentaron sus alegatos de conclusión en audiencia que tuvo lugar el 19 de septiembre de 2002, a cuyo término entregaron sendos resúmenes escritos de sus alegatos, los cuales fueron incorporados al expediente.

En relación con la duración del trámite arbitral se tiene el siguiente cómputo: la primera audiencia de trámite culminó el 17 de abril, lo que implicaba que el término del proceso se extendiera hasta el 17 de octubre de 2002. Sin embargo, los apoderados solicitaron la suspensión del proceso entre los días 5 de junio y 3 de julio, ambas fechas inclusive, motivó por el cual el término del proceso se extiende hasta el día 14 de noviembre de 2002 y el presente laudo es proferido dentro del mismo.

4. Síntesis de la demanda inicial

4.1. Hechos

1. La demanda que dio origen al presente trámite arbitral consta de veinticuatro hechos, los primeros quince de ellos relacionados con el contrato 8000-3558 que Bavaria y Transvizar celebraron el 22 de octubre de 1998 y cuya vigencia comenzó el 11 de dichos mes y año y expiró el 31 de enero del año siguiente.

2. Bajo la vigencia de dicho acuerdo de voluntades, el 23 de noviembre de 1998, Bavaria encomendó a Transvizar el transporte de la mercancía que a continuación se detalla y bajo las condiciones que también allí se resumen.

Cargamento4.420 cajas de cerveza Póker 10 onzas
Vehículo placasXIC-752
Fecha de despacho23 de noviembre de 1998
TrayectoBogotá -Neiva
RemitenteBavaria
DestinatarioBavaria Cervecería de Neiva
Valor del producto$ 67.228.200 incluido impuesto al consumo
Factura“Despacho y/o recibo 0331 de 23 de noviembre de 1998
Orden de cargue0075 de 23 de noviembre de 1998
Tornaguía203373 de 23 de noviembre de 1998 por $ 14.067.905.28
Conductor autorizado por TransvizarLeonardo F. Molina con C.C. 11.323.838

3. Sobre dicho cargamento, Bavaria afirmó que el mismo no llegó a su destino porque supuestamente fue hurtado y manifestó haber reclamado a Transvizar el valor del producto por medio de nota del 14 de enero de 1999, por cuantía de $ 67.228.200.

4. El 25 de enero de 1999 Transvizar allegó a Bavaria una copia de la denuncia penal que por el punible de hurto calificado elevó ante las autoridades competentes, por razón de la pérdida de 4.420 bandejas de Cerveza Póker, en lata.

5. Expresando que no era su obligación sino de la transportadora asegurar la mercancía, Bavaria afirmó que la carga del 23 de noviembre de 1998, así como las cargas del 7 de mayo de 1999 y del 24 de esos mismos mes y año, se encontraban cubiertas por el contrato de seguro de responsabilidad civil contractual del transportador de carga por vía terrestre, distinguido con el 0102, vigente entre el 1º de noviembre de 1998 y el 31 de julio de 1999 y en el cual eran parte, Seguros Cóndor como asegurador, Transvizar como tomador y asegurado, y Bavaria, la beneficiaria de la eventual indemnización.

6. El siniestro del 23 de noviembre de 1998 fue informado por Transvizar a Seguros Cóndor en los términos previstos en la ley y en el contrato y Seguros Cóndor no hizo el pago del siniestro ni lo objetó dentro de los términos previstos en la ley.

7. Transvizar formuló a Bavaria propuestas de pago del valor de la mercancía cargada el 23 de noviembre de 1998 y que nunca llegó a su destino, las cuales no fueron aceptadas por la parte actora por ser lesivas a sus intereses.

8. Por medio de documento suscrito entre Bavaria y Transvizar el 21 de noviembre de 2000, la segunda convino en intentar acciones ejecutivas de cobro contra Seguros Cóndor próxima la prescripción de las acciones correspondientes, con el fin de cederle sus derechos a Transvizar y esta se comprometió a presentar a Bavaria una nueva fórmula de pago de la mercancía.

9. Bavaria aceptó iniciar las acciones judiciales contra Seguros Cóndor sobre la base de la manifestación hecha por Transvizar, según la cual la aseguradora se había comprometido al pago de la mercancía hurtada, según se deduce del texto de la comunicación que Bavaria le dirigió a Transvizar el 23 de agosto de 1999, que en lo pertinente se encuentra transcrita en el escrito de demanda.

10. Según los hechos de la convocatoria arbitral, para la fecha en que esta fue presentada ante el centro de conciliación y arbitraje, la citada demanda había sido rechazada por el Juzgado tercero Civil del Circuito y se encontraba en trámite la apelación del auto de rechazo.

11. En los hechos decimosexto a vigésimo primero de la convocatoria arbitral, Bavaria da cuenta de la existencia de otro contrato de transporte con Transvizar, este de fecha 2 de febrero de 1999, distinguido bajo el 8000-13643, vigente entre el 1° de febrero y el 30 de junio de ese año.

12. Bajo dicho contrato, Bavaria le encomendó a Transvizar el transporte de las siguientes mercancías, la primera de ellas en la ruta Bogotá - Bucaramanga, y la segunda en la ruta Bogotá - Honda, según se resume a continuación:

Cargamento540 cajas de cerveza Costeña 250 cc y 1.080 de Club Colombia de 300 cc
VehículoPlacas UVE-141
Fecha de despacho7 de mayo de 1999
TrayectoBogotá -Bucaramanga
RemitenteBavaria .
DestinatarioBavaria Cervecería de Bucaramanga
Valor del producto$ 48.000.600 discriminados así: líquido
$ 14.893.048.80; botellas y canastas:
$ 25.958.880 e impuesto al consumo por
$ 7.148.671.20
Factura “Despacho y/o recibo”432021 del 7 de mayo de 1999
Orden de cargue
Tornaguía
226752 del 7 de mayo de 1999 por $ 7.148.671
Conductor autorizado por TransvizarJhon Gualtero con C.C. 93.134.054

13. El cargamento de la ruta Bogotá - Bucaramanga no fue entregado y el correspondiente a la ruta Bogotá - Honda solo fue entregado parcialmente.

14. La mercancía que debía ser transportada en esas dos rutas se encontraba amparada por el contrato de seguros 0102 entre Seguros Cóndor y Transvizar, al cual se hizo anterior referencia.

15. Bavaria solicitó a Transvizar el pago de los productos que esta última debía transportar en las rutas Bogotá - Bucaramanga y Bogotá - Honda, sin obtener resultados positivos en ninguno de los dos casos.

16. Según Bavaria, por la forma como Transvizar ejecutó los despachos del 23 de noviembre de 1998 y del 7 y el 24 de mayo de 1999, debe responder por el daño emergente y el lucro cesante que le causó y, adicionalmente, es su deudora por el importe de la multa pactada en la cláusula décima segunda de los contratos de transporte 8000-13558 y 8000-13643.

17. La imposición de esas multas es procedente, ya que Transvizar obró con culpa grave en la ejecución de sus obligaciones como transportador, en forma tal que, pudiendo evitar las consecuencias de la inseguridad de los trayectos que debía cubrir no lo hizo, como tampoco tomó las previsiones necesarias para utilizar vehículos en condiciones aptas y conductores idóneos para transportar mercancías de tan alto costo.

4.2. Pretensiones

Bavaria formuló en contra de Transvizar las pretensiones que a continuación se transcriben:

“Primera: Se declare civilmente responsable a Transportes Transvizar Ltda. por el incumplimiento del contrato 8000-13558 suscrito con Bavaria S.A. el 22 de octubre de 1998, concretado en la orden de cargue 0075 del 23 de noviembre de ese mismo año que originó la expedición de la factura “despacho y/o recibo” 033148 de igual, fecha, para la movilización de 4.420 cajas de cerveza Póker 10 onzas en el camión de placas XIC 752, en la ruta Bogotá -Neiva, el 23 de noviembre de 1998.

“Segunda: Como consecuencia de la pretensión anterior, se condene a Transportes Transvizar Ltda., a pagar a Bavaria S.A., el daño emergente, consistente en el valor del producto no entregado más su actualización monetaria conforme al índice de precios al consumidor, desde la fecha de entrega del producto al transportador hasta cuando se verifique el pago, valor que en su conjunto estimo en $ 60.000.000, o la cantidad que finalmente se demuestre en el proceso.

“Tercera: Como consecuencia de la pretensión primera, se condene a Transportes Transvizar Ltda., a pagar a Bavaria S.A., el valor de los perjuicios sufridos por concepto de lucro cesante o costo de oportunidad, lo que puede equivaler a la tasa de interés comercial moratoria legalmente permitida cobrar, calculada sobre el valor del producto desde que este fue entregado al transportador y hasta que el pago se produzca, perjuicio que estimo en 41.000.000, o la cantidad que finalmente se demuestre en el proceso.

“Cuarta: Se condene a Transportes Transvizar Ltda., al pago de la multa prevista en la cláusula décima segunda del contrato 8000-13558, equivalente al 0.5% del valor del cargamento calculada por cada día de retardo en su entrega, desde la fecha del transporte hasta cuando se produzca el pago de la indemnización.

“Quinta: Se declare civilmente responsable a Transportes Transvizar Ltda., por el incumplimiento del contrato 8000-13643 suscrito con Bavaria S.A., el 2 de febrero de 1999, concretado en la orden de cargue que originó la expedición de la factura “despacho y/o recibo” 226752 del 7 de mayo de 1999, para la movilización de 540 canastas de cerveza Costeña de 250 cc y 1080 canastas de cerveza Club Colombia de 300 cc en el camión de placas UVE 141, en la ruta Bogotá - Bucaramanga, en esa misma fecha.

“Sexta: Como consecuencia de la pretensión quinta anterior, se condene a Transportes Transvizar Ltda., a pagar a Bavaria S.A., el daño emergente, consistente en el valor del producto no entregado más su actualización monetaria conforme al índice de precios al consumidor, desde la fecha de entrega del producto al transportador hasta cuando se verifique el pago, valor que en su conjunto estimo en $ 47.000.000, o la cantidad que finalmente se demuestre en el proceso.

“Séptima: Como consecuencia de la pretensión quinta anterior, se condene a Transportes Transvizar Ltda., a pagar a Bavaria S.A., el valor de los perjuicios sufridos por concepto de lucro cesante o costo de oportunidad, lo que puede equivaler a la tasa de interés comercial moratoria legalmente permitida cobrar, calculada sobre el valor del producto desde que este fue entregado al transportador y hasta que el pago se produzca, perjuicio que estimo en $36.000.000, o la cantidad que finalmente se demuestre en el proceso.

“Octava: Como consecuencia de la pretensión quinta anterior, se condene a Transportes Transvizar Ltda., al pago de la multa prevista en el contrato 8000-13643, equivalente al 0.5% del valor del cargamento calculada por cada día de retardo en su entrega, calculada desde la fecha del transporte hasta cuando se produzca el pago de la indemnización.

“Novena: Se declare civilmente responsable a Transportes Transvizar Ltda., por el incumplimiento del contrato 8000-13643 suscrito con Bavaria S.A., el 2 de febrero de 1999, concretado en la orden de cargue 1387 del 24 de mayo de 1999 que originó la expedición de la factura “despacho y/o recibo” 0418645 del 24 de mayo de 1999, para la movilización de 45 cajas de Link naranja, 60 cajas de Link mandarina, 45 cajas de Link limonada y 785 cajas de cerveza Águila lata en el camión de placas SNG 371, en la ruta Bogotá - Honda, en esa misma fecha.

“Décima: Como consecuencia de la pretensión novena anterior, se condene a Transportes Transvizar Ltda., a pagar a Bavaria S.A., el valor de los perjuicios sufridos como consecuencia del daño emergente, consistente en el valor del producto no entregado más su actualización monetaria conforme al índice de precios al consumidor, desde la fecha de entrega del producto al transportador hasta cuando se verifique el pago, valor que en su conjunto estimo en $ 13.800.000, o la cantidad que finalmente se demuestre en el proceso.

“Decimoprimera: Como consecuencia de la pretensión novena anterior, se condene a Transportes Transvizar Ltda., a pagar a Bavaria S.A., el valor de los perjuicios sufridos por concepto de lucro cesante o costo de oportunidad, lo que puede equivaler a la tasa de interés comercial moratoria legalmente permitida cobrar, calculada sobre el valor del producto desde que este fue entregado al transportador y hasta que el pago se produzca, perjuicio que estimo en $ 19.000.000, o la cantidad que finalmente se demuestre en el proceso.

“Decimosegunda: Como consecuencia de la pretensión novena anterior, se condene a Transportes Transvizar Ltda., al pago de la multa prevista en el contrato 8000-13643, equivalente al 0.5% del valor del cargamento calculada por cada día de retardo en su entrega, calculada desde la fecha del transporte hasta cuando se produzca el pago de la indemnización

“Decimotercera: Se condene a Transportes Transvizar Ltda., a pagar las costas del presente proceso arbitral”.

5. La contestación de la demanda principal

Transvizar dio oportuna contestación a la demanda principal, según se analizó anteriormente; y dentro del término de traslado, propuso demanda de reconvención contra Bavaria, al igual que denunció el pleito a la apoderada judicial de la convocante en este proceso como tercero civilmente responsable y formuló llamamiento en garantía a Seguros Cóndor.

Frente a los hechos de la demanda principal, Transvizar admitió como ciertos los hechos primero, sexto, octavo, noveno y decimosexto.

Dijo no constarle lo afirmado en los hechos segundo, tercero, quinto, séptimo, decimotercero, decimoquinto, decimoctavo, decimonoveno y vigésimo primero a vigésimo tercero.

Negó la veracidad de lo afirmado por Bavaria en los hechos cuarto, décimo, undécimo, duodécimo, décimo cuarto, décimo séptimo y vigésimo cuarto.

Respecto de este último hecho, la parte convocada expuso como fundamento de la exoneración de responsabilidad que dice asistirle, particularmente en relación con el contrato de transporte 8000-13643, lo siguiente:

“A. Transporte efectuado por el vehículo de placas UVE-141, utilizando el remolque (botellero) de propiedad de Bavaria S.A.

“El señor Germán Alberto Moreno Moreno, iba rumbo hacía la ciudad de Bucaramanga, con un cargamento que consistía en 540 cajas de cerveza costeña 250 cc, y 1080 cajas de cerveza Club Colombia de 300 cc, pasando a una velocidad promedio de 20 km/hora, por el sitio denominado “Las Vegas”, y al entrar en la curva sintió un golpe en el remolque, el cual por lo demás es de Bavaria S.A., perdió el control del mismo ocasionando el volcamiento de manera instantánea. Dada la profesión del conductor “conductor mecánico” procedió a revisar lo acontecido y encontró que las “grapas del muelle derecho del eje delantero del remolque se encontraban reventadas y el eje se encontraba atravesado”, según la misma versión del conductor del vehículo de placas UVE-141, rendida ante la Inspección de Policía de Curití-Santander; luego del volcamiento viene el saqueo de la mercancía transportada por la gente de la región, actos ambos, que el conductor del vehículo no pudo resistir. Estos hechos, el volcamiento y el consecuente saqueo, no se produjeron por el ejercicio de la actividad peligrosa, sino por un fenómeno jurídicamente externo al de la empresa transportadora..., como lo prueba la declaración rendida ante la autoridad de policía del sitio donde ocurrió el accidente..., el volcamiento no fue previsible y si irresistible, y su origen no es la imputable a la esfera jurídica de la demandada, por cuanto al tomar Ia curva sencillamente se reventaron las grapas de los muelles, y reventados los soportes de los muelles viene el irresistible volcamiento; ahora en cuanto al saqueo de la mercancía es algo imprevisible, como imprevisible es el volcamiento, pues ¿cómo se opone una sola persona a la turba enardecida? De haberlo hecho muy seguramente se habría enfrentado a la muerte”.

“B. Transporte efectuado por el vehículo de placas SNG 371. utilizando el remo (botellero) de propiedad de Bavaria S.A.

“En este caso, también nos encontramos frente a una causa extraña, la cual no es otra cosa que el efecto imprevisible e irresistible cuyo origen no es imputable a la esfera jurídica del deudor, aquí nos encontramos, en primer lugar al hecho de un tercero, al que hace referencia el señor Jhon William Gualteros Torres, conductor del vehículo en cita, en la versión rendida ante la inspectora de policía de Puerto Bogotá - Guaduas y posteriormente frente al pillaje.

“Narra el señor Gualteros Torres, bajo la gravedad del juramento, que iba rumbo a Honda, y 100 m más adelante del sitio donde se accidentó había un derrumbe, razón por la cual la policía de carreteras restringió el paso a ambos lados de la vía, al darle paso a los vehículos que iban en el mismo sentido que el SNG371, subía un carro tanque y junto a él un Sprint con exceso de velocidad y el conductor al tratar de evitar la colisión con este se sale de la vía y sencillamente se volcó.

“El volcamiento, como se puede observar en el croquis levantado por la autoridad de tránsito, como en la declaración del conductor, no se debió a un posible mal estado mecánico del vehículo ni a la impericia del mismo”.

Indicó que lo afirmado en el hecho vigésimo era parcialmente cierto.

Sobre las pretensiones, manifestó oponerse a la prosperidad de todas y cada una de ellas, por no provenir de la responsabilidad o culpa de Transvizar y por obedecer a causas extrañas, cuyo origen no se encuentra en la esfera jurídica de la convocada.

Como excepciones de mérito propuso las que denominó así: “Prescripción de la acción en lo que respecta al hecho acaecido con el XIC 752” y “Cobro de lo no debido”.

6. El llamamiento en garantía a Seguros Cóndor

6.1. Hechos.

Este se fundamenta en los que así se resumen:

1. Entre Bavaria y Transvizar se celebró un contrato de transporte, en virtud del cual una de las obligaciones a cargo de Transvizar consistía en contratar una póliza de seguros con cobertura completa.

2. Dicho contrato de seguro, pactado dentro del marco del contrato de transporte celebrado con Bavaria, lo celebró Transvizar con Seguros Cóndor, se distingue con el 0102 y su vigencia inicial comprendió el período corrido entre el 1° de noviembre de 1998 y el 31 de enero de 1999, y luego se prorrogó hasta el 31 de julio del mismo año.

3. Bajo la vigencia del citado contrato de seguro se presentaron tres siniestros que afectaron mercancías de propiedad de Bavaria transportadas por Transvizar, siniestros que tuvieron lugar los días 24 de noviembre de 1998,7 y 24 de mayo de 1999.

4. El contrato de seguro 102 contaba entre sus amparos el de responsabilidad civil del transportador como consecuencia de la pérdida o de los daños físicos sufridos por la mercancía cuya movilización le fuera confiada.

6.2. Pretensiones del llamamiento en garantía

En el encabezamiento del escrito de llamamiento en garantía se identificó por su razón social y representante legal a la sociedad Cóndor —Compañía de Seguros Generales— y se solicitó textualmente:

“...hacer garante a favor de mi mandante a dicha compañía de seguros en el proceso de la referencia, a fin de obtener de esta la indemnización del perjuicio que pudiera sufrir mi poderdante, o el reembolso total de la cantidad de dinero a que pudiera ser condenado a pagar en el laudo que se profiera en este proceso.” (las negrillas son del texto original)

6.3. La contestación al llamamiento en garantía

Seguros Cóndor dio oportuna contestación al llamamiento en garantía que le formuló la sociedad convocada al proceso.

Lo hizo por medio de dos escritos, el primero de los cuales contiene una excepción previa que el tribunal se abstuvo de considerar por improcedente, según consta en el auto 10 proferido el 17 de abril de 2002 y que obra a folio 172 del cuaderno principal 1.

Por medio del otro, Seguros Cóndor dio respuesta tanto a la demanda principal como al escrito de llamamiento en garantía propiamente dicho.

Frente a la demanda principal admitió el hecho relativo a la existencia del contrato de seguros, indicó que otros de los fundamentos de hecho de dicha demanda no le constaban y negó los hechos décimo y undécimo.

Con relación a los hechos del llamamiento en garantía, Seguros Cóndor únicamente admitió como cierto el que pregona la existencia del contrato 0102 (hecho tercero) y dijo no constarle ninguno otro de los invocados por la parte demandada como fundamentó fáctico de su conducta procesal enfrente de esa compañía.

6.4. La denuncia del pleito como civilmente responsable formulada por Transvizar a la apoderada de Bavaria en el proceso

La misma fue desestimada de plano por las razones y con los fundamentos que constan en el auto 5 proferido el 13 de diciembre de 2001 y que obra a folio 139 del cuaderno principal 1, por lo cual ninguna síntesis ni pronunciamiento ocupará la atención del tribunal en el presente laudo arbitral.

7. La demanda de reconvención

Esta se resume a continuación, así:

7.1. Hechos

1. Entre Bavaria y Transvizar se celebró el contrato de transporte 8000-14999 el día 5 de abril de 2001.

2. Dicho contrato contiene una cláusula compromisoria plasmada en la cláusula décima quinta y cuyo tenor literal pone de presente la intención de las partes de resolver sus diferencias por medio de un tribunal arbitral conformado con arreglo a las prescripciones allí indicadas y a las normas legales aplicables.

3. El objeto y precio de dicho contrato son los contenidos en las estipulaciones primera y sexta del mismo, transcritas en ese escrito de demanda.

4. El contrato de transporte 8000-14999-se encontraba vigente para la fecha en que la demanda de reconvención fue promovida en contra de Bavaria.

5. Transvizar cumplió a cabalidad con sus obligaciones para con Bavaria bajo dicho contrato, al tiempo que Bavaria no dio cumplimiento a la esencial de sus obligaciones bajo dicho acuerdo de voluntades, consistente en “...concederle [a Transvizar] carga para transportar”.

6. Transvizar ha acusado perjuicios patrimoniales consistentes en el mantenimiento a disposición de Bavaria de una serie de vehículos para el transporte de mercancías de la primera, así como una infraestructura para atender las obligaciones derivadas del contrato, la cual había permanecido inutilizada hasta la fecha de presentación de la demanda de reconvención.

7.2. Pretensiones de la demanda de reconvención

Transvizar formuló en contra de Bavaria las siguientes pretensiones de condena:

“1. Por la suma de ciento setenta y seis millones trescientos noventa y seis mil setecientos cincuenta y cuatro pesos m/cte. ($ 176.396.754.42) como suma representada en la utilidad dejada de percibir en los tres últimos meses de vigencia del contrato de transporte celebrado entre mi representada y ''a sociedad denominada Bavaria S.A., conforme la certificación emitida por el contador de la empresa que represento, más los intereses más altos permitidos por la ley hasta cuando se satisfaga la obligación.

“2. Por los perjuicios causados a mi representada al no recibir carga durante los últimos tres meses, y la parálisis de su empresa, lo cual estimo es una suma superior a cuatrocientos setenta millones trescientos noventa y un mil trescientos cuarenta y uno ($ 470.391.341).

“3. Condenar en costas a la demandada en su correspondiente oportunidad procesal.”

7.3. La contestación a la demanda de reconvención

A los hechos

Bavaria aceptó como ciertos los hechos primero a sexto de la demanda de reconvención y negó la veracidad de los hechos séptimo a noveno de la misma.

Sobre las pretensiones

Bavaria se opuso a la prosperidad de todas y cada una de las pretensiones de la demanda de reconvención por considerar que carecían de fundamento y, a su turno, solicitó que a la sociedad demandante en reconvención se le impusiera condena en costas.

Como excepciones de mérito, Bavaria propuso las que denominó como a continuación se indican: “Inexistencia de la obligación de entregar carga para transportar”; “Transportes Transvizar incumplió sus obligaciones contractuales”; “Inexistencia de los perjuicios reclamados a Bavaria”; “conducta reiterada de incumplimiento por parte de Transportes Transvizar frente a Bavaria”; la denominada excepción genérica, que Bavaria propuso con fundamento en el artículo 306 del Código de Procedimiento Civil.

CAPÍTULO II

Presupuestos procesales

El tribunal los encuentra reunidos cabalmente y no observa que en el presente caso concurra causal alguna de nulidad capaz de invalidar parte o la totalidad de lo actuado en el proceso.

CAPÍTULO III

Consideraciones del tribunal

1. La controversia

1.1. Versa el presente litigio, en lo que a la demanda principal hace relación; sobre la responsabilidad civil contractual que la sociedad convocante, Bavaria, le imputa a la sociedad convocada, Transvizar, por el incumplimiento de los contratos de transporte distinguidos con los 8000-13558 de 22 de octubre de 1998 y 8000-13643 de 2 de febrero de 1999, por falta de entrega de la mercancía transportada en los vehículos de placas XIC-752, UVE-141 y SNG-371, que despachados desde esta ciudad tenían como destinos Neiva, Bucaramanga y Honda, respectivamente; y sobre la responsabilidad del mismo linaje, que mediante demanda de reconvención, propuesta por la sociedad convocada, Transvizar, le imputa a la sociedad convocante, Bavaria, respecto del contrato de transporte distinguido con el 8000-14999 de 5 de abril de 2001, por falta de entrega de mercancía para transportar.

Adicionalmente, también se examinará la responsabilidad de la sociedad Cóndor, Compañía de Seguros Generales, llamada en garantía por la sociedad convocada, en virtud del contrato de seguro de responsabilidad civil del transportador, para responder por la indemnización correspondiente ante la eventual ocurrencia del riesgo amparado.

1.2. En ese orden de ideas, la celebración de los contratos de transporte entre las partes de este proceso, tanto de los tildados como incumplidos por la convocada, como del que se dice incumplido por la convocante, no ofrece duda para el tribunal, por cuanto no solamente se adujo la respectiva prueba documental sobre el particular, sino porque expresamente se aceptó su existencia por las partes al responder cada una de las demandas por ellas mismas instauradas, razón por la cual ninguna controversia se suscita sobre el particular.

En efecto: a folios 2 a 4, 61 a 63, y 133 a 135, del cuaderno de pruebas 1, obra la prueba documental relacionada con los contratos de transporte 8000-13558, 8000-13643 y 8000-14999, suscritos entre los representantes legales de las entidades contratantes, el 22 de octubre de 1998, 2 de febrero de 1999 y 5 de abril de 2001, respectivamente; y en las respuestas a los hechos primero (1º) y vigésimo sexto (26) de la demanda inicial, que afirman la celebración de los dos primeros contratos, la sociedad convocada manifestó que eran ciertos (fls. 33 a 47, cdno. ppal. 1); y en la respuesta al hecho primero (1º) de la demanda de .reconvención, que asevera la celebración del último contrato, la sociedad convocante y reconvenida expresó que también era cierto (fls. 64 a 67, cdno. ppal. 1).

1.3. Por lo tanto, las apreciaciones jurídicas y fácticas del tribunal girarán exclusivamente en torno de las obligaciones a cargo de las partes, surgidas de dichos contratos; de los incumplimientos denunciados por cada una de ellas; de las causas de exoneración alegadas; de las responsabilidades consiguientes; de los perjuicios causados y de la prueba de los hechos correspondientes; y, sobre la situación jurídica de la sociedad llamada en garantía. Todo ello examinado, preferentemente, a la luz de la legislación comercial, siguiendo las pautas establecidas en los artículos 1º, 2º y 882 del Código de Comercio, por tratarse indudablemente de convenios de carácter mercantil, según se desprende del numeral 11 del artículo 20 ibídem(1).

2. Las obligaciones y responsabilidad del transportador

2.1. Según la normatividad contenida en el artículo 2º del Decreto Extraordinario 1 de 1990, del contrato de transporte surge para el transportador la obligación cardinal, cuando de cosas se trata, de “...conducirlas y entregarlas en el estado en que las reciba”, que se presumen en buen estado, salvo constancia en contrario, en el sitio acordado, dentro del término y por el medio y clase de vehículo previstos en el contrato; y en defecto de estipulación al respecto, conforme a los horarios, itinerarios y demás disposiciones establecidas por los reglamentos oficiales; previsión legal que en muy poco cambió la contenida en el artículo 982 del Código de Comercio, pues tanto en este precepto como en aquel sigue gravitando en contra del transportador una obligación de seguridad y resultado, por cuanto su obligación sigue siendo, a pesar de la precitada reforma, la de transportar, tanto las personas como las cosas, sanas y salvas al lugar convenido, obligación de resultado que se patentiza si se tiene en cuenta el nuevo texto del artículo 992 del Código de Comercio, sobre cuya normatividad volveremos más adelante.

La jurisprudencia arbitral ha expresado en el punto que la obligación del transportador en relación con la entrega de la mercancía confiada para su desplazamiento es de resultado, pues “...de todas las normas cuyo marco general hemos determinado, pero particularmente de lo dispuesto en el artículo 982 y 992 del Código de Comercio, debe concluirse que todas las obligaciones que surgen del contrato de transporte comportan una obligación de resultado, en especial la que tiene que ver con la entrega de las cosas o mercancías y personas. Es por ello que la última norma citada condiciona los eximentes de responsabilidad como enseguida se verá”(2).

En el mismo sentido, la doctrina de los autores de derecho ha dicho que “uno de los intereses esenciales de la obligación de resultado consiste en permitir presumir que el daño sufrido por el acreedor se debió a la actividad del deudor. En otras palabras, el acreedor no tiene que probar que el hecho del deudor constituyó el origen del daño, de donde se deduce que debe tomar a su cargo todos los casos dudosos, o sea, los que no aparecen con certeza como extraños a su actividad. Una vez que el acreedor demostró que la obligación no fue cumplida, porque no tuvo satisfacción, esta inejecución se presume como imputable al hecho del deudor. Se trata de una responsabilidad de causalidad, ... que se encuentra en la responsabilidad extracontractual cuando es objetiva. Esta presunción se basa en el principio de que corresponde al deudor, para liberarse de su responsabilidad, comprobar una causa extraña. En efecto, con esta prueba, el deudor muestra que la ocurrencia del daño es ajena a su actividad. Por consiguiente, si la prueba de una causa extraña tiene por objeto no permitir imputar el daño al hecho del deudor, la inejecución de la obligación hace pensar que ella le es imputable”(3).

Consecuencia lógica de la norma anterior es que el incumplimiento de dicha obligación compromete la responsabilidad del transportador, quien, de acuerdo con el artículo 1030 ibídem, también modificado por el artículo 38 del Decreto Extraordinario 1 de 1990, deberá responder por la pérdida total o parcial de la cosa transportada, de su avería y del retardo en la entrega, desde el momento en que esa cosa quede a su cargo o ha debido hacerse cargo de ella y hasta cuando sea entregada a satisfacción del destinatario, en el sitio convenido y de acuerdo con las prescripciones legales imperantes sobre el particular.

2.2. Empero, la responsabilidad del transportador por la pérdida de la cosa que se le ha encomendado, no es absoluta, pues cuando el incumplimiento no le es imputable, sino que resulta de un hecho extraño que supera su voluntad y lo coloca en imposibilidad de cumplir, queda liberado de responsabilidad y de la consiguiente obligación de indemnizar al destinatario, por los perjuicios sufridos por él.

El artículo 992 del mismo Código de Comercio, igualmente modificado por el artículo 10 del Decreto 1 de 1990, dice, en efecto, que “el transportador solo podrá exonerarse total o parcialmente, de su responsabilidad por la inejecución o por la ejecución defectuosa y tardía de sus obligaciones, si prueba que la causa del daño le fue extraña o que en su caso, se debió a vicio propio o inherente de la cosa transportada y además que adoptó todas las medidas razonables que hubiere tomado un transportador según las exigencias de la profesión para evitar el perjuicio o su agravación”; de donde se sigue que, para que el transportador pueda exonerarse de responsabilidad por la pérdida de la cosa transportada, tendrá que probar la ocurrencia del hecho constitutivo de la causa extraña y que tomó todas las medidas razonables que hubiera tomado un transportador según las exigencias de la profesión, para evitar el perjuicio o su agravación, entendiendo por causa extraña, como lo ha hecho la doctrina y la jurisprudencia, la fuerza mayor, el caso fortuito, el hecho exclusivo de un tercero o el hecho exclusivo de la víctima, con la observación de que cuando se hable de fuerza mayor o caso fortuito, se comprende el hecho exclusivo de terceros y el hecho exclusivo de la víctima, lo que significa que en el fondo fuerza mayor o caso fortuito es sinónimo de causa extraña, mientras que los otros dos conceptos no son más que especies de fuerza mayor o de causa extraña, dadas sus particularidades; pero, ambos fenómenos deben reunir las mismas características de la fuerza mayor o del caso fortuito para tengan que poder liberatorio.

Para tal efecto conviene recordar que, de acuerdo con la jurisprudencia, “cuando el acontecimiento es susceptible de ser humanamente previsto, por más súbito y arrollador que parezca, no genera el caso fortuito ni la fuerza mayor” pues, “en tanto que sea posible prever la realización de un hecho susceptible de oponerse a la ejecución del contrato y que este evento pueda evitarse con diligencia y cuidado, no hay caso fortuito ni fuerza mayor. Sin duda el deudor puede verse en la imposibilidad de ejecutar la prestación que corresponde, pero su deber de previsión le permitiría evitar encontrarse en semejante situación. El incendio, la inundación, el hurto, el robo, la muerte de animales, el daño de las cosas, etc., son hechos en general previsibles y que por su sola ocurrencia no acreditan el caso fortuito o la fuerza mayor, porque dejan incierto si dependen o no de la culpa del deudor. Por consiguiente, es racional que el deudor que alegue uno de estos o parecidos acontecimientos, pretendiendo librarse del cumplimiento de su obligación, debe no solamente probar el hecho, sino demostrar también las circunstancias que excluyen su culpa, y la presunción de culpa que acompaña a quien no ha ejecutado el contrato, no se destruye por simple demostración de la causal de incumplimiento cuando el hecho así señalado es de los que el deudor está obligado a prever o impedir. Por ejemplo, el robo y el hurto son hechos que se pueden prever y evitar con solo tomar las precauciones que indique la naturaleza de las cosas. No constituye caso fortuito sino probando que no obstante aquellas previsiones fue imposible evitar el suceso: como cuando se consuman por un asalto violento que domina la guardia suficiente con que se custodiaba la cosa. Pero cuando la causal del robo queda ignorada, cuando ni siquiera se conoce el autor, entonces no hay derecho a exculparse con el caso fortuito para liberarse de la respectiva obligación. La presunción de culpa sigue pesando sobre el obligado”(4).

La doctrina arbitral sobre el tema de las causales de exoneración del transportador, también ha dicho:

“Las causal es de exoneración del transportador son, entonces, “la causa extraña” y el “vicio propio o inherente de la cosa”. Pero a raíz de la expedición del Decreto 1 de 1990, cuyo artículo 10 modificó el original 992 del Código de Comercio, mucho se discutió entre la doctrina sobre si la nueva regulación implicó un cambio en el régimen de la responsabilidad del transportador. En efecto, mientras la norma anterior mantenía las causales tradicionales, a saber: fuerza mayor, vicio propio o inherente de la cosa y culpa exclusiva del pasajero, del remitente o del destinatario, la nueva introdujo una expresión nueva y aparentemente distinta: la “causa extraña”. Para algunos, pese a la nueva redacción, la “causa extraña” no es nada diferente a la fuerza mayor o el caso fortuito.

“Este tribunal considera que, efectivamente, el concepto de “causa extraña” no constituye en el fondo una eximente de responsabilidad diverso del caso fortuito o la fuerza mayor porque en todo caso implica la verificación de un hecho externo, no conocido ni previsible, y por ello comparte la tesis de que, a pesar del cambio en la redacción y de la mención de la nueva expresión, el deudor de la obligación de entrega, es decir, el transportador, solo se libera con la prueba de la fuerza mayor, caso fortuito o causa extraña, y no simplemente con la prueba de ausencia de culpa. Entonces, si se llega a lo mismo no solo hay que probar la ausencia de culpa sino también la fuerza mayor; o no solo hay que probar el hecho externo sino también la ausencia de culpa, porque la doctrina y la jurisprudencia han sido uniformes en advertir que el solo hecho extraño y ajeno no constituye, por sÍ solo, caso fortuito o fuerza mayor, sino que hay que probar que no le es atribuible al deudor por falta de precaución”(5).

“No es en consecuencia la fuerza mayor la causal que debe demostrar el transportador para exonerarse; debe demostrar que el daño de las mercancías se debió a una causa extraña al transportador y luego sí, una vez demostrada la causa extraña, demostrar que adicionalmente tomó todas las precauciones necesarias para evitar que el perjuicio se produjera aún a consecuencia de esa causa extraña. Por lo mismo, es claro que no le basta al transportador para exonerarse de responsabilidad demostrar que, una vez ocurrida la causa de la pérdida, tomó todas las precauciones necesarias para evitar que esa pérdida se agravara, si antes no demuestra que esa causa le es extraña.

“En este caso resulta claro para el tribunal que el incendio del vehículo utilizado por el transportador no es causa extraña que lo pueda exonerar de responsabilidad, mucho menos si no se acreditó que ese incendio se haya debido a razones diferentes al estado de mantenimiento del mismo vehículo, acto proveniente de terceros. o de la propia víctima o por cualquier otro hecho externo a la actividad del transporte. En esas condiciones el incumplimiento del transportador, la inejecución del contrato, no encuentra en este caso una excusa que desvirtúe la presunción de culpa que es el régimen que preside entre nosotros el régimen de la responsabilidad contractual...”(6).

Por lo tanto, si el transportador alega como causal de exoneración total o parcial de sus obligaciones, el acaecimiento de un suceso externo constitutivo de causa extraña, no solo tiene la carga procesal de probar su ocurrencia, sino también la de probar “las circunstancias que excluyen su culpa”, es decir, todas aquellas que demuestren su diligencia y cuidado para prevenirlo o atenuarlo, pues la regulación legal vigente exige que el transportador demuestre que “ además adoptó todas las medidas razonables que hubiere tomado un transportador según las exigencias de la profesión para evitar el perjuicio o su agravación(7).

3. Incumplimiento de los contratos de transporte

3.1. Incumplimiento del contrato 8000-13643 de 2 de febrero de 1999

3.1.1. Bavaria le endilga a Transvizar incumplimiento del contrato de transporte 8000-13643 de 2 de febrero de 1999, por falta de entrega de la mercancía transportada en los vehículos con placas UVE-141 y SNG-3 71, por cuanto “el cargamento transportado en el vehículo indicado en el literal a) anterior no fue entregado, excepto 160 cajas de Club Colombia vacías y 68 canastas de Costeña vacías...”; y, “el cargamento transportado en el vehículo identificado en el literal b) del numeral anterior fue entregado parcialmente”; incumplimiento que califica de culposo, pues en el punto la sociedad convocante asevera que la empresa convocada “...no tomó las precauciones del caso para asegurarse de que los vehículos automotores que movilizarían las mercancías estuvieran en perfectas condiciones mecánicas de funcionamiento y que sus conductores fueran personas idóneas en el transporte de carga por carretera. Así pues, el transportador previendo las consecuencias, debió o pudo evitarlas”.

4. La defensa de la sociedad convocada

4.1. El resumen de la contestación a la demanda inicial del proceso arbitral pone de manifiesto que la sociedad convocada no sabe nada sobre la falta de entrega de la mercancía relacionada por la sociedad convocante en los hechos decimoctavo (18) y decimonoveno (19), pues en el punto y de manera similar expresa que “no me consta” y traslada sobre la convocante la obligación de “probar plenamente la relación de causalidad entre el accidente y el daño causado”, circunstancia bajo la cual alega, primeramente, que no se dan los supuestos requeridos para la estructuración de la responsabilidad extracontractual por el ejercicio de una actividad peligrosa y luego, la exoneración de responsabilidad por la ocurrencia de la causa extraña que describió al responder el hecho vigésimo cuarto (24) de la demanda inicial.

4.2. Indudablemente que la ignorancia de la sociedad convocada sobre la falta de entrega de la mercancía transportada o la entrega parcial de la misma, vertida en la expresión “no me consta”, en nada favorece sus intereses, pues ya se vio que sobre ella, como empresa transportadora, pesa una obligación legal de resultado, consistente en “entregar” las mercancías en el estado en que las reciba, las cuales se presumen en buen estado, excepto constancia en contrario, cuyo incumplimiento, salvo demostración de los factores de exoneración contemplados en el artículo 992 del Código de Comercio, la presume responsable; y, por el contrario, la compromete seriamente en la medida en que, ya no solamente puede afirmarse que su responsabilidad es presunta, sino probada, pues se guarda injustificadamente de dar cuenta —como era su obligación— del buen estado y de la suerte final de la mercancía transportada.

4.3. Pero aun así, de la declaración de parte rendida por el representante legal de la sociedad convocada, Miguel Villamizar Pulecio (audiencia del 9 de mayo de 2002, fls. 1 a 14 del cdno. de declaraciones), de los testimonios de Pablo Villamizar González y Ángela Rojas Cárdenas (audiencia de 14 de mayo de 2002, fls. 57 a 64 del mismo cdno.), y de Roberto Rojas Reyes (audiencia de 20 de mayo de 2002, fls. 24 a 45 y 46 a 55 del mismo cdno.), se establece claramente la falta de entrega de la mercancía, así los dos primeros nieguen el incumplimiento que se les atribuye en el punto, exculpándola con el mal estado del botellero, en el caso de los productos que se transportaban en el vehículo distinguido con placas UVE-141, o en el mal estado de la vía, respecto de los que se transportaban en el automotor de placas SNG-371.

4.4. En ese orden de ideas, la defensa esgrimida sobre la ausencia de los presupuestos de una presunta responsabilidad civil extracontractual no tiene fundamento alguno en el presente caso, por cuanto la responsabilidad que la sociedad convocante le atribuye a la convocada por la falta de entrega o entrega parcial de la mercancía transportada, se apoya en el vínculo contractual que se recoge en el contrato de transporte precitado, cuya celebración, se repite, no se cuestionó por la firma convocada, por cuanto así se pone de presente en el relato fáctico contenido en los hechos dieciséis (16) a veinticuatro (24) de la contestación a la demanda inicial; apreciación que sube de punto si se tiene en cuenta que la empresa convocada, mediante acumulación de pretensiones, contrademandó a su vez, a la firma convocante, para que enfrente de ella se dedujera responsabilidad de similar contenido, por infracción del contrato de transporte distinguido con el número 8000-14999 de 5 de abril de 2001; desde luego, que en el campo de la responsabilidad contractual también opera la presunción de culpa en el transportador, dado que siendo el transporte “una clásica actividad peligrosa, que de suyo implica un riesgo para la sociedad ... la inejecución o ejecución defectuosa del contrato de transporte considera o presume la ley que obedece a culpa de quien lo explota y, por tal virtud, ha establecido que al transportador para liberarse de responsabilidad, le corresponde demostrar la ocurrencia de uno cualquiera de los fenómenos antes mencionados(8).

4.5. Y tampoco tiene respaldo la exoneración de responsabilidad alegada sobre la presunta ocurrencia de la causa extraña, que en la respuesta al hecho vigésimo cuarto (24) dibuja la sociedad demandada, pues las probables fallas que ocasionaron el accidente sufrido por el vehículo distinguido con la placa UVE-141, conducido por Germán Alberto Moreno Moreno, no tiene más apoyo probatorio que la versión dada por el mismo conductor, el 10 de mayo de 1999, ante la inspección municipal de Curití, Santander, y el croquis que sobre la ubicación del vehículo, después del accidente, levantó la referida Inspección de Policía, siguiendo la versión del conductor del vehículo accidentado (fls. 74 a 78 del cdno. de pbas. 1); pobreza demostrativa que también puede predicarse respecto de la presunta falla que ocasionó el accidente del vehículo con placa SNG-371, conducido por Jhon William Gualteros Torres, como que sobre la prueba de la causa extraña tan solo militan el denuncio formulado por el mismo conductor, el 26 de mayo de 1999, ante la Inspección Municipal de Puerto Bogotá y el croquis levantado por esa misma autoridad, siguiendo la declaración del referido conductor (fls. 88 y 89 y 113 a 115, cdno. de pbas. 1).

4.6. Y tal afirmación sobre la ausencia de prueba de la causa extraña descansa firmemente sobre la observación de que no existen en el proceso otros elementos de juicio que reflejen con absoluta certeza que tales accidentes obedecieron indiscutiblemente a los factores relatados por la sociedad convocada en el hecho vigésimo cuarto (24) de la contestación a la demanda inicial, que son los mismos vertidos por los conductores de tales vehículos ante las inspecciones de policía de Curití, Santander, y Puerto Bogotá (Cundinamarca), pues no se establece allí, ni en pieza probatoria distinta, que el botellero remolcado por el tractocamión con placa UVE-141, ciertamente hubiese presentado la falta de mantenimiento que de él se predica o que, respecto de la tractomula con placa SNG-371, se hubiese demostrado el mal estado de la vía o la imprudencia de otro conductor, como causa incuestionable del volcamiento de dicho vehículo; orfandad probatoria que también puede aseverarse respecto del posterior saqueo de la mercancía por los lugareños, pues tal hecho tampoco tiene más apoyo probatorio que las mismas versiones de los conductores de los vehículos accidentados; amén de que las declaraciones de tales personas no pudieron ser confirmadas en este proceso, por la dificultad en localizarlas, circunstancia que obligó a la sociedad convocante a desistir de la práctica de dicha prueba, petición coadyuvada por la sociedad convocada y aceptada por el tribunal (fls. 207 a 210 del cdno. ppal. 1).

4.7. Pero aunque aquellas circunstancias, es decir, las relatadas por la sociedad convocada como constitutivas de la causa extraña que justificarían la falta de entrega de la mercancía transportada y por ende, la liberarían de la responsabilidad consiguiente, se hubieren demostrados en este proceso, su presencia en el expediente no revisten las características de imprevisibilidad e irresistibilidad que configuran la causa extraña, bien sea fuerza mayor o el caso fortuito, sino que se trata de actos de latente ocurrencia en el ejercicio de la actividad transportadora terrestre, que demandan prudencia, diligencia y cuidado, no solamente en la conducción de los vehículos respectivos, sino también en la conservación y mantenimiento adecuado de los mismos, obligaciones que en el presente caso superaron el abstracto marco de la legalidad para constituirse en imperativo contractual, por cuanto de conformidad con las cláusulas segunda y tercera de los aludidos contratos, la sociedad transportadora se obligó, de un lado, “a utilizar, para los fines de este contrato, vehículos en óptimas condiciones de seguridad y servicios”, los que debían “ser conducidos por personal idóneo que garantice la seguridad de la mercancía que la empresa le confié para su transporte”, corriendo por su cuenta el mantenimiento de los vehículos y de otro lado, a “responder por la cantidad y calidad de los productos que le sean entregados por la empresa para su transporte”.

4.8. En efecto: la misma respuesta a la demanda inicial de este proceso arbitral, así como las denuncias presentadas por las personas que conducían los vehículos que luego se accidentaron, dejan ver que en los volcamientos de aquellos automotores no mediaron circunstancias súbitas y arrolladoras que superaran la voluntad de los conductores, sino que por el contrario, se trató de hechos comunes y corrientes en el ejercicio de la actividad transportadora y por lo tanto, humanamente previsibles y resistibles, con una buena dosis de prudencia y diligencia, pues es la misma parte convocada, quien sin alarma ni sorpresa de ninguna clase, dice en relación con el accidente del vehículo distinguido con las placas UVE-141 que “...al tomar la curva sencillamente se reventaron las grapas de los muelles, y reventados los soportes de los muelles viene el irresistible volcamiento...”, apreciación que, con el mismo desparpajo, repite para referirse al accidente del vehículo SNG-3 71, cuando expresó que “...el conductor al tratar de evitar la colisión con este (se refiere al vehículo Sprint que, según su afirmación, viajaba con exceso de velocidad) se sale de la vía y sencillamente se volcó”; relatos que por sí solos destierran la posibilidad de que en la producción u ocurrencia de dichos sucesos, o en mejor, de sus efectos, hubiese intervenido una causa verdaderamente extraña que humanamente no hubiese sido posible preverla o resistirla; causa extraña que, por obvias razones, tampoco puede predicarse de los posteriores saqueos de que fue objeto la mercancía transportada, por los motivos que a continuación se exponen (negrillas fuera de texto).

4.9. Pero admitiendo, solamente en gracia de discusión, que tales infortunios alcanzaran la categoría de causa extraña, es decir, fuerza mayor o caso fortuito, lo cierto es que la pretendida exoneración de responsabilidad tampoco se abriría paso, por cuanto la parte convocada ningún elemento de juicio allegó al expediente para demostrar que había tomado —de conformidad con los riesgos propios de su profesión— las medidas adecuadas para prevenirlos o, al menos, para evitar la agravación de sus efectos, pues al tenor del artículo 992 del Código de Comercio, la sociedad convocada debió no solo probar la causa extraña, sino que, además, que de conformidad con el artículo 10 de Decreto 01 de 1990, le correspondía demostrar que “adoptó todas las medidas razonables que hubiere tomado un transportador según las exigencias de la profesión para evitar el perjuicio o su agravación”, nada de lo cual aparece probado en el expediente, por cuanto ni siquiera se preocupó por establecer, por ejemplo, enfrente del botellero empleado para uno de los transportes, su verdadero estado mecánico antes de utilizarlo o por conocer, la veracidad de los denuncios formulados por los conductores al servicio de la empresa, desinterés que aceptó el representante legal al responder el interrogatorio que se le formuló sobre el particular, razón por la cual se debe concluir, sin hesitación alguna, que los posteriores saqueos de la mercancía transportada fueron consecuencia directa de aquellos accidentes, ocurridos, indudablemente, por culpa de la empresa transportadora.

4.10. Por tal razón, también resulta inadmisible la posición adoptada en el decurso procesal por la firma transportadora convocada que, desbordando los planteamientos de la defensa esgrimida al contestar la demanda, finca ahora su exoneración de responsabilidad, en relación con la mercancía transportada en el vehículo con placas UVE-141, en el mal estado del botellero utilizado en virtud de un contrato de comodato, cuya propiedad atribuye a la empresa convocante, pues es lo cierto que en aquella pieza procesal —la que contiene la contestación a la demanda principal— nada se dijo sobre el particular, amén de que, como ya se puntualizó, contractualmente pesaba sobre la compañía transportadora una específica responsabilidad de mantenimiento de los vehículos y que, además, conforme con el artículo 2203 del Código Civil, el comodatario es obligado “a emplear el mayor cuidado en la conservación de la cosa, y responde hasta de la culpa levísima”.

4.11. Por lo tanto, debe concluirse que la sociedad Transvizar incumplió el contrato de transporte 8000-13643 de 2 de febrero de 1999, por falta de entrega de la mercancía transportada en los vehículos con placas UVE-141 y SNG-371, con destino final en las ciudades Bucaramanga y Honda, respectivamente, y en consecuencia es responsable de los perjuicios ocasionados a la sociedad convocante, Bavaria, los cuales serán materia de tasación en su oportunidad.

5. Incumplimiento del contrato de transporte 8000-13558 de 22 de octubre de 1998

5.1. La sociedad convocante también le enrostra a la sociedad convocada, incumplimiento del contrato de transporte 8000-13558, suscrito el 22 de octubre de 1998, por falta de entrega de la mercancía transportada en el vehículo distinguido con placa XIC-752, en la ciudad de Neiva, por cuanto “el cargamento no llegó a su destino, supuestamente por robo cuando era movilizado”, incumplimiento que igualmente califica de culposo, pues en el punto la sociedad convocante asegura que la empresa transportadora convocada “obró con culpa grave en el transporte de los productos Bavaria al no guardar la diligencia debida para evitar su pérdida, conociendo su elevado costo y las circunstancias de inseguridad de las carreteras lo que es de público conocimiento ... Así, pues, el transportador previendo las consecuencias, debió o pudo evitarlas”.

6. La defensa de la sociedad convocada

6.1. Del extracto de la contestación a la demanda inicial de este proceso arbitral se deduce igualmente que la sociedad convocada, en esta oportunidad no solamente ignora la falta de entrega de la mercancía, sino que desconoce la calidad y cantidad de la transportada, pues al responder el hecho segundo (2º) de la aludida demanda, que versa sobre la naturaleza del cargamento (calidad y cantidad), descripción del vehículo transportador, identificación del conductor, ruta o trayecto del transporte y circunstancia de tiempo, modo y lugar en que se verificó, manifiesta que “no me consta”, y agrega que “la acción correspondiente a lo sucedido con el vehículo XIC-752 se encuentra prescrita conforme a lo normado en el artículo 993 del Código de Comercio, puesto que el hurto acaece el día 24 de noviembre de 1998, la demanda ejecutiva ... fue presentada el día 24 de noviembre de 2000, inadmitida posteriormente por no haberse acompañado el memorial poder, y luego rechazada correctamente, conforme a la orden del Juzgado 3º Civil del Circuito de Bogotá; en todo caso es conveniente para una mejor visión del fallador, hacer un relato fiel y verdadero de los sucesos anteriores y posteriores que tienen relación con este hecho”, los cuales, condensadamente, son los siguientes:

a) que el 23 de noviembre de 1998, debido a una necesidad de envase que se presentó en la cervecería de Bavaria en Neiva, el depósito de la cervecería en Bogotá (Techo) solicitó a la sociedad transportadora cuatro (4) vehículos para tal efecto; y por tratarse de una “emergencia” “la persona para ese entonces encargada de los despachos en Transportes Transvizar, señora Ángela Rojas, autorizó sin más dilaciones el cargue del envase en los, vehículos que a continuación se relacionan, mediante las respectivas órdenes de cargue”, entre los cuales aparece el distinguido con placa XIC-752, para cargue autorizado de “cajas con envase”, orden de cargue 0075, con origen en la Cervecería de Bogotá y destino la Cervecería de Neiva;

b) que los vehículos autorizados para el cargue de envase fueron debidamente anunciados y confirmada su identificación a las personas encargadas de los despachos desde el depósito de la Cervecería de Bogotá (Techo);

c) que de “forma extraña, imprudente, abusiva e inconsulta con la empresa transportador ..., el vehículo de placas XIC-752, es cargado en y por la empresa Fábrica de Envases de Aluminio S.A., con un producto no autorizado por mi cliente, y aquí cabe la primera inquietud. ¿por qué se carga el vehículo XIC-752 con 4.420 bandejas de cerveza Póker 10 onzas con una orden para cargar cajas con envase? Y surge con ello otra inquietud, ¿por qué se carga el vehículo XIC-752 , en la Fábrica de Aluminios S.A., y no en la cervecería de Bogotá, como reza en la orden de cargue? ¿es que acaso hay culpa grave de Bavaria S.A.?”;

d) que son muy diferentes las órdenes de cargue para cajas con envase de las órdenes de cargue para bandejas con cerveza en lata, “pues como puede observarse tanto en esta como en aquella, cuando en esta se hace referencia a los ítems de cantidad y clase se identifica claramente con “bandejas” y en aquellas en los mismos ítems se identifica con “cajas” y en el ítem de contenido en la primera dice solamente “Productos Bavaria”, en la segunda el mismo ítem identifica el contenido como “Productos Bavaria. Bavaria envases aluminio”, para cuya demostración adjunta sendas órdenes de cargue para los aludidos productos;

e) que este cargue “por lo demás, anómalo e imprudente, nunca fue reportado debidamente a Transvizar Ltda.”, y la empresa convocada se encontraba convencida “de que lo que se encontraba transportando con rumbo hacia Neiva era —conforme a su orden de cargue— cajas de envase, cuando ve que ha sido asaltado en su buena fe al enterarse del verdadero contenido de este, cuando el conductor del vehículo señor Leonardo Fabio Molina, se presenta el 25 de noviembre de 1998 con una copia del denuncio por robo de 4.420 bandejas de cerveza en lata”;

f) sobre el hecho tercero de la demanda inicial que denuncia la falta de entrega por un supuesto robo de la mercancía, la sociedad convocada expresa que lo que “sí es cierto es que el día 24 de noviembre del año 1998, y bajo la gravedad del juramento el señor Leonardo Fabio Molina denuncia ante la autoridad competente el hurto del cargamento. De la lectura de la denuncia se colige indudablemente que el transportista se enfrentó a un evento extraordinario e inesperado, configurándose así la causa extraña que exonera de toda responsabilidad a la empresa transportadora...”; y agrega que “...el transportista observó todas y cada una de las medidas de seguridad razonables, tan es así que como el mismo conductor lo señala, decidió no tomar carretera de noche, sino que esperó al amanecer para tomar camino hacia Neiva; él transitaba a plena luz del día cuando acaeció la causa extraña, que conllevó a la pérdida de la mercancía transportada...”, y

g) Y, luego de referirse al problema del cobro de la póliza de seguro y a un presunto arreglo sobre la correspondiente indemnización reclamada por la empresa convocante como consecuencia del aludido siniestro, la compañía transportadora convocada reitera que la “acción en lo que respecta a lo acaecido con el XIC-752 se encuentra prescrita, y están dadas suficientemente las explicaciones que en todo caso” la exoneran de responsabilidad.

6.2. Así planteada la defensa de la sociedad transportadora, débese comenzar por examinar el aspecto relacionado con la prescripción que se esboza en el escrito de contestación a la demanda inicial, para lo cual basta expresar que en el presente caso dicha excepción no puede ser declarada, por cuanto, de un lado, la sociedad transportadora no refiere este fenómeno extintivo de las obligaciones a las acciones derivadas del contrato de transporte que se ejercen en este proceso por la sociedad convocante contra la empresa transportadora, sino a la acción ejecutiva promovida por esta contra la firma aseguradora, El Cóndor S.A. Compañía de Seguros Generales, ante el Juzgado Tercero (3º) Civil del Circuito de Bogotá, según la meridiana narración fáctica en el punto y, de otro, por cuanto siendo el tema de las excepciones de derecho estricto, su análisis y reconocimiento no puede efectuarse sino sobre los precisos límites fácticos determinados por el interesado al proponerla, así se haya invocado un precepto que no se refiera a la prescripción de las acciones derivadas del contrato de seguros de responsabilidad civil.

6.3. Ahora bien: sobre la exculpación suministrada por la sociedad convocada para justificar la falta de entrega de la mercancía transportada en el automotor de placas XIC-752, edificada fundamentalmente sobre el cambio de la mercancía que debía transportar, es decir, cerveza en lata por envase y cuya sustitución le imputa a la sociedad convocante, no tiene asidero legal alguno si se le enfrenta a la obligación legal de seguridad y resultado que pesa sobre la compañía transportadora desde el momento que tales mercancías quedan a su disposición, pues ha de verse que, de conformidad con el artículo 38 del Decreto 01 de 1990, que modificó el artículo 1030 del Código de Comercio, la responsabilidad por la pérdida parcial o total de la mercancía transportada surge “desde el momento en que la recibe o ha debido hacerse cargo de ella”, responsabilidad que no se demerita, si se tiene en cuenta, en primer lugar, que el hecho de la sustitución de la mercancía que debía transportarse, si bien cuenta con el soporte probatorio suministrado por la misma parte convocada, como la documental relacionada con los dos formatos para el cargue de mercancía, con la declaración de parte, desde luego interesada, del representante legal de la sociedad transportadora, Miguel Villamizar Pulecio y de la testimonial, igualmente interesada, de sus empleados Juan Pablo Villamizar González y Luz Ángela Rojas Cárdenas, dicha afirmación no la avala ningún otro elemento de convicción que haga verosímil tal hecho, particularmente porque pesando sobre la compañía transportadora una severa obligación de seguridad y conservación de la mercancía, resulta inexplicable que tales personas, vale decir el representante legal y los empleados que declararon, no tuvieran información de dicho cambio sino mucho tiempo después de la ocurrencia del siniestro y ello por boca del conductor, quien indudablemente conoció desde el mismo momento del cargue, la naturaleza de la mercancía que debía transportar, hasta el punto de que en vista de ello decidió aplazar su viaje hasta el día siguiente, para informar, casi dos días después sobre la ocurrencia del robo de la mercancía y cuya conducta no explica satisfactoriamente la sociedad convocada, siendo de su cargo verificar la confiabilidad del referido conductor, de conformidad con la cláusula séptima del contrato, que le impone la obligación de “emplear conductores de los vehículos con habilidad, reconocida experiencia y sentido de la responsabilidad, para garantizar la seguridad de la mercancía transportada”.

Tampoco constituye argumento contundente para demostrar el cambio de la mercancía que se debía transportar la aducción de las órdenes cargue de mercancía, pues de un lado, dichas órdenes resultan equívocas en relación con las mercancías a transportar, como se deduce de la lectura de los ítems respectivos, particularmente porque los productos Bavaria, según se establece de dichas órdenes, pueden estar contenidos en cajas o en bandejas, sin que se permita establecer certeramente que mediante una de ellas solamente se podía cargar envase sin contenido alguno.

En las condiciones precedentemente narradas, el cambio de las mercancías —si alguno hubo— aparece más bien como una situación consentida por la sociedad transportadora, pues obsérvese bien que si de conformidad con el artículo 1010 Código de Comercio, modificado a su vez por el artículo 20 del Decreto 1 de 1990, la remitente de la mercancía, es decir, la sociedad convocante, estaba obligada a suministrarle a la empresa transportadora una serie de informaciones, “a más tardar al momento de la entrega de la mercancía”, tales como el nombre y la dirección de destinatario, el lugar de la entrega, la naturaleza, el valor, el número, el peso, el volumen y las características de las cosas, esta también tenía la facultad de abstenerse de insertar o mencionar en el documento de transporte expedido, las declaraciones del remitente relacionadas con los anteriores aspectos, si existían motivos “para dudar de su exactitud” y no hubiese tenido “medios razonables para probarla”, facultad que no se ejerció por la sociedad convocada en el presente caso, no obstante que por medio del conductor autorizado por ella misma para el transporte, tuvo al momento de la entrega conocimiento pleno de la naturaleza de la mercancía que iba a transportar y no formuló reserva alguna para salvar su responsabilidad, no obstante el tiempo que tuvo el conductor para informar a la empresa transportadora sobre el cambio de la mercancía transportada, incuria o negligencia que se acentúa si se tiene en cuenta que dado los conocimientos profesionales de la empresa transportadora no aparece factible, ni mucho menos admisible, que la falta de entrega se debiera exclusivamente a que la sociedad convocada cargó la mercancía ignorando completamente todas sus características.

En ese orden de ideas, también aparece injustificadamente desacatada la obligación contractual, adquirida por la sociedad transportadora, de suministrar escolta para el transporte de este tipo de mercancía, que según lo reconoció el representante legal de la sociedad convocada en su declaración de parte, era necesaria cuando se trataba de la clase de la mercancía transportada.

6.4. Y desde luego, que para despachar el tema de la causa extraña, propuesto por la sociedad transportadora para eximirse, en este evento, de la consiguiente responsabilidad por la falta de entrega de la mercancía respectiva, referido al hurto de que fue objeto la misma, también son procedentes los planteamientos consignados en párrafos anteriores, comenzando nuevamente por recordar la obligación de conservación y resultado que pesa sobre la empresa transportadora y terminando con el poco interés demostrado por esta en verificar la autenticidad de la versión suministrada por el mismo conductor del vehículo presuntamente asaltado, cuestión que tampoco se discute, pues el representante legal de la empresa transportadora así lo manifestó cuando absolvió el interrogatorio que se le propuso por parte del tribunal (fls. 8 a 14 del cdno. de declaraciones); y aunque tal hecho estuviese debidamente probado en el proceso, habría que recordar que la jurisprudencia no ha considerado dicha situación como eximente de responsabilidad, sino bajo circunstancias excepcionalmente imprevisibles e irresistibles, las que en este caso brillan por su ausencia, pues vuelve y se repite, la narración del conductor sobre el insuceso no pudo ser verificada en medida alguna.

6.5. Por lo tanto, debe concluirse que la sociedad Transvizar también incumplió el contrato de transporte 8000-13558 de 22 de octubre de 1998, por falta de entrega de la mercancía transportada en el vehículo con placas XIC-752, con destino final la ciudad de Neiva y en consecuencia, responsable de los perjuicios ocasionados a la sociedad convocante, los cuales también serán materia de tasación, en su oportunidad.

7. La culpa de la sociedad convocada, Transvizar, en el incumplimiento de los contratos de transporte celebrados con Bavaria, distinguidos con los 8000-13558 de 22 de octubre de 1998 y 8000-13643 de 2 de febrero de 1999

La ausencia de prueba de la causa extraña, alegada por la sociedad convocada como eximente de la responsabilidad que aquí se le imputa, por la falta de entrega de la mercancía transportada, deja vigente la presunción de culpa de la sociedad transportadora en el incumplimiento de los contratos de transporte aludidos; pero como además, según ya se advirtió, del elenco probatorio analizado en esta oportunidad, se desprende que esta tampoco adoptó las medidas que, de conformidad con las exigencias de su profesión, debía tomar para evitar el perjuicio o su agravación, como perentoriamente lo reclama el artículo 10 del Decreto 1 de 1990, modificatorio del 992 del Código de Comercio, la culpa de la sociedad convocada debe ser calificada como grave, que es aquella que consiste “en no manejar los negocios ajenos con aquel cuidado que aún las personas negligentes o de poca prudencia suelen emplear en sus negocios propios” (C.C., art. 63), y que a manera de ejemplo se predica de quien, conociendo los defectos de una máquina, antes de proceder a su reparación la emplea en una actividad con la esperanza de no perjudicar a otro, razón por la cual es responsable de culpa o negligencia consciente en razón del daño causado, y en tal grado se le tendrá para los fines subsiguientes.

Particularmente si se observa que hasta la fecha de este laudo, la sociedad transportadora no ha indemnizado a la sociedad convocante, por el incumplimiento de dichos contratos. Si de esa interrupción en el suministro de carga se derivaron perjuicios para Transvizar, bien sea porque el, mercado no requería del transporte de los productos de la sociedad convocante o porque esta se sintiera justamente habilitada para no seguir suministrando mercancía, ante los reiterados incumplimientos de la sociedad transportadora en entregar la mercancía cargada en épocas pretéritas o en indemnizar los perjuicios derivados de su falta de entrega, de ellos ciertamente no tiene porqué responder Bavaria.

8.5. Tales las razones para que las pretensiones deducidas por la sociedad transportadora, Transvizar, en contra de la empresa convocante, Bavaria, no prosperen, y se imponga, entonces, la absolución para esta, determinación que, de paso, hace inútil cualquier examen, y por consiguiente, pronunciamiento alguno, en torno a las excepciones de mérito propuestas por la sociedad convocante reconvenida.

9. Llamamiento en garantía a Seguros El Cóndor S.A., Compañía de Seguros Generales

9.1. En verdad, se encuentra probada la existencia del contrato de seguro de responsabilidad civil del transportador, conforme con las condiciones generales y particulares de la póliza 0102 expedida por la llamada en garantía y en la cual ostentan el carácter de tomador y asegurado, la convocada y llamante en garantía, Transvizar y beneficiaria, con los límites y deducibles allí pactados, la actora, Bavaria.

9.2. Consta en el expediente que la aseguradora al recibir la reclamación del siniestro por parte del asegurado, solicitó que la misma fuera presentada por el beneficiario de la indemnización, Bavaria, quien en misiva de 10 de octubre de 2000 procedió a cumplir con la exigencia de la aseguradora, como puede verse a folio 20 del cuaderno de pruebas 1.

9.3. No consta que la aseguradora hubiese contestado a la reclamación del beneficiario y además, como ya se dijo, existe la manifestación expresa suya de no haberlo hecho, con lo cual claramente se dieron los efectos del artículo 1080 del Código de Comercio; es decir, que emergió de tal actitud una acción ejecutiva en contra de la aseguradora y a favor del beneficiario, la cual, según consta en el expediente, fue ejercida con mala fortuna en su oportunidad, como quiera que fue inadmitida y posteriormente rechazada por el juzgado al que correspondió conocer del asunto, tal como aparece probado en el expediente, según los documentos aportados por la propia parte convocante.

9.4. Pero es más: Bavaria en su condición de beneficiario de la indemnización, no hizo pedimento alguno de condena en contra del asegurador, ni coadyuvó el llamamiento en garantía efectuado por su contraparte, siendo del caso resaltar que no habiendo tomado ninguna posición activa en contra del llamado en garantía, mal puede haber una condena a su favor en cuanto a “Seguros Cóndor se refiere, a pesar de gozar del beneficio de la interrupción natural de la prescripción que a su favor se había operado en virtud de la comunicación de 10 de octubre de 2000, a la cual se hizo referencia en el numeral 1.2 y de contar con la vía ejecutiva, que en su momento malogró la convocante, según se dijo en párrafo anterior.

9.5. No puede pasarse por alto que el artículo 1.131 del Código de Comercio, modificado por el artículo 86 de la Ley 45 de 1990, cambió la legislación en materia del seguro de responsabilidad civil, otorgándole a la víctima o perjudicado con el acaecimiento del siniestro, acción directa contra el asegurador, alterando de paso también, el régimen.

8. Demanda de reconvención que versa sobre el incumplimiento del contrato de transporte 8000-14999 de 5 de abril de 2001

8.1. El incumplimiento que en esta pieza procesal le atribuye Transportes Transvizar a Bavaria, bajo el argumento de no haberle suministrado carga para transportar, requiere ineludiblemente un examen del documento contentivo de dicha relación contractual, con el fin de establecer si de conformidad con sus términos, la sociedad reconvenida ciertamente se obligó a suministrar, durante la vigencia del contrato, periódicamente o en cualquier otra forma convenida, un volumen de mercancía tal que pudiera ser evaluado por cantidad, peso o medida.

Y revisado dicho documento, bien puede advertirse que se trata de un contrato marco que recoge la voluntad de las partes: de un lado, de Bavaria, de suministrar en la medida en que sus necesidades así lo exigieran, productos propios o de cualquier otra empresa que ella determinase, para transportarlos desde y hasta lugares en los que igualmente se necesitaren; y, de otro lado, Transportes Transvizar, a mantener, como empresa profesional en el ramo, los vehículos que eventualmente se necesitaren para tal efecto, de donde se establece que no había, en torno al suministro de carga, una obligación concreta de satisfacerla en un volumen determinado y en específico período de tiempo, sino en la medida en que así lo dispusiese la convocante, requerimientos que como tales, podían ofrecerse o no en el transcurso de la vigencia del contrato, sin que en caso negativo, pudiese imputársele a la sociedad reconvenida incumplimiento alguno en su obligación de suministrar carga.

8.2. De suerte que, en dichas condiciones, si alguna responsabilidad pretendía deducírsele a Bavaria por tal aspecto, corría por cuenta de la empresa transportadora la obligación de probar, a pesar de la existencia de carga para transportar, la negativa de dicha empresa a utilizar los servicios de la sociedad reconviniente, durante el respectivo período de vigencia contractual, y la disposición precisa de sus vehículos para tal efecto, nada de lo cual aparece demostrado en el proceso, razón por la cual no puede establecerse el incumplimiento que Transportes Transvizar le endilga a Bavaria en el suministro de mercancía para transportar, de que trata la demanda de reconvención.

8.3. Pero adicionalmente, también debe tenerse en cuenta que en el proceso hay prueba de que Bavaria confió en varias oportunidades el transporte de su mercancía a Transvizar; en tres ocasiones, por lo que respecta a este proceso, la empresa transportadora incumplió con las obligaciones a su cargo, al no haber entregado los bienes en los lugares determinados (cfr., cláusula primera (1ª) del contrato), ni utilizó para los fines del contrato vehículos en óptimas condiciones de seguridad y servicio; y en uno de ellos, ni siquiera con “por personal idóneo”, como lo reconoció Juan Pablo Villamizar, subgerente de la empresa convocada, al referirse al conductor del vehículo que posteriormente se dijo había sido asaltado: “Nosotros no lo habíamos despachado ni siquiera con cerveza en botella, porque para nosotros el conductor no era idóneo en ese momento para cargar ese tipo de producto” (párr. final, fl. 18, pregunta 1) que garantizara la seguridad de la mercancía (cfr., cláusula segunda (2ª).

8.4. Después de haber ocurrido estos hechos, Bavaria decidió abstenerse de hacer nuevos envíos con la empresa transportadora, conducta que no puede ser objeto de reproche, pues ninguna razón permite decir que Bavaria estuviera obligada, después de acaecidos esos incumplimientos, a continuar confiando su carga a Transvizar, menos aún si en parte alguna del contrato se estipulaba pacto o compromiso de exclusividad para Transportes Transvizar. La conducta de Bavaria no merece, entonces, reproche alguno, general del cómputo de la prescripción de las acciones emanadas del contrato de seguro, las cuales están cobijadas por el artículo 1.081 del citado texto legal.

Sea esta la ocasión para citar al ilustre tratadista y árbitro doctor Jorge Suescún M., quien en su artículo “Comentarios sobre algunos aspectos de la prescripción de las acciones derivadas del contrato de seguros en la legislación colombiana”, expresa:

“Hasta la aclaración de que fue objeto en 1990 el artículo 1.131 del Código de Comercio, los anteriores fundamentos servían de base para precisar de manera lógica y coherente desde cuándo se contaba la prescripción ordinaria y la extraordinaria en el seguro de responsabilidad civil, interpretando armónicamente como ya se dijo, los preceptos contenidos en los artículos 1.081 y 1.131, pues de ninguno de los dos se podía prescindir, ya que aquel contiene la única norma sobre prescripción en el contrato de seguro y este un régimen particular sobre la oportunidad del ejercicio de las acciones del seguro contra el asegurador en el seguro de responsabilidad civil. En otros términos era menester determinar en este seguro cuál es “hecho que da base a la acción” y cuál es “el momento en que nace el respectivo derecho” según las voces del artículo 1.081.

“Fácilmente se advierte en el seguro de responsabilidad civil que la obligación del asegurador de indemnizar al asegurado está sujeta a la ocurrencia de dos condiciones suspensivas que se complementan y cuyo acaecimiento es requisito previo y necesario para que nazca y se haga exigible la obligación del asegurador. De una parte se requiere que el asegurado comprometa su responsabilidad civil por acción o por omisión ante un tercero a quien le cause un daño, es decir, que se realice el siniestro, y de otra, que el tercero damnificado decida exigir reparación y para tal efecto presente reclamación judicial o extrajudicial, lo que también constituye un hecho futuro e incierto que mientras no ocurra posterga la exigibilidad de las obligaciones del asegurador frente al asegurado.

“Todas estas especulaciones, polémicas y ambigüedades quedaron superadas con la modificación del artículo 1.131 del Código de Comercio, modificación que fue “introducida por el artículo 86 de la Ley 45 de 1990, el cual dispone: “en el seguro de responsabilidad se entenderá ocurrido el siniestro en el momento en que acaezca el hecho externo imputable al asegurado, fecha a partir de la cual correrá la prescripción respecto de la víctima. Frente al asegurado ello ocurrirá desde cuando la víctima le formula la petición judicial o extrajudicial”.

“Así las cosas, en cuanto al momento en que se entiende ocurrido el siniestro se mantiene el mismo criterio del texto original del artículo 1.131, en el sentido de que ese momento es aquel en que acaece el hecho externo imputable al asegurado, esto es, la acción u omisión que genera un daño material o moral a la víctima.

“De otra parte, el artículo precisa los instantes en que comienzan a correr los términos prescriptivos de la acción de responsabilidad civil para que el perjudicado obtenga del responsable el resarcimiento del daño —y de la acción derivada del contrato de seguro— para que el asegurado haga efectivo enfrente del asegurador su derecho apercibir la indemnización correspondiente para evitar el deterioro de su patrimonio, a causa del ilícito en que ha incurrido.

“El término prescriptivo de la acción de responsabilidad civil inicia su recorrido desde el momento mismo en que ocurre el siniestro. El de la acción derivada del contrato de seguro desde que la víctima reclama al agente del daño o asegurado, ya sea judicial o extrajudicialmente, la reparación de los perjuicios sufridos...”. (Revista Ibero-Latinoamericana de Seguros. Pontificia Universidad Javeriana, tomo 9, págs. 199 a 236 - Extractos) (negrilla fuera de texto)

En el mismo sentido se expresa el tratadista y actual magistrado de la Sala de Casación Civil de la Corte Suprema de Justicia, doctor Carlos Ignacio Jaramillo Jaramillo, al hacer un ponderado estudio comparativo de la acción directa en el seguro voluntario de responsabilidad civil en el ámbito latinoamericano(9).

Luego de todo este recorrido por los cauces de la doctrina, debemos precisar para el caso que nos ocupa, que ninguna condena puede imponerse en este laudo al llamado en garantía, como quiera que de todo lo expuesto se concluye:

a) El beneficiario de la indemnización, Bavaria no formuló, en ejercicio de la acción directa que contra el asegurador le concede la ley, ninguna pretensión indemnizatoria, no habiendo siquiera coadyuvado el llamamiento que hizo el asegurado, quien en tal calidad no tiene derecho alguno a la indemnización, y

b) A pesar de no tener derecho a la indemnización, el asegurado “fue resarcido” en los términos del contrato de transacción celebrado con la aseguradora, el cual se aportó al proceso por esta, sin que hubiera sido controvertido ni tachado de falso por aquel, con lo cual se convierte en plena prueba de los hechos que allí constan (fls. 380 y ss., del cdno. de pbas. 1). Luego ningún derecho puede pretender a su favor el transportador con ocasión del llamamiento, máxime cuando en últimas se enriqueció injustamente al haber recibido del asegurador una “ indemnización” que no le correspondía, pues esta no podía ser válidamente pagada sino a favor del beneficiario de la misma, es decir, Bavaria.

CAPÍTULO IV

Condenas

De conformidad con las consideraciones que preceden, el tribunal declarará la prosperidad de las pretensiones deducidas en la demanda inicial por Bavaria contra Transportes Transvizar, tanto declarativas como de condena, con excepción de las contenidas en los numerales cuarto (4º), octavo (8º) y duodécimo (12), relacionadas con la multa prevista en la cláusula duodécima (12) de los contratos de transporte 8000-13558 y 8000-13643, por las razones que más adelante se expresarán; declarará no probadas las excepciones de mérito propuestas por Transportes Transvizar a la demanda inicial; negará el despacho favorable de las pretensiones deducidas en la demanda de reconvención por Transportes Transvizar contra Bavaria y consecuentemente, la absolverá de todos y cada uno de los cargos formulados en su contra en esa demanda, y se abstendrá de pronunciarse sobre las excepciones de mérito propuestas por esta contra la demanda de reconvención. Finalmente, también negará el despacho favorable de las pretensiones deducidas en el llamamiento en garantía por Transportes Transvizar contra Seguros El Cóndor, compañía de seguros generales.

La improsperidad de las pretensiones contenidas en los numerales cuarto (4º), octavo (8º) y duodécimo (12) de la demanda inicial. obedece a que la sanción estipulada en la cláusula duodécima (12) de los contratos de transporte precitados, está orientada únicamente a penalizar al transportador por el cumplimiento tardío o defectuoso de la obligación de entregar la mercancía, interpretación que se fortalece si se tiene en cuenta que, sin perjuicio de dicha pena, Bavaria dispone prioritariamente de la posibilidad de solicitar el cumplimiento del contrato, que no su resolución, por incumplimiento total, como se pretende en este proceso; es decir, que en criterio del tribunal, la referida estipulación apenas está concebida como un mecanismo de apremio tendiente a prevenir y remediar demoras en la entrega oportuna de la mercancía, sanción que resulta improcedente enfrente del incumplimiento total del contrato, para cuyo evento la ley ha dispuesto de otros mecanismos para sancionar al transportador incumplido, respecto de los cuales la autonomía de la voluntad de los contratantes debe reconocer unos límites precisos, que no son otros que los consagrados en el artículo 1031 del Código de Comercio y sobre los cuales, se harán los pronunciamientos concretos en esta providencia.

Y para el efecto últimamente indicado, el tribunal tomará en cuenta el dictamen pericial rendido en este proceso y recogido en el cuaderno respectivo (fls. 1 a 41), que se acogerá en su integridad, no solamente por cuanto no fue objeto de controversia —y la que se propuso resultó improcedente— sino particularmente porque se trata de una probanza clara, precisa y detallada sobre los puntos que constituyeron el tema de la pericia, especialmente en relación con la cuantificación del perjuicio rendida por personas calificadas en el medio y debidamente fundamentada, como lo pone de manifiesto su presentación.

Así las cosas, respecto de la demanda inicial generadora del proceso arbitral, se declarará que la sociedad “Transportes Transvizar”, incumplió los contratos de transporte 8000-13558 y 8000-13643, suscritos con la sociedad “Bavaria”, el 22 de octubre de 1998 y el 2 de febrero de 1999, respectivamente, por falta de entrega de las mercancías transportadas en los vehículos distinguidos con placas XIC-752, en la ruta Bogotá - Neiva, UVE-141, en la ruta Bogotá-Bucaramanga, y SNG-371, en la ruta Bogotá-Honda (pretensiones primera, quinta y novena); consecuentemente, “Transportes Transvizar” será condenada a pagar a Bavaria, el valor del daño emergente (pretensiones segunda, sexta y décima), consistente en el valor del producto no entregado, más su actualización monetaria, conforme al índice de precios al consumidor (IPC), que pericialmente fue tasado en la suma de $ 121.100.489.05, según consta en los folios 20 y 24 del cuaderno que contiene el dictamen pericial, discriminado de la siguiente manera:

SiniestroValor históricoFecha de cargueMes anterior a la fecha del dictamenValor actualizado
1$ 53.160.294.7223-nov-98Mayo-02$ 71.584.057.53
2$ 11.111.944.8024-may-99Mayo-02$ 13.955.494.28
3$ 28.315.096.807-may-99Mayo-02$ 35.560.937.23
 $ 92.587.336.32  $ 121.100.489.05

Y, por lucro cesante (pretensiones tercera, séptima y undécima), dado que el tribunal considera que los incumplimientos de los contratos se deben a culpa grave del transportador, Transportes Transvizar será condenada a pagar a Bavaria, con fundamento en el inciso quinto del artículo 1031 del Código de Comercio, en la forma como este fue modificado por el artículo 39 del Decreto 1 de 1990, según el cual “Si la pérdida o avería es ocasionada por dolo o culpa grave del transportador, este estará obligado a la indemnización plena sin que valga estipulación en contrario o y enuncia”, la suma de $ 92.374.535.17, conforme con la conclusión pericial que se lee a folio 29 del cuaderno que contiene el experticio, discriminada de la siguiente forma:

SiniestroValor baseValor intereses de moraSuma
1$ 53.160.294.72$ 58.720.737.58$ 111.881.032.30
2$ 11.111.944.80$ 9.484.838.98$ 20.596.783.78
3$ 28.315.096.80$ 24.168.958.61$ 52.484.055.61
 $ 92.587.336.32$ 92.374.535.17$ 184.961.871.49

CAPÍTULO V

Costas

Costas procesales relacionadas con la demanda inicial y la de reconvención

Teniendo en cuenta que, según las consideraciones que anteceden, las pretensiones de la demanda inicial se despacharán favorablemente, con excepción de las condenas referidas al pago de la multa prevista en la cláusula duodécima de que trata cada uno de los contratos de transporte en ella relacionados, y adversamente las de la demanda de reconvención, el tribunal, con fundamento en el numeral 5° del artículo 392 del Código de Procedimiento Civil, condenará a Transvizar a pagarle a Bavaria un noventa por ciento (90%) del valor total de las costas del proceso, conforme a la siguiente liquidación:

1. Honorarios de los árbitros$ 27.922.773.00
2. Honorarios del secretario$ 4.653.795.00
3. Gastos de funcionamiento y admón.$ 2.325.518.00
4. Protocolización, registro y otro$ 5.097.914.00
Total$ 40.000.000.00

El noventa por ciento (90%) de dicha suma equivale a treinta y seis millones de pesos ($ 36.000.000) moneda corriente.

Adicionalmente, obrando de conformidad con el artículo 22 del Decreto 2279 de 1989, reformado por el artículo 105 de la Ley 23 de 1991, y teniendo en cuenta que Bavaria asumió la totalidad de los gastos y honorarios del proceso, sin que haya evidencia procesal de que la convocada los haya pagado en la proporción que le correspondía o que ejecutivamente haya sido demandada para tal efecto, Transvizar también le pagará a esta la totalidad de los intereses, a la tasa moratoria más alta tasa permitida en la ley, sobre la suma de $ 20''000.000,00 que a la sociedad convocada le correspondía sufragar por concepto de honorarios y gastos del proceso, desde el 23 de noviembre de 2001 hasta la fecha del presente laudo, conforme con la siguiente liquidación:

DesdeHastaDías en moraDías mesIBC EAti mora EAti mes NAValor int.
23/11/0130/11/0173022.98%34.47%2.50%116.610.70
30/11/0131/12/01313122.48%33.72%2.45%490.207.65
31/12/0131/01/02313122.81%34.22%2.48496.517.78
31/01/0228/02/02282822.35%33.53%2.44%487.715.96
28/02/0231/03/02313120.97%31.46%2.31%461.058.08
31/03/0230/04/02303021.03%31.55%2.31%462.225.09
30/04/0231/05/02313120.00%30.00%2.21%442.089.01
31/05/0230/06/02303019.96%29.94%2.21%441.302.61
30/06/0231/07/02313119.77%29.66%2.19%437.562.66
31/07/0231/08/02313120.01%30.02%2.21%442.285.56
31/08/0230/09/02303020.18%30.27%2.23%445.623.70
30/09/0228/10/02283120.30%30.45%2.24%404.623.88
 5.127.822.68

Agencias en derecho relacionadas con la demanda inicial y la de reconvención

El tribunal, teniendo en cuenta los factores indicados en el numeral tercero (3º) del artículo 393 del Código de Procedimiento Civil, fija como agencias en derecho, la suma de ocho millones trescientos setenta y seis ochocientos treinta y un pesos ($ 8.376.831) que corresponde al noventa por ciento (90%) de los honorarios señalados en este proceso a cada uno de los árbitros.

En resumen, Transportes Transvizar Ltda., pagará a Bavaria S.A., la cantidad de $ 49.504.653.68, por concepto de costas procesales, de conformidad con la siguiente liquidación:

Por gastos$ 36.000.000.00
Por intereses sobre sumas no reembolsadas a Bavaria$ 5.127.822.68
Por agencias en derecho$ 8.376.831.00
Total$ 49.504.653.68

Y como se desprende del expediente (fls. 277 a 281 del cdno. ppal. 2) las partes no han sufragado los gastos de la prueba pericial ni los honorarios de las auxiliares de la justicia, que igualmente integran las costas de este proceso, se condenará a Bavaria a pagar el diez por ciento (10%) y a Transvizar el noventa por ciento (90%) de la suma de tres millones quinientos mil pesos ($ 3.500.000) moneda corriente, a quienes desempeñaron tal encargo.

Costas procesales relacionadas con el llamamiento en garantía

Como ya quedó expresado, las pretensiones del llamamiento en garantía formuladas por Transvizar contra Seguros Cóndor, no prosperan; sin embargo, como esta no reclamó condena en costas en el escrito por medio del cual se pronunció sobre el llamamiento, ninguna suma será liquidada a su favor, por concepto de costas.

El reembolso que Seguros Cóndor debe a Bavaria

Finalmente, y teniendo en cuenta que Bavaria también asumió los costos y gastos fijados a cargo de Seguros Cóndor, por su intervención en el proceso, en cuantía de trece millones cuatrocientos cincuenta y siete mil trescientos sesenta pesos ($ 13.457.360) en aplicación del mandato contenido en el artículo 22 del Decreto 2279 de 1989, en la forma como este fue reformado por el artículo 105 de la Ley 23 de 1991, Seguros Cóndor pagará a Bavaria la totalidad de esa suma, incrementada en el valor de los intereses de mora calculados a la más alta tasa permitida legalmente, los cuales se liquidarán desde el momento en que ha debido cancelarlos, es decir, desde el 4 de abril de año en curso y hasta la fecha del presente laudo arbitral, conforme a la siguiente liquidación:

DesdeHastaDías en moraDías mesIBC EAti mora EAti mes NAValor int.
11/04/0230/04/02193021.03%31.55%2.31%292.742.56
30/04/0231/05/02313120.00%30.00%2.21%442.089.01
31/05/0230/06/02303019.96%29.94%2.21%441.302.61
30/06/0231/07/02313119.77%29.66%2.19%437.562.66
31/07/0231/08/02313120.01%30.02%2.21%442.285.56
31/08/0230/09/02303020.18%30.27%2.23%445.623.70
30/09/0228/10/02283120.30%30.45%2.24%404.623.88
 2.906.229.98

CAPÍTULO VI

Parte resolutiva

En mérito de lo expuesto, el tribunal de arbitramento integrado para dirimir las diferencias surgidas entre Bavaria Ltda. y Transportes Transvizar Ltda., con llamamiento en garantía a Seguros Cóndor S.A., compañía de seguros generales, administrando justicia en nombre de la república de Colombia y por autoridad de la ley,

RESUELVE:

1. Declarar que la sociedad “Transportes Transvizar Ltda.” es civilmente responsable del incumplimiento de los contratos de transporte distinguidos con los 8000-13558 y 8000-13643, suscritos con Bavaria S.A., el 22 de octubre de 1998 y el 2 de febrero de 1999, por falta de entrega de las mercancías movilizadas en los vehículos con placas XIC-752, UVE-141 y SNG- 371, e individualizadas en las órdenes de cargue 0075 de 23 de noviembre de 1998, que originó la expedición de la factura “despacho y/o recibo” 033148 de la misma fecha; en la orden de cargue que originó la expedición de la factura “despacho y/o recibo” 227652 de 7 de mayo de 1999; en la orden de cargue 1387 de 24 de mayo de 1999 que originó la expedición de la factura “despacho y/o recibo” 0418645 de 24 de mayo de 1999, respectivamente;

2. Condenar, en consecuencia, a la sociedad “Transportes Transvizar Ltda.” A pagarle a la sociedad “Bavaria S.A.”, por concepto de daño emergente, la suma de ciento veintiún millones cien mil cuatrocientos ochenta y nueve pesos con 05/100 ($ 121.100.489.05), correspondiente al valor de las mercancías no entregadas, más su actualización monetaria conforme al índice de precios al consumidor (IPC), según la tasación contenida en la prueba pericial.

3. Condenar, igualmente, a la sociedad “Transportes Transvizar Ltda.” a pagarle a la sociedad “Bavaria S.A.”, por concepto de lucro cesante, la suma de noventa y dos millones trescientos setenta y cuatro mil quinientos treinta y cinco pesos con 17/100 ($ 92.374.535.17), correspondiente al valor de los intereses legales comerciales moratorios sobre el valor de cada uno de los cargamentos no entregados, de conformidad con la tasación pericial sobre el particular.

4. Declarar no probadas las excepciones de mérito propuestas por la sociedad “Transportes Transvizar Ltda.” a la demanda inicial del proceso arbitral.

5. Absolver a la sociedad “Transportes Transvizar Ltda.” de la condena solicitada por la sociedad “Bavaria S.A.”, en relación con el pago de la multa convenida en la cláusula duodécima (12) de los contratos de transporte mencionados en el numeral primero de esta parte resolutiva.

6. Negar las pretensiones deducidas en la demanda de reconvención por la sociedad “Transportes Transvizar Ltda.” contra “Bavaria S.A.”; consecuentemente, absolver a esta última de todos y cada uno de los cargos formulados en dicho libelo.

7. Negar las pretensiones deducidas en el llamamiento en garantía formuladas por la sociedad “Transportes Transvizar Ltda.” contra la sociedad “Seguros Cóndor S.A., compañía de seguros generales”.

8. Condenar a la sociedad “Transportes Transvizar Ltda.” a pagarle a la sociedad “Bavaria S.A.”, la suma de cuarenta y nueve millones quinientos cuatro mil seiscientos cincuenta y tres pesos con sesenta y ocho centavos ($ 49.504.653.68), por concepto de costas procesales, de conformidad con la liquidación verificada sobre el particular;

9. Sin costas en el llamamiento en garantía por no haberlas solicitado la sociedad llamada en garantía, “Seguros Cóndor S.A., compañía de seguros generales”.

10. Condenar a Seguros Cóndor a pagar a Bavaria la suma de dieciséis millones trescientos treinta y seis mil quinientos noventa y cuatro pesos ($ 16.336.594) por concepto de los pagos sufragados por esta por razón de honorarios de los árbitros y gastos del proceso arbitral y que debían ser satisfechos por la llamada en garantía.

11. Condenar a Bavaria S.A., a pagar a Esperanza Ortiz Bautista y Ana Matilde Cepeda Matiz, en su condición de peritos en el presente asunto, la suma de trescientos cincuenta mil pesos ($ 350.000); y a Transvizar Ltda., a pagar a las mismas personas, la suma de tres millones ciento cincuenta mil pesos ($ 3.150.000), de conformidad con las proporciones y por los conceptos indicados en la correspondiente parte considerativa de este laudo.

12. Ordenar la devolución a Bavaria S.A., de las sumas de dinero no utilizadas en la partida “protocolización, registro y otros”, si a ello hubiere lugar, según la liquidación final de gastos;

13. En firme el presente laudo, protocolizar el expediente en una de las notarías del círculo de esta ciudad;

14. Expedir copias auténticas de este laudo, con las constancias de ley, con destino a cada una de las partes, al centro de conciliación y arbitraje de la Cámara de Comercio de Bogotá y a la Procuraduría General de la Nación, por conducto de la Procuraduría Delegada para la Vigilancia Judicial.

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