Laudo Arbitral

Impsa Andina S.A.

v.

Argosy Energy International

Diciembre 12 de 2000

Acta 29

Tribunal de Arbitramento

En la ciudad de Santafé de Bogotá, a los doce (12) días del mes de diciembre de 2000, siendo las 11:00 a.m., en la calle 72 Nº 7-82 piso 8º de Bogotá, se reunieron los doctores Jaime Cabrera Bedoya, presidente, Harold Chaux Campos y Rafael Núñez Bueno, árbitros y Ricardo Vanegas Beltrán, secretario. Igualmente asistieron los apoderados de las partes, doctores Luis Alfredo Barragán y Marino Zuluaga Botero.

Se tiene como finalidad llevar a cabo la audiencia de fallo para la cual las partes fueron debidamente citadas.

Abierta la sesión por el presidente, se autorizó al secretario para dar lectura a las partes más relevantes del laudo que pone fin a este proceso, estando dentro del término legal. El laudo se pronuncia en derecho y es acordado y expedido por unanimidad y está suscrito por todos los árbitros.

Laudo arbitral

Santafé de Bogotá, 12 de diciembre de 2000.

Agotado el trámite previsto en la ley y dentro de la oportunidad para hacerlo, se procede a pronunciar en derecho el laudo que pone fin a este proceso arbitral, iniciado por Impsa Andina S.A. contra Argosy Energy International.

I. Antecedentes

1.1. El 14 de septiembre de 1998 Impsa Andina S.A., por medio de apoderado judicial presentó demanda en contra de Argosy Energy International.

1.2. El 15 de septiembre del mismo año, el Centro de Arbitraje y Conciliación de la Cámara de Comercio de Bogotá decidió admitir la solicitud de convocatoria y ordenó correr traslado por el término de 10 días a la sociedad convocada.

1.3. El 23 de octubre de 1998 el representante legal de Argosy Energy International se notificó personalmente del auto citado anteriormente. El 9 de noviembre de 1998 dio contestación a la demanda pronunciándose sobre los hechos y pretensiones de la misma y, formuló excepciones de mérito. Además, presentó demanda de reconvención en contra de Impsa Andina S.A. y formuló llamamiento en garantía a la sociedad La Ganadera Compañía de Seguros S.A.

1.4. El 3 de diciembre de 1998 el apoderado de Impsa Andina S.A. dio contestación a la demanda de reconvención pronunciándose sobre los hechos y pretensiones de la misma.

1.5. El 28 de enero de 1999 se celebró audiencia de conciliación, que por solicitud de las partes fue suspendida para continuarla el 4 de marzo de 1999, fecha en la cual ante la imposibilidad de acuerdo entre las partes, la misma se dio por terminada.

1.6. El 4 de marzo de 1999, el apoderado de Argosy Energy International reformó la demanda de reconvención en el punto de las pretensiones consecuenciales o de condena.

1.7. El 8 de marzo de 1999 el Centro de Arbitraje de la Cámara de Comercio admitió la reforma de la demanda de reconvención y ordenó correr traslado por 5 días a Impsa Andina S.A.

1.8. El 18 de marzo de 1999 el apoderado de Impsa Andina S.A. se pronunció sobre la reforma de la demanda de reconvención, para oponerse a las pretensiones de la misma.

1.9. En reunión celebrada el 20 de abril de 1999, la junta directiva de la Cámara de Comercio de Bogotá designó como árbitros a los doctores Jaime Cabrera Bedoya, Harold Chaux y Rafael Núñez Bueno, a quienes se les comunicó su nombramiento y lo aceptaron dentro del término de cinco días previsto en la ley.

1.10. El 12 de agosto de 1999, se celebró la audiencia de instalación del Tribunal de Arbitramento, en la cual los árbitros fijaron sus honorarios, los del secretario, los gastos de funcionamiento y administración y otros gastos y se designó secretario.

1.11. Luego cumplir el trámite de citación a la sociedad llamada en garantía La Ganadera Compañía de Seguros S.A., sociedad que manifestó expresamente su voluntad de no intervenir en este Tribunal de Arbitramento, el mismo decretó pruebas (auto 7) en audiencia del 16 de diciembre de 1999. Concluida la primera audiencia de trámite en dicha fecha, será desde la misma que se haga el conteo de los seis meses que inicialmente tenía el tribunal para proferir el laudo.

1.12. Por solicitud de consuno que presentaron las partes en diversas ocasiones, se han presentado las siguientes suspensiones.

— En acta 4 de septiembre 28 de 1999, el proceso fue suspendido desde diciembre 17 de 1999 hasta enero 24 de 2000.

— En acta 7 de febrero 2 de 2000, el proceso fue suspendido desde febrero 3 de 2000 hasta febrero 9 de 2000.

— En acta 15 de marzo 6 de 2000, el proceso fue suspendido desde marzo 7 de 2000 hasta abril 3 de 2000.

— En acta 16 de abril 4 de 2000, el proceso fue suspendido desde abril 5 hasta abril 23 de 2000.

— En acta 17 de abril 25 de 2000, el proceso fue suspendido desde el 26 de abril hasta mayo 3 de 2000.

— En acta 18 de mayo 15 de 2000, el proceso fue suspendido desde el 16 de mayo hasta el 28 de mayo de 2000.

— En acta 19 de mayo 30 de 2000, el proceso fue suspendido desde mayo 31 hasta junio 11 de 2000.

— En acta 22 de junio 28 de 2000, el proceso fue suspendido desde el 29 de junio hasta agosto 15 de 2000.

— En acta 24 de agosto 16 de 2000, el proceso fue suspendido desde agosto 17 hasta septiembre 4 de 2000.

— Acta 26 de septiembre 12 de 2000, el proceso fue suspendido desde septiembre 13 hasta septiembre 25 de 2000.

— Acta 27 de septiembre 27 de 2000, el proceso fue suspendido desde septiembre 28 al 15 de octubre de 2000.

1.13. Teniendo en cuenta que el término con el que inicialmente contaba el tribunal para proferir el laudo vencía el 16 de junio y que el tribunal ha sido suspendido en las múltiples ocasiones en que se señaló en el numeral inmediatamente anterior, por un término total de 146 días hábiles, se tiene que adicionándose estos últimos al término inicial, el término para proferir el laudo vence el próximo 24 de enero de 2001.

1.14. Los hechos y pretensiones de la demanda son los siguientes

Hechos:

“1. El 11 de julio de 1997, Argosy, por una parte, y el contratista por la otra, suscribieron el contrato 1/97 (en adelante “el contrato”) para la construcción, suministro, fabricación, montaje y puesta en marcha de la microrrefinería Santana ubicada en la batería Toroyaco, localizada en cercanías del municipio de Villagarzón, departamento del Putumayo.

2. Argosy, presentó para el análisis de Impsa los términos del contrato, de acuerdo con los modelos que utiliza usualmente en su contratación y no permitió un amplio debate a su clausulado.

3. En reunión aclaratoria celebrada el día 18 de marzo de 1997, en desarrollo de la invitación a proponer para el contrato 1/97, Argosy estableció en el punto nueve lo siguiente:

“9. Revisión de las ingenierías y proceso de detalle.

Argosy: Al proponente no se le exige la revisión de las ingenierías de proceso y/o detalle”.

4. El contrato, en su cláusula primera, estableció que el contrato tendría el siguiente objeto:

“Cláusula primera: Objeto del contrato: el contratista se obliga para con la compañía a ejecutar con sus propios elementos, medios, materiales, suministros, equipos y personal, en forma independiente, con plena autonomía técnico - administrativa, hasta su total terminación final, los trabajos correspondientes a la construcción, suministros, fabricación, montaje y puesta marcha de la planta de destilación en la batería Toroyaco, localizada en cercanías del municipio de Villagarzón, departamento del Putumayo”.

5. La cláusula cuarta de planos y especificaciones técnicas del contrato, estableció:

“Cláusula cuarta: Planos y especificaciones técnicas: En la ejecución de la obra, el contratista se ceñirá a los planos y especificaciones técnicas, especificaciones para la gestión de compras, especificaciones para manejo, almacenamiento y transporte de materiales y equipos, especificaciones de terminación y puesta en marcha incluidas en el anexo 1 de este contrato, y a las aclaraciones o modificaciones posteriores que se hagan durante el desarrollo de este contrato. Cuando los trabajos ejecutados no cumplan con las especificaciones técnicas estipuladas...”.

6. El acta de iniciación de los trabajos correspondientes al contrato se suscribió por las partes el día 23 de julio de 1997, con lo cual se dio inicio al término establecido en el contrato para el cumplimiento del objeto del mismo.

7. El 22 de diciembre de 1997 en la ciudad de Santafé de Bogotá, en las oficinas de Argosy se llegó a un acuerdo (“acuerdo”), entre Impsa y la compañía para modificar las condiciones originales del contrato, el cual se hizo constar en un documento suscrito por los representantes debidamente facultados de las partes. Este acuerdo se incorporó en un acta de modificación contractual suscrita el 6 de enero de 1998.

8. Posteriormente y a solicitud expresa de Argosy, se incorporó el acuerdo en un otrosí al contrato (“otrosí”) que las partes suscribieron el día 22 de enero de 1998.

9. En el acuerdo y en el otrosí al contrato, se estipuló lo siguiente:

9.1. El plazo para la entrega final de la obra vencería el 12 de febrero de 1998.

9.2. Se modificó la forma de pago en los siguientes términos:

9.2.1. Un tercer pago igual al 20% valor del contrato, equivalente a la suma de $ 347.677.336, al cumplimiento por parte del contratista de la fabricación del 60% de Torres T-101 y T-102, horno H-10, tambores D-101 y D-102, intercambiadores E-101, E-102, E-103 y E-104 y patines 1 y 2.

9.2.2. Un cuarto pago igual al 20% del valor del contrato, equivalente a $ 347. 677.336 al cumplimiento por parte del contratista de la entrega en Toroyaco de la totalidad de los equipos fabricados, comprados y requeridos para el ensamble final de la microrrefinería.

9.2.3. Un pago final igual al 20% del valor del contrato, equivalente a $ 347.677.339 cuando la obra haya sido recibida a entera satisfacción de la compañía, y sean completados los requisitos y pólizas exigidas en el contrato 1/97.

10. En desarrollo del acuerdo suscrito y del otrosí el día 22 de diciembre de 1997 Impsa presentó la factura B-0371, correspondiente al tercer pago del precio del contrato y que se describe en el numeral 9.2.1 de los hechos de esta demanda.

11. De conformidad con la cláusula decimoprimera del contrato la factura B-0371, debía ser pagada dentro de los quince días siguientes a su presentación.

12. La factura B-0371 debió ser pagado el día 6 de enero de 1998.

13. La factura B-0371 solo fue pagada el día 30 de enero de 1998.

14. Como consecuencia de lo anterior Argosy incurrió en mora en el pago de la factura B-0371.

15. La mora en el pago de la factura B-0371 se extendió por un período de 24 días, es decir, desde el 7 de enero hasta el 30 de enero de 1998.

16. El haber incurrido en mora en el pago de la factura B-0371 constituye un incumplimiento del contrato por parte de Argosy.

17. En desarrollo del acuerdo suscrito y del otrosí, Impsa presentó la factura B-0421 el 20 de enero de 1998, correspondiente al cuarto pago del precio del contrato y se describe en el numeral 9.2.2 de los hechos de esta demanda.

18. De conformidad con la cláusula decimoprimera del contrato la factura B- 0421, debía ser pagados dentro de los quince días siguientes a su presentación.

19. La factura B-0421 debió ser pagada el día 4 de febrero de 1998.

20. La factura B-0421 solo fue pagada hasta el día 12 de febrero de 1998.

21. Como consecuencia de lo anterior Argosy incurrió en mora en el pago de la factura B-0421.

22. La mora en el pago de la factura B-0421 se extendió por un período de 8 días, es decir, desde el 5 de febrero hasta el 12 de febrero de 1998.

23. El haber incurrido en mora en el pago de esta factura constituye un incumplimiento del contrato por parte de Argosy.

24. En desarrollo del acuerdo suscrito y del otrosí, Impsa presentó la factura B-0532, el 22 de marzo de 1998, correspondiente al pago final del precio del contrato y que corresponde al numeral 9.2.3 de los hechos de esta demanda.

25. De conformidad con la cláusula decimoprimera del contrato la factura B-0532, debía ser pagada dentro de los quince días siguientes a su presentación.

26. La factura B-0532 debió ser pagado el día 6 de abril de 1998.

27. La factura B-0532 nunca fue pagada por Argosy.

28. Como consecuencia de lo anterior, Argosy incurrió en mora en el pago de la factura B-0532.

29. La mora en el pago de la factura B-0532 se ha extendido, hasta la fecha de presentación de esta demanda, en más de ciento cincuenta días, contados desde el 7 de abril de 1998.

30. Argosy adeuda el valor de la factura B-0532 a Impsa.

31. Al no haber Argosy efectuado el pago de la factura B-0532, en la forma y tiendo establecidos en el contrato, de manera unilateral e injustificada, constituye un incumplimiento del mismo.

32. La mora en los pagos de las facturas B-0532, B-0371 y 0421 ocasionó al contratista una alteración del flujo de fondos (cronograma de ingresos) previsto para la ejecución del contrato, puesto que recibió los dineros con un retraso importante e incluso, con relación a la última factura, el pago no se ha producido.

33. La mora en los pagos de las facturas B-0532, B-0371 y B-0421 produjo un retraso en el desarrollo de las actividades a cargo del contratista al no contar con el flujo de caja necesario y de otra parte tuvo el efecto de producir una extensión o prórroga en el plazo previsto en el contrato para la ejecución del los trabajos a cargo del contratista.

34. A pesar de los numerosos incumplimientos y solo con la intención de colaborar con Argosy, y sin que ello implique tolerancia o renuncia a la mora en que había incurrido, Impsa continuó la ejecución del contrato alcanzando la terminación del mismo el 12 de febrero de 1998.

35. Durante los primeros días del mes de febrero de 1998, Argosy indicó a Impsa la necesidad de efectuar algunos trabajos adicionales (“trabajos adicionales”) en la microrrefinería, ampliando el objeto y alcance del contrato a esas nuevas actividades.

36. Impsa aceptó ejecutar las labores sugeridas por Argosy, que se encontraban inicialmente por fuera del objeto y alcance del contrato pero eran complementarias a las mismas, nuevamente motivado por su deseo de colaborar y dado que las labores eran necesarias para el cumplimiento de normas ambientales, y de seguridad requeridas para una correcta operación de la planta, las cuales habían sido inadvertidas por Argosy en los diseños y planos que suministró al contratista para la ejecución de los trabajos.

37. Impsa concluyó los trabajos adicionales, el día 28 de febrero de 1998 e hizo entrega material de los mismos a Argosy.

38. Por la ejecución de los trabajos adicionales Argosy e Impsa acordaron que la primera compañía pagaría a la segunda la suma de diez y siete millones cuatrocientos nueve mil quinientos noventa y cuatro pesos m/cte. ( $17.409. 594), suma que tan solo cubrían los costos en que incurría Impsa para efectuar dichas labores y sin ningún tipo de utilidad o ganancia para el contratista.

39. La suma de dinero mencionada en el numeral anterior, debió ser pagada el día 16 de abril de 1998, fecha para la cual ya los trabajos habían sido recibidos a satisfacción de Argosy.

40. La suma de diez y siete millones cuatrocientos nueve mil quinientos noventa y cuatro pesos m/cte. ($ 17.409.594), correspondiente a la ejecución de los trabajos adicionales nunca fue pagada por Argosy.

41. Como consecuencia de lo anterior, Argosy incurrió en mora en el pago de los trabajos adicionales, a los cuales se extendió, por voluntad de las partes, el objeto y alcance del contrato.

42. Al no haber Argosy efectuado el pago de la suma de diez y siete millones cuatrocientos nueve mil quinientos noventa y cuatro pesos m/cte. ($ 17.409.594) correspondiente a la ejecución de los trabajos adicionales, en la forma y tiempo acordado, de manera unilateral e injustificada, incurrió en incumplimiento del contrato.

43. La actividad de puesta en marcha de la refinería, que estaba a cargo de Argosy, se inició el 28 de febrero de 1998.

44. Al efectuar la puesta en marcha del la refinería, Argosy ocasionó daños en el horno H-101 de la microrrefinería.

45. Para efectuar las reparaciones del horno H-101, Argosy contrató con Impsa, como trabajo adicional al objeto y alcance del contrato pero complementario de este, la ejecución de dichas tareas.

46. Como precio por las actividades relacionadas con la reparación del horno se acordó que este sería definido por Impsa, la cual estableció la suma de diez y ocho millones setecientos setenta y cuatro mil novecientos setenta pesos m/cte. ($ 18.774.970).

47. La suma de diez y ocho millones setecientos setenta y cuatro mil novecientos setenta pesos m/cte. ($ 18.774.970) establecida para la reparación del horno sería pagada el 16 de abril de 1998.

48. Una vez efectuadas por parte Impsa y recibidas a satisfacción las labores correspondientes por Argosy, este, desconociendo su acuerdo anterior sobre el precio de las mismas, manifestó que solo reconocería y pagaría por este concepto —reparación del horno H-101— la suma de quince millones trescientos noventa y un mil seiscientos pesos m/cte. ($ 15.391.600).

49. Aún a pesar de reconocer la obligación de pagar aunque en una cifra inferior a la establecida por la reparación del horno, de manera injustificada y unilateral se abstiene de pagarla.

50. De acuerdo con lo anterior, Argosy se encuentra en mora de pagar la suma de diez y ocho millones setecientos setenta y cuatro mil novecientos setenta pesos m/cte. ($ 18.774.970), desde el 17 de abril de 1998, por concepto e la reparación del horno H-101.

51. La anterior conducta es un desconocimiento abierto de las condiciones pactadas para este trabajo adicional y como tal un incumplimiento del contrato por parte de Argosy.

52. Como consecuencia del las reparaciones que efectuó Impsa al horno H-101, como trabajo adicional encargado por Argosy, Impsa debió permanecer en obra, en exceso de lo previsto en su oferta, un total de 35 días, es decir por el período de tiempo transcurrido entre el 28 de febrero de 1998, fecha en que se hizo entrega material de la microrrefinería a Argosy y el10 de abril de 1998, fecha en que se suscribió el acta de entrega final de la misma.

53. Como se dijo atrás, las reparaciones del horno H-101 se debieron a fallas durante el período de la puesta en marcha de la microrrefinería atribuibles al diseño del horno H-101 y por tanto Argosy debía, además de la suma pactada, reconocer los costos y gastos derivados de la mayor permanencia en obra del personal de Impsa necesarios para poder terminar los trabajos correspondientes al a reparación del horno H-101.

54. Impsa solicitó el reconocimiento y pago a Argosy de los costos y gastos en que se incurrió por el concepto descrito en el numeral anterior, los cuales ascienden a la suma de cincuenta y un millones doscientos veintinueve mil trescientos veintitrés pesos ($ 51.229.323).

55. Argosy manifestó que tan solo reconocería nueve días de mayor permanencia en obra y cuantificó su ofrecimiento en la suma de trece millones ciento setenta y tres mil doscientos cincuenta y cuatro pesos m/cte. ($ 13.1 73.254).

56. Los valores por mayor permanencia en obra debían ser pagados el día 16 de abril de 1998.

57. Aún a pesar de reconocer la obligación a pagar, por razón de la mayor permanencia en obra de Impsa aunque en una cifra inferior a la establecida, de manera injustificada y unilateral se abstiene de pagarla.

58. De acuerdo con lo anterior, Argosy se encuentra en mora de pagar la suma de cincuenta y un millones doscientos veintinueve mil trescientos veintitrés pesos ($ 51.229.323), desde el 17 de abril de 1998, por concepto de mayor permanencia en obra.

59. La anterior conducta es un desconocimiento abierto de las condiciones pactadas para este trabajo adicional y como tal un incumplimiento del contrato por parte de Argosy.

60. El 10 de abril de 1998 se firmó el acta de aceptación final (“acta”) de la refinería de Toroyaco, de conformidad con el contrato.

61. El 12 de abril de 1998 se suscribió el acta de finalización de la puesta en marcha de la microrrefinería.

62. El 15 de abril de 1998 se expidió el certificado de limpieza del área de los trabajos donde se construyó la microrrefinería.

63. Posterior a la firma de las actas, el 21 de abril de 1998, Argosy comunicó a Impsa la existencia de nuevos daños en el horno H-101, atribuibles a fallas en su diseño actividad que como dijimos atrás correspondía a Argosy.

64. Caber anotar que para este momento Argosy había contratado por su cuenta y riesgo a la firma Armotec para el arreglo del refractario que recubría el interior del horno, labores que se efectuaron sin la intervención de Impsa.

65. El día 30 de abril de 1998 Argosy produjo la orden de servicios 7373, por valor de US$ 37.931, la cual tenía como objeto la realización por parte de Impsa de nuevas reparaciones horno H-101 de la microrrefinería.

66. Una vez en ejecución de la orden de servicios mencionada en el numeral anterior, Argosy solicitó la ejecución de nuevos trabajos con relación a la orden de servicio 7373.

67. Argosy e Impsa acordaron que la suma de dinero que se cobrada por estos trabajos adicionales sería de US$ 9.236.

68. Las partes acordaron que el pago del precio correspondiente a la orden de servicio 7373 se efectuaría en dos instalamentos, cada uno por el 50% de su valor.

69. Las partes acordaron que el pago de los nuevos servicios encargados por valor de US$ 9.236, se efectuaría junto con el pago del segundo instalamento de la orden de servicios 7373.

70. El 9 de junio de 1998, mediante comunicación GPP-153-0654-98, Impsa presentó a Argosy la factura B-0702 por valor del segundo 50% de la orden de trabajo, es decir por la suma de US$ 22.001.

71. El mismo 9 de junio de 1998, Impsa requirió el pago de los nuevos trabajos con relación a la orden de servicios, es decir la suma de US$ 9.236.

72. Las partes acordaron que, tanto la factura como el cargo por nuevos trabajos, debían ser pagados un mes después de la presentación o causación, respectivamente, es decir que debieron ser pagados el día 9 de junio de 1998.

73. Argosy no ha pagado las sumas acordadas para la orden de servicio 7373 y sus trabajos adicionales.

74. Argosy se encuentra en mora en el pago de las obligaciones anteriores, desde el 10 de julio de 1998.

75. Lo anterior es un desconocimiento abierto de las condiciones pactadas para esta orden de servicios y como tal un incumplimiento del contrato por parte de Argosy.

76. Posteriormente, el 10 de junio de 1998 Argosy solicitó a Impsa una cotización para la reparación de un nuevo daño que se presentó en el intercambiador E5 y que consistía en efectuar una nueva expansión de los tubos del sistema.

77. Para efectuar esta labor Impsa envió el personal técnico necesario para efectuarla, el día 12 de junio de 1998, a la microrrefinería Toroyaco.

78. Al llegar el personal de Impsa a efectuar la labor, las personas de Argosy encargadas del proyecto le manifestaron que las reparaciones ya no eran necesarias.

79. Se acordó que como pago de ese servicio de asistencia técnica adicional se cobraría la suma de US$ 1.261.50.

80. El 23 de junio de 1998, mediante comunicación GPP-153-0766-98 Impsa presentó a Argosy su factura B-0713, de fecha 19 de junio de 1998, por valor de US$ 1.261.50.

81. De conformidad con la cláusula decimoprimera del contrato la factura B- 0713, debía ser pagada dentro de los quince días siguientes a su presentación, es el 8 de julio de 1998.

82. A la fecha, Argosy se ha negado a pagar el valor correspondiente a la factura B-0713 y por lo tanto se encuentra en mora de hacerlo desde el día 9 de julio de 1998.

83. Lo anterior es un desconocimiento abierto de las condiciones pactadas para este trabajo adicional y como tal un incumplimiento del contrato por parte de Argosy.

84. Impsa ejecutó todas las labores correspondientes al contrato en un todo de acuerdo a planos y especificaciones técnicas suministradas por Argosy, de conformidad con lo establecido en la cláusula cuarta del contrato.

85. Una vez ejecutado el proyecto se comprobó que los diseños y especificaciones técnicas que fueron entregadas por Argosy no eran las adecuadas, de acuerdo con el estado del arte en esta materia, para la construcción y el adecuado funcionamiento de la microrrefinería objeto del contrato, lo que ocasionó serios problemas al contratista en las labores de construcción.

86. Argosy, de conformidad con la cláusula decimasexta del contrato se obligó a obtener los permisos ambientales para la ejecución de esta obra.

87. Argosy incumplió la obligación de obtener los permisos ambientales en la forma y en el tiempo requeridos.

88. Por razón de los incumplimientos en que incurrió Argosy, Impsa debió efectuar varias reuniones de trabajo con el personal directivo de Argosy, posteriores al acta de recepción final de la microrrefinería, que no estaban previstas dentro del objeto y alcance del contrato, y que le representaron numerosos gastos que debió asumir y pagar.

89. El 1º de junio de 1998, Argosy presentó para la firma de Impsa una minuta de liquidación del contrato, la cual contenía las siguientes cláusulas:

87.1. Argosy declaraba que el saldo neto a pagar a Impsa era la suma de $ 54.417.871, es decir que era deudor de una suma de dinero, pero condicionaba su pago a la firma del proyecto de acta de liquidación.

87.2. El acta a la cual Argosy sujetaba el pago del dinero debido a Impsa contenía una cláusula (4) por medio de la cual Impsa declaraba a paz y salvo a Argosy por todo concepto y renunciaba a formular reclamaciones judiciales o extrajudiciales en contra de Argosy.

88. Era evidente el burdo incumplimiento de las obligaciones por parte de Argosy y por ello simplemente se escogió el expediente de imponer la firma de una minuta de liquidación del contrato, con unas cláusulas que buscaban forzar la renuncia a los legítimos derechos de Impsa.

89. De acuerdo con las cuentas amañadas de Argosy, y deduciendo de manera unilateral y arbitraria conceptos inexistentes por razón de perjuicios no generados, se llegó a un saldo a favor de Impsa que Argosy, aún reconociendo su existencia y cuantía, se negó nuevamente a pagar.

90. El valor que reconoció Argosy y se obligó a pagar a favor de Impsa si esta suscribía el acta de liquidación final del contrato, amañada a los intereses de Argosy era de cincuenta y cuatro millones cuatrocientos diez y siete mil ochocientos diecisiete pesos m/cte. ($ 54.417.871)(sic).

91. Argosy aunque reconoció la existencia y cuantía de la obligación, se negó injustificadamente a pagarla.

92. Argosy en el acta de liquidación final del contrato menciona por sí y ante sí, unos supuestos perjuicios ocasionados, procediendo a descontar el valor a pagar el monto que arbitrariamente asignó a los mismos.

93. El cálculo, liquidación y adjudicación de perjuicios es una actuación que corresponde a la rama jurisdiccional, constituye pilar esencial del Estado de derecho y no puede ser ejercida de manera autónoma y arbitraria por las partes de un contrato, tal y como lo hizo Argosy en el presente caso.

94. La conducta anterior, asumida por Argosy constituye un incumplimiento adicional del contrato.

95. Ante las continuas moras en el pago de las obligaciones que correspondían a Argosy en desarrollo del contrato y los incumplimientos relatados, Impsa ha sufrido perjuicios adicionales al simple interés moratorio del dinero y que serán demostrados en el curso de este proceso, tales como:

95.1. Los viáticos, gastos de desplazamiento del personal de Impsa dedicado a someter reuniones con Argosy, con posterioridad a la terminación del contrato, en el período comprendido entre el 17 de abril y el 29 de julio de 1998, y que tenían como objeto solicitar el pago de las facturas y el cumplimiento de las obligaciones contractuales a cargo de Argosy.

95.2. Las horas - hombre de trabajo del personal directivo y técnico de Impsa, dedicado a la obtención del pago de las facturas que adeudaba Argosy, durante los meses de abril a julio de 1998.

96. Argosy al incurrir en los numerosos incumplimientos que se han descrito y que serán probados durante el trámite de este tribunal, está obligada a indemnizar la totalidad de los perjuicios sufridos con dicho incumplimiento por Impsa”.

Pretensiones principales:

Declarativas:

Primera principal: Que se declare que la sociedad Argosy Energy International, incumplió el contrato 1/97 suscrito con Impsa Andina S.A., que tenía como objeto la construcción, suministros, fabricación y montaje de la planta de destilación de la batería Toroyaco, al haber incurrido en mora en el pago de la factura B-0371 de fecha 19 de diciembre de 1997, por valor de $ 347.677.336, correspondiente tercer instalamento del precio, dentro de la forma de pago prevista en el mismo.

Segunda principal: Que se declare que la sociedad Argosy Energy International, incumplió el contrato 1/97 suscrito con Impsa Andina S.A., que tenía como objeto la construcción, suministros, fabricación y montaje de la planta de destilación de la batería Toroyaco, al haber incurrido en mora en el pago de la factura B-0421 de fecha 19 de enero de 1998, por valor de $ 347.677.336, correspondiente al cuarto instalamento del precio, dentro de la forma de pago prevista en el contrato.

Tercera principal: Que se declare que la sociedad Argosy Energy International, incumplió el contrato 1/97 suscrito con Impsa Andina S.A., que tenía como objeto la construcción, suministros, fabricación y montaje de la planta de destilación de la batería Toroyaco, al haberse negado de manera unilateral e injustificada a pagar parte del precio del contrato, específicamente la factura B-0532 de fecha 22 de marzo de 1998, por valor de $ 320.994. 688, correspondiente al último instalamento acordado dentro de la forma de pago prevista en el mismo.

Cuarta principal: Que se declare que la sociedad Argosy Energy International, incumplió el contrato 1/97 suscrito con Impsa Andina S.A., que tenía como objeto la construcción, suministros, fabricación y montaje de la planta de destilación de la batería Toroyaco, al haber incurrido en mora en el pago de la factura B-0532 de fecha 22 de marzo de 1998, por valor de $ 320.994.668, correspondiente al último instalamento, dentro de la forma de pago prevista en el contrato.

Quinta principal: Que se declare que la sociedad Argosy Energy International, incumplió el contrato 1/97 suscrito con Impsa Andina S.A., que tenía como objeto la construcción, suministros, fabricación y montaje de la planta de destilación de la batería Toroyaco, al haberse negado de manera injustificada a pagar la suma de $ 17.409.594 que correspondían al pago de los trabajos adicionales efectuados por Impsa Andina S.A.

Sexta principal: Que se declare que la sociedad Argosy Energy International, incumplió el contrato 1/97 suscrito con Impsa Andina S.A., que tenía como objeto la construcción, suministros, fabricación y montaje de la planta de destilación de la batería Toroyaco, al haberse negado de manera injustificada a pagar la suma de $ 18.774.970 que corresponden al pago de la reparación del horno H-101 efectuados por Impsa Andina S.A.

Séptima principal: Que se declare que la sociedad Argosy Energy International, incumplió el contrato 1/97 suscrito con Impsa Andina S.A., que tenía como objeto la construcción, suministros, fabricación y montaje de la planta de destilación de la batería Toroyaco, al haberse negado de manera injustificada a pagar la suma de $ 51.229.323 que correspondían al pago de los costos y gastos por la mayor permanencia en obra en que incurrió Impsa Andina S.A. para la reparación del horno H-101.

Octava principal: Que se declare que la sociedad Argosy Energy International, incumplió el contrato 1/97 suscrito con Ipsa Andina S.A., que tenía como objeto la construcción, suministros, fabricación y montaje de la planta de destilación de la batería Toroyaco, al haberse negado de manera unilateral e injustificada a pagar el 50% del precio de la orden de servicios 7373, relacionado con reparaciones al horno H-101 de la microrrefinería, contenido en la factura B-0702, por valor de US$ 22.001.

Novena principal: Que se declare que la sociedad Argosy Energy International, incumplió el contrato 1/97 suscrito con Impsa Andina S.A., que tenía como objeto la construcción, suministros, fabricación y montaje de la planta de destilación de la batería Toroyaco, al haberse negado de manera unilateral e injustificada a pagar el valor de los nuevos trabajos con relación a la orden de servicios 7373, relacionado con reparaciones al horno H-101 de la microrrefinería, por valor de US$ 9.236.

Décima principal: Que se declare que la sociedad Argosy Energy International, incumplió el contrato 1/97 suscrito con Impsa Andina S.A., que tenía como objeto la construcción, suministros, fabricación y montaje de la planta de destilación de la batería Toroyaco, al haber incurrido en mora en el pago de la factura B-0713 de fecha 19 de junio de 1998, por valor de US$ 1.261.50, correspondiente al pago del servicio de asistencia técnica adicional.

Undécima principal: Que se declare que la sociedad Argosy Energy International, incumplió el contrato 1/97 suscrito con Impsa Andina S.A., que tenía como objeto la construcción, suministros, fabricación y montaje de la planta de destilación de la batería Toroyaco, al haber entregado unos diseños y especificaciones técnicas que no eran adecuadas para la construcción y adecuado funcionamiento de la misma.

Duodécima principal: Que se declare que sociedad Argosy Energy International, incumplió el contrato 1/97 suscrito con Impsa Andina S.A. y que tenía como objeto la construcción, suministros, fabricación y montaje de la planta de destilación de al batería Toroyaco, al haber suministrado unos diseños básicos que no eran los adecuados para el proceso de construcción a cargo de Impsa Andina S.A.

Decimotercera principal: Que se declare que la sociedad Argosy Energy International, incumplió el contrato 1/97 suscrito con Impsa Andina S.A., que tenía como objeto la construcción, suministros, fabricación y montaje de la planta de destilación de la batería Toroyaco, al no haber conseguido y mantenido durante todo el período de construcción de la microrrefinería, los permisos y licencias ambientales, tal y como era su obligación de acuerdo con el contrato.

Decimocuarta principal: Que se declare que Argosy Energy International está obligada a indemnizar la totalidad de los perjuicios materiales ocasionados a Impsa Andina S.A., como consecuencia de los incumplimientos descritos en las pretensiones anteriores y que se relacionan con la ejecución del contrato 1/97 que tenía como objeto la construcción, suministros, fabricación y montaje de la planta de, destilación de la batería Toroyaco.

Consecuenciales de condena

Primera principal: Que como consecuencia de las anteriores declaraciones se condene a Argosy Energy International y a favor de Impsa andina S.A., al pago de la totalidad de los perjuicios sufridos que resulten probados en este proceso, por concepto de daño emergente y lucro cesante, con el incumplimiento del contrato 1/97 suscrito entre Argosy Energy International e Impsa Andina S.A.

Segunda principal: Que se condene a Argosy Energy International y en favor de Impsa Andina S.A., al pago de los siguientes conceptos relacionados con el contrato 1/97 que constituirían el pago completo de contrato y todos sus adicionales y órdenes de servicio complementarias:

a) De la factura B-0532 de fecha 22 de marzo de 1998, por valor de $ 320.994.688 correspondiente al último instalamento acordado dentro de la forma de pago prevista en el contrato.

b) Al pago de la suma de $ 17.409.594 correspondiente al pago de los trabajos adicionales efectuados por Impsa Andina S.A.

c) Al pago de la suma de $ 18.774.970 correspondientes al pago de la reparación del horno H-101 efectuada por Impsa Andina S.A..

d) Al pago de la suma de $ 51.229.323 que corresponde al pago de los costos y gastos por la mayor permanencia en obra en que incurrió Impsa Andina S.A. para la reparación del horno H-101.

e) Al pago de la suma de US$ 31.237, convertidos a pesos a la tasa representativa del mercado del día 9 de julio de 1998, correspondientes al 5096 del precio de la orden de servicios 7373, relacionado con reparaciones al horno H-101 de la microrrefinería, contenido en la factura B-0702 y por los nuevos trabajos en relación con la misma orden de servicios.

f) Al pago de la suma de US$ 1.261.50, correspondientes a la factura B-0713 de fecha 19 de junio de 1998 relacionada con la asistencia técnica adicional, convertidos a pesos a la tasa representativa del mercado del día 8 de julio de 1998.

Tercera principal: Que como parte de los perjuicios se condene a Argosy Energy International al pago de los intereses moratorios, calculados a una tasa igual al doble del interés corriente bancario, de acuerdo con la certificación que expida la (*) Superintendencia Bancaria o la entidad que haga sus veces, a partir de las fechas y sobre los montos que se mencionan a continuación:

a) Sobre la suma de $ 347.677.336 correspondiente a la factura B-0371 de fecha 19 de diciembre de 1997 desde el día 7 de enero de 1998 y hasta el día 30 de enero de 1998.

b) Sobre la suma de $ 347.677.336, correspondiente a la factura B-0421 de fecha 19 de enero de 1998, desde el día 5 de febrero de 1998 y hasta el 12 de febrero de 1998.

c) Sobre la suma de $ 320.994.688 correspondientes a la factura B-0532 de fecha 22 de marzo de 1998, por valor de $ 320.994.668, desde el 7 de abril de 1998 y hasta que se efectúe el pago de la misma.

f)(sic) Sobre la suma de $ 17.409.594 correspondientes al pago de los trabajos adicionales efectuados por Impsa Andina S.A. desde el 17 de abril de 1998 y hasta cuando se efectúe el pago a Impsa Andina S.A.

g) Sobre la suma de $ 18.774.970 correspondiente al pago de la reparación del horno H-101 efectuada por Impsa Andina S.A., desde el día 17 de abril de 1998 y hasta que se efectúe el pago a Impsa Andina S.A.

h) Sobre la suma de $ 51.229.323 que correspondían al pago de los costos y gastos por la mayor permanencia en obra en que incurrió Impsa Andina S.A. para la reparación del horno H-101 desde el día 17 de abril de 1998 y hasta que se efectúe el pago a Impsa Andina S.A..

i) Sobre la suma de US$ 31.237 correspondientes al 50% del precio de la orden de servicios 7373, relacionado con reparaciones al horno H-101 de la microrrefinería, contenido en la factura B-0702 y por los nuevos trabajos en relación con la misma orden de servicios, convertidos a pesos a la tasa representativa del mercado del día 9 de julio de 1998, desde el 10 de julio de 1998 y hasta la fecha en que efectivamente se reciba el pago.

j) Sobre la suma de US$ 1.261.50, correspondientes a la factura B-0713 de fecha 19 de junio de 1998 relacionada con la asistencia técnica adicional, convertidos a pesos a la tasa representativa del mercado del día 8 de julio de 1998, desde el 9 de julio de 1998 y hasta la fecha en que efectivamente se reciba el pago.

Cuarta principal: Se condene a la sociedad Argosy Energy International al pago de costas, agencias en derechos, gastos del Tribunal de Arbitramento, honorarios de los árbitros y del secretario.

Pretensiones subsidiarias:

Primeras subsidiarias

Declarativas:

Primera principal: Que se declare que Argosy Energy International está obligada al pago del precio completo, en la forma y tiempo acordados, como retribución a los trabajos efectuados por Impsa Andina S.A. de conformidad con el contrato 1/97, que tiene como objeto la construcción, suministros, fabricación y montaje de la planta de destilación de la batería Toroyaco y al pago completo de la totalidad de los trabajos adicionales efectuados por Impsa Andina S.A.

Consecuenciales o de condena

Primera principal: Que como consecuencia de las anteriores declaraciones se condena a Argosy Energy International y a favor de Impsa Andina S.A., al pago de la totalidad de los perjuicios sufridos que resulten probados en este proceso, por concepto de daño emergente y lucro cesante, con el incumplimiento del contrato 1/97 suscrito entre Argosy Energy International e Impsa Andina S.A.

Segunda principal: Que se condene a Argosy Energy International y a favor de Impsa Andina S.A., al pago de los siguientes conceptos relacionados con el contrato 1/97 que constituirían el pago completo del contrato y todos sus adicionales y órdenes de servicio complementarias:

a) De la factura B-0532 de fecha 22 de marzo de 1998, por valor de $ 320.994. 688, correspondiente al último instalamento acordado dentro de la forma de pago prevista en el contrato.

b) Al pago de la suma de $ 17.409.594 correspondiente al pago de los trabajos adicionales efectuados por Impsa Andina S.A.

c) Al pago de la suma de $ 18.774.970 correspondientes al pago de la reparación del horno H-101 efectuado por Impsa Andina S.A.

d) Al pago de la suma de $ 51.229.323 que corresponden al pago de los costos y gastos por la mayor permanencia en obra en que incurrió Impsa Andina S.A. para la reparación del horno H-101.

e) Al pago de la suma de US$ 31.237, convertidos a pesos a la tasa representativa del mercado del día 9 de julio de 1998, correspondientes al 50% del precio de la orden de servicios 7373, relacionado con reparaciones al horno de la microrrefinería, contenido en la factura B-0702 y por los nuevos trabajos en relación con la misma orden de servicios.

f) Al pago de la suma de US$ 1.261.50, correspondientes a la factura B-0713 de fecha 19 de junio de 1998 relacionada con la asistencia técnica adicional, convertidos a pesos a la tasa representativa del mercado del día 8 de junio de 1998.

Tercera principal: Que como parte de los perjuicios se condene a Argosy Energy International al pago de los intereses moratorios, calculados a un tasa igual al doble del interés corriente bancario, de acuerdo con la certificación que expida la (*) Superintendencia Bancaria o la entidad que haga sus veces, a partir de las fechas y sobre los montos que se mencionan a continuación:

a) Sobre la suma de $ 347.677.336 correspondiente a la factura B-0371 de fecha 19 de diciembre de 1997, desde el día 7 de enero de 1998 y hasta el día 30 de enero de 1998.

b) Sobre la suma de $ 347.677.336, correspondiente a la factura B-0421 de fecha 10 de enero de 1998, desde el día 5 de febrero de 1998 y hasta el 12 de febrero de 1998.

c) Sobre la suma de $ 320.994.688 correspondiente a la factura B-0532 de fecha 22 de marzo de 1998, por valor de $ 320.994.668, desde el 7 de abril de 1998 y hasta que se efectúe el pago de la misma.

d) Sobre la suma de $ 17.409.594 correspondiente al pago de los trabajos adicionales efectuados por Impsa Andina S.A. desde el 17 de abril de 1998 y hasta cuando se efectúe el pago de Impsa Andina S.A..

e) Sobre la suma de $ 18.774.970 correspondiente al pago de la reparación del horno H-101 efectuada por Impsa Andina S.A., desde el día 17 de abril de 1998 y hasta que se efectúe el pago a Impsa Andina S.A..

f) Sobre la suma de $ 51.229.323 que correspondían al pago de los costos y gastos por la mayor permanencia en obra en que incurrió Impsa Andina S.A. para la reparación del horno H-101 desde el día 17 de abril de 1998 y hasta que se efectúe el pago a Impsa andina S.A.

g) Sobre la suma de US$ 31.237 correspondiente al 50% del precio de la orden de servicios 7373, relacionado con reparaciones al horno H-101 de la microrrefinería, contenido en la fractura B-0702 y por los nuevos trabajos en relación con la misma orden de servicios, convertidos a pesos a la tasa representativa del mercado del día 9 de julio de 1998, desde el 10 de julio de 1998 y hasta la fecha en que efectivamente se reciba el pago.

h) Sobre la suma de US$ 1.261.50, correspondiente a la factura B-0713 de fecha 19 de junio de 1998 relacionada con la asistencia técnica adicional, convertidos a pesos a la tasa representativa del mercado del día 8 de julio de 1998, desde el 9 de julio de 1998 y hasta la fecha e que efectivamente se reciba el pago.

Cuarta principal: Se condene a la sociedad Argosy Energy International al pago de costas, agencias en derechos, gastos del Tribunal de Arbitramento, honorarios de los árbitros y del secretario.

Segundas subsidiarias

Declarativas:

Primera principal: Que se declare que Argosy Energy International abusó de su derecho con ocasión del contrato 1/97, que tiene como objeto la construcción, suministros, fabricación y montaje de la planta de destilación de la batería Toroyaco suscrito con Impsa Andina S.A.

Consecuenciales o de condena

Primera principal: Que como consecuencia de las anteriores declaraciones se condene a Argosy Energy International y a favor de Impsa Andina S.A., al pago de la totalidad de los perjuicios sufridos que resulten probados en este proceso, por concepto de daño emergente y lucro cesante, con el incumplimiento del contrato 1/97 suscrito entre Argosy Energy International e Impsa Andina S.A.

Segunda principal: Que se condene a Argosy Energy International y a favor de Impsa Andina S.A., al pago de los siguientes conceptos relacionados con el contrato 1/97 que constituirían el pago completo del contrato y todos sus adicionales y órdenes de servicio complementarias.

a) De la factura B-0532 de fecha 22 de marzo de 1998, por valor de $ 320.994.688, correspondiente al último instalamento acordado dentro de la forma de pago prevista en el contrato.

b) Al pago de la suma de $ 17.409.594 correspondiente al pago de los trabajos adicionales efectuados por Impsa Andina S.A..

c) Al pago de la suma de $ 18.774.970 correspondiente al pago de la reparación del horno H-101 efectuada por Impsa Andina S.A..

d) Al pago de la suma de $ 51.228.323 que corresponden al pago de los costos y gastos por la mayor permanencia en obra en que incurrió Impsa Andina S.A. para la reparación del horno H-101.

e) Al pago de la suma de US$ 31.237 convertidos a pesos a la tasa representativa del mercado del día 9 de julio de 1998, correspondientes al 50% del precio de la orden de servicios 7373, relacionado con reparaciones al horno de la microrrefinería, contenido en la factura B-0702 y por los nuevos trabajos en relación con la misma orden de servicios.

f) Al pago de la suma de US$ 1.261.50, correspondientes a la factura B-0713 de fecha 19 de junio de 1998 relacionada con la asistencia técnica adicional, convertidos a pesos a la tasa representativa del mercado del día 8 de julio de 1998.

Tercera principal: Que como parte de los perjuicios se condene a Argosy Energy International al pago de los intereses moratorios, calculados a una tasa igual al doble del interés corriente bancario, de acuerdo con la certificación que expida la (*) Superintendencia Bancaria o la entidad que haga sus veces, a partir de las fechas y sobre los montos que se mencionan a continuación:

a) Sobre la suma de $ 347.677.336 correspondiente a la factura B-0371 de fecha 19 de diciembre de 1997, desde el día 7 de enero de 1998 y hasta el 30 de enero de 1998.

b) Sobre la suma de $ 347.677.336 correspondiente a la factura B-0421 de fecha 19 de enero de 1998, desde el día 5 de febrero de 1998 y hasta el 12 de febrero de 1998.

c) Sobre la suma de $ 320.994.688 correspondientes a la factura B-0532 de fecha 22 de marzo de 1998, por valor de $ 320.994.668, desde el 7 de abril de 1998 y hasta que se efectúe el pago de la misma.

d) Sobre la suma de $ 17.409.594 correspondientes al pago de los trabajos adicionales efectuados por Impsa Andina S.A. desde el 17 de abril de 1998 y hasta cuando se efectúe el pago a Impsa Andina S.A..

e) Sobre la suma de $ 18.774.970 correspondientes al pago de la reparación del horno H-101 efectuada por Impsa Andina S.A., desde el día 17 de abril de 1998 y hasta que se efectúe el pago a Impsa Andina S.A..

f) Sobre la suma de $ 51.229.323 que correspondían al pago de los costos y gastos por la mayor permanencia en obra en que incurrió Impsa Andina S.A. para la reparación del horno H-101 desde el día 17 de abril de 1998 y hasta que se efectúe el pago a Impsa Andina S.A.

g) Sobre la suma de US$ 31.237 correspondientes al 50% del precio de la orden de servicios 7373, relacionado con reparaciones al horno H-101 de la microrrefinería, contenido en la factura B-0702 y por los nuevos trabajos en relación con la misma orden de servicios, convertidos a pesos a la tasa representativa del mercado del día 9 de julio de 1998, desde el 10 de julio de 1998 y hasta la fecha en que efectivamente se reciba el pago.

h) Sobre la suma de US$ 1.261.50, correspondiente a la factura B-0713 de fecha 19 de junio de 1998 relacionada con la asistencia técnica adicional, convertidos a pesos a la tasa representativa del mercado del día 8 de julio de 1998, desde el 9 de julio de 1998 y hasta la fecha en que efectivamente se reciba el pago.

Cuarta principal: Se condene a la sociedad Argosy Energy International al pago de costas, agencias en derechos, gastos del Tribunal de Arbitramento, honorarios de los árbitros y del secretario”.

1.15. La contestación de la demanda se ocupó de pronunciarse sobre cada uno de los hechos de la misma, sobre las pretensiones y presentó excepciones de fondo, así:

Contestación a los hechos:

“1. Es cierto.

2. No es cierto. Los términos del contrato fueron debatidos ampliamente entre los contratantes y aceptados voluntariamente por ellos.

3. Es cierto, pero el provocante o demandante ha tomado dicho punto fuera de contexto. En el mismo documento y en el contrato celebrado, existen otras obligaciones para el contratista que desvirtuarían parcial o totalmente tales disposiciones.

4. Es cierto. Pero tal cláusula debe interpretarse en consonancia con lo establecido en las cláusulas segunda, tercera y cuarta del contrato.

5. Es cierto. Pero el provocante o demandante no transcribió la totalidad de la cláusula, sobre todo aquella parte que establece: “el contratista deberá llevar a cabo todas las medidas correctivas necesarias de la obra ejecutada, para que esta cumpla en su totalidad con dichos planos y especificaciones, sin derecho a remuneración distinta de la que hubiere recibido por la correcta ejecución de la obra”. (el resaltado es nuestro).

Fuera de lo anterior, deben tenerse en cuenta las otras cláusulas del contrato, el pliego de condiciones y la reunión aclaratoria de marzo 18 de 1997, donde se precisan y determinan los alcances de la obra.

6. Es cierto.

7. Es cierto.

8. Es cierto.

9. Es cierto. Sin embargo, Impsa Andina S.A. no cumplió con la fecha de entrega ni con los requisitos y condiciones exigidas en el contrato para recibir los últimos pagos.

10. Es cierto, pero Impsa Andina S.A. no dio cumplimiento oportunamente a las exigencias contempladas en la cláusula decimaprimera, para efectuar dicho pago en cuanto a las copias de las planillas quincenales de pago del personal de obra en Toroyaco con copia de los aportes parafiscales correspondientes; tampoco había suscrito debidamente el otrosí 1/98.

11. Es cierto, pero siempre y cuando se cumplieran los requisitos señalados en la misma cláusula.

12. Es cierto, pero previamente debía darse cumplimiento a lo previsto para el tercer pago en la cláusula decimaprimera.

13. No es cierto. En nuestros registros contables, ese pago se efectuó el 26 de enero de 1998.

14. No es cierto. El contratista no cumplió oportunamente con las exigencias previas para ese pago, establecidas por la cláusula decimaprimera.

15. No es cierto, por las mismas anotaciones anteriores.

16. No es cierto, quien incumplió el contrato en cuanto a los requisitos que debía llenar para exigir dicho pago, fue el contratista.

17. No es cierto. En nuestros registros de contabilidad, esa factura se presentó el 22 de enero de 1998, en la sección de cuentas por pagar de la sociedad Argosy Energy International.

18. Es cierto, siempre y cuando se cumpliera previamente con los requisitos señalados por la cláusula decimaprimera para realizar dicho pago.

19. No es cierto, por lo expresado respecto del hecho 17.

20. No es cierto.

21. No es cierto. Primero, por lo afirmado en el hecho 17. Segundo, por cuanto el contratista no presentó oportunamente al acta de avance firmada por el interventor, ni copia de las planillas quincenales del personal de la obra, ni los certificados de los aportes parafiscales correspondientes, de conformidad con las exigencias previas para dicho pago, establecidas por la cláusula decimaprimera del contrato.

22. No es cierto, por lo expuesto respecto de los hechos 17 y 21.

23. No es cierto. El incumplimiento del contrato se presentó respecto de Impsa Andina S.A., por lo expuesto en la contestación al hecho 21.

24. No es cierto. De acuerdo a nuestros registros de contabilidad, esa factura fue recepcionada en “cuentas por pagar” de la empresa Argosy Energy International, el 1º de abril de 1998.

25. Es cierto, pero siempre y cuando se de previo cumplimiento a las exigencias previas para dicho pago, establecidas en la misma cláusula.

26. No es cierto, de acuerdo a lo expresado en la respuesta al hecho 24. Además el contratista, no ha dado cumplimiento a lo previsto para dicho pago en la misma cláusula decimaprimera, ni a lo previsto en los literales k) e I) de la cláusula segunda, ni a lo estipulado en la parte final de la cláusula décima, en el sentido de que dicho pago se efectuaría “cuando la obra haya sido recibida a entera satisfacción de la compañía y sean completados los requisitos y pólizas exigidos en el contrato”. Tampoco dio cumplimiento el contratista, a lo expresamente exigido para dicho pago por la cláusula trigésimoprimera del contrato celebrado.

27. Es cierto, por las razones anteriormente expresadas.

28. No es cierto, por lo expresado respecto del hecho 26.

29. No es cierto, por lo expresado respecto de la contestación de los hechos 23-24-25 y 26.

30. Es cierto, pero cuando Impsa Andina S.A. cumpla con los requisitos exigidos en el contrato, de conformidad con la contestación al hecho 26.

31. No es cierto. El incumplimiento del contrato, se configura respecto de la sociedad Impsa Andina S.A. por lo expresado en la contestación al hecho 26.

32. No me consta.

33. No me consta.

34. No es cierto. El contratista tenía la obligación, en los términos del contrato, de terminar la ejecución de la obra. De otra parte, ese contrato no se terminó cumplió(sic)por el contratista el día 12 de febrero de 1998.

35. Es cierto lo de los trabajadores adicionales. No es cierto que se haya ampliado el objeto y alcance del contrato con dichos trabajos.

36. El demandante acepta que los trabajos adicionales estaban por fuera del objeto y alcance del contrato, en contradicción con lo afirmado respecto de ese mismo punto en el hecho anterior. Es cierto, lo de la realización de los trabajos adicionales, los cuales fueron acordados independiente de la ejecución del contrato principal, pero no es cierto lo señalado por el contratista sobre la finalidad de dichos trabajos.

37. Es cierto.

38. Es cierto.

39. No es cierto. Argosy Energy International solo reconoció ese pago el día 14 de mayo de 1998, mediante comunicación CONT-98-165.

40. Es cierto, por cuanto el contratista no ha presentado la respectiva factura para el pago.

41. No es cierto por las razones anteriormente expuestas.

42. No es cierto, por las mismas razones.

43. No es cierto.

44. No es cierto, puesto que nunca se cumplió por parte del contratista con el pre-comissioning previsto en el literal k) de la cláusula segunda del contrato. Además los daños no fueron ocasionados por Argosy Energy International.

45. Es cierto.

46. No es cierto.

47. No es cierto.

48. Es cierto lo relacionado con el valor de las obras adicionales que fueron reconocidas por Argosy en comunicación CONT-98165 de fecha mayo 14 de 1998. No es cierto el convenio para pagar una suma mayor.

49. No es cierto. El contratista no ha facturado ni presentado la cuenta para el pago.

50. No es cierto, por lo expuesto en los hechos anteriores.

51. No es cierto, por las mismas razones expuestas anteriormente.

52. No es cierto. La mayor permanencia en la obra, no solo se debió a la realización de los trabajos adicionales, sino a la necesidad de reparar las fallas en la construcción del horno H-101, debidas a las deficiencias presentadas en la construcción del mismo, como las fugas de agua a través de la brida de la sección de tubos, que se venían detectando desde el día 19 de febrero de 1998 y las cuales impidieron el secado del horno, lo cual condujo a que el horno se apagara a partir de marzo 2 de 1998. De otra parte, el contratista suspendió unilateralmente las labores durante varios días por problemas presentados en la zona.

53. No es cierto. Las fallas, como se anotó anteriormente, se debieron a las fugas de agua a través de la brida de la sección de tubos, las cuales originaron la disolución del refractario, y ellas son atribuibles exclusivamente al contratista.

54. Es cierto.

55. Es cierto.

56. No es cierto, por las razones ya expuestas.

57. Es cierto, por las razones ya anotadas.

58. No es cierto. Esa suma difiere a la acordada y aceptada por Argosy Energy International en la comunicación CONT-98-165 de mayo 14 de1998.

59. No es cierto por las razones anteriores.

60. Es cierto de conformidad con el documento aportado a la demanda.

61. Es cierto de conformidad con el documento aportado a la solicitud de convocatoria.

62. Es cierto.

63. Es cierto lo relacionado con dicha comunicación, pero no lo es el hecho de que las fallas necesariamente correspondan al diseño, ni que ellas sean responsabilidad de Argosy Energy International. Como lo anotamos a la contestación de los hechos 52 y 53, estas fallas se presentaron en la construcción y supervisión del diseño, actividades estas que correspondían a Impsa Andina S.A.

64. Es cierto, pero la firma Armotec fue contratada y seleccionada para la construcción del refractario por Impsa Andina S.A. razón por la cual fue requerida por Argosy Energy International ante la negativa del contratista en atender la reparación del horno.

65. Es cierto.

66. Es cierto.

67. Es cierto.

68. Es cierto.

69. Es cierto.

70. Es cierto. Pero la factura solo se recibió en “cuentas por pagar” el día 16 de junio de 1998.

71. Es cierto

72. No es cierto.

73. Es cierto. Argosy Energy International no ha pagado esa factura por las siguientes razones: a) Por cuanto considera que esas reparaciones podrían estar originadas en las fallas presentadas durante la construcción de la refinería, de conformidad con lo anotado en la respuesta a los hechos 52 y 53, en cuyo caso su valor debe ser asumido por Impsa Andina S.A. b) Por cuanto la liquidación final del contrato, podrían arrojar sumas muy considerables a favor de Argosy Energy International, con lo cual dichas facturas podrían deducirse o condensarse de las sumas debidas por Impsa a causa del incumplimiento del contrato.

74. No es cierto por las razones expuestas en la contestación al hecho anterior.

75. No es cierto por las mismas razones.

76. Es cierto.

77. Es cierto.

78. Es cierto. Por cuanto se pudo establecer que la falla era otra.

79. Es cierto.

80. Es cierto lo de la presentación de la factura, pero esta solo se recepcionó en “cuentas por pagar” el día 21 de julio de 1998.

81. Es cierto lo de la cláusula decimaprimera. No es cierto lo de la fecha del 8 de julio de 1998, de conformidad con la contestación al hecho anterior.

82. Es cierto, por las razones expuestas en la contestación al hecho 73.

83. No es cierto por las mismas razones.

84. No es cierto, de acuerdo a las razones expuestas en la contestación a los hechos 26, 52 y 53.

85. No es cierto. Las fallas presentadas en la microrrefinería, se debieron única y exclusivamente a Impsa Andina S.A. Desde antes de poner a funcionar dicha refinería, se han presentado, entre otras, de las siguientes fallas: a) fugas de agua a través de la brida de la sección de tubos, lo cual impidió el secado del refractario, y generó un deterioro mayor del horno por la disolución del refractario. b) durante la instalación del material refractario para la reparación de la falla anterior, se presentó un desprendimiento del material en la parte superior, lo cual significa que la instalación no fue monolítica como lo exigen las normas para este tipo de trabajos; c) pase en el intercambiador E-105, la cual se originó porque la tornillería del cabezal flotante del intercambiador se encontró suelta y/o floja. Al verificar el estado de los demás intercambiadores, se encontró en el E-103 tornillos cortos y sueltos y en el E-104 faltaba el cabezal flotante. d) Falla en la zona de radicación del horno, ocasionada por el derrumbamiento del material refractario que Impsa Andina S.A. había sugerido y autorizado para instalar. Todas estas fallas son imputables a la construcción de la microrrefinería, y por consiguiente tienen un único responsable: Impsa Andina S.A.

86. Es cierto.

87. No es cierto. Argosy Energy International obtuvo y tiene todos los permisos ambientales requeridos para la construcción de la obra, especialmente los exigidos por el Decreto 883 de 1997.

88. No es cierto por las razones anteriores.

89. Es cierto, pero no fue aceptada por Impsa.

90. (sic) No es un hecho. Es una apreciación personal.

91. No es un hecho. Es una apreciación personal del demandante.

92. Es cierto lo del valor, pero Impsa Andina S.A. nunca lo aceptó lo cual impidió que su pago se convirtiera en obligatorio.

93. No es cierto por las razones anteriores.

94. No es cierto. Esos perjuicios están plenamente demostrados en un caso y en otro corresponden al valor de unas multas originadas en el incumplimiento del contrato por parte de Impsa Andina S.A.

95. Es cierto. Argosy Energy International simplemente expresó su posición respecto de la liquidación del contrato e Impsa Andina S.A. no estuvo de acuerdo con dicha liquidación. Por eso estamos convocando un Tribunal de Arbitramento para que dirima esas diferencias.

96. No es cierto. Ella constituye un derecho legítimo emanado y consagrado en el mismo contrato celebrado.

97. No me consta.

98. Los incumplimientos solo pueden atribuirse exclusivamente a Impsa Andina S.A.

Pretensiones:

“Me opongo a todas y cada una de las pretensiones de la demanda por las siguientes razones:

a) Cumplimiento estricto del contrato celebrado por parte de Argosy Energy International.

b) Manifiesto incumplimiento del contrato celebrado por parte de la sociedad Impsa Andina S.A.

Excepciones perentorias o de fondo

“Excepción del contrato no cumplido

La sociedad Argosy Energy international nos encuentra en mora de cumplir lo pactado en el contrato 01 de 1997 para la “construcción suministros, fabricación, montaje, puesta en marcha de la planta de destilación en la batería de Toroyaco”, celebrado con la sociedad Impsa Andina S.A., por cuanto esta última sociedad la sociedad Impsa andina S.A., por cuanto esta última sociedad ha incumplido en forma previa y manifiesta dicho contrato, de conformidad con los hechos que contiene la demanda de reconvención que anexo a la presente contestación”.

Compensación

“Solicito la compensación de cualquier suma de dinero a la que sea condenada a pagar la sociedad Argosy Energy International en esta demanda, con aquellas a las cuales sea condenada a pagar la sociedad Impsa Andina S.A., dentro de la demanda de reconvención presentada con esta contestación”.

1.16. Argosy Energy International presentó demanda de reconvención en la que presentó los siguientes hechos y pretensiones:

Hechos:

“1. Entre las sociedades Argosy Energy International e Impsa Andina S.A., se celebró un contrato para la “construcción, suministro, fabricación, montaje, respuesta en marcha de la microrrefinería Santana, ubicada en la batería Toroyaco, localizada en jurisdicción del municipio de Villagarzón, departamento del Putumayo. Este contrato se suscribió el 11 de julio de 1997.

2. Como parte integral del contrato anterior, en virtud de lo expresamente contemplado por la cláusula segunda del mismo, se incluyeron los siguientes documentos: Pliego de condiciones y especificaciones técnicas de la solicitud privada de ofertas 1/97, el acta de la reunión aclaratoria del 18 de marzo de 1997 el acta de visita al sitio de la obra de fecha 21 de marzo de 1997 las aclaraciones de la compañía de fecha abril 21 de 1997, 28 de abril de 1997 y julio 8 de 1997.

3. Mediante otrosí firmado entre las partes con fecha 22 de enero de 1998, se modificó el contrato anterior en la cláusula quinta, que establecía el plazo para la ejecución de los trabajos, acordándose que “el plazo final y definitivo para la entrega total de la obra a plena satisfacción de la compañía vencerá el día 12 de febrero de 1998.

4. Vencido el plazo anterior, la sociedad Impsa Andina S.A., no hizo entrega total de la refinería a satisfacción plena de la Sociedad Argosy Energy International, incumpliendo en esta forma expresamente el contrato celebrado.

Mediante documento de fecha 13 de febrero de 1998, suscrito por el señor Edmundo Camargo, interventor de la obra, por Horacio Rodríguez, representante de Argosy Energy International y por el ingeniero Víctor Hugo Cuerdo en representación de Impsa Andina S.A., se hizo el siguiente estado de “pendientes terminación mecánica:

1. Tanque de almacenamiento de crudo de carga TK-103. Se enumeran 10 faltantes.

2. Bomba de carga a la refinería P-Tot A y B. Se enumeran 5 faltantes.

3. Circuito de descarga de las bombas P-101 A y B hasta el horno H-10/. Se enumeran 11 faltantes.

4. Línea del circuito de fondos.

Se enumeran 9 faltantes.

5. Circuito del Diessel

Se enumeran 14 faltantes.

6. Circuito de Nafta

Se enumeran 14 faltantes.

7. Circuito de enfriamiento

Se enumeran 10 faltantes.

8. Sistema de desocupación del horno H-101

Se enumera 1 faltante.

9. Circuito de combustible al horno H-101

Se enumeran 9 faltantes.

10. Circuito de propano al piloto del horno H-101

Se enumeran 2 faltantes.

11. Circuitos de nitrógeno

Se enumeran 2 faltantes.

12. Circuito de inyección de inhibidores

Se enumeran 2 faltantes.

13. Circuito de aire de instrumentos

Se enumera 1 faltante.

16. Tanques de Diessel TK- 101 A y B.

Se enumeran 13 faltantes.

14. Tanque TK 104

Se enumeran 7 faltantes.

5. El día 28 de febrero de 1998 se hizo la entrega de la batería por parte de la sociedad Impsa Andina S.A. a Argosy Energy International, con el fin de que se iniciara el “arranque” de la misma. Esta entrega implicaba, en principio, la aceptación mecánica por parte de Argosy Energy International y solo se pudo realizar cuando se reemplazó el cable de la acometida principal que funcionó defectuosamente y que era responsabilidad única de Impsa.

Esta entrega de la refinería de entrada significaba un atraso en los plazos pactados de 16 días calendario, lo cual colocaba a Impsa Andina S.A. en franco incumplimiento del contrato. Este hecho fue reconocido expresamente por Impsa Andina S.A. dentro de las conversaciones previas a la liquidación del contrato.

6. Una vez iniciado el secado del refractario, se detectó una fuga de agua a través de la brida de la sección de tubos, lo cual impidió el secado del refractario y obligó a apagar el horno que había sido encendido. Esta falla se debió a deficiencias de la construcción, ya que la fuga de agua se presentó desde el encendido del quemador y fue más evidente durante el secado de refractario, con temperaturas muy por debajo de la de la operación.

7. El día 10 de abril de 1998 se firmó el acta de aceptación final de la refinería y el 12 de abril de 1998, se firmó el acta de finalización de puesta en marcha.

Sin embargo, el día 19 de abril de 1998 se presentó una nueva falla en el horno refractario después de solo 9 días de operación de la planta. Esta falla se presentó en la zona de radiación del horno y se debió a que durante la instalación del material refractario en la reparación de la falla anotada anteriormente, se había presentado un desprendimiento del material de la parte superior, lo cual significaba que la instalación no fue monolítica como lo exigen las normas para este tipo de trabajos. Esta falla es completamente atribuible a Impsa Andina S.A.

8. El día 9 de junio y cuando la refinería ya había empezado a producir diessel, se presentó un pase en el intercambiador E-105, después de solo 2 días de operación de la planta. Esta situación fue notificada vía fax. A la compañía Impsa Andina S.A. quienes viajaron al lugar de la obra el día 11 de junio. En comunicación fax del día 3 de julio de 1998, Argosy Energy International le confirmó a Impsa Andina S.A. el diagnóstico final de la falla vía fax, reiterando lo que se había manifestado en diversas comunicaciones telefónicas. La inspección final indicó que la tornillería del cabezal flotante de intercambiador se encontró suelta y/o floja. Teniendo en cuenta lo anterior y con el objeto de prever fallas futuras se procedió a verificar el estado de los demás intercambiadores encontrándose en el E-103 3 tornillos cortos y sueltos y en el E-104 falta del empaque del cabezal flotante. Esta situación fue producto de deficiencias durante la construcción y montaje de la refinería.

Las fallas fueron subsanadas y el día 16 de junio se prendió nuevamente la refinería.

9. Después de 60 días de operación de la refinería se volvió a presentar una nueva falla en la zona de radiación del horno H-101. La falla se presentó en el mismo lugar de la falla número 2 ocasionando el rompimiento de la lámina externa del horno. El mismo día 24 de agosto, Impsa Andina S.A. fue notificada y se les solicitó su presencia para supervisión de la inspección del equipo.

Desafortunadamente hasta la fecha de hoy la compañía Impsa Andina S.A. no se ha hecho presente en el lugar de los hechos y no ha querido asumir sus responsabilidades en lo relacionado con el equipo. Teniendo en cuenta el perjuicio económico para Argosy Energy International por la no operación de la refinería, se procedió a realizar la inspección sin su presencia. La inspección indicó una falla por el derrumbamiento del material refractario instalado y que Impsa Andina S.A. había autorizado para que fuera instalado.

Impsa Andina S.A. fue notificado vía fax con comunicación PR-066-98 de agosto 28 de 1998 que ante su negativa de hacerse presente para evaluar y responder por los hechos, Impsa Andina S.A. tendría que acogerse a las consecuencias de que Argosy Energy International tenga que asumir la reparación y los costos de un horno cuya responsabilidad es de Impsa Andina S.A.

10. En Vista de las reiteradas fallas anotadas, todas imputables a Impsa andina S.A., y ante la negativa total por parte de Impsa Andina S.A. de asumir la responsabilidad que le incumbía en estas reparaciones, Argosy Energy International se vio obligada a realizar la reconstrucción de la cámara de combustión y al cambio y montaje del refractario del horno H-101, para lo cual se hizo necesario ejecutar las siguientes actividades a través de nuevos contratistas: reconstrucción de la cámara de construcción del horno, cambio de tubería del horno, suministro y montaje del refractario y suministro de materiales de construcción del horno. Igualmente se vio obligada a contratar los siguientes servicios complementarios: Servicios industriales de mantenimiento, inspección física y asesoría en las reformas al horno, interventoría de la reconstrucción del horno y asesoría de aseguramiento de diseños. Todo en cuantía de $ 184.979.205.

11. Además de las fallas ya anotadas para la construcción de la microrrefinería, Impsa Andina S.A. ha incumplido el contrato en los siguientes puntos:

11.1. El punto 17 de la reunión aclaratoria de marzo 18 de 1997, la cual hace parte integrante del contrato, en los siguientes aspectos:

— Entrega oportuna del manual mecánico de la refinería que debió entregarse antes de las pruebas de la misma.

— Cumplimiento satisfactorio del pre-comissioning y commissioning, antes de la puesta en marcha de la refinería.

El punto 18 que estableció el control de calidad para la fabricación, Impsa Andina S.A. no definió el programa de gestión de calidad que debería seguir para todos los trabajos de fabricación ensamble y montaje de todos los diferentes componentes de la refinería, incluyendo tanques, o por lo menos lo hizo inadecuadamente dadas las fallas presentadas.

11.2. El literal k) de la cláusula segunda del contrato, en cuanto que Impsa Andina S.A. no realizó el precomissioning y comissioning antes de la puesta en marcha de la refinería.

11.3. El literal i) de la cláusula segunda en cuanto no allegó oportunamente el manual de proveedores y mecánico y los planos de construcción, y no ha presentado dicho manual en medio magnético.

11.4. La cláusula decimoprimera, en cuanto no ha llenado los requisitos erigidos para el pago final, que establece y exige dicha cláusula.

11.5. La cláusula trigesimoprimera, por cuanto no allegó en forma oportuna un juego de planos de construcción (as built) en copia de papel, y no presentó dichos planos en medio magnético en programa Autocad versión 12.

12. El incumplimiento del contrato por parte del contratista obliga a este a pagar a Argosy Energy International el valor de la multa establecida en la cláusula decimanovena del contrato, al igual que los perjuicios moratorios y compensaciones a que haya lugar. Esta multa equivale a un (1%) del valor del contrato por cada día de mora en la entrega, hasta un 10% de valor total de mismo. Valor total de la multa: $ 173.838.668.

El contratista está en mora de pagar esta multa desde el día 23 de febrero de 1998, fecha a partir de la cual se cumplieron los 10 días necesarios de atraso para exigir el pago de la misma.

13. El incumplimiento del contrato en cuanto al adecuado funcionamiento y puesta en marcha de la refinería, ha impedido la producción del combustible (diessel) por parte de la misma y ha irrogado cuantiosos perjuicios a Argosy Energy International, equivalentes al valor del combustible que deje de producir la refinería y que Argosy Energy International tiene que adquirir a precios de mercado, para ser utilizado en las baterías.

El valor de los combustibles (diessel) dejados de producir por microrrefinería es el siguiente:

— Entre febrero 22 y abril 6 de 1998$ 122.541.066
— Combustible no producido entre abril 19 y junio 16 de 1998$ 249.307.686
— Combustible no producido entre agosto 24 y noviembre 5 de 1998$ 312.690.996
Total costo combustible dejado de producir hasta noviembre 5 de 1998$ 684.539.748

Impsa Andina S.A. se encuentra en mora de pagar estas sumas, desde sus respectivas liquidaciones.

14. Impsa Andina S.A. también ha incumplido el contrato, en cuanto al pago de las facturas que actualmente adeuda a Argosy Energy International, y que fueron emitidas dentro del desarrollo y ejecución del contrato.

Impsa Andina S.A. se encuentra actualmente en mora en el pago de las siguientes facturas:

Factura 723, vencida desde marzo 18 de 1998, originada en el reembolso por utilización de 1.7 horas de helicóptero transportando hot ta tool solicitado por HL para acometida microrrefinería. Valor de la factura $ 2.549.280.

Factura 736, vencida desde marzo 22 de 1998, originada en el valor reconocido por Impsa Andina S.A. de acuerdo a lo establecido en la cláusula décima del otrosí 1/98 de enero 22 de 1998, valor de la factura $ 26.682.648.

Factura 737 vencida desde abril 8 de 1998, equivalente al valor del 10% del contrato, establecido como multa en la cláusula 19. Valor de la factura $ 173.838.668.

Factura 732, vencida desde junio 2 de 1998, originada en el reembolso del valor de los materiales entregados a Impsa Andina S.A. y el 50% del valor del servicio técnico prestado por el instrumentista ingeniero Fabio Castillo $ 10.171. 976.

Factura 763, vencida en junio 2 de 1998, originada en el valor del combustible (diessel) no producido por la microrrefinería, entre febrero 22 y abril 5 de 1998. Valor de la factura $ 122.541.066.

15. Como consecuencia del incumplimiento del contrato por parte de Impsa Andina S.A., esta última está obligada a pagar a Argosy Energy International:

15. 1. El valor de la multa establecida en la cláusula décima del contrato.

15.2 El valor del combustible dejado de producir a consecuencia de ese incumplimiento.

15.3. El valor de las reparaciones que se tengan que hacer a la microrrefinería, a causa de ese incumplimiento.

15.4. El valor de las facturas debidas Argosy Energy International, dentro de la ejecución del contrato.

15.5. El valor de los intereses moratorios causados desde el vencimiento y/o exigibilidad de dichas obligaciones”.

Pretensiones

“Con base en los hechos expuestos y obrando en calidad de apoderado especial de la sociedad Argosy Energy International, solicito a los señores árbitros que efectúen las siguientes o similares declaraciones y/o condenas a favor de la parte que represento y en contra de la sociedad Impsa Andina S.A.

Declarativas

Primera. Que se declare que la sociedad Impsa Andina S.A. incumplió el contrato 1/97 suscrito con Argosy Energy International que tenía por objeto la construcción, suministro, fabricación, montaje, puesta en marcha de la planta de destilación en la batería Toroyaco, al no haber entregado dicha batería el día 12 de febrero de 1998, plazo único definitivo previsto para dicha entrega, en el otrosí que firmaron las partes del contrato anterior, con fecha enero 22 de 1998.

Segunda. Que en las mismas condiciones de la pretensión anterior, se declare que Impsa Andina S.A. incumplió el contrato celebrado en cuanto a la calidad, la adecuada construcción y el correcto funcionamiento y la puesta en marcha de la planta de destilación de la batería de Toroyaco, de conformidad con los términos y condiciones establecidos en el contrato para la construcción de dicha microrrefinería.

Tercera. Que se declaren que la sociedad Impsa Andina S.A. ha incumplido el contrato 1/97 al haber incurrido en mora en el pago de las facturas descritas y enumeradas en el hecho 14 de la presente demanda de reconvención.

Consecuenciales o de condena

Primera. Que como consecuencia de las anteriores declaraciones, se condene a la sociedad Impsa Andina S.A. a pagar la suma de $ 173.838.668 a favor de la sociedad Argosy Energy International, equivalentes al valor de la multa establecida en la cláusula decimanovena, a razón de un (1%) del valor total del contrato y hasta un 10% del mismo, ocasionada por la demora en la entrega de la obra que debió realizarse el día 12 de febrero de 1998 y que solo se entregó el día 28 de febrero del mismo año.

Segunda. Que como consecuencia de las anteriores declaraciones se condene a la sociedad Impsa Andina S.A. a pagar a favor de la sociedad Argosy Energy International el valor del combustible (diessel) dejado de producir por la refinería desde el día 12 de febrero de 1998 y hasta el día en el cual entre en operación normal dicha refinería. Hasta el día 5 de noviembre, de conformidad con la liquidación efectuada por Argosy Energy International, el valor del combustible dejado de producir por culpa de Impsa Andina S.A., es de $ 684.539.748.

Tercera. Que como consecuencia de las anteriores declaraciones se condene a la sociedad Impsa Andina S.A. a pagar a favor de Argosy Energy International el valor total de las reparaciones que se han hecho y que se tengan que hacer a la planta de destilación a causa del incumplimiento del contrato, los cuales hasta el momento ascienden a la suma de $ 306.867.001.

Cuarta. Que como consecuencia de las anteriores declaraciones se condene a la sociedad Impsa Andina S.A. a pagar a favor de Argosy Energy International, el valor total de las facturas 723, 736, 762, enumeradas y descritas en el hecho 14 de la presente demanda de reconvención y cuyo valor total asciende a la suma de $ 39.403.904.

Quinta. Que se condene a sociedad Impsa Andina S.A. a pagar a favor de Argosy Energy International el valor de los intereses moratorios calculados a una tasa igual al doble del interés bancario corriente de acuerdo a la certificación expedida por la (*) Superintendencia Bancaria o la entidad que haga sus veces, liquidados ellos sobre las sumas anteriores, a partir del día en el cual esas obligaciones se hicieron exigibles y hasta el día en el cual ellas sean totalmente canceladas.

Sexta. Que se condene a la sociedad Impsa Andina S.A. al pago de las costas, agencias en derecho, gastos del Tribunal de Arbitramento, honorarios de los árbitros y del secretario”.

1.17. Impsa Andina S.A. dio respuesta a la demanda de reconvención pronunciándose sobre las pretensiones y los hechos de la misma, así:

A Las pretensiones

“Me opongo a las pretensiones declarativas y de condena de la demanda de reconvención por carecer de sustento fáctico y jurídico. Tal y como se demostrará en el curso de este proceso la sociedad Impsa Andina S.A., no incumplió el contrato 01/97 y en consecuencia no debe suma alguna de dinero, ni ocasiono perjuicios a la sociedad Argosy Energy International”.

A los hechos

“Los hechos en los que se fundamentan las pretensiones no se presentan “debidamente clasificados, determinados y numerados”, como exige la ley, pues se aglutinan varios hechos en un numeral, formando un relato novelado lleno de opiniones, contradicciones, asuntos intrascendentes, carentes de técnica jurídica.

No obstante lo anterior, procedo a contestarlos en la misma forma en que están presentados:

1. Es cierto.

2. Es cierto que los mencionados documentos hacen parte integral del contrato así como todos los otros documentos de carácter contractual que se generaron por los representantes de las partes con relación a la ejecución del contrato. No obstante lo anterior debe resaltarse que, de manera particularmente conveniente a los intereses del demandante en reconvención, se omitió hacer mención a la oferta presentada por Impsa Andina S.A. y a la carta de fecha 19 de junio de 1997, dirigida por esta misma compañía a Argosy.

3. No es cierto. En efecto, el plazo establecido en el “otrosí” era el 12 de febrero de 1998, sin embargo dicho plazo no resultó ser el final y definitivo puesto que fue modificado por las partes cuando Impsa Andina S.A. a solicitud de Argosy Energy International acepto ejecutar más obras adicionales relacionadas con el objeto mismo del contrato que necesariamente implicaban la modificación del plazo mencionado.

4. Este numeral contiene varios hechos, los cuales divido para contestar:

(i) No es cierto que Impsa Andina S.A. haya incumplido el contrato 1/97, por cuanto el plazo fue prorrogado o extendido de acuerdo con lo que señalamos en el numeral anterior. Adicionalmente, Argosy Energy International incumplió su obligación de pagar las facturas B-0421 y B-0371, lo que como demostraremos en la demanda principal generó una alteración en los flujos de fondos de Impsa Andina S.A, y tuvo como efecto el de producir una extensión o prórroga adicional en el plazo previsto para la ejecución del contrato.

(ii) No es cierto. El interventor del proyecto y el representante de Argosy Energy International por sí y ante si decidieron suscribir un documento denominado “Pendientes de terminación mecánica” y se lo entregaron al ingeniero Víctor Cuerdo quien lo recibió “para revisión” el 15 de febrero de 1998, tal y como consta en el texto del mismo documento.

(iii) Con relación a lo que se denomina en el documento como “Pendientes de terminación”, en el curso de este proceso demostraremos que los mismos se cumplieron a cabalidad por Impsa Andina S.A., dentro de los plazos contractuales.

5. Es cierto que el 28 de febrero de 1998 se hizo la entrega de la microrrefinería para el arranque de la misma, por cuanto hasta esa fecha se terminaron los trabajos adicionales ordenados por Argosy Energy Intemational, que estaban relacionados con el objeto del contrato y que eran necesarios para poner en funcionamiento la microrrefinería, dentro de las mínimas condiciones de seguridad y de cumplimiento de normas ambientales. La entrega para arranque de la microrrefinería por parte de Impsa Andina S.A., implicó la total aceptación mecánica de la microrrefinería y no la aceptación mecánica “en principio” como se señaló en la demanda de reconvención.

No es cierto que Impsa Andina S.A. haya incumplido el contrato 01/98 y por tanto mal pudo haberlo reconocido, tal y como se demostrará en este proceso.

6. No es cierto que los problemas presentados durante el secado de refractario del horno H-101 se deban a problemas en la construcción del mismo. Impsa Andina S.A. efectuó la fabricación de acuerdo con los planos y diseños suministrados y aprobados por Argosy Energy International y cumpliendo con ensayos y pruebas de calidad exigibles para estos equipos. Así las cosas, los problemas fueron debidos única y exclusivamente a problemas de diseño cuya responsabilidad es de Argosy Energy International.

7. Este numeral contiene varios hechos, que paso a contestar de la siguiente forma:

(i) Es cierto que el día 10 de abril de 1998 se firmó el acta de aceptación final de la microrrefinería.

(ii) Es cierto, que el 12 de abril de 1998 se firmó el acta de finalización de puesta en marcha de la microrrefinería.

(iii) Es cierto que se presentó una nueva falla, pero esta ocurrió en el refractario del horno H-101 que fue reparado directamente por Argosy Energy International a través de su subcontratista Armotec al cual ordenó efectuar dichas reparaciones sin autorización de Impsa Andina S.A, y bajo la entera responsabilidad de Argosy Energy International. Pretender que Impsa Andina S.A. responda por las reparaciones efectuadas directamente por Argosy Energy International es absurdo.

8. No es cierto.

9. No nos costa la existencia de un nuevo daño en el horno H-101. Impsa Andina S.A., se ofreció a desplazar su personal a la obra para verificar el estado del horno H-101, a pesar de que de antemano tenía la certeza de que las fallas presentadas se debían a defectos de diseño y que la garantía había quedado sin efecto desde el momento en que Argosy Energy International realizó trabajos de reparación sin autorización de Impsa Andina S.A. Debe tenerse en cuenta adicionalmente, que el no pago injustificado de las facturas pendientes del contrato principal y de los trabajos adicionales implicaba un incumplimiento del contrato que lo habilitaba para abstenerse de seguir incurriendo en mayores compromisos financieros, que no estaban siendo reconocidos por Argosy de manera arbitraria e injustificada.

10. No es cierto que las fallas presentadas en el horno H-101 sean imputables a Impsa Andina S.A. el resto de los hecho no nos consta.

11. No es cierto que Impsa Andina S.A. haya incumplido el contrato.

11.1. Este numeral contiene varios hechos, los cuales divido para dar una mejor respuesta de los mismos:

• Es completamente falso que no se entregó el manual mecánico y de proveedores. El 12 de febrero de 1998 se hizo entrega de la versión final del manual mecánico y de proveedores, en visita realizada por el ingeniero Juan Carlos López a la batería de Toroyaco.

• No es cierto.

• No es cierto.

11.2. No es cierto.

11.3. No es cierto. El manual mecánico y de proveedores fue entregado así como los planos de construcción.

11.4. No es cierto. Todos los requisitos para el pago final se cumplieron.

11.5 No es cierto.

12. No es un hecho sino una serie de elucubraciones y deducciones de Argosy Energy International que por lo demás no son ciertas.

13. No es un hecho sino una serie de elucubraciones y deducciones de Argosy Energy International que por lo demás no son ciertas. Lo relacionado con los perjuicios debe probarse.

14. No es cierto.

15. No son hechos, son pretensiones sobre las cuales no puedo pronunciarme. No obstante me opongo a las mismas”.

1.18. Argosy Energy International reformó la demanda de reconvención, en lo relativo a las pretensiones consecuenciales o de condena, en la siguiente forma:

“Consecuenciales o de condena

Primera. Que como consecuencia de las anteriores declaraciones, se condene a la sociedad Impsa Andina S.A. a pagar la suma de $ 173.838.668 a favor de la sociedad Argosy Energy International, equivalente al valor de la multa establecida en la cláusula decimanovena, a razón de un (1%) diario del valor total del contrato y hasta un 10% del mismo, ocasionada por la demora en la entrega de la obra que debió realizarse el día 12 de febrero de 1998 y que solo se entregó el día 28 de febrero del mismo año.

Segunda. Que como consecuencia de las anteriores declaraciones se condene a la sociedad Impsa Andina S.A. a pagar a favor de la sociedad Argosy Energy International el valor de la cláusula penal establecida en la cláusula décimo octava del contrato, equivalente al 20% del valor total del mismo, o sea la suma de trescientos cuarenta y siete millones seiscientos setenta y siete mil trescientos treinta y seis pesos m/cte. ($ 347.677.336).

Tercera. Que como consecuencia de las anteriores declaraciones se condene a la sociedad Ipsa Andina S.A. a pagar a favor de la sociedad Argosy Energy International el valor del combustible (diessel) dejado de producir por la refinería desde el día 12 de febrero de 1998 y hasta el día en el cual entre en operación normal dicha refinería. Hasta el día 5 de noviembre, de conformidad, con la liquidación efectuada por Argosy Energy International, el valor del combustible dejado de producir por culpa de Impsa Andina S.A., es de $ 684.539.748.

Cuarta. Que como consecuencia de las anteriores declaraciones se condene a la sociedad Impsa Andina S.A., a pagar a favor de Argosy Energy International el valor total de las reparaciones que se han hecho y que se tengan que hacer a la planta de destilación a causa del incumplimiento del contrato, los cuales hasta el momento ascienden a la suma de $ 306.867.001.

Quinta. que como consecuencia de las anteriores declaraciones se condene a la sociedad Impsa Andina S.A. a pagar a favor de Argosy Energy International, el valor total de las facturas 723, 736, 762, enumeradas y descritas en el hecho 14 de la presente demanda de reconvención y cuyo valor total asciende a la suma de $ 39.403.904.

Sexta. Que se condene a la sociedad Impsa andina S.A. a pagar a favor de Argosy Energy International el valor de los intereses moratorios calculados a una tasa igual al doble del interés bancario corriente de acuerdo a con la certificación expedida por la (*) Superintendencia Bancaria o la entidad que haga sus veces, liquidados ellos sobre las sumas anteriores, a partir del día en el cual esas obligaciones se hicieron exigibles y hasta el día en el cual ellas sean totalmente canceladas.

Séptima. Que se condene a la sociedad Impsa Andina S.A. al pago de las costas, agencias en derecho, gastos del Tribunal de Arbitramento, honorarios de los árbitros y del secretario”.

1.19. Impsa Andina S.A. contestó la reforma de la demanda de reconvención, así:

“Toda vez que Argosy Energy International ha modificado las pretensiones consecuenciales o de condena, la parte que represento se opone a las prosperidad de estas en los mismos términos y por las mismas razones expuestas para la oposición a las pretensiones principales de la demanda de reconvención”.

Se practicaron las pruebas decretadas por el tribunal en 21 audiencias, al cabo de las cuales las partes presentaron sus alegatos de conclusión.

Se recibieron los testimonios de los señores Eduardo Alfonso Mojica Araque, Horacio Rodríguez Atehortúa, Edmundo Camargo, Hernán Ferrer Villamizar, Hernando Díaz Motta, Héctor Hernán Alzate, Víctor Hugo Franco, Ángel María Díaz, Sergio Abauat, entre otros y se practicaron interrogatorios de parte.

Adicionalmente, el tribunal recibió los dictámenes rendidos por los ingenieros Jorge Herrera y Jorge Restrepo y de las contadoras Ana Matilde Cepeda y Elsa Bulla, los cuales fueron materia de aclaración y complementación y, el primero de ellos, de objeción por error grave, la cual se resolverá en este laudo.

II. Presupuestos procesales

Reciben la denominación de presupuestos procesales, los requisitos que necesariamente han de reunirse en todo proceso para la constitución regular de la relación jurídico procesal y cuya ausencia determina, según la índole del presupuesto que falte, la nulidad del juicio o la inhibición del fallador para desatar en el fondo la cuestión que es materia del litigio. Dichos presupuestos procesales consisten en la competencia del juez del conocimiento, esto es, en la facultad que debe tener este para resolver el caso concreto que se somete a su decisión; en la capacidad de demandante y demandado para ser partes en el proceso que únicamente la tienen los sujetos de derecho; en la capacidad de los mismos, para comparecer en juicio, o sea, en la capacidad procesal, y en la demanda idónea es decir, que esta sea perfecta en su forma.

El tribunal encuentra cumplidos, en el caso concreto, los presupuestos procesales de que se acaba de hacer mención, por cuanto el mismo es competente, como ya se dejó dicho en la providencia del 17 de septiembre de 1999 proferida en la primera audiencia de trámite, acta 3, para conocer y fallar las divergencias planteadas en este proceso. Tanto Impsa Andina S.A. como Argosy Energy International, en su calidad de personas jurídicas de derecho privado, son sujetos de derecho dotados de capacidad para ser partes en esta litis, ambas partes han comparecido al proceso, por medio de apoderados especiales debidamente constituidos, quienes las han venido representando judicialmente con las facultades otorgadas por los representantes legales en los respectivos poderes, que sirvieron de base para su reconocimiento en el proceso arbitral. Las divergencias que se deciden son susceptibles de transacción, como se determinó en el acta 3. La demanda reúne los requisitos formales y el proceso se ha tramitado con sujeción a las etapas y requisitos señalados por la ley.

III. Consideraciones sobre la controversia

A. Las prestaciones discutidas

Procede el tribunal a analizar las obligaciones a cargo de las partes, desde la perspectiva de los planteamientos que estas hacen en los diversos escritos aportados al expediente. Por razones metodológicas se hará, en primer término, el análisis de las imputaciones de incumplimiento de Impsa, dado que la decisión en este aspecto es eventualmente condicionante frente a las pretensiones de la demanda inicial.

1. Las pretendidas obligaciones de Impsa, en el contrato 01 de 1997

El tribunal desarrollará el análisis del contenido obligacional del contrato y del cumplimiento de su objeto por parte de Impsa, en los siguientes aspectos:

1. La entrega de la obra. 2. La multa contractual. 3. El daño del horno en la fase de secado del refractario. 4. El daño del horno en la fase de operación de la refinería; 5. Las fallas en los intercambiadores E-105, E-103 y E-104. 6. El cumplimiento de las obligaciones accesorias; 7. El pago de las facturas libradas por Argosy, 723, 736, y 762.

1.1. La entrega de la obra

En este punto debe el tribunal precisar tres aspectos fundamentales: 1. La prestación, es decir el contenido de la obligación de entregar. 2. La oportunidad de su cumplimiento. 3. La verificación del cumplimiento en la entrega.

• El contenido de la obligación de entregar.

La prestación fundamental del contrato, según el documento suscrito por las partes el día 11 de julio de 1997, está descrita en la cláusula primera titulada “objeto del contrato”, en los siguientes términos:

“El contratista se obliga para con la compañía a ejecutar con sus propios elementos, medios, materiales, suministros, equipos y personal, en forma independiente, con plena autonomía técnico-administrativa, hasta su total terminación y aceptación final, los trabajos correspondientes a la construcción, suministro, fabricación, montaje y puesta en marcha de la planta de destilación en la batería Toroyaco, localizada en cercanías del municipio de Villagarzón, departamento del Putumayo.

La cláusula segunda dice que el detalle sobre el alcance del objeto del contrato se encuentra en el anexo 1 y agrega que tal alcance incluye: a) Obras civiles; b) Tanques; c) Recipientes a presión; d) Intercambiadores de calor y horno; e) Bombas y compresores con acople mecánico de motor y base estructural; f) Skids 1 y 2; g) Montajes en campo; h) Instrumentación; i) Tuberías, válvulas y accesorios; j) Sistema eléctrico; k) Comissioning, puesta en marcha y entrenamiento, 1) Manual de proveedores y mecánico, planos de construcción en papel y medio magnético.

Extrañamente, las partes no aportaron el anexo 1 del contrato.

En los términos de la cláusula cuarta, la ejecución de todos estos trabajos estaba sometida a: planos y especificaciones técnicas; especificaciones para la gestión de compras; especificaciones para manejo, almacenamiento y transporte de materiales y equipos y especificaciones de terminación y puesta en marcha, que habían sido suministradas por Argosy al contratista y que estaban incluidas en el anexo 1 del mismo contrato. Es decir, Impsa debía seguir las instrucciones técnicas de la contratante, sin estar autorizada para apartarse de ellas so pena de considerarse incumplido el contrato, indemnizar los perjuicios y corregir el defecto a su propia costa.

Con base en lo dicho se podría concluir que Impsa, ceñida a los planos y a las especificaciones que le fueron entregados por Argosy, debía construir, suministrar, fabricar y poner en marcha una planta de destilación en la batería Toroyaco. Sin embargo, debe el tribunal resolver la discusión relacionada con la puesta en marcha.

— La “puesta en marcha”.

Las partes han planteado la siguiente divergencia: mientras la convocante afirma que la puesta en marcha de la refinería era responsabilidad de Argosy, dice esta que tal actividad le correspondía a Impsa, según el régimen contractual. Por lo tanto, para afrontar el estudio relativo al cumplimiento de la obligación, el Tribunal procede previamente a dilucidar este aspecto.

Entendiendo la “puesta en marcha” como la fase que corresponde a la operación inicial de la planta luego de que se ha concluido el montaje y se encuentran instalados y probados todos sus elementos, el tribunal acoge la conclusión de que ello no constituía una responsabilidad convencional de Impsa, a pesar de lo que parecieran indicar los textos del contrato que se han transcrito. Para el tribunal, hay plena prueba de que Argosy asumió esta fase del proyecto, y contrató por su cuenta y riesgo la operación y la capacitación de su propio personal con expertos suministrados por el interventor.

Los elementos probatorios que le han dado esa convicción al tribunal son los siguientes:

En el fax de febrero 02 de 1998 (fl. 166 del cdno. pruebas), aportado al proceso por Argosy y enviado al ingeniero Juan Carlos López de Impsa Andina, el ingeniero Horacio Rodríguez, jefe del proyecto, dice textualmente:

“3. De acuerdo a los términos de la licitación, el contrato, el punto 17 del acta de la reunión aclaratoria de marzo 18 de 1997 y el programa de trabajo de Impsa, las pruebas de la refinería son parte del alcance de la obra. Lo único que se excluyó del alcance inicial fue su puesta en marcha, que será a cargo de Argosy , y cuyo tiempo será adicional al plazo de entrega de la obra” (resalta el tribunal).

Debe recordarse que el ingeniero Rodríguez fue el jefe del proyecto por parte de Argosy y oficiaba como representante de esa compañía, en términos de la cláusula 33, “para todo lo relacionado con este contrato”.

Esta comunicación encuentra su complemento en las cartas enviadas por Impsa al ingeniero Rodríguez el 06 de marzo. En la primera afirma que, hecha la terminación mecánica, dejó un grupo de trabajadores suyos “que está colaborando con Argosy en la puesta en marcha de la microrrefinería” (fl. 44, íd.); en la segunda, dice que “A efectos de completar el alcance de nuestro contrato en lo que se refiere a la puesta en marcha de la microrrefinería, Impsa Andina permanecerá en obra colaborando con Argosy Energy International hasta tanto de su parte lo consideren conveniente para el buen funcionamiento de todos y cada uno de los equipos” (fl. 46, íd.).

También el acta de la reunión aclaratoria a que alude la carta del ingeniero Rodríguez (fls. 5-9, cdno. pruebas 1), suscrita por los participantes, contiene una explícita aclaración de Argosy en tal sentido (punto 17, fl. 8). Este documento se entiende incorporado a las condiciones de la negociación, según la cláusula segunda del contrato.

La prueba testimonial es también fehaciente. El ingeniero Horacio Rodríguez afirma que la puesta en marcha se hacía con personal de Argosy (fl. 311, cdno. ppal.) correspondiéndole a Impsa solo estar presente para subsanar eventuales fallas. El mismo ingeniero Rodríguez, a la pregunta de si la operación la tenía que hacer Argosy, contestó categóricamente: “Y lo hizo”; también el ingeniero Ángel M. Díaz (diseñador e interventor contratado por la convocada) dijo haber suministrado por cuenta y a costa de Argosy el personal para el arranque de la planta, incluyendo en dicho personal al señor Edmundo Camargo (fl. 416, cdno. ppal.), responsable directo de la puesta en marcha según su propio testimonio (fls. 313 a 328 del mismo cdno.).

No obstante la suficiencia probatoria, el tribunal también ha encontrado elementos para llegar a idéntica conclusión en el hecho de que, como se verá, la obligación de entregar los trabajos estuvo limitada por las partes mismas a su entrega mecánica, la cual, por definición, no incluye la puesta en marcha.

Recogiendo lo dicho hasta ahora, la operación de la refinería no integró el objeto del acuerdo y fue asumida por Argosy, lo cual no hubiera podido ser de otra manera dadas las especialidades de las partes y en razón de que Impsa no intervino en el diseño de la refinería y su papel, por expresa voluntad de la sociedad contratante, debía limitarse a cumplir con las especificaciones impuestas a los procesos de fabricación y montaje. Por eso para el tribunal la obligación de entregar a cargo de Impsa no es comprensiva de la operación de los equipos y, por lo tanto, tampoco podía la convocada esperarla y exigirla de la convocante.

Hecha la precisión que antecede, procede el tribunal a descifrar el alcance de la obligación de entregar.

— El alcance contractual de la obligación de entregar.

Si bien Impsa debía adquirir y suministrar los elementos para la fabricación de la refinería, ejecutar la fabricación misma y trasladar sus componentes al sitio de instalación, estos hechos, en sí mismos, no están directamente en el centro del debate, porque, detalles más o menos, las partes concuerdan en que dichas labores fueron realizadas. De hecho, la contratante hizo cuatro de los cinco pagos acordados, por lo que deben darse por cumplidas las obligaciones correspondientes a cada pago, de acuerdo con el otrosí 01 de 1998 (fls. 33-4, cdno. pruebas), sin perjuicio, claro está, de las consideraciones posteriores que pueda hacer el tribunal en cuanto al daño del refractario en el proceso de secado y al daño del horno en la fase de operación.

Para ubicarnos en el preciso momento contractual, recordemos que el cuarto pago (el penúltimo) sería hecho “al cumplimiento, por parte de Impsa de la entrega en Toroyaco de la totalidad de los equipos fabricados, comprados y requeridos para el ensamble final de la refinería”. También recordemos que se causaba el quinto pago o pago final cuando la obra hubiera sido recibida “a entera satisfacción de la compañía”.

Entre estos dos momentos (los pagos cuarto y quinto), Impsa debía efectuar el montaje y ensamble de los diferentes componentes de la refinería en los términos de la cláusula segunda del contrato, que define el alcance de los trabajos y que debe interpretarse con el complemento de los documentos integrantes del anexo 1. Hecho el montaje sería entonces procedente la entrega, para que Argosy formulara las observaciones que tuviera en consideración o se declarara satisfecha.

Las partes concuerdan en que ya fuera el 12 de febrero o ya el 28 del mismo mes del año 98, el contenido de la obligación de entregar estuvo referido a la “terminación mecánica”, con el fin de que se iniciara el arranque de la refinería. El hecho quinto de la demanda de reconvención y la correspondiente respuesta en la contestación de esa demanda por parte de Impsa le dan esta certeza al tribunal. No obstante, este aserto está corroborado por las siguientes piezas de la actuación: La carta de Juan Carlos López, gerente de proyectos de Impsa, dirigida a su homólogo Horacio Rodríguez el día 06 de marzo de 1998, diciendo que, desde el 28 de febrero, Impsa cumplió “con todos y cada uno de los requisitos de la terminación mecánica (fl. 52, cdno. ppal. repetida en fl. 192); la carta de Impsa a Argosy del 23 de abril de 1998, que ratifica lo dicho en cuanto a la terminación mecánica del anexo 4, página 6 de los pliegos de la licitación (fl. 53); el documento llamado “pendientes terminación mecánica”, que recoge las observaciones de Argosy de los días 12 y 13 de febrero cuando, según ellos, debió entregarse la refinería (fls. 142-150, repetido en los fls. 249-267 del cdno. ppal.); la carta de febrero 16 que dirige el presidente de Argosy al gerente de Impsa donde le pone de manifiesto que no se cumplieron los requisitos exigidos para la entrega mecánica (pág. 6, anexo 4 de los pliegos), la cual debió hacerse el 12 de febrero de 1998 (fls. 160-165). Por otra parte el testigo Mojica (fls. 268-290, cdno. ppal.) pero sobre todo el testigo Rodríguez (fls. 291-312, ibíd.) dejan definitivamente en claro que la obligación de Impsa consistía en realizar la entrega mecánica de la refinería.

Este procedimiento de entrega, que se denominó entrega mecánica, suponía, como es obvio, una serie de verificaciones conducentes a establecer si los equipos, luego del ensamble y del montaje, se hallaban alistados para la puesta en marcha. La naturaleza de esas verificaciones está referida a lo que las partes llamaron la “terminación mecánica”.

El testigo Rodríguez de Argosy, explica adecuadamente el alcance de la terminación mecánica, así:

“La aceptación mecánica implicaba que todas las vasijas, motores, equipos, estaban en su sitio, se habían hecho algunas pruebas iniciales de cableado, corrientes de aire y se habían probado algunos independientemente y que ya estaba listo todo ese conjunto de iniciar sus primeras pruebas, es decir, ya no de trabajar en vacío sino de trabajar con carga. A partir de ese momento con esa aceptación mecánica, inclusive en el acta de aceptación mecánica quedan unas obras pendientes pero eso no impedía continuar con el siguiente paso que era empezar a mover todo eso como un conjunto para que empezara a producir lo que se esperaba y una vez hubiera operado bien en producción por un plazo de 5 días se les decía: hasta ahí es el contrato, tengan ustedes las actas, quedan los asuntos de estabilidad de obra todas las otras cosas pendientes, esas son las dos actas (fl.302)”.

La terminación mecánica se encuentra precisada en el anexo 4 de los pliegos de la licitación, que el tribunal no conoce por faltar en el expediente, pero de cuyo contenido da fe el peritaje de abril 24, en el capítulo de preguntas del cuestionario, página 28. Si bien los señores peritos mencionan allí el “anexo 4 del contrato”, para el tribunal no hay duda de que se hace referencia a los pliegos de la licitación. Dice el peritaje:

“Terminación mecánica: que las instalaciones estén listas para operación y que las objeciones encontradas y que no se han subsanado no pondrán en peligro la seguridad de las instalaciones y que las siguientes condiciones se han cumplido:

• Las actividades fundamentales de construcción y montaje han sido terminadas, los equipos y tuberías han sido limpiados y lavados en conformidad con las especificaciones y las objeciones menores están en etapa de terminación.

• Todos los instrumentos, válvulas de control y dispositivos de enclavamiento están correctamente instalados, funcionan debidamente y se les han efectuado todos los ajustes preliminares.

• Todos los equipos e instalaciones eléctricas han sido instalados y aprobados.

• Todos los dispositivos de alivio de presión, válvulas de seguridad, etc. están correctamente instalados y calibrados para el seguro funcionamiento de los equipos.

• Se han instalado y aprobado todas las alarmas e instrumentos para indicación y registro.

• Todos los subsistemas han sido probados ajustados los lazos de control y las instalaciones se encuentran listas para operar conjuntamente.

• Los escombros de construcción han sido removidos del sitio de la obra.

• Los materiales y equipos de construcción y montaje han sido retirados del sitio.

• La pintura de líneas, tanques y otros equipos ha sido terminada.

• El equipo es seguro para operar.

• Las pruebas hidrostáticas han sido efectuadas exitosamente de acuerdo con las especificaciones y normas.

• La instalación cumple con las normas y requisitos para protección contra incendio.

Concluye, entonces, el tribunal, que Impsa debía hacer la entrega mecánica de la obra, en la fecha convenida, en un todo de acuerdo con las exigencias de la página 6, anexo 4 de los pliegos de la licitación, cuya parte pertinente se acaba de transcribir.

• La oportunidad de la entrega.

El otrosí, documento auténtico que contiene un acuerdo válido de las partes modificatorio de algunos aspectos del contrato, determina de manera explícita la fecha del cumplimiento de la obligación de entregar la refinería. Como se explicó, allí se dijo que la entrega debería efectuarse el día 12 de febrero de 1998.

Por eso en el hecho tercero de la demanda de reconvención afirma el libelista que en el otrosí las partes acordaron que “el plazo total y definitivo para la entrega total de la obra a plena satisfacción de la compañía vencerá el día 12 de febrero de1998” (fl. 36, cdno. ppal.).

A este hecho el apoderado de Impsa respondió: “No es cierto. En efecto, el plazo establecido en el “otrosí” era el 12 de febrero de 1998, sin embargo dicho plazo no resultó ser el final y definitivo puesto que fue modificado por las partes cuando Impsa Andina S.A. a solicitud de Argosy Energy International aceptó ejecutar unas obras adicionales relacionadas con el objeto mismo del contrato que necesariamente implicaban la modificación del plazo mencionado” (fl. 69 ibíd.). En otras palabras, sostiene el apoderado que hubo un acuerdo implícito de las partes para modificar el plazo del contrato, como efecto inmediato de la contratación de unas obras adicionales.

Con el trabajo pericial como apoyo, en los alegatos el señor apoderado de Impsa explica el alcance de su tesis, manifestando que el efecto dilatorio de la elaboración de las obras adicionales sobre el plazo del contrato, se da fatalmente por el hecho de que, sin su ejecución, se tornaba imposible iniciar la puesta en marcha de la refinería.

Concluye así:

“Si como mencionamos se contrataron unos trabajos adicionales que para nada interferían el funcionamiento de la planta, entonces Argosy hubiese podido recibir la planta el 12 de febrero de 1998 y empezar a operarla pero, si por el contrario, los trabajos adicionales se requerían para la puesta en marcha entonces era inevitable fáctica y jurídicamente que la contratación de tales trabajos adicionales implicaba el reconocimiento de la extensión de los plazos para la entrega de la microrrefinería lista para la puesta en marcha” (pág. 12).

Por último, agrega en la contestación a la demanda de reconvención que la falta de cumplimiento de Argosy en el pago de las facturas B-0421 y B-0371 “tuvo como efecto el de producir una extensión o prórroga adicional en el plazo previsto para la ejecución del contrato” (fl. 70, ibíd.). Este hecho es ratificación de la hipótesis contenida en el hecho 33 de la demanda de Impsa, que obra a folio 5 del cuaderno principal.

En cuanto al primer aspecto de la argumentación, no puede el tribunal compartir la tesis del señor abogado porque envuelve un sofisma. Es cierto que la “terminación mecánica”, transcrita en páginas anteriores, implica “que las instalaciones estén listas para operar”. Pero es obvio que ese texto se refiere exclusivamente a los elementos que debía instalar Impsa debidamente ensamblados, de manera que si, contrario sensu, por causa de Argosy no fuera posible arrancar la refinería, esto nunca hubiera configurado un pretexto válido para que no se cumpliera con su obligación de recibir y mucho menos a pagar el saldo del precio.

Como puede verse en el texto del anexo 4 de los pliegos de la licitación, la entrega mecánica consiste en la verificación individual de la instalación y funcionamiento de cada uno de los equipos, de su correcta disposición para operar y de su adecuado montaje. Por eso el hecho de que, faltando las obras adicionales, la refinería no pudiera ser puesta en marcha, no interfiere en absoluto con el cumplimiento de la entrega mecánica de los elementos que constituyeron el objeto inicial del contrato, ni tiene la virtualidad de prorrogar el plazo acordado para tal fin.

El objeto inicial descrito en la cláusula segunda, explicado en la tercera y detallado en los documentos del anexo 1, es una prestación autónoma e independiente de los trabajos adicionales, con plazo de ejecución determinado y una remuneración conmutativa. Por eso Impsa simplemente debía ejecutar ese objeto inicial dentro del plazo previsto en el otrosí, sin perjuicio del cumplimiento de obligaciones contractuales posteriores adquiridas para la ejecución de las obras adicionales. Considera este tribunal que una cosa es que no fuera posible la puesta en marcha sin la elaboración de las obras adicionales —hecho que no se discute— y otra bien diferente que Impsa estuviera impedida de cumplir con su obligación de entregar, por la imposibilidad en que se encontraba Argosy de arrancar la planta debido a omisiones propias.

Por lo tanto, si bien a través del peritaje se llega a la certeza de que la falta de las obras adicionales hacía imposible iniciar la puesta en marcha de la refinería, no existe elemento de convicción alguno que lleve al tribunal a concluir que, por la falta de estos mismos trabajos, le resultaba imposible a Impsa cumplir oportunamente con la obligación original de entregar o que las partes hubieran entendido por ese solo hecho, diferido el plazo del contrato. Este hecho en que soporta Impsa su tesis, solo tendría efectos en punto de los eventuales perjuicios derivados de la falta de puesta en marcha de la refinería y que pudiera reclamar la contratante por el período que va del 12 de febrero al 28 de marzo.

En cuanto a la prórroga debido a los problemas de flujo de caja de Impsa, no se entiende cómo el retraso en el pago de las facturas tercera y cuarta pueda tener el efecto de modificar el plazo final del contrato, y el apoderado no ha hecho mayor esfuerzo para lograr esa convicción en el tribunal.

No es aceptable, así planteada, la configuración de la prórroga, porque no hay una hipótesis normativa (legal o contractual) que permita deducir objetivamente el efecto de la modificación del plazo convencional por el simple retraso en el pago y, además, porque de todos modos el convocante no probó su propia hipótesis, que entiende el tribunal, con base en el hecho 33 de la demanda, en el sentido de que ese retraso de los pagos le alteró el flujo de fondos y la alteración le impidió cumplir oportunamente las prestaciones debidas. Esto, a la vez, plantea una tesis contradictoria con aquella sostenida por la misma parte, a renglón seguido en el hecho 34, según la cual entregó puntualmente.

Se concluye, por lo tanto, que Impsa debía realizar la entrega mecánica de la refinería, en los términos del anexo 4 del pliego de condiciones, el día 12 de febrero de 1998, con absoluta independencia de la elaboración de las obras adicionales.

• Verificación del cumplimiento en la entrega.

Entiende el tribunal que la demandante en reconvención puntualiza el incumplimiento de Impsa frente a la obligación de entregar, en los faltantes contenidos en el acta del 13 de febrero de 1998 (fls. 141-150 y en la falta del cable de la acometida principal.

En este punto, se harán las siguientes precisiones.

Si bien se encuentra que el acta del 13 de febrero contiene faltantes de la refinería para esa fecha, este documento, por sí mismo, no permite al tribunal dilucidar la naturaleza de cada uno de dichos faltantes para deducir de allí un eventual cumplimiento contractual de Impsa referido a la entrega mecánica.

Por eso es necesario verificar si en el acervo probatorio existen otros elementos coadyuvantes, con el fin de fijar una posición sobre el incumplimiento alegado en la demanda.

Una primera referencia la encontramos en el peritaje de los ingenieros Herrera y Restrepo, donde se hizo la juiciosa tarea de discriminar cuáles de los trabajos adicionales están relacionados en el acta de faltantes del 13 de febrero. En las letras ordinales de la respuesta a la pregunta 1 del cuestionario, encontramos que, a pesar de estar en el acta, los siguientes trabajos no constituían faltantes al objeto del contrato, por tratarse de obras adicionales: 1) Letra “d”: Drenaje bombas P-102ª y P-102b, que tiene el 4c en el listado de pendientes; 2) Letra “g”: tapones de drenajes de la línea de succión de las bombas 101 A y B, 2c en el listado de pendientes; 3) Letra “h”: tapón de drenaje entrada intercambiador de calor E-104, que tiene el número 3f en el listado de pendientes; 4) Letra “k”: tapón intercambiador de calor E-103, que tiene el número 7i en el listado de pendientes; 5) letra “l”: tapones drenajes válvulas de control, indicados en diferentes puntos del informe de pendientes; 5) Letra “m”: tapones drenajes bombas P-104 A y B, que tienen el 7i en el listado de pendientes; 6) Letra “n”: tapón válvula de drenaje 1” tambor D-101, 6h, que tiene el 6h en el listado de pendientes; 7) letra “p”: tapones en drenajes P-105 A y B, que tiene el 7c en el listado de pendientes; 8) Letra “q”: tapón línea de drenaje TK-102, que tiene el 9d en el listado de pendientes; 9) Letra “r”: by-pass de la válvula de solenoide tanque TK-102, no estaba contemplado en el diseño original, pero sí en el listado de pendientes del 13 de febrero. No dice dónde; 10) Letra “s”: montaje de dos instrumentos adicionales, aparece mención al documento de febrero 13 sin decir dónde; y 11) letra “t”: modificación de los drenajes de los 4 tanques API, aparece mención al documento de febrero 13 sin decir dónde.

En cambio, la tapa ciega en la línea de fondo de la torre T-101 (letra “i”) y la tapa ciega en la línea de fondo de la torre T-102 (letra “j”), que no habían sido ejecutados para la fecha del acta, sí formaban parte del objeto inicial del contrato y no fueron entregadas el día 12 de febrero. No obstante, en cuanto a estas, afirma el peritaje que “estando pendientes permitían hacer una puesta en marcha pero que en un lapso corto deberían ser ejecutados para llevar las instalaciones al nivel de seguridad conveniente para estas instalaciones” (pág. 11, de preguntas del cuestionario).

Si tenemos en cuenta que la terminación mecánica, de acuerdo con la página 6 del anexo 4 del pliego de licitaciones citada por los peritos, implica “que las instalaciones estén listas para operación y que las objeciones encontradas y que no se han subsanado no pondrán en peligro la seguridad de las instalaciones”, el tribunal concluye que estas tapas no impedían la entrega mecánica, porque los mismos peritos las excluyeron del grupo de obras que pudieran “ocasionar situaciones inseguras tanto para los equipos como para los operados” (pág. 10).

Sobre los demás ítem del listado de pendientes no hay una referencia específica en el expediente, pero el tribunal encontró en el material probatorio suficientes elementos de juicio para fijar una posición.

Para empezar, en la demanda de reconvención (hecho cuarto, fl. 36), dice el apoderado de Argosy:

“Vencido el plazo anterior, la sociedad Impsa Andina S.A. no hizo entrega total de la refinería a satisfacción plena de la sociedad Argosy Energy International incumpliendo en esta forma expresamente el contrato celebrado.

Mediante documento de fecha 13 de febrero de 1998, suscrito por el señor Edmundo Camargo, interventor de la obra, por Horacio Rodríguez, representante de Argosy Energy International y por el ingeniero Victo (sic) Hugo Cuerdo en representación de Impsa Andina S.A., se hizo el siguiente estado de “pendientes terminación mecánica: ...”.

A este hecho, Impsa contestó lo siguiente (fl. 70):

“El interventor del proyecto y el representante de Argosy Energy International por sí y ante sí decidieron suscribir un documento denominado “pendientes terminación mecánica”, y se lo entregaron al ingeniero actor Cuerdo quien lo recibió “para revisión” el 15 de febrero de 1998, tal y como consta en el texto del mismo documento.

Con relación a lo que se denomina en el documento como “pendientes de terminación”, en el curso de este proceso demostraremos que los mismos se cumplieron a cabalidad por Impsa Andina S.A., dentro de los plazos contractuales”.

Dice el hecho quinto de la demanda de reconvención (fl. 37):

“El día 28 de febrero de 1998 se hizo la entrega de la batería por parte de la sociedad Impsa Andina S.A. a Argosy Energy International, con el fin de que se iniciara el “arranque” de la misma. Esta entrega implicaba, en principio, la aceptación mecánica por parte de Argosy Energy International y solo se pudo realizar cuando se reemplazó el cable de la acometida principal que funcionó defectuosamente y que era responsabilidad única de Impsa.

Esta entrega de la refinería de entrada significaba un atraso en los plazos pactados de 16 días calendario, lo cual colocaba a Impsa Andina S.A. en franco incumplimiento del contrato. Este hecho fue reconocido expresamente por Impsa Andina S.A. dentro de las conversaciones previas a la liquidación del contrato”.

Contesta Impsa (fl. 70):

Es cierto que el 28 de febrero de 1998 se hizo entrega de la refinería para arranque de la misma, por cuanto hasta esa fecha se terminaron los trabajos adicionales ordenados por Argosy Energy International, que estaban relacionados con el objeto del contrato y que eran necesarios para poner en funcionamiento la microrrefinería, dentro de las mínimas condiciones de seguridad y de cumplimiento de normas ambientales. La entrega para arranque de la microrrefinería por parte de Impsa Andina S.A., implicó la total aceptación mecánica de la microrrefinería y no la aceptación mecánica “en principio” como se señaló en la demanda de reconvención”.

De aquí es posible obtener un primer elemento de juicio: la entrega mecánica de la refinería se hizo realmente el día 28 de febrero de 1998 y dicha entrega incluyó tanto los trabajos adicionales como varios de aquellos que formaban parte integrante del objeto inicial del contrato.

Recordemos que Impsa, en su respuesta al hecho cuarto de la demanda de reconvención, afirma que los “pendientes de terminación” contenidos en el documento, se cumplieron dentro de los plazos contractuales, respuesta ambigua si se considera que para Impsa el plazo del contrato se prorrogó hasta el 28 de febrero. No obstante, dice en el hecho 34 de la demanda original, que “... Impsa continuó la ejecución del contrato, alcanzando la terminación del mismo el 12 de febrero”.

Resulta relevante lo que afirma el apoderado de Impsa en la contestación a la demanda de reconvención, según lo cual “lo que se denomina en el documento como “pendientes de terminación” en el curso de este proceso demostraremos que los mismos se cumplieron a cabalidad por Impsa Andina S.A. dentro de los plazos contractuales” (se resalta).

Es decir, según entiende el tribunal, el apoderado acepta que esos “pendientes de terminación” formaban parte del objeto de la entrega mecánica, entrega que, como vimos, se hizo el día 28 de febrero de 1998. Aduce, eso sí, que esta fue hecha en oportunidad, apoyado en su tesis de que el plazo para la entrega fue objeto de prórroga, por virtud de las obras adicionales.

En los alegatos de conclusión dice el mismo apoderado que “la terminación de los trabajos se realizó el 12 de febrero de 1998”. Para explicar su afirmación, escribe:

“Obra en el expediente a folio 259 del cuaderno principal, el acta suscrita por las partes en este proceso que da cuenta de la terminación de las actividades que correspondían a Impsa. Como puede verse en dicho documento, para el 12 de febrero de 1998 se había terminado por parte de Impsa la totalidad de los trabajos que le correspondían y solo quedaban por realizar las actividades correspondientes a los que se han denominado “trabajos adicionales” y aquellas actividades que dependían de la terminación de aquellas por razones técnicas, cuya terminación se dio posteriormente. Para evidenciar lo anterior se debe comparar lo expuesto por los peritos en el dictamen pericial técnico y los que denominó Argosy como “pendientes” y podemos determinar que lo que Argosy llama pendientes no son otra cosa que los trabajos adicionales o aquellos trabajos que debían ser efectuados una vez realizados los adicionales, por razones técnicas” (pág. 11 y resalta el tribunal).

El documento del cual dice el texto transcrito hallarse a folio 259 del cuaderno principal, es, ni más ni menos, el acta del 13 de febrero que enumera los “pendientes terminación mecánica”. Es la misma acta de la que dijo Impsa en la contestación al hecho cuarto de la demanda, que “el interventor del proyecto y el representante de Argosy Energy International por sí y ante sí decidieron suscribir un documento denominado “pendientes terminación mecánica”, y se lo entregaron al ingeniero actor Cuerdo quien lo recibió “para revisión” el 15 de febrero de 1998, tal y como consta en el texto del mismo documento”. Sin embargo, según acabamos de evidenciar, en los alegatos afirma de manera tajante que se trata de un acta “firmada por las partes”, la cual da fe del cumplimiento de sus obligaciones al día 12 de febrero de 1998.

Recogiendo los elementos reseñados, sostiene el apoderado que los trabajos contenidos en el documento “pendientes terminación mecánica” del 13 de febrero de 1998 pueden clasificarse en dos grupos: un primer grupo conformado por los que llamó “trabajos adicionales”, es decir aquellos que no formaban parte del objeto inicial del contrato y, por lo tanto, que no deben ser considerados dentro de la entrega mecánica del 12 de febrero; un segundo grupo de trabajos que, estando dentro del objeto inicial del contrato, solo pudo ser objeto de entrega mecánica, “por razones técnicas”, una vez que fueron terminadas las obras adicionales. Con este planteamiento admite que sí era posible la entrega mecánica parcial, aunque la puesta en marcha hubiera de prorrogarse.

Quiere esto decir que acepta en su argumentación la existencia de faltantes que debían ser entregados, según el contrato, el 12 de febrero, pero que entregó finalmente el 28 “por razones técnicas”. Siendo que el tribunal desechó la tesis sobre la prórroga en el plazo de entrega, le correspondió a la sociedad Impsa demostrar cuáles fueron las razones técnicas que le impidieron, como fuerza mayor, realizar la entrega puntual de los faltantes no incluidos en las obras adicionales. Sin embargo no aportó prueba alguna en ese sentido para desvirtuar el incumplimiento.

Es destacable la afirmación de la demanda, según la cual “La mora en el pago de las facturas ... produjo un retraso en las actividades del contratista (que) tuvo el efecto de producir una extensión o prórroga en el plazo” aparentemente contradictoria con el hecho siguiente (el 34) que dice haberse entregado las obras el 12 de febrero.

Hay otros elementos complementarios que refuerzan la hipótesis del incumplimiento. Tales son:

1. La carta dirigida por Impsa a Argosy que obra a folio 46 del cuaderno de pruebas, donde afirma que “dado que desde el pasado 28 de febrero Impsa Andina ha dado cumplimiento con todos y cada uno de los requisitos de la terminación mecánica definidos en la página 6 del anexo 4 de los pliegos de licitación ...”.

2. La carta de Impsa del 23 de abril enviada al gerente administrativo de Argosy (fls. 52-56 ibíd), que para el tribunal constituye plena prueba del incumplimiento. Especialmente útil al proceso resulta la siguiente afirmación: “Aún con todos los inconvenientes presentados y no cumplimiento estricto a los compromisos acordados para los pagos, la totalidad de la planta lista para entrar en la puesta en marcha queda a su disponibilidad el 28 de febrero de 1998. Es decir a esta fecha de nuestra parte se da total cumplimiento con todos y cada uno de los requisitos establecidos en la página 6 del anexo 4 de los pliegos de licitación y con el listado de pendientes emitido por Argosy, para proceder a aceptar la terminación mecánica este contratista”.

3. El testigo Mojica de Impsa, aunque afirma que el 12 de febrero entregaron “lo básico”, añade que la entrega fue hecha el 28 por las obras adicionales y “terminación de detalles” (fls. 268-90).

4. El testigo Jesús Rodríguez de Argosy ratifica la versión de los pendientes terminación mecánica y relata las circunstancia del incumplimiento. No obstante haber ciertos motivos de sospecha en cuanto a su imparcialidad, dado el papel que él jugó en todo el proceso, su versión se hace más creíble por la armonía que guarda con otras pruebas del expediente (fls. 291-312).

5. El testigo Sergio Abauat, de Argosy, hace un relato pormenorizado de las circunstancias relacionadas con la falta de entrega que es coincidente, en términos generales, con las versiones de Jesús Rodríguez y del mismo Mojica.

Otro aspecto de particular importancia, planteado por Argosy, y probado en el proceso se refiere al “cable de la acometida principal”, absolutamente necesario para el arranque de la refinería, de acuerdo con la página 6 del anexo 4 de los pliegos de la licitación, donde se exige como requisito sine qua non de la terminación mecánica que todos los equipos e instalaciones eléctricas hayan sido instalados y aprobados, situación imposible sin el cable, por el cual se conduce la energía necesaria para el funcionamiento de todas las instalaciones y aparatos eléctricos de la refinería. Según los elementos de prueba, este cable tuvo una falla de aislamiento que hizo necesario su reemplazo en dos oportunidades.

Nada dice el apoderado de Impsa cuando contesta la demanda, sobre este punto específico ni da justificación alguna que permita el tribunal deducir una causa de exculpación. Sin embargo, en la carta que obra a folios 52-56 del cuaderno principal, Juan Carlos López, de Impsa, afirma que “... con la totalidad de la planta activada para entrar en la puesta en marcha el 20/02/98, se presenta en ese momento un imprevisto con uno de nuestros materiales, específicamente con el cable de la acometida principal de la refinería, el cual presenta una falla de aislamiento. Este imprevisto es ajeno totalmente a nuestro manejo y control, dado que la posibilidad de daño en un material de estos es mínima” (fl. 25).

Se insinúa en esta pieza una eventual fuerza mayor, que no fue alegada en la contestación de la demanda y cuya prueba tampoco se aportó. En las pruebas recogidas durante la actuación hay referencia al hecho de la falta del cable, pero ninguna alusión se hace a elementos de los cuales sea posible deducir la fuerza mayor.

En cambio se le ocurre al tribunal que, tratándose de una obligación de suministro a cargo de Impsa, a esta le correspondía la previsión frente a eventuales fallas en los elementos relacionados con la entrega, por ejemplo comprando un cable probado, con certificación del proveedor sobre cumplimiento de normas técnicas de calidad.

Se trata de un faltante que, por sí solo, tiene la virtualidad de generar el incumplimiento en la entrega y del que no hay prueba fidedigna de que dependiera de la realización de alguna obra adicional, según se ilustra en el peritaje.

El testimonio de Sergio Abauat en relación con el cable, si bien empleado de Impsa, es detallado y coherente y coincide con otros elementos del expediente sobre los aspectos circunstanciales, de modo que en el conjunto de la prueba se revela confiable.

Ha dicho la Corte que “es principio general de derecho civil que los contratos se celebran para cumplirse y, en consecuencia, que el deudor debe estar dispuesto a ejecutarlos íntegra, efectiva y oportunamente. La integridad está referida a la totalidad de la prestación debida, hecho o cosa; la efectividad dice relación a solucionar la obligación en la forma pactada; y la oportunidad alude al tiempo convenido” (CSJ, Cas. Civil, Sent. 03/07/63, G.J. XCVII).

Dado que estas premisas no se dieron en el caso presente, el tribunal declarará el incumplimiento de Impsa.

1.2. La multa contractual

En vista de la conclusión que antecede, es el caso que el tribunal entre a considerar la pertinencia de imponer a Impsa la multa contractual que contiene la cláusula 19 cuyo texto expresa:

“Multas: En caso de incumplimiento de el contratista en la entrega total de la obra a entera satisfacción de la compañía dentro del plazo señalado en la cláusula novena, el contratista pagará una multa equivalente al uno por ciento (1%) del valor de este contrato por cada día de demora en la entrega de la obra hasta acumular un total del diez por ciento (10%) del valor del contrato, momento a partir del cual la compañía podrá hacer uso de resolución del contrato, junto con los perjuicios moratorios y compensatorios que correspondan, causándose en tal caso la cláusula penal. La compañía podrá retener o deducir de cualesquiera pagos pendientes a favor de el contratista el total de la multa acumulada, para lo cual el contratista otorga desde ahora su consentimiento expreso”.

El primer ejercicio que debe ser afrontado consiste en interpretar el sentido exacto del texto transcrito, para desentrañar su naturaleza y, con ella, los efectos jurídicos.

La cláusula penal puede tener dos modalidades básicas: Compeler el cumplimiento de una obligación y/o indemnizar la falta de cumplimiento o el cumplimiento tardío.

Al respecto dice Luis Claro Solar:

“El objeto de la cláusula penal es asegurar el cumplimiento de la obligación principal. ... Por consiguiente la mira de los contratantes no ha sido la extinción ni la resolución de la obligación principal por medio de la cláusula penal, sino al contrario establecer un apremio que impulse al deudor al cumplimiento y puntual ejecución de la obligación ...

La cláusula penal es estipulada además con la intención de indemnizar al acreedor el daño que le ocasiona la falta de cumplimiento o el cumplimiento tardío de la obligación principal”.

Entiende el tribunal que se trata de una disposición del contrato que busca apremiar al contratista con una pena, en caso de que no haya hecho la entrega mecánica de la totalidad de los elementos cuyo suministro, fabricación, construcción y montaje le fueron encomendados de acuerdo con la cláusula segunda y con los documentos integrantes del anexo 1.

Dado que la entrega era necesaria para que Argosy asumiera la puesta en marcha de la refinería, se comprende la necesidad de que fuera total y no parcial, con la salvedad ya vista de que podrían quedar algunos pendientes menores que no afectaran ese objetivo ni la seguridad de las instalaciones y personas.

El artículo 1592 del Código Civil, es del siguiente tenor:

“La cláusula penal es aquella en que una persona, para asegurar el cumplimiento de una obligación, se sujeta a una pena que consiste en dar o hacer algo en caso de no ejecutar o retardar la obligación principal”.

Como se ve, resulta evidente que la norma del contrato contiene una cláusula penal, que busca asegurar la prestación principal del contrato, imponiendo una medida sancionatoria en caso de retardar el cumplimiento de la entrega mecánica, dispuesto por las partes para el día 12 de febrero de 1998. De esta manera, cada día de retraso implicaría una multa del 1% del valor del contrato, sin exceder el 10%.

La primera consecuencia consiste en que se trata de una cláusula compatible con el cumplimiento de la obligación principal, según lo establece el artículo 1594. Es decir, que la pena puede ser exigida aunque se haya ejecutado la obligación principal, como sucedió en nuestro caso. Esto es consistente con el hecho de que se incurra en la pena por el cumplimiento retardado.

Por otra parte, observa el tribunal que el contrato contiene una disposición que llama “cláusula penal”, la cláusula 18, diferente de la multa, dispuesta para el caso de falta de cumplimiento total o parcial de “el contratista a cualesquiera de sus obligaciones contractuales”. Se trata esta de una norma que busca la reparación en caso de incumplimiento, correspondiente al 20% del valor estimado del contrato.

Esto indica claramente que la relación negocial estaba regida por dos tipos de penas: una moratoria, por el simple retardo, y otra indemnizatoria, en caso de incumplimiento. En relación con esta última nada se demandó, porque el acreedor hizo uso de la alternativa consignada en la parte final del artículo 1600 del Código Civil y, por eso, no será objeto de análisis.

En cuanto a la concurrencia de solicitar en la demanda la cláusula penal y de la indemnización de perjuicios, dijo la Corte, interpretando el alcance del artículo 1600 del Código Civil:

“La avaluación convencional de los perjuicios o cláusula penal, según la ley “es aquella en que una persona, para asegurar el cumplimiento de una obligación, se sujeta a una pena que consiste en dar o hacer algo en caso de no ejecutar o retardar la obligación principal” (C.C., art. 1592). Este concepto pone de manifiesto que la pena convencional puede cumplir diversidad de funciones, tales como la de servir de apremio al deudor, de garantía o caución, o de estimación anticipada de los perjuicios ...

Para evitar un doble pago de la obligación, en principio no puede exigir el acreedor, a la vez la obligación principal y la pena (C.C., art. 1594); tampoco puede solicitar el cúmulo de la pena y la indemnización ordinaria de perjuicios, porque ello entrañaría una doble satisfacción de los mismos, salvo que así se haya estipulado, o que la pena convenida sea de naturaleza moratoria, pues en uno y otro eventos sí puede pedirse acumuladamente tales reclamaciones (C.C., art. 1600)” (CSJ Cas. Civil, G.J.T. CLII, 2393).

Este criterio es ratificado posteriormente por la misma corporación, en sentencia de casación donde reproduce el texto transcrito y donde, además, complementa el concepto en los términos siguientes:

“Esa es la razón para que la ley ... solamente por vía de excepción, en tanto medie un pacto inequívoco sobre el particular, permita la acumulación de ambos conceptos (pena y perjuicios), evento en el que, en consecuencia, el tratamiento jurídico deberá ser diferente tanto para la pena como para la indemnización, y donde, además, la primera dejará de ser observada como una liquidación pactada por anticipado del valor de la segunda, para adquirir la condición de una sanción convencional con caracterizada función compulsiva, ordenada a forzar al deudor a cumplir los compromisos por él adquiridos en determinado contrato” (CSJ. Cas. Civil, G.J.T. CCXL, 2479).

El tribunal acoge estos conceptos de la Corte por encontrarlos justos y adecuados a una sana inteligencia de la regulación legal. En consecuencia, considera técnicamente correcta la acumulación de peticiones de multa e indemnización de perjuicios, tal como se planteó en la demanda de reconvención.

La demandante en reconvención ha pedido, como consecuencia de la declaratoria del incumplimiento en la entrega, que el tribunal “condene a Impsa S.A. a pagar la suma de $ 173.838.668 a favor de la sociedad Argosy Energy International, equivalentes al valor de la multa establecida en la cláusula décimo novena, a razón de un (1%) del valor total del contrato y hasta un 10% del mismo, ocasionada por la demora en la entrega de la obra que debió realizarse el día 12 de febrero de 1998 y que solo se entregó el día 28 de febrero del mismo año”. (fl. 44 cdno. ppal.).

Dadas las consideraciones que anteceden, el tribunal accederá a esta petición de la demanda.

1.3. El daño del horno en la fase de secado

Una vez que fue hecha la entrega mecánica el día 28 de febrero, se inició la fase de secado del refractario. Como bien lo explicaron los peritos Herrera y Restrepo, entre sus componentes la refinería tiene un horno y un intercambiador de calor que en los planos figura con la nomenclatura E-105. El calor producido en la cámara de combustión del horno es trasmitido por convección, en los gases de la combustión que pasan a través de los tubos del intercambiador para aumentar la temperatura del crudo.

La cámara de combustión del horno está revestida por una capa de aislante y una de refractario que, en nuestro caso, fueron instaladas por la firma Erecos. Ese refractario debe ser curado o secado antes de iniciar la puesta en marcha de la refinería, operación esta que se inició luego de la entrega mecánica. El refractario es secado con el calor producido por el quemador del horno, sin inyectarle aún el crudo, de manera que para evitar que los gases de la combustión dañen los tubos del intercambiador por falta de un agente conductor, en el procedimiento de secado el intercambiador se llena de agua.

Este era el procedimiento que se estaba adelantando el día 03 de marzo, cuando se detectó una fuga de agua. Hecha la inspección pudo constatarse que el líquido había pasado del intercambiador a la cámara de combustión a través de las uniones de los tubos con la placa, ocasionando el daño del refractario.

A raíz de esta situación cada parte ha tratado de explicar la causa del fenómeno desde su perspectiva particular. Argosy afirma que se trata de un defecto de fabricación mientras que para Impsa el problema se originó en un diseño defectuoso de la unión.

Para entender el problema tendremos que empezar por decir que en el proceso de fabricación se utilizó la unión expandida, que consiste, como lo indica su nombre, en expandir la boca del tubo para que selle contra la placa, de manera que el crudo no pase a la cámara de combustión o no se escape a través de la pared posterior del intercambiador.

Las diferentes versiones confluyen en que la unión de la placa con el tubo se concibió en el diseño como expandida, aunque, según el peritaje, los planos no contienen esa indicación. No obstante para el tribunal resulta claro que fue el tipo de unión de diseño, porque así lo llevan a concluir las diferentes versiones de las partes. Recordemos, además, que el ingeniero Ángel M. Díaz afirmó haber previsto la unión expandida por considerarla técnicamente adecuada y que estuvo presente, en su calidad de interventor; en las pruebas que se hicieron durante el proceso de fabricación y particularmente en la prueba hidrostática de hermeticidad de las uniones. Si a esto añadimos que, según el peritaje, se trata de una decisión que es responsabilidad del diseñador, debe considerarse despejada cualquier duda al respecto.

Esto localiza el debate sobre la causa del paso, en el punto de si la unión escogida por Argosy era la adecuada para este tipo de construcción o si, más bien, la fuga de agua se produjo por un defecto en el acoplamiento de las piezas.

Sobre el tipo de unión dijo el ingeniero Ferrer que cuando le consultaron si el expandido mecánico era suficiente, “la respuesta fue no, en las altas temperaturas especialmente en las altas presiones se requiere una soldadura de sello adicional” (fl. 470, cdno. ppal.). De la misma opinión fueron los peritos Herrera y Restrepo, para quienes “teniendo en cuenta las temperaturas de diseño del horno no es recomendable ni técnicamente adecuado el uso de las juntas solamente expandidas, ya que durante el trabajo a las temperaturas de operación del horno se pueden presentar aflojamiento de los tubos y por consiguiente fugas desde el lado cuerpo a través de la placa tubular”.

En las aclaraciones dijeron:

“Dadas las condiciones de altas temperaturas de operación en el fluido de proceso del horno H-101 (715 grados F), el tipo de unión más recomendable para la junta tubo-placa tubular era la unión expandida y soldada como la del esquema (e) de la figura PFT-121.1 del código Asme sección I o las juntas soldadas de los esquemas (f) y (g) de la misma figura” (pág. 15).

Sin embargo, sostienen que “se debe tomar nota de que aunque no se utilizó una junta (tubo placa) expandida y rebordeada o, expandida y soldada, esto no implica que necesariamente la junta tiene que fallar en la puesta en marcha del horno, aunque sí podría llegar a hacerlo prematuramente durante la operación” (pág. 25).

Si bien el tribunal considera que hay prueba de que la unión expandida puede fallar por las altas temperaturas de operación de la refinería y que, por lo tanto, es recomendable aplicarle un cordón de soldadura que asegure su estabilidad, lo cierto es que resulta impertinente entrar en el debate, porque esta específica hipótesis se refiere a una alta presión y a altas temperaturas, que solo se producen cuando la refinería está en operación, caso en el que, por la necesidad de las condiciones del proceso, la placa y los tubos pueden alcanzar 800ºF.

Sin embargo, hay certeza de que el horno estaba frío o en proceso de secado cuando se presentó el paso del agua, evento en el cual el calor producido por el quemador se encuentra muy por debajo de la temperatura de diseño del horno. Esto nos lleva necesariamente a descartar la posibilidad de que la causa inmediata del daño hubiera sido el error de diseño de la unión.

Se logra esta conclusión con base en lo dicho por el mismo ingeniero Ferrer, que merece toda la credibilidad del tribunal por su carácter imparcial y por su alta calificación técnica, quien contestó a la pregunta de si consideraba posible que se presentaran problemas en el expandido con el horno frío, contestó: “No, yo no creo, por una y media es la presión, luego si pasa la presión de prueba de una y media, trabajando la presión de diseño no debe tener ninguna fuga, es una prueba que se hace para garantizar el sello” (fl. 472, íd.).

Por otra parte, en la respuesta a la pregunta del tribunal sobre por qué falló la unión tubo-placa con el horno apagado o en proceso de precalentamiento, el peritaje sostiene:

“Aunque es difícil precisar la causa de la falla de la unión entré el tubo y la placa sin que se hubiera encendido el horno o en proceso de precalentamiento, dado que no se hizo ninguna investigación al respecto ni por el personal da Impsa Andina S.A. ni por el de Argosy Energy International en el momento de detectar las primeras fugas a través de las bridas del horno el 19 de febrero de 1998, ni cuando se presentaron las fugas anormales detectadas durante el proceso de precalentamiento en marzo 1º de 1998, es muy poco probable que una junta tubo-placa tubular que se haya efectuado adecuadamente en la planta se afloje por efectos del transporte hasta su sitio final” (pág. 16).

¿Entonces, por qué falló? Los mismos peritos se pronuncian sobre la causa, de la siguiente manera:

“Los daños que sufrió el horno H-101 durante la puesta en marcha y operación del mismo se debieron a las fugas de agua a través de la unión tubos-placa tubular del intercambiador del horno, debido al mal diseño y mal método de ejecución en la fabricación” (pág. 1, respuesta a las preguntas del tribunal).

Como el tribunal encontrara cierta ambigüedad, sobre este punto especifico pidió aclaración preguntando a qué se referían con la expresión “mal método de ejecución en la fabricación”, a lo que respondieron:

“El mal método de fabricación expresado en la respuesta a la pregunta 3 del cuestionario original para el peritaje, se refiere solamente al caso del expandido de la unión tubo-placa tubular y se hizo la afirmación por lo siguiente:

a) Sustentación: las juntas expandidas del horno presentaron fugas aún antes de prender el horno (lo que podría haber causado aflojamiento de las juntas tubo-placa tubular si se hubiera presentado en excesivo calentamiento de los mismos) tal como se detectó el día 19 de febrero de 1998, en el sitio de la refinería Santana en Toroyaco. Se concluye que hubo un defecto en la ejecución del expandido de las juntas por un mal método de fabricación en las plantas, lo que ocasionó las fugas después de recibido el equipo en la microrrefinería y a pesar de que se había hecho una prueba hidrostática en la planta de Impsa Andina antes de su despacho.

b) Fundamentación y precisión: Las juntas que se ejecute correctamente por expandido no se aflojan ni presentan fugas debido al proceso de transporte del equipo desde las plantas de fabricación hasta su destino final. Si las juntas expandidas se aflojaran por efectos del transporte sería requerido la ejecución de una prueba hidrostática de las calderas pirotubulares, sobre todo las que son solamente expandidas y rebordeadas, después del transporte final, desde las fábricas hasta su destino final, lo que no se hace, como se puede constatar preguntando a los fabricantes de calderas tales como Comesa S.A. o Calderas Continental Ltda. en la ciudad de Bogotá o a cualquier otro fabricante nacional o extranjero. Las calderas nuevas se llenan de agua y se prenden sus quemadores, tal como se reciben de los fabricantes” (pág. 17).

Así, aceptando que el expandido de los tubos formaba parte del proceso de fabricación de la refinería y reconociendo, luego del análisis antecedente, que el diseño no fue la causa del daño, no puede el tribunal menos que acoger la conclusión de los señores peritos en el sentido de atribuir ese daño a un defecto de fabricación y, con ello, endilgar la responsabilidad por el hecho a Impsa Andina S.A.

No obstante la conclusión antecedente, el tribunal negará las pretensiones de responsabilidad derivadas de este incumplimiento, por dos motivos básicos.

El primero, porque, en cuanto al valor de los arreglos, después del daño Argosy celebró con la convocante un contrato para la reparación del horno y aceptó pagarle por ello, a pesar de sostener que la causa del daño era imputable a Impsa. Y no resulta eficaz la argumentación de que la contratante tenía apremio por los arreglos, no solo porque ningún reclamo o salvedad hizo en su momento, sino porque persiste, en la contestación de la demanda que hace confesión, en reconocer la deuda adquirida y su voluntad de pagarla.

En otras palabras, no cuestiona la validez del contrato desde la perspectiva de un vicio del consentimiento (como el error o la fuerza) ni propone excepciones enervantes de la pretensión de pago. Bien por el contrario, reafirma su reconocimiento y su voluntad de cancelar la obligación.

En este aspecto considera útil el tribunal hacer la transcripción de las manifestaciones pertinentes en los hechos de la demanda y en su contestación, así:

Hecho 45: “Para efectuar las reparaciones del horno H-101, Argosy contrató con Impsa, como trabajo adicional al objeto y alcance del contrato pero complementario de este, la ejecución de dichas tareas” fl. 6, cdno. ppal.).

Contestó Argosy:

“Es cierto”.

Hecho 48: “Una vez efectuadas por parte de Impsa y recibidas a satisfacción las labores correspondientes por Argosy, este ... manifestó que solo reconocería y pagaría por este concepto ... la suma de $ 15.391.600”.

Contestó Argosy:

“Es cierto lo relacionado con el valor de las obras adicionales que fueron reconocidas por Argosy en comunicación CONT-98-165 de fecha mayo 14 de 1998”.

Hecho 49: “Aún a pesar de reconocer la obligación de pagar aunque en una cifra inferior a la establecida por la reparación del horno, de manera injustificada y unilateral se abstiene de pagarla”.

Contestó Argosy:

“No es cierto. El contratista no ha facturado ni presentado la cuenta de pago”.

La segunda razón por la que este incumplimiento no producirá condena, está en el hecho de que la demandante en reconvención, Argosy, no hizo demostración alguna relacionada con rubros distintos del perjuicio, en cuanto a su naturaleza y cuantía. Apenas alcanza el tribunal a intuir que fue necesario cambiar el refractario o que se retrasó la puesta en marcha de la refinería, pero no encuentra asidero alguno para deducir con precisión su naturaleza o su valor.

1.4. El daño del horno en la fase de operación

Como se sabe, en este aspecto dentro del proceso fue practicado un experticio técnico que llegó a las siguientes conclusiones:

1. La causa del daño del horno en esta fase se debió a un error de diseño de la cámara de combustión que no permite la liberación de calor que se concentra en las paredes del refractario hasta llegar a su punto de fusión.

2. El diseño de las paredes del horno (refractario) es inadecuado.

3. El control del quemador es de tipo proporcional que no es adecuado debido a la alta inercia que presenta el proceso.

Este peritaje fue objetado, por el apoderado de Argosy. Dicha objeción versa sobre dos aspectos del peritaje, a saber: 1. La falla en la fase de secado y 2. La falla en la fase de operación (pág. 15 del escrito de objeción).

La primera objeción, donde no precisa suficientemente el error y su concepto, no deja de producirle extrañeza a este tribunal dado que, como se explicó, los peritos concluyen “que hubo un defecto en la ejecución del expandido de las juntas, por un mal método de fabricación en las plantas”. (pág. 17, preguntas auto 25). Es decir, que el señor apoderado está objetando la conclusión de los peritos basado en las mismas razones de la conclusión. Sin más análisis, deberá ser desechada.

La segunda objeción, precedida de varias consideraciones, la hace consistir el apoderado en que “es claro y evidente que la razón de las fallas del horno en abril y agosto del 98, fueron debidas primordialmente a una calibración errónea e incompleta del quemador del horno, que derivó en un sobre-ajuste severo, no aforado, en el seteo del punto de alto fuego del quemador del horno H-101, y no a las supuestas deficiencias de diseño como erróneamente han enfocado su dictamen los peritos” (pág. 15 del escrito de objeciones).

Con el fin de probar el error pidió un dictamen pericial para “verificar la mayor capacidad del sistema de regulación y bombeo del quemador del horno H-101, a fin de demostrar que los puntos de seteo fijados en marzo, abril y agosto, en 12 y 14 puntos de la válvula S3-7C, efectivamente permiten un gasto de combustible por encima de la máxima especificación establecida por diseño para ese equipo, ya que el contratista estaba obligado a entregar el equipo cumpliendo una especificación, tanto máxima (calor de liberación) como operativa (calor de absorción) y no cumplió ninguna de las dos” (pág. 17 del escrito de objeción).

Posteriormente, dio alcance a su escrito en memorial donde ratifica sus reparos al trabajo pericial.

El peritaje rendido para probar el error grave, hizo las siguientes consideraciones:

1. La capacidad volumétrica del horno es la adecuada para permitir una combustión completa.

2. Las dimensiones del horno en operación, garantizan la seguridad de las paredes del refractario.

3. El quemador F10-15 está sobredimensionado, dado que tiene capacidad para quemar hasta 30 galones/hora, lo cual hace que se mantenga en una posición de seteo entre 2.0 y 2.5 en una escala de 0 a 18.

4. “Según testimonios” y la bitácora del proceso, en la operación del horno se sobrepasó su especificación calórica, con seteo entre 5 y 14 y gasto de combustible superior a los 20 galones/hora.

5) Dado que al quemador no se le hicieron ajustes, la forma de la llama “debió haber sido irregular, como también la combustión, generando puntos calientes en algunos sitios del horno que rebasaron la temperatura de fusión de los refractarios” (pág. 14).

6) Durante las pruebas de arranque, no se hicieron las calibraciones requeridas en el sistema de control, “dando como resultado que el quemador operara con caudales de combustible muy superiores a los requeridos por diseño y se originaran temperaturas que superaron los límites de fusión de los refractarios y carcasa del horno” (pág. 23).

Ahora bien. La objeción cuestiona el funcionamiento del quemador y plantea la omisión de Impsa en cuanto a su calibración, sosteniendo que ha debido fijar unos puntos de seteo que no superaran las necesidades de diseño del horno, vale decir, 11 galones/hora y 1.600.000 BTU/hora.

El peritaje rendido por los expertos de la Universidad Nacional afirma, según se dijo, que el quemador está sobredimensionado y que durante la operación del horno se sobrepasó su especificación calórica.

La calibración del quemador, según lo entiende el tribunal, fue adecuadamente realizada por los funcionarios de Premac, la firma representante de la marca Gordon-Piatt, en lo que tiene que ver con la eficiencia de la combustión. Aunque de esto hay prueba en el expediente no se entrará en el análisis del punto, por considerar que no está en discusión.

Por eso la primera precisión que deberá hacer el tribunal, se refiere a que la objeción no está cuestionando el adecuado funcionamiento del quemador sino el hecho de que no hubiera sido calibrado, en operación automática, para que no sobrepasara las temperaturas de diseño del horno y, por lo tanto, no fundiera el refractario.

Deberán, entonces, clarificarse dos aspectos: 1) La obligación contractual; 2) La calibración del quemador, frente al diseño del horno.

En cuanto al primer punto, como ya se explicó, la obligación principal de Impsa se limitaba a la entrega mecánica de la refinería y, en lo particular, la terminación mecánica suponía que el quemador estuviera debidamente instalado, montado y funcionando correctamente. Por lo tanto, el hecho de que Argosy hubiera dado, como lo dio, su aceptación a la entrega mecánica da fe del cumplimiento de la contratista en este aspecto.

Pero además, remitiéndonos a la página 29 del trabajo de los ingenieros Herrera y Restrepo, vemos que las labores que la objeción hecha de menos en Impsa, no le estaban asignadas contractualmente, porque según el anexo 4 de los pliegos, no correspondían a la etapa de la terminación mecánica de la refinería sino a la de “aceptación provisional”, que se produce cuando ha culminado el período de pruebas o preoperación. El tribunal hace una especial relevancia de los siguientes requisitos de la fase de “aceptación provisional”:

1. Todos los sistemas funcionen en la opción de “automático”.

2. Los puntos de ajuste (set points) de los instrumentos hayan sido llevados a sus valores definitivos.

3. Los sistemas funcionen en estado estable.

4. Se haya comprobado que el desempeño de los sistemas corresponda a lo establecido en las especificaciones.

Estas labores corresponden a la fase operativa de la refinería que, según se explicó detalladamente, había sido asumida por Argosy.

No obstante ser esta razón suficiente para descartar la responsabilidad de Impsa, no comparte el tribunal las conclusiones de la objeción y, en lo pertinente, las del trabajo pericial que buscó probarlas, razón por la que declarará no probada la objeción por error grave planteada por Argosy.

Para resolver este punto, el tribunal, previamente, explicará el marco técnico de su decisión.

Argosy tomó la determinación de producir diesel, con el fin de auto-abastecer sus necesidades de consumo en la batería de Toroyaco en el departamento del Putumayo. Para estos efectos contrató al ingeniero Ángel M. Díaz con el fin de que diseñara una microrrefinería que transformara petróleo crudo en diesel, con una producción esperada de 3.500 galones de diesel diarios.

Con base en unos estudios de laboratorio que Argosy le proporcionó, relacionados con las características y propiedades del crudo que sería procesado, el ingeniero Díaz diseñó una planta con la capacidad de producción requerida.

El proceso industrial de refinación en que se basó el diseño, consiste en lo siguiente: para producir el diesel es necesario que el crudo alcance un nivel de temperatura específico, que está determinado por las conclusiones de los exámenes de laboratorio. En este caso, esos exámenes indicaron que la temperatura de producción debería ser de 715º F a la salida del horno, temperatura óptima a la que el petróleo se descompone en gases, nafta, diesel y fondos, estos últimos re-utilizables como combustible para el proceso de calentamiento del crudo (reciben ese nombre porque su mayor peso los deposita en el fondo de la torre de destilación).

Por lo tanto, la planta tendría que ser capaz de producir 3.500 galones de diesel diarios, con el crudo a 715º F, lo cual exigía en el diseño la determinación de una fuente de calor y de un mecanismo para transferirlo al crudo. La fuente es el quemador, que se instala dentro del horno o cámara de combustión, y la transferencia se hace a través del intercambiador. Al respecto afirmaron los señores peritos Herrera y Restrepo, que “la cantidad de energía calórica calculada por el diseñador a suministrar por el horno, para elevar la temperatura del crudo precalentado desde una temperatura de 365º F hasta la temperatura de 715º F, es de 1.600.000 BTU/hora (dato de diseño). Esta energía la da la combustión de aproximadamente 11 galones/hora de “fondos”.

Teniendo el dato de la potencia que era necesaria para elevar el calor del crudo, el ingeniero Díaz escogió el quemador Gordon-Piatt con capacidad para consumir 24 galones/hora de combustible y una liberación de calor máxima de 3.490.800 BTU/hora (ver anexo 6 del peritaje). Como primera cosa, aprecia el tribunal que, en relación con la necesidad de potencia, la capacidad del quemador es excesiva. Esto tal vez halle su explicación en que se trata del modelo más pequeño producido por esa casa fabricante.

Ahora bien ¿Cómo previó el diseñador el mecanismo de regulación de la temperatura? El mecanismo de regulación estaba concebido para ser automático, aunque contemplaba la opción manual, y su funcionamiento se puede describir así, para los efectos del fallo: un sensor de temperatura ubicado a la salida del horno (llamado termocupla) envía la señal a los controles del quemador para aumentar la potencia, si la temperatura del crudo está por debajo de 715ºF, o para disminuirla en caso contrario. Entre mayor sea la diferencia, la orden será más drástica.

Explicado lo anterior, es oportuno preguntar ¿Por qué se quemó el horno? La respuesta obvia es “porque recibió más calor del que podía resistir”. Es lo que los trabajos periciales llaman la temperatura de cono pirométrico. Este nivel de calor se produjo porque los controles electrónicos aumentaron la potencia del quemador, debido a un mensaje de la termocupla instalada a la salida del horno, que detectó un nivel de temperatura inferior al requerido. Sobre esto no solo no hay duda, sino que tampoco hay discusión.

El tribunal encuentra totalmente convincente la tesis expuesta por los señores peritos Herrera y Restrepo, por lo que desecha la hipótesis de un error grave, en el sentido de que la falla presentada durante la operación se debió a un error de diseño de la cámara de combustión. Si asumimos que los diferentes elementos de la cadena de regulación de la temperatura (termocupla, controles y quemador) estaban funcionando correctamente, tendremos que concluir que las características del horno no guardaban correspondencia con las necesidades del sistema: la planta debía producir 3.500 galones/día y todos los elementos de ese sistema, con excepción del horno, estaban respondiendo a esa necesidad.

Los dos peritajes coinciden en lo siguiente: 1) El tiempo de inercia del sistema era muy alto; 2) Los mecanismos de control eran insuficientes.

En cuanto a la inercia, el tribunal ha entendido que su concepto corresponde al tiempo que transcurre entre la respuesta y el efecto de la respuesta. Es decir, cuando la termocupla envía la señal a los mecanismos de regulación estos aumentan o disminuyen la potencia del quemador, pero su respuesta, que es inmediata, solo produce el efecto esperado en el crudo luego de transcurrido un lapso, correspondiente a lo que demora el calor en llegar al intercambiador y ser transferido. Por eso cuando la termocupla advierte que se han sobrepasado los 715º F y envía la señal de reducir la potencia, el quemador la baja en el acto, pero la inercia hace que la temperatura siga subiendo, lo cual se traduce en que, mientras el calor producido llega al intercambiador y se transfiere al crudo, el poder calorífico se está “almacenando” en las paredes del horno. Si el horno tuviera la posibilidad de liberar ese calor transmitiéndolo de manera rápida a un agente conductor, la temperatura de las paredes del horno no subiría hasta el nivel de fusión del refractario.

Al respecto de la inercia, dijeron los peritos de la Universidad Nacional:

“El tiempo muerto (la inercia) es la propiedad de un sistema físico para que la respuesta a un cambio de señal se retarde en su efecto. Para el horno de la microrrefinería, un cambio en la apertura de la válvula se observa en un cambio de temperatura del crudo caliente. La longitud de la trayectoria desde el quemador hasta el sensor TT101 y la velocidad de movimiento de los gases (producto de la combustión) y fluido constituyen el retardo.

Un intercambiador de carcasa y tubo, como el empleado en la planta, presenta un tiempo muerto considerable” (pág. 22).

Lo anterior hace que la eficiencia del sistema sea baja, porque es baja la relación entre el nivel de calor producido y el nivel de calor trasmitido, dado que un gran porcentaje se pierde, en el tiempo de inercia, a través de las paredes del refractario.

Es cierto, según lo expresaron los dos peritajes, que la capacidad volumétrica del horno era adecuada a las características del quemador, pero esto no se refiere a su resistencia a la temperatura sino a la cantidad de oxígeno necesario, por unidad de volumen, para que la combustión sea completa, y a las medidas de la cámara de combustión frente al tamaño de la llama.

En este momento es útil hacer una precisión. Ya se explicó que de acuerdo con el diseño, la potencia necesaria para mantener la temperatura del crudo a 715º F corresponde a 1.600.000 BTU /hora, que se logran con un consumo de combustible de 11 galones/hora. Esto es cierto, asumiendo que la temperatura del crudo permanezca estable en 715º F. Pero sucede que si se encuentra por debajo de dicho valor, la respuesta deberá ser más drástica con el fin de llevar la temperatura a las necesidades del proceso, lo que significa que se aumentará la potencia del quemador y, con ella, el consumo de combustible que tendrá que ser superior a 11 galones/hora. Como la inercia es tan alta, aunque la termocupla transmita el mensaje de que el crudo ya logró el nivel de calor esperado y aunque el quemador reduzca su potencia, el calor seguirá llegando por un tiempo adicional y rebasará el nivel requerido, de manera que nuevamente la termocupla le dirá al quemador que baje la potencia. Esto seguirá sucediendo hacia arriba y hacia abajo, cada vez con menor margen, hasta que se dé una relativa estabilidad en la temperatura del crudo.

Ahora. Con base en el testimonio del señor Edmundo Camargo, testigo de alta credibilidad por ser un tercero frente a las partes, por su exposición espontánea y por su muy alta experiencia en la operación de este tipo de plantas, el tribunal concluye que los sistemas de control estaban funcionando correctamente en el momento del daño y que el tamaño de la llama era el correcto, lo que desvirtúa la afirmación de los peritos de la Universidad Nacional quienes suponen que “el tamaño de la llama debió haber sido irregular ... generando puntos calientes en algunos sitios del horno que rebasaron la temperatura de fusión de los refractarios” (pág. 14).

Se transcribe lo pertinente del testimonio del señor Camargo:

“Doctor Cabrera: ¿Y ese mecanismo (de regulación automática de la temperatura) estaba funcionando perfectamente o presentó algún defecto que usted hubiera determinado?

Doctor Camargo: Allá a la planta se operó a 770 715 grados de salida del horno en automático y eso trabaja bien, hasta la noche que salió fuego por encima del horno, trabajando en automático y controlando esa temperatura ...

Doctor Cabrera: ¿En el momento en que usted dice que fue avisado que estaba saliendo llama por el horno, miró los indicadores de temperatura?

Doctor Camargo: Sí y todos estaban correctos. Los operadores vieron salir la llama y no apagaron la planta, ellos primero me consultaron, a los cinco minutos, llevaría 15 minutos y todo se dejaba manejar, lo que estaba en automático todo estaba bajo control yo pude haber dejado la máquina 10 horas más así. Eso no perturbó ninguna condición de operación ...

Doctor Cabrera: ¿...cómo estaba el tamaño de la llama?

Doctor Camargo: Por la medida que tiene el quemador uno la ve normal.

Doctor Cabrera: ¿Puede ver el tamaño de la llama?

Doctor Camargo: Sí puede uno ver bastante parte de la llama” (fls. 319-320 del cdno. ppal.).

Coincide con esta versión, la de Héctor Alzate funcionario de Premac, quien, además de dar fe sobre la calibración del quemador, afirmó que “este sistema estaba funcionando bien porque trabajaba de acuerdo a lo que registra la termocupla, la señal que le envíe al control de temperatura, el control de temperatura estaba bueno, la termocupla estaba buena, y el sistema de modulación estaba bueno”.

Entonces, si el sistema de regulación de la temperatura estaba funcionando correctamente y el tamaño de la llama era normal, resultaba inexorable que la potencia del quemador llevara el refractario al punto de fusión, para poder cumplir con las exigencias del proceso. Si se hiciera ineludible limitar el poder calorífico de la llama para prevenir el daño del horno, ello significaría cambiar las condiciones de operación de diseño, prueba definitiva para concluir que hubo error de concepción en cuanto a las características del horno.

Todo lo anterior nos lleva al segundo punto que habíamos prometido tratar: los mecanismos de control de la temperatura. Si la inercia es alta y solo hay una termocupla a la salida del horno, habrá una ausencia total de información sobre las condiciones de calor en la cámara de combustión y en el intercambiador que impedirá prevenir el daño. Siendo este un aspecto vulnerable del sistema y siendo conocida la temperatura de fusión del refractario, debieron existir mecanismos de información suficientes que permitieran detectar el peligro para el revestimiento del horno.

El peritaje de la Universidad Nacional sostiene:

“5.6.6.

Adicional al control principal y antes de realizar el arranque del equipo se ha debido identificar los puntos donde se pudo de (sic) afectar la seguridad del horno H-101 al ser aplicadas las estrategias de control como es el caso de las paredes del horno (techo y laterales). Para el caso del horno H-101 se debe incluir un control en cascada para proteger las diferentes zonas del horno, para ello se deben instalar diversos sensores y transmisores de temperatura, de tal manera que cuando las condiciones críticas se superen, actúe alguna acción de control y de accionamiento de alarmas.

El diseño original del horno H-101 no contempló sensores de temperatura que la protegieran por sobre-temperaturas en puntos críticos” (págs. 22 y 23).

De la misma opinión fueron los ingenieros Herrera y Restrepo:

“En la condición de operación anterior, se requería de algún tipo de medición de la temperatura de las paredes de la cámara de combustión, para poder controlar el quemador y protegerlas de una subida excesiva de temperatura” (pág. 16).

Dicen también en la complementación de su trabajo, a una pregunta formulada por el tribunal:

“El sistema de control puede ser más o menos sofisticado para lograr una mayor o menor estabilización de la temperatura del elemento a calentar y para regular la velocidad de respuesta del quemador. Los sistemas de control pueden contener herramientas matemáticas internas proporcionales, derivadas e integrales. El grado de complejidad del sistema de control escogido, dependerá de la exactitud que requiera el cumplimiento del parámetro prefijado, en este caso los 715ºF, en el crudo y por otra parte, de las consecuencias que puedan acarrear los cambios bruscos de potencia del quemador como respuesta a las variaciones de la temperatura del fluido a calentar” (pág. 7).

Finalmente agregan:

“Es de anotar que aunque los ingenieros consultores de Argosy Energy International insistieron permanentemente en que no eran necesarias en el diseño original, el horno actual tiene termocuplas en tres sitios diferentes de la zona de radiación del horno (hogar), para controlar los incrementos excesivos de temperatura en las paredes de la cámara de combustión y así poder evitar el daño del refractario, al aumentar la potencia del quemador para atender los requerimientos del proceso.

Como el control automático del quemador es del tipo comúnmente usado en calderas, cualquier cambio en la temperatura de los crudos que haga incrementar la potencia del quemador acarrea problemas, porque este demora su funcionamiento en niveles de potencia altos, por falta de una respuesta alta en la temperatura de los crudos”.

... El diseño no contempló ningún sistema de seguridad para proteger el horno en el caso de temperaturas elevadas del revestimiento” (págs. 13-14).

Todo lo cual lleva al tribunal a la conclusión que, en este aspecto, también hubo un error de diseño que contribuyó, concausalmente, a los daños que se presentaron en la fase de operación.

En consecuencia con las consideraciones que anteceden, el tribunal se abstendrá de declarar el incumplimiento contractual de Impsa por este aspecto y negará también las pretensiones consecuenciales.

1.5. Las fallas en los intercambiadores E-105, E-103 y E-104

En el hecho 8 de la demanda de reconvención, Argosy manifestó que el día 9 de junio de 1998 y cuando la refinería ya había empezado a producir diesel, se presentó un pase en el intercambiador E-105, después de solo 2 días de operación de la planta; que una vez revisó el equipo, encontró que estaba suelta y lo floja la tornillería del cabezal flotante del intercambiador; que, dado esto, resolvió revisar los demás intercambiadores encontrando tres tornillos cortos y sueltos en el E-103 y falta del empaque del cabezal flotante en el E-104; que la causa fue la deficiencia en la construcción y montaje de la refinería y que la planta reinició operación el día 16 de junio. Impsa negó la certeza de tales afirmaciones.

Al respecto, el tribunal debe decir que existe una presunción a favor de Impsa, por el hecho de que la refinería fue recibida a satisfacción por Argosy el 28 de febrero de 1998 y luego de cumplidas las fases posteriores, dio la aceptación final el día 10 de abril del mismo año. Por lo tanto, para desvirtuar esa presunción, Argosy ha debido aportar una prueba fidedigna de que esas fallas posteriores son imputables a la contratista y no lo hizo. En el expediente solo encontró el tribunal, solitarias, las afirmaciones del demandante. Pero, aún probada la causa del daño, Argosy tampoco se preocupó por aportar elementos que permitieran llegar a una convicción sobre la naturaleza de un eventual perjuicio y sobre su cuantía. Por lo tanto, en este aspecto, no habrá pronunciamiento favorable a las pretensiones de la demanda.

1.6. Incumplimiento de las obligaciones accesorias: planos de construcción y manual mecánico de la refinería

Sostiene Argosy en su demanda, que Impsa no le entregó el manual mecánico de la refinería en medio magnético ni los planos de construcción en papel y medio magnético, tal como se lo imponía la letra “l)” de la cláusula segunda del contrato. Impsa replica en la contestación que esas obligaciones sí se cumplieron.

El tribunal, en cuanto a los planos de construcción, hará más delante el análisis, pero solo en relación con la factura B-0532, con el fin de resolver la pretensión de pago contenida en la demanda inicial. En cuanto el manual mecánico, tiene dos observaciones: la primera, que el texto del contrato no dice que deba ser aportado en medio magnético. Esto surge de una mala lectura de la cláusula, seguramente inducida por no atribuirle su verdadero valor a la puntuación de la base; la segunda, que, por tratarse de una afirmación indefinida, la prueba de su cumplimiento le correspondía a Impsa y no cumplió con la carga.

No obstante lo dicho, la demanda de reconvención no contiene una pretensión específica para que se ordene el cumplimiento de estas obligaciones de dar, razón por la que el tribunal se abstendrá de referirse al tema en la parte resolutiva del laudo.

1.7. Pago de las facturas 723, 736 y 762, libradas por Argosy

Pide el demandante en reconvención que se ordene el pago de las facturas 723, 736 y 762 a las que se refiere en el hecho 14. Impsa afirma en la contestación, que tal hecho no es cierto. También la demanda menciona la factura 763, que aparece en el folio 272 del cuaderno de pruebas 1, pero las pretensiones la ignoran y por eso el Tribunal se abstendrá de hacer pronunciamiento al respecto.

En cuanto a las demás, la primera observación que debe hacerse es que la 762 aparece erróneamente en el hecho 14 mencionada con el número 732, gazapo este que no ofrece dificultad, porque la descripción de su contenido no deja dudas al respecto.

El concepto de cada factura se explica así: la 723 pide el reembolso por utilización de 1.7 horas de helicóptero; la 736 pide el pago de la multa acordada en el otrosí 01 del 22/01/98, a cargo de Impsa; la 762 pide el reembolso del valor de los materiales entregados a Impsa y la mitad del valor de los servicios técnicos prestados por el instrumentista Fabio Castillo.

El tribunal no accederá a esta pretensión de la demanda de reconvención, con base en el siguiente análisis, advirtiendo en primer lugar que tales documentos no son facturas cambiarias de compraventa y no constituyen prueba alguna en contra del demandado sino simples afirmaciones de Argosy, dado que no tienen la aceptación del deudor ni algún otro principio de prueba en su contenido. Por lo tanto, demostrar la existencia de las obligaciones a que aluden esos documentos era carga que pesaba sobre la demandante para obtener una decisión favorable.

En relación con la factura 736, se observa que proviene del acuerdo consignado en el otrosí 01/98 (fls. 33-34). En ese documento las partes acordaron que la extinción de esta deuda se haría por el modo de la compensación y no a través del pago, habiendo autorizado Impsa para que ese valor fuera deducido del último instalamento. Por lo tanto, esta pretensión será denegada no sin antes advertir que la factura B-0532 librada por Impsa para el pago final, incluyó, en un acto de honestidad, el descuento del valor correspondiente.

A folio 264 del cuaderno de pruebas 1 aparece la factura 762 de fecha abril 8 de 1998, en la cual se dice que se envía según acuerdo previo, pero no obra en el expediente prueba de la existencia de acuerdo alguno que dé al tribunal certeza sobre el origen o causa de la reclamación. Apenas aparece una mención anónima a folio 265 de cuaderno de pruebas 1, que no merece consideración del tribunal.

Finalmente, en cuanto a la factura 723, tampoco hay prueba sobre un eventual acuerdo o petición de Impsa, ni siquiera sobre el hecho de que personal de esta empresa hubiera utilizado los servicios. De los documentos obrantes a folios 261 y 262 del cuaderno 1 de pruebas, es imposible inferir cualquier información útil a la causa de la demandante en cuanto a la existencia de la obligación que pretende cobrar.

En consecuencia con la denegación del pago de las facturas, tampoco accederá a la petición de condena por los intereses moratorios del capital, a las cuales se refiere la quinta pretensión consecuencial de la demanda de reconvención.

2. Las pretendidas obligaciones de Argosy

Para efectos del fallo, el tribunal ha clasificado las hipotéticas obligaciones de Argosy, de la siguiente manera: 1. Obligaciones del contrato 01/97; 2. Obligaciones en los otros contratos.

2.1. El contrato 01 de 1997

• Pago oportuno de las obligaciones dinerarias

— Del objeto inicial del contrato

Mora en el pago de las facturas B-0371 y B-421 y falta de pago de la factura B-0532.

La factura B0371 del 19 de diciembre de 1997, correspondiente al tercer pago del precio del contrato, por valor de $ 347.677.336, aparece al folio 38 del cuaderno 1 de pruebas, y fue recibida por Argosy el 5 de enero de 1998, según se infiere del folio 8 del dictamen pericial contable y del anexo visible al folio 67 del mismo dictamen.

A pesar de que en la demanda se afirma que esta factura fue pagada en 30 de enero de 1998, el tribunal encuentra que lo fue el día 26 de enero del mismo año, según se deduce del folio 9 del dictamen pericial contable.

La factura B0421 del 19 de enero de 1998, correspondiente al cuarto pago del precio del contrato, por valor de $ 347.677.336, aparece al folio 40 del cuaderno 1 de pruebas y fue recibida por Argosy el 22 de enero de 1998, según se infiere del folio 8 del dictamen pericial contable.

La misma factura fue pagada el 13 de febrero de 1998, según se deduce del folio 9 del dictamen pericial contable y del anexo visible a folios 81, 83 y 84 del mismo dictamen.

La factura B0532 del 22 de marzo de 1998, por valor de $ 320.994.688, correspondiente al pago final del precio del contrato, aparece al folio 47 del cuaderno 1 de pruebas y fue recibida por Argosy el 1º de abril de 1998, según se infiere del folio 8 del dictamen pericial contable y del anexo visible al folio 86 del mismo dictamen.

Esta factura no ha sido pagada hasta la fecha del presente laudo, según lo acepta el apoderado judicial de Argosy, al contestar los hechos 24 a 31 de la demanda, por las razones allí reseñadas.

El señor apoderado judicial de Argosy, al contestar los hechos 10 a 31 de la demanda principal, manifestó reiteradamente que Impsa no había dado cumplimiento oportuno a los requisitos que para el pago de las dos anteriores facturas exige la cláusula 11ª del contrato, ni a los que particularmente, según el mismo contrato, requiere el pago final, al que se refiere la factura B0512 del 22 de marzo de 1998, previstos por los literales k) y l) de la cláusula segunda y aparte final de la cláusula décima, así como tampoco “a lo expresamente exigido para dicho pago por la cláusula vigésima primera del contrato celebrado”.

El tribunal, habida consideración de que el anterior reparo del apoderado judicial de Argosy tiende a infirmar el incumplimiento contractual que a su representada le imputa Impsa, estima conveniente y necesario hacer, desde ahora, el correspondiente pronunciamiento, previo el examen de las pruebas que guardan relación con el punto, las cuales se mencionan a continuación:

Testimonio de Jesús Rodríguez Atehortúa, visible a los folios 291 a 312 del cuaderno principal 1, quien fue gerente del proyecto por parte de Argosy (fl. 291).

Este testigo hace sobre lo que es materia de estudio, entre otras, las siguientes afirmaciones:

a) “Como gerente del proyecto me correspondió revisar la facturación que Impsa presentada a Argosy, ver los detalles que tenía, aprobarla para que Argosy procediera al pago” (fl. 299).

b) “... es decir, si Impsa pasaba una cuenta y se consideraba que la cuenta estaba a la realidad y había un atraso en el pago, eso era una cosa en la cual yo no tenía ninguna acción” (fl. 299).

c) Al ser preguntado sobre lo que él revisaba a las cuentas presentadas por Impsa, para darles el visto bueno, respondió: “Revisábamos las cantidades de obra realizadas, si se habían hecho los trabajos y si se habían cumplido los requisitos que según el contrato tenían que llenar para la presentación de cada factura. Impsa facturó las facturas que tenía que hacer (fl. 299).

d) Al ser preguntado para que precisara si las facturas se hicieron en debida forma, contestó: “Yo me temo que sí, desde el punto de vista contractual creo que sí” (fl. 300).

e) Al ser preguntado nuevamente si para dar el visto bueno a las facturas debía verificar si Impsa estaba cumpliendo con lo señalado en el contrato, respondió:

“sí” (fl. 300).

f) El mismo testigo, al ser preguntado, si Impsa, hecha la anterior verificación, o “esa cotejación”, tenía derecho o no a lo cobrado en las facturas, en desarrollo del contrato, respondió: “Yo creo que en este momento tengo duda de que la última factura de ellos, que no la pudieron presentar, sino después de que se les dio la aceptación de la refinería, tengo muchas dudas, ellos presentaron esa factura pero no que se le haya dado un visto bueno, no recuerdo” (fl. 300).

Testimonio de Alfonso Mojica, visible a los folios 268 a 290 del cuaderno principal 1, quien intervino en el contrato como responsable de la parte técnica de Impsa, en el manejo de la ingeniería, compras y manejo del contrato (fl. 269).

Este testigo manifestó, en su declaración, que lo relativo a la facturación del contrato estuvo a su cargo, como se deduce de las siguientes preguntas y respuestas:

“Doctor Cabrera: Cuéntenos si usted tenía alguna función en nombre de Impsa en la parte relacionada con la facturación a Argosy” (fl. 271).

Doctor Mojica: Si esa actividad era parte de la responsabilidad de la dirección técnica de Impsa, de la cual yo era director (fl. 271).

Doctor Cabrera: Cuéntenos si con la facturación que usted presentaba a Argosy incluía los anexos que exigía el contrato (fl. 272).

Doctor Mojica: Sí (fl. 272).

Doctor Cabrera: Usted era el responsable de que esa facturación llegara en debida forma a Argosy (fl. 272).

Doctor Mojica: Sí (fl. 272).

Al testigo se le puso de presente la cláusula 11ª del contrato, y una vez que la leyó, se le preguntó si los anexos de que se habla allí fueron agregados a las facturas y dio la siguiente respuesta: “Recurriendo a mi memoria diría que sí, que todas las facturas fueron presentadas en orden, con sus anexos y no recuerdo que nos hubieran dicho: falta un papel y por eso no pago” (fl. 272).

El mismo testigo, al ser preguntado sobre los motivos del retardo en los pagos, por parte de Argosy, respondió, que las facturas se presentaban en tiempo y no se cancelaban en el término que decía el contrato, “pero que yo recuerde en ningún momento nos dijeron: No, es que no están completos los documentos, no es válido esto, le hago una glosa, no recuerdo” (fl. 278).

El oficio enviado a Argosy, con fecha 7 de enero de 1998, por Ángel M. Díaz, diseñador e interventor del proyecto y por Horacio Rodríguez, jefe del proyecto de refinería, relacionado con la factura 0371, correspondiente al pago del tercer instalamento del precio del contrato, en el cual se califica el avance de la obra, que es requisito para el pago y se conceptúa “que este avance satisface la condición exigida para el tercer pago a Impsa en el otrosí del contrato que fue aceptado por Impsa en Barranquilla en la fecha de esta visita” (fl. 68 del dictamen pericial contable).

A los folios 69 a 78 del dictamen pericial obran, como anexos de la factura 0371, otros documentos que, a juicio del tribunal, sirven de soporte al avance de que trata el oficio mencionado, pero no a los restantes requisitos que se necesitan para el tercer pago, según la cláusula 11ª del contrato.

El oficio G.P.C. 153-000/OBAQ-08 del 19 de enero/98, dirigido a Argosy por Impsa, visible al folio 80 del dictamen pericial contable, relacionado con la factura B-0421, correspondiente al cuarto instalamento del pago del precio del contrato, en la cual se informa que Impsa ha entregado en la batería de Toroyaco “los materiales de fabricación en nuestra planta de Barranquilla”, que es, según la modificación hecha a la cláusula 10ª del contrato, por medio del otrosí fechado el 22 de enero de 1998, requisito para el cuarto pago del instalamento del contrato.

Sin embargo, este oficio no anuncia el envío de ninguno de los documentos que, según la cláusula 11ª del contrato, son necesarios para el pago del cuarto instalamento del precio del contrato (acta de avance de la obra firmada por el interventor, copias de las planillas quincenales de pago del personal de la obra en Toroyaco, con copia de los certificados de los aportes parafiscales correspondientes).

Acta de aceptación final de la refinería de fecha 10 de abril/98 , visible a los folios 101 del dictamen pericial contable y 79 del cuaderno 1 de pruebas, relacionado con la factura B-0532 del 22 de marzo/98 por valor de $ 320.994.668 correspondiente al instalamento del pago final del valor del contrato.

Póliza de seguro de cumplimiento para particulares CUM2-00/62 y sus correspondientes anexos, visible a los folios 114 a 119 del cuaderno de pruebas 1 y 104 a 106 del dictamen pericial contable, relacionada con la factura B-0532 del 22 de marzo /98, correspondiente al instalamento del pago final del valor del contrato. Esta póliza fue enviada por Impsa, a Argosy, por medio de la nota G.P.C. 1530074BAB-98, del 24 de marzo, visible al folio 99 del dictamen pericial contable.

Certificado de limpieza, de fecha 15 de abril/98, firmado por Argosy y por Impsa, visible a los folios 103 del dictamen pericial contable y 50 del cuaderno de pruebas 1, relacionado con la factura B-0532 del 22 de marzo/98, por valor de $ 320.994.688, correspondiente al instalamento del pago final del valor del contrato.

Declaración del contratista, de fecha 18 de marzo/98, exonerando a la compañía “de toda responsabilidad, obligación y/o reclamo de personal propio, proveedores y subcontratistas relacionados con la ejecución de la obra”, visible al folio 100 del dictamen pericial contable relacionado con la factura B-0532 del 22 de marzo/98, por valor de $ 320.994.688, correspondiente al instalamento del pago final del contrato. Esta declaración de exoneración fue enviada por Impsa a Argosy mediante nota G.P.C.-1530074BAB-98 del 24 de marzo de 1998 (fl. 99 del dictamen pericial contable).

Las anteriores pruebas, al ser analizadas como preceptúa el artículo 187 del Código de Procedimiento Civil, no permiten concluir que Impsa haya dado cumplimiento total a la cláusula 11ª del contrato en la fecha de presentación de las facturas.

En efecto, los testimonios de Jesús Rodríguez Atehortúa y Alfonso Mojica, transcritos en su parte esencial únicamente dan fe, de manera general y abstracta, de la revisión que ellos hacían a las facturas que Impsa presentaba a Argosy, sin suministrar detalles concretos, de modo claro y preciso sobre “los comprobantes o documentos de soporte”, que a cada una de las tres precitadas facturas debían anexarse, según lo dispuesto en la cláusula 11ª del contrato, y sin que tampoco informaran sobre el examen hecho, en particular, a cada uno de los tales “comprobantes o documentos de soporte”. La circunstancia anotada resta credibilidad a los referidos testimonios y los distancia del principio llamado por la doctrina “razón del dicho”, o mejor “razón de la ciencia del dicho del testigo”, conforme al cual para que el testimonio tenga eficacia probatoria es indispensable que el testigo suministre, en forma clara, detallada y completa, las circunstancias de tiempo, modo y lugar que hagan verosímil el hecho sobre el cual depone.

A lo antes dicho, es preciso observar que el testigo Jesús Rodríguez Atehortúa puso en duda que él hubiera dado el visto bueno a la última factura, esto es, a la B0532, correspondiente al pago final del valor del contrato, hecho este que contribuye a demeritar la eficacia probatoria de los testimonios de que se ha hecho mención.

El oficio enviado a Argosy, con fecha 7 de enero de 1998, visible a folio 68 del dictamen pericial contable relacionado con la factura B0371, correspondiente al tercer pago del valor del contrato, y los documentos que, como anexos a esta factura, obran a los folios 69 a 78 del mismo dictamen pericial contable, solo prueban, como ya se dijo, el avance de la obra, pero no los restantes requisitos que para el tercer pago exige la cláusula 11ª del contrato (copias de las planillas quincenales de pago del personal de obra en Toroyaco, con copia de los certificados de los aportes parafiscales correspondientes y relación de subcontratistas aprobados por la compañía).

El oficio G.P.C. 153-000/OBAQ-08 del 19 de enero de 1998, dirigido por Impsa a Argosy, visible al folio 80 del dictamen pericial, relacionado con la factura B-0421, correspondiente al cuarto instalamento del pago del precio del contrato no anuncia, como ya se anotó, el envío de ninguno de los documentos exigidos por la cláusula 11ª del contrato, de las cuales ya se hizo referencia para decir en qué consisten.

No obstante, debe decirse que el hecho de que Argosy haya pagado las facturas B-0371 y B-0421, sumado a las constataciones del dictamen pericial contable y al conjunto de todas las pruebas que acaban de relacionarse, constituye para el tribunal prueba fehaciente del cumplimiento de los mencionados requisitos, lo cual, en todo caso, es insuficiente para determinar el momento preciso de ese cumplimiento y, por lo tanto, para deducir la mora en el pago.

Con base en lo dicho, se concluye: a) Impsa no demostró, como le correspondía, los elementos circunstanciales de la entrega de los anexos referidos en la cláusula 11 del contrato, para el tercer y cuarto pagos; b) No se probó la mora de Argosy en el pago de las referidas facturas, porque para ello se hacía necesario demostrar previamente la ocurrencia del momento a partir del cual se iniciaba el plazo acordado en el contrato para el pago; c) No hay causación de intereses moratorios a cargo de Argosy, porque al no existir mora en el pago, no hay lugar, por parte de Impsa, al cobro de indemnización de perjuicios, que en este caso se traducen en intereses (C.C., art. 1617), pues uno de los efectos de la mora es permitir cobrar perjuicios (arts. 1610 y 1615 ibíd.) y como ella no se probó, no hay lugar al cobro de perjuicios.

Por lo que hace a la factura B0532 del 22 de marzo de 1998, por valor de $ 320.994.688, correspondiente al último instalamento del pago del precio del contrato, cuya cancelación con los respectivos intereses moratorios solicita el apoderado judicial de Impsa, es preciso anotar que la cláusula 11ª del contrato exige para su pago, la anexión por parte de Impsa, de los siguientes documentos:

1. Acta de aceptación final de la refinería.

2. Garantía de fabricación y estabilidad de la obra.

3. Planos de construcción.

4. Copias de las planillas quincenales de pago del personal de la obra en Toroyaco, con copia de los certificados de los aportes parafiscales correspondientes.

5. Certificado de limpieza.

6. Declaración en la que el contratista, una vez recibido el pago final, exonera a la compañía de toda responsabilidad, obligación y/o reclamo personal propio, proveedores y subcontratistas, relacionados con la ejecución de la obra.

De los anteriores documentos, hacen parte del proceso los señalados en los numerales 1º, 2º, 5º y 6º, y faltan los de los numerales 3º y 4º, cuya omisión trae para Impsa las mismas consecuencias señaladas frente a las facturas B0371 y B0421: la inexistencia de la mora y la no causación de intereses moratorios.

No obstante, y sin perjuicio de los pronunciamientos que en adelante se harán frente a las demás pretensiones de las demandas principal y de reconvención, encuentra el tribunal que los documentos que obran en el proceso, relacionados con la factura B0532, cumplen los requisitos exigidos en el contrato y que, de otra parte, allegados los anexos faltantes, será viable para Impsa exigir el pago dentro del plazo estipulado. Dicho pago, entonces, queda sometido a estas dos condiciones: a) La entrega por parte de Impsa a Argosy de los “planos de construcción”, exigidos por la cláusula 11ª del contrato para el pago final del valor del mismo, ajustados a las exigencias de la cláusula 31 del contrato y b) la entrega, por parte de Impsa a Argosy, de las “copias de las planillas quincenales de pago de personal de obra en Toroyaco, con copia de los certificados de los aportes parafiscales correspondientes”.

Mayor permanencia en obra.

Los hechos 52 a 59 de la demanda principal informan que Impsa, como consecuencia de la reparación del horno, debió permanecer en la obra en exceso de lo previsto en su oferta, un total de 35 días, comprendidos en el lapso que va del 28 de febrero del 98 al 10 de abril de 1998, fecha en que se suscribió el acta de aceptación final; que, en razón a que la reparación del horno obedecía a fallas atribuibles al diseño que del mismo suministró Argosy, esta, además de la suma pactada, debía reconocer a Impsa los gastos y costos por la mayor permanencia de su personal en la obra, con el fin de atender los trabajos correspondientes a los daños del horno, los cuales ascienden, según Impsa, a $ 51.229.323 que Argosy manifestó que únicamente reconocía 9 días por la mayor permanencia de Impsa en la obra, por cuyo concepto solo pagaba la suma de $ 13.173.254 la cual se ha negado a cancelar, no obstante que su pago debía efectuarse, por un mayor valor, el 16 de abril de 1998.

El tribunal, ante la situación planteada, y habida consideración de que Impsa no allegó al proceso prueba alguna tendiente a demostrar los hechos en que basa su pretensión, estima que es el caso de dar por probada la suma de $ 13.173.254 como la retribución que Argosy debe pagar a Impsa, por la mayor permanencia del personal de esta en la obra. Las pruebas, todas provenientes de Argosy, son:

1. La comunicación CONT. 98-165 de mayo 14/98, dirigida por Argosy a Impsa, uno de cuyos apartes reza: “De su cargo, por mayor permanencia en la obra, aceptamos 4 días por el trabajo adicional de soldaduras, 3 días por razón del paro armado y 2 días adicionales por tiempo de arranque de la refinería, por un valor total de $ 13.173.254”.

2. La anotación que bajo el título “mayor permanencia en la obra”, aparece en el folio 85 del cuaderno 1 de pruebas y que corresponde a uno de los anexos de la carta mencionada en el número precedente.

3. Por la inclusión de la partida de $ 13.173.254 por concepto de “mayor permanencia en la obra”, en el “resumen y estado actual del saldo del contrato” (fl. 91 del cdno. 1 pruebas), que corresponde a un anexo de la carta auténtica de junio primero de 1998 (fl. 90, íd.).

4. Por la confesión de su apoderado judicial, al contestar el hecho 55 de la demanda principal.

Este tiempo adicional en la obra correspondía a la obligación original de Impsa dentro del objeto inicial del contrato, de acompañar la puesta en marcha y la operación de la planta. Por eso deberá ser considerada como una prestación que se rige por las normas del contrato 01/97.

Según el hecho 56 de la demanda principal, la mayor permanencia en obra debió ser pagada el 16 de abril de 1998; pero como en el expediente no existe ninguna prueba sobre el particular, según se ha anotado, Impsa debe, siguiendo la orientación de la cláusula 28 del contrato, elaborar la correspondiente factura y presentaría a Argosy, sin necesidad de anexos, para que esta la cancele dentro del término previsto por la cláusula 11.

— Las obras adicionales.

Los trabajos adicionales, a que se refieren los hechos 35 a 42 de la demanda principal, aparecen detallados en la tabla 1 de que da cuenta el folio 85, del cuaderno 1 de pruebas del expediente. Estos trabajos fueron solicitados por Argosy y aceptados por Impsa según se desprende de la comunicación CON98-15, del 14 de mayo/98, visible al folio 82 del cuaderno de pruebas 1 del expediente, dirigida por el gerente administrativo y financiero de Argosy al gerente de proyectos de Impsa, en uno de cuyos apartes se lee: “Si bien es cierto que hasta el 28 de febrero se realizaron obras adicionales solicitadas por Argosy su ejecución fue simultánea con el trabajo que adelantaba Impsa para cumplir el faltante de la obra”.

El apoderado judicial de Argosy, al contestar el hecho 35 de la demanda principal, dice que es cierto “lo de los trabajos adicionales”.

El precio de estos trabajos fue fijado por Impsa, y aceptado por Argosy, en $ 17.409.594, según lo revela la ya citada comunicación CONT. 98-165, otro de cuyos apartes expresa: “Las obras adicionales por los conceptos que se detallan en la tabla 1 por un valor de $ 17.409.594 son reconocidos en su totalidad a cargo de Argosy”. Igual conclusión surge de la tabla 1, correspondiente a “Obras adicionales y sobrecostos”, visible al folio 85 del cuaderno 1 de pruebas del expediente.

La naturaleza de estos trabajos adicionales surge de los elementos integrantes de los mismos, los cuales aparecen discriminados en la tabla 1 del folio 85 del cuaderno de pruebas 1, y tienen por objeto, según su misma naturaleza, complementar las obras del contrato 01/97, como se deduce de su contenido; y por tanto, hacen parte del mismo, como que su realización encuentra apoyo en la cláusula 28, en concordancia con la cuarta, conforme a la cual el contratista en la ejecución de la obra se ceñirá, “a las aclaraciones o modificaciones posteriores que se hagan durante el desarrollo de este contrato” que es precisamente la inferencia que surge de lo manifestado por el representante legal de Argosy, en la ya citada comunicación del 14 de mayo de 1998, al reconocer que las obras adicionales fueron solicitadas por Argosy.

La suma de dinero ($ 17.409.594), correspondiente a trabajos adicionales, no ha sido pagada por Argosy, como lo confiesa su apoderado judicial al contestar el hecho 40 de la demanda principal (CPC, art. 197). No obstante, considera el tribunal que Impsa debió presentar factura de cobró de conformidad con la cláusula 28 del contrato, para ser pagada dentro del término a que alude la cláusula 11 del mismo. Como no se aportó prueba de la radicación de la factura y, por lo tanto, de que el pago debió hacerse el 16 de abril de 1998, como lo afirma el apoderado judicial de Impsa en el hecho 39 de la demanda principal, es el caso de que Impsa, de acuerdo con la cláusula 28 del contrato, elabore la correspondiente factura y la presente para su pago a Argosy sin necesidad de anexos.

— Reparación del horno H-101

Los hechos 44 a 51 de la demanda principal dan cuenta del daño del horno H-101 de la microrrefinería, cuya reparación Argosy contrató con Impsa, como trabajo adicional al objeto y alcance del contrato 0197, pero complementario de este, afirmación que acepta el apoderado judicial de Argosy, al contestar el hecho 45 de la demanda principal, por lo cual se infiere que las partes contratantes acordaron que este trabajo sería regido por las normas del contrato original.

Dice también la demanda, que el precio de la reparación fue fijado por Impsa, previo acuerdo con Argosy, en la suma de $ 18.774.970, la cual sería pagada el 16 de abril de 1998 y que Argosy, una vez efectuada la reparación del horno, desconoció el acuerdo anterior sobre el precio de la misma y manifestó que solo reconocería la suma de $ 15.391.600, que se ha negado a cancelar.

Ante la falta de convenio escrito y de otras pruebas sobre el valor de la reparación del horno y su fecha de pago (abr. 16/98), se impone llenar este vacío con la comunicación CONT.98-165 del 14 de mayo de 1998 dirigida por Argosy a Impsa en la cual se lee: “Con respecto al sobrecosto por reparación del horno de $ 18.774.970, reconocemos únicamente los costos relacionados con el trabajo de soldadura adicional solicitado por nosotros por valor de $ 15.391.600”, (fl. 83 del cdno. 1 de pbas.).

El mismo valor de $ 15.391.600, por reparación del horno, reconocido por Argosy, frente al de $ 18.774.970, presentado por Impsa, surge del examen de las “obras adicionales y sobre costos” relacionadas en la página 85 del cuaderno 1 de pruebas, donde se discrimina el valor cobrado por Impsa ($ 18.774.970) y el valor reconocido por Argosy ($ 15.391.600).

A falta de otras pruebas, esta última cifra ($ 15.391.600), a juicio del tribunal, es la adeudada por Argosy, por la reparación del horno, por cuanto no existen en el expediente medios de convicción que induzcan a considerar la suma de $ 18.774.970, como deuda a cargo de Argosy, por el concepto indicado; y para lograr el pago de la suma de $ 15.391.600, el cual no se ha efectuado, conforme a la comunicación de que dan cuenta los folios 82 a 84 del cuaderno 1 de pruebas y a la confesión que se infiere de la contestación dada por el apoderado judicial de Argosy a los hechos 48 a 51 de la demanda principal, Impsa debe elaborar la correspondiente factura, según lo dispuesto por la cláusula 28 del contrato, y presentarla a Argosy sin necesidad de anexos.

Desde la entrega, Argosy tendrá un plazo para el pago de 15 días calendario, de acuerdo con la cláusula 11 del contrato.

— Obtención de los permisos ambientales

Los hechos 86 y 87 de la demanda principal dan cuenta de que Argosy, por virtud de la cláusula 16 del contrato, se obligó a “Obtener los permisos ambientales para la ejecución de la obra” y que esa obligación fue incumplida, por cuanto no lo hizo “en la forma y tiempo debidos”.

Del oficio del 14 de marzo de 2000, proveniente del Ministerio del Medio Ambiente (fls. 508-510 del cdno. ppal. 2), no solo no es posible inferir la violación de la cláusula 16 del contrato sino que, bien por el contrario, se deduce que Argosy cumplió las reglamentaciones ambientales para la ejecución de la obra.

El señor apoderado de Impsa dice en sus alegatos:

“De acuerdo con la opinión del Ministerio del Medio Ambiente, Argosy cumplió con los requisitos necesarios para la construcción de la microrrefinería, pero incumplió los necesarios para la operación del proyecto” (pág. 17).

Aunque el mismo oficio del Ministerio del Medio Ambiente, certifica haber recibido la resolución de Corpoamazonía relativa al permiso provisional de emisiones atmosféricas, el contenido de la obligación contractual de la cláusula 16, se refiere a la obtención de “los permisos ambientales para la ejecución de esta obra” (fl. 21, cdno. pbas. 1). Por eso no comparte el tribunal la idea del apoderado según la cual esta obligación es comprensiva de la fase operativa de la microrrefinería. La “ejecución” de la obra es antecedente a la operación de los equipos. En otras palabras, si la obra no ha sido ejecutada no puede entrar en operación.

De otra parte, el apoderado judicial no adujo, en respaldo de su imputación, ninguna prueba que demuestre que Argosy, en la ejecución de la obra, violó las normas legales ambientales, hecho que de resultar cierto lo hubiera podido comprobar por medio de certificación expedida por la autoridad competente, prueba que no allegó ni obra en el proceso.

Resulta obvio para el tribunal que la obligación contractual a la que nos estamos refiriendo, debe tener un sentido conmutativo dentro del contrato, sentido que se explica por el hecho de que Impsa no podía adelantar las obras en campo, sin que se hubieran cumplido las normas ambientales que son de orden público. Pero ejecutada la obra con el amparo de las autoridades, en la operación de la planta bajo la responsabilidad exclusiva de Argosy, desaparece el legítimo interés contractual para demandar su cumplimiento, lo cual no obstaría para que cualquier ciudadano adelantara otras acciones en defensa del medio ambiente.

Para el tribunal, por lo tanto, constituye prueba suficiente del cumplimiento de la obligación, el oficio del 14 de marzo de 2000 dirigido por la oficina jurídica del Ministerio del Medio Ambiente al secretario de este Tribunal de Arbitramento, visible a los folios 508 a 510 del cuaderno principal 2.

En este oficio se informa al tribunal sobre el cumplimiento de las normas ambientales por parte de la contratante y sobre sus gestiones de orden legal “con respecto al proyecto de la batería Toroyaco” y la acogida favorable a las mismas por parte del Ministerio del Medio Ambiente por ajustarse a la normatividad legal ambiental, sin que se haga reparo alguno al proceder de Argosy.

• Entrega de diseños y especificaciones adecuados

En la demanda, pide Impsa que se declare el incumplimiento contractual de Argosy por “haber suministrado unos diseños básicos que no eran los adecuados para el proceso de construcción a cargo de Impsa Andina S.A.”.

Luego de afirmar, en el hecho 84, que Impsa ejecutó el contrato ciñéndose a las especificaciones suministradas por Argosy, en el 85 sostiene que después de ejecutado el contrato “se comprobó” que había errores de diseño, lo cual “ocasionó serios problemas al contratista en las labores de construcción” (fl. 9, cdno ppal.).

Argosy responde que no es cierto el hecho (fl. 57 ibíd.).

Para empezar, esta pretensión carece en absoluto de un soporte fáctico que le dé al tribunal elementos para discernir una causa jurídica en esta petición. Impsa ni aportó ni pidió pruebas ni aprovechó las decretadas, para superar esta limitación.

Resulta evidente que a la convocante se le contrató para realizar unas obras específicas que, en efecto, realizó, según dice la misma demanda, conforme con las instrucciones de la contratante. Sin embargo, haciendo abstracción de todas estas reflexiones, menos aún se vislumbra cómo pueda haber un perjudicado por los efectos del diseño, distinto del propio Argosy.

Lo único que puede hacer el tribunal, es manifestar que no entiende cómo unos errores de diseño, a pesar de que ocasionaron serios problemas al contratista durante la construcción, solo vienen a ser detectados, meses después, cuando la obra se encuentra totalmente ejecutada. Pero además Impsa había participado en una licitación, presentó una propuesta, discutió los aspectos técnicos y aceptó las especificaciones sin haber hecho reparo alguno.

Esta pretensión será denegada.

• Acta de liquidación

El apoderado judicial de Impsa imputa a Argosy el incumplimiento adicional al contrato 01/97, por cuanto esta, según lo expuesto en los hechos 92 a 94 de la demanda principal, en el acta de liquidación final del contrato dedujo, por sí y ante sí, los perjuicios que consideró le había causado Impsa con ocasión de la ejecución del mismo, los cuales procedió a descontar del saldo que Argosy adeuda a Impsa, por razón de dicho contrato.

La liquidación del contrato 01/97, de la cual se ocupan los documentos obrantes a los folios 90 a 95 del cuaderno 1 de pruebas, es un acto unilateral de Argosy, que por no haber sido suscrito ni aceptado por Impsa, no tiene fuerza vinculante ni produce efectos jurídicos en su contra. Por lo tanto no puede considerarse la hechura de la liquidación como un incumplimiento del contrato por parte de Argosy.

2.2. Los otros contratos

• La orden de trabajo 7373

En virtud de las reglas generales que gobiernan los contratos y, particularmente, en aplicación de la cláusula 28 del contrato suscrito por las partes, para el tribunal las obras adicionales se rigen por las disposiciones del contrato principal, siempre que guarden una relación directa o indirecta con su objeto y mientras este no se haya agotado. En caso contrario se tratará de una relación autónoma, con regulación propia, salvo que las partes hayan acordado que la nueva relación será regida por las normas del negocio original, como explicó el tribunal, por ejemplo, que sucedió con las primeras obras de reparación del horno H-101.

En cualquier caso, la ley no exige solemnidad alguna para la celebración del contrato de obra, el cual es consensual y nace a la vida jurídica cuando hay acuerdo en el objeto y en el precio. La prueba del negocio es libre y por tanto podrá demostrarse mediante cualquiera de las formas probatorias que contempla el Código de Procedimiento Civil (Sección Tercera, tít. XIII, pruebas, arts. 174 al 301).

El contrato nuevo e independiente genera obligaciones para ambas partes. Para el contratante la obligación de pagar el precio en el plazo y forma convenidos. Para el contratista la obligación de realizar la obra encomendada de acuerdo a las especificaciones pactadas.

Este tribunal considera que la orden 7373 constituye un contrato independiente del contrato 01/97, porque no guarda relación con el objeto inicial de construir y montar una refinería y puesto que, además, para la fecha del acuerdo ya se había agotado este objeto y suscrito el acta del 10 de abril de 1998, de aceptación final de la obra. Por otra parte, tampoco hay evidencia que lleve al tribunal a concluir que las partes acordaran la aplicación de las normas del contrato primitivo al nuevo negocio, como si se tratara de un contrato de suministro cuyas prestaciones son indefinidas en el tiempo.

Así, tenemos que Argosy produjo la orden de servicios 7373 del 30 de abril de 1998 por valor de US$ 37.931, la cual tenía como objeto la realización por parte de Impsa de nuevas reparaciones del horno H-101 de la microrrefinería. Se acordó que el pago se efectuaría en dos instalamentos, cada uno por el 50% de su valor. En consecuencia Impsa presentó la factura por el segundo 50%, la cual no ha sido pagada por Argosy. Todos estos hechos fueron aceptados por Argosy Energy International en la contestación de la demanda y por lo tanto constituyen prueba de confesión al tenor de lo dispuesto en el artículo 197 del Código de Procedimiento Civil.

En la orden de servicios se estableció que la fecha de iniciación de las obras sería el 5 de abril de 1998, con terminación el 25 de mayo; que la moneda de pago sería en pesos colombianos a la tasa representativa del mercado de la fecha de la factura y que el pago debería hacerse 30 días después de la presentación de la factura, condiciones todas estas también admitidas por la convocada, según ya se dijo, en la contestación de la demanda.

De acuerdo con la demanda la factura fue presentada el día 9 de junio de 1998. Sin embargo en la contestación se niega la veracidad de este hecho, afirmando que la factura fue recibida por Argosy el día 16 del mismo mes.

El tribunal encuentra que la factura en mención fue entregada por Impsa a Argosy, el día 16 de junio de 1998, hecho que está probado tal como se desprende del dictamen contable presentado al proceso (pág. 8). Según esto, el pago debió hacerse treinta días después del 16 de junio, el 17 de julio, plazo contado en días calendario de acuerdo con el parágrafo primero del artículo 829 del Código de Comercio.

Para efectos de establecer la tasa representativa del mercado a la que se hará la conversión respectiva para el pago en pesos colombianos, se deberá tener en cuenta la fecha de emisión de la factura, por disposición de las partes, esto es, el día 09 de junio de 1998. A esa fecha el valor de un dólar equivalía a $ 1386.53 pesos colombianos.

Por lo anterior Argosy debe pagar a Impsa por la realización de las obras adicionales contenidas en la orden 7373, así:

1. La suma del equivalente en pesos colombianos, de US$ 22.001 convertidos a la tasa representativa del mercado, del día 9 de junio de 1998, que son $ 30.505.046.55.

2. Los intereses moratorios sobre el capital, en pesos colombianos, a título de indemnización de perjuicios, calculados a partir del 17 de julio, a la tasa máxima permitida por la ley, de acuerdo con los parámetros del artículo 884 del Código de Comercio y sin exceder el límite de la usura. Como la Ley 510 de 1999 reformó la tasa máxima del artículo 884 del Código de Comercio, en el cálculo de los intereses moratorios deberá aplicarse esta norma en cuanto a los intereses causados a partir de la vigencia de la ley.

A la fecha de este laudo corresponden a $ 26.802.447.67.

Así habrá de ordenarse en la parte resolutiva del presente laudo.

• Adicionales a la orden de trabajo 7373

Según la demanda, una vez en ejecución la orden de servicios 7373 del 30 de abril de 1998, Argosy solicitó a Impsa nuevos trabajos, de manera que las partes acordaron que el precio de estos trabajos adicionales sería de US$ 9.236. Estos nuevos trabajos se pidieron “con relación a la orden de servicios 7373” (hecho 66, fl. 8 del cdno. ppal. 1) y se pagarían junto con el segundo instalamento de esta.

Argosy, en la contestación, reconoce estos hechos como ciertos. Por lo tanto se aplican las mismas condiciones de la orden 7373, para efectos del pago del precio de la obra realizada, es decir, la suma pactada en dólares se pagará en moneda colombiana a la tasa representativa del mercado del día 09 de junio de 1998 y los intereses moratorios se calcularán desde el 17 de julio de 1998.

A esa fecha el valor de un dólar equivalía a $ 1386.53 pesos colombianos.

Por lo anterior Argosy debe pagar a Impsa las obras o trabajos adicionales a la orden de servicio 7373 a saber:

1. La suma del equivalente en pesos colombianos, de US$ 9.236, convertidos a la tasa representativa del mercado del día 9 de junio de 1998, que son $ 12.805.991.08.

2. Los intereses moratorios sobre el capital antedicho, en pesos colombianos, a título de indemnización de perjuicios, calculados a partir del día 17 de julio, a la tasa máxima permitida por la ley, de acuerdo con los parámetros del artículo 884 del Código de Comercio y sin exceder el límite de la usura.

Como la Ley 510 de 1999 reformó la tasa máxima del artículo 884 del Código de Comercio, para el cálculo de los intereses moratorios deberá aplicarse esta norma en cuanto a los intereses causados a partir de la vigencia de la ley. A la fecha de este laudo, corresponden a $ 11.251.643.40.

Así habrá de ordenarse en la parte resolutiva del presente laudo.

• Asistencia técnica adicional

Dice la demanda que el 10 de junio de 1998 Argosy solicitó a Impsa una cotización para la reparación de un nuevo daño que se presentó en el intercambiador E5 (sic) y que consistía en efectuar una nueva expansión de los tubos del sistema; que para efectuar la labor anterior Impsa envió el personal técnico necesario, el 12 de junio de 1998 a la microrrefinería de Toroyaco; que las reparaciones en el intercambiador E5 no se realizaron porque al llegar el personal de Impsa a efectuarlas, las personas de Argosy encargadas del proyecto le manifestaron que las reparaciones ya no eran necesarias; que como pago de ese servicio de asistencia técnica adicional se pactó la suma de US$ 1.261.50; que los servicios debían ser pagados, dentro de los 15 días siguientes a la presentación de la factura correspondiente.

Argosy en la contestación reconoce como ciertos todos los hechos que se acaban de relacionar. No obstante, difiere en la fecha de presentación de la factura que reconoce como recibida el día 21 de julio de 1998 (fl. 56 del cdno. ppal. 1)

El tribunal encuentra la factura B-0713 al folio 104 del cuaderno 1 de pruebas y halla la prueba de la fecha de la presentación de entrega en Argosy, en la página 8 del peritaje contable. Dice el peritaje que esta se realizó el día 21 de julio de 1998.

La factura, reconocida por Argosy, contiene la disposición de que la conversión a pesos colombianos será la del día de pago, que debió ser el 06 de agosto de 1998. A esa fecha el valor de un dólar equivalía a $ 1.366.44 pesos colombianos.

Por otra parte, Argosy acepta que se ha negado a pagar la factura porque “considera que esas reparaciones podrían estar originadas en las fallas presentadas durante la construcción de la refinería, de conformidad con lo anotado en la respuesta a los hechos 52 y 53” y porque “la liquidación final del contrato podría arrojar sumas muy considerables a favor de Argosy con lo cual dichas facturas podrían deducirse o compensarse de las sumas debidas por Impsa a causa del incumplimiento del contrato”.

Para el tribunal la asistencia adicional solicitada constituye un contrato autónomo y por lo tanto no le pueden ser opuestas excepciones ajenas a él.

Por lo anterior Argosy deberá pagar a Impsa lo siguiente:

1. La suma del equivalente en pesos colombianos, de US$ 1.261.50, convertidos a la tasa representativa del mercado del día 6 de agosto de 1998, que son $ 1.723.764.06.

2. Los intereses moratorios sobre el capital, en pesos colombianos, a título de indemnización de perjuicios, calculados a partir del día 7 de agosto de 1998, a la tasa máxima permitida por la ley, de acuerdo con los parámetros del artículo 884 del Código de Comercio y sin exceder el límite de la usura.

Como la Ley 510 de 1999 reformó la tasa máxima del artículo 884 del Código de Comercio, para el cálculo de los intereses moratorios deberá aplicarse esta norma en cuanto a los intereses causados a partir de la vigencia de la ley. A la fecha de este laudo, corresponden a $ 1.461.125.96.

B. Los perjuicios

Con base en los hechos narrados por las partes sobre los incumplimientos que se imputan recíprocamente, cada una pide la condena al pago de los perjuicios que afirman haber sufrido por esa causa. El tribunal recoge en este acápite la opinión dispersa dentro del fallo y fijará una posición al respecto.

1. Los perjuicios pedidos por Argosy

Argosy pide en su demanda de reconvención que se condene a Impsa al pago de los siguientes perjuicios, como consecuencia de las declaraciones de incumplimiento contractual: 1. Al valor del diesel dejado de producir desde el día 12 de febrero de 1998, el cual estimaba al 05 de noviembre en $ 684.539.748 8 (fl. 44 cdno. ppal.); 2. Al valor de las reparaciones hechas a la refinería, que valora en $ 306.867.001 (fl. Ibíd.); 3. A los intereses moratorios, sobre las facturas a las que se refiere el numeral 1.7 de este laudo.

Dice en el hecho 10 de la demanda que por el incumplimiento de Impsa, hubo de reconstruir el refractario y cambiar la tubería del horno, además de contratar otros servicios adicionales, lo que tuvo un costo de $ 184.979.205.

En el hecho 13 explica que, por “el incumplimiento del contrato en cuanto al adecuado funcionamiento y puesta en marcha de la refinería” se ha dejado de producir diesel por un valor de $ 684.539.748.

Además de que, como ya se explicó, no hubo incumplimiento de Impsa en los daños del horno producidos en la fase de operación, la ausencia de prueba sobre la naturaleza y la cuantía de los perjuicios que pide es absoluta. No probó el valor de las reparaciones, no probó que el diesel que pretendía producir en la planta no tenía costo alguno, como para pedir el valor total del combustible; no probó el costo del combustible y no probó, siquiera, que los despachos, que apenas se insinúan en el cuaderno 1 de pruebas, a folios 329 a 472, en fotocopias informales sin poder alguno de convicción, tuvieran por destino a Toroyaco.

Con respecto a los intereses de mora sobre las facturas aludidas, estos serán desestimados por las razones expuestas en el numeral 1.7 anterior de esta providencia.

Por lo tanto, estas peticiones serán denegadas.

2. Perjuicios pedidos por Impsa

En los hechos de su demanda, Impsa no precisa ni la naturaleza ni el valor de perjuicios distintos a los que aparecen mencionados en los hechos 85 y 98.

Dice la demanda que por razón de los incumplimientos en que incurrió Argosy, Impsa debió efectuar varias reuniones de trabajo con el personal directivo de Argosy, posteriores al acta de recepción final de la microrrefinería, que no estaban previstas dentro del objeto y alcance del contrato, y que le representaron gastos que debió asumir y pagar (hecho 88 de la demanda).

Estos perjuicios adicionales que alega Impsa Andina, no fueron aceptados por Argosy. Luego, en el hecho 95, dice que Impsa “ha sufrido perjuicios adicionales, al simple interés moratorio del dinero”. A este hecho responde Argosy que no le consta.

Para resolver este punto se debe precisar que los incumplimientos que Impsa le atribuye a Argosy, son de dos clases: 1. El incumplimiento en el pago de sumas de dinero y 2. El incumplimiento en obligaciones de hacer tales como la de suministrar diseños básicos adecuados y la de obtener permisos ambientales. Interpretando los hechos narrados, el tribunal entiende la petición, con referencia al incumplimiento en el pago de las obligaciones dinerarias y a eso limitará sus consideraciones.

El artículo 1613 del Código Civil dice: “La indemnización de perjuicios comprende el daño emergente y el lucro cesante, ya provenga de no haberse cumplido la obligación, o de haberse cumplido imperfectamente, o de haberse retardado el cumplimiento”.

Sin embargo esta regla no es aplicable al caso, porque la demanda pide la condena al pago de intereses moratorios, haciendo uso de la facultad que da el artículo 1617 del Código Civil, numeral segundo, según el cual “El acreedor no tiene necesidad de justificar perjuicios cuando solo cobra intereses; basta el hecho del retardo”. Por lo tanto, acceder a esta pretensión indemnizatoria constituiría ordenar una doble indemnización, si entendemos que los intereses moratorios comprenden el pago de los perjuicios ocasionados que ya se decretaron para las facturas no canceladas.

Sobre este punto la Corte se ha pronunciado en el siguiente sentido:

“Pues bien, el artículo 1617 del Código Civil, aplicable, en sus directrices fundamentales, a las obligaciones y negocios jurídicos mercantiles de conformidad con el artículo 822 del Código de Comercio establece un sistema compensatorio especial para regular los efectos del incumplimiento de deudas pecuniarias simples de origen contractual, estatuto en mérito del cual, ocurrido y demostrado el retardo del deudor, el monto de la reparación se determina con referencia al concepto de los intereses moratorios, es decir mediante una operación aritmética en función de la suma debida, la duración del ilícito civil del que emerge el deber de indemnizar y la correspondiente tasa de interés legal o convencionalmente fijada para sancionar un estado de cosas como ese” (CSJ, Cas. Civil, M.P. José A. Bonivento F., 24 /01/90).

Por lo tanto, serán negadas estas pretensiones consecuenciales.

IV. Las excepciones

Según las consideraciones que anteceden, de las excepciones propuestas por Argosy Energy International, no será próspera la de contrato no cumplido ya que Impsa ejecutó completamente las prestaciones a su cargo el 28 de febrero de 1998 y después de esa fecha reclamó el pago.

En cuanto a la excepción de compensación, tampoco puede prosperar dado que, por su naturaleza las excepciones tienden a enervar pretensiones de la contraparte. En tal sentido, debió haberse probado dentro del proceso que ha operado la compensación como forma de extinguir una obligación, con el fin de que el tribunal deseche una específica petición de la demanda. En cambio, si el laudo ordena y no niega el pago de obligaciones recíprocas, le abre paso a que opere el fenómeno de la compensación. Por eso el tribunal declarará no probada la excepción, sin perjuicio de que, cumplidas las condiciones legales, las partes den por compensados los créditos recíprocos.

En relación con la demanda de reconvención, Impsa Andina S.A. no presentó excepciones, razón por la cual el tribunal no hará pronunciamiento en este aspecto.

V. Las costas

Por haber prosperado solo parcialmente las pretensiones formuladas por las partes de este proceso en sus respectivas demandas, no hay lugar a condenar en costas a ninguna de ellas, de conformidad con el precepto del numeral quinto del artículo 392 del Código de Procedimiento Civil.

VI. Parte resolutiva

En mérito de lo expuesto, el Tribunal de Arbitramento constituido para decidir en derecho las diferencias surgidas con ocasión del contrato 01-97, suscrito el 11 de julio de 1997, entre las sociedades Argosy Energy International e Impsa Andina S.A., administrando justicia en nombre de la República de Colombia y por autoridad de la ley,

RESUELVE:

1. Declárase que la sociedad Argosy Energy International incumplió la obligación de pagar a Impsa Andina S.A., la factura B-0702 por valor de US$ 22.001, que equivalen a la suma de $ 30.505.046.55, correspondiente a la orden de servicios 7373.

2. Declárase que la sociedad Argosy Energy International incumplió la obligación de pagar a Impsa Andina S.A., la suma de US$ 9.236, que equivalen a $ 12.805.991.08, correspondiente a los trabajos adicionales a la orden de servicios 7373.

3. Declárase que la sociedad Argosy Energy International incumplió la obligación de pagar a Impsa Andina S.A. la factura B-0713 por valor de US$ 1.261.50, que equivalen a $ 1.723.764.06, correspondiente a un servicio de asistencia técnica.

4. Condénase, como consecuencia de las anteriores declaraciones, a la sociedad Argosy Energy International, a pagar a la sociedad Impsa Andina S.A., las siguientes sumas de dinero:

4.1. Treinta millones quinientos cinco mil cuarenta y seis pesos con cincuenta y cinco centavos ($ 30.505.046.55) correspondientes al capital de la factura B- 0702.

4.2. Veintiséis millones ochocientos dos mil cuatrocientos cuarenta y siete pesos con sesenta y siete centavos ($ 26.802.447.67) correspondientes a los intereses moratorios de la factura B-702, causados hasta la fecha del laudo.

4.3. El valor de los intereses moratorios de la factura B-702, desde la fecha de este laudo hasta la fecha del pago del capital.

4.4. Doce millones ochocientos cinco mil novecientos noventa y un pesos con ocho centavos ($ 12.805.991.08) correspondientes al valor de los trabajos adicionales a la orden de servicios 7373.

4.5. Once millones doscientos cincuenta y un mil seiscientos cuarenta y tres pesos con cuarenta centavos ($ 11.251.643.40) correspondientes a los intereses moratorios de los trabajos adicionales a la orden de servicios 7373 causados hasta la fecha del laudo.

4.6. Los intereses moratorios del valor de los trabajos adicionales a la orden de servicios 7373, desde la fecha de este laudo hasta la fecha de pago del capital.

4.7. Un millón setecientos veintitrés mil setecientos sesenta y cuatro pesos con seis centavos ($ 1.723.764.06) correspondientes al capital de la factura B-0713.

4.8. Un millón cuatrocientos sesenta y un mil ciento veinticinco pesos con noventa y seis centavos ($ 1.461.125.96), correspondiente a los intereses moratorios de la factura B-0713, causados hasta la fecha del laudo.

4.9. El valor de los intereses moratorios de la factura B-0713, desde la fecha de este laudo hasta la fecha del pago del capital.

5. Declárase que la sociedad Argosy Energy International, debe a Impsa Andina S.A. el valor del último pago del contrato 01-97 y el de sus trabajos adicionales, que deberá pagar en la forma y tiempo acordados, de acuerdo con lo expuesto en la parte motiva.

6. En consecuencia con la declaración precedente, se condena a la sociedad Argosy Energy International, a pagar a la sociedad Impsa Andina S.A., las siguientes sumas de dinero:

6.1. Trescientos veinte millones novecientos noventa y cuatro mil seiscientos ochenta y ocho pesos ($ 320.994.688), por concepto de la factura B-0532, del 22 de marzo de 1998, la cual será pagada por Argosy Energy International, dentro de los quince días siguientes a que Impsa Andina S.A. le entregue: a) Un (1) juego de planos de construcción de la refinería As Built en copia en papel y medio magnético en programa autocad, versión 12, de conformidad con la cláusula 31 del contrato 01/97; b) Copias de las planillas quincenales del personal de obra en Toroyaco; c) Copia de los certificados de los aportes parafiscales correspondientes, todo ello de conformidad con la cláusula 11 del contrato 01/97.

6.2. Diecisiete millones cuatrocientos nueve mil quinientos noventa y cuatro pesos ($ 17.409.594), por concepto de trabajos adicionales cuya cancelación hará Argosy Energy International, dentro de los quince días siguientes a que Impsa le entregue la correspondiente factura.

6.3. Quince millones trescientos noventa y un mil seiscientos pesos ($ 15.391.600), por concepto de la reparación del horno H-101, la cual será cancelada por Argosy Energy International, dentro de los quince días siguientes a que Impsa le entregue la correspondiente factura.

6.4. Trece millones ciento setenta y tres mil doscientos cincuenta y cuatro pesos ($ 13.173.254), por concepto de la mayor permanencia del personal de Impsa en la obra, que deberán ser pagados por Argosy dentro de los quince días siguientes a que Impsa le entregue la factura correspondiente.

7. Niéganse todas las demás pretensiones de la demanda presentada por Impsa Andina S.A., por las razones expuestas en la parte motiva de esta providencia.

8. Declárase que la sociedad Impsa Andina S.A., incumplió el contrato 01-97 suscrito con Argosy Energy International, que tenía por objeto la construcción, suministro, fabricación, montaje y puesta en marcha de la planta de destilación en la batería Toroyaco, al no haber realizado la entrega mecánica el 12 de febrero de 1998 sino el 28 de febrero de 1998.

9. Condénase, como consecuencia de la anterior declaración, a Impsa Andina S.A., a pagar a Argosy Energy International, la suma de ciento setenta y tres millones ochocientos treinta y ocho mil seiscientos sesenta y ocho pesos ($ 173.838.668), por concepto de la multa de que trata la cláusula 19 del contrato 01/97, que deberá pagar dentro de los cinco días siguientes a la ejecutoria de este fallo.

10. Niéganse las demás pretensiones de la demanda de reconvención presentada por Argosy Energy International, por las razones expuestas en la parte motiva de esta providencia.

11. Deniégase la excepción de compensación propuesta por Argosy Energy International, en la contestación a la demanda principal.

12. Declárase no probada la excepción de contrato no cumplido propuesta por Argosy Energy International en la contestación a la demanda principal.

13. Declárase no probado el error grave formulado por Argosy Energy International, en el escrito de objeción al dictamen pericial presentado por los ingenieros Jorge Herrera y Jorge Restrepo.

14. Sin costas para las partes.

15. Ordénase expedir con destino a las partes, sendas primeras copias de este laudo junto con la constancia de su ejecutoria.

16. El presidente del tribunal protocolizará el original del expediente que contiene la actuación del proceso, en una de las notarías del círculo de Bogotá.

17. Los remanentes de las sumas consignadas para gastos del tribunal serán devueltos a las partes en iguales proporciones, una vez protocolizado el expediente.

Notifíquese y cúmplase.

Esta providencia se notificó en estrados.

Dando cumplimiento al acta de esta misma fecha, se expide copia auténtica del acta 29 del Tribunal de Arbitramento de Impsa Andina S.A. contra Argosy Energy International, setenta y tres (73) folios con destino a la Cámara de Comercio de Bogotá.

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