Tribunal Arbitral

Rodolfo Labrador Sarmiento

v.

Liberty Seguros S.A.

Mayo 11 de 2016

Laudo Arbitral

En Bogotá, D.C., el once de mayo de dos mil dieciséis (2016), siendo las nueve de la mañana (9:00 a.m.), se reunió el Tribunal de arbitramento integrado por Jorge Eduardo Narváez Bonnet, árbitro presidente, José Fernando Ramírez Gómez y Andrés Ordóñez Ordóñez, árbitros, y Juan Pablo Bonilla Sabogal, secretario, con el fin de continuar con el trámite del proceso arbitral convocado para dirimir las controversias presentadas entre Rodolfo Labrador Sarmiento, parte convocante, y Liberty Seguros S.A, parte convocada.

I. ANTECEDENTES

1. CLÁUSULA COMPROMISORIA

La cláusula compromisoria que habilita al tribunal de arbitramento para conocer y decidir en derecho la controversia presentada entre las partes, está contenida en la cláusula vigésimo primera del contrato de agente independiente No. 3707 de 2 de enero de 2003 que en su tenor menciona lo siguiente:

“Arbitramento. Las diferencias que surjan entre las partes con ocasión de la ejecución de este contrato se procurará solucionarlas amigablemente mediante comunicaciones escritas entre la (sic) partes, sin que el cruce de correspondencia para tal efecto tome más de un mes de contado a partir de la fecha de la primera comunicación. Si pasado este tiempo, no hay solución amigable y directa, dichas diferencias serán dirimidas por un tribunal de arbitramento, compuesto por tres árbitros nombrados por mutuo acuerdo, cuyo fallo será en derecho. Las decisiones del Tribunal en cuanto a derecho se refiere deberán fundamentarse en las normas y disposiciones que regulan el Agente independiente. El arbitramento aquí pactado, ni impide a las compañías ejercer el derecho de las decisiones unilaterales y/o autorizaciones que el agente independiente ha conferido a aquellas.” 

En la citada cláusula compromisoria, las partes decidieron someter al conocimiento del tribunal de arbitramento toda diferencia que se presente entre ellas en torno al contrato.

2. PARTES PROCESALES

a.) La parte convocante es el señor Rodolfo Labrador Sarmiento, mayor de edad e identificado con la cédula de ciudadanía No. 6.782.561.

La convocante actúa mediante abogado, en forma legal, según consta en el expediente. b.) La parte convocada es Liberty Seguros S.A, sociedad comercial legalmente constituida con domicilio principal en Bogotá, identificada con Nit. 860039988-0 y representada legalmente por César Núñez Villalba.

La parte convocada actúa mediante apoderado judicial, según consta en el expediente.

3. SINTESIS DEL PROCESO

3.1. Con fundamento en la cláusula compromisoria, el día 17 de abril de 2015, el señor Rodolfo Labrador Sarmiento presentó ante el Centro de Arbitraje y Conciliación de la Cámara de Comercio de Bogotá, solicitud de convocatoria arbitral frente Liberty Seguros S.A. (Cuaderno Principal No. 1, folios 1 a 34).

3.2. El día 28 de abril de 2015, las partes designaron de común acuerdo como árbitros principales a ANDRES ORDOÑEZ ORDOÑEZ, JOSE FERNANDO RAMIREZ GOMEZ y JORGE EDUARDO NARVAEZ BONNET. Como árbitros suplentes fueron elegidos los doctores RAFAEL ACOSTA CHACÓN, LUIS FERNANDO SALAZAR LOPEZ y JUAN CARLOS ESGUERRA PORTOCARRERO. (Cuaderno Principal No. 1, folio 85).

3.3. ANDRÉS ORDOÑEZ ORDOÑEZ, JOSE FERNANDO RAMIREZ GOMEZ y JORGE EDUARDO NARVAEZ BONNET manifestaron su aceptación, dentro de la oportunidad legal.

3.4. El día 1 de junio de 2015, se dio inicio a la audiencia de instalación, en la cual, mediante Auto No. 1 de la misma fecha (Acta No. 1), se declaró legalmente instalado el Tribunal; se reconoció personería jurídica al apoderado de las partes; se fijó la sede de funcionamiento del Tribunal y se designó como secretario al Dr. Carlos Andrés Gómez. (Cuaderno Principal No. 1, folios 163 a 166).

3.5. En la misma audiencia, se admitió la demanda, se ordenó la notificación personal a la convocada, correr el traslado correspondiente por el término de veinte (20) días, y se concedió el amparo de pobreza solicitado por la parte convocante.

3.6. El 1 de junio de 2015, se notificó del auto admisorio a la parte convocada.

3.7. El día 30 de junio de 2015, en oportunidad para ello, la parte convocada contestó la demanda arbitral, con expresa oposición a las pretensiones, formulación de excepciones de mérito y objeción al juramento estimatorio.

3.8. El día 6 de julio de 2015, el Tribunal designó como secretario a Juan Pablo Bonilla Sabogal, en reemplazo de Carlos Andrés Gómez quien sufrió un percance personal que le impidió posesionarse de su cargo. En ese mismo auto, el Tribunal ordenó correr traslado de las excepciones de mérito y de la objeción al juramento estimatorio.

3.9. El día 23 julio de 2015, la parte convocante radicó memorial en el que se pronunció sobre las excepciones de mérito propuestas en la contestación de la demanda y sobre la objeción al juramento estimatorio.

3.10. El día 5 de agosto de 2015, se dio inicio a la audiencia de conciliación, la cual se declaró fallida por falta de ánimo conciliatorio entre las partes. El Tribunal, en consecuencia, ordenó la continuación del trámite.

3.11. El día 5 de agosto de 2015, se fijaron honorarios y gastos del proceso, a través de providencia que fue objeto de recurso de reposición por parte de la convocada. El recurso de reposición fue resuelto en audiencia llevada a cabo el 12 de agosto de 2015, y en la cual se confirmó en su totalidad el auto recurrido.

3.12. Los honorarios respectivos fueron depositados en su totalidad por la parte convocada a órdenes del Presidente del Tribunal.

3.13. El día 12 de agosto de 2015, mediante auto No. 7, se fijó fecha y hora para la celebración de la primera audiencia de trámite.

3.14. El 9 de septiembre de 2015, se adelantó la primera audiencia de trámite, declarándose el tribunal competente para conocer de las diferencias puestas en su conocimiento. En dicha audiencia, la parte convocada presentó un recurso de reposición contra el auto por el que se declaró la competencia del Tribunal. El recurso fue negado por el Tribunal, por lo que se procedió al decreto de las pruebas del proceso.

3.15. El 10 de febrero de 2016, una vez practicadas las pruebas ordenadas, fue concluida la etapa probatoria, sin ninguna clase de reparo por las partes.

3.16. El 16 de marzo de 2016, se adelantó la audiencia de alegatos de conclusión, interviniendo cada una de las partes durante una hora, presentando las partes el escrito que contiene el resumen de sus alegaciones.

3.17. En esta misma audiencia se fijó como fecha para la lectura del laudo la del 11 mayo de 2016 a las 9:00 a.m, y por petición de las partes se suspendió el proceso del 17 de marzo de 2016 al 10 de mayo de 2016, ambas fechas inclusive.

4. LAS CUESTIONES SOMETIDAS A ARBITRAMENTO

Las cuestiones sometidas a la decisión del Tribunal de arbitramento se encuentran contenidas en la demanda de Rodolfo Labrador Sarmiento y la respectiva contestación de demanda de Liberty Seguros S.A.

4.1. La demanda de Rodolfo Labrador Sarmiento.

4.1.1. PRETENSIONES DE LA DEMANDA:

Las pretensiones de la demanda se encuentran contenidas en el escrito de demanda inicial, las cuales, para tener plena certeza sobre las mismas, se pasan a transcribir:

Declarativas: 

Primera: Que existió un contrato de agencia comercial entre Liberty Seguros S.A. y el Agente de Seguros Rodolfo Labrador Sarmiento, desde el 7 de septiembre de 1998 hasta el 31 de enero de 2013. 

Segunda: Que dicho contrato de agencia comercial comprendió la administración y operación de un establecimiento de comercio de propiedad del Agente de Seguros Rodolfo Labrador Sarmiento, en el local número L - 2326, ubicado en el segundo piso, hall central zona nacional exterior del Aeropuerto Eldorado de Bogotá. 

Tercera: Que Liberty Seguros S.A. terminó sin justa causa, obrando de mala fe, con el propósito de desconocer los derechos comerciales del Agente de Seguros Rodolfo Labrador Sarmiento y para obtener un provecho indebido, el contrato de agencia comercial vigente desde el 7 de septiembre de 1998. 

Cuarta: Que Liberty Seguros S.A. debe al Agente de Seguros Rodolfo Labrador Sarmiento la prestación de que trata el inciso 1 - del artículo 1324 del Código de Comercio, esto es, una suma equivalente a la doceava parte del promedio de la comisión, regalía o utilidad recibida en los tres últimos años, por cada uno de vigencia del contrato.

Quinta: Que Liberty Seguros S.A. debe al Agente de Seguros Rodolfo Labrador Sarmiento la indemnización equitativa de que trata el inciso 2- del artículo 1324 del Código de Comercio, como retribución a sus esfuerzos para acreditar la marca, la línea de productos y los servicios objeto de la prima de seguro de vuelo, por razón de la terminación unilateral del contrato de agencia, sin justa causa comprobada.

Sexta: Que el Agente de Seguros Rodolfo Labrador Sarmiento, Como legítimo tenedor y explotador comercial del establecimiento de comercio ubicado en el local número L - 2326 del Aeropuerto Eldorado de Bogotá, tenía derecho a que la compañía Liberty Seguros S.A. le cediera la opción comercial de reasignación, reubicación o cambio del área asignada y la utilización de otras áreas del Aeropuerto Eldorado de Bogotá, ante el consorcio Opain S.A., para continuar la explotación de sus actividades. 

Séptima; Que Liberty Seguros S.A. violó los derechos reales del Agente de Seguros Rodolfo Labrador Sarmiento como legítimo tenedor y explotador Comercial del establecimiento de comercio ubicado en el local número L – 2326 del Aeropuerto Eldorado de Bogotá, al ejecutar una operación de Despojo material la noche del 30 de enero de 2013. 

Octava: Que Liberty Seguros S.A. debe al Agente de Seguros Rodolfo Labrador Sarmiento una indemnización especial por el lucrocesante derivado de la pérdida de oportunidad comercial de reubicación de su establecimiento de comercio en el nuevo Aeropuerto Eldorado de Bogotá, conforme a la declaración sexta anterior,

Novena: Que Liberty seguros S.A. debe al Agente de seguros Rodolfo Labrador sarmiento una indemnización especial por el daño emergentederivado de la violación y despojo de su establecimiento de comercio, confórmenla declaración séptima anterior.

Décima: Que Liberty seguros S.A. actuó con mala fe contractual e incurriendo en competencia desleal, al haber obtenido la adjudicación de un nuevo local comercial en el aeropuerto Eldorado de Bogotá, después de haber frustrado la expectativa legitima del Agente de seguros Rodolfo Labrador Sarmiento a la continuidad de su establecimiento de comercio en la misma terminal de transporte. 

Condenas:

Primera: Condenar a Liberty seguros S.A. a pagar al Agente de seguros Rodolfo Labrador Sarmiento, la suma de $ 155. 741.326.oo, por concepto de la prestación de que trata el inciso del artículo 1324 del Código de Comercio.

Segunda: Condenar a Liberty Seguros S.A. A pagar al Agente de Seguros Rodolfo Labrador Sarmiento, la suma de $ 311.483.736 .o como indemnización equitativa de conformidad con el inciso 2° del artículo 1324 del Código de Comercio. 

Tercera: Condenar a Liberty Seguros S.A a pagar al Agente de Seguros Rodolfo Labrador Sarmiento la suma de $98.934.645.00 o la suma que resulte del dictamen de perito que se solicita en el capítulo de pruebas, respecto del lucrocesantederivado de la pérdida de oportunidad comercial de reubicación de su Establecimiento de comercio en el nuevo Aeropuerto Eldorado de Bogotá.

Cuarta: Condenar a Liberty Seguros S.A. a pagar al Agente de Seguros Rodolfo Labrador Sarmiento la suma de $34.952.445.oo la sumaqueresultedeldictamendeperitoquesesolicitaenelcapítulo de pruebas, respecto del dañoemergentederivado de la violación y despojo de su establecimiento de comercio.

Quinta: Condenar a Liberty Seguros S.A. a pagar al Agente de Seguros Rodolfo Labrador Sarmiento la suma de $ 155.741.326.oo o la suma que resulte del dictamen de perito que se solicita en el capítulo de pruebas, respecto de la competencia desleal ejercida con la administración y explotación del nuevo establecimiento de comercio para la comercialización del seguro de vuelo habilitado por ella en la terminal del aeropuerto Eldorado de Bogotá. 

Sexta: Condenar a Liberty Seguros S.A. a pagar la indexación legal correspondiente de las sumas fijadas en las condenas 1 - y 2-, hasta la fecha en que se efectúe el pago correspondiente.

Séptima: Condenar a Liberty Seguros S.A. a pagar al Agente de Seguros Rodolfo Labrador Sarmiento, las costas y gastos del proceso. 

4.1.2. HECHOSDELADEMANDA:

La demanda se fundamenta en los hechos que se resumen de la siguiente manera, destacando los elementos más relevantes de los mismos de cara a los temas objeto de decisión, y sin perjuicio de su tenor literal íntegro, plasmado en la versión de demanda:

1. El demandante aduce que desde el año de 1992 y hasta enero de 2013, se desempeñó como agente de seguros de la parte demandada, para lo cual detentó la tenencia y explotación de local comercial ubicado en el Aeropuerto Internacional El Dorado de Bogotá.

2. Indica que la relación se originó inicialmente a través de la intermediación en la venta de los productos de la Aseguradora Grancolombiana de Vida S.A, que continuó con los productos correspondientes a Skandia Seguros Generales S.A, y culminó con los productos de Liberty Seguros S.A.

3. Al efecto, el demandante indica que el 7 de septiembre de 1998 celebró un contrato de agencia comercial con Skandia Seguros Generales S.A, y que en el año 2003 celebró un contrato con similar objeto y actividad comercial con Liberty Seguros S.A y Liberty Seguros de Vida S.A.

4. Señala que el objeto de los contratos celebrados fue la promoción y renovación de los diversos productos que en el ramo de seguros ofrecían los demandados, y en especial el correspondiente al producto denominado “seguro de vuelo”.

5. Indica la demanda que para la ejecución del contrato, el demandante contó con la tenencia y explotación comercial de un establecimiento mercantil ubicado en el “L-2326” de la zona nacional exterior del Aeropuerto El Dorado. Dicho local fue arrendado a la demandada, en un principio por la Unidad Administrativa especial de la Aeronáutica Civil, y luego en virtud de una cesión de posición contractual, por Opain S.A en calidad de concesionario del Aeropuerto.

6. El demandante expresa que a partir del segundo semestre del 2011, Liberty Seguros inició una estrategia con el fin de despojarlo de la tenencia y explotación del local comercial del Aeropuerto el Dorado, así como de desestimular su actividad como agente comercial.

7. Expresa la demanda que en septiembre de 2012, las partes recibieron una comunicación proveniente de Opain en la que advertía de una próxima citación para una audiencia de conciliación a fin de pactar los aspectos necesarios para la restitución del local comercial, la cual era inevitable en razón a la demolición de la antigua sede del Aeropuerto. Así mismo, Opain indicó que ofrecería a Liberty Seguros un espacio equivalente en la nueva sede del Aeropuerto, cuyo canon sería determinado por un perito independiente.

8. La demanda anota que para Octubre de 2012, se llevaron a cabo reuniones entre las partes y Opain para determinar las condiciones del arrendamiento del nuevo local.

9. Sin embargo, indica el convocante, en diciembre de 2012 se celebró una audiencia de conciliación entre Liberty Seguros S.A y Opain, sin la participación de Rodolfo Labrador Sarmiento, en la que se establecieron las condiciones de restitución del Local 2326 a partir del 31 de enero de 2013.

10. Dicha decisión le fue comunicada al demandante en la segunda quincena de enero de 2013, a través de una comunicación remitida por correo certificado.

11. El demandante se opuso a dicha determinación aludiendo que la misma le resultaba perjudicial y que implicaba el desconocimiento de sus derechos como agente comercial de la demandada. Ante esta manifestación, la demandada advirtió que iniciaría el proceso de restitución respectivo.

12. Señala la demanda que, pese a lo indicado por la convocada, el día 31 de enero de 2013 se adelantó una restitución de hecho por parte deLiberty Seguros, con el único fin de ahorrarse el proceso judicial que resultaba pertinente.

13. En la actualidad, Liberty Seguros atiende en forma directa un establecimiento de comercio ubicado en el nuevo Aeropuerto El Dorado. En dicho establecimiento ofrece al público un producto llamado “póliza para tus viajes”.

4.2. CONTESTACIONDELA DEMANDAY EXCEPCIONESDE MÉRITO:

La parte convocada en la contestación de la demanda se opuso a todas y cada una de las pretensiones invocadas por la parte convocante, así mismo aceptó algunos hechos y negó otros.

La parte convocada, en un breve resumen, sostiene lo siguiente:

1. La relación de Rodolfo Labrador con la parte demandada sólo surgió en 1998. Antes de esa fecha no hay prueba alguna de relación jurídica entre las partes.

2. El arrendamiento del local comercial 2326 se celebró entre Liberty Seguros y la Aeronáutica Civil, sin intervención alguna de Rodolfo Labrador. De manera que el tenedor, operador y explotador del local comercial era Liberty y no la convocante.

3. El demandante no tenía ningún derecho real o personal sobre el local arrendado, habida cuenta que todas las obligaciones y derechos dimanantes del contrato de arrendamiento celebrado con Opain, recaían exclusivamente en Liberty Seguros.

4. Por ello, las negociaciones para la entrega, renovación o reubicación del local 2326 se surtieron, en exclusiva, entre Liberty y Opain en calidad de arrendatario y arrendador. Cosa distinta es que el señor Rodolfo Labrador conociera de esas tratativas, aun sin tener grado alguno de injerencia en ellas.

4. No es cierto que existiera un contrato de agencia comercial entre las partes. Lo que se celebró y ejecutó era un contrato de agente independiente de seguros.

5. No existía ningún derecho del demandante para una eventual preferencia en un arrendamiento futuro, ni tampoco una intención inadecuada de Liberty para perjudicar la actividad comercial de Rodolfo Labrador.

6. Liberty, en cumplimiento de lo acordado en una audiencia de conciliación que celebró a instancias de Opain, restituyó el local arrendado. De manera que el desalojo del local comercial obedeció a la utilización de medios legítimos por parte del arrendatario y no a una maniobra criminal de su parte, tal y como lo estableció la Fiscalía General de la Nación a raíz de la denuncia instaurada por la parte demandante.

Con fundamento en ello la demandada formuló excepciones de mérito, las cuales ratificó en los alegatos de conclusión:

1. Falta de competencia del tribunal de arbitramento para resolver sobre asuntos no sujetos a su decisión. 

2. Inexistencia de contrato de agencia comercial entre Rodolfo Labrador y Liberty Seguros S.A e inexistencia de derecho alguno de Rodolfo Labrador, fundado en supuesta agencia comercial. 

3. Inexistencia de obligación a cargo de Liberty Seguros S.A de pagar prestaciones o indemnizaciones de que trata el artículo 1324 del Código de Comercio, derivadas de un supuesto contrato de agencia comercial. 

4. Inexistencia de derecho alguno de Rodrigo (sic) Labrador respecto de la supuesta opción comercial de reasignación, reubicación o cambio del área asignada y la utilización de otras áreas. Ausencia de tenencia legítima y de explotación comercial por parte de Rodolfo Labrador respecto del local 2326 del aeropuerto El Dorado de Bogotá y ausencia de derechos reales sobre el mismo. 

5. Prescripción. 

6. Cumplimiento estricto del contrato de agente independiente. 

7. Inexistencia de responsabilidad de Liberty Seguros S.A frente a Rodolfo Labrador por ausencia de los elementos que estructuran la responsabilidad. 

8. Falta de legitimación en la causa por pasiva. 

9. Inexistencia de competencia desleal y de mala fe por parte de Liberty Seguros S.A. 

10. Hipótesis de mala fe y de actuaciones temerarias por parte del demandante o de su apoderado. 

11. Cobro de lo no debido. 

12. Ausencia de mora de Liberty Seguros S.A 

13. Compensación. 

14. La genérica o innominada. 

5. PRUEBASDECRETADASYPRÁCTICADAS:

En las oportunidades procesales se decretaron y practicaron las pruebas solicitadas por las partes, de la siguiente manera:

5.1. PRUEBAS SOLICITADAS POR LA PARTE CONVOCANTE:

5.1.1. Documentales. 

Se ordenaron tener en cuenta como pruebas documentales, con el valor que la ley les asigna, los documentos acompañados por la parte convocante con su escrito de demanda y los documentos aportados con el escrito mediante el cual descorrió el traslado de la contestación.

5.1.2. Interrogatorio de parte.

Con ocasión de lo solicitado en la demanda, se decretó el interrogatorio de parte del representante legal de Liberty Seguros S.A.

Dicho interrogatorio se practicó en la audiencia del 14 de octubre de 2015.

5.1.3. Testimonios

Se decretó, en los términos solicitados por la convocante, la práctica de los testimonios de Yeimi Nataly Pedreros Velasco(1) y Juan Carlos Cifuentes(2).

5.1.4. Dictamen pericial.

El dictamen pericial solicitado fue rendido por Gloria Zady Correa. Dicha experticia fue aclarada a solicitud de ambas partes y se corrió traslado de ellas sin haber recibido pronunciamiento alguno de las partes.

5.1.5. Oficios.

Los oficios a Opain y a la Unidad Administrativa de la Aeronáutica Civil, solicitados por la convocante, fueron librados a sus destinatarios y las respuestas obran en el expediente.

5.1.6. Inspección judicial.

En la audiencia del 9 de septiembre de 2015, la parte convocante desistió de la práctica de dicha prueba.

5.2. PRUEBAS SOLICITADAS POR LA PARTE CONVOCADA:

5.2.1. Documentales. 

Se ordenaron tener en cuenta como pruebas documentales, con el valor que la ley les asigna, los documentos acompañados por la parte convocada con su escrito de contestación.

5.2.2. Interrogatorio de parte.

A solicitud de la parte convocada se decretó la práctica del interrogatorio de parte del señor Rodolfo Labrador Sarmiento. La práctica de dicho interrogatorio fue desistida por la convocada.

5.2.3. Testimonios.

Los testimonios de Sylvia Robledo Pardo, Olga Ocampo García, Andrés Guillermo Landínez, John Jairo Barbosa, Shirley Patricia Orrego, Johanna Pacheco Gamba y Luis Eduardo Espinel Quiroga fueron practicados en las audiencias llevadas a cabo el 30 de septiembre de 2015 y el 2 de octubre de 2015. Los testimonios de Maritza Galvis Cárdenas, Juan Alberto Pulido, Juliana García, Jorge García Duque, y Luis Felipe Núñez Restrepo, fueron decretados por el Tribunal y posteriormente desistidos por el solicitante.

5.2.4. Exhibiciones de documentos.

Las exhibiciones de documentos a Rodolfo Labrador y Opain fueron practicadas en la audiencia del 14 de octubre de 2015.

5.2.5. Oficios.

Los oficios solicitados a la Cámara de Comercio de Bogotá, a Opain, a la Fiscalía 131 Seccional de Bogotá, a la CIFIN y a la Unidad Administrativa Especial de la Aeronáutica Civil, fueron librados a sus destinatarios y las respuestas obran en el expediente.

6. TÉRMINO PARA FALLAR

Al no haber señalado las partes un término para la duración del presente proceso, el término es de seis (6) meses contados a partir de la finalización de la primera audiencia de trámite.

• La primera audiencia de trámite finalizó el 9 de septiembre de 2015, comenzando así a correr el término de los seis (6) meses para fallar, el cual fue suspendido de común acuerdo por las partes, en las siguientes oportunidades: Entre el 10 de septiembre de 2015 al 29 de septiembre de 2015, Auto No. 11 del 9 de septiembre de 2015 (Acta No. 5), es decir, 14 días hábiles.

• Entre el 26 de octubre de 2015 al 5 de noviembre de 2015, Auto No. 16 del 14 de octubre de 2015 (Acta No. 9), es decir, 8 días hábiles.

• Entre el 1o de diciembre de 2015 al 13 de enero de 2016, Auto No. 27 del 7 de diciembre de 2015 (Acta No. 11), es decir 22 días hábiles.

• Entre 17 de diciembre de 2015 al 12 de enero de 2016, Auto No. 28 Acta No. 11), es decir 17 días hábiles.

• Entre el 11 de febrero de 2016 al 3 de marzo de 2016, Auto No. 21, (Acta No. 14) del 10 de febrero de 2016, es decir, 16 días hábiles.

• Entre el 17 de marzo de 2016 al 10 de mayo de 2016, Auto No. 23, (Acta no. 15) del 16 de marzo de 2016, es decir, 36 días hábiles.

En suma, el Tribunal ha estado suspendido por 113 días hábiles.

Dicha suma deberá adicionarse el término original (9 de marzo de 2016), por lo que este Tribunal cuenta con plazo hasta el 26 de agosto de 2016 para expedir el laudo arbitral. En consecuencia, el presente laudo se expide dentro del término correspondiente.

II. CONSIDERACIONESDELTRIBUNAL

1. Cuestiones previas a resolver

1.1. Excepción de falta de competencia de este tribunal de arbitramento para resolver sobre asuntos no sujetos a su decisión. 

Al entrar a verificar la concurrencia de los presupuestos procesales como condiciones necesarias para la existencia y validez formal del presente proceso arbitral, el Tribunal estima pertinente ocuparse del atinente a la competencia, que de alguna manera la parte Convocada cuestionó en la contestación de la demanda y luego en la primera audiencia de trámite al interponer el recurso de reposición contra el auto mediante el cual el Tribunal asumió la competencia, “sin perjuicio de lo que se resuelva en el laudo arbitral”, como se acotó en el auto número 8 de 9 de septiembre de 2015.

Como acerca de los otros presupuestos procesales (demanda en forma, capacidad para ser parte, capacidad procesal, trámite adecuado y debida notificación de la Convocada), no existe duda, el análisis que sigue, como ya se anotó, se concreta al examen de la competencia no solo porque es deber del Tribunal constatarla a propósito de la emisión del laudo, sino porque Liberty Seguros S.A., al contestar la demanda propuso como excepción de mérito la “FALTA DE COMPETENCIA DEL TRIBUNAL DE ARBITRAMENTO PARA RESOLVER SOBRE ASUNTOS NO SUJETOS A SU DECISIÓN”. Concretamente el apoderado de la Convocada cuestiona la competencia del Tribunal en cuanto la demanda involucra como causa de las pretensiones “hechos anteriores al 2 de enero de 2003”, cuando el pacto arbitral invocado es el que consta en el contrato de agente independiente celebrado el 2 de enero de 2003, puesto que el contrato original ajustado “con Skandia Seguros Generales S.A., no contiene pacto arbitral y ese contrato no está vigente pues fue derogado por el contrato de agente independiente No. 3707”. Además, dice el excepcionante, “las pretensiones de la demanda y sus hechos se refieren a un contrato de agencia comercial”.

Sea lo primero dejar por averiguado, que si este Tribunal tiene competencia para conocer y decidir todas o algunas de las pretensiones formuladas por el señor Labrador, ésta necesariamente tiene que derivar del pacto arbitral que contiene el contrato de agente independiente No. 3707, que además de ser el invocado por la Convocante, es el único de los acuerdos celebrado entre las partes del proceso que contiene una cláusula compromisoria.

Siendo esto así, para el Tribunal es claro que dicho pacto arbitral cobija la relación establecida entre las partes desde el año 1998, sin que haya lugar a la escisión temporal que plantea la convocada, y mucho menos a darle relevancia a la calificación jurídica que de dicha relación hace la Convocante, para de ahí derivar la falta de competencia que alega la Convocada, pues lo cierto es, y eso es lo que la prueba aducida arroja, que la relación entre la Convocada y el señor Labrador, y particularmente la establecida en torno al local del aeropuerto, que es la fuente fundamental de las pretensiones, cualesquiera sea la tipología jurídica, se remonta al año 1998 y se proyecta hasta el día de la destitución o desalojo, como ejecución del contrato original y luego del 3707 que contiene la cláusula compromisoria, porque aunque este último contrato declara en la cláusula décima octava, que reemplaza y deja sin efecto alguno cualquier otro que haya sido celebrado entre las partes acerca de mismo objeto, lo claro es que este último contrato comprende los mismos productos que desde antaño explotaba el señor Labrador, entre ellos el ramo de seguros de vuelo que el agente expendía en el mencionado local, y las mismas actividades de promoción que cumplía. Lo anterior implica que no hubo solución de continuidad en la relación y menos en la explotación del negocio del aeropuerto, con independencia de la declaración de reemplazo que hace el texto del contrato, que es precisamente la que le permite al Tribunal confirmar su declaración de competencia, por cuanto el contrato 3707 es el actual régimen convencional de la relación existente entre el señor Labrador y la aseguradora.

Por las consideraciones anteriores, no prospera la excepción denominada “Falta de competencia del Tribunal de arbitramento para resolver sobre asuntos no sujetos a su decisión.”

1.2. Excepción de falta de legitimación por pasiva

Al contestar la demanda, Liberty Seguros S.A. se refirió dubitativamente a lo que llamó “eventual integración del contradictorio” por no haberse vinculado a este proceso la compañía Liberty Seguros de Vida S.A., quien también aparece celebrando el contrato de agente independiente 3707 de 2 de enero de 2003. Empero, argumenta el apoderado de la citada demandada, que “como es claro que la demanda no está fundada en el contrato de agente independiente No. 3707”, entonces “no hay lugar a la integración del contradictorio”.

Dejando a un lado la posición de la demandada, lo cierto es que el Tribunal debe entrar a definir con suficiente claridad el punto de la legitimación como presupuesto material para la sentencia de fondo, que en el caso está estrictamente vinculada a lo que la parte demandada llama “eventual integración del contradictorio”, bajo el supuesto que las dos aseguradoras mencionadas fueran o no litisconsortes necesarios en tanto fueron ellas quienes celebraron el contrato 3707 con el señor Labrador.

Para descartar esa “eventual” integración del contradictorio, según se anotó antes, el apoderado de Liberty Seguros S.A. “considera” que a ello “no hay lugar” porque “es claro que la demanda no está fundada en el contrato de agente independiente No. 3707”. Por supuesto que el Tribunal no puede compartir esa conclusión para a renglón seguido excluir la necesidad de integración del contradictorio, pues si así se razonara el problema no estaría en este aspecto procesal, sino en una ausencia de competencia, pues es el contrato 3707 el que contiene el pacto arbitral que abre la senda para el conocimiento del Tribunal.

Sin embargo, el Tribunal de todas maneras considera que en el caso no hay lugar a vincular como litisconsorte a Liberty Seguros de Vida S.A., atendida la naturaleza y causa de las pretensiones que el señor Rodolfo Labrador Sarmiento formula contra Liberty Seguros S.A., que es la persona efectivamente demandada. Conforme al art. 61 del Código General del Proceso, el litisconsorcio necesario que es un trasunto en el proceso de la integración de la relación sustancial, tiene dos fuentes: i) la naturaleza de la pretensión, y ii) la disposición legal.

La primera, que es la que viene al caso, se presenta cuando el proceso “verse sobre relaciones o actos jurídicos” que “por su naturaleza” exijan una resolución uniforme e inescindible para todas “las personas que sean sujetos de las relaciones o que intervinieron en dichos actos” (art. 61 del C.G del Proceso), como ocurre cuando se proponen pretensiones impugnativas de los contratos, piénsese en la nulidad absoluta o relativa, la resolución, la rescisión o la revocatoria de los mismos, o cuando la sentencia a dictar tiene carácter constitutivo, que es otro ejemplo que plantea la doctrina.

Bajo el precedente esquema teórico es claro que con independencia de la participación contractual que haya tenido Liberty Seguros de Vida S.A. en los acuerdos celebrados con el señor Labrador Sarmiento, ésta no es litisconsorte necesaria en el presente proceso porque ninguna de las pretensiones está destinada a impugnar la existencia o validez del contrato que se dice celebrado.

Las pretensiones declarativas y de condena que contiene la demanda, además de fincarse en una causa completamente adscrita a la conducta de Liberty Seguros S.A., pues es a ella a quien se imputa el incumplimiento del supuesto contrato y las alegadas conductas que originaron el desalojo del local que en el Aeropuerto El Dorado ocupaba el señor Labrador Sarmiento, parten de unas simples declaraciones (existencia de “un contrato de agencia comercial entre Liberty Seguros S.A. y el Agente de Seguros Rodolfo Labrador Sarmiento” (pretensión primera) y que dicho contrato “comprendió la administración y operación de un establecimiento de comercio de propiedad del Agente de Seguros Rodolfo Labrador Sarmiento, en el local número L-2326, ubicado en el segundo piso, hall central zona nacional exterior del Aeropuerto El Dorado de Bogotá” (pretensión segunda), que pueden ser definidas en su mérito sin que sea necesaria la presencia de otros eventuales contratantes, asi estos hubieren existido, porque la sentencia se limitaría a reconocer el vínculo contractual con quien efectivamente fue citado al proceso, y a derivar las consecuencias acordes con lo pretendido con respecto a esa misma persona, que es a quien, como ya se anotó, se le imputa el incumplimiento del contrato y las acciones que según se dice generaron el perjuicio reclamado. De manera que ni la ley, ni la naturaleza de las señaladas pretensiones, o de las otras eventuales consecuentes que se proponen, imponen la presencia de la otra persona integrando la parte demandada.

Por lo expuesto no prospera la excepción denominada “Falta de legitimación en la causa por pasiva.”

2. La postura de las partes sobre la existencia de un contrato de agencia comercial

Como ha quedado expuesto, la convocante pretende que se declare la existencia de un contrato de agencia comercial con Liberty Seguros S.A. desde el 7 de septiembre de 1998 hasta el 31 enero de 2013 y el cual comprendía la administración y operación del establecimiento de comercio correspondiente al local número L 2326 ubicado en el segundo piso, hall central zona nacional exterior del aeropuerto El Dorado de Bogotá.

En su alegato de conclusión, la parte convocante destaca que el señor Rodolfo Labrador Sarmiento recibió distintas denominaciones a lo largo de su vínculo con la aseguradora, como fueron: asesor de seguros; agente independiente de seguros en los contratos de 1998, 2002 y 2003; nuestro asesor; director de oficina y agente exclusivo de seguros(3).

La parte convocada, en la contestación de la demanda propuso las excepciones que denominó: “Inexistencia de contrato de agencia comercial entre Rodolfo Labrador y Liberty Seguros S.A. e inexistencia de derecho alguno de Rodolfo Labrador fundado en una supuesta agencia comercial”, “Inexistencia de obligación a cargo de Liberty Seguros S.A. de pagar prestaciones o indemnizaciones de que trata el artículo 1324 del Código de Comercio, derivada de un supuesto contrato de agencia comercial” y “cumplimiento estricto del contrato de agente independiente”.

En sustento de estas excepciones, aduce que la relación entre el señor Rodolfo Labrador Sarmiento y Skandia Seguros Generales S.A. – en un comienzo- y Liberty Seguros S.A. posteriormente, corresponde a la de un contrato de agente independiente de seguros en los términos establecidos en el numeral 5, literal b del artículo 41 del Estatuto Orgánico del Sistema Financiero e igualmente, invoca las sentencias de 22 de octubre de 2001 y de 14 de septiembre de 2005 de la sala Casación Civil de la Corte Suprema de Justicia.

 

3. El marco contractual de la relación de las partes

El 7 de septiembre de 1998, el señor Labrador suscribió un contrato con Skandia Seguros Generales S.A. que las partes denominaron como: “Contrato de promoción de seguros con agentes independientes”(4).

En virtud de ese contrato, el señor Rodolfo Labrador Sarmiento, quien fue denominado como “el agente independiente”, se comprometió a desarrollar por sus propios medios y sin dependencia de la aseguradora, la celebración y renovación de contratos de seguros generales, seguros de vida y seguros de hospitalización y cirugía, en la ciudad de Pereira(5).

Para ese efecto, se señalaron las facultades de las partes, los deberes del agente independiente, las obligaciones de la compañía y se expresó que el término de duración sería de carácter indefinido(6).

La remuneración, según expresa la estipulación octava de dicho contrato(7), consistirían en comisiones determinadas en el anexo del mismo(8), las cuales serían pagaderas quincenalmente, previo recaudo de las primas y cuotas correspondientes a los contratos y renovaciones celebrados por el agente independiente.

Posteriormente, mediante otrosí suscrito el 2 de enero de 2002 por Liberty Seguros S.A., Liberty Seguros de Vida S.A. y Rodolfo Labrador Sarmiento(9), se modificó parcialmente el contrato de agente independiente con el propósito de incluir como subvenciones, el pago, por parte de las aseguradoras, del 100% del canon de arrendamiento y de los servicios públicos del local ubicado en el aeropuerto Eldorado e identificado con el número 206 A, de tal forma que el local comercial fuera utilizado de forma exclusiva para la comercialización de productos de las aseguradoras, principalmente, pólizas de accidentes en vuelo y sin que se pudiera desarrollar ningún otro tipo de actividad, ya estuviera o no relacionada con el objeto del contrato.

De otra parte, se reconoció el pago de 2.8 salarios mínimos mensuales legales vigentes netos para el pago de funcionarios destinados de forma exclusiva al soporte operativo para la comercialización de los productos de las aseguradoras y lo cual debía encontrarse debidamente soportado con copia de la planilla de nómina(10).

El 2 de enero de 2003, Liberty Seguros S.A., Liberty Seguros de Vida S.A. y Rodolfo Labrador Sarmiento, suscribieron el “Contrato de agente independiente 3707”(11), donde el señor Rodolfo Labrador Sarmiento, fue denominado como “el agente independiente” y se comprometió a promover la celebración o renovación de contratos de seguros generales y seguros de personas, sin que existiera subordinación laboral, exclusividad comercial o dependencia a las compañías.

El agente independiente recibió ese encargo en la comercialización y venta de pólizas de seguros, “para que por su propia cuenta y riesgo de éste mediante su propia organización comercial, y mercantil la represente únicamente en ejercicio de las siguientes actividades(12) y se indican a continuación las relativas a promoción, celebración, renovación de contratos de seguros; recaudo de los dineros referentes a los contratos o negocios cuya celebración o renovación promueva y la inspección de riesgos, de acuerdo con las instrucciones, manuales y políticas de la aseguradora.

En la cláusula tercera de dicho contrato se dice que: “…para el ejercicio de las anteriores actividades se expresa que el AGENTE INDEPENDIENTE está autorizado por LA(S) COMPAÑÍA(S) para actuar como tal en los términos de las leyes 65 de 1966, decreto 663/93 (Estatuto Orgánico del Sistema Financiero, 50 de 1990 y Decreto 2605 del 23 de diciembre 1993, para lo cual ha sido escrita bajo el número 3707…(13).

En las estipulaciones siguientes se enunciaron las obligaciones y prohibiciones que debía atender el agente independiente y, en materia de comisiones, con relación al importe de las mismas, se expresa que se incorporan en anexo a dicho contrato(14). En esta materia, se establecieron diversas reglas con respecto a la liquidación de comisiones, reducción o compensación de las mismas, consecuencias por la retención indebida de primas, se aclaró que los porcentajes de comisión incluían toda retribución legal y contractual respecto a las gestiones que debiera realizar el agente; condiciones generales sobre renovación de seguros, comisiones y gastos;

causales de terminación del contrato; efectos de la terminación del contrato; derogatoria o efectos del nuevo contrato con respecto a cualquier otro celebrado con anterioridad por las partes; cuantía del mismo; costos; arbitramento, entre otras.

4. Consideraciones del Tribunal sobre la relación contractual existente entre las partes

4.1. Las notas distintivas de la agencia comercial

Atendiendo esta discrepancia de criterios sobre la naturaleza jurídica de la relación contractual entre las partes y que constituye aspecto medular de la litis, el Tribunal estima necesario formular algunas consideraciones sobre la regulación propia de la agencia comercial y los elementos esenciales que le son característicos.

En lo relativo al contrato de agencia comercial, el Código de Comercio se ocupa de ella en los artículos 1317 a 1331.

En el primero de tales preceptos dispone que: “... por medio del contrato de agencia, un comerciante asume en forma independiente y de manera estable el encargo de promover o explotar negocios en un determinado ramo y dentro de una zona prefijada en el territorio nacional, como representante o agente de un empresario nacional o extranjero o como fabricante o distribuidor de uno o varios productos del mismo...”

En consecuencia, el agente es una persona cualificada en el sentido que debe ser un comerciante en los términos del artículo 10 del estatuto mercantil, es decir, una persona que se ocupa de manera regular y profesional del ejercicio del comercio y como la nota distintiva en la hora de ahora de las actividades mercantiles, es que en virtud de la profesionalidad que le es consubstancial, debe tratarse de una actividad económicamente organizada y cuyo ejercicio se cumple por conducto de uno o más establecimientos de comercio (C. de Co, art. 25).

Ahora bien, la definición que de la agencia comercial consagra el artículo 1317 del Código de Comercio, aunado a los pronunciamientos doctrinales y jurisprudenciales, conducen a identificar que se trata de un contrato celebrado entre comerciantes y donde está presente la independencia del agente, su estabilidad y permanencia, la existencia de la promoción de los negocios del empresario agenciado y el hecho que el agente actúa por cuenta del empresario agenciado.

El agente, por contera, es un empresario en cuanto que es titular de una actividad económicamente organizada y quien actúa de manera independiente para promover o explotar negocios en un determinado territorio en beneficio del principal o agenciado.

En lo relativo a la independencia del agente, elemento que se refiere a la realización de la actividad de intermediación a través de una organización empresarial propia, que bajo la dirección del agente permita desarrollar el encargo encomendado, si bien algunos sostienen que la existencia de una organización empresarial propia no es un elemento de juicio que indique de manera definitiva que el intermediario ejerce sus funciones de modo independiente y otros aducen que la inexistencia de un contrato laboral con el agente es suficiente demostración de independencia, la evidencia es que jurisprudencialmente se ha reiterado que para que exista la independencia a la cual se alude en la agencia comercial, basta con que la actividad de colaboración del intermediario se cumpla dentro de una subordinación que no de lugar a una relación laboral(15).

En este sentido, el agente puede decidir la apertura de sus puntos de venta, la contratación de subdistribuidores, la realización de las promociones que considere oportuno efectuar, la mayor o menor actividad en el contacto de clientes potenciales, etc.

Si bien se predica autonomía del agente en el desarrollo de su actividad, esa independencia no es de carácter absoluto, porque aunque se proyecta respecto a los medios materiales y al personal que llegue a emplear para ese efecto, no acontece lo mismo con la promoción y conclusión de los negocios, porque de acuerdo con las voces del artículo 1321 del estatuto mercantil, debe realizar su encargo con sujeción a “... las instrucciones recibidas, y rendirá al empresario las informaciones relativas a las condiciones del mercado en la zona asignada, y las demás que sean útiles a dicho empresario para valorar la conveniencia de cada negocio”. Por consiguiente, desde este punto de vista, es evidente que la independencia no puede entenderse en el sentido que el agente debe poder obrar sin sujeción a instrucciones o parámetros fijados por el empresario.

De manera que el agente comercial desarrolla su labor de forma autónoma, a través de su propia organización empresarial; y a pesar de estar supeditado a las políticas de comercialización y ventas de su agenciado, ello no desnaturaliza su independencia y autonomía, porque ésta no es absoluta, como tampoco en su labor de colaboración no se da una subordinación permanente a instrucciones o autorizaciones de su agenciado en cada gestión de venta que la haga equiparable a aquella propia del contrato de trabajo, porque el nexo estrecho de subordinación propia de ésta última, se ve reemplazada por una confianza que se manifiesta en deberes de cooperación, lealtad y buena fe en sus comportamientos recíprocos.

4.2. Las características propias de la agencia de seguros

Establecidos estos lineamientos generales en materia de regulación legal del contrato de agencia comercial, el Tribunal estima necesario ocuparse de la reglamentación existente en materia de agentes de seguros y de los desarrollos doctrinales y jurisprudenciales que hacen que en la hora de ahora exista una clara diferenciación entre esas figuras jurídicas.

Pues bien, en materia de canales tradicionales de distribución de seguros, el numeral 2, del artículo 5º del Estatuto Orgánico del Sistema Financiero dispone que: “Son intermediarios de seguros los corredores, las agencias y los agentes, cuya función consiste en la realización de las actividades contempladas en el presente Estatuto”. En desarrollo de este precepto, el numeral 1º del artículo 41 del mismo Estatuto dispone que: “Son agentes colocadores de pólizas de seguros y de títulos de capitalización las personas naturales que promuevan la celebración de contratos de seguro y de capitalización y la renovación de los mismos en relación con una o varias compañías de seguros o sociedades de capitalización” y, omite hacer lo propio sobre la actividad propia de la agencia de seguros; empero, en el numeral 2º delimita el alcance de la representación de la agencia y en el numeral 3º señala que: “Las agencias de seguros solamente podrán ser dirigidas por personas naturales y por sociedades de comercio colectivas, en comandita simple o de responsabilidad limitada, conforme a las normas mercantiles vigentes sobre la materia”.

Como complemento a las disposiciones anteriores, el Libro 30 del Decreto 2555 de 2010, contempló normas comunes a los intermediarios de seguros, reaseguros y de capitalización y es así como, respecto del presupuesto de especialidad, reitera la exigencia de autorización para el desempeño de esa actividad (artículo 2.30.1.1.2), la observancia de parámetros de idoneidad (artículo 2.30.1.1.3), un marco en materia de contraprestación económica o de comisiones (artículo 2.30.1.1.4) y asigna la responsabilidad a las aseguradoras por la actuación de agentes y agencias de seguros (artículo 2.30.1.1.5).

En cuanto a las facultades de las agencias de seguros, el artículo 42 del mismo Estatuto señala que:

a. “Toda agencia de seguros debe tener por lo menos las siguientes facultades otorgadas por la compañía o compañías que represente: Recaudar dineros referentes a todos los contratos o negocios que celebre;

b. Inspeccionar riesgos; 

c. Intervenir en salvamentos, y 

d. Promover la celebración de contratos de seguro por sí misma o por medio de agentes colocadores que la compañía mandante ponga bajo su dependencia, de acuerdo con su sistema propio de promoción de negocios

En otras palabras, en materia de intermediación de seguros, agentes, agencias y corredores de seguros desarrollan una actividad especializada, que demanda idoneidad y autorización previa de la entidad de supervisión o de una aseguradora que las habilite para ese efecto(16).

En este sentido, este canal tradicional de agentes de seguros posee diversas características, entre las cuales se destaca que son personas profesionales, idóneas, con un grado de familiarización bastante alto respecto de los tipos de coberturas de seguros, exclusiones, anexos y amparos adicionales, limitaciones y condiciones especiales de los productos; todo lo cual, les permite orientar a su clientela en la oportuna y adecuada adquisición de los productos de seguros, como también en el ejercicio de sus derechos.

Sin lugar a duda, cuentan, además, con la capacidad y habilidad suficientes para evaluar las necesidades y requerimientos de transferencia de riesgo y de protección de su clientela a través del diseño de programas que las satisfagan(17).

El agente de seguros, persona natural o jurídica, ejecuta sus labores de manera independiente y por lo tanto, asume responsabilidad por las obligaciones laborales, fiscales e impositivas que emerjan de la explotación de su actividad; cumple sus labores de manera autónoma, de tal forma que no se presenta una dependencia de carácter jurídico, aunque está supeditado a los ramos, productos, montos asegurados, población objetivo, delegaciones en materia de inspecciones y suscripción de negocios y demás parámetros que denoten el apetito de riesgo del asegurador, por lo que se predica que debe sujetarse a unos criterios técnicos y económicos que le imparte el asegurador, lo cual, en manera alguna, desvirtúa esa autonomía para el desarrollo de su labores; la labor del agente, puede tener o no carácter exclusivo, habida cuenta que el beneficio de su gestión, se limita a la aseguradora o aseguradoras que le hubieren impartido autorización, a través del otorgamiento de la respectiva clave de intermediación.

En consecuencia, el contrato de agencia de seguros tiene como características principales que es: nominado, pero atípico, por cuanto las relaciones internas entre las partes y los efectos para cada una de ellas no son materia de regulación legal; es de carácter bilateral, por cuanto ambas partes asumen

obligaciones en el marco del mismo; es intuitu personae, pues se atiende a las calidades personales y profesionales de conocimientos, idoneidad y experiencia del agente, que motivan al asegurador a concederle autorización o clave para que desarrolle negocios de seguros a su nombre y en su representación; es de carácter conmutativo, ya que ambas partes asumen obligaciones de carácter recíproco; es de tracto sucesivo, pues abarca un período determinado para la satisfacción de las obligaciones recíprocas que las partes han asumido; es oneroso, porque representa ventajas de carácter económico para las partes y, es consensual, porque sólo demanda del consentimiento recíproco de ellas para su perfeccionamiento.

En esa relación jurídica, la aseguradora agenciada, por su parte, asume compromisos tendentes a facilitar la labor de venta del agente y por ello, debe mantener disponible el soporte técnico y administrativo para evaluar los negocios que el agente someta a su consideración; capacitarlo en la utilización de las herramientas técnicas y administrativas que coloque a su disposición con miras a una utilización eficiente y efectiva de las mismas; suministrar manuales, instructivos y papelería que permitan el desarrollo de las labores propias del agente; pagar la contraprestación económica o comisiones en los términos que sean previamente acordados; atender las reclamaciones y las solicitudes de modificación en los amparos con una celeridad razonable que permita satisfacer las expectativas de servicio de la clientela del agente, entre otras.

En lo atinente al carácter atípico del contrato de agencia de seguros, anteriormente reseñado por el Tribunal, éste ha sido reconocido desde la sentencia 5817 del 22 de octubre de 2001, donde la Sala de Casación Civil de la Corte Suprema de Justicia, expresó: "... nunca el legislador ha intentado disciplinar con la especificidad requerida, suficiente como para darle el cuerpo de un contrato típico, al vínculo que contrae indirectamente la Compañía y la Agencia de Seguros. La ley, al igual que lo ha hecho con muchas otras actividades, profesiones u oficios, ha intervenido la actividad de las aseguradoras y de sus intermediarios, sin que esto suponga una regulación específica de los contratos que estos celebran; y sin que las normas expedidas a este respecto sean incompatibles con los contratos que celebran quienes se dedican a dichos oficios, profesiones o actividades, justamente en desarrollo de éstas; y sin que, a su vez, comporte en principio, una limitación de la autonomía de la voluntad que, por regla general, se le reconoce a las partes contratantes".

4.3. Aspectos que distancian la agencia comercial de la agencia de seguros

Ahora bien, el espectro de funciones que cumplen los agentes y agencias de seguros es amplio y, como mecanismo de promoción de negocios, llega a presentar algunos rasgos que le endilgan especialidad y especificidad, por cuanto enriquecen, amplían y le imprimen notas distintivas respecto de los elementos propios de la agencia comercial.

En efecto, la actividad propia de los agentes y agencias de seguros, se encuentra reglada en el ámbito específico de la actividad aseguradora; dichas labores se encaminan a la promoción y venta de productos de seguros en la comunidad en general, a través de contratos de cooperación o de colaboración con los empresarios aseguradores como marco de una actividad permanente, continua y estable que desarrollan de manera independiente y organizada, con miras a satisfacer ese cometido común de captar y fidelizar clientes en su propio beneficio, por razón de los réditos que en términos de comisiones obtiene y, de manera refleja, en provecho del asegurador agenciado, por virtud de los importes de prima que de esa gestión éste último deriva.

En verdad, existen múltiples aspectos comunes entre la agencia comercial y la agencia de seguros, como quiera que se trata de contratos celebrados entre comerciantes independientes, quienes desarrollan sus labores de manera autónoma y valiéndose de su propia infraestructura empresarial, si bien el agente comercial y el agente de seguros se supeditan a parámetros y criterios del empresario agenciado lo que no desvirtúa su independencia, el vínculo goza de estabilidad y permanencia, habida cuenta que se proyecta hacia varios negocios que pueden desarrollarse durante el término de duración del contrato y que, en consecuencia, puede abarcar varias anualidades; la actividad de uno y otro se despliega en una zona determinada y para ciertos productos previamente especificados; ambos vínculos se contraen en consideración a las calidades del agente y por ende, son intuitu personae.

Sin embargo, en la agencia de seguros, algunos de los elementos esenciales propios de la agencia comercial, presentan connotaciones propias y muy particulares, que permiten por tanto, diferenciarlas.

En efecto, en la agencia de seguros, sus titulares son personas profesionales e idóneas, conocedoras de la actividad y de las características del mercado asegurador que, además, requieren de la autorización otorgada por uno o varios aseguradores para desarrollar esas actividades de promoción y venta de pólizas de seguros y que, en la praxis, dicha autorización se materializa a través de la concesión de la respectiva clave de intermediación; las labores del agente o de la agencia de seguros son cumplidas en representación de la aseguradora o aseguradoras respectivas y, por lo tanto, se ejecutan a nombre, por cuenta y riesgo de la aseguradora o aseguradoras; al agente y a la agencia de seguros la misma ley exige que se les confieran unas facultades mínimas y, como la agencia de seguros se enmarca en la intermediación de la actividad aseguradora, que es de interés público (art. 335 C.P.), es una actividad reglada, exclusiva, calificada, excluyente y supeditada a las normas del Estatuto Orgánico del Sistema Financiero como actividad auxiliar y complementaria de la industria aseguradora.

Por su parte, en la agencia comercial se le atribuye al agente la exclusividad en una zona determinada, al paso que en la agencia de seguros no es de la esencia tal exclusividad, por cuanto puede suceder que el agente labore para varias aseguradoras o tenga restringida su actividad al beneficio de una de ellas, lo cual suele tener como fundamento, las inversiones en capacitación o medios materiales realizadas por la aseguradora en cuestión y beneficiaria de dicho pacto, entre otros aspectos(18).

Esas diferencias entre la agencia comercial y la agencia de seguros, han sido puestas de presente tanto en la doctrina del organismo de supervigilancia estatal como en pronunciamientos reiterados de la Corte Suprema de Justicia, quizás una de las más evidentes consiste en que la compañía aseguradora debe retribuir la gestión del agente de seguros a través de una remuneración o comisión aplicable sobre la prima del respectivo negocio; sin embargo, a diferencia de la agencia comercial, el asegurador no se encuentra obligado a reconocer esa remuneración, cuando el negocio no se lleve a efecto, como tampoco cuando lo hubiere celebrado directamente o valiéndose de otros intermediarios, aunque dicho negocio surta efectos en ese mismo territorio asignado a la agencia.

De otro lado, en la agencia comercial, de acuerdo con lo establecido en el artículo 1318 del código de comercio, salvo pacto en contrario, el empresario no puede servirse de varios agentes en una misma zona, mientras que en la agencia de seguros, lo regular es que la aseguradora se vale de un número plural de agentes o agencias para promover la celebración de contratos de seguros en ese territorio específico.

En síntesis, esa actividad que cumplen los agentes y agencias de seguros es una actividad reglada, principalmente, en normas del Estatuto Orgánico del Sistema Financiero y en diversas disposiciones de carácter regulatorio; debe cumplirse de forma exclusiva, por cuanto agentes y agencias deben dedicarse de manera principal y única a las labores propias que esa intermediación comporta y, es excluyente, habida cuenta que sólo los intermediarios legalmente reconocidos por la ley pueden desarrollar actividades de promoción de seguros y demás productos para los cuales se encuentren legalmente facultados.

Aún más, resulta diciente el celo en la regulación de la actividad de los intermediarios y la preocupación creciente de parte del organismo de supervigilancia estatal en cuanto a la idoneidad de los intermediarios, como lo evidencia la Circular 050 del presente año. En conclusión, esa labor a cargo del agente se desarrolla bajo el marco propio y específico de un contrato de agencia de seguros.

4.4. La relación contractual existente entre las partes

A juicio del Tribunal, la calificación que jurídicamente corresponde a un contrato, conlleva a dilucidar la naturaleza jurídica de la respectiva relación contractual, la cual viene determinada por los elementos esenciales propios del respectivo contrato, el contenido y extensión de las obligaciones a cargo de cada una de las partes, como también incide la manera como las partes ejecutaron sus recíprocas prestaciones.

En este sentido, la doctrina contemporánea ha puntualizado que en ese proceso se cumplen dos etapas: en primer término, la interpretación del contrato, labor en la cual es preciso atender a las estipulaciones claras y precisas redactadas por las partes y, en segundo lugar, la valoración o calificación del negocio jurídico, la confrontación entre los elementos de un determinado negocio jurídico y los que se encuentran presentes en la relación ejecutada entre las partes y por supuesto, poco importa la denominación que estas hayan optado por acoger.

Por contera, la calificación de un contrato se funda en las obligaciones esenciales que surgen del mismo y por lo tanto, es menester atender el criterio consignado en el art. 1501 del Código Civil colombiano, según el cual: “Se distinguen en cada contrato las cosas que son de su esencia, las que son de su naturaleza, y las puramente accidentales” y enseguida puntualiza la norma que: “Son de la esencia de un contrato aquellas cosas, sin las cuales, o no produce efecto alguno, o degeneran en otro contrato diferente; son de la naturaleza de un contrato las que no siendo esenciales en él, se entienden pertenecerle, sin necesidad de una cláusula especial; y son accidentales a un contrato aquellas que ni esencial ni naturalmente le pertenecen, y que se le agregan por medio de cláusulas especiales”.

De manera que, en esa labor de determinar la naturaleza del contrato, no sólo es preciso evaluar el contenido de la relación contractual pactada con miras a precisar la intención de los contratantes, que debe primar sobre lo literal de las palabras, según el mandato del Art. 1618 del Código Civil, sino también extraer sus elementos esenciales y en esta labor, resulta trascendente también la manera como éstas ejecutaron las obligaciones y compromisos que asumieron.

Ahora bien, como los diversos contratos suscritos por las partes hacen referencia a un contrato de agente independiente para promover la celebración o renovación de contratos de seguros a título de intermediario, el Tribunal encuentra que en la relación jurídica existente y ejecutada entre las partes resultaron satisfechos los elementos propios del contrato de agencia de seguros.

En efecto, en tales documentos se evidencian los siguientes elementos: la autorización otorgada por uno o varios aseguradores para que el agente desarrollara actividades de promoción y venta de pólizas de seguros en su nombre; concesión de la respectiva clave de intermediación; la relación se desarrolló entre profesionales, vale decir, los extremos de la relación contractual fueron entidades conocedoras de la actividad y de las características del mercado asegurador; las labores fueron cumplidas en representación de Liberty Seguros S.A. y Liberty Seguros de Vida S.A. y, por tanto, se ejecutaron a nombre, por cuenta y riesgo de las aseguradoras, etc.

Adicionalmente, sobre la forma como se ejecutó la relación contractual entre el señor Rodolfo Labrador Sarmiento y la sociedad convocada, resultan ilustrativas para el Tribunal las declaraciones rendidas por las señoras Sylvia del Carmen Robledo Pardo y Olga Ocampo, funcionarias de la sociedad Enfoque Ltda o ADN 37 de la convocada, con respecto a las labores que tenía a su cargo y desarrollaba el señor Rodolfo Labrador Sarmiento.

En lo relativo a la supuesta administración y operación de un establecimiento de comercio de propiedad del señor Rodolfo Labrador Sarmiento, en el local número L-2326, ubicado en el segundo piso, hall central de la zona nacional exterior del aeropuerto internacional El Dorado, que aduce la convocante, para el Tribunal existe suficiente evidencia que dicho local se encontraba, jurídicamente, en poder de Liberty Seguros S.A. en calidad de arrendatario del mismo, como indica la prueba documental que da cuenta del contrato de arrendamiento, como también se pone de manifiesto en los testimonios de las señoras Shirley Orrego y Juliana Pacheco, en su calidad de funcionarias de Opaín.

Además, la convocada aportó prueba(19) de que en el Registro Mercantil la titularidad de la explotación del local comercial se radicó en cabeza de esa aseguradora, como lo certifica la Cámara de Comercio de Bogotá en oficio con código de verificación 0474984665D5ED de 5 de octubre de 2015.

En este particular, el Tribunal estima que si bien el señor Rodolfo Labrador Sarmiento disponía de la tenencia material del local número L-2326, ubicado en el segundo piso, hall central de la zona nacional exterior del aeropuerto internacional El Dorado, por cuenta de Liberty Seguros, como se verá más adelante, ello no significa que dicho local formara parte del establecimiento de comercio a través del cual el demandante realizaba su actividad de explotación, porque la mera tenencia del mismo jurídicamente le correspondía a Liberty Seguros en virtud del contrato de arrendamiento que ésta celebró con Opain.

Para abundar en razones, baste recordar que existe una clara distinción desde el punto de vista jurídico sobre lo que constituye un establecimiento de comercio, como conjunto de bienes materiales e inmateriales de los cuales se vale el empresario para el desarrollo de su actividad y lo que es un local comercial, que se identifica con el inmueble donde se desarrolla total o parcialmente la actividad(20).

En razón de lo anterior, la pretensión declarativa segunda de la demanda no prospera.

De otra parte, el señor Labrador Sarmiento desarrolló sus labores propias de intermediación de productos de seguros, de manera autónoma, por lo que no se presentó una dependencia de carácter jurídico, aunque estuvo supeditado a los ramos, productos, montos asegurados, población objetivo, delegaciones en materia de inspecciones y suscripción de negocios y demás parámetros que impartieron las aseguradoras.

En consecuencia, esa labor a cargo del señor Labrador Sarmiento fue desarrollada bajo el marco de un contrato de agencia de seguros, en donde las partes asumieron obligaciones recíprocas en el marco del mismo; fue también una relación intuitu personae, porque las calidades personales y profesionales del agente motivaron al asegurador a concederle autorización o clave para que desarrollara negocios de seguros a su nombre y en su representación; fue de carácter conmutativo, ya que las partes asumieron obligaciones de carácter recíproco; fue de tracto sucesivo, porque ha abarcado un período de tiempo que ha comprendido varios años; ha sido oneroso, porque ha representado ventajas de carácter económico para ambas partes.

Para el Tribunal resulta muy diciente, lo expuesto por el apoderado de la parte convocante en el apéndice 2 de su alegato de conclusión, en el sentido que: “La consulta de la doctrina y la jurisprudencia sobre la especificidad de las diferencias entre la agencia comercial y la agencia independiente de seguros, no nos permiten mantener la tesis de la agencia independiente de seguros como una subespecie de la agencia comercial.

Hoy la doctrina, las sentencias y los laudos arbitrales, se orientan a señalar la disparidad entre ambas figuras y la inconveniencia de aplicar por analogía regulaciones de la agencia comercial al agente independiente de seguros(21). (negrillas en el texto original)

De manera que siendo la relación contractual materia de la litis un contrato de agencia de seguros, es claro que tampoco resulta procedente la prestación prevista en el inciso 1º del artículo 1324 del estatuto mercantil, como tampoco las demás pretensiones que se fundamentaron en la existencia de un supuesto contrato de agencia comercial.

Por las razones expuestas anteriormente, el Tribunal negará las pretensiones declarativas primera, segunda, cuarta y quinta de la demanda y las pretensiones de condena primera, segunda y sexta y, en consecuencia, declarará acreditadas las excepciones que la convocada denominó como “Inexistencia de contrato de agencia comercial entre Rodolfo Labrador y Liberty Seguros S.A. e inexistencia de derecho alguno de Rodolfo Labrador fundado en una supuesta agencia comercial”, “Inexistencia de obligación a cargo de Liberty Seguros S.A. de pagar prestaciones o indemnizaciones de que trata el artículo 1324 del Código de Comercio, derivada de un supuesto contrato de agencia comercial”.

5. La pretensión tercera de la demanda sobre terminación del contrato entre las partes

En esta pretensión la convocante solicita que se declare: “Que Liberty Seguros S.A. terminó sin justa causa, obrando de mala fe, con el propósito de desconocer los derechos comerciales del agente de seguros Rodolfo Labrador Sarmiento y para obtener un provecho indebido, el contrato de agencia comercial vigente desde el 7 de septiembre de 1998”. Para decidir esta pretensión, el Tribunal estima necesario reiterar que entre las partes no existió un contrato de agencia comercial y que lo que aconteció fue que la convocada se vio precisada a hacer entrega del local comercial número L-2326, ubicado en el segundo piso, hall central de la zona nacional exterior del aeropuerto internacional El Dorado, por requerimiento de Opain

S.A. para poder adelantar las obras de demolición del antiguo terminal del aeropuerto El Dorado y así emprender la construcción del nuevo. Local en el cual el señor Labrador Sarmiento desarrollaba la promoción y venta de un producto en particular, el denominado seguro de vuelo o seguro de accidentes en vuelo.

En efecto, en relación con las circunstancias que motivaron la solicitud de restitución del local comercial por parte de Opain S.A. a Liberty Seguros S.A., la testigo Sheila Orrego hizo un recuento de las mismas ante el Tribunal y las cuales, además, se incluyen en la comunicación remitida por Opain S.A. al Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá de 11 de marzo de 2013(22).

En su testimonio, la señora Orrego expresó:

DR. TORRES: Puede usted informar en qué momento se inició si lo recuerda el proceso de solicitud de devolución del locales a los arrendatarios en el viejo edificio el Dorado? 

SRA. ORREGO: Fue más o menos recién entré, como en el 2011, porque como empezaron, teníamos que empezarlos a preparar para que fueran devolviendo los locales y reubicarlos en la nueva terminal, la apertura del Terminal fue en dos fases, primero en octubre del 2012 se abrió la fase internacional, se inició la reubicación de los arrendatarios de la fase internacional, eso fue como por etapas. 

Más o menos como a finales del 2011 se arranca las comunicaciones con los primeros arrendatarios que deberían salir del terminal para abrir la nueva terminal, posterior se manejó por fases. 

DR. TORRES: Puede usted indicar si lo recuerda y si lo sabe, en qué momento se iniciaron los trabajos de demolición en el Aeropuerto viejo? 

SRA. ORREGO: Como le digo está por cronogramas, se demolió primero una parte de la plataforma, luego se demolió parte del espigón sur, luego se demolió porque a medida que iban demoliendo iban construyendo, el cronograma si lo necesita con gusto se lo enviamos, pero no tengo las fechas exactas de cómo fue la demolición, es más, en este momento todavía tenemos pendiente la demolición de la torre de control porque la Aerocivil no ha terminado de hacer su Torre de control, abajo donde está el piso de la torre de control todavía existen estos locales, pero no hay pasajeros(23). 

En virtud de esas circunstancias, era evidente que la convocada debía entregar el local comercial localizado en el muelle nacional del aeropuerto internacional El Dorado a Opain S.A., razón por la cual el señor Rodolfo Labrador Sarmiento dejo de realizar las labores propias de promoción del producto denominado como seguros de accidentes en vuelo o seguro de vuelo. Lo anterior, sin perjuicio de las consecuencias que ello significó para la relación contractual que vinculaba a las partes, lo cual se analizará más adelante.

Sin embargo, en el desarrollo de este proceso arbitral se evidenció que el contrato de agencia de seguros continuó ejecutándose entre las partes respecto de otras pólizas de seguros, según da cuenta el testimonio de las señoras Sylvia del Carmen Robledo Pardo y Olga Ocampo García.

En efecto, la señora Sylvia del Carmen Robledo Pardo respondió a una de las preguntas del apoderado de la convocante, de la siguiente manera:

DR. MORALES: La pregunta que surge es la siguiente, le estamos entendiendo que el señor Rodolfo Labrador tenía dos tipos, hasta el año 2013 por lo menos, tenía dos clases de productos o de gestión comercial con ustedes, uno era el seguro de vuelo vinculado en local comercial del Aeropuerto el Dorado y otro, todo el ramo de los distintos ramos de seguros de la Compañía Liberty Seguros, eso es? 

SRA. ROBLEDO: Él podía intermediar todos los ramos de seguros de la Compañía que entre esos está vuelo. 

DR. MORALES: Y los intermediaba? SRA. ROBLEDO: Sí. 

DR. MORALES: Desaparecía la intermediación del Aeropuerto el Dorado por parte del señor Labrador el 30 de enero, él ha continuado con ustedes intermediando todos los demás productos? 

SRA. ROBLEDO: No todos pero sí los que él comercializa, porque hay maquinaria, él no tiene clientes de ese tipo de ramos. DR. MORALES: Por limitación de su mercado, pero no por ninguna decisión de Liberty de restringir la actividad del señor Labrador? 

SRA. ROBLEDO: Correcto”(24). 

Por su parte, la testigo Olga Ocampo García al responder una pregunta del apoderado de la parte convocada respondió así:

DR. TORRES: El comportamiento posterior de la producción generada por el señor Labrador, es decir las primas emitidas en los demás ramos cómo fue, después del 30 de enero del 2013? 

SRA. OCAMPO: Yo diría sin equivocarme en un porcentaje alto que continúo porque ha mantenido o ha sostenido la renovación de las pólizas, sobre todo en lo que el rubro que más mueve es vida individual, que son pólizas que automáticamente se renuevan, él mantiene esa renovaciones, pero también he visto que algunas pólizas de autos nuevos ingresaron en algún momento, es decir está quieta su producción pero no ha sacado la producción de pólizas que se vienen renovando y de $50 millones como les dije hace un momento fue al cierre de septiembre, pienso que va a ser muy similar al cierre del 2014, si tenemos en cuenta la proyección de renovaciones que se esperan.”(25). 

Por las razones anteriormente expuestas, el Tribunal estima que no se produjo la terminación de la relación contractual existente entre el señor Labrador Sarmiento y Liberty Seguros S.A., por cuanto ésta continuó ejecutándose entre las partes; sin embargo, la promoción y venta, de un producto en particular, el denominado seguro de vuelo o seguro de accidentes en vuelo, que se cumplía en el local comercial localizado en el muelle nacional del aeropuerto internacional El Dorado no pudo continuar realizándose por razón de la entrega que del inmueble hiciera la aseguradora a Opaín S.A, para que, de esa manera, pudieran realizarse las labores de demolición de esas dependencias del aeropuerto, por lo que los supuestos fácticos en que se fundan la pretensión no resultan acreditados, ante lo cual esta pretensión no está llamada a prosperar, como lo declarará el Tribunal en la parte resolutiva de este laudo.

6. Las pretensiones relativas a la no reubicación del agente Rodolfo Labrador en un área del nuevo terminal del aeropuerto El Dorado, por parte de Liberty Seguros S.A.

En la demanda, además de las pretensiones relacionadas con las declaraciones y condenas relativas a la naturaleza jurídica del contrato que vinculó a las partes y las prestaciones consecuenciales que corresponderían, se observan pretensiones relacionadas con lo que para la parte convocante fue la privación del área de la cual disponía en el aeropuerto y que ocupó por muchos años, privación que le impidió, de hecho, ejercer las labores propias del contrato que la vinculaba a la convocada, respecto del ramo de seguros de vida para pasajeros, llamado comúnmente "seguros de vuelo" y sus anexos.

Independientemente de algunas ambigüedades de redacción de las que adolecen dichas pretensiones, dentro del contexto de las labores de interpretación del libelo a las que debe proceder el Tribunal, se entiende que para la convocante existía, de conformidad con el contrato que había celebrado con la convocada y que se venía desarrollando por espacio de muchos años, ante la circunstancia de la demolición de las instalaciones del aeropuerto y la construcción de una nueva terminal, el derecho a que Liberty Seguros S.A le permitiera continuar ejerciendo sus labores en ella, en caso de que, como en efecto sucedió, Liberty, al igual que otros arrendatarios, continuara en ese mismo carácter respecto de áreas similares en el nuevo aeropuerto.

Está demostrado dentro del proceso que la relación contractual existente entre la convocante y la convocada se originó a la fecha más antigua, en el contrato celebrado entre Rodolfo Labrador Sarmiento y Skandia Seguros Generales S.A, denominado "Contrato de Promoción de seguros con Agentes Independientes" el siete (7) de Septiembre de 1.998(26), dentro del cual Skandia Seguros Generales S.A fue sustituida por Liberty Seguros S.A, la cual acordó el dos (2) de Enero de 2.002 con el agente, un otrosí modificatorio(27) que precisamente se refiere al local del aeropuerto para establecer dos subvenciones específicas que la Compañía otorgaría a Rodolfo Labrador para efectos de la actividad que desarrollaba en el mismo: una subvención equivalente al 100% del canon de arrendamiento del local, y una subvención en salarios mínimos legales mensuales para el pago de empleados. La actividad, por lo demás, estaba suficientemente identificada como principalmente dirigida a la promoción y venta de pólizas de accidentes de vuelo.

Posteriormente las partes que intervienen en este proceso, suscribieron el "Contrato de Agente Independiente 3707" el día dos (2) de Enero de 2.003. Aunque conforme a su cláusula décima octava, con este contrato se reemplazay deja sin efecto alguno cualquier otro que haya sido celebrado entre las partes sobre el mismo objeto, es indudable que se trata de un contrato que hace referencia a casi todos los ramos conocidos de seguros tal como venía siéndolo con anterioridad; el contrato de 1.998 hacía referencia a los ramos de seguros generales, seguros de vida y de hospitalización y Cirugía (cláusula primera del documento). No obstante, de hecho, también se encuentra bien establecido dentro del proceso, que para Rodolfo Labrador Sarmiento, resultaba ser parte muy importante de su actividad la promoción y venta de seguros de vuelo que realizaba en el local del aeropuerto, que ocupaba en desarrollo de sus relaciones contractuales, por lo menos las que han sido acreditadas con Skandia Seguros Generales S.A y Liberty Seguros S.A.

Dentro del proceso se encuentra igualmente demostrado:

1. Que Liberty Seguros S.A efectivamente tenía que entregar a su arrendador, como arrendataria que era, el área que se había puesto a su vez a disposición de Rodolfo Labrador para el ejercicio de sus labores como agente y concretamente para la venta, principalmente de los llamados "seguros de vuelo y anexos", por efecto de las labores de demolición y reconstrucción que se estaban llevando a cabo(28).

2. Que a cambio del cumplimiento de esa obligación de entrega o restitución, Liberty Seguros S.A iba a obtener por parte del Aeropuerto, el derecho a arrendar una área equivalente en las nuevas instalaciones del aeropuerto (misma comunicación).

3. Que en ningún momento Liberty Seguros S.A ofreció a Rodolfo Labrador o pidió su opinión en torno a la posibilidad de que esa área del nuevo aeropuerto, continuara a disposición de Rodolfo Labrador para que él continuara con sus labores de agente respecto principalmente del ramo de seguros de vuelo. Antes bien, se encuentra demostrado que las comunicaciones que Liberty dirigió a Labrador cuando se aproximaba la fecha en la que necesariamente habría de restituirse a la firma arrendadora el área que venía siendo utilizada en el viejo aeropuerto, únicamente exigían la desocupación del inmueble y su entrega a Liberty, sin que se manifestara en ningún momento una finalidad u objetivo posterior.

Se perfiló desde el principio un conflicto entre las partes por ese motivo del cual da cuenta principalmente la carta de 28 de Diciembre de 2.012 dirigida por Rodolfo Labrador Sarmiento a Liberty Seguros S.A(29), comunicación en la cual la parte convocante manifiesta su aspiración de continuar promocionando la venta de seguros de vuelo en el nuevo aeropuerto.

4. Que efectivamente se formalizó mediante acta de conciliación suscrita el 10 de Diciembre de 2.012(30), entre Opain S.A y LIBERTY SEGUROS S.A, el ofrecimiento a esta última, por parte del nuevo concesionario y operador del aeropuerto, de una área de similares extensión y características en las nuevas instalaciones del aeropuerto, a cambio de la entrega de la que tenía en el aeropuerto anterior, y que es objeto de estas consideraciones.

5. Que ante la diferencia surgida por estas circunstancias en las que Rodolfo Labrador solo era requerido para abandonar el local donde ejercía la parte fundamental y más rentable de su actividad, sin condición alguna, Liberty Seguros S.A procedió de hecho a ingresar en ese local por medios que evidentemente fueron anormales en el sentido de que quienes ocupaban regularmente el inmueble, lo abrían, permanecían en él y lo cerraban posteriormente eran el señor Labrador y sus empleados, con el fin de entregarlo directamente al concesionario del nuevo aeropuerto.

Esta circunstancia se encuentra demostrada para el Tribunal a través de varios medios de prueba: Liberty Seguros no disponía de las llaves del local como lo confirmó su representante legal en el curso del interrogatorio de parte que se llevó a cabo, y quien al responder a la octava pregunta de su cuestionario manifestó:

  1. DR. MORALES: Pregunta No. 8. Diga cómo es cierto sí o no, Rodolfo Labrador Sarmiento administraba con autonomía la operación comercial en el local 2326 del Aeropuerto el Dorado en materia de empleados, llaves de acceso, horarios y responsabilidades frente a terceros?
 

SRA. CORTES: No es cierto que el administraba, pero si tenía autonomía en cuanto a los empleados, porque los empleados que funcionaban allí eran de él y el tema de las llaves sencillamente era un tema de practicidad, un tema que Liberty no podía tener la del local porque nuestra sede principal queda retirada del Aeropuerto y era la facultad que él tenía de tener las llaves, pero más allá que tuviera por tener las llaves otra función específica no.". 

Por otra parte está acreditado el hecho de que durante la diligencia de entrega dellocal de Liberty a Opain, llevada a cabo el 31 de Enero de 2.013, estuvo presente un cerrajero(31); adicionalmente durante el interrogatorio del testigo Andrés Guillermo Landinez Salcedo, éste manifestó:

"DR. NARVAEZ: Tenían ustedes llaves de ese local comercial? SR. LANDINEZ: No sé, no me acuerdo si teníamos llaves. 

DR. NARVAEZ: Como lograron acceso al interior del local comercial?. 

SR. LANDINEZ: Creo que no tengo idea si había llaves, porque cuando yo estaba ahí vi que se abrió el local y se hizo después como la entrega formal. 

DR. RAMIREZ: Quien lo abrió, cómo lo abrieron o quien lo abrió?. 

SR. LANDINEZ: Creo que había una persona ahí que no sé decirles ahora, porque yo estaba ahí al lado, pero no sé decirles quien lo abrió, no estaba pendiente de ese nivel? 

DR. NARVAEZ: Se utilizo las cerraduras o se procedió al desmonte de las puertas? SR. LANDINEZ: Había un cerrajero, creo que se utilizo ahí algún desmonte". 

La demanda en el numeral sexto de las pretensiones declarativas, solicita que se declare que la convocante tenía derecho a que Liberty le cediera la opción comercial de reasignación, reubicación o cambio del área ante el consorcio Opain S.A que era quien actuaba, a la sazón, como arrendador de las áreas del nuevo aeropuerto. Atendiendo al texto literal de esa pretensión, ella estaría llamada al fracaso, pues es evidente que Liberty Seguros S.A no tenía porqué ceder esa opción o el ofrecimiento que el concesionario del nuevo aeropuerto le haría, en la medida en que ello obedecía al hecho de que Liberty era quien venía actuando como arrendatario del área; ahora bien; Liberty estaba en libertad de aceptar el ofrecimiento o no y, si bien es cierto que de no haberla ejercido se hubiera configurado una justa causa para dar por terminado el contrato de arrendamiento que vinculaba a Liberty con su arrendador, el hecho es que Liberty optó por tomar en arriendo la nueva área que se le ofrecía y no expresó manifestación alguna en el sentido de seguir a su vez poniéndola a disposición de Rodolfo Labrador para que éste pudiera seguir ejerciendo sus labores de agente respecto de los seguros de vuelo. El Tribunal, no obstante, entiende que la convocante en el fondo lo que sostiene es que tenía derecho, en general a obtener de Liberty Seguros S.A la posibilidad de seguir ejerciendo, como había venido haciéndolo por aproximadamente veinte años, la detentación material del inmueble que era la única vía que posibilitaba de hecho el ejercicio de las labores de agente de seguros respecto del ramo de seguros de vuelo

Ha existido a lo largo del proceso un debate sobre quien, si la convocada o el convocante tenían la tenencia, o la detentación material del área del aeropuerto, en la cual el agente Labrador llevaba a cabo la promoción y venta de seguros de vuelo.

En el derecho de bienes existen vocablos de contenido conceptual que no admiten duda. La propiedad es un derecho real que se adquiere, como todo derecho real, mediante la conjunción de un título lícito y un modo de adquirir realizado conforme a la ley; la posesión, que puede estar unida a la propiedad y ser expresión de ella, o puede no estar unida a la propiedad sino ser ejercida por quien no es dueño, cuya naturaleza como derecho o como simple hecho, está en discusión doctrinaria y jurisprudencial que ha sido muy tradicional, es la detentación material de una cosa con ánimo de señor y dueño, envuelve consecuencialmente los dos elementos "corpus " y "animus".

La mera tenencia, por oposición a la posesión, es la detentación material de una cosa sin ánimo de señor y dueño, esto es, reconociendo dominio ajeno, es la posición clásica del arrendatario o del depositario o del acreedor prendario etc, sin perjuicio de que esa detentación material pueda el mero tenedor ejercerla a través de otro a quien, por cualquier causa la ha cedido; y finalmente la tenencia es simplemente una alocución que hace mención exclusiva a la detentación material, esto es equivalente al elemento "corpus" de la posesión sin calificación alguna. Visto lo anterior, es claro que en este caso Liberty Seguros S.A siempre actuó como arrendataria del área que, dentro del aeropuerto se utilizaba para la promoción y venta de los seguros de vuelo(32) y, en ese sentido no era ni propietaria, ni poseedora de esa área, era una mera tenedora en el sentido de que reconocía que la dicha área no era suya, reconocía dominio ajeno y en cuanto a la tenencia o detentación material escueta la ejercía a través de otro a quien la había trasladado, esto es al señor Rodolfo Labrador quien indudablemente era el detentador material, el tenedor del inmueble.

El arrendador podía exigir a su arrendatario la restitución del inmueble, pero es evidente que existe una relación contractual que justifica la tenencia material que Rodolfo Labrador estaba ejerciendo sobre el inmueble, así fuere a nombre del arrendatario, y esa relación que no era otra que la que nacía del contrato de agente independiente, tenía que ser definida jurídicamente entre el arrendatario y quien tenía el local por su cuenta, previamente a la restitución al arrendador.

La detentación material del inmueble por parte del señor Labrador, se encuentra igualmente acreditada para el Tribunal con los siguientes elementos probatorios:

a) Testimonios:

El señor John Jairo Barbosa Forero manifestó:

  1. DR. TORRES: En el cargo de(sic) ocupaba como director de exequias y de accidentes, usted tuvo conocimiento de la existencia de un local en el Aeropuerto el Dorado para la venta de seguros de vuelo y si es así nos puede explicar qué sabe de eso?.
 

SR. BARBOSA: Sí, en ese periodo conocí el local, éste era un local de Liberty en el cual el intermediario se le había asignado para que él expidiera las pólizas de accidente en vuelo que Liberty Seguros Promocionaba; el local si lo conocí, claro, el local sí lo conocimos, de hecho lo visité para conocer cómo era el funcionamiento del local pero de ahí en adelante no conozco nada más" (33). 

Más adelante, el mismo testigo expuso:

"DR. TORRES: Usted recuerda si el señor Labrador tuvo o no tuvo suspensiones o beneficios o como se le quiera llamar, algún tipo de ayuda en su tarea?. 

SR. BARBOSA: Liberty le otorgaba el local y Liberty pagaba el alquiler de ese local, eso se puede configurar como un modelo de subvención, porque el no pagaba el alquiler de ese local, el local lo pagaba Liberty, el contrato estaba a nombre de Liberty y lo que él tenía ahí era un espacio para promocionar seguros de Liberty Seguros, eso es una subvención. 

DR. MORALES: Dentro de la Compañía en ese local comercial, era el único vendedor de ese seguro en el Aeropuerto el Dorado a nombre de ustedes?. 

SR. BARBOSA: Él era el único intermediario que vendía pólizas de seguro de vuelo en el Aeropuerto, pero no era el único intermediario que podía vender seguro de vuelo.”(34) 

Yeimy Nataly Pedreros Velasco, empleada del convocante, expresó en respuesta a varias preguntas del apoderado, lo siguiente:

"DR. MORALES: Cuéntele al Tribunal un poco sobre la operación del local comercial del señor Labrador en el Aeropuerto, ya nos dijo que vendían, qué horario tenía ese local comercial?. 

SRA. PEDREROS: Nuestro horario de trabajo era, yo era la persona que habría el local todos los días, tenía que llegar un poco antes de las 5 de la mañana hasta la 1 de la tarde, de 1 a 9 me recibía otra persona, esa persona se le entregaba la

34 Cuaderno de pruebas No. 3, Folio 162 producción que se había logrado de 5 a 1 en una relación para que ella tuviera presente qué era lo que tenía que dejar para el otro día poder legalizar eso.

Ese era el horario, las personas, nosotros no podíamos hacer promoción fuera del stand, las personas que se acercaban era porque estabas interesadas y lo iban a tomar, se les hacia el tema del seguro a ellos, mi labor no era muy, era muy específica, emitía, diligenciar los datos, tomarle los datos al cliente por el sistema, imprimirlas y entregarles, darles asesoría. 

[…]. 

DR. MORALES: Quiero preguntarle sobre el control del local comercial, quién tenía las llaves del local comercial, quienes tenían llaves del local comercial?. 

SRA. PEDREROS: Solamente 3 personas, en ese momento obviamente Don Rodolfo Labrador, mi persona y mi compañera que tenía el turno de la tarde Ana Milena. 

DR. MORALES: En algún momento algún funcionario de Liberty Seguros abrieron o cerraron durante las jornadas de ventas el local?. 

SRA. PEDREROS: No señor en ningún momento.”(35) 

Juan Carlos Cifuentes Cruz, otro empleado de la convocante declaró:

"DR. MORALES: Sabía usted quien tenía el control físico del local comercial, quien tenía las llaves del local?. 

SR. CIFUENTES: Sí, Don Rodolfo tenía el control. DR. MORALES: Quién más tenía llaves de la oficina?. 

SR. CIFUENTES: Las vendedoras, las niñas de cada turno, ellas eran las que abrían y cerraban el local.

DR. MORALES: Sabe usted si las tareas, de quien hacía si Liberty Seguros o el señor Labrador, las tareas de mantenimiento, aseo, cuidado del local comercial?. 

SR. CIFUENTES: Las tareas de mantenimiento, aseo de local lo hacia el personal de Don Rodolfo, las niñas que estaban ahí que eran trabajadoras de Don Rodolfo eran las que se encargaban del mantenimiento.”(36) 

La testigo Olga Ocampo García, al servicio de la convocada, manifestó:

"DR. NARVAEZ: En esa calidad de gestora de negocios de la ADN37 Enfoque Ltda, usted ha sido citada a este Tribunal para que rinda declaración sobre varios hechos, la calidad en que actuó el señor Rodolfo Labrador ante la Unidad Administrativa Especial de la Aeronáutica Civil, Opain S.A., Secretaría de Salud de Bogotá, ADN37 Enfoque Ltda y Liberty Seguros, que nos puede decir sobre esa calidad en que actuó el señor Labrador ante esas entidades?.

SRA. OCAMPO: Como gestor de negocios y directora del grupo de intermediarios que me asignaron está Rodolfo Labrador, llegué en el 2008, junio 23 a vincularme en es oficina y desde ahí supe que él tenia un puesto en el Aeropuerto en donde se promocionaban accidentes de vuelo y que era una oficina que en la cual él hacía esa labor.”(37). 

Ahora bien: está demostrado que el señor Rodolfo Labrador mantenía una relación contractual de carácter comercial que, independientemente de la naturaleza jurídica que se asigne a la misma, cuestión que se analiza en otro aparte de este laudo, le permitía prestar a la convocada unos servicios remunerados por la promoción y venta de seguros de distintos ramos, dentro de los cuales descollaba por su importancia el ramo de los denominados "seguros de vuelo" y anexos, que pertenecen a la categoría de seguros de personas en la modalidad de seguros de vida, respecto de los cuales Labrador percibió y percibía parte importantísima de sus ingresos como agente.

El dictamen pericial deja en claro, particularmente al responder a la segunda pregunta del cuestionario formulado por la parte convocada, que en un altísimo porcentaje, aproximadamente en más del 80% el ingreso del señor Labrador por concepto de comisiones en los años que van del 2006 al 2012, correspondía a los seguros de vuelo.

Sin duda alguna, ese nivel de ingresos estaba determinado sustancialmente por el hecho de que Rodolfo Labrador ocupaba el local ubicado en el área del aeropuerto que le había sido confiada originariamente por los distintos aseguradores a cuyo nombre actuó, y ciertamente por Liberty Seguros S.A cuando fue esa aseguradora la que resultó adquiriendo por la vía de operaciones de distinto género, la calidad de empresaria frente al agente Rodolfo Labrador.

Que los resultados de la actividad del convocante en lo que se refiere al seguro de vuelo dependían de tener a su disposición el local del aeropuerto se encuentra acreditado igualmente por vía testimonial.

Así por ejemplo, el testigo John Jairo Barbosa declaró:

"DR. TORRES: En el cargo de(sic) ocupaba como director de exequias y de accidentes, usted tuvo conocimiento de la existencia de un local en el Aeropuerto el Dorado para la venta de seguros de vuelo y si es así nos puede explicar qué sabe de eso?. 

SR. BARBOSA: Sí, en ese periodo conocí el local, éste era un local de Liberty en el cual el intermediario se le había asignado para que él expidiera las pólizas de accidente en vuelo que Liberty Seguros Promocionaba; el local si lo conocí, claro, el local sí lo conocimos, de hecho lo visité para conocer cómo era el funcionamiento del local pero de ahí en adelante no conozco nada más."(38). 

La testigo Yeimy Natalia Pedreros Velásquez, empleada del convocante, con mayor claridad expuso:

"DR. NARVAEZ: En ese mes y medio qué percibió usted que era la operación que se cumplía en ese local por parte del señor Rodolfo Labrador Sarmiento, cuéntenos los detalles de lo que vio y de las responsabilidades que usted tiene?. 

SRA. PEDREROS: No, solamente tenía encargado el tema de recibir a los clientes, ofrecerles el seguro de vuelo, emitírselos y ellos me daban el pago, mi labor no llegaba a más.

DR. NARVAEZ: Únicamente se vendía seguro de vuelo o se vendía otros tipos de seguros?. 

SRA. PEDREROS: Seguro de vuelo y un anexo que era la asistencia médica para el viajero que lo quisiera tomar, pero lo que más se vendía era el seguro de vuelo de Liberty Seguros. 

DR. MORALES: El presidente del Tribunal le preguntó pero a mí no me quedó claro, qué productos comercializaban y le pregunto por el seguro de vuelo, era sólo productos de Liberty Seguros?. 

SRA. PEDREROS: Sí señor era solamente productos de Liberty Seguros, el seguro de vuelo, la asistencia, pero todo era le (sic) Liberty Seguros. 

DR. MORALES: El señor Labrador con el que usted trabajaba comercializaba en ese momento otros productos de Liberty Seguros por fura (sic) del local comercial, que usted conociera, comercializaba otros productos, cuando hablo de otro tipo de seguros, vida, responsabilidades contractuales, daños, había otros productos que el señor Labrador comercializara de Liberty Seguros?. 

SRA. PEDREROS: Sí señor, desde ese momento y hasta la actualidad se sigue trabajando con ellos, pero ya el tema del seguro de vuelos fue hasta ese día, en el local solamente se manejaba el seguro de vuelo y la asistencia médica que eran de Liberty. DR. MORALES: Al momento de tener el local comercial el señor Labrador comercializaba otros productos de Liberty Seguros?. 

SRA. PEDREROS: Sí señor, no en el local sino lo hacia en la oficina administrativa. DR. MORALES: En la oficina administrativa del señor Labrador?. 

SRA. PEDREROS: Sí. 

DR. MORALES: Esa oficina todavía existe?. 

SRA. PEDREROS: Si señor, es donde estoy actualmente trabajando.”(39) 

El testigo Juan Carlos Cifuentes Cruz ante preguntas formuladas por el Tribunal declaró:

"DR. NARVAEZ: En relación con la operación que cumplía el señor Rodolfo Labrador en ese local del Aeropuerto Internacional el Dorado, que nos puede decir?.

SR. CIFUENTES: Que el señor Rodolfo Labrador Sarmiento ejercía la ventad de pólizas de vuelo de Liberty Seguros y posteriormente él hacia esa labor, que yo hacía en las labores de mensajería era ir al Aeropuerto, recoger las pólizas, llevarlas a la oficina de Don Rodolfo, ahí la asistente Yency Muños arreglaba toda la parte administrativa y yo iba a entregarla a la oficina de Liberty Seguros. 

DR. MORALES: Y hoy cuando ya el local comercial no está administrado por el señor Labrador, hoy el señor Labrador que le conste a usted sigue intermediando productos y seguros de Liberty Seguros S.A.?. 

SR. CIFUENTES: Sí señor, sigue comercializando pólizas de autos, de hogar, de los otros ramos, ya vuelo no, como ya no tiene eso. 

DR. MORALES: Quiero que le cuente al Tribunal lo que le conste sobre la operación del local comercial del aeropuerto el Dorado, voy a empezar por las siguientes preguntas, que productos vendían en el local comercial?. 

SR. CIFUENTES: Pólizas de vuelo. DR. MORALES: Exclusivamente eso?. SR. CIFUENTES: Exclusivamente.”(40) 

Cuando Liberty Seguros S.A, por una parte obtuvo de la concesionaria Opain por la vía de un acuerdo conciliatorio la formalización del ofrecimiento que le hiciera dicha concesionaria de otorgarle un espacio equivalente en área en el nuevo aeropuerto (documento que obra a folios 278 y ss del cuaderno de pruebas No.1) al que debía entregar como consecuencia de la necesaria terminación del contrato de arrendamiento que estaba vigente sobre el espacio de las instalaciones anteriores, y por otra parte se limitó a exigir al señor Rodolfo Labrador que, a su vez, se despojara de la tenencia material que ejercía en desarrollo del contrato comercial que la vinculaba a Liberty Seguros S.A, para hacer posible la restitución del inmueble al arrendador, privándolo de esta manera del instrumento fundamental del que disponía el señor Labrador para ejercer una parte fundamentalmente rentable para él de sus labores de agente, violó a juicio del Tribunal una obligación que nacía tácitamente y conforme al principio de la buena fé contractual, del contrato que había celebrado con Rodolfo Labrador, ya que lo privaba de la posibilidad de promocionar un ramo de seguros que por su misma naturaleza solo puede ser exitosamente promocionado en los predios mismos del aeropuerto.

Es claro que el contrato que vincula a las partes no ha terminado como tal, pero si es evidente para el Tribunal, que al actuar de este modo, Liberty Seguros S.A, privó a Rodolfo Labrador Sarmiento, de la posibilidad de ejercer una actividad muy importante y rentable de sus labores de agente, sin que existiera una razón justificativa, ya que habiendo sido favorecida con el mantenimiento de su condición de arrendataria de una área determinada del aeropuerto, no existía ninguna razón para que su agente exclusivo para la comercialización de seguros de vuelo y anexos durante tantos años, se viera de un momento a otro privado de la posibilidad de obtener la mayor parte de sus ingresos como tal.

En ese sentido, el Tribunal considera que la pretensión declarativa sexta de la demanda, debe prosperar, en el sentido de que Rodolfo Labrador Sarmiento como tenedor material del local del que se ha venido hablando, tenía derecho a que Liberty Seguros S.A le mantuviera en ese carácter en el nuevo local del que iba a disponer en el nuevo aeropuerto en desarrollo del ofrecimiento que le había hecho el concesionario del mismo, dado que resultaba evidente al cabo de muchos años de desarrollada la relación contractual derivada del contrato de agencia de seguros que los vinculaba, que el local era un instrumento necesario para que el agente pudiera obtener la mayor parte de sus ingresos como tal.

Al privar al agente de ese instrumento sin ninguna explicación, si bien ello no implicaba terminación del contrato de agencia de seguros, si constituía una violación de una obligación que surgía para Liberty Seguros S.A de ese contrato, cuyo incumplimiento le causaba, como en efecto le causó, un perjuicio económico claramente concretado en una disminución sensible de su ingreso.

Si bien esa obligación no está expresamente establecida en el texto escrito del contrato celebrado entre la convocante y la convocada, para el Tribunal es claro, por la manera como se desarrolló la relación a través del tiempo, que en este caso, el mantenimiento de la tenencia material del local en cabeza del agente constituía un deber fundamental de la aseguradora dada la modalidad central del ramo de seguros que manejaba el agente y que constituyó durante mucho tiempo el giro fundamental de los negocios que eran promocionados por el mismo.

Ello surge de la manera como se estructuraron las obligaciones del empresario en este caso conforme a los dictados de la buena fé contractual, en desarrollo de la conocida doctrina de los deberes secundarios de conducta que surgen para las partes de cualquier relación de tipo contractual y que reposan generalmente en fuentes tácitas y no expresas de la ley y del contrato mismo.

Nuestro Código Civil por lo demás a pesar de la antigüedad de su expedición, resulta particularmente claro en este sentido, al establecer en su artículo 1.603 refiriéndose al principio de la buena fé, que los contratos "...obligan no solamente a lo que en ellos se expresa, sino a todas las cosas que emanan precisamente de la naturaleza de la obligación, o que por la ley pertenecen a ella." Lo cual es aplicable a este caso y respalda la visión del Tribunal en este aspecto.

El profesor Rubén Stigitz, señala lo siguiente en relación con la conjunción del principio de buena fé con los deberes secundarios de conducta, en el tomo I de su obra "Derecho de Seguros" (Segunda edición actualizada. Abeledo- Perrot, Buenos Aires, 1998, páginas 642 y 643:

"443. La Buena fe como fundamento de las reglas secundarias de conducta. 

La relación contractual como unidad, y no la relación obligacional como fragmento de aquélla, deberá ser interpretada atendiendo al principio de buena fe, genéricamente consagrado por el artículo 1198, Código Civil. Pero con relación al tema, lo que esencialmente cuenta es que, la prestación determinada deba ser ejecutada como las partes lo han acordado o como el legislador lo ha establecido. 

Pero si en torno al cómo ha de ejecutarse la prestación y, consecuentemente cómo ha de exigirse su cumplimiento, las partes nada han estipulado, y el ordenamiento legal carece de regulación explícita, en todos los casos el principio de buena fe será directiva rectora para el intérprete, fundamentalmente en punto a lo que verosímilmente las partes entendieron o pudieron entender, obrando con cuidado y previsión. 

Las reglas secundarias de conducta se fundan en deberes de convivencia y de solidaridad social. Dentro de la conducta debida debemos distinguir entre el obrar negativo, que conduce a exigir un comportamiento de respeto y conservación de la esfera de interés ajeno, y un obrar positivo, que impone una activa colaboración con el cocontratante, encaminada a la satisfacción de su interés. (120. BETTI, e., Teoría…, op. cit., T. I, pág. 71.) . 

Como queda expresado, las reglas secundarias de conducta importan, en ocasiones, el cumplimiento de prestaciones positivas y que pueden consistir en cooperar. Más allá que en ocasiones, la cooperación o la colaboración se traduce en una abstención, o sea, en una conducta omisiva (dejar hacer o no hacer). En otras oportunidades, los deberes accesorios se manifiestan en prestaciones en punto a la protección de los intereses de que es acreedora la otra parte, evitándole la producción de daños o de mayores daños que los contractualmente previsibles. 

Las reglas secundarias de conducta no sólo son manifestaciones de buena fe contractual, sino el carácter más saliente de esa buena fe y que se traduce en una actitud que tiene como aspectos más destacados, la confianza, la fidelidad, el compromiso, la capacidad de sacrificio, la prontitud en ayudar a la otra parte, en considerarla, respetarla, atenderla, informarla, protegerla, cuidarla, asistirla, cooperar con ella, etcétera. (121. BETTI, E., Teoría…, op. cit., T. I. pág. 101, quien destaca a la buena fe como una actitud de cooperación encaminada a cumplir de modo positivo la expectativa de la otra parte.) 

Estas manifestaciones que adopta la buena fe, en ocasiones se manifiestan en un plus de la relación obligacional, ampliando el espectro de las prestaciones literalmente comprometidas por las partes; en otras y, a los fines de preservar la relación de equivalencia o el principio de máxima reciprocidad de intereses, los deberes secundarios de conducta operan como límite al ejercicio abusivo de los derechos, delimitando la extensión de las prestaciones a cargo del deudor." 

No puede prosperar en cambio la pretensión declarativa séptima, en el sentido de que no puede decirse que Liberty Seguros S.A violó "los derechos reales del agente", puesto que es evidente que el agente no tuvo nunca derechos reales sobre el local, era un simple tenedor material del mismo por cuenta del arrendatario. Por lo mismo, solo prospera parcialmente la excepción quinta denominada “ausencia de tenencia legítima y de explotación comercial por parte de Rodolfo Labrador respecto del local 23 26 del aeropuerto el Dorado de Bogotá y ausencia de derechos reales sobre el mismo” y no prosperan las excepciones cuarta denominada “inexistencia de derecho alguno de Rodrigo (sic) Labrador respecto de la supuesta opción comercial de reasignación, reubicación o cambio del área asignada y la utilización de otras áreas”, séptima denominada “cumplimiento estricto del contrato de agente independiente”, y octava denominada “inexistencia de responsabilidad de Liberty Seguros S.A frente a Rodolfo Labrador por ausencia de los elementos que estructuran la responsabilidad”. Por las mismas razones y en concordancia con lo que se ha dicho sobre la naturaleza del contrato que vinculó a las partes, sólo prospera parcialmente la excepción de mérito decimo segunda denominada “cobro de lo no debido”.

En cambio, y naturalmente como una derivación de la prosperidad de la pretensión sexta, las pretensiones declarativas octava y novena que se limitan a expresar que Liberty Seguros S.A debe indemnizar el daño emergente y el lucro cesante derivado del incumplimiento contractual que se ha descrito, sí deben prosperar.

7. La pretensión sobre competencia desleal y mala fé por parte de Liberty Seguros S.A.

En cuanto a la pretensión décima, se rechazará puesto que en el fondo, al pretender que estos hechos constituyen un acto de competencia desleal (ley 256 de 1996) por parte de la convocada, es una calificación adicional innecesaria y que no fue de ninguna manera sustentada a través del proceso, respecto del incumplimiento contractual que se encuentra configurado. En tal virtud, tampoco prospera la pretensión quinta de condena, y se reconocerá la excepción “inexistencia de competencia desleal y de mala fe por parte de Liberty Seguros S.A”.

8. Las pretensiones de condena 

En apartes anteriores de este laudo, el Tribunal dejo suficientemente expuestas las razones que lo motivan a desestimar las pretensiones declarativas primera, segunda, tercera, cuarta, quinta, séptima y décima de la demanda, por lo que corren igual suerte las pretensiones de condena primera, segunda, cuarta, quinta y sexta (por ser consecuencial de las pretensiones de condena primera y segunda).

Las circunstancias anotadas anteriormente indican en consecuencia que para el Tribunal Liberty Seguros S.A incumplió el contrato que la vinculaba al señor Rodolfo Labrador al privarlo injustificadamente del instrumento básico que requería para obtener lo que está demostrado era la mayor parte de sus ingresos como agente, instrumento que no era otro que el local comercial que Labrador operaba y detentaba materialmente, si bien por cuenta de Liberty como circunstancia relevante de esa relación, de la que, por lo demás se había beneficiado igualmente Liberty, empresa que, como todo parece indicar, tomó partido de la situación de haber encontrado al agente ocupando dicho local por cuenta de otras compañías de seguro.

Ahora bien, el Tribunal es consciente que tanto el otrosí del año 2.002, como el contrato denominado de "agente independiente" celebrado en el año 2.003 incluye en calidad de empresario a dos compañías diferentes, a saber: Liberty Seguros S.A y Liberty Seguros de Vida S.A, y que esta última no ha sido parte en este proceso. No obstante, para efectos de determinar la identidad de contratante incumplido y la del autor de los daños y su cuantía, esa circunstancia no influye en el sentido del fallo, por la razón de que en este caso priva la consideración de la solidaridad que por vía general opera para todas las obligaciones comerciales cuando quiera que se trata de titulares simultáneos de las mismas, conforme a la disposición contenida en el artículo 825 del Código de Comercio, cuyo texto a este respecto es el siguiente: "En los negocios mercantiles, cuando fueren varios los deudores, se presumirá que se han obligado solidariamente."

Por otro lado, respecto de la cuantía de los perjuicios que conforme a las consideraciones que ha hecho el Tribunal, se irrogaron a la convocante en este caso, por el hecho ya descrito tantas veces de no reconocer el empresario que, conforme a la naturaleza del contrato que había celebrado con el agente, éste último tenía un justificado derecho a obtener la continuación de la posición que venía ostentando en el local que ocupó el primero en el nuevo aeropuerto, so pena de perder la fuente principal de sus ingresos, debe tenerse en cuenta que esa cuantía abarca tanto los ingresos que percibía contablemente el agente tanto por Liberty Seguros S.A, la demandada, como de Liberty Seguros de Vida S.A, puesto que era un ingreso que tenía el mismo origen y dependía igualmente de la actividad que realizaba el agente en el local.

Por lo mismo la estimación de los perjuicios, a pesar de no haber sido demandada Liberty Seguros de Vida S.A en este caso, incluye los ingresos que el agente facturaba para efectos contables a esa Compañía.

A este respecto la prueba testimonial ha sido muy amplia en establecer que durante mucho tiempo, los ingresos percibidos por el convocante por concepto de comisiones derivadas de la promoción y venta de seguros de vuelo fueron facturados y pagados por Liberty Seguros S.A, pero que por razones internas, a partir aproximadamente del año 2.008, esa facturación vino a centralizarse definitivamente en cabeza de Liberty Seguros de Vida S.A.

En esas circunstancias, para la determinación de la cuantía de los perjuicios, el Tribunal se basa en los resultados de la prueba pericial, como se indica más adelante.

8.1. El juramento estimatorio.

En este particular, el Tribunal estima que conforme al art. 206 del Código General del Proceso, cuando se formulen pretensiones de condena impetrando el reconocimiento de una indemnización de perjuicios materiales, o una compensación o el pago de frutos o mejoras, como requisito de la demanda (art. 82 núm. 7 ibídem), el demandante debe estimar “razonablemente” “bajo juramento” lo pretendido, “discriminando cada uno de los conceptos”, es decir, exponiendo las razones que justifican y explican el quantum de la respectiva pretensión, y especificando los conceptos que integran el correspondiente petitum.

Si el demandante, o el peticionario en su caso, cumple con la exigencia legal, “Dicho juramento hará prueba de su monto mientras su cuantía no sea objetada por la parte contraria dentro del traslado respectivo”. Entendiéndose, según la misma norma, que “sólo se considerará como objeción” la “que especifique razonadamente la inexactitud que le atribuye a la estimación”, esto es, la que exponga las razones que explican y fundamentan la inexactitud de las cuantías liquidadas o fijadas por el autor del juramento. La revisión de la norma permite advertir, como apenas resulta lógico, que la evaluación del juramento estimatorio y de la objeción está sometida a un idéntico rasero, puesto que los requisitos axiológicos de uno y otra son similares, como lo es la explicación y justificación de la cuantía pretendida para el primero y la explicación y justificación de la inexactitud para el segundo.

Por supuesto que ninguno de los hechos que fundamentan las pretensiones da cuenta de ese razonamiento, como tampoco lo hacen las mismas pretensiones. Por lo demás, en el acápite denominado “JURAMENTO ESTIMATORIO”, el demandante se limitó a hacer un cuadro donde señala el valor individual y total de cada una de las pretensiones, a modo de operación aritmética, pero sin hacer razonamiento adicional.

Otro tanto ocurre con el acto de la parte demandada, quien se limitó a decir que objetaba “la estimación de la cuantía en la medida que el daño no está probado y los perjuicios alegados carecen de todo sustento fáctico y jurídico”.

Siendo esta la realidad procesal, la compensación pretendida y los perjuicios reclamados, quedaba sujeta a lo que los demás elementos de prueba allegados al proceso arrojaran, incluyendo obviamente la demostración de los daños en sí mismos considerados, y el factor determinante del derecho a la compensación.

De manera que, en cuanto a la sanción derivada de la aplicación del juramento estimatorio, el Tribunal estima que confluyen, primeramente la falta de causa para acceder a casi la totalidad de las pretensiones y, en segundo término, frente a la pretensión sexta de la demanda, que será concedida, la adecuada valoración, imputación y obtención del perjuicio alegado por la convocante, por lo que el Tribunal considera que no resulta del caso imponer sanción alguna por el juramento estimatorio prestado. Lo anterior, mucho menos si el Tribunal no observó a lo largo del trámite temeridad, mala fe o una actitud dolosa de la parte demandante, por lo cual no prospera la excepción denominada “Hipótesis de mala fe y de actuaciones temerarias por parte del demandante o de su apoderado”.

8.2. LIQUIDACIÓNDELOSPERJUICIOS. 

8.2.1. DAÑO EMERGENTE.

En lo relativo a la pretensión cuarta de condena en la cual la convocante solicita el pago del daño emergente derivado de la “violación y despojo” del local comercial localizado en el muelle nacional del aeropuerto El Dorado de Bogotá, si bien el Tribunal ha estimado que la manera como la convocada cumplió la restitución del inmueble se apartó del cauce jurídico que resultaba idóneo (art. 426, C. de P.C.), observa el Tribunal que respecto al daño emergente aducido, ni los honorarios pagados a su abogado, ni los costos laborales de liquidación de dos contratos de trabajo, que no incluyen indemnización alguna por terminación sin justa causa de esos contratos de trabajo, pueden considerarse perjuicio derivado del incumplimiento contractual de Liberty Seguros S.A, que son los rubros a los que se contrae el cálculo que por este concepto se hace en el dictamen pericial al responder a la primera pregunta formulada en su cuestionario por la parte convocante.

Por lo tanto, el Tribunal considera que tampoco existe en el proceso prueba de un daño emergente imputable a la conducta de la parte convocada, habida cuenta que la actividad probatoria desplegada por la actora respecto de los eventuales rubros de ese daño, no condujo a su comprobación.

Lo anterior implica que la pretensión cuarta de condena, no obstante que corresponde a una pretensión declaratoria que fue considerada próspera tendrá que negarse por ausencia de prueba.

8.2.2. LUCRO CESANTE.

En cuanto a la pretensión tercera de condena donde se solicita el reconocimiento del lucro cesante derivado de la pérdida de oportunidad de la reubicación del local comercial en el cual el señor Labrador Sarmiento promocionaba y vendía las denominadas pólizas de seguros de vuelo, el Tribunal considera que habida cuenta que la pérdida del chance o de una oportunidad, ha sido reconocida por la doctrina y jurisprudencia contemporánea como un elemento integrante del daño y un factor transversal en frente de la responsabilidad civil, ya sea contractual o extracontractual, de una parte y, de otra, que de las circunstancias que condujeron a dar por terminada la explotación de una línea de productos por parte de la convocante y al no haber brindado Liberty Seguros S.A. la oportunidad al señor Rodolfo Labrador Sarmiento de continuar desarrollando esa actividad en el local que le fue asignado a dicha aseguradora por Opaín S.A. en la nueva terminal del aeropuerto El Dorado, esa determinación constituye una postura que resulta en clara contravía de los deberes de corrección y lealtad que la ley impone a los contratantes.

De este modo, la convocada le irrogó al señor Labrador Sarmiento un daño consistente en no haberle brindado la oportunidad de obtener unos ingresos por comisión en la venta de ese tipo de pólizas, cuando obedecía a una línea de productos en la cual el señor Labrador laboró para la convocada desde el año de 1998 y, en este caso particular, además, resulta acreditado que a través del mismo local comercial, en el cual devino arrendataria Liberty Seguros S.A., el señor Labrador Sarmiento había posicionado desde tiempo antes el producto, si bien en beneficio de otra u otras aseguradoras, lo cierto es que todas esas labores de promoción, comercialización y posicionamiento del producto le permitieron generar una clientela, que según denota el dictamen rendido por la perito Gloria Zady Correa Palacio, redituaba unos volúmenes de primas que permitían a la aseguradora enjugar los gastos de adquisición y administración de ese local comercial, cubrir su tasa de riesgo y derivar algún nivel de utilidad.

En este sentido, el Tribunal estima que el señor Labrador resulta privado de la posibilidad razonable, actual y cierta de continuar generando la colocación de pólizas de seguro de vuelo, la cual deriva de la tendencia que presentaba la venta de este tipo de pólizas en períodos anteriores, por lo cual, claramente, se configura un perjuicio cierto y directo, que se proyectó en el tiempo y que satisface los presupuestos propios del daño resarcible.

En relación con la pérdida de oportunidad o pérdida del chance, el Consejo de Estado en sentencia de agosto 11 de 2010 (rad. 05001-23-26-000-1995- 00082-01(18593), M.P. Mauricio Fajardo Gómez) ha expuesto:

…la pérdida de oportunidad o pérdida de chance alude a todos aquellos eventos en los cuales una persona se encontraba en situación de poder conseguir un provecho, de obtener una ganancia o beneficio o de evitar una pérdida, pero ello fue definitivamente impedido por el hecho de otro sujeto, acontecer o conducta éste que genera, por consiguiente, la incertidumbre de saber si el efecto beneficioso se habría producido, o no, pero que al mismo tiempo da lugar a la certeza consistente en que se ha cercenado de modo irreversible una expectativa o una probabilidad de ventaja patrimonial; dicha oportunidad perdida constituía, en sí misma, un interés jurídico que si bien no cabría catalogar como un auténtico derecho subjetivo, sin duda facultaba a quien lo ha visto salir de su patrimonio ─material o inmaterial─ para actuar en procura de o para esperar el acaecimiento del resultado que deseaba , razón por la cual la antijurídica frustración de esa probabilidad debe generar para el afectado el derecho a alcanzar el correspondiente resarcimiento. La pérdida de oportunidad constituye, entonces, una particular modalidad de daño caracterizada porque en ella coexisten un elemento de certeza y otro de incertidumbre: la certeza de que en caso de no haber mediado el hecho dañino el damnificado habría conservado la esperanza de obtener en el futuro una ganancia o de evitar una pérdida para su patrimonio y la incertidumbre, definitiva ya, en torno de si habiéndose mantenido la situación fáctica y/o jurídica que constituía presupuesto de la oportunidad, realmente la ganancia se habría obtenido o la pérdida se hubiere evitado; expuesto de otro modo, a pesar de la situación de incertidumbre, hay en este tipo de daño algo actual, cierto e indiscutible consistente en la efectiva pérdida de la probabilidad de lograr un beneficio o de evitar un detrimento; no ofrece lugar a la menor hesitación que “esa oportunidad está definitivamente perdida, la situación es irreversible y la ‘carrera’ de concatenación causal y temporal hacia la ventaja se ha detenido de manera inmodificable. Hay un daño cierto sólo desde el punto de vista de la certeza de la probabilidad irremediablemente truncada. Esa probabilidad tenía un determinado valor, aunque difícil de justipreciar, que debe ser reparado”.

Pues bien, en relación con los perjuicios derivados de la pérdida de una oportunidad por la convocante, al responder a la primera pregunta formulada por la parte convocante, la perito calculó dentro de una primera hipótesis, tomando como ingresos de la convocante los recibidos tanto de Liberty Seguros S.A como de Liberty Seguros de Vida S.A, y proyectándolos por espacio de siete (7) años hacia el futuro, un lucro cesante por valor de $115'143.598,oo.(41).

El resultado de ese cálculo que aparece en el dictamen pericial, a juicio del Tribunal, se ha hecho sobre bases reales y sólidas, constituye una base cierta para deducir la cuantía definitiva del valor de la indemnización a la que deberá ser condenada la convocada por este concepto y con fundamento en la pretensión tercera de las condenatorias que aparecen en la demanda.

En cuanto al período o extensión del daño resarcible derivado de la pérdida de una oportunidad, no se encuentra definido en la ley, como tampoco a nivel

jurisprudencial, por lo cual queda supeditado al arbitrio judicial y, para ese efecto, el tribunal en ejercicio de su arbitrium iudici en esta materia, adoptará como pauta la acogida en otros laudos arbitrales en materia de terminación sin justa causa de contratos mercantiles de agencia y distribución, por cuanto guardan algún grado de similitud con las labores desarrolladas por un agente independiente de seguros y, en tal sentido, adoptará un término de cinco (5) años. Además, dado que está demostrado en el proceso que el nuevo local se vino a explotar siete meses después del expelimiento y que los rendimientos iniciales fueron menores a los que se venían dando.

En tal sentido, el dictamen rendido por la perito Gloria Zady Correa Palacio presenta un escenario en el cual se consideran como ingresos: “… el total facturado tanto a Liberty Seguros S.A., como a Liberty Seguro de Vida S.A., por concepto de Comisión Seguro accidente de viaje, además de las facturas por concepto de “Promoción del Stand de seguros de accidentes personales en vuelo del Aeropuerto Internacional de Eldorado

Con base en las cifras que consigna la perito para el período 2013 a 2017(42), calculada bajo el indicador EBITDA, o utilidad real que hubiera obtenido el agente en el desarrollo de su actividad, vale decir, “… a partir del resultado

amortizaciones”, esto arrojaría un total de $ 77.653.373, de acuerdo con el cuadro que se incorpora a continuación:

 

PROYECCION20132014201520162017
Ingresos108.280.815112.720.329117.341.862122.152.879127.161.147
Gastos (83,66%)90.587.73094.301.82798.168.202102.193.098106.383.015
Utilidad bruta17.693.08518.418.50219.173.66019.959.78020.778.131
Ingresos no
operacionales
151.593157.808164.279171.014178.026
Gastos financieros (13,86%)15.007.72115.623.03816.263.58216.930.38917.624.535
Utilidad antes de impuestos2.836.9572.953.2733.074.3573.200.4053.331.622

 

 

EBITDA20132014201520162017TOTAL
Utilidad antes de impuesto2.836.9572.953.2733.074.3573.200.4053.331.622
15.396.614
Intereses9.808.63513.710.0276.914.33515.058.95316.764.80962.256.759
Ebitda12.645.59216.663.3009.988.69218.259.35820.096.43177.653.373

 

En cuanto a la pretensión sexta de condena, el Tribunal observa que la petición de indexación del convocante se limitó a la eventual prosperidad de las pretensiones de condena relacionadas con la declaración de agencia comercial (1 y 2 de condena). Por lo anterior, y al haberse negado tales pretensiones por el Tribunal, no se accederá a la pretensión sexta de condena relativa a la solicitud de indexación de la convocante.

No obstante, en virtud del principio de reparación integral del daño, consagrado positivamente en el artículo 116 de la ley 446 de 1998, el Tribunal ordenará la indexación de la condena hasta la fecha del laudo arbitral.

Este proceder del Tribunal se funda en el hecho que la actualización monetaria ha sido acogida por Jurisprudencia abundantísima de la Corte Suprema de Justicia, aún de oficio, con apoyo en el artículo 1.649 del Código Civil que reconoce el derecho del acreedor a recibir un pago íntegro, es decir, no alterado por el deterioro producido por el proceso inflacionario.

De tal manera que, sobre los valores calculados por la perito como utilidad dejada de percibir para dicho período de 5 años, teniendo en cuenta que algunos corresponden a períodos ya transcurridos y otros a períodos futuros, para las utilidades que corresponden a años anteriores al 2016, se actualizan con base en el índice de precios al consumidor, certificados por el DANE y para las utilidades correspondientes a períodos posteriores, vale decir, para el año 2017, se trae a valor presente, utilizando una tasa de descuento equivalente al 10%, tasa utilizada en el mercado financiero, de acuerdo con lo que se muestra en el siguiente cuadro:

 

PROYECCION20132014201520162017
INGRESOS108.280.815112.720.329117.341.862122.152.879127.161.147
GASTOS (83,66%)90.587.73094.301.82798.168.202102.193.098106.383.015
UTILIDAD BRUTA17.693.08518.418.50219.173.66019.959.78020.778.131
INGRESOS NO OPERACIONALES151.593157.808164.279171.014178.026
GASTOS FINANCIEROS (13,86%)15.007.72115.623.03816.263.58216.930.38917.624.535
UTILIDAD ANTES DE IMPUESTOS2.836.9572.953.2733.074.3573.200.4053.331.622

EBITDA20132014201520162017TOTAL
UTILIDAD ANTES DE IMPUESTO2.836.9572.953.2733.074.3573.200.4053.331.622
15.396.614
INTERESES9.808.63513.710.0276.914.33515.058.95316.764.80962.256.759
EBITDA12.645.59216.663.3009.988.69218.259.35820.096.43177.653.373
IPC INICIAL114,54118,91127,78131,28  
IPC FINAL131,28131,28131,28131,28  
FACTOR AJUSTE1,1461501,1040281,0273911,000000  
UTILIDAD AJUSTADA
14.493.743

18.396.754

10.262.291

18.259.358

19.690.152

81.102.298

 

En consecuencia, como resultado de esa indexación a la fecha de este laudo arbitral, arroja un total de $ 81.102.298.

Por último, en consideración a la forma como se ha decidido, el Tribunal se considera legalmente relevado de entrar a examinar las excepciones que se denominaron “prescripción”, “ausencia de mora de Liberty Seguros S.A”, y “compensación”.

10. Costas y agencias en derecho.

En primer término, el Tribunal considera pertinente anotar que, como lo establece con claridad el artículo 154 del Código General del Proceso, la concesión del amparo de pobreza a favor de un sujeto procesal le exime de una eventual condena en costas, que en otra circunstancia, habría resultado procedente.

Con base en lo anterior, y además considerando que ha prosperado una de las pretensiones de la demanda la cual implica un reconocimiento económico a favor del demandante, el Tribunal, con fundamento en lo establecido en el artículo 365, numeral 5 del Código General del Proceso, considera que en el presente proceso no habrá lugar a condena en costas y agencias a cargo de las partes.

III. PARTE RESOLUTIVA

En mérito de las consideraciones que anteceden el Tribunal de Arbitramento integrado para resolver las diferencias entre RODOLFO LABRADOR SARMIENTO, de una parte, y LIBERTY SEGUROS S.A., administrando justicia en nombre de la República de Colombia, por delegación de las partes y por autoridad de la ley

RESUELVE 

PRIMERO: Declarar que no prosperan, por las razones expuestas en la parte motiva de esta providencia, las excepciones propuestas por el demandado y que denominó como “falta de competencia del Tribunal de arbitramento para resolver sobre asuntos no sujetos a su decisión”, “falta de legitimación en la causa por pasiva”, “hipótesis de mala fe y actuaciones temerarias por parte del demandante y de su apoderado”, “cumplimiento estricto del contrato de agente independiente”, e “inexistencia de responsabilidad de Liberty Seguros frente a Rodolfo Labrador por ausencia de elementos que estructuran la responsabilidad”; declarar que prosperan parcialmente las excepciones relativas a “ausencia de tenencia legítima y de explotación comercial por parte de Rodolfo Labrador respecto del local 2326 del aeropuerto El Dorado y ausencia de derechos reales sobre el mismo”, y “cobro de lo no debido”.

SEGUNDO: Declarar que prosperan, por las razones expuestas en la parte motiva de esta providencia, las excepciones propuestas por el demandado y que denominó como “inexistencia de contrato de agencia comercial”, “inexistencia de derecho alguno fundado en una supuesta agencia comercial” , “inexistencia de obligación a cargo de Liberty Seguros S.A. de pagar prestaciones o indemnizaciones de que trata el artículo 1324 del Código de Comercio, derivada de un supuesto contrato de agencia comercial”.

TERCERO: Negar por las razones expuestas en la parte motiva de esta providencia las pretensiones declarativas primera, segunda, tercera, cuarta, quinta, séptima y décima de la demanda, así como las pretensiones de condena primera, segunda, cuarta, quinta, sexta y séptima contenidas en la demanda.

CUARTO: Declarar en los términos expuestos en la parte motiva de esta providencia, la prosperidad de las pretensiones declarativas sexta, octava y novena.

QUINTO: En consecuencia, acceder a la pretensión tercera de condena de la demanda y por ende, condenar a Liberty Seguros S.A a pagar a la ejecutoria de esta providencia, a favor de Rodolfo Labrador Sarmiento, de conformidad con la liquidación que obra en la parte motiva de esta providencia, la suma de ochenta y un millones ciento dos mil doscientos noventa y ocho pesos ($ 81.102.298.) SEXTO: Ordenar que se rinda por este mismo Tribunal cuenta razonada a las partes de lo depositado para gastos de funcionamiento y protocolización y que se proceda a la devolución a las partes de las sumas no utilizadas, si a ello hubiere lugar, según la liquidación final de gastos.

SEPTIMO: Declarar causado el saldo final de los honorarios de los miembros del Tribunal y ordenar su pago.

OCTAVO: Ordenar que por Secretaría se expidan copias auténticas de este Laudo, con las constancias de ley, con destino a cada una de las partes, y copia simple para el Centro de Arbitraje y Conciliación de la Cámara de Comercio de Bogotá.

NOVENO: Disponer la entrega del expediente al Centro de Arbitraje y Conciliación de la Cámara de Comercio de Bogotá para su archivo.

Esta providencia queda notificada en esta audiencia a los apoderados de las partes.

Bogotá, Distrito Capital, once (11) de mayo dos mil dieciséis (2016).

CÚMPLASE.

Árbitros: Jorge Eduardo Narváez BonnetAndrés Ordoñez OrdoñezJosé Fernando Ramírez Gómez.

Juan Pablo Bonilla Sabogal, árbitro Secretario.