Lo insólito del cobro del impuesto sobre vehículos hurtados

Revista Nº 136 Jul.-Ago. 2006

No se respetan los principios constitucionales del derecho tributario al cobrar a quienes se les ha hurtado el vehículo, el impuesto sobre el mismo. 

Fidel Antonio Castaño Duque 

Administrador público  

Ex-director de impuestos de Bogotá 

Se está tramitando en el Concejo de la ciudad de Bogotá el proyecto de acuerdo que solucione los problemas que tienen los ciudadanos, quienes han sido víctimas del hurto de sus vehículos. El proyecto, de un único artículo, establece que las autoridades de tránsito pueden “dar de baja” del registro de vehículos aquellos automotores que en cualquier tiempo fueron hurtados y no han sido recuperados por las autoridades competentes.

El impuesto sobre vehículos automotores es un tributo de carácter nacional cuya renta fue cedida a las entidades territoriales en proporción al recaudo en la correspondiente jurisdicción; del recaudo total obtenido por el pago del impuesto, a los departamentos les corresponde el 80% y a los municipios el restante 20%. El Distrito Capital es titular de los ingresos que se obtienen por el impuesto de los vehículos que se encuentran matriculados en las oficinas de tránsito de la ciudad. El hecho generador del impuesto es la propiedad o posesión y son los propietarios y poseedores quienes deben cancelar el impuesto ante las autoridades tributarias departamentales y del Distrito Capital.

Las administraciones tributarias del Distrito Capital de Bogotá y de algunos de los 32 departamentos del país han iniciado procesos de control de cumplimiento de las obligaciones de presentar las declaraciones y de pagar el respectivo impuesto, entre otros, sobre los vehículos que fueron hurtados años atrás.

De acuerdo con lo establecido en el artículo 669 del Código Civil “el dominio (que se llama también propiedad) es el derecho real en una cosa corporal, para gozar y disponer de ella arbitrariamente, no siendo contra ley o contra derecho ajeno”.

Igualmente, de acuerdo con lo establecido en el artículo 762 del Código Civil, “la posesión es la tenencia de una cosa determinada con el ánimo de señor y dueño o el que se da por tal, tenga la cosa por sí mismo, o por otra persona que la tenga en lugar y a nombre de él. El poseedor es reputado dueño, mientras otra persona no justifique serlo”. El artículo 787 del mismo código establece la pérdida de la posesión cuando se deja de poseer una cosa desde que otro se apodera de ella, con ánimo de hacerla suya.

“Propiedad viene del adverbio latino prope, que significa “cerca”, a través de su comparativo propio que significa “más cerca”. Según esto, la propiedad de los bienes nace simplemente del criterio de cercanía, de manera que se consideraría siempre más legítima la pretensión de quien más cerca está”.

“La propiedad (dominio), es un vínculo entre el sujeto y el objeto; es un derecho y comprende todas las facultades que el titular puede ejercer sobre las cosas; es un derecho real de usar, gozar y disponer arbitrariamente de las cosas de las cuales se es propietario. La propiedad le da al propietario la facultad de obtener directamente de una cosa determinada, toda la utilidad jurídica que esa cosa es susceptible de proporcionar. La propiedad es el derecho de obtener de un bien toda la satisfacción que este pueda proporcionar”.

De conformidad con la normativa del Código Civil sobre el dominio y la posesión(1), se puede establecer que, a quienes les han hurtado un vehículo no son propietarios reales del mismo en consideración a que no se configura un vínculo real y directo con el bien; no está cerca, no pueden usar, gozar, ni disponer del bien para beneficio personal y no pueden obtener del vehículo ninguna satisfacción. Por el contrario, existe la posibilidad de que sean perjudicados si los que lo hurtaron hacen uso indebido del bien, como su utilización para cometer acciones delictivas.

Claro que a quienes les hurtaron el vehículo poseen el título, que corresponde al reconocimiento de su nombre e identificación en el registro de tránsito automotor de las Secretarías de Tránsito y Transportes, pero no poseen el vehículo. No pueden ejercer los derechos constitucionales y legales de la propiedad, como venderlo, arrendarlo, donarlo, regalarlo, destruirlo, etc. No pueden ejercer el título por la ocurrencia de un hecho externo (el hurto), que va en contra de la voluntad del poseedor; no fue su voluntad que el vehículo fuera hurtado; el Estado no garantizó la protección de los bienes como era su obligación.

Poseedor es la persona que ejerce un poder físico en forma directa, exclusiva e inmediata sobre un bien para su aprovechamiento total o parcial.

Por simple lógica, se puede afirmar que “una persona es poseedora cuando reúne el “cuerpo” y la “voluntad” y pierde la posesión cuando pierde uno de estos elementos o ambos. Se pierde la posesión por desaparición de solo el “corpus” cuando la cosa cae en el dominio público o cuando el tercero se apodera de ella, que es el caso que nos ocupa”. Es claro entonces que como no se tiene el cuerpo del vehículo, no se puede decir que es su poseedor. Hoy día deben ser poseedores del vehículo hurtado las personas que seguramente lo adquirieron irregularmente o adquirieron sus partes luego de ser deshuesado como ocurre normalmente en estos casos.

“Ser propietario y poseedor son dos figuras jurídicas diferentes y ello se sustenta en que el propietario es la persona natural o jurídica con un derecho real para disponer de una cosa corporal, en este caso de un vehículo, toda vez que la calidad se encuentra reconocida a través de documentos que exige la ley como es la licencia de tránsito. Ser poseedor es aquel que tiene la tenencia material del bien y no reconoce a nadie diferente a él como titular y no tiene un título que lo acredite ante la ley como propietario”.

Se pueden presentar dos situaciones: “La primera, corresponde al caso en que el propietario que aparece como tal en la licencia de tránsito es quien tiene la tenencia del bien y por consiguiente, es el responsable de cumplir con las obligaciones tributarias del impuesto sobre vehículos automotores y es a quien las autoridades tributarias departamentales y de Bogotá deben dirigir todas las acciones para hacer efectivo su pago.

La segunda situación es aquella en la cual quien aparece en la licencia de tránsito como propietario no corresponde a la misma persona que tiene el bien en calidad de poseedor. En este evento las acciones de la autoridad tributaria se deben dirigir a quien tiene la posesión material del bien, que se reputa como propietario”.

En sentencia del 12 de febrero del 2004, el Honorable Tribunal Administrativo de Cundinamarca sostuvo que la obligación de responder por el cumplimiento de las obligaciones tributarias es del propietario, toda vez que siendo necesario para la titularidad la anotación correspondiente en el registro de automotores por expresa disposición del Código Civil y desconociendo la Administración Tributaria en cabeza de quién se encuentra la obligación tributaria, la norma hace recaer el cumplimiento de tales obligaciones en quién figure como propietario inscrito, presumiéndose que en esta también recae la calidad de poseedor, a menos que se demuestre lo contrario.

Sostiene el mencionado Tribunal Administrativo, apoyado en jurisprudencia del Consejo de Estado, que en caso de que el poseedor sea diferente a quien figura como propietario la norma establece tener al poseedor regular como sujeto pasivo del tributo, a quien se le exigirá el cumplimiento de las obligaciones tributarias surgidas con ocasión de su imposición. Sin embargo, tal calidad debe demostrarse ante la administración tributaria aportando las pruebas que así lo verifiquen.

Con la presentación de la denuncia, efectuada ante autoridad competente sobre el hurto del vehículo, y de la certificación de la Fiscalía General de la Nación, en que conste que no ha sido recuperado, debería ser suficiente para demostrar que aunque formalmente aparece como propietario, realmente no lo es; aquí prevalece el mandato constitucional según el cual se protege el derecho sustancial y prevalece a la formalidad. Tampoco se es poseedor por no poder ejercer un poder físico sobre el vehículo.

Al no tenerse la calidad de propietario ni poseedor no se es sujeto pasivo del impuesto y, en consecuencia, las administraciones tributarias debieran fundamentarse en las pruebas de los organismos de seguridad del Estado con el fin de no obligar a declarar a aquellas personas víctimas del hurto de sus vehículos.

Cancelar la matrícula es un imposible real para vehículos hurtados

Para cancelar la matrícula de un vehículo se deben realizar los respectivos trámites ante las autoridades de tránsito del departamento correspondiente o ante el concesionario Sett, contratado por la Secretaría de Tránsito y Transportes de Bogotá para estos efectos. Consultada la página web de la referida firma, se pueden observar los trámites para cancelar la matrícula del vehículo en el mencionado registro. Entre otros, hay cuatro requisitos que hacen del proceso un imposible real, ellos son:

Requisito 1: Original del formulario único nacional (FUN) completamente diligenciado, con improntas…

Comentario: Si el vehículo fue hurtado es imposible tomar las improntas que están grabadas en el motor que obviamente hurtaron.

Requisito 2: Original de la licencia de tránsito (tarjeta de propiedad) o denuncia de la pérdida.

Comentario: Normalmente cuando un vehículo es hurtado, también se llevan la tarjeta de propiedad. El Código de Tránsito exige el porte de la licencia de tránsito y es lo usual que se mantenga en la guantera del vehículo. Se requiere colocar una nueva denuncia si en la inicialmente presentada no se incluyó expresamente este hecho.

Requisito 3: Placas del vehículo o denuncia en caso de pérdida o hurto.

Comentario: Normalmente cuando un vehículo es hurtado, también se llevan las placas. Se requiere colocar una nueva denuncia si en la inicialmente presentada no se incluyó expresamente este hecho.

Requisito 4: Original o copia de la denuncia por hurto del vehículo o certificación original que exprese que no ha sido recuperado.

Comentario: Es largo el proceso para obtener esta certificación en la ciudad de Bogotá. Se debe recurrir a la Unidad Judicial de la Policía Metropolitana de Bogotá en la que se colocó en su momento la denuncia de hurto; luego de una larga espera, se obtiene el número de remisión de la denuncia a la fiscalía a la que se le asigna el caso (tiempo aproximado, 2 horas). De allí se debe realizar el desplazamiento a Fiscalía General de la Nación para que le informen el número de la Fiscalía Especializada a la cual fue asignado el caso (tiempo aproximado con desplazamiento, 1 hora). De allí se debe efectuar otro desplazamiento hasta la sede de las fiscalías en el sector de Paloquemao en donde se radica la solicitud de certificación de que no ha sido recuperado el vehículo; según reza en el formato de solicitud, el trámite es de mínimo cinco días hábiles, la realidad es que se tarda hasta 15 días hábiles.

Quedaría por resolver si la decisión incluye los casos sobre los cuales la autoridad tributaria de Bogotá ha iniciado proceso de determinación oficial y cobro del impuesto.

1. C.C., arts. 669, 762 y 787.