Los contratos de arrendamiento en los estados financieros de los arrendatarios tras la nueva NIIF 16

Revista Nº 66 Abr.-Jun. 2016

Marta de Vicente Lama 

Horacio Molina Sánchez 

(España) 

Profesores de la Universidad Loyola Andalucía

Resumen

La NIIF 16 ha visto la luz a comienzos del 2016 trayendo consigo una nueva regulación de los arrendamientos, especialmente en lo que se refiere a la contabilidad de los arrendatarios. La reforma tiene un sustrato conceptual que lleva a reconocer un pasivo por los compromisos ineludibles en un arrendamiento no cancelable. Además, la entidad debe reconocer un activo por el derecho de uso que habilita el control de un recurso.

Con ejercicios prácticos y de una manera sintética, tratamos de mostrar los conceptos que subyacen en la reforma.

Palabras clave:

Arrendamiento; IASB; NIIF 16

Contenido

Introducción

1. Novedades en el registro contable y cambios respecto a la NIC 17

1.1. Distinción de los arrendamientos de otros contratos de prestación de servicios

1.2. Reconocimiento

1.3. Medición inicial

1.4. Medición posterior

1.5. Presentación y revelación

1.6. Sales & leaseback

2. Novedades conceptuales

3. Efectos derivados de la implantación

Conclusión

Bibliografía

Introducción

La información financiera sobre arrendamientos ha sido una materia polémica en la historia de la regulación contable. Uno de los primeros documentos que elaboró el staff del International Accounting Standards Board (IASB) antes de iniciar el proyecto de arrendamientos fue recabar la historia de la regulación sobre este tipo particular de contratos (IASB, 2007). La historia de la regulación pone de manifiesto el intento progresivo de incorporación a los estados financieros de los compromisos asumidos por los arrendatarios (Barral, 2014).

En una primera etapa, estos se revelaban en notas a los estados financieros. Sin embargo, la revelación no es interpretada por los usuarios de la información como equivalente al reconocimiento. Este modelo resultaba insuficiente, hecho que se pone de manifiesto en varios documentos.

Posteriormente, se distinguió entre arrendamientos cuyo fondo económico es equivalente a una compraventa aplazada de los que se consideran similares a prestaciones de servicios. Los primeros se incorporan al balance de situación como pasivos, por los compromisos asumidos, y como activos por el derecho de uso del recurso. Los segundos se consideran servicios prestados por el arrendador y se reconocen bajo la doctrina de los contratos pendientes de ejecutar: conforme se recibe el servicio se contabiliza el costo.

En el año 1976 se consagró plenamente este modelo dual; se promulgó el Financial Accounting Series 13 (FAS 13 Accounting for leases), emitido por el Financial Accounting Standards Board (FASB), en EE. UU., el cual ha estado vigente hasta la reforma actual. La Norma Internacional de Contabilidad 17 (NIC 17) Arrendamientos, en 1982 asume esta tesis.

La distinción entre operaciones equivalentes a compraventas aplazadas o prestaciones de servicios se fundamenta en un análisis de la transferencia de riesgos y ventajas. Si se ha producido dicha transferencia sustancial, el arrendamiento es equivalente a una compraventa. Estos arrendamientos se denominan arrendamientos financieros. Frente a ellos, los contratos equivalentes a la prestación de un servicio por el arrendador, dado que el contrato no supone una transferencia sustancial de los riesgos y ventajas, se denominan arrendamientos operativos.

Esta distinción, con efecto en el balance de situación, ha generado toda una ingeniería contractual destinada a sacar del balance los compromisos generados por los contratos de arrendamiento —off-balance-sheet lease liability—. Para ello, los contratos incorporan opciones de extensión o cancelación anticipada y pagos contingentes que permiten evitar que el contrato suponga una transferencia sustancial. Por otra parte, el tratamiento contable para arrendadores y arrendatarios es simétrico.

La reforma aprobada en enero del 2016, a través de la Norma Internacional de Información Financiera 16 (NIIF 16) Arrendamientos, regula la contabilidad de arrendatarios y arrendadores; sin embargo, los cambios se introducen fundamentalmente en la contabilidad de los primeros. La novedad fundamental es la eliminación de la distinción entre arrendamientos financieros y operativos. Asimismo, ofrece criterios que permiten incluir las opciones de extensión o cancelación del plazo y las cuotas contingentes de acuerdo a su fondo económico. Esta reforma surge como un proyecto de convergencia entre el FASB y el IASB. En 2003, la Securities and Exchange Commission (SEC) había apelado a una reforma de la normativa contable estadounidense sustentada excesivamente en reglas. Entre las cuestiones que señalaba para su revisión estaba la omisión en el estado de situación financiera de las obligaciones surgidas para el arrendatario al firmar un contrato de arrendamiento no cancelable. El primer documento es un Discussion Paper y se emite en 2009.

No obstante, las propuestas toman sus precedentes en los trabajos del año 1996 (Mc Gregor, 1996) y 2000 (Nailor & Lennard, 2000) del G4+1 —Grupo de emisores de normas de EE. UU., Reino Unido, Australia, Nueva Zelanda, Canadá y el International Accounting Standards Committee (IASC), este último predecesor del IASB.

La principal preocupación con la contabilidad de los arrendamientos, regulada por la NIC 17, radica en la ocultación de deuda. El efecto sobre el activo o los resultados es menos sensible. Hoogervoost (2014: 3) señalaba lo siguiente en un discurso ante el IOSCO: “The bankruptcy of Borders, the US book store, shows clearly how fatal lease liabilities can be. Borders reported debt of $ 379 million when it also had off-balance-sheet lease commitments of $ 2.8 billion, more than 7 times as big. According to some, this Company had not needed to go bankrupt, since half of its stores were still profitable. Its problem was that it could not get rid of its lease commitments for its lossmaking stores. It just goes to show that a lease is not much different from debt in its classical form”.

El proyecto de arrendamientos ha suscitado agrias críticas que, incluso han llevado a que, a pesar de haberse iniciado y elaborado conjuntamente, las conclusiones finales del FASB y del IASB difieran en varios aspectos. Sin embargo, hay una lógica conceptual en la interpretación del concepto de activo; un posicionamiento claro en la polémica sobre el concepto de pasivo y algunas soluciones de compromiso que ponen de manifiesto el carácter político del proceso de emisión de normas contables.

La reforma de los arrendamientos tiene un fundamento conceptual que es novedoso. Esta norma desliga el concepto de activo del bien físico, centrándolo en el derecho de uso de ese bien. Como consecuencia de lo anterior, la unidad de cuenta pasa del bien físico al conjunto de servicios que es capaz de desarrollar el recurso. El nuevo tratamiento supone considerar que todo arrendamiento es una cesión de servicios, equivalente a una compraventa parcial de un activo.

La segunda novedad conceptual es el posicionamiento ante las opciones de plazo y las cuotas contingentes. El papel de la incertidumbre en relación con el concepto del pasivo ha sido abordado en la reforma del marco conceptual. La interpretación que realiza la NIIF 16 se fundamenta en la capacidad de la entidad para rechazar el pago a la hora de reconocer un pasivo; sin embargo, apela al fondo económico para evitar la estructuración de contratos.

La tercera novedad es la asimetría entre el tratamiento que le confieren los arrendatarios y los arrendadores. La causa de esta asimetría entendemos que es coyuntural, pues trató de reducir la presión sobre los avances en la norma.

Como señala el propio IASB (2016b) no está previsto modificar la NIIF para las Pymes en cuanto a la contabilización de los arrendamientos antes de la fecha prevista en el calendario de reformas periódicas.

En este artículo presentamos a continuación las novedades que incorpora la NIIF 16 respecto a su predecesora, la NIC 17, en la contabilidad de los arrendamientos para los arrendatarios; posteriormente, desarrollamos los fundamentos conceptuales, ya que esta es una de las grandes contribuciones de esta norma a un ordenamiento basado en conceptos; en el epígrafe siguiente describimos los efectos de la norma en los estados financieros y los costos previsibles de su implantación. Finalizamos el documento con las respectivas conclusiones.

1. Novedades en el registro contable y cambios respecto a la NIC 17

La principal novedad en la contabilidad de los arrendatarios es la desaparición de la distinción entre arrendamientos operativos y financieros.

Los principales cambios se van a presentar en seis epígrafes separados: la distinción de los arrendamientos de otros contratos de prestación de servicios, el reconocimiento, la medición inicial, la medición posterior, la presentación y revelación y los Sale & leaseback.

1.1. Distinción de los arrendamientos de otros contratos de prestación de servicios 

Al igual que con la NIC 17 y la CINIIF 4 Determinar si un acuerdo contiene un arrendamiento, una de las primeras dificultades es identificar cuándo el contrato es un arrendamiento. La NIIF 16 señala que un contrato contiene un arrendamiento cuando confiere un derecho a controlar un recurso a cambio de una contraprestación. Este principio se desarrolla en el apéndice B (B9-B31). Estos pasajes proporcionan guías para distinguir los arrendamientos no cancelables de los contratos de servicios.

El arrendatario adquiere control sobre el recurso cuando:

a) Se trata de un activo identificado.

b) Adquiere el derecho a obtener los beneficios económicos derivados de su uso.

c) Contrae el derecho a dirigir el uso del recurso.

Cuando el arrendatario no controla el activo, el contrato es de prestación de servicios. Esta es una de las fronteras en las que se va a dilucidar la omisión de un pasivo: haciendo pasar por contratos de servicios, contratos que en esencia son arrendamientos (Molina y Mora, 2015).

En consecuencia, la NIIF 16 además de ofrecer guías para identificar cuándo un contrato es un arrendamiento y no una prestación de servicios, presenta diez ejemplos ilustrativos que manejan los conceptos apuntados y suponen un buen entrenamiento en su uso.

Por otra parte, la NIIF 16 también aborda la cuestión de la separación de los componentes que son servicios dentro de un contrato de arrendamientos (NIIF 16, párrs. 12-117 y B32-33).

La separación de los componentes que son arrendamiento de los que son servicios se realiza considerando la proporción del precio que establece o establecería el arrendador para cada uno individualmente, multiplicado por el precio total del contrato. Desde un punto de vista práctico, se pueden considerar todos los componentes como un arrendamiento —incluidos los servicios.

Ejemplo. La entidad A firma un contrato de arrendamiento de una flota de vehículos por 3 años. Se estipula una cláusula que incluye el costo del seguro del vehículo y unas actuaciones de mantenimiento que efectuará el arrendador, entre otros motivos para garantizar el valor residual de la flota al término del contrato y así poder mantener la rentabilidad total. La cuota de arrendamiento asciende a 175.000 dólares anuales. El componente de seguro cotiza en el mercado en 35.000 dólares anuales y el costo de mantenimiento anual en 25.000 dólares. El precio del alquiler de estos vehículos sin ambos servicios adicionales es de 130.000 dólares anuales.

Solución. El arrendatario debe estimar el costo asignable a cada servicio —componentes que no son arrendamiento— y separarlos del componente de arrendamiento como tal. Esta distribución se efectúa teniendo en cuenta la proporción del precio de cada componente.

La suma de los precios individuales de cada componente es:

REVCONT66-1
 

REVCONT66TAB1 PAG 30
 

Fuente: Elaboración propia.

La columna “asignación” del precio total 175.000 dólares a cada componente revela qué parte del pago anual debe registrarse según la naturaleza del componente. Esto es, qué parte debe reconocerse como gasto anual, en el caso del servicio de mantenimiento y de seguro.

1.2. Reconocimiento 

El reconocimiento determina cuándo se incorporan los elementos patrimoniales a los estados financieros. La decisión de reconocimiento exige el cumplimiento de las definiciones de los elementos, es decir, que sea probable la entrada del flujo efectivo derivado y que se pueda medir con fiabilidad.

El reconocimiento del derecho de uso y de la obligación se produce cuando el arrendador pone a disposición del arrendatario el recurso para su uso. Si el contrato se ha firmado anteriormente no surgen derechos ni obligaciones hasta que el arrendador haya puesto el activo a disposición del arrendatario.

En el momento que el arrendador pone el bien a disposición del arrendatario, este adquiere el control sobre un recurso económico, definido como los servicios que va a prestar el bien durante el periodo contractual. El control existe porque se trata de un activo identificado, el arrendatario tiene la capacidad para dirigir el uso del activo y porque se va a apropiar de las ventajas que vaya a generar el bien, pudiendo excluir a cualquier tercero —incluido el arrendador—, del disfrute de estos beneficios. Por tanto, en el momento que el arrendador pone el recurso a disposición del arrendatario, este debe reconocer un activo.

En un contrato de arrendamiento no cancelable, como contrapartida el arrendatario contrae una obligación de pago al arrendador. Esta obligación de pago constituye un pasivo actual, pues la obligación contraída por el arrendador ya se ha cumplido: poner el bien a disposición del arrendatario. Esta obligación de pago reúne la definición de pasivo.

Desde la fecha de comienzo del arrendamiento, es probable que tanto el recurso controlado como la obligación de pago den lugar a los flujos de efectivo que dotan de contenido a las definiciones de activo y pasivo.

Por otra parte, la medición del pasivo puede ser fiable utilizando una estimación de los pagos fijos a realizar; la entidad podría utilizar diversas tasas que permitiesen una estimación del valor actual del pasivo. En el caso del activo, la medición de una porción del activo es más compleja pues no existe un mercado de usos parciales para este. Se podría aproximar a partir del valor razonable del bien completo y estimando la parte proporcional de los servicios totales del bien que han sido transferidos por el contrato de arrendamiento. No obstante lo anterior, la vía alternativa es medir el activo a partir de la contraprestación transferida —el pasivo asumido más los gastos iniciales—, pues el costo inicial, en una transacción entre partes independientes, equivale a su valor razonable.

Cuestión aparte es la medición de los pagos contingentes, la estimación sobre las opciones de extensión o cancelación anticipada del plazo del contrato. La NIIF 16 ofrece guías para manejar estos componentes con mayor incertidumbre en la medición del pasivo y del activo.

1.3. Medición inicial 

En cuanto a este aspecto comenzamos describiendo el criterio para la medición inicial del pasivo y del activo. Posteriormente, mostramos aplicaciones prácticas y finalizamos con las excepciones al criterio general.

a) Pasivo 

La NIIF 16.27 indica que el valor inicial del pasivo es el valor actual —presente— de la suma de:

• Los pagos fijos o que sustancialmente son fijos, menos cualquier incentivo que se le otorgue al arrendatario.

• Los pagos variables que dependen de un índice o tasa, se estiman considerando el índice o la tasa vigente en la fecha de inicio del arrendamiento.

• El importe que se espere pagar como valor residual del activo.

• El precio de ejercicio de una opción de compra si es razonablemente cierto que esta se va a ejercer. Los pagos por sanciones u opciones por terminar el arrendamiento antes del plazo, si existe una certeza razonable respecto a la opción de terminarlo.

El descuento de los pagos a efectuar se realiza a la tasa de interés implícita en el contrato. Esta tasa implícita es la tasa de interés que iguala los pagos a efectuar como consecuencia del arrendamiento más cualquier valor residual no garantizado con el valor razonable del activo subyacente más cualquier costo inicial y directo en el que incurre el arrendador. Esta tasa trata de aproximar lo que el arrendador cobraría al arrendatario teniendo presente su riesgo de crédito, el plazo del arrendamiento, los colaterales ofrecidos y la estimación sobre el valor residual del bien tras el contrato (NIIF 16, párr. BC.161).

Por ese motivo, como alternativa, cuando sea difícil de estimar la tasa implícita se utilizará la tasa de interés incremental.

b) Activo 

El derecho de uso del activo se mide inicialmente al costo. Según la NIIF 16.24, el costo está formado por:

• El importe de la medición inicial del pasivo, según se ha descrito anteriormente.

• El pago realizado antes o en la fecha de inicio del arrendamiento menos cualquier incentivo recibido por el arrendatario.

• Cualquier costo directo incurrido por el arrendatario.

• Una estimación de los costos a incurrir por el arrendatario si tuviese que asumir el desmantelamiento o restauración del activo. La obligación surge o al inicio del arrendamiento o conforme se usa el activo durante el periodo del contrato.

La medición inicial de los activos en la NIC 17 dependía de la clasificación del arrendamiento. Si el arrendamiento era operativo, como ya indicamos, no procedía el reconocimiento de activos y pasivos; sin embargo, si el arrendamiento era financiero, los activos debían medirse por el menor entre: el valor razonable o el valor actual de los pagos a efectuar descontados a la tasa de interés implícita(1). En la NIIF 16, por consistencia con el criterio empleado en otros epígrafes como Propiedades, planta y equipo o Activos intangibles, se opta por emplear el costo en lugar del valor razonable. Por otra parte, al tratarse de derechos de uso que no contienen todo el potencial de servicio de un bien, el criterio del cálculo del valor actual de los pagos futuros es una buena aproximación al valor razonable del derecho de uso.

c) Aplicaciones prácticas 

A continuación presentamos cuatro contratos para contabilizar y compararemos las novedades que introduce la NIIF 16 respecto a su registro frente a la NIC 17.

Contrato 1. La entidad A, arrendataria, firma un contrato no cancelable de arrendamiento de una máquina por 3 años. La vida útil estimada son 5 años. La cuota se paga anualmente por periodos vencidos y asciende a 3.000 dólares. Debido a que el valor residual puede ser significativo y con percepciones diferentes por distintos arrendadores, el arrendatario no puede determinar la tasa de interés implícita en el contrato, por lo que utiliza la tasa de interés incremental del 7%.

El calendario financiero de este contrato sería:

REVCONT66TAB PAG 33
 

El valor actual se obtiene:

REVCONT66TAB PAG 34
 

El interés del primer ejercicio se obtiene de multiplicar la deuda pendiente por la tasa del 7%. Por tanto,

REVCONT66TAB PAG 34A
 

El registro contable bajo la NIIF 16 sería el siguiente:

REVCONT66TAB PAG 34B
 

Según la NIC 17, es preciso analizar si el contrato supone una transferencia sustancial de riesgos y ventajas. En nuestra opinión, dado que el contrato no se extiende por una parte sustancial de la vida del activo y suponiendo que el valor residual restante es significativo, entendemos que el arrendamiento se catalogaría como operativo. Los arrendamientos operativos no dan lugar a reconocimiento de activos y pasivos al comienzo del contrato. Este es el principal efecto en los estados financieros: un incremento del endeudamiento y de los activos de la entidad.

Por el contrario, si el contrato se hubiese considerado como arrendamiento financiero, el tratamiento contable habría sido equivalente al propuesto por la NIIF 16.

Contrato 2. La entidad A, arrendataria, firma un contrato no cancelable de arrendamiento de un local por 3 años dentro de un centro comercial. El arrendatario es una cadena de tienda de ropa con marcas muy reconocidas por el consumidor. La vida útil estimada es de 35 años. La cuota se paga anualmente por periodos vencidos y asciende a 300.000 dólares. La primera cuota de arrendamiento se compensa con un incentivo por haberse instalado en el centro comercial, por un valor de 100.000 dólares. El arrendatario incurre en unos costos iniciales de 30.000 dólares. Debido a que el valor residual puede ser significativo y con percepciones diferentes por distintos arrendadores, el arrendatario no puede determinar la tasa de interés implícita en el contrato, por lo que utiliza la tasa de interés incremental del 7%.

El calendario financiero de este contrato sería:

REVCONT66 PAG 35A
 

El valor actual se obtiene:

REVCONT66 PAG 35B
 

El interés del primer ejercicio se obtiene de multiplicar la deuda pendiente por la tasa del 7%. Por tanto,

REVCONT66 PAG 35C
 

El registro contable bajo la NIIF 16 sería el siguiente:

REVCONT66 PAG 35D
 

En la NIC 17, este arrendamiento sería considerado arrendamiento operativo. En el caso de haber sido considerado como arrendamiento financiero por la mencionada norma, los costes directos incrementales se habrían unido al valor del activo. Sobre los incentivos no se pronuncia la NIC 17 aunque la Standards Interpretation Committe (SIC) 15, para el caso de los arrendamientos operativos, consideraba que debían tratarse como parte de la contraprestación; es decir un tratamiento similar a un descuento. Por lo tanto, en el caso de arrendamientos financieros el tratamiento sería similar al previsto por la NIIF 16.

Nótese que el derecho de uso asciende a US $ 723.837, lo que corresponde al valor presente de los flujos de efectivo, US $ 693.837, más los costos iniciales por US $ 30.000.

Contrato 3. La entidad A, arrendataria, firma un contrato no cancelable de arrendamiento de una máquina por 3 años. La vida útil estimada son 5 años. La cuota se paga anualmente por periodos vencidos y asciende a 3.000 dólares, revisable por un índice de evolución de precios al consumo. Debido a que el valor residual puede ser significativo y con percepciones diferentes por distintos arrendadores, el arrendatario no puede determinar la tasa de interés implícita en el contrato, por lo que utiliza la tasa de interés incremental del 7%. La evolución previsible del índice de precios al consumo es del 3% anual.

El calendario financiero de este contrato sería:

REVCONT66 PAG 36A
 

La novedad en este caso reside en que la cuota evoluciona como lo hace un índice de precios. En el momento inicial es preciso estimar la evolución previsible del índice. El valor actual se obtiene:

REVCONT66 PAG 36B
 

El interés del primer ejercicio se obtiene de multiplicar la deuda pendiente por la tasa del 7%. Por tanto,

REVCONT66 PAG 36C
 

El registro contable bajo la NIIF 16 sería el siguiente:

REVCONT66 PAG 37A
 

Según la NIC 17, el contrato sería un arrendamiento operativo, por lo que con la firma del contrato no se reconocerían activos ni pasivos. Sin embargo, de haberse considerado arrendamiento financiero, la NIC 17.4 prohíbe la incorporación de la cuota contingente que, en este caso, está referida a la evolución de un índice de precios. La NIIF 16 supone una novedad e incorpora estos compromisos que el arrendatario no puede evitar y, consecuentemente, serían parte del pasivo asumido. La omisión de este componente variable de los pagos torna la información menos fidedigna, por lo que coincidimos, a pesar de la dificultad que implica formular estimaciones, con el criterio establecido por la NIIF 16.

Contrato 4. La entidad A, arrendataria, firma un contrato no cancelable de arrendamiento de una máquina por 3 años, extensibles por dos años más a voluntad del arrendatario. La vida útil estimada son 5 años. La cuota se paga anualmente por periodos vencidos y asciende a 3.000 dólares. Debido a que el valor residual puede ser significativo y con percepciones diferentes por distintos arrendadores, el arrendatario no puede determinar la tasa de interés implícita en el contrato, por lo que utiliza la tasa de interés incremental del 7%. Es previsible que la entidad ejerza la opción de ampliación del plazo por los dos años adicionales.

En un arrendamiento con opciones sobre el tiempo es preciso estimar la duración del contrato. El criterio establecido por la NIIF 16.B37 es incorporar los periodos de tiempo habilitados por opciones, siempre y cuando sea razonablemente cierto que van a ser ejercidos. Los párrafos siguientes (NIIF 16, párrs. B37 a B40) ofrecen pautas en este juicio que ha de formular el preparador de la información.

Por lo tanto, consideramos un calendario financiero con cinco años:

REVCONT66 PAG 38
 

El valor actual se obtiene:

REVCONT66 PAG 38A
 

El interés del primer ejercicio se obtiene de multiplicar la deuda pendiente por la tasa del 7%. Por tanto,

REVCONT66 PAG 38B
 

El registro contable bajo la NIIF 16 sería el siguiente:

REVCONT66 PAG 38CC
 

La NIC 17 habría clasificado este arrendamiento como financiero, ya que es razonablemente cierto que la entidad ejercería la opción de renovación del contrato y, de esta manera, la vida económica del bien es equivalente a la duración del contrato, por lo que el arrendatario se habría apropiado de todos los riesgos y ventajas sustanciales. En este caso, el cambio de normativa no modificaría los estados financieros.

d) Excepciones. Los contratos sobre bienes de bajo importe o duración 

Los criterios establecidos por la NIIF 16 implican que los arrendamientos operativos se incorporen a los estados financieros y ello puede acarrear un costo de administración que no está justificado con los beneficios que aportaría dicha información. Por tal motivo, la NIIF 16.5 incorpora unas excepciones, basadas en la restricción costo-beneficio.

Las excepciones finalmente aceptadas fueron los contratos de corta duración y los contratos sobre activos de valor reducido.

La determinación del concepto de corto plazo ha sido ampliamente debatida. Por corto plazo se entiende doce meses. Estas discusiones han tratado de cerrar la puerta a la estructuración de contratos por el uso de esta excepción que se puede calificar como corto plazo.

La otra excepción, la de bienes de reducido valor, exige establecer el perímetro de estos. Durante las discusiones en el seno del IASB se consideró un importe inferior a 5.000 dólares USA (NIIF 16, párr. BC100). Se entiende de reducido valor en función del valor del activo cuando es nuevo, así como los que no están altamente interrelacionados con otros. La norma cita, por ejemplo, las tabletas, ordenadores portátiles o los celulares. El impacto previsto por el estudio de efectos de la norma se sitúa en dejar de reconocer activos y pasivos por un inferior al 1% del total de activos y pasivos (IASB, 2016b).

El planteamiento es una elección de criterio contable. En el caso de los arrendamientos de corta duración, la norma impone su aplicación consistente a los contratos de arrendamiento del mismo tipo de bienes. Sin embargo, en el caso de los contratos sobre bienes de reducido importe la elección se realiza de forma individualizada, contrato a contrato.

El criterio alternativo implicaría no tener que reconocer ni el pasivo ni el activo derivado del contrato de arrendamiento, reconociéndose como un gasto en la cuenta de resultados conforme se pagan las cuotas, de manera lineal o con cualquier otro criterio sistemático. Adicionalmente, los arrendatarios presentarán información sobre los pagos comprometidos en las notas a los estados financieros. En definitiva, la NIIF 16 les aplica el criterio de los arrendamientos operativos.

1.4. Medición posterior 

La medición posterior del pasivo y del activo sigue las reglas generales enunciadas en otras normas, salvo que no permite la medición a valor razonable de los pasivos. Así, el pasivo se mide a costo amortizado, mientras que los activos pueden seguir varios modelos alternativos. Una cuestión relevante es cómo tratar los cambios de estimaciones cuando los pagos están sujetos a términos variables: en plazos o en importes.

a) Pasivo 

Al cierre del ejercicio, el arrendatario medirá el pasivo:

• Incrementando el valor contable para reflejar el interés implícito.

• Reduciendo el valor contable para reflejar los reembolsos.

• Volviendo a medir el pasivo para incorporar cualquier modificación en los pagos o revisar los pagos cuyo fondo es fijo.

La contrapartida del incremento en el interés implícito es reconocida en la cuenta de resultados. Por su parte, los pagos variables, no reconocidos inicialmente —por ejemplo, ciertas cuotas contingentes vinculadas al nivel de uso del activo o de las ventas que genere—, se reconocen en la cuenta de resultados cuando tiene lugar el hecho que los ocasiona. El pago de estas cuotas se considera que es controlable por la entidad por lo que no reunirían la definición de pasivo. El debate ha sido intenso pues este mecanismo podría determinar que ciertas cláusulas cuya forma jurídica podría ser la de cuota variable, vinculada a uso o desempeño, en su fondo estarían respondiendo a la lógica económica de un contrato con una cuota de naturaleza fija. Ante esta previsible estructuración de contratos, como ya indicamos, en la medición inicial debe evaluarse el fondo económico y determinar si son pagos en sustancia fijos.

b) Activo 

Al cierre del ejercicio, el arrendatario ha de medir el activo:

• Al modelo de costo. Esto implica el costo inicial menos las depreciaciones acumuladas y deterioros, así como el efecto derivado de los cambios de valor en el pasivo. Las depreciaciones se efectuarán en el periodo menor entre el de vida útil o el de duración del contrato. A fin de estimar el periodo de depreciación, se considerará el efecto de las opciones de renovación y de las de compra del activo que previsiblemente se vayan a ejercitar.

• Al modelo de valor razonable para los bienes que reúnan las características de propiedades de inversión.

• Al modelo de revaluación, si la entidad aplica a ese tipo de activos subyacentes el modelo de revaluación, podría aplicar este modelo a los activos arrendados.

c) Cambios de valor en los pasivos 

Los pasivos medidos inicialmente pueden cambiar de valor porque se produzca un cambio en:

• el plazo del contrato.

• la estimación sobre el ejercicio de la opción de compra.

• el importe a pagar en un compromiso de garantía sobre el valor residual.

• el índice o tasa de referencia cuando los pagos estén referidos a ellos.

La tasa de descuento se revisa en los dos primeros casos pues los fundamentos económicos del contrato han cambiado —cambio en el plazo o en la estimación sobre el ejercicio de la opción de compra—. Asimismo, también se requiere la revisión de la tasa de descuento cuando los pagos están referidos a la evolución de la tasa de interés, como sucede en otros pasivos financieros (NIIF 16, párrs. BC194 y BC195).

La contrapartida de dicho cambio de valor en el pasivo es el valor contable del derecho de uso. Si este se situase por debajo de cero, entonces se reconocería cualquier cantidad restante como pérdida en la cuenta de resultados.

d) Aplicaciones prácticas 

Las mediciones posteriores de los cuatro contratos mencionados suponen el reconocimiento de un gasto por depreciación y un gasto financiero. La siguiente tabla presenta los registros considerando tanto los criterios de la NIC 17 como los de la NIIF 16. Los contratos 1 a 3 son bajo NIC 17 arrendamientos operativos, mientras que el contrato 4 es un arrendamiento financiero.

REVCONT66 PAG 42
REVCONT66 PAG 42
 

REVCONT66 PAG 43
REVCONT66 PAG 43
 

Para tomar los datos observamos la información contenida en el cuadro financiero descrito para cada contrato, en el momento de la medición inicial. Suponemos que además no se ha producido ningún deterioro de los activos. Adicionalmente, realizamos las siguientes consideraciones.

• En el contrato 1, el gasto por depreciación se obtiene dividiendo el costo del derecho de uso —7.873 dólares— dividido por el número de años del contrato —3 años—. Como se puede observar, la suma del gasto por depreciación y el gasto financiero, en el modelo de la NIIF 16 supera al gasto por alquiler anual, con el que se registra el modelo de la NIC 17. Este efecto en los estados financieros ha sido cuestionado en el proceso de elaboración de la NIIF 16 pues, en opinión de algunos comentaristas a la norma, lleva a un adelantamiento en el reconocimiento de gastos que puede ser poco compatible con el modelo de negocio y además pernicioso en las etapas iniciales del negocio.

• Por su parte, en el contrato 2, la novedad respecto al contrato 1 radica en que, al no ser los pagos de alquiler lineales, por efecto del incentivo, es preciso linealizar el gasto. Esto implica que parte del gasto del año 1 se ha de satisfacer en el ejercicio 2.

• El contrato 3 es similar en su medición posterior al contrato 1. Las cuotas contingentes se van reconociendo en el gasto conforme se produce el hecho que da lugar a ellas.

• Finalmente, el contrato 4 se contabiliza igual en la NIC 17 y en la NIIF 16, ya que las condiciones económicas llevan a considerarlo como un arrendamiento financiero.

Por otra parte, vamos a presentar una variante en el contrato 4 y es que, pasado un ejercicio, la entidad observa que el activo no está ofreciendo la rentabilidad esperada por lo que ya no es razonablemente cierto que vaya a renovar el contrato. La tasa de endeudamiento incremental al final del año 1 es del 9% debido al incremento en el riesgo de crédito de la entidad arrendataria.

La tabla financiera del cuadro tras la reestimación sería la siguiente:

REVCONT66 PAG 45
 

Al final del ejercicio 1 es preciso reestimar el pasivo de la entidad pues no es razonablemente cierto el ejercicio de la opción de renovación del contrato. Esto supone que el pasivo pasa de un valor de 10.162 dólares a un valor de 5.277 dólares. Este importe de 5.277 dólares se ha estimado teniendo en cuenta los pagos pendientes y la tasa incremental de endeudamiento revisada ante las nuevas circunstancias económicas, es decir 9%.

El cambio en el pasivo supone un aumento de la deuda a corto plazo en 236 dólares y una disminución de la deuda a largo plazo de 5.121 dólares. La reducción del pasivo produce una reducción del derecho de uso por el mismo importe —4.885 dólares.

REVCONT66 PAG 45A
 

La NIC 17 no prevé explícitamente este caso. La NIC 17.13 indica que si se produce una revisión de los términos del contrato, que de haber estado presente en el momento inicial hubiera determinado una clasificación diferente del contrato —entre arrendamiento operativo y financiero—, el nuevo acuerdo debe considerarse como un nuevo contrato durante su vigencia —se entiende cancelando los apuntes contables del anterior—. También subraya este párrafo que los cambios de estimación no dan lugar a un cambio en la clasificación. En el caso analizado no se ha producido una modificación del acuerdo por lo que no hay lugar al cambio de clasificación; sin embargo, entendemos que el valor del activo y del pasivo hay que ajustarlos tal y como prevé la NIIF 16, sin que ello esté explícitamente indicado en la NIC 17.

1.5. Presentación y revelación 

La NIIF 16 amplía los requisitos actuales de información sobre los arrendamientos y ofrece la posibilidad de presentar los activos arrendados en líneas diferentes en el balance de situación o mediante desglose dentro del epígrafe en el que se clasifican los bienes objeto de arrendamiento. Asimismo puede presentar los pasivos integrados con otros pasivos o en línea separada.

Si la entidad decide presentarlos agregados en el estado de situación financiera, en las notas se le requiere que identifique ambos componentes, salvo en el caso de las propiedades de inversión.

En la cuenta de resultados se deben separar los componentes de gasto financiero de la depreciación del derecho de uso que es un gasto operativo. En el estado de flujos de efectivo, la presentación debe ser consecuente con la naturaleza: las devoluciones de principal se reconocen en flujos financieros, las cargas por intereses donde se estén reconociendo en otros endeudamientos —flujos de operaciones o flujos financieros— y los arrendamientos exentos, así como las cuotas variables en flujos de operaciones.

Las revelaciones son las propias de otros epígrafes de los estados financieros, así como las descritas en pasajes anteriores de este artículo, por ejemplo, ante el uso de excepciones para arrendamiento de activos de bajo valor o arrendamientos de corta duración.

1.6. Sales & leaseback 

Ante los acuerdos de venta de activos y alquiler posterior, la NIIF 16 exige identificar el fondo económico de la transacción y remite a la NIIF 15 Ingresos de contratos con clientes. Estas operaciones surgen normalmente porque el propietario de un bien requiere financiación y para obtenerla vende el bien y firma un contrato de arrendamiento, como arrendatario, para poder seguir utilizándolo. Desde el punto de vista de la información, debe analizarse si realmente se ha producido una venta parcial del bien o no.

a) Ventas que cumplen las condiciones de la NIIF 15 

Si la transacción reúne las condiciones para ser reconocida como una venta y posterior arrendamiento, el arrendatario reconocerá una venta parcial del activo; solo por la parte que se ha transferido y no ha vuelto a ser controlada a través del contrato de arrendamiento.

En este escenario, la dificultad surge cuando las condiciones de la venta o del arrendamiento no son de mercado. Bien porque la contraprestación recibida por la venta no equivale al valor razonable del bien entregado; bien porque las cuotas de arrendamiento no son las que se cotizan en el mercado. En ambos casos, hay que mostrar la lógica económica cuya referencia es el valor razonable.

Si el precio de venta está por debajo del valor razonable significa que la entidad está pagando un importe superior por el arrendamiento del bien y, consecuentemente, se registra como un gasto anticipado del arrendamiento. Por el contrario, si el precio de venta está por encima del valor razonable significa que la entidad vendedora está obteniendo una financiación adicional y como tal debe registrarse.

b) Ventas que no cumplen las condiciones de la NIIF 15 

En este segundo caso, no procede reconocer la venta del bien. El vendedor-arrendatario mantiene el activo en su estado de situación financiera y reconoce el contrato como una operación financiera.

2. Novedades conceptuales

La norma de arrendamientos ha traído una serie de novedades con efectos en la regulación futura. Para una lectura en mayor profundidad remitimos al trabajo de Barral et ál (2014). Entre estas novedades se citan tres: la primera es la reinterpretación del concepto de activo; la segunda es la decisión sobre los hechos futuros y el concepto de pasivo; la tercera es la asimetría en el tratamiento de derechos y obligaciones.

a) Reinterpretación del concepto de activo(2) 

La NIIF 16 tiene su origen en el reconocimiento de un pasivo que estaba siendo omitido. El principal escollo conceptual era hacer compatible dicho reconocimiento con el concepto de activo. Un concepto de activo cuya unidad de cuenta era el recurso y que situaba las decisiones de reconocimiento y baja en la transferencia sustancial de riesgos y ventajas.

La NIIF 16 reinterpreta la unidad de cuenta pasando a ser el conjunto de servicios que se transfieren durante un periodo de tiempo. El recurso son los servicios transferidos cuyo control reside, tras el contrato, en el arrendatario. Para ello, es fundamental la irrevocabilidad para el arrendatario, de otra manera sería un contrato pendiente de ejecución: conforme dispone de los servicios surge la obligación de pagarlos. En un arrendamiento cancelable, el arrendatario puede desistir en cualquier momento del contrato y no tendría ninguna obligación. La entidad controla ese derecho, pero la falta de obligación es lo que impide su reconocimiento. Esta es una de las razones que nos llevan a afirmar que es una norma fundamentada en el concepto de pasivo.

El contrato de arrendamiento no cancelable equivale a una compraventa parcial de un bien; durante el periodo del contrato, la entidad controla el recurso y asume los riesgos y ventajas asociados.

Uno de los retos de la NIIF 16 ha sido deslindar cuándo se controla el recurso y cuándo el arrendatario está adquiriendo un servicio; esto ha llevado a desarrollar los postulados ya analizados en otras normas como la NIIF 15. El concepto de control de un activo exige que el recurso esté identificado, la apropiación de los beneficios económicos derivados de su uso y la capacidad de dirigir el uso.

La identificación implica que no existe un derecho sustantivo de sustitución para el arrendador y puede referirse a una parte del activo. Por ejemplo, si el arrendador puede sustituir el elemento y este derecho tiene contenido económico —es un derecho sustantivo, NIIF 16, párr. B14—, el arrendador tendría la capacidad de apropiarse de sus beneficios. Por otro lado, una parte de activo es identificada si es físicamente distinta (NIIF 16, párr. B20).

La apropiación de los beneficios económicos no se ve mermada por el hecho de que parte de la contraprestación sea variable en función del uso o el desempeño del activo, pues no significa que no se disfrute sustancialmente de los beneficios. Este pago es la contraprestación por el uso del activo y no una distribución de los beneficios generados por el mismo (NIIF 16, párr. B23).

La porción del pago variable no forma parte del contrato, es un gasto asociado a la generación de ingresos por el activo (Barral et ál. 2012).

Finalmente, el arrendatario ha de disponer la capacidad para dirigir el uso. Este criterio es exigido para que se produzca el reconocimiento de ingresos en una venta. Por tanto, en coherencia, el comprador y el arrendatario es un comprador de un recurso, debería adquirir esa capacidad para dirigir el uso. La capacidad para dirigir el uso determina cómo y para qué se usa el activo.

b) Los hechos futuros y el concepto de pasivo 

Uno de los pasajes que ha experimentado un amplio debate durante la elaboración de la NIIF 16 ha sido el tratamiento de las opciones de plazo y las cuotas contingentes. En ambos, la cuestión que subyace es si existe un pasivo desde el momento que se firma el contrato o en el momento que sucede el hecho futuro, por ejemplo el ejercicio de la opción de renovación o cancelación anticipada.

El principio que se ha seguido ha sido diferente para las opciones sobre plazos, en las que se ha estimado cuál es la decisión futura que adoptará el arrendatario, que para las cuotas contingentes en las cuales el principio es la capacidad de la entidad para rechazar el pago.

El umbral de incertidumbre admitido en el caso de las opciones es muy exigente, pues se requiere que sea razonablemente cierto que se va a ejercer la opción de renovación. Este criterio es más estricto que el requerido para el reconocimiento de provisiones según la NIC 37.23, donde el umbral es “ser más probable que no”.

Por el contrario, en el caso de las cuotas contingentes, las que dependen de acciones de la entidad, como las que dependen del uso o de la evolución de las ventas del activo —vinculadas al desempeño— no responderían a hechos pasados, sino a la voluntad futura de la entidad, y no se deben estimar por no tratarse de una obligación como consecuencia de sucesos pasados. Sin embargo, si los hechos futuros están más allá del control de la entidad, como por ejemplo la evolución de un índice o tasa, son pasivo desde la firma del contrato. Eso sí, pasivos que es preciso estimar. En este punto, el criterio es consistente con la NIC 37.19 que exige que el pasivo no dependa de acciones futuras de la entidad.

Cuando el fondo económico subyacente en las cláusulas variables sea un pago fijo, la entidad deberá incorporarlas en la medición del pasivo. Esta solución es coherente con otros casos de compulsión económica y es una explicitación de un riesgo de estructuración de contratos para que sea estudiado el fondo económico.

La solución adoptada limita sustancialmente la fuente de subjetividad que habría supuesto estimar todos los pagos variables, como en el Discussion paper de 2009 (IASB, 2009) se planteaba, aludiendo a un tratamiento consistente entre opciones de plazo y cuotas contingentes.

c) Asimetría entre arrendador y arrendatario 

Otra circunstancia relevante de la NIIF 16 es que ha postergado la búsqueda de una solución a los arrendadores que sea coherente con el tratamiento de los arrendatarios. Entre los argumentos esgrimidos se encuentra que el modelo de la NIC 17 está bastante asumido y no se aprecia un déficit de información relevante para los usuarios.

La contabilidad de los arrendadores exige la coordinación con la normativa sobre propiedades de inversión como ya hemos apuntado en un trabajo anterior (Molina et ál. 2013).

Por tanto, los arrendadores han de clasificar los contratos en arrendamientos operativos y arrendamientos financieros. A efectos de medición de los activos surgidos en los arrendamientos financieros, la nueva normativa ha incorporado la doctrina sobre opciones de plazo y pagos contingentes desarrollada para los arrendatarios.

3. Efectos derivados de la implantación

Como indicamos anteriormente, la reforma de la contabilidad de los arrendatarios ha suscitado una amplia polémica. Entre las razones que justifican la reacción de los preparadores de la información se encuentran los efectos económicos, previstos por la teoría positiva de la contabilidad (Molina y Mora, 2015).

Con motivo del estudio de efectos de la NIIF 16, el IASB ha observado en 14.000 compañías que el importe de los compromisos por arrendamientos operativos, revelados en los estados financieros, asciende a US $ 2.86 billones. Algo menos del 10% supone el 80% de este pasivo omitido en los estados de situación financiera. Sobre una muestra de 1.022 compañías no financieras ni de seguros, el IASB concluye que la omisión de activos asciende al 7,1% —5,4% sobre una aproximación de su valor actual—. En los sectores aeronáuticos, distribución y viajes y ocio los impactos son más significativos.

En cuanto al nivel de deuda que se presentará con la NIIF 16, los incrementos son similares a los que los analistas suelen estimar a partir de la información revelada, pero obtenidas de una manera más precisa y comparable entre entidades. Según esta muestra analizada, la deuda sobre el patrimonio informado en los estados financieros actualmente es del 59%, mientras que si se calculan con la NIIF 16 pasarían a representar un 74%, a su vez, si se hubiese obtenido con los múltiplos habitualmente utilizados por los analistas, ascendería al 82%.

Los principales costos derivan de los impactos en sistemas informáticos, las dificultades asociadas a la determinación de las tasas de descuento, así como la comunicación y la formación en la nueva norma. En cuanto a los sistemas, si la entidad tiene arrendamientos financieros, estos sistemas pueden servir de base para procesar la información. Por otra parte, la depreciación puede gestionarse a través de los sistemas con los que se procesan las depreciaciones del tipo de bienes arrendados. Un problema más específico y problemático es el proceso de identificación de un arrendamiento, la separación de arrendamientos y servicios. Ello requerirá el desarrollo de rutinas que permitan protocolizar estos análisis.

Para facilitar la primera aplicación de la NIIF 16, el apéndice C de esta norma prevé un régimen transitorio que contribuye a la obtención de la información por parte de los preparadores de la información.

El IASB concluye que los beneficios de la norma, en forma de reducción de las necesidades de los inversores de ajustar la información, comparabilidad y mejora de la transparencia, superan los costos identificados.

Conclusiones

Podemos afirmar que la NIIF 16 es un hito en la regulación contable por la perseverancia de la que ha hecho gala el IASB y el ejemplo de independencia que ha mostrado. Esta historia nos revela la seriedad del IASB en su trabajo, respetando el debido proceso y tratando de justificar conceptualmente su trabajo. En definitiva, el IASB ha mostrado aquello que citaba en su discurso el presidente Hoogervorst (2012): “Aunque sabemos que parte de la imprecisión y ambigüedad, referida con anterioridad, es inevitable, nuestro trabajo es disminuir al máximo las zonas grises en contabilidad. Así pues, ¿cómo deberíamos proceder? Creo que nos deberíamos guiar por los términos siguientes: principios, pragmatismo y persistencia” —la negrita es nuestra.

El IASB se ha regido por el marco a la hora de dirigir sus debates; ha sido pragmático tratando de ganar aceptación a través del manejo de la restricción costo-beneficio y postergando algunas decisiones como la contabilidad de los arrendadores, y ha sido persistente, pues la principal novedad de esta reforma, la incorporación de los pasivos surgidos de cualquier tipo de arrendamiento, se ha conseguido.

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(1) La tasa de interés implícita es la que iguale el valor razonable del bien más los gastos directos iniciales con los pagos a efectuar y el valor residual no garantizado.

(2) Para una lectura sobre el concepto de activo recomendamos Molina (2015).