“Los reglamentos internos se convirtieron en una camisa de fuerza”

Revista Nº 129 Mayo-Jun. 2005

Los reglamentos internos de trabajo se quedaron regulando el pasado y se olvidaron de que el mundo actual vive activamente las 24 horas. 

Javier N. Rojas 

Especial para la REVISTA ACTUALIDAD LABORAL 

Desde hace mucho tiempo, los reglamentos internos de trabajo se quedaron regulando el pasado y se olvidaron de que el mundo actual vive activamente las 24 horas. Así lo cree el Vicepresidente Administrativo de Suramericana de Seguros, Fernando Ojalvo, quien asegura que estas disposiciones se rezagaron frente a las posibilidades que ofrecen la tecnología y las comunicaciones, en favor de la mayor eficiencia del trabajador contemporáneo.

En entrevista con ACTUALIDAD LABORAL, el ejecutivo reconoce el avance del concepto de responsabilidad social en el país, pero llama la atención sobre la necesidad de promoverlo aún más, para que no se quede como una filosofía de las grandes empresas, sino que llegue a ser parte de los principios de las pequeñas y medianas, al igual que de la conciencia de los trabajadores y sus familias.

ACTUALIDAD LABORAL: ¿Qué avances ha tenido la empresa colombiana en responsabilidad social?

Fernando Ojalvo: El empresario colombiano siempre ha tenido claro el valor de la solidaridad, que está muy unido al tema de la responsabilidad social. La solidaridad ha existido desde siempre, con estilo netamente criollo. Sin embargo, ahora que en el mundo se ha ido posicionando el concepto de responsabilidad social, es cuando las personas y los medios cuestionan este tema. Hoy, hay una mayor publicidad de lo que se hace e invierte para mejorar el tejido social, no solo en relación con la propia subsistencia de las personas y organizaciones, sino también frente a conceptos como la educación, la cultura y el civismo. La vinculación de la empresa privada a campañas relacionadas con el desarrollo de la comunidad en general ha aumentado en los últimos años, ocupando cada vez un lugar de mayor importancia dentro de los informes presentados por las empresas a sus accionistas.

A. L.: ¿El actual clima legal y empresarial sirve para evitar los conflictos laborales?

F. O.: Hoy la legislación mundial y, por supuesto, la colombiana ofrecen a los trabajadores y empleadores más garantías de las que antes tenían para resolver y discutir sus diferencias. Estas no se arreglan perpetuándose en las mesas de negociación; los acuerdos se solucionan con voluntad y ofertas serias de las partes. Antes, la información sobre los resultados e inversiones de las empresas era celosamente restringida y no había una amplia divulgación de la misma. Ahora, los principios de buen gobierno, transparencia y publicidad de las actuaciones de las empresas y sus administradores permiten a los trabajadores conocer qué tienen las empresas y hacia dónde van. En este sentido, la voluntad legislativa, unida a la divulgación de la información de manera oportuna, facilita, indudablemente, la solución de los conflictos laborales.

A. L.: ¿Qué le cambiaría al cuerpo de la legislación laboral en beneficio de la empresa y los trabajadores?

F. O.: La camisa de fuerza en la que se han convertido los reglamentos internos de trabajo, que, en muchos casos, se quedaron regulando el pasado, se olvidó de que el mundo actual vive activamente las 24 horas. El rigor del formalismo en las comunicaciones y la exigencia, a veces innecesaria, de la presencia física de las personas en actividades formales de comités está superada por la virtualidad y por múltiples herramientas de tecnología que alivian la carga laboral. En lugar de cambiar, pondría mayor énfasis en el principio de la buena fe que debe regir las relaciones laborales, principio al que solo acudimos cuando hay un conflicto, pero que debería darle un verdadero ropaje a esa relación laboral. Siempre estamos partiendo de la desconfianza, creemos que el fuerte es el empleador y el débil el trabajador; tenemos que llegar a unas relaciones de igualdad, que permitan a la empresa desarrollar sus propósitos y a los trabajadores alcanzar la realización personal, profesional y económica.

A. L.: ¿Cree en las reformas laborales para generar empleo?

F. O.: Las leyes jamás han creado empleo, es la voluntad de los empleadores e inversionistas la que lo genera. El gran problema de nuestro país es que se legisla pensando en el resultado, se olvida que, para llegar a él, hay que cruzar caminos muy tortuosos. No hay integridad en las regulaciones, pues, por un lado, el Gobierno plantea la necesidad de crear empleos y, lógicamente, expide una legislación que aparentemente flexibiliza los pagos por recargos; pero, por el otro, asfixia con impuestos a los empresarios. Si no hay congruencia en la legislación que lleve a un crecimiento real de la economía y las empresas, no creo que se dé el espacio para el tan anhelado sueño del Gobierno de llegar a mínimos niveles de desempleo en el país.

A. L: ¿Cuánto debe destinar una empresa en temas de responsabilidad social?

F. O.: La proporción debe estar determinada por los resultados positivos de las empresas. No olvidemos que algunos autores involucran como concepto de responsabilidad social los pagos que se hacen por salarios y prestaciones sociales. Yo diría que eso hace parte del arreglo privado o de la definición colectiva de unos beneficios acordados con el empleador, que favorecen a un grupo limitado de personas en la sociedad. Lo otro, es decir, el compromiso realmente social con las comunidades y con el Estado, está dado por lo que las empresas destinan para devolver a la sociedad parte de lo que han obtenido a través de ella. En ese escenario, no podemos pensar que son las empresas las que deben sustituir al Estado en la solución de los conflictos sociales, pues para eso los empresarios ya han dado su cuota anticipada mediante el pago de los impuestos, no solo los relativos a las rentas y al patrimonio, sino también todos los impuestos locales y financieros que, en demasía, desbordan la capacidad de tributo de los colombianos.

A. L.: ¿Qué tanto ha penetrado este concepto en el empresariado colombiano?

F. O.: Cada día hay una mayor sensibilidad de los empresarios hacia esos temas, pero todavía falta mayor conciencia en todos los sectores de la economía. A veces solo se mira a las grandes empresas y a los conglomerados, que, en general, son los que han tenido, a través de su historia, compromisos con las comunidades, pero el tema debe abarcar a los grandes, medianos y pequeños empresarios y cobijar a la persona natural, como integrante de una familia. Desde el individuo se gestan los conflictos sociales que, posteriormente, repercuten en la sociedad. Si todos fuéramos conscientes del respeto al otro, a los bienes públicos, al medio ambiente, si pagáramos cumplidamente nuestras obligaciones fiscales y contribuyéramos con el desarrollo físico, social, educativo y cultural de nuestros semejantes, con seguridad el concepto de responsabilidad estaría más socializado y no sería obligación de unos pocos empresarios, como hoy se cree equivocadamente.

A. L.: ¿Qué beneficios retornan a la empresa producto de una política social?

F. O.: Todas las empresas que aplican y ejecutan políticas de responsabilidad social ven los resultados en el mediano y largo plazo; sus empleados se hacen más conscientes del privilegio que tienen de estar ocupando un empleo; cuidan los activos; aprenden a actuar como verdaderos ciudadanos; observan las normas, reglas y leyes y aprenden a ser más eficientes y, lo más importante, a ser solidarios.

A. L.: ¿Qué evolución ha tenido el trabajador colombiano en cuanto a su desempeño y capacidades?

F. O.: En los últimos tiempos, la educación y la tecnología han influido considerablemente en el desempeño del trabajador colombiano. Hay un afán infinito por aprender y por prepararse para adquirir mejores competencias, pero nos falta romper muchos paradigmas, con el fin de que el trabajador nacional sea menos temeroso de tomar decisiones, más eficiente, creativo e innovador, que aprenda a trabajar sin supervisión y, por supuesto, para que realmente haga parte de un mundo global.

A. L.: ¿Cuáles son los retos de los trabajadores y la empresa colombiana en el contexto internacional?

F. O.: Ser competitivos, generar productos y servicios con calidad y oportunidad. A futuro, Colombia tendrá una gran posibilidad de entrar de lleno a la economía del conocimiento, nuestra gente no solo aprende fácil, sino que también lo que sabe hacer lo realiza con excelencia. La celebración de convenios comerciales con otros países, además de permitir el intercambio de bienes y servicios, debe ser vista como la oportunidad de optimizar la fuerza laboral colombiana, de tal manera que esta se convierta en una fortaleza y en un elemento a favor para futuras negociaciones, que sirvan de trampolín para el desarrollo económico y social del país. La mano de obra colombiana es muy valorada y eso tiene que marcar la diferencia con el resto del mundo. Lo importante es no huir a las oportunidades y saber aprovecharlas.

Para Fernando Ojalvo los retos de los trabajadores y la empresa colombiana, en el contexto internacional, son ser competitivos, y generar productos y servicios con calidad y oportunidad.