Los sistemas tributarios son herramientas para atraer la inversión

Revista Nº 143 Sep.-Oct. 2007

Javier N. Rojas 

Especial para la Revista Impuestos 

En entrevista con la Revista Impuestos, a su paso por Colombia, el venezolano experto en derecho tributario Manuel Candal expuso la tesis conforme a la cual ese impuesto “viene de vuelta”, pues en las naciones en general y, en Venezuela, particularmente, la recaudación puede ser mucho mayor, en especial si se consideran los alcances racaudatorios derivados de la figura de precios de transferencia.

Revista Impuestos: ¿Qué piensa de la globalización de la economía?

Manuel Candal: Crea oportunidades económicas que están siendo aprovechadas por factores económicos privados y, en algunos casos, públicos. En estos últimos, son los Estados los que tienen mucho interés en desarrollar un área específica, y tratan de hacer todo lo posible para poder entrar en ese mercado. Se está viendo la tendencia, sobre todo en Europa y en algunos países de Suramérica, de abrirse y de realizar ciertas alianzas formales, como podría ser relanzar Mercosur o la Comunidad Andina de Naciones. Pero también son informales, en cuanto a la firma de acuerdos específicos para el desarrollo de proyectos económicos en distintas áreas de nuestros países, como, por ejemplo, todo lo pertinente al desarrollo del petróleo, del gas, la refinación, etc.

R. I.: ¿Esa tendencia se ha reflejado en los modelos tributarios de los países?

M. C.: En Suramérica, todavía estamos en una situación donde hay una presión y un cambio de escenario político bastante importante. Pienso que el concierto político está mandando más que el económico. Pero, sin duda, cuando todos estos proyectos de internacionalización de las empresas de los distintos Estados vayan cuajando, sin duda estos países van a tener que realizar cambios de orden legislativo-fiscal, para hacer esta inversión más duradera.

R. I.: ¿Cuándo se verán esos cambios tributarios?

M. C.: Ahora estamos en una época de materialización de los negocios. Lo cierto es que los congresos de los países suramericanos no han tomado conciencia de que el sistema tributario es una excelente herramienta de atracción de inversión.

R. I.: ¿Qué país latinoamericano ha empleado bien esa herramienta?

M. C.: Sin duda, Chile. Es un excelente ejemplo de un sistema tributario hecho a la medida para atraer inversiones. Tiene la particularidad de que su impuesto de sociedades está conformado por dos componentes: un impuesto de primera categoría, que paga la sociedad por la renta que generan las actividades realizadas en Chile. Ese impuesto es del 17%, cuando la mayoría de nuestros países tiene tasas mucho más altas, como, por ejemplo, Venezuela, de máximo el 34%; Argentina del 35%, y Perú del 30%. Hay una disparidad bastante importante. Y también tienen un impuesto de segunda categoría, que solamente grava al accionista de la entidad chilena, cuando se le distribuyen dividendos. Es un sistema que incentiva claramente la atracción de inversión, de tal forma que, si no se distribuyen los dividendos, no se está sujeto a este impuesto de segunda categoría, que es del 18%.

R. I.: ¿Cómo está evolucionando el tema del IVA en Venezuela?

M. C.: Estamos en retroceso con el IVA. Por ejemplo, cuando este se instauró en Venezuela, tomó una relevancia tal, que muchos países se incentivaron a mantener una alícuota muy alta. Pero eso es contraproducente, cuando uno no confronta con la realidad económica de las familias. Y se está viendo una ola en Venezuela, y así se va a ver en otros países de la región y también en Europa, de reducción de la alícuota impositiva del IVA. En Venezuela, a principios de este año, se redujo del 14% al 11% y el Gobierno ha ofrecido bajarlo en julio al 9%. Es un impuesto que, sin duda, incide directamente en la inflación y en el presupuesto familiar.

R. I.: ¿Está ganando más terreno la tributación directa?

M. C.: El impuesto a la renta viene de vuelta. En Venezuela, se sabe que la recaudación por ese impuesto puede ser mucho mayor de lo que era en el pasado y, sobre todo, considerando un régimen tan interesante, desde el punto de vista recaudatorio, como el de precios de transferencia. En este tema, se han visto, en el ámbito internacional, casos de reparos por ajustes de los precios que han implicado pagos millonarios de los contribuyentes, por la incorrecta aplicación del régimen. En Venezuela, se dio un asunto, recientemente, de un ajuste de precios de transferencia a una empresa petrolera por 12 millones de dólares, que ya fue aceptado por el contribuyente, y un hecho internacionalmente conocido fue el de Glaxo Smith Kline, en EE UU, que llegó a un acuerdo con el fisco, por un ajuste de precios de transferencia, por seis billones de dólares.

R. I.: En ese contexto, ¿qué papel juega la figura de precios de transferencia?

M. C.: Como la globalización es un hecho y existen las transacciones internacionales entre partes vinculadas, el sistema de precios de transferencia intenta valorar que esas transacciones sean realizadas a valores de mercado. Cuando se hace una transacción con una parte vinculada del extranjero, un fisco podría verse perjudicado, si el valor de la transacción no está acorde con los precios del mercado.

R. I.: ¿Cómo enfrentar la competencia mundial basada en la reducción de las tarifas del impuesto de renta para atraer la inversión extranjera?

M. C.: La estrategia implica, primero, analizar las fortalezas económicas que tiene cada país y, en función de estas, estudiar el sistema tributario, de forma que, sin perder potestad tributaria, se trate de establecer mecanismos inteligentes para atraer las inversiones. Un inversionista necesita tener, no tanto una tarifa impositiva extremadamente baja, pero sí reglas claras, para poder, por ejemplo, repatriar dividendos y contratar con empresas del exterior servicios, tecnología o financiamiento.

R. I.: ¿Venezuela está desarrollando una estrategia tributaria, para atraer inversión foránea?

M. C.: No se ha visto con ese fin. Lo que ha venido haciendo Venezuela, en materia fiscal, es modificar su ley, básicamente la relativa al impuesto sobre la renta, para tapar algunos huecos de interpretación fiscal en ciertas materias pertinentes a deducciones, a precios de transferencia. Pero no ha hecho todavía un análisis exhaustivo, para establecer un sistema fiscal que sea atrayente de inversiones.