Metodologías activas, un aprendizaje desde el hacer

Revista Nº 190 Jul.-Ago. 2015

Javier Zapata 

Director de la firma kineti 

jzapata@kinetik-consulting.com 

¿Qué es lo primero que se le viene a la mente cuando escucha hablar sobre metodologías activas para la formación corporativa? Antes de explicar en qué consiste es importante entender que las exigencias de un mundo dinámico están llevando a las organizaciones a enfocar sus esfuerzos en la mejora de sus procesos para ser más productivos y competitivos.

Bajo este panorama, la formación corporativa juega un papel fundamental por ser el motor de mejoras a través de la adquisición y fortalecimiento de conocimientos, habilidades y actitudes (desarrollo de competencias), que se requieren para desempeñar eficazmente las actividades laborales.

Esta formación empresarial hoy tiene más impacto cuando se conjugan en un mismo escenario: personas, aprendizaje y acciones, en un entorno de actividades que facilitan la interiorización y la puesta en práctica del conocimiento, rompiendo así los esquemas de capacitación tradicional. Esta tendencia es lo que actualmente se conoce como metodologías activas.

La metodología involucra a las personas con ejercicios y actividades donde se interactúa con otros para generar gestión del conocimiento. Cada ejercicio debe tener un objetivo específico dentro del contexto del taller; así como preparar, desarrollar y reforzar en las personas una habilidad o un talento requerido para que la organización construya equipos más efectivos. Por ende, no solo se están desarrollando habilidades para desempeñar un rol, sino que además estamos empoderando al ser humano.

Durante este trabajo, las personas centran todos sus sentidos en la actividad, lo que les permite niveles de concentración muy elevados. Un ejemplo que puede ilustrarnos sobre la forma en la que se da el aprendizaje está en temas cotidianos, como cuando aprendemos a montar en bicicleta, pues quien lo realiza está enfocado en la diversión y en no caerse, por lo que tiene todos sus sentidos en alerta. Posteriormente, puede pasar mucho tiempo sin montar en bicicleta, pero al intentarlo de nuevo puede hacerlo como si nunca hubiese dejado de practicar. ¿Por qué pasa esto? Porque el aprendizaje quedó en la memoria procedimental.

Los ejercicios o actividades en los que los seres humanos emplean la mayoría de sus sentidos y tienen una metodología participativa, hacen que el aprendizaje perdure y que el proceso de capacitación se vuelva agradable y enriquecedor. Así mismo, incentiva a que las personas asistan con una actitud diferente para que puedan cumplir con la transferencia de conocimiento de la organización y para que estos lleven las herramientas que permitan gradualmente el desarrollo del ser.

Si el colaborador recuerda cuando fue la última formación o capacitación en la que se sintió bien y aprendió, se debe a que posiblemente en esta se realizaron ejercicios prácticos en grupo, hubo risas y se compartió con otras personas. De ahí la importancia de enfocar a los colaboradores en pensar, sentir y hacer dentro de la formación.

Se tiene el mito de que las actividades o ejercicios le quitan seriedad a la capacitación, sin embargo, es el efecto contrario, porque se involucra al colaborador desde el hacer con sus pares, la creación de significados y el involucramiento para que el conocimiento perdure y así se genere recordación.

Proceso

El fortalecimiento del recurso humano por medio de metodologías activas se realiza por medio del aprendizaje experiencial, el cual se entiende como una filosofía de la educación para adultos que tiene como principio el hecho de que las personas aprenden mejor cuando entran en contacto directo con sus propias experiencias y vivencias.

Según David Kolb(1), creador del modelo del “Ciclo de Aprendizaje” (ver figura), para que haya un aprendizaje efectivo, se debe pasar por un proceso que incluye cuatro etapas:

1. Se inicia al realizar alguna acción, situación que genera una experiencia concreta. Significa involucrarse enteramente y sin prejuicios de las situaciones que se le presenten.

2. Luego, se reflexiona sobre lo que se hizo; se establece una conexión entre lo realizado y los resultados que se obtuvieron. Se trata de tener experiencias y percibirlas desde varias aproximaciones.

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3. Posteriormente, a través de las reflexiones se obtienen conclusiones o generalizaciones. En esta etapa se generan conceptos e integran observaciones en teorías lógicas sólidas.

4. Finalmente, se llevan a la práctica las conclusiones, estas se convierten en guía para situaciones futuras. Significa ser capaz de utilizar los resultados para tomar decisiones y solucionar problemas.

Cuando la empresa decide emprender un proceso de formación basado en esta metodología debe construir un objetivo en el que se especifique el lugar al que se quiere llegar y cuáles son los resultados que se desean obtener. Es importante resaltar que esos objetivos deben están alineados con la estrategia del área o de la organización, para que realmente tenga un impacto organizacional.

Así mismo, se debe definir la audiencia que va a ser impactada. Esto para conocer el perfil de las personas y así enfocar la formación.

Con estas dos definiciones, la empresa debe seleccionar, ya sea internamente o con un tercero, quién va a desarrollar el taller bajo esta metodología. Para la selección, el facilitador debe tener experiencia en aprendizaje experiencial, manejo de grupos, diseño de talleres, administración del tiempo y oratoria, entre otros.

La invitación a la formación es muy importante, pues significa brindarle desde el principio la relevancia que esta merece. La capacitación debe ser vendida como un producto o un servicio; debe ser publicitada y esto hará que las personas lleguen a la capacitación más motivadas y dispuestas a adquirir conocimiento, de esta manera, aumentará el porcentaje de asistencia a las capacitaciones. Este es un tema álgido para las áreas de recursos humanos, ya que estas pierden dinero por la inasistencia del personal a tales actividades.

La realización de formaciones con las metodologías activas requiere de un proceso de planeación del antes, el durante y el después de la capacitación. Es importante tener un foco emocional, pues los asistentes deben dejar de pensar en la cantidad de trabajo que podrían estar haciendo si no estuvieran en la actividad. Un símil de esta situación es cuando el anfitrión de una fiesta, ha hecho una preparación anticipada: ha definido un lugar, una fecha, la decoración, las invitaciones y la temática para que todo salga bien. Así mismo deberían ser las capacitaciones planificadas, al dar la importancia que merecen los colaboradores.

Posterior al desarrollo de la formación, se aconseja realizar sesiones de seguimiento que refuercen las habilidades trabajadas y la forma en que se están aplicando estos conocimientos en sus roles de trabajo o en su vida personal.

El verdadero potencial que genera la formación con este tipo de tecnologías es hacer que las personas reconozcan que la mejor forma de aprender es a través de sus propias experiencias, siendo estas la base para la trasformación de su conocimiento, mediante un proceso gratificante, divertido, provechoso y agradable.

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(1) Teórico de la educación cuyos intereses y publicaciones se enfocan en el aprendizaje experiencial, el cambio social e individual, desarrollo de carrera y la educación profesional y ejecutiva.