Necesidades de los usuarios y la información financiera

Revista Nº 64 Oct.-Dic. 2015

José Alejandro Fuertes 

(Cuba) 

Máster en Contabilidad. Nova Southeastern University. Miami, Florida. Licenciado en Contaduría Pública. Universidad Central de Venezuela. 

Introducción

Históricamente la contabilidad y la información que se deriva de ella han servido para conocer el resultado de las operaciones que una entidad realiza. A medida que las sociedades avanzan, sistemas más complejos de contabilidad han sido necesarios para cumplir con este objetivo. Cambios en los sistemas contables han ido a la par de desarrollos económicos, políticos y sociales. Avances en las civilizaciones y eventos modernos como la Gran Depresión en Estados Unidos han dado como resultado desarrollos contables importantes para tratar de satisfacer las necesidades de los usuarios. Debido a la vertiginosidad de los cambios económicos, las normas de contabilidad deben desarrollarse con cierta flexibilidad, lo cual les permite adaptarse a las condiciones impuestas por el entorno.

Adicionalmente, la información financiera se ajusta a los sistemas económicos de los países, los cuales tienen realidades económicas diferentes, y a las distintas industrias en las cuales esté involucrada la entidad. Luca Pacioli, quien siempre ha sido referencia para el desarrollo y el estudio de la contabilidad, publicó ensayos relacionados con las ganancias, enfocándose en la importancia de esta para los usuarios. Como se ha mencionado, los reportes financieros generalmente intentan satisfacer la necesidad de conocer cuál ha sido el rendimiento de la entidad durante un periodo, y cómo obtener rendimientos futuros.

El desarrollo de industrias disímiles, como la ganadería y las telecomunicaciones, entre otras, han dado origen al desarrollo de normas de contabilidad específicas, que proveen información financiera útil a los interesados en estas áreas. Sin esta especificidad, aunque habría una menor cantidad de tratamientos contables dando una falsa sensación de comparabilidad, la información financiera tendría menos sentido ya que la realidad específica de estas entidades no estaría siendo considerada, menoscabando la utilidad de los reportes financieros.

Las normas que intentan cumplir con los propósitos mencionados anteriormente son las emitidas por el International Accounting Standard Board (IASB), esta es una organización independiente, sin fines de lucro, que tiene por objetivo “Desarrollar un conjunto único de normas de información financiera legalmente exigibles y globalmente aceptadas, comprensibles y de alta calidad, basado en principios claramente articulados” (IASB 2015: 1). Las Normas Internacionales de Información Financiera están basabas en principios, no en reglas, por lo que es importante el desarrollo y el uso del juicio profesional a la hora de elegir y aplicarlas.

Elaborado también por este organismo, pero sin formar parte de las normas de contabilidad, se encuentra el marco conceptual, el cual tiene como propósito servir de base para la formulación lógica y consistente de normas internacionales de información financiera, permitiendo que su desarrollo sea coherente y estableciendo un punto de partida para el análisis de problemas contables. Adicionalmente, el marco conceptual forma parte de la jerarquía al determinar algún tratamiento contable en caso de que no exista una norma que aborde un asunto determinado.

Los estados financieros son el instrumento mediante el cual los usuarios buscan satisfacer la necesidad de información mencionada previamente. El objetivo de los estados financieros con propósito general “es proporcionar información financiera sobre la entidad que informa; que sea útil a los inversores, prestamistas y otros acreedores existentes y potenciales para tomar decisiones sobre el suministro de recursos a la entidad” (Marco Conceptual, OB2). Debido a que las necesidades de información de los usuarios son muy diversas, es impráctico e inviable publicar información financiera que intente satisfacer a todos los usuarios de manera igual. Adicionalmente, las Normas Internacionales de Información Financiera están diseñas para informar a los usuarios externos a la entidad, ya que los internos tienen mayor disponibilidad de contar con esta información, por lo que no necesitan de estos reportes para propósitos generales. El marco conceptual destaca como principales usuarios a los inversores, prestamistas y otros acreedores existentes y potenciales. A su vez, entes reguladores, así como otros usuarios pueden encontrar información útil en los estados financieros con propósito general, preparados aplicando las Normas Internacionales de Información Financiera, sin embargo, estos usuarios no son los principales destinatarios de estas normas.

Las entidades utilizan recursos para llevar a cabo sus operaciones y generar un rendimiento a partir de ellos. Las fuentes de las cuales provienen estos recursos no tienen como origen únicamente el de los propietarios de la entidad. Es común para las empresas obtener financiamiento de entidades financieras, así como de la emisión de títulos de deuda (bonos), permitiéndole a la entidad obtener un flujo significativo de efectivo. Los prestamistas de estos fondos requieren saber de la situación actual de la entidad y de la capacidad de la empresa para generar flujos de efectivo futuros, que le permita cancelar las obligaciones contraídas, sin correr el riesgo de incobrabilidad. Adicionalmente, en el mercado actual son comunes las ventas a crédito, estas generan una obligación de la entidad con sus proveedores, ellos también están interesados en conocer la posición de la empresa en un momento determinado, así como su posible proyección en el futuro.

Por último, si bien es cierto que los estados financieros van dirigidos principalmente a inversores, prestamistas y otros acreedores, y el resto de los usuarios constituyen usuarios secundarios, la información presente en los estados financieros puede servir como punto de partida o soporte para la toma de múltiples decisiones económicas. Estos usuarios varían desde entes reguladores hasta entidades dedicadas a producir estadísticas.

1. Efecto de las necesidades de los usuarios en las valuaciones contables

Los usuarios de la información financiera están interesados en la capacidad de la entidad para generar beneficios económicos futuros. Estos beneficios pueden ingresar a la entidad de diferentes formas, ya sea por la utilización de los activos existentes, por su intercambio, su utilización para satisfacer pasivos o su distribución a los propietarios de la entidad.

Es importante tener en cuenta que para evaluar los beneficios económicos provenientes de estos componentes es necesario entender las valuaciones por las cuales estos son presentados, ya que de acuerdo a su naturaleza, pueden existir diferencias significativas en los beneficios a obtener debido a las posibles valuaciones usadas.

Decidir si comprar, mantener o vender inversiones de patrimonio es una decisión relacionada con el posible rendimiento que pueda obtenerse de esta decisión. El rendimiento puede manifestarse de diferentes formas, como por ejemplo el pago de dividendos a los accionistas o el incremento en el valor de mercado de la inversión. En ciertas situaciones en las cuales el valor de mercado de las inversiones asciende o desciende, los usuarios necesitan información útil para saber el momento oportuno para adquirir, mantener o desprenderse de estas inversiones, así mismo, es útil para ellos, especialmente para los accionistas y futuros inversores, evaluar la capacidad que tiene la entidad para generar flujos de efectivo que puedan contribuir al pago de dividendos en los periodos en los que mantienen las inversiones.

Para desarrollar nuevas normas de contabilidad, siempre está presente la discusión sobre qué mediciones son útiles para satisfacer las necesidades de los usuarios de la información financiera. Debido a esto, es importante analizar cómo estas mediciones intentan satisfacer dichas necesidades. El importe presentado en el estado de resultados sirve como base para la determinación del rendimiento de las actividades realizadas por la entidad, así como para la determinación de otros indicadores, como por ejemplo las ganancias por acción, el retorno de la inversión o el rendimiento del capital común.

En 1966, en Estados Unidos, la Asociación Americana de Contabilidad (AAA, por sus siglas en inglés) publicó una monografía denominada: Declaración de Teoría Básica Contable “A Statement of Basic Accounting Theory (Asobat)” en esta se comienza a cuestionar la utilidad del costo histórico y su capacidad para proporcionar información útil a los usuarios, considerando como medición alternativa el costo corriente. Adicionalmente, el Instituto Americano de Contadores Públicos Certificados (AICPA, por sus siglas en inglés), convocó a un comité en el cual se plantearon preguntas como: ¿Quién necesita estados financieros?, ¿Qué información necesitan los usuarios? y ¿Cuánta de esta información puede ser proporcionada por contadores?

Dependiendo de la naturaleza del activo, hay técnicas de medición que son más apropiadas y reflejan de mejor forma la probabilidad de obtener beneficios económicos futuros. Por lo que es necesario conocer el impacto que tiene en la contabilidad y las finanzas los diferentes tipos de mediciones, ya que esto permite tomar mejores decisiones económicas.

El estado de situación financiera contiene partidas valoradas de diferente forma, intentando satisfacer las necesidades de información financiera de sus usuarios, por esta razón, distinguir las técnicas de medición previene el uso de estas partidas para análisis que no serían adecuados. Por ejemplo, sumar partidas valoradas a valor razonable, con otras medidas a costo histórico, distorsiona el resultado obtenido; la recuperabilidad de estas partidas, así como la posibilidad de aquellas para generar beneficios económicos futuros de la entidad, no estaría relacionada directamente con ese resultado.

Generalmente, muchas normas requieren que las mediciones que se realizan a ciertas partidas se efectúen a la totalidad de estas, con el fin de que se eviten valuaciones que favorezcan a la entidad, como es el caso de la propiedad, planta y el equipo, tratada por la Norma Internacional de Contabilidad 16, la cual establece que “Si se revalúa un elemento de propiedades, planta y equipo, se revaluarán también todos los elementos que pertenezcan a la misma clase de activos” (NIC 16, p. 36).

En los siguientes párrafos se hará mención a ciertas áreas en las cuales las necesidades de los usuarios son consideradas explícitamente para la determinación de políticas contables, en lo que a formas y a técnicas de valoración se refiere.

a)Actividades de investigación y desarrollo

Existen corrientes de investigación contable que establecen que el requerimiento y aplicación posterior de determinados tratamientos contables pueden traer consecuencias económicas. Es decir, el impacto de la información financiera puede ir más allá del efecto que tiene sobre los usuarios directamente vinculados a la entidad, pudiendo también afectar a la economía de una región. Es importante destacar esto, ya que los tratamientos contables de la investigación y el desarrollo en las empresas son una de las áreas que más se vinculan a este hecho.

Muchos gobiernos brindan tratamientos impositivos preferenciales a empresas que destinen recursos a este tipo de actividades. Normalmente el desarrollo de nuevas tecnologías, técnicas o herramientas se vincula al desarrollo social. Adicionalmente, la prioridad del International Accounting Standard Board (IASB) es desarrollar normas de alta calidad que permitan a los usuarios tomar decisiones económicas. De cierto modo, estas decisiones no se contradicen, pero podemos observar que no están alineadas, y no tienen que estarlo.

El proceso de investigación y desarrollo involucra el uso de recursos para obtener beneficios en el futuro. Es decir, las empresas realizan importantes desembolsos con el propósito de producir nuevos productos, mejorar la capacidad productiva a través del desarrollo de nuevos equipos de manufactura o la modificación de productos actuales. Derivado de estas actividades, la entidad espera que estos desembolsos se vinculen al incremento de los flujos de efectivo futuros. No cabe duda de que para los usuarios de la información financiera, este tipo de operaciones representa un área relevante a ser considerada en la estimación del retorno de su inversión, así como su rendimiento en el mediano y largo plazo.

Cualquier empresa estima que esto ocurra así, se realizan desembolsos para que, por ejemplo se produzcan nuevas tecnologías, las cuales promuevan e incrementen los flujos futuros de efectivo.

El problema para el tratamiento contable de estos desembolsos es que no siempre se generan beneficios económicos. Puede que muchas actividades de investigación y desarrollo nunca lleguen al punto necesario para producirlos, en otros casos son (en gran medida) menores a los desembolsos incurridos. En general, el nivel de incertidumbre dificulta valuaciones plenamente objetivas, que a su vez satisfagan las necesidades de todos los usuarios.

Para determinar el tratamiento contable al cual pueden ser sujetas las actividades de investigación y desarrollo, basándonos en el marco conceptual, existen dos alternativas sobre las cuales podemos abordar este tema.

Estos desembolsos pueden ser reconocidos como activos, los cuales son definidos como: “un recurso controlado por la entidad como resultado de sucesos pasados, del que la entidad espera obtener, en el futuro, beneficios económicos” (Marco Conceptual, p. 4.4). O como gastos, los cuales son “los decrementos en los beneficios económicos, producidos a lo largo del periodo contable, en forma de salidas o disminuciones del valor de los activos, o bien por la generación o aumento de los pasivos que dan como resultado decrementos en el patrimonio, y no están relacionados con las distribuciones realizadas a los propietarios de este patrimonio” (Marco Conceptual, p. 4.25). Es decir, independientemente de la evaluación de las normas de contabilidad, estos desembolsos pueden ser capitalizados al inicio y luego amortizados durante un número determinado de años, o reconocidos como gastos en el periodo en el que se haya incurrido en ellos.

De acuerdo a las Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF), mientras que los gastos de investigación deben ser reconocidos como gasto en el periodo en que estos ocurren, los desembolsos para el desarrollo de activos pueden ser capitalizados, siempre y cuando la entidad pueda demostrar lo siguiente:

“a) Técnicamente, es posible completar la producción del activo intangible, de forma que pueda estar disponible para su utilización o su venta.

b) Su intención de completar el activo intangible en cuestión, para usarlo o venderlo.

c) Su capacidad para utilizar o vender el activo intangible.

d) La forma en que el activo intangible vaya a generar probables beneficios económicos en el futuro. Entre otras cosas, la entidad debe demostrar la existencia de un mercado para la producción que genere el activo intangible o para el activo en sí, o bien, en el caso de que vaya a ser utilizado internamente, la utilidad del mismo para la entidad.

e) La disponibilidad de los adecuados recursos técnicos, financieros o de otro tipo, para completar el desarrollo y para utilizar o vender el activo intangible.

f) Su capacidad para medir, de forma fiable, el desembolso atribuible al activo intangible durante su desarrollo” (NIC 38, p. 57).

Adicionalmente, si la entidad no puede distinguir entre estos procesos, los desembolsos así realizados serán tratados como si hubiesen ocurrido en la fase de investigación y, por lo tanto, deberán ser reconocidos en el resultado del periodo como gastos.

Esto es coherente con los cuerpos normativos, los cuales establecen que debido a la dificultad de determinar con un grado razonable de certeza si los beneficios económicos pueden fluir, reconocer un activo podría sobrevalorar los recursos de la entidad.

Por otro lado, los principios de contabilidad generalmente aceptados en Estados Unidos (USGAAP, por sus siglas en inglés), requieren que las empresas reconozcan inmediatamente como gastos del periodo todos los desembolsos incurridos internamente en actividades de investigación y desarrollo. Si la entidad adquiere bienes producto de actividades de investigación y desarrollo, a través de una transacción libre en el mercado, estos desembolsos sí pueden ser capitalizados como activos en el periodo en el que estos han sido adquiridos. Bajo este tratamiento contable, el importe capitalizado deberá ser amortizado a lo largo de su vida útil.

Para las actividades de investigación y desarrollo, el usuario debe tener en cuenta el impacto en las utilidades del periodo que tiene la capitalización de los desembolsos.

A continuación se muestra un ejemplo de una entidad dedicada a la biotecnología. Esta entidad debe presentar sus estados financieros aplicando Normas Internacionales de Información Financiera, y también requiere presentar estados financieros de acuerdo a los principios de contabilidad generalmente aceptados en Estados Unidos.

Supongamos que el primero de enero del 2012, la entidad inicia un proyecto para el desarrollo de un nuevo producto. Para esto incurre en 1.000 u.m. para destinarlos a gastos de investigación y en 600 u.m. para el desarrollo de este bien.

Estos gastos de desarrollo cumplen los requisitos que establecen las NIIF para ser capitalizados. La entidad estima que este producto tiene una vida útil de tres años, adicionalmente la entidad tributa el 30% de sus ganancias. Durante los próximos tres años, el estado de resultados integrales se presentaría de la siguiente forma:

TABLA1AP23 RCONT
 

Fuente: Elaboración propia.

Se evidencia claramente el impacto que causa la aplicación de las directrices de los diferentes entes emisores de normas de contabilidad en el resultado del periodo.

De acuerdo con los principios generalmente aceptados en Estados Unidos, todos los desembolsos por actividades de investigación y desarrollo fueron reconocidos como gastos en el 2012. Por otra parte, usando Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF), la entidad en el 2012 reconoció como gasto los desembolsos por investigación, y la amortización correspondiente a los desembolsos por actividades de desarrollo. El importe de amortización fue calculado dividiendo 600 u.m. entre los tres años de vida útil estimada.

Considerando los tres años, el resultado del periodo luego de impuestos por ese rango de tiempo será el mismo usando ambos métodos (3,080 u.m.). La diferencia reside en el importe que es reconocido en el resultado en cada uno de los periodos.

El debate surge al determinar qué es lo más útil para los usuarios y qué representa fielmente la situación de la entidad. Aplicando las Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF), el resultado de los diferentes periodos no presenta desviaciones significativas, y quizás la gerencia no se sentiría cohibida por invertir en estas actividades, ya que el resultado del periodo de cada año no presentaría mayores desviaciones.

Los analistas que revisan estados financieros, de acuerdo con los principios de contabilidad generalmente aceptados en Estados Unidos, tienen la costumbre de encontrarse con muchas entidades que invierten en este tipo de actividades. Inicialmente, reconocen pérdidas muy significativas, pero al cabo de los años, como la mayoría de los desembolsos ya han sido reconocidos en el resultado, las utilidades de esos periodos posteriores son mucho mayores.

Los usuarios de la información financiera necesitan analizar o identificar la asociación que hay entre ingresos y gastos, aplicando Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF).

El gasto de amortización que se presenta debido a la capitalización de los gastos de desarrollo permite la asociación entre los ingresos del producto y los desembolsos realizados por la entidad para lograr su desarrollo. Esto ayuda a los usuarios a entender cómo ciertos desembolsos han influido en el incremento de los flujos de efectivo recibidos durante un periodo futuro.

El reconocimiento de todos los desembolsos en el primer año evita el emparejamiento de los ingresos y los gastos en los próximos años. La capitalización de los desembolsos de investigación promueve esto, siempre y cuando se hayan cumplido los requisitos que establece la Norma Internacional de Contabilidad 38.

Continuando con el caso propuesto, pero enfocándose en el estado de situación financiera, se afirma que este se presentaría como se aprecia en la tabla 2, así:

TABLA1AP27 RCONT
 

Fuente: Elaboración propia.

Por otro lado, el reconocimiento de un activo intangible (en razón a la capitalización de los gastos de desarrollo) promueve el análisis sobre la capacidad de la empresa para generar beneficios económicos futuros. Si la entidad ha cumplido todos los requisitos que exige la Norma Internacional de Contabilidad 38, es probable que se obtengan beneficios económicos futuros derivados de estas actividades. La información así presentada es muy útil para los usuarios, pues promueve el análisis de la situación financiera de la entidad. Cuando el activo reconocido previamente es totalmente amortizado, la situación financiera de la entidad, aplicando diferentes normas, vuelve a ser la misma, al igual que ocurre con el estado de resultados.

b)Deterioro del valor de los activos

Los motivos por los cuales uno o varios elementos de propiedad, planta y equipo pueden estar deteriorados son muy variados. Entre las situaciones más comunes se encuentran el hecho de que el valor del mercado del activo pueda disminuir o que haya un cambio de uso del mismo por parte de la entidad. Posterior al reconocimiento inicial, la depreciación es usada para intentar reflejar la disminución del valor de los activos debido al paso del tiempo. Generalmente, este modelo de valuación (costo histórico menos depreciación acumulada) no refleja el importe del activo en el mercado, así este se haya revaluado o deteriorado. Esto ocurre principalmente para activos con un largo periodo de vida útil, los cuales debido a su naturaleza longeva, están expuestos a mayores cambios en su valor durante este periodo.

Cuando se utiliza la depreciación como una herramienta para intentar medir la reducción del valor de los activos, se utiliza un enfoque interno, considerando únicamente el valor del activo, y el periodo de vida útil que la entidad le asigna. Esta asignación, está basada en la experiencia que se tiene con activos similares. Como se ha mencionado anteriormente, la definición de activo incluye el término de obtención de beneficios económicos futuros. Una entidad reconoce un activo en sus estados financieros porque estima que obtendrá beneficios económicos del mismo. Sin embargo, el concepto de depreciación no reconoce los cambios que se pueden producir en el flujo de beneficios económicos futuros del activo, una vez que este ha sido adquirido.

Ciertos factores externos como los cambios en regulaciones e innovaciones tecnológicas pueden afectar el importe de los beneficios económicos que se esperan se produzcan por el uso o venta de activos. Los usuarios están interesados en saber si el valor por el cual se presenta un activo en los estados financieros corresponde, se asemeja o intenta reflejar los beneficios económicos que se pueden obtener por ese bien.

Las Normas Internaciones de Información Financiera (NIIF) requieren que las entidades evalúen al final de cada periodo sobre el que se informa si existen indicios de deterioro del valor sus activos. De ser así, la entidad debe determinar el importe recuperable, el cual “es el mayor entre su valor razonable menos los costos de disposición y su valor en uso” (NIC 36, p. 6).

Estos dos valores representan las posibles vías a través de las cuales una entidad obtiene beneficios económicos de los activos. El reconocimiento de una pérdida por deterioro afecta la posición financiera de las entidades y disminuye los ingresos del periodo. Para ejemplificar esto comparemos la misma entidad, antes y después de reconocer una pérdida por deterioro significativa en un elemento de propiedad, planta y equipo, específicamente en una maquinaria que es utilizada en la producción, cuyo valor razonable y valor de uso han disminuido, producto de mejoras tecnológicas en el mercado y de un decremento en la eficiencia productiva.

La maquinaria tiene un costo de 50.000 u.m. y un valor, según libros, de 40.000 u.m., producto de los acontecimientos previamente mencionados, el importe recuperable descendió a 10.000 u.m., por lo que al final del año 2014, la entidad reconoció esta pérdida. El estado de resultados integrales y el estado de situación financiera para el año 2014 se presentaría de la siguiente forma:

TABLA1AP29 RCONT
 

Fuente: Elaboración propia.

TABLA1AP30 RCONT
 

Fuente: Elaboración propia.

Se evidencia que el resultado del periodo disminuyó en 21.000 u.m., dicho monto corresponde al importe del deterioro del activo menos la tasa impositiva, la cual fue de 30%. Como se ha mencionado anteriormente, los usuarios necesitan conocer la capacidad que tiene la entidad para generar efectivo, debido a esto la Norma Internacional de Contabilidad 36 requiere un análisis continuo de la recuperabilidad de los activos. De no haber reconocido la pérdida por deterioro, los usuarios pensarían que la entidad tiene una posición financiera más sólida de la que realmente tiene, creando la idea de que la entidad generará mediante el uso del activo, más fondos de los que actualmente puede generar.

c)Revaluación de elementos de propiedad, planta y equipo

Como se ha mencionado anteriormente, el objetivo de los estados financieros es proporcionar información financiera acerca de la entidad que sea útil para los existentes y posibles usuarios, prestamistas y otras entidades crediticias. Para que la información sea útil, esta debe ser relevante y fiable. Un debate existente, relacionado con la utilidad de la información, es la discusión entre las mediciones basadas en el costo histórico, o mediciones cuyo soporte es el valor razonable. Si bien es cierto que los estados financieros se han apoyado usualmente en el costo histórico, existe una tendencia a incluir ciertos elementos en ellos, cuya medición se realiza al valor razonable. La Norma Internacional de Contabilidad 16, “Propiedad, planta y equipo”, permite el uso de ambas alternativas, es decir, el modelo del costo y el modelo de revaluación basado en el valor razonable.

En el reconocimiento inicial el activo es valuado al costo, el cual es el importe que se ha desembolsado por el elemento de propiedad, planta y equipo, más ciertos costos atribuibles a la adquisición de este. Este importe constituye la valuación más fiable y relevante en esa fecha, ya que el costo constituye generalmente el valor razonable en ese momento. Para la medición posterior, tanto el modelo del costo como el modelo de la revaluación pueden ser aplicados, a elección de la entidad.

Mientras que por un lado, bajo el modelo del costo la entidad presenta el activo por su costo menos la depreciación acumulada y el importe por deterioro acumulado reconocido, en el caso de que lo hubiese, por el otro, usando el modelo de la revaluación, la entidad presenta los activos cuyo valor razonable pueda medirse con fiabilidad, por este importe menos la depreciación acumulada, y las pérdidas por deterioro reconocidas. Para evitar que la entidad elija cuáles activos revaluar y cuáles no, la norma requiere que la revaluación sea aplicada a todos los elementos de una clase de activos, por ejemplo, terrenos, edificios, maquinarias y vehículos. Esto evita que la entidad elija utilizar los mencionados modelos a su conveniencia, por ejemplo, si una entidad posee dos edificios, uno cuyo valor razonable es significativo, que sea importante de revelar y que le permita evidenciar una mejor posición financiera; y otro cuya condición no sea tan favorable y que debilite la mencionada posición, la entidad no podrá en este caso utilizar el modelo de revaluación solo para uno de ellos, el de valor razonable representativo.

Para nuestro análisis, los conceptos de depreciación y amortización tienen el mismo significado. Estos conceptos no buscan ajustar el valor de los activos, y tampoco sirven para proveer de fondos para sustituir el activo cuando sea necesario.

Un comité convocado por la Asociación Americana de Contabilidad (AAA por sus siglas en inglés) estuvo de acuerdo en que los estados financieros presentados únicamente con base al costo histórico no alcanzan los objetivos deseados. Esto debido a que no representan de manera adecuada los cambios suficientes en las incertidumbres, por lo que, los activos deben ser valuados con diferentes bases de medición.

La proporción de propiedad, planta y equipo en las compañías depende siempre de las operaciones que estas realicen. Empresas que se dediquen a la producción, manufactura y actividades extractivas, normalmente se caracterizan por composiciones en las que este elemento de los activos representa el mayor porcentaje de ellos. Por otro lado, las entidades que se dediquen a la prestación de servicios, o a la compra y venta de inventarios tendrán menos activos clasificados en este rubro. Aun cuando siempre haya excepciones, y la composición de activos siempre dependa de las características de cada entidad, es necesario hacer esta distinción, ya que a partir de esto, la evaluación sobre el impacto en la revaluación de activos se deriva de la relevancia que estos tengan para la entidad, como componentes de su posición financiera. Adicionalmente, de la eficiencia de la administración de estos activos depende, en parte, del éxito a mediano y largo plazo de muchas entidades.

Los activos, así como las propiedades, plantas y equipos representan recursos de la entidad. Todos estos generarán beneficios económicos futuros. Para los usuarios es importante conocer el importe de estos beneficios, así como la posibilidad de obtenerlos.

Como se mencionó anteriormente, los activos corresponden a recursos controlados por la empresa, producto de sucesos pasados. Partiendo de esto, la medición basada en el costo histórico representa el importe por el cual este bien fue adquirido o reconocido en ese momento (el de su adquisición). En cuanto a la segunda porción de la definición expuesta en el marco conceptual, el cual establece que los activos tienen la capacidad de generar beneficios económicos futuros, se afirma que las mediciones basadas en el costo histórico carecen de las herramientas para estimar la capacidad de estos activos a la hora de generar beneficios futuros.

Las mediciones basadas en el costo histórico disminuyen en cierta medida la comparabilidad entre las entidades. Elementos de propiedades, planta y equipo están presentes en la entidad por más de un periodo contable y, en la mayoría de los casos, llegan a formar parte de ella por periodos de tiempo suficientemente largos como para que los cambios en los precios afecten el valor de los mismos. Es decir, en muy pocas ocasiones el valor en el mercado de las propiedades, planta y equipo coincidirá con el costo histórico por el cual fue adquirido, esto debido a que durante un gran número de años fueron expuestos a incrementos o decrementos en su valor. Lo anterior causa que las entidades financieras, utilizando la medición de costo histórico, no sean comparables con otras entidades que usan la misma valuación y reducen la utilidad en la información financiera.

Como resultado de las recientes discusiones sobre la utilidad del valor razonable para la medición de activos y pasivos, el Financial Accounting Standards Board (FASB), en el año 2007, emitió el Statement of Financial Accounting Standard Nº 157 (SFAS 157), “Mediciones basadas en el valor razonable”. Esta norma representa la actual posición del FASB sobre este criterio de medición. Así mismo evidencia que el uso del valor razonable es más útil para los inversores y prestamistas, aun cuando la medición no sea obtenida de un mercado fácilmente observable. La Norma Internacional de Información Financiera Nº 13 (NIIF 13) también hace referencia a que inclusive, si el valor razonable no es obtenido a través de un mercado fácilmente observable, esta medición sigue siendo útil para los usuarios. El párrafo 61 de esta norma manifiesta que: “Una entidad utilizará las técnicas de valoración que sean apropiadas a las circunstancias y sobre las cuales existan datos suficientes disponibles para medir el valor razonable, maximizando el uso de datos de entrada observables relevantes y minimizando el uso de datos de entrada no observables”.

Utilizar el método del valor razonable incrementa la relevancia de la información, pero también disminuye la confiabilidad de la misma. Debido a que ambas características son importantes para los usuarios, las entidades deben revelar información que permita determinar el carácter y las bases de estas mediciones. La NIIF 13 también establece una jerarquía de tres niveles de acuerdo al origen de los datos que fueron usados para determinar el valor razonable. Esto con el fin de aumentar la comparabilidad y coherencia entre activos y pasivos similares, que podrían ser medidos con diferentes bases, dependiendo de la naturaleza de la empresa. Esta norma requiere que se revele, entre otra información: “Para activos y pasivos que se miden a valor razonable sobre una base recurrente o no recurrente en el estado de situación financiera después del reconocimiento inicial, las técnicas de valoración y los datos de entrada utilizados para desarrollar esas mediciones” (CNIIF 13, p. 91).

Este requerimiento de revelación permite a los usuarios identificar cuáles fueron los datos utilizados por la entidad para determinar el valor razonable, y así tomar decisiones económicas mejor informadas.

Por último, la Norma Internacional de Contabilidad 16 exige la revelación entre otras de la siguiente información “para cada clase de propiedades, planta y equipo que se haya revaluado, el importe en libros al que se habría reconocido si se hubieran contabilizado según el modelo del costo” (NIC 16, p. 77).

Este requerimiento de revelación permite a los usuarios tener disponibles ambos criterios de medición y, de este modo, basarse en información más verificable y fiable, o quizás sobre información más relevante.

2. Normas de contabilidad basadas en principios o en reglas

El International Accounting Standard Board (IASB) se caracteriza por producir normas de contabilidad basadas en principios, confiando en gran medida en el juicio profesional del preparador de estados financieros para identificar, medir, presentar y revelar los elementos incluidos en ellos. Por otro lado, el Financial Accounting Standard Board (FASB), es considerado un organismo emisor de normas de contabilidad basadas en reglas, con un alto grado de detalle y complejidad. Esto ha traído desventajas para este organismo contable, así como para el entorno financiero de los usuarios y de los mercados en los cuales las entidades operan.

Con normas de contabilidad basadas en reglas, operaciones económicas pueden estructurase para cumplir los requerimientos necesarios y aplicar determinadas normas contables, menoscabando la realidad económica de la operación. Un ejemplo muy común es el caso de los arrendamientos operativos y financieros, en los cuales las compañías dedicadas a estas operaciones estructuran los contratos para presentar la información financiera de la forma más conveniente para ellos, sin tener en cuenta la esencia de la operación. Estas prácticas disminuyen la relevancia de la información financiera y la utilidad para los usuarios, los cuales necesitan conocer la posición financiera y la capacidad de la entidad para generar flujos de efectivo en el futuro.

Conociendo las desventajas de las normas de contabilidad basadas en reglas y no en principios, en 2002, la Ley Sarbanes-Oxley y la Security and Exchange Commission (SEC) realizaron un estudio comparativo entre ambos métodos. Dicho estudio dio como resultado una lista de ventajas y desventajas y el impacto que podría traer su uso en la información financiera y en la satisfacción de las necesidades de los usuarios.

La principal desventaja de las normas basadas en reglas y su impacto en las necesidades de información de los usuarios, es que la aplicación errónea o malintencionada puede reducir la intención que cualquier cuerpo normativo se proponía al realizar la norma. Adicionalmente, cuando las normas están apoyadas en reglas, como se mencionó anteriormente, limitan el juicio profesional de los preparadores de información financiera, quienes se encuentran en la mejor posición para identificar la capacidad de la empresa, para así, generar beneficios económicos futuros y ofrecer información que cumpla con los requerimientos necesarios para satisfacer las necesidades de los usuarios.

Un ejemplo claro de esto es la evaluación de la plusvalía. La plusvalía es un activo intangible que surge en la adquisición de negocios. Previamente el Financial Accounting Standard Board (FASB) establecía que la plusvalía debía ser amortizada en un periodo no mayor a 40 años. Producto de cambios en la normativa contable, las provisiones relacionadas con la valuación de la plusvalía, establecida por este ente normativo, se alinearon con los requerimientos del International Accounting Standard Board (IASB). Ambos organismos requieren que la plusvalía no se amortice y el deterioro sea evaluado, exigiendo el juicio profesional de los preparadores. Esto permite una mejor identificación de la recuperabilidad del importe reconocido previamente en los estados financieros y una evaluación específica de la entidad y su entorno.

En líneas generales, las normas de contabilidad basadas en reglas dejan poco espacio para la interpretación. Adicionalmente, producto del proceso de convergencia internacional, el Financial Accounting Standard Board (FASB) ha desarrollado ciertas normas basadas en principios, aunque mantiene otras normativas basadas en reglas.

El desarrollo de normas de contabilidad basadas en principios por parte del International Accounting Standard Board (IASB) se debe principalmente a su intención de mantener la simplicidad en las normas y evitar detalles muy complejos, favoreciendo de este modo la relevancia y la comprensibilidad de la información financiera.

3. Necesidades de los usuarios y las normas para pequeñas y medianas entidades

Las Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF) se exigen a las entidades que tienen la obligación pública de rendir cuentas, por lo que se necesitan requerimientos más complejos para que se produzca información financiera más útil, ya que los usuarios necesitan dicha información para ubicar sus recursos de manera eficiente.

A pesar de esto, a lo largo del tiempo, muchas entidades argumentaron una sobrecarga de normas de contabilidad. En este sentido, manifestaron estas preocupaciones al International Accounting Standard Board, pues muchas de las normas de contabilidad incluidas en las Normas Internacionales de Información Financiera, no se aplican a pequeñas y medianas empresas, y otras son muy complejas para ser aplicadas. Debido a esta creciente demanda, el International Accounting Standard Board desarrolló una norma de contabilidad para pequeñas y medianas empresas.

La Norma Internacional de Información Financiera para Pequeñas y Medianas Entidades (NIIF para las Pymes), publicada en 2009, tiene como objetivo aplicarse a los estados financieros con propósito de información general de entidades que no tienen obligación pública de rendir cuentas.

De acuerdo con esta norma, las pequeñas y medianas empresas son entidades que:

“(a) no tienen obligación pública de rendir cuentas, y (b) publican estados financieros con propósito de información general para usuarios externos. Son ejemplos de usuarios externos los propietarios que no están implicados en la gestión del negocio, los acreedores actuales o potenciales y las agencias de calificación crediticia” (NIIF para las Pymes, p. 1.2).

Debido a la imposibilidad de establecer mediciones cuantitativas para determinar si una entidad es pequeña o mediana, o no, el International Accounting Standard Board usa el concepto de obligación publica de rendir cuentas. Este tiene como objetivo evaluar el tipo de información financiera que necesitan los usuarios. De acuerdo con la NIIF para las Pymes:

“Una entidad tiene la obligación pública de rendir cuentas si: (a) sus instrumentos de deuda o de patrimonio se negocian en un mercado público o están en proceso de emitir estos instrumentos para negociarse en un mercado público (ya sea una bolsa de valores nacional o extranjera, o un mercado fuera de la bolsa de valores, incluyendo mercados locales o regionales), o (b) una de sus principales actividades es mantener activos en calidad de fiduciaria para un amplio grupo de terceros. Este suele ser el caso de los bancos, las cooperativas de crédito, las compañías de seguros, los intermediarios de bolsa, los fondos de inversión y los bancos de inversión” (NIIF para las Pymes, p. 1.3).

De acuerdo al Módulo 1, Pequeñas y Medianas Entidades, incluido en el Material de Formación, en los proyectos previos se utilizaron los términos “entidad con obligación pública de rendir cuenta”, “entidad sin obligación publica de rendir cuenta” y “entidades cotizadas”. Debido a la poca aceptabilidad de estos términos alrededor del mundo, el término de Pymes era mundialmente más conocido.

Vale la pena mencionar, al margen del tema central de este documento, que las enmiendas a la NIIF para las Pymes fueron publicadas en mayo del 2015, para iniciar su aplicación efectiva a partir de los periodos que inicien en enero 1º del 2017. Estas enmiendas realizan una aclaración de las entidades que tienen la obligación pública de rendir cuentas.

Siguiendo con nuestro análisis, la NIIF para las Pymes requiere menos revelaciones en las notas de los estados financieros que las Normas Internacionales de Información Financiera completas. Normalmente, las notas a los estados financieros son la porción de los estados financieros que mayor tiempo consume para la preparación de la información financiera, del mismo modo, se trata de una de las áreas más complejas de los mismos. Si bien es cierto que mucha información es clarificada en esta área, las Normas Internacionales de Información Financiera han sido criticadas por una sobrecarga de requerimientos narrativos y descriptivos.

Debido a que los usuarios a los que está dirigida esta información no tienen la necesidad de ubicaciones complejas de capital, la NIIF para Pymes permite la utilización de políticas contables de reconocimiento y medición más simples en comparación con las Normas Internacionales de Información Financiera completas. Así mismo, dentro de estas normas se encuentran muchas que no son aplicables a las pequeñas y medianas entidades, esto debido a la complejidad y características de sus operaciones. La NIIF para las Pymes, excluye estos requerimientos de información fomentando la sencillez de este marco normativo.

Para los usuarios de la NIIF para las Pymes, esta norma fomenta la utilización de principios de contabilidad de alta calidad a un costo y complejidad menor, esto les permite maximizar la comparabilidad, la relevancia y la utilidad de la información financiera producida, sin la necesidad de incurrir en costos excesivos. Además, esto es coherente con el constreñimiento de costo beneficio, incluido tanto en las Normas Internacionales de Información Financiera completas, como en las NIIF para las Pymes.

Como se mencionó anteriormente, tanto la consideración del costo-beneficio como la necesidad de los usuarios de la información financiera determinan directamente la información contenida en los reportes financieros. Es comprensible que el interés que poseen los usuarios en la información de las entidades que cotizan en la bolsa y de los usuarios sobre entidades que no lo hacen, afecte en gran medida los requerimientos y principios para la preparación de estados financieros.

4. Verificabilidad, relevancia y oportunidad de la información financiera intermedia

El marco conceptual para la información financiera establece dos características cualitativas las cuales vale la pena destacar, ya que se hará mención a ellas a lo largo de esta sección, debido a que representan las cualidades que debe poseer la información financiera para que sea útil a los usuarios. Como se estableció previamente, el marco conceptual tiene la intención de servir de base para la creación de normas de contabilidad, por lo que las características cualitativas son tomadas en cuenta para decidir qué método de contabilidad es más útil para los usuarios; esto ocurre en cada norma de contabilidad.

Las características cualitativas fundamentales son la relevancia y la representación fiel. La relevancia es la capacidad que tiene la información de “influir en las decisiones tomadas por los usuarios” (Marco Conceptual, p. CC6). La información financiera es relevante cuando posee valor predictivo y/o confirmatorio. La representación fiel se logra cuando la información financiera es completa, neutral y libre de error. Es decir, cuando se incluye toda la información necesaria, sin ningún sesgo o error, y tiene en cuenta que la exactitud completa es rara, si no imposible. En ciertas ocasiones es necesario reducir el impacto de una cualidad para incrementar el beneficio de otra.

Sumadas a las características cualitativas fundamentales, el marco conceptual incluye características cualitativas de mejora entre las que se encuentra la comparabilidad, la verificabilidad, la oportunidad y la comprensibilidad. Estas características también son tomadas en consideración en el momento de establecer normas de contabilidad, así como para aplicarlas en la preparación de los estados financieros. Cabe destacar, que aunque estas características estén presentes en la información financiera, esta no sería útil si la información no fuera relevante y no estuviera presentada fielmente tal y como lo establece el marco conceptual.

La información financiera debe ser relevante para influir en la toma de decisiones de los usuarios. Del mismo modo, la información financiera es relevante cuando esta es oportuna y ayuda a predecir hechos futuros, o a confirmar evaluaciones realizadas previamente. Si la información financiera está disponible después de que esta ha perdido la capacidad de influenciar la toma de decisiones de los usuarios, deja de ser relevante.

Los estados financieros intermedios no son requeridos por ninguno de los entes normativos más importantes, ni por el International Accounting Standard Board, ni por el Financial Accounting Standard Board. Sin embargo, la Security and Exchange Commission requiere reportes intermedios para compañías públicas que coticen en la bolsa. De acuerdo con la Norma Internacional de Contabilidad 34, Información financiera intermedia es “toda información financiera que contenga, o bien un juego completo de estados financieros [como se describe en la NIC 1 Presentación de Estados Financieros (revisada en 2007)], o bien un juego de estados financieros condensados (como se describe en esta Norma), para un periodo intermedio” (NIC 34, p. 4).

Aun cuando esta información no es obligatoria para entidades que no cotizan en la bolsa de valores, la Norma Internacional de Contabilidad 34 establece los requerimientos para la presentación de estos reportes, delimitando los componentes mínimos y la forma y contenido de los estados financieros. Al igual que en la Norma Internacional de Contabilidad 1, la NIC 34 incluye un párrafo que hace mención a la declaración explícita y sin reserva del cumplimiento de esta norma. Esta solo debe ser incluida siempre y cuando todos los requisitos exigidos hayan sido aplicados.

En los informes financieros intermedios, la oportunidad se enfatiza sobre la verificabilidad. Así lo establece la norma cuando explica que “Al realizar evaluaciones sobre importancia relativa, debe tenerse en cuenta que las mediciones intermedias pueden estar basadas en estimaciones en mayor medida que las mediciones correspondientes a los datos del periodo anual” (NIC 34, p. 23).

La información financiera intermedia representa una oportunidad para los usuarios de conocer cambios en la posición financiera y rendimientos de la entidad antes de que acabe el periodo contable. Sin embargo, es importante analizar los estados financieros intermedios como parte de los estados financieros de presentación anual. Para mantener esta idea de continuidad, la norma requiere que la entidad aplique las mismas políticas contables a la información financiera intermedia que las utilizadas en los reportes anuales, exceptuando que haya algún cambio tras la fecha de cierre. Esta idea se manifiesta en el párrafo 29 de la siguiente forma “al asegurar que la frecuencia de la información procedente de la entidad no afectará a la medición de sus cifras anuales, el párrafo 28 está efectuando el reconocimiento de que el periodo intermedio es parte de un periodo contable anual más largo”.

Para los preparadores de reportes financieros el reto consiste en la distribución de ingresos y gastos con el fin de emparejar los ingresos y gastos adecuadamente. Finalmente, para incrementar la oportunidad de estos reportes la Security and Exchange Commission (SEC) no exige que los estados financieros intermedios no sean auditados.

Conclusión

Inicialmente, las entidades preparaban estados financieros para una región determinada. No obstante, producto del crecimiento del mercado de capitales, de la formación de convenios entre países, como es el caso de la Unión Europea (EU) y el Mercado Común del Sur (Mercosur), así como la reducción de barreras económicas para las negociaciones internacionales, y la creación de incentivos que promuevan estas actividades, los estados financieros van dirigidos a los usuarios en cualquier parte del mundo con una mayor variabilidad en sus necesidades.

Usuarios de todo el mundo ubican capital en empresas multinacionales, por lo que necesitan conocer la situación financiera y la capacidad de la entidad para producir flujos de efectivo futuros, con el objetivo de reducir la incertidumbre en su inversión y el posible retorno que esta pueda producir.

Es importante conocer cómo los entes emisores de normas de contabilidad intentan satisfacer las necesidades de los usuarios, para así obtener un mayor beneficio de la información financiera. La valuación de los elementos de los estados financieros es el punto de partida, tanto para el análisis del retorno de la inversión como para la valuación de las entidades. Ambos procesos son considerados para la ubicación de capitales financieros, por lo que conocer qué información pretende presentar una entidad a través de la aplicación de principios contables, incrementa el resultado de estos análisis.

Finalmente, otros procesos como el desarrollo de normas contables específicas como es el caso de la NIIF para las Pymes y la Norma Internacional de Contabilidad 34, buscan satisfacer necesidades de información, normalmente reduciendo e incrementando características cualitativas. Conocer el funcionamiento y el impacto en estas características permite conocer la naturaleza de estas normas de contabilidad.

Bibliografía

INTERNATIONAL ACCOUNTING STANDARDS BOARD (IASB) (2012) IFRS. Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF). Londres: IASCF Publications Department.

— (2010) Marco conceptual para la información financiera. Londres: IFRS Foundation Publications Department.

— (2009) NIIF para las Pymes. Londres: IASCF Publications Department.

— (2009) NIIF para las Pymes. Fundamentos y conclusiones. Londres: IASCF Publications Department.

— (2015) “Quiénes somos y qué hacemos”. Disponible en: http://www.ifrs.org/The-organisation/Documents/2015/WhoWeAre_Spanish_JAN_2015.pdf

SCHROEDER, R., y CLARK, M. (2011) Financial accounting theory and analysis: Text and cases (10th ed.). Hoboken, NJ: Wiley.