“No hay que tenerle miedo a negociar convenios de doble imposición”

Revista Nº 135 Mayo-Jun. 2006

El convenio de doble imposición es lo que un país haga con él.

Javier Nelson Rojas 

Especial Revista Impuestos 

Los acuerdos para evitar la doble imposición constituyen un instrumento para determinar reglas claras al flujo de capitales y de bienes entre dos países, al igual que una herramienta eficaz de control al fraude fiscal, sostiene el experto ibérico Andrés Sánchez, socio de la firma española Cuatrecasas, quien visitó el país invitado por IFA capítulo Colombia.

En entrevista con la Revista Impuestos, Sánchez habló del marco favorable para la cooperación y el intercambio de información que promueven los tratados sobre doble tributación y del creciente auge en la firma de esos convenios por parte de España, entre otros aspectos.

Revista Impuestos: ¿Desde cuándo han tomado tanta fuerza los acuerdos de doble tributación en España?

Andrés Sánchez: En coincidencia con la apertura de las empresas al mercado internacional, España ha decidido que una buena vía para colaborar en ese proceso es la negociación de tratados de doble imposición. Y, en Latinoamérica, el esfuerzo español para suscribir acuerdos de esa naturaleza ha sido notorio.

R. I.: ¿Cuántos tratados de esa índole ha suscrito España?

A. S.: Desconozco la cantidad exacta, pero debe rondar los 50 tratados. En Latinoamérica, los ha firmado con Chile, Argentina, Brasil, Ecuador, Venezuela, Colombia, Costa Rica y México. Y se adelantan negociaciones con Guatemala y Perú.

R. I.: ¿Qué pretende España con estos tratados?

A. S.: Que las trabas fiscales para el intercambio de los flujos de capital y de bienes sean las menores posibles. El interés del inversionista es el de facilitar las obligaciones fiscales que debe cumplir en el país donde invierte y que las repatriaciones de capitales sean lo menos gravadas que se pueda. Una buena idea es fomentar la tributación en el país de residencia como mecanismo para fomentar la inversión.

R. I.: ¿Cuál de los dos beneficios que menciona es más atractivo para el inversionista español?

A. S.: El convenio no podrá modificar el tipo impositivo que tienen las sociedades en Colombia, por ejemplo. Pero se trata de determinar con mayor claridad cuándo hay o no establecimiento permanente para definir las reglas de juego y, una vez logrado, el siguiente aspecto de máximo interés es que los tributos sobre la repatriación de los flujos de capital sean razonables, pues puede haber tipos del 25% y el 30% considerados costosos.

R. I.: ¿En el convenio entre España y Colombia quedó claro el aspecto del establecimiento permanente?

A. S.: Sí, porque se apoya en conceptos que se han estado aplicando por muchos años en el ámbito de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y, además, son los que se aplican en España, porque el convenio tiene por finalidad la unificación de criterios.

R. I.: ¿Pero usted critica la falta de claridad conceptual del tema de establecimiento permanente?

A. S.: Hay situaciones en relación con proyectos de consultoría y de ingeniería en las cuales se puede plantear si hubiese sido conveniente definir con mayor precisión ese concepto. Pero esto no representa ningún problema, porque el ámbito del convenio es dejar margen para que, en la práctica, se pueda aplicar de un modo u otro el tema del establecimiento permanente según el caso.

R. I.: ¿Cómo se beneficia Colombia de un convenio de doble tributación?

A. S.: Me parece bien que el país empiece a adaptarse a unas reglas tributarias internacionales que no van a cambiar. El concepto de establecimiento permanente no existe en el derecho fiscal colombiano y resulta positivo que un convenio comience a introducirlo, porque al cabo del tiempo no será extraño que la normativa fiscal colombiana acabe utilizando ese concepto que se ha probado durante 45 años de vigencia de la OCDE.

R. I.: ¿Por qué España adoptó el modelo de convenio de doble tributación de la OCDE?

A. S.: España es miembro de la organización desde principios de la década de 1960. El modelo de la OCDE es similar al de las Naciones Unidas y al de EE. UU. En realidad, son variaciones sobre una misma estructura. El de la OCDE, en la línea de beneficiar las exportaciones de capital, pretende ir eliminando la tributación en la fuente y, por eso, está bien para España en el contexto de país inversionista. Pero Colombia no debe renunciar a la vocación de país inversionista y, por lo tanto, puede utilizar a España como puente para sus inversiones.

R. I.: ¿Por qué el modelo de convenio de doble tributación de las Naciones Unidas no es tan atractivo para los países desarrollados?

A. S.: Es parecido al de la OCDE, se fomentan los mismos principios, pero establece alguna tributación adicional en la fuente. El país que invierte más, percibe esto como una penalización. Por ejemplo, si un inversionista español tiene más gastos que ingresos en un proyecto y Colombia le está gravando por los ingresos brutos en su país, pues resulta que se llega al absurdo de que está pagando impuestos sobre un proyecto que tiene pérdidas. Mientras que el modelo de la OCDE limita los supuestos de tributación en la fuente y, por lo tanto, reduce las situaciones en las cuales se podría producir esa distorsión.

R. I.: ¿Cuáles son los estímulos para el inversionista derivados del convenio entre España y Colombia para evitar la doble tributación?

A. S.: La ausencia de gravamen sobre las remesas de dividendos es una forma correcta de eliminar la doble imposición sobre los beneficios societarios. En otras palabras, si una sociedad española constituye una subsidiaria en Colombia, esta va a pagar impuestos en el país como cualquier otra sociedad. Lo que tiene menos sentido es que la remesa de dividendos a España sufra un gravamen adicional. La tributación de los flujos de capital, ya sea por dividendos o por transmisión de acciones, está bien definida y beneficia a los inversionistas de ambos lados. Puede permitir a un inversionista colombiano constituir una sociedad en España desde la cual puede invertir en este mismo país o fuera de él y beneficiarse lo mismo que un inversionista español en Colombia. Favorece, además, los flujos de capital entre los dos países.

R. I.: ¿Qué sectores económicos españoles muestran mayor dinámica en la inversión extranjera?

A. S.: La banca, las compañías del sector eléctrico, las constructoras, las empresas de ingeniería y las firmas de hotelería. Pero España no se ha destacado como un país que establezca fábricas en el extranjero. Allá se producen muchos automóviles, pero son filiales de compañías extranjeras. La economía española se está configurando como de servicios y no de manufactura