Objeciones a la valorización en Bogota, D.C.

Revista Nº 146 Mar.-Abr.

Servicios informáticos electrónicos de la DIAN

Roberto Uribe Pinto 

Asesor tributario 

Son múltiples las objeciones que se formulan a la valorización de Bogotá decretada por el Concejo de la capital conforme al Acuerdo 180 del 2005. Por mi parte, me permito formular las que considero viables y fundadas:

— La contribución por valorización ha debido decretarse con carácter general y no local.

— El acuerdo aprobado careció, desde un principio, de la participación o convocatoria previa a la ciudadanía.

— Se incurrió en la falla de cobrar reparación de andenes en varios sectores, especialmente por los del barrio El Country.

La liquidación y asignación del tributo también adolece de varias fallas, entre otras, las siguientes:

— Se asignan como factores de beneficio varias obras, no solamente las cercanas, sino otras muy distantes de los inmuebles.

— Se incurrió en errores sobre factor de uso del inmueble, pues Catastro tiene errores sobre la misma categoría y no se consulta con Planeación, organismo rector en la ciudad para la aplicación de las normas urbanísticas.

No se oyó previamente a la comunidad, como lo ordenan las normas de participación ciudadana reguladas por la Ley 134 de 1994 y, en el caso concreto, los acuerdos 7 de 1987 y 25 de 1995, que disponen los mecanismos de convocatoria, audiencia, elección de los representantes de la comunidad, etc. No es suficiente informar a las comunidades posteriormente a la expedición de los actos, pues se requiere que ellas participen previamente en el proceso de determinación del tributo.

Además, en cuanto a la obra de reparación de andenes, como lo ha sostenido el suscrito en varias declaraciones, no debe cobrarse por valorización, pues aceptarlo equivaldría a que también puedan cobrarse, por el mismo sistema, las reparaciones y repavimentación de toda la malla vial deteriorada de Bogotá. Para ello, existen otros mecanismos previstos en la ley y en las normas distritales, como son la destinación del impuesto de la gasolina para tales obras y las trasferencias presupuestales, en ningún caso, la valorización.

En cuanto a las fallas en la liquidación y asignación de los tributos, la base gravable y otros elementos esenciales de la contribución, así como también las asignaciones, fueron inadecuadas, pues muchos predios se liquidaron con factor de beneficio por obras distantes a ellos y de lejano acceso. Aquí, precisamente, salta a la vista que la valorización decretada por el Acuerdo 180 del 2005 ha debido imponerse por beneficio general en toda la ciudad o gran parte de ella. Quedaron así por obras locales algunos fragmentos de zonas o islotes que inexplicablemente fueron excluidas del beneficio, cuando por otra parte a muchos predios se les gravó en forma excesiva en comparación con otros aledaños que recibieron un gravamen mucho menor. En todo lo anterior, no se cumple el principio de equidad tributaria.

Como se ha comentado frecuentemente y el autor lo ha sostenido, la valorización es un instrumento idóneo y necesario para realizar obras de progreso urbano que mucho necesita la capital, pero la falla reside en la aplicación del sistema y su asignación que fueron causa de los errores anotados.

Hay necesidad de contemplar, para este tributo en el ámbito nacional, distrital y municipal, la determinación de un plazo o lapso máximo para ejecutar las obras y para que así la administración pública cumpla con su culminación. No es suficiente, como ocurre con las normas actuales, fijar un plazo para su iniciación, sino que se requiere un término máximo para su debido cumplimiento en atención a la ciudadanía y a los contribuyentes.

Valorización Nacional - Peajes

Es importante adoptar un nuevo estatuto de valorización a escala nacional, puesto que el Decreto 1604 de 1966 fue inexequible en su parte medular por la Corte Constitucional(1), y la valorización ya no se aplica a ese nivel. No obstante, considero de importancia revivirla con un nuevo estatuto actualizado, para asignarla, por lo menos en parte, a las grandes obras viales de orden nacional, que han quedado solamente financiadas por los peajes. Este sistema es y ha sido viable, pero debe revivirse la valorización para aplicarla parcialmente a la financiación de los grandes ejes viales, que como los de Bogotá - Tunja y Bogotá - Girardot benefician también a muchos sectores, especialmente turísticos. Combinar así el mecanismo valorización - peajes puede producir un efecto equitativo, de modo que estos últimos tampoco sean tan gravosos para los usuarios, y se contemple también el valor mayor que adquieren muchos predios con los nuevos ejes viales.

(1) C. Const., Sent. C-155, feb. 26/2003. Acción pública. Actor: Bernardo Carreño Varela. Se declara inexequible la expresión “nacional” del artículo 2° del Decreto 1604 de 1966.