Por la recuperación de los contratos de aprendizaje

Revista Nº 119 Sep.-Oct. 2003

El contrato se estaba extinguiendo por el desinterés de los empresarios, pues se convirtió en una relación laboral costosa 

Javier Rojas 

Especial para la Revista Actualidad Laboral 

La Ley 789 del 2002 le quitó el estatus de contrato laboral a la vinculación de aprendices, para motivar el apoyo de las empresas en la formación práctica de los jóvenes. Con esta norma, el papel del Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA) sufrió serias modificaciones.

Darío Montoya, director general del SENA, habló con Actualidad Laboral acerca de los cambios que se están implantando para que el SENA retome su papel en la formación laboral, de acuerdo con las exigencias de la nueva normativa.

Actualidad Laboral:Con la reforma laboral, ¿qué cambió para el SENA?

Darío Montoya: Con la Ley 789 del 2002, el SENA recibió varios empujones y compromisos adicionales. El empujón más fuerte nos lo dieron en el contrato de aprendizaje, que tiene el espíritu de ayudar a madurar y a completar, por parte de los empresarios, la formación para el trabajo de los jóvenes de Colombia que vienen al SENA a buscarla. El contrato se estaba extinguiendo por el desinterés de los empresarios, pues se estaba convirtiendo en una relación laboral costosa. La nueva reglamentación nos permitió romper la tendencia a la extinción de los contratos. Iniciamos la tarea en el SENA con 26.500 contratos; a 31 de julio de 2003 ya teníamos 76.800 cuotas reguladas de contratos de aprendizaje y la meta es terminar el año con 90.000.

A.L.: ¿Qué pasó con el tema de los recaudos?

D.M.: La reforma abre la posibilidad de aumentar nuestros recaudos. Ahora, por ejemplo, para contratar con el Estado es necesario estar a paz y salvo con el sistema de parafiscales, incluido el SENA. Eso nos ha dado un empujón muy fuerte. De la misma manera, para ejercer algún acto ante las cámaras de comercio se requiere certificar, de buena fe, que se está al día con el mismo sistema.

A.L.: ¿Y en materia de promoción empresarial?

D.M.: El tercer punto clave de la reforma es la creación del Fondo Emprender. Este país tiene un gran horizonte para dinamizar la economía y eso va en línea directa con políticas de creación masiva de empresas, fundamentadas en la educación y en la formación. Es un acierto probado en el mundo que un país se enfoque en políticas de apoyo para que la gente que tiene el privilegio de educarse se proponga ser empresaria. Emprender es un fondo dirigido a apoyar, con capital semilla y sin garantía, las propuestas empresariales de universitarios y alumnos del SENA. Los recursos surgen de la monetización del contrato de aprendizaje. Cuando las empresas no desean tener aprendices tienen que pagar al fondo. Según la primera proyección, este año vamos a recaudar 22.000 millones de pesos y en el 2004, 76.000 millones. Los mayores monetizadores son empresas multinacionales. No tienen interés en recibir aprendices por medidas de seguridad y, por eso, prefieren pagar.

A.L.: ¿Cómo se puede controlar el eventual reemplazo de trabajadores por aprendices?

D.M.: Está prohibido y se considera delictuoso reemplazar un obrero, un técnico o, inclusive, un profesional, por un aprendiz. Esos casos deben ser denunciados y la empresa recibirá la sanción. El SENA ha abierto dos buzones de quejas y reclamos en su sitio en Internet.

A.L.: ¿Cómo se está orientando a las empresas para que impulsen el nuevo contrato de aprendizaje?

D.M.: Estamos haciendo foros prácticamente en todas las ciudades de Colombia. Personalmente, he asistido a más de 20. Hemos publicado folletos y en Internet hay suficiente información. También se están realizando reuniones con los empresarios. Cerca del 80% del empresariado nacional ha estado representado en esos encuentros.

A.L.: ¿Cuál ha sido la principal queja de los pequeños empresarios?

D.M.: Dicen que ni el SENA, ni el sistema en general ofrecen el aprendiz tal como ellos lo requieren, en algunos casos. Se les está diciendo: sentémonos a diseñar las competencias de ese aprendiz, abrimos los cursos y cuando eso ocurra quedan obligados a tenerlo en sus empresas.

A.L.: ¿Qué cantidad de estudiantes podría beneficiarse con estos contratos?

D.M.: Hay 2.500.000 jóvenes que van a formación profesional o a las universidades, y que podrían potencialmente vincularse con contratos de aprendizaje, pero no tienen la posibilidad.

A.L.: ¿Con qué parámetros se orientarán las nuevas entidades que se autoricen para capacitar aprendices?

D.M.: Las universidades están reguladas por el Ministerio de Educación. Todas podrán ofrecer a sus estudiantes como aprendices, previa aprobación del programa de prácticas, por parte del ministerio, pero sólo podrá haber un aprendiz en cada empresa por cada cuatro aprendices técnicos, tecnólogos o trabajador calificado.

A.L.: ¿Le preocupa al SENA perder el monopolio de la capacitación de aprendices?

D.M.: No, porque nuestros muchachos pueden competir exitosamente con cualquier estudiante de otra institución universitaria, técnica o tecnológica. Estamos convencidos de que tenemos los mejores y de que vamos a mejorar tanto que será muy difícil que los empresarios dejen de preferir a nuestros aprendices. Hoy, sólo el 6% de la demanda de aprendices está fuera del SENA.

A.L.: ¿Cuál es la proyección de cobertura total de estos contratos?

D.M.: La meta del SENA, al final del 2006, es de 275.000 cuotas reguladas.

A.L.: ¿Cómo se controlará la cuota de aprendices de las empresas?

D.M.: Las empresas están obligadas a autorregularse. Es diferente a lo que ocurría antes: hasta que el SENA no visitara a una empresa quedaba como exenta. Desde el 11 de junio del 2003, las compañías están obligadas a regular la cuota. La que no lo haya hecho desde esa fecha nos debe plata. El formato para hacerlo se baja de Internet. El SENA tiene la libertad de hacer auditorías selectivas y además hemos colocado buzones para que la comunidad nos cuente cómo se están comportando las empresas.

A.L.: ¿Dónde se localiza la mayor demanda de aprendices?

D.M.: El SENA esperaba una demanda de 37.000 aprendices por parte de los empresarios de Bogotá y nos presentaron en realidad un poco más de 32.000 solicitudes. En cambio, en el resto del país, los porcentajes son entre el 50% y el 60% de lo estimado. La cultura empresarial de Bogotá es más responsable y solidaria con los muchachos de Colombia que las de otras partes del país. Esto se explica por desinformación, falta de solidaridad con los jóvenes e ignorancia.

A.L.: ¿Cómo se manejará la transición del anterior al nuevo sistema?

D.M.: A todos los aprendices se les respetará el contrato de aprendizaje que iniciaron antes de la expedición de la Ley 789. En consecuencia, estos 30.600 jóvenes mantienen un contrato laboral con las empresas.

A.L.: ¿Qué fortalezas tenía el anterior sistema?

D.M.: Era una oportunidad para los muchachos de ingresar al mundo laboral, pero era débil en relación con las reglas de juego. Por ejemplo, donde las convenciones colectivas habían acordado que el aprendiz ingresara a ese estatus, resultaba oneroso para la empresa recibirlo. Por otro lado, la cuota era imprecisa, las empresas negociaban con el SENA la cantidad de aprendices y cuando no se ponían de acuerdo negociaban la multa. La duración del contrato tampoco estaba clara. La terminación del mismo también podía volverse un dolor de cabeza en aspectos como la indemnización.

A.L.: ¿Cuál es la estrategia del SENA para capacitar la mano de obra rural?

D.M.: Esperamos que, al final del 2004, el 50% del esfuerzo de formación del SENA, en todo el país, esté focalizado en el sector rural, donde hoy tenemos 26 centros de formación y presencia en el 98% de los municipios colombianos. Además, contamos con aulas itinerantes que tienen autonomía tecnológica, inclusive para acceder a internet, y que simulan la formación. Operamos programas especiales para jóvenes campesinos y población vulnerable. Este año, vamos a finalizar con unos 450.000 capacitados, en el área rural. El próximo año, esperamos que sea más de un millón, de acuerdo con los cambios que estamos aplicando.

A.L.: ¿Qué porcentaje del presupuesto se destinará a la capacitación?

D.M.: Estabamos en el 40% y esperamos entregar el SENA con el 80% de sus recursos a la formación. Ese 40% significa unos 220.000 millones de pesos. En el SENA todos los costos son fijos para formación, pero racionalizados se pueden cambiar esos porcentajes.

A.L.: ¿Cuál es el balance del centro de información para el empleo?

D.M.: Antes, el cruce entre vacantes y desempleados que allí se reportaban era del 32,5%. Hoy, ya estamos en el 47%. Ese incremento se debe a que hemos perfilado mejor la oferta de formación. Esperamos entregarlo, al final de este Gobierno, en el 65%. La meta que encontramos era la de cruzar 66.000 empleos. Nosotros la subimos a 100.000, pero con todos los enfoques logísticos para los centros de información, que arrancan el 30 de septiembre, creemos que se puede alcanzar la meta de 160.000. Aunque podríamos ser capaces de cruzar 200.000 empleos.