Prolegómenos de una teoría neopatrimonialista del riesgo

Revista Nº 8 Oct.-Dic. 2001

Antonio Lopes de Sá 

Doctor en Ciencias Contables de la Facultad Nacional de Ciencias Económicas de la Universidad de Brasil, Río de Janeiro. 

Presidente de la Academia Brasilera de Ciencias Contables.  

Traducción de Salima Miserque Salomón,expresamente para la Revista Legis del Contador. 

Indagaciones empíricas y ópticas científicas frente al riesgo

El límite reducido de generalidad que poseen los estudios de “casos” frente a la posibilidad de que estos puedan ser tomados como directrices en la gestión de las células sociales, es realmente evidente cuando se enfocan materias trascendentales como las de la “invulnerabilidad” (en cuanto función que pretende proteger la integridad funcional).

Todo riesgo es por naturaleza incierto, pero no todo lo incierto es absolutamente un riesgo.

Tales conceptos, científicamente no se mezclan, sin embargo, las tesis empíricas los han confundido. Lo contingente puede atraer tanto un lucro como pérdidas; pero, el riego es siempre una expectativa de pérdida .

La obtención de eficacia exige, por lo tanto, la protección contra la reducción o anulación del efecto funcional y esto hace generar la necesidad específica de “invulnerabilidad” (fenómeno de protección contra el riesgo).

La materia es así presentada en mi “Teoría general del conocimiento contable” que tiene por base la “Teoría de las funciones sistemáticas del patrimonio”.

Es en este sentido como debe actuar la visión de una “Teoría científica del riesgo funcional del patrimonio de las células sociales” , o sea, como una “teoría derivada”, pero específica, apoyándose en una “teoría general”.

Para ello, la búsqueda de “teoremas” se hace imprescindible, ya que no se construyen teorías sin una producción de teoremas .

El criterio de análisis en la selección de un método de raciocinio para la construcción teórica depende, sin embargo, de una plena conciencia del aspecto bajo el cual los fenómenos deben ser observados.

Investigar situaciones bajo ópticas definidas es algo fundamental cuando se tiene el propósito de construir una doctrina.

Si contraer o eliminar la posibilidad de “reducción de la capacidad funcional” es la finalidad del “sistema de funciones patrimoniales de la invulnerabilidad” y si este es un segmento de la concepción neopatrimonialista sobre las necesidades de las células sociales (de entre los siete sistemas que la teoría elige) parece que el punto nuclear de la cuestión se sitúa en esto.

Enfoques defectuosos en el área referida pueden ser el camino directo para la debilidad de las conclusiones y como consecuencia de éstas, la inducción a ineficacias representativas.

Así, por ejemplo, el riesgo fue considerado por algunos pocos analistas como un factor adscrito apenas al cuantitativo del lucro .

En consecuencia, llegaron a admitir que cuanto mayor el riesgo, mayor el lucro, aceptando así, la tesis de que los negocios son cosas similares a los juegos de azar.

Igualmente, estudios de naturaleza empírica llegaron a conclusiones como la de que en situaciones de infortunio, frente a la ineficacia, hay una vocación para arriesgarse aún más como tentativa de solución de los infortunios.

Tales formas de entender, sin embargo afectan al concepto genuino de riesgo, tal como debe ser considerado en la gestión normal de las riquezas de las empresas.

Otros, más fieles a los preceptos conceptuales, afirman que “cuanto menor sea el riesgo, mayor tiende a ser el lucro”.

Tales relaciones, de naturaleza apenas “cuantitativa”, se fundamentan en indagaciones hechas a partir del muestreo en un cierto número de empresas.

Todavía no poseo bases para afirmar hasta qué punto el “mayor riesgo” no fue indagado como la “mayor audacia”, y el “menor riesgo” como la “menor dinámica”, pues desconozco los métodos y detalles de cómo tales estudios se realizaron.

Analizar, sin embargo, la función exclusiva y calculada del riesgo, como factores de eficacia, sin las precauciones de la “invulnerabilidad”, contraría las bases de lo racional y aquella que defiende el neopatrimonialismo.

Los modelos empíricos ofrecen una validez relativa, o sea que obtienen una “verdad parcial”, válida para ciertos casos, pero, por no poseer carácter universal, no tienen aplicación para “todos los casos”, y dejan de tener reconocimiento científico.

Lo que me parece obvio, mientras tanto, es que el riesgo, cuando es aceptado en forma calculada, es admisible, pero cuando apenas representa un “juego de azar”, deja de ser materia de estudio racional en nuestro campo de indagación.

Toda actividad está sujeta a vicisitudes y la aceptación de esta verdad debe inspirar la prudencia, como un antídoto igualmente natural.

La medición de las vicisitudes, para que sea coherente con las bases neopatrimonialistas, debe observar todas las cuatro condiciones esenciales (necesidad, finalidad, medio patrimonial y función), las seis “dimensiones” de estudio del fenómeno (causa, efecto, cualidad, cantidad, tiempo y espacio) y también de forma holística y relevante, las “relaciones ambientales” (humanas, de mercado, sociales, ecológicas etc.).

En mi sentir, la explicación teórica de las relaciones entre “riesgo” y “eficacia total” pasa por el examen de todas las funciones de la riqueza, o sea las de liquidez, resultados, estabilidad, economicidad, productividad, invulnerabilidad y elasticidad.

No es solamente el lucro, como una consecuencia eficaz del sistema de funciones de resultado lo que debe preocupar, sino la generalidad de lo que resulta del movimiento de todos los demás sistemas patrimoniales.

Las observaciones sobre las correlaciones de “interacción entre todos los sistemas de funciones patrimoniales” y la “expectativa de ineficacia” son los fundamentos que pueden dar una acertada noción sobre la realidad del riesgo .

Los trabajos empíricos, dada su característica de ser aislados, pierden su vigor de racionalidad cuando el objetivo es enunciar una verdad con validez universal en materias que involucran inequívocamente el destino de las células sociales.

El estudio de “casos” colabora con el análisis, pero no puede ser considerado como algo genérico, competente para ser considerado como una teoría científica.

El fenómeno del riesgo patrimonial y su teorema fundamental

Lo dicho en relación con las vicisitudes que hacen incierto el efecto funcional sobre la riqueza hace posible aceptar el siguiente teorema fundamental:

Bajo condiciones variables de relaciones lógicas esenciales, dimensionales y ambientales, toda función patrimonial se sujeta al riesgo y éste a la provocación de pérdidas resultantes de reducciones o anulaciones funcionales.

Los efectos de los acontecimientos gravosos pueden no ser los mismos, pero, por naturaleza, tienden a resultar en amenazas, generando elementos reductores de la capacidad funcional, exigibles si se quiere para la defensa patrimonial, vigor en la función de “invulnerabilidad” (que tiene por objetivo proteger la riqueza contra el riesgo relevante).

Usualmente, tanto jurídica como contablemente, el riesgo no se mezcla con la incertidumbre en general, pero sí con el concepto específico de factor que amenaza a un ente con la ocurrencia de “pérdidas”.

Tal fenómeno se deriva del “imprevisible en cuanto a su realización” pero éste es “casi siempre aproximadamente mensurable en cuanto a la prospectación de daños”.

Para la visión neopatrimonialista el riesgo es la amenaza de un acontecimiento que puede reducir o anular la capacidad funcional en cualquier sistema de funciones patrimoniales.

Precaverse contra tal amenaza, es pues una necesidad que justifica un desempeño específico y que debe fundamentarse en proyecciones y estudios de probabilidades.

Teorema de la reincidencia de la pérdida resultante del riesgo

Uno de los factores importantes en la previsión del riesgo ha sido la experiencia del pasado, como ya ha tenido oportunidad de destacarlo con profundidad, hace más de seis décadas, el ilustre estudioso Salvatore Sassi (El sistema de los riesgos de empresa, ed. Vallardi, Milán, 1940, p. 16).

La historia del infortunio, los resultados sufridos, muchos de los cuales se repiten con algún rigor, mientras otros sufren las influencias de los cambios de circunstancias aun desconocidas son elementos de una realidad que produce el teorema:

Si un riesgo se materializa en una pérdida patrimonial en el pasado, la tendencia es que en igualdad de condiciones pueda ocurrir su reincidencia.

Es obvio que los entornos de la riqueza son dinámicos y las transformaciones tienden a presentarse con modificaciones en las circunstancias, pero la experiencia es competente para, al ser estudiada, enseñar el conocimiento sobre tales variables. La lección del tiempo es un instrumento válido para visualizar el futuro.

Como un corolario se puede entonces agregar que:

Dependiendo de la naturaleza del riesgo patrimonial los hechos presentes pueden producir pérdidas de carácter semejante a las ocurridas en épocas pretéritas.

Muchas de las teorías que se elaboran sobre los “ciclos” tuvieron por bases las curvas que registraron los períodos de crisis y de prosperidad, fundadas en hechos pasados.

Algunos de los acontecimientos se basan en verdades que no se modifican en el tiempo y otras se producen con una dinámica considerable, pero, incluso así, el conocimiento del pasado es útil en las prospecciones.

La cuestión estará siempre en observar la esencia de los acontecimientos.

Existen circunstancias que resisten a las transformaciones y que se repiten de la misma forma.

Es cierto, por ejemplo, que los fenómenos sociales y económicos no poseen la precisión de aquellos en el campo de la física, como bien lo puso de presente Marchal, un clásico de la economía (André Marchal, Méthode scientifique et science économique, ed. Génin, Librairie de Médicis, París, 1955, pp. 145 y ss., tomo II).

Estoy de acuerdo con el emérito tratadista francés, pero entiendo que los fenómenos contables poseen un mayor carácter de realidad perceptible, dado que operan en universos plenamente alcanzables por un adecuado método de observación.

Factores incógnitos en relación con la ineficacia

Los factores técnicos orientan sobre las probabilidades de fracaso, pero algunos pueden ser incógnitos.

También esta circunstancia es resaltada por Sassi (p. 17 de la obra referida) agregando con mucha sapiencia que si todos los factores fuesen conocidos, desaparecería el propio concepto de riesgo .

El riesgo, por lo tanto, en cuanto a su determinación, de acuerdo con el famoso autor, siempre contendrá factores inciertos y probabilidades de incógnitas.

Este hecho puede presentarse tanto en frente de una decisión, dentro del ambiente interno de una célula social, como también puede tener origen en el entorno externo, siendo ambos constantes y muchas veces tan relevantes como las “causas”.

En consecuencia, frente a expresivas incertidumbres se deben tomar grandes precauciones, o sea, el criterio de prudencia que es la función precipua (principal) de la invulnerabilidad debe ser más grande cuanto menos sea la probabilidad de calcular el efecto del riesgo y esto pone en evidencia otro teorema:

La intensidad de la función de invulnerabilidad debe estar en proporción directa con las incógnitas que rodean la probabilidad de percepción efectiva de riesgo.

Si el cálculo de la probabilidad de pérdida, frente a las vicisitudes que se esperan no permite una evaluación siquiera aproximada de los daños, la cuestión requiere la creación de hipótesis con largos márgenes de prudencia y es esto precisamente lo aceptado frente a los conceptos contables.

Teorema del riesgo de temporalidad funcional

Otro teorema, este alusivo al tiempo en que se suceden los fenómenos patrimoniales puede ser el siguiente:

El plazo que una función cumple para satisfacer una necesidad puede aumentar el riesgo pertinente a la misma.

En la inflación, por ejemplo, la producción de un encargo de servicios, tiende a producir el riesgo de pérdidas mayores, si en el contrato de venta, aquella no ha incluido en el precio la variación correcta de la tasa de depreciación de la moneda.

Lo mismo puede suceder con las grandes inversiones en equipos de larga duración, pero que en el corto plazo pueden ser superados por tecnologías más avanzadas.

Muchos de los conceptos sobre planeación a largo plazo han venido siendo modificados en su filosofía en razón de la velocidad con que hoy están ocurriendo los cambios en el campo de la ciencia.

Fue precisamente esto lo que resalté en un estudio que realicé bajo el título “El crepúsculo de las depreciaciones” poniendo en evidencia el alto riesgo de la obsolescencia de los activos que produce pérdidas funcionales mucho más graves que las derivadas apenas del uso de los medios patrimoniales.

Teorema de la especialidad del riesgo

Cada espacio donde la riqueza patrimonial se sitúa tiene un ambiente específico, con variables de influencias, también especiales.

La filial de un Banco en Lisboa disfruta de un ambiente diferente de otra filial del mismo Banco situada en Paramaribo, en París o en Alejandría.

Esto enseña la producción de más de un teorema:

Los riesgos guardan relaciones directas en relación con los espacios donde las funciones patrimoniales se desempeñan.

Los inversionistas, por ejemplo, tienden a alejarse de los países donde hay inestabilidad de naturaleza política o leyes tributarias tan rígidas que hagan dificultosas o poco lucrativas las actividades, incluso a pesar de que en tales espacios existan buenos mercados.

Los mismo puede predicarse de los espacios de producción industrial, pues una línea de fabricación puede tener riesgos diferentes de otras, ligados a diversos factores como los de suministro de materias primas, escasez de mano de obra especializada, alteraciones de las preferencias del consumidor, incidencias tributarias, etc.

Aspectos cualitativos

El riesgo también se deriva de factores gravosos en relación con la “cualidad” de las funciones implicadas en el evento.

Existe la posibilidad de derivarse de una decisión o de afectarse sin que esto ocurra, o sea, su naturaleza puede provenir de actos voluntarios o involuntarios.

La cualidad del riesgo es la que debe determinar la cualidad de la función que debe desempeñar el sistema de invulnerabilidad para la protección pertinente.

Existe una inmensa variedad de elementos que pueden generar riesgo y éste es consecuencia de factores habilitados para sustraer la cualidad de las funciones.

Aspectos cuantitativos del riesgo

El volumen del riesgo es algo relevante y puede, inclusive, comprometer la supervivencia de una actividad si se transforma en pérdida.

Si la pérdida resultante de una vicisitud es mayor que la capacidad de recuperación lógica racional, es por tanto aceptable el siguiente teorema:

De la cantidad o expresión de valor del riesgo depende la cantidad exigible de amortización del mismo y si ésta resulta inviable, también inviable será la actividad.

Existen, sin embargo, actividades donde la cantidad de riesgo es mayor, por el proceso natural de la propia formación del rédito.

Por lo tanto, también es correcto, como enunciado lógico que:

El cuantitativo del riesgo varía de acuerdo con la naturaleza de las actividades y especialmente de las que lo asumen como condición natural del desempeño funcional.

Es el caso, por ejemplo, de las aseguradoras, de los casinos, las compañías de inversión en bolsa, y en suma, de todas aquellas que poseen la incertidumbre como operación; en éstas, ciertamente, las precauciones, las funciones de invulnerabilidad, deben ser notablemente más dilatadas.

Complejidad del riesgo y necesidad de una teoría propia para el sistema de invulnerabilidad

Existen teorías sobre el riesgo, ya tratadas por Fanni (obra citada en la bibliografía, pp. 745 y ss. sobre las “Condiciones de incertidumbre”), desde los ensayos de Markovitz hasta los de Sharpe; sin embargo, éstas están más preocupadas con el mercado financiero que con la materia de mayor trascendencia a la que se refiere el neopatrimonialismo.

Son aspectos parciales de una teorización que el neopatrimonialismo considera insuficientes para el logro de sus propósitos doctrinarios.

Los entornos de la riqueza son apenas clases de relaciones agentes, pero no los propios efectos que sobre el capital de una célula merezcan consideración como objeto científico.

Diversas son las variables que existen y que deben ser consideradas en la ciencia contable.

La contingencia es siempre algo que representa una advertencia, una potencialidad concreta de reducción de la riqueza por efecto de una probabilidad de ineficacia, pero, tiene aspectos mucho más amplios que aquellos enfocados en las teorías del riesgo que hasta la presente han sido elaboradas.

Considerada esta realidad lo que de veras interesa es la protección racional, o sea, el ejercicio de funciones de invulnerabilidad, como ejercicio que de la riqueza en la garantía contenida en la propia riqueza .

Es esta la razón que exige la construcción de teoremas sobre el fenómeno del riesgo para que se pueda erigir una teoría de la invulnerabilidad que sea competente para una estructura de doctrina científica en contabilidad.

Riesgo asumido y riesgo transferido

Protegerse contra los efectos del riesgo es un criterio que puede resultar en transferencia de estos a otros, sin embargo, en el transcurso, se generan costos de “seguros”.

En este caso, lo que se reduce de riqueza por el costo es siempre probablemente menor que lo que se sufriría si el daño ocurriese.

Hasta qué punto, mientras tanto, esta tercerización sea conveniente, es algo que merece análisis especiales, en particular, en lo que hace referencia a las que tienen por objetivo el conocer con la mayor aproximación posible los “límites del riesgo”.

A través de estudios se puede llegar a conclusiones que recomienden adecuado asumir los riesgos, pero esto implicaría el crear protecciones suficientes para su cobertura (fondos especiales, como adelante analizaremos en sede más adecuada).

Lo que se procesa en tales circunstancias es la búsqueda de límites de capacidad de resistencia contra la incertidumbre.

Asumir el riesgo, o transferirlo, es, sin embargo, una cuestión de decisión y de verificación de probabilidades.

Asumir totalmente el onus (carga) o transferirlo total o parcialmente exige estudios de “límites” de valores frente a lo que podría ocurrir.

Una proposición lógica en la cuestión, incluye el siguiente teorema:

La transferencia del onus (carga) de un riesgo a terceros debe guardar relación directa y constante con la cantidad de riesgo pertinente y la cantidad de pérdida soportable.

Y como corolario:

Si una célula social posee condiciones para asumir un riesgo sin que se reduzca la eficacia de los sistemas de funciones patrimoniales la transferencia por sí sola ya se transforma en un factor de pérdida.

Potencialidad del riesgo

Si el riesgo es esperado entonces asume una condición de “potencial concreto”.

Una cosa es aceptar que todo se sujeta a un riesgo (potencialidad natural) y otra es saber que la probabilidad de riesgo ya se hace real con una espera identificable (potencialidad concreta).

La potencialidad concreta del riesgo es generada con la identificación de probabilidad de ocurrencia del mismo.

Es entonces la expectativa con probabilidad de ocurrencia la que determina la potencialidad concreta.

Jamás una contingencia perderá su condición de expectativa pero siempre provocará la “incertidumbre gravosa” de que a la postre los hechos se puedan o no realizar, tal y como fueron prospectados, pues si no fuera por esta condición, la pérdida sería una característica propia del riesgo.

Así, por ejemplo, toda empresa puede estar sujeta a una pérdida en desarrollo de una acción judicial (potencialidad natural) pero solo ocurrirá la potencialidad concreta cuando la acción sea incoada.

Lo importante, en todo sentido, es destacar la naturaleza de la potencialidad, o sea, si ella es apenas una hipótesis o si tiene factores concretos que la determinan y cuáles las variables que podrían venir a influir y las características que éstas poseen.

La certidumbre en esta materia es algo exclusivo, pero una tendencia o vocación hacia la realidad puede ser encontrada por aproximación al análisis de la expectativa.

La génesis de la contingencia es la percepción de ella, pero el grado de probabilidad es el que establece aquel de su potencialidad.

Capacidad de pago y riesgo

La incidencia del riesgo abarca todas las funciones, como ya hemos puesto de presente, incluidas las de la liquidez.

Sobre el régimen de “circulantes” en las células sociales existen riesgos de diversa naturaleza que van desde la incapacidad funcional de realizar los medios de pago hasta las de asumir obligaciones en plazos inadecuados.

Como proposición lógica que genera un teorema sobre la cuestión se puede enunciar que:

Cuando el riesgo de no realización tempestiva de un medio de pago influye sobre la necesidad exigible de desembolso de numerario, existirá la posibilidad de pérdida de liquidez.

Uno de los más graves desvíos, parece ser el de capital de giro para elementos fijos (inmovilizaciones), especialmente cuando éstos son incapaces de producir medios de pago suficientes para soportar las deudas.

El drenaje de los medios patrimoniales de pago para aplicaciones en inmovilizaciones pueden generar sobreinversión en éstas y por tanto, falta de liquidez.

Tal fenómeno, en general, genera el del endeudamiento y cuando los dineros sobre éste son altos, la vocación es de que se destruya paulatinamente el capital propio a través de pérdidas.

Hay toda una interacción entre los sistemas de funciones, que puede provocar la ineficacia de uno cuando el otro también es ineficaz.

La falta de liquidez puede afectar la pérdida de lucro y la pérdida de lucro puede afectar la pérdida de liquidez.

Compra excesiva de inventarios, créditos cedidos sin un estudio adecuado de la capacidad de solvencia del deudor, obsolescencia de los medios patrimoniales, son algunos de los fenómenos que colocan en riesgo el sistema de funciones de liquidez.

La incapacidad de mantener un saldo de caja que sea competente para apoyar tempestivamente los vencimientos de las obligaciones puede tener varios orígenes, pero especialmente las que estriban en sobre o sub-inversiones o sobre o sub-financiaciones de diversa naturaleza, asociándose en el caso, con las ineficacias del sistema de funciones de estabilidad.

La provisión de caja a través de flujos ayuda mucho, pero solamente plantea soluciones si también son prospectados los desempeños de los demás sistemas de funciones patrimoniales y si entre éstos se han realizado estudios analíticos con el propósito de lograr una coordinación.

Lucro y riesgo

Los estudios empíricos sobre el riesgo fueron realizados teniendo más en la mira lo que éstos representaban frente al lucro que analizando en realidad la materia con la seriedad que ella exige.

Centralizados entonces en aspectos de “aventura en las inversiones”, en decisiones sobre “prácticas especulativas”, no ofrecen en realidad un subsidio verdaderamente racional sobre la cuestión, pues no poseen la visión holística necesaria.

Sin embargo, muchos son los factores que provocan contingencias sobre la producción de lucro, algunos ocultos en las informaciones contables y otros incluso excluidos conceptualmente de grupos que denotan riesgos efectivos.

Esto incluye la consideración de un corolario del teorema presentado en este trabajo:

Todo lo que amenaza la reducción de función de un medio patrimonial contiene en sí un factor de riesgo.

Mientras tanto, la práctica informativa tradicional, anclada apenas a preceptos jurídicos y financieros no siempre considera esta verdad al normatizar sobre registros y demostraciones contables.

Así, por ejemplo, las decisiones que incluyen aumento expresivo de los “costos fijos” pueden ser “catalogadas” como amenazas a la elevación de precios de productos y la pérdida consecuente de espacios frente a la competencia.

La adquisición de mercancías o de materias que pueden no encontrar aceptación en el mercado o que impliquen la probabilidad de deterioro, son inversiones que encierran riesgos sobre el lucro, en el régimen operacional de un sistema de funciones patrimoniales de resultado.

Inversiones en diversificación de líneas de producto de colocación incierta, no precedidos de investigaciones de mercado, pueden presentar riesgos, incluso cuando se halle oculta la evidencia de los mismos en las demostraciones contables.

Lo mismo ocurre en relación con las aplicaciones en apertura de filiales cuando no son estudiadas en forma racional previamente.

Nuevos espacios como los referidos traen nuevas relaciones ambientales externas y éstas pueden ser objeto de serias influencias negativas.

Por ejemplo, las empresas vinculadas con negocios internacionales de los mercados comunes, o de la globalización, son afectadas directamente por la inestabilidad monetaria en sus países sujetándose a serios riesgos en materia de cambios (frente a la devaluación monetaria).

Sin embargo, tales factores, a pesar de contener a veces dosis expresivas de riesgo, no siempre son evidenciados como tales.

Se puede argumentar que algunos riesgos pueden ser amenazas apenas transitorias, pero en realidad, cuando ocurren merecen ser considerados como tal y así evidenciados.

No son pocos los balances que evidencian buenos resultados al cierre de un ejercicio y luego al inicio del siguiente la empresa ya se encuentra frente a grandes pérdidas y hasta insolvente.

En una época en que la informática ayuda tanto en materia de trabajos contables es recomendable hacer uso de ella para mejor acompañar la dinámica patrimonial.

En suma, para englobar todos los casos pertinentes al sistema en foco parece adecuado enunciarse la siguiente proposición lógica como un teorema:

El riesgo sobre los resultados ocurre toda vez que a un aumento de costos no corresponda un aumento equivalente de los ingresos o que a una reducción de los ingresos no ocurra una equivalente reducción de costos.

La intención natural de las células sociales es la de que a las inversiones correspondan resultados compensatorios, incluyendo las capitalizaciones que sustentan la prosperidad , pero la “conservación de este estado” pasa por la “protección contra el riesgo” , o sea, para un eficaz resultado del sistema de funciones patrimoniales de la invulnerabilidad .

Si bien la “maximización del resultado” exije la “maximización de la invulnerabilidad”, personalmente no la entiendo como la preconizó Irwing Fisher en un sentido apenas individualista, muy a lo hecho por las corrientes doctrinarias contables de inicios del siglo XX en Alemania (ver mi libro História geral e das doutrinas da contabilidade sobre esta materia).

La célula social, tal como debe comportarse, o sea, como elemento de un grande conjunto al cual debe su éxito y al cual debe devolver la utilidad correspondiente.

En este sentido es posible también aceptar el siguiente teorema:

La maximización de la eficacia de la célula social debe hacerse acompañar de la correspondiente maximización de las funciones de invulnerabilidad patrimonial.

Equilibrio patrimonial y riesgo

Las sobre o sub-inversiones en medios patrimoniales y los sobre o sub-financiamientos de capital son las fuentes de desequilibrios que encierran en sí un riesgo inmanente.

El equilibrio del patrimonio siempre queda sujeto a la perdida funcional cuando son elevados los plazos de giro de determinados componentes, por tornarse más vulnerables a los efectos ambientales externos.

Los equipos y maquinarias, por ejemplo, soportan riesgos, ya sea por la obsolescencia, o por su deterioro, envejecimiento, agentes naturales, fuego, crisis económicas, cambios de legislación, etc.

Los inmuebles son más resistentes a tales factores, pero no del todo inmunes.

Tales verdades son las que surgen del teorema contable sobre la temporalidad del riesgo:

“La temporalidad en el sistema de invulnerabilidad depende de la duración funcional correlativa entre medios y necesidades patrimoniales y de la capacidad de estos componentes frente al riesgo”.

En consecuencia, como corolario es posible enunciar que:

1. La inadecuada estructura patrimonial coloca en riesgo la eficacia global y afecta directamente a los sistemas de funciones.

2. Cada componente encierra su propio riesgo, aunque no siempre identificado, tendiendo incluso a influir sobre el riesgo de otro componente de la estructura patrimonial por la ocurrencia del estado de desequilibrio.

Riesgo, vitalidad y continuidad de los negocios

Existe una directa relación entre el evento de concretarse un riesgo y la vitalidad de los negocios con implicación en la continuidad de los mismos y tal conexión se dimensiona de acuerdo con las consecuencias del evento.

La interacción, entonces, entre los sistemas de invulnerabilidad y el de la economicidad es realmente relevante, sugiriendo el siguiente teorema:

Si un riesgo potencial es mayor que la probabilidad de economicidad, la pérdida consecuente, si se hace efectiva, no solo hará cesar la actividad de la célula social, sino que tenderá a afectar capital de terceros.

Los defectos de circulación son los que más se evidencian, seguidos por aquellos de la improductividad de los medios patrimoniales y los de baja rentabilidad de los que se aplican en la producción.

Una composición no armónica encierra factores de riesgo y estos son tanto mayores cuando más representativas sean las exigencias de acción funcional de los medios patrimoniales.

La fuerte interdependencia de los medios patrimoniales exige que las posiciones de estabilidad ocurran en todos los sistemas.

En consecuencia, es una verdad expresable en un teorema que:

La estructura patrimonial debe ser compatible con las exigencias de todos los sistemas de funciones y éstas deben ser atendidas en el sentido de minimizar los riesgos que las ineficacias pueden producir.

Productividad y riesgo

El uso eficiente de la riqueza corre riesgo cuando los factores que conducen a la productividad son afectados.

La utilización adecuada del patrimonio no se deriva apenas de un proceso metodológico de operación o de gestión, sino también del conjunto en el desempeño de las funciones.

O sea, de acuerdo con el siguiente teorema:

El límite de capacidad utilizable de un medio patrimonial, cuanto más cercano de la plena función es, más productividad ofrecerá.

Luego, en relación con la correlación entre riesgo y productividad se puede enunciar el teorema siguiente:

Si el riesgo substrae la capacidad funcional de productividad tenderá a fortalecer la ociosidad y el desperdicio.

Por tanto, la ociosidad y el desperdicio no son apenas derivados de la incompetencia, sino algunas veces, de factores coercitivos y hasta imprevisibles.

La falta de energía, derivada de la incompetencia del poder público para invertir en un sector específico genera un motivo de fuerza mayor que puede perjudicar sensiblemente el buen aprovechamiento de los elementos de la riqueza.

Una alza de impuestos que alcance a un determinado producto que la empresa utiliza, forzándola a adquirir otro para poder mantenerse en el mercado, puede aumentar la improductividad.

En consecuencia, son diversos los casos en que el riesgo amenaza la vida empresarial, obligando a una deficiente utilización de sus medios patrimoniales.

Riesgo, elasticidad y prosperidad de las células sociales

La finalidad de las células sociales no es solo la de sobrevivir, sino la de ampliarse, de acuerdo con la dilatación de sus ambientes.

El crecimiento, sin embargo, depende de la cualidad de la prosperidad y ésta puede alterarse de acuerdo con la naturaleza de los riesgos que la misma soporta.

La interacción entre los sistemas de invulnerabilidad y el de elasticidad es la responsable de la eficacia resultante de una recíproca influencia.

Toda expansión puede encerrar amenazas a la integridad patrimonial si ella no se acompaña de racionales indagaciones sobre la dimensión de la empresa.

Teorema pertinente es el siguiente:

Siempre ocurrirá la probabilidad de riesgo sobre la prosperidad todas las veces que a la eficacia del resultado no corresponda a una eficacia equivalente y compatible con la elasticidad funcional.

El riesgo de no dimensionarse en forma conveniente también existe cuando factores adversos del entorno provocan los desajustes entre las posibilidades efectivas y aquellas que realmente eran las que podrían ser alcanzadas.

El entorno tiene serias influencias sobre el riesgo en lo que tiene que ver con la elasticidad y esas parecen, en realidad, las más relevantes.

Modelos de invulnerabilidad y fondos para riesgos

Lo deseable, en condiciones razonables, como ya lo afirmé, es el protector contra el riesgo y esto incluye la búsqueda de modelos de “invulnerabilidad eficaz” (antirriesgo).

Tanto la versación de capitales cuanto la retención de lucros son caminos para la construcción de elementos protectores, pero solo los modelos científicos pueden sugerir la conveniencia y la posibilidad con que cada uno se constituye.

Cuando la empresa se defiende contra el riesgo con sus recursos propios ella lo hace a través de la constitución de “Fondos” propios que extrae de sus resultados.

Es el caso, por ejemplo de lo que se “provisiona” (y de ahí que también se utilice la denominación de provisión) para créditos dudosos, para variaciones de cambio, obsolescencia, etc.

Las provisiones son recursos técnicos que requieren soluciones del mismo género, pero no siempre realizados con la propiedad necesaria y no siempre normatizadas adecuadamente por las autoridades que a veces las regulan sin un criterio verdaderamente científico.

El hecho de que el riego necesita de un tratamiento específico está fundado en estudios permanentes en razón de la constancia en la ocurrencia del mismo.

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