“Que las víctimas del conflicto armado tengan un empleo es una acción de reparación”

Revista Nº 189 Mayo - Jun. 2015

Entrevista realizada por Javier N. Rojas
a Claudia Camacho

Directora de la Unidad Administrativa Especial del Servicio Público de Empleo 

Con un papel protagónico en la generación de 700.000 empleos en el 2015, Claudia Camacho, directora de la Unidad Administrativa Especial del Servicio Público de Empleo, afirma que la entidad decidió atender con prioridad la necesidad de empleo de cuatro grupos vulnerables de la población: mujeres, personas con discapacidad, jóvenes y víctimas del conflicto armado. Respecto de estas últimas, resalta la importancia de evitar que estén desempleadas como una forma de reparación del Estado.

En entrevista con la Revista ACTUALIDAD LABORAL, Camacho habló de los esfuerzos institucionales por organizar el mercado laboral colombiano.

ACTUALIDAD LABORAL: ¿Cuál será la función del Servicio Nacional de Empleo en el objetivo de crear 700.000 puestos de trabajo en el 2015?

Claudia Camacho: El Ministro del Trabajo y el Presidente de la República han hecho unos anuncios sobre la meta de generar 700.000 empleos sin

palancas, en el 2015. Como Servicio Público de Empleo aportamos directamente al cumplimiento de esta meta, pues son las empresas, el sector real de la economía, las que generan las vacantes y nosotros tenemos una labor fundamental, y es unir la oferta con la demanda de trabajo; acercar estas vacantes, esta demanda de trabajo que tienen las empresas con los trabajadores que buscan empleo. Nuestro papel es incentivar a las empresas a que registren sus vacantes en el Servicio Público de Empleo y hacer que los trabajadores las conozcan para que puedan aplicar a ellas.

A. L.: ¿Y cómo se alcanzará este ambicioso propósito?

C. C.: La meta de los 700.000 empleos se logra con el compromiso de diferentes sectores y empresarios. Por ejemplo, tenemos grandes apuestas con la infraestructura en el país. Las concesiones de cuarta generación (4G) y muchas otras obras de infraestructura nos van a ayudar al cumplimiento de aquella. Para esto trabajamos con los concesionarios 4G, definiendo cuáles son sus demandas, cuáles son los perfiles requeridos y publicando estas vacantes para que los colombianos puedan aplicar a ellas. Vivienda gratuita también es un proyecto que va a generar empleo. Pero tenemos sectores como la construcción o el industrial que, con el comportamiento reciente del dólar, esperamos que repunte en su crecimiento. Esta meta la logramos con la concurrencia de diferentes sectores y empresarios. Un papel muy activo del Servicio Público de Empleo es trabajar con los grandes proyectos de desarrollo regional. En algunas regiones del país se están generando grandes proyectos de desarrollo. Estamos, en el territorio nacional, identificándolos y trabajando con los empresarios.

A. L.: ¿Cómo se promueve el acercamiento entre empleadores y trabajadores que buscan empleo?

C. C.: Los empresarios generan los empleos. Sin embargo, en el país, el mercado de trabajo todavía está desorganizado. La oferta y la demanda de trabajo no logran encontrarse y para eso nace el Servicio Público de Empleo; lo que hacemos es coordinar que este funcione. Quienes hacen el trabajo en los territorios, en las ciudades, son los diferentes centros de empleo y puntos de atención que tenemos en el territorio nacional. En este momento contamos con 317 centros de empleo, en diferentes municipios del país. Estos centros son operados por las agencias de empleo de las cajas de compensación familiar. A partir del 2013, con la expedición de la Ley 1636, ahora es una obligación de las cajas de compensación destinar recursos para la gestión y colocación de empleo.

Entonces, trabajamos muy de la mano con las cuarenta y tres cajas de compensación familiar del país, con algunas alcaldías, que en el marco de su política de empleo generan este instrumento y los centros de empleo, y con las gobernaciones. Y también está el Sena, que es la agencia pública de empleo más antigua que tiene el país y forma parte de nuestra red. Adicionalmente, vinculamos y regulamos a todos los actores privados que prestan servicios de gestión y colocación de empleo. Esta meta de los 700.000 empleos y nuestras metas de política pública las alcanzamos con los actores públicos: cajas de compensación, alcaldías, gobernaciones y Sena, que son nuestros principales aliados en este proceso y a través de ellos se prestan los servicios de gestión y colocación en el territorio nacional.

A. L.: ¿Cuándo surgió este modelo vinculado al mercado de trabajo colombiano?

C. C.: En el 2013 se expide la normativa que crea el Servicio Público de Empleo. Realmente, comenzamos operación en el 2014. Una de las apuestas del Gobierno fue la creación del Servicio Público de Empleo en el país, que no existía.

A. L.: ¿Qué antecedentes ha tenido el país en torno a un servicio público de empleo?

C. C.: Como política activa, los servicios de empleo han existido en Colombia. Por ejemplo, el Sena ha venido prestando servicios de empleo desde hace muchos años. Las agencias privadas también lo venían haciendo. Lo que hace la Ley 1636 del 2013 es organizar y regular los servicios de gestión y colocación que se prestan en el país y crear una red de prestadores para estos servicios. Entonces, logra darle una institucionalidad y formalidad a la gestión y colocación de empleo.

A. L.: En general, ¿cómo opera el Servicio Público de Empleo?

C. C.: En la práctica, son centros de empleo en todo el territorio nacional; tenemos 317 centros de empleo y puntos de atención en el país. El centro de empleo es un espacio físico que presta servicios de gestión y calificación gratuita para los trabajadores y los empresarios y ofrece cuatro servicios fundamentales: el registro de las hojas de vida, la orientación laboral, la preselección y la remisión. Eso lo hace por el lado de los buscadores de empleo. Pero también tiene servicios de asesoría, orientación y preselección dirigidos a los empresarios. Entonces, un centro de empleo lo que hace es atender buscadores de empleo y empresarios, prestarles unos servicios de gestión y colocación, y su objetivo es lograr que esa oferta y esa demanda confluyan.

A. L.: ¿Quiénes acuden más al servicio: las personas que buscan empleo o los empleadores?

C. C.: Claramente, los buscadores de empleo, porque las personas desempleadas sienten más cercano este servicio, tienen la necesidad de buscarlo. Con los empresarios, hemos venido en una tarea; hay muchos que ya nos reconocen, pero el Servicio Público de Empleo es muy nuevo. Estamos en un ejercicio muy fuerte de posicionamiento, que fue nuestro reto el año anterior. Los empresarios ya nos conocen, comienzan a registrar, de manera masiva, sus vacantes, pero el registro de hojas de vida de los buscadores de empleo ha sido bastante alto.

A. L.: ¿Cuál es la diferencia entre acudir a los centros o a una agencia de empleo o un sitio web de ofertas laborales?

C. C.: Los servicios que presta un centro de empleo. Muchas veces uno, como buscador de empleo, piensa: voy a aplicar a ciertas vacantes. Pero puede ser que no tenga el perfil adecuado para estas o que la búsqueda no sea la efectiva. Los centros de empleo ofrecen estos servicios especializados. Un buscador de empleo llega a un centro, se le hace el registro de su hoja de vida, pero se estudia su perfil laboral; le ayudan al trabajador a definir su perfil, lo asesoran en cómo hacer su hoja de vida, respecto de qué tipo de vacantes puede aplicar con mayor facilidad y de hecho los centros de empleo públicos, principalmente los de las cajas de compensación familiar, tienen una fortaleza muy grande y es que prestan servicios gratuitos de capacitación y orientación ocupacional. Entonces, si un trabajador no tiene el perfil, porque definitivamente le hace falta alguna competencia, un curso en Excel, por ejemplo, de manera gratuita, los centros de empleo se lo ofrecen. Pero también tenemos formación técnica o tecnológica gratuita. Este es el valor agregado que ofrecemos a los trabajadores.

A. L.: Entre las instituciones con las que operan, ¿se incluyen los sitios web de empleo?

C. C.: Sí. En aras de organizar ese mercado de trabajo y la prestación de los servicios de gestión y colocación, la ley nos da una facultad de regulador. Es decir, toda aquella persona jurídica que preste servicios de gestión y colocación debe autorizarse ante esta unidad. Eso quiere decir que, en nuestra red, están autorizados: el empleo.com, trabajando.com, zonajobs.com.co; todas aquellas grandes agencias virtuales de gestión y colocación de empleo.

A. L.: ¿Cómo se regulaba antes esa oferta laboral?

C. C.: No había una regulación explícita para la prestación de los servicios de gestión y colocación de empleo en el país. Nos interesa que estén aquí los privados; nosotros los regulamos. Aquí no solamente están los agentes virtuales grandes que son los más conocidos; también están los prestadores privados como Adecco, Manpower Group, todas esas grandes organizaciones que tienen servicios presenciales de gestión y colocación de empleo.

A. L.: Con este sistema, ¿hoy existe un entorno que garantiza mejor los derechos de los trabajadores que acuden a los intermediadores laborales?

C. C.: Sí. Ahora, nuestra apuesta es que antes los trabajadores solamente tenían la opción de los agentes privados, porque era lo que existía en el mercado. Entonces, los trabajadores iban a esos puntos de atención o visitaban los sitios web. Es claro, también, en la ley, que esto es un mercado de libre competencia. Es decir, si bien nosotros regulamos, vigilamos, el privado tiene la garantía de la libre competencia en el mercado de prestación de estos servicios, que es lo que hace el Servicio Público de Empleo. Estaban los privados, pero necesitamos que entren unos actores públicos que presten servicios gratuitos, que generen valor agregado en la prestación de estos, porque muchos trabajadores no tienen los recursos o los contactos, entonces, sobre todo los de menores niveles educativos o los más pobres, no pueden acceder al servicio del privado; encuentran barreras, limitaciones, mientras que en los centros de empleo público la idea es que ese trabajador, que antes no tenía esa opción, ahora la tenga y se le haga un acompañamiento permanente en los centros de empleo. Esa es una apuesta fundamental de este país y vamos a poner a disposición de los colombianos centros de empleo con servicios gratuitos especializados para los trabajadores.

A. L.: ¿Ha dicho que se les brinda apoyo en aspectos prácticos como elaborar una hoja de vida?

C. C.: O sobre cómo presentar una entrevista. Por ejemplo, cuando uno habla con las víctimas del conflicto que hemos tenido vinculadas a nuestras rutas de gestión y colocación, ellas nos dicen: “uno de mis grandes temores es cómo enfrentarme a la entrevista, porque he sido rechazado tantas veces que llego a una entrevista con temor y angustia”. Les enseñamos cómo afrontar una entrevista. Estos servicios los prestan los centros de empleo.

A. L.: ¿O sea que el servicio de empleo tiene vínculo con ese grupo vulnerable de colombianos?

C. C.: La población víctima del conflicto armado es la que ha sufrido algún hecho victimizante. Estamos trabajando, principalmente, con esas víctimas mediante una ruta diferencial de atención y muy de la mano con la Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas.

A. L.: ¿Han pensado en ayudar a buscar trabajo a las personas reincorporadas a la sociedad después de pertenecer a grupos armados ilegales?

C. C.: Sí, lo podríamos hacer. Los servicios de empleo no pueden restringirle la atención a nadie; se puede ser una persona que tiene educación primaria y el servicio público de empleo la atiende, pero también lo hace si la persona tiene nivel de doctorado. Los servicios públicos de empleo son para todas las personas. Sin embargo, tenemos unos servicios diferenciales para ciertas poblaciones y hemos priorizado cuatro: víctimas del conflicto armado, mujeres, población con discapacidad y jóvenes. Y estos son muy importantes, porque tienen muchas restricciones de acceso al mercado laboral.

A. L.: ¿Por qué se prioriza de esa manera?

C. C.: Es un enfoque de derechos y de inclusión. Es decir, para aquellas poblaciones que tienen más dificultades y restricciones de acceso al mercado de trabajo, como cualquier otra política, el Estado debe adelantar acciones afirmativas, en este caso, para su vinculación laboral. Por ejemplo, en el caso de los jóvenes, la tasa de desempleo es casi el doble que la del agregado de la población. Eso quiere decir que hay una barrera especial para acceder a las oportunidades laborales. Y cuál es esa barrera, principalmente, la experiencia laboral.

Necesitamos realizar algunas acciones diferenciales para que esos jóvenes adquieran la experiencia laboral requerida. Hay otras poblaciones como aquella con discapacidad. Es claro que muchas empresas tienen temor, no contratan población con discapacidad, porque generar un puesto de trabajo para este tipo de personas requiere unas condiciones especiales. Ahí estamos en acción muy de la mano con los centros de empleo para hacer alianzas con las empresas y asesorarlas con el fin de que puedan abrir sus oportunidades laborales a esta población.

En el caso de las mujeres, también tenemos tasas de desempleo más altas que las de los hombres y hay restricciones muy claras de acceso al mercado de trabajo relacionadas con la economía del cuidado de los hijos y la de las labores familiares. Por ejemplo, acciones relacionadas con trabajar con las empresas, grandes contratantes de mujeres, para que tengan jardines infantiles. O sea, cómo ayudarles a las mujeres para que no deban quedarse en su casa cuidando a los hijos, sobre todo, las madres cabeza de familia que no tienen con quién dejarlos en sus hogares y no pueden trabajar; cómo remover esas restricciones de acceso. Y con las víctimas del conflicto, pues hay siete millones en Colombia; esta es una apuesta que tiene el país con el proceso de paz y creemos que como Servicio Público de Empleo podemos ayudar mucho, porque el hecho de que las víctimas del conflicto armado tengan posibilidades de generar ingreso y un empleo es una acción de reparación y sin estas posibilidades jamás se alcanzará la paz.

A. L.: ¿Cuántos empleos ha promovido el Servicio Nacional de Empleo?

C. C.: En el 2014 tuvimos 270.000 colocaciones. En lo corrido del 2015, enero y febrero, hemos tenido 45.000 colocaciones.

A. L.: ¿Cuántas vacantes se registraron en el 2014?

C. C.: Tuvimos un registro de 470.000 vacantes. En promedio, tenemos 100.000 vacantes mensuales vigentes que se registran.

A. L.: ¿Cómo lograr que los empresarios se convenzan de que el sistema funciona?

C. C.: Uno piensa que los empresarios abren una vacante y les llueven los trabajadores. No es cierto. Ellos tienen problemas para conseguirlos. Muchos, de ciertos sectores, abren sus vacantes y no logran conseguir las personas que necesitan para estas labores. A los empresarios les sirve mucho el Servicio Público de Empleo. Cada vez son más los que acuden a los centros de empleo para que les ayuden a conseguir trabajadores.

Pero una gran apuesta del Servicio Público de Empleo es disminuir los tiempos y los costos de búsqueda que tienen las empresas. Para esto tenemos dos grandes apuestas: una es cómo darles a los empresarios cada vez más servicios especializados para la búsqueda de sus trabajadores, pero depende muchísimo de las competencias de los mismos. Entonces, nuestra segunda gran apuesta tiene que ser por la adecuación de las competencias de los trabajadores, en el país, que es un gran problema estructural. Es decir, mientras no adecuemos la oferta de trabajo a las necesidades del sector productivo, no lograremos ese encuentro entre los dos.