Recursos intangibles e insuficiencia de la perspectiva financiera tradicional

Revista Nº 18 Abr.-Jun. 2004

María del Carmen Rodríguez de Ramírez 

(Argentina) 

Doctora en contabilidad Secretaria técnica del Instituto de Investigaciones Contables “Juan Alberto Arévalo” Universidad de Buenos Aires 

1. Introducción

Para muchos que se hallan en discusiones recurrentes en torno a los denominados intangibles, parecería que los mismos surgen con la explosión de la denominada nueva economía y los efectos de la globalización. Sin embargo, el tema no es nuevo y siempre ha resultado altamente polémico, aunque en la actualidad ha adquirido nuevas dimensiones en un intento por salir del estrechamiento que el enfoque patrimonial le confiere a las mediciones de estos activos.

Hace más de tres décadas Hendriksen (1981, p. 487) señalaba que el tratamiento de los activos intangibles en los estados financieros es una de las áreas más difíciles en la teoría de la contabilidad y atribuía tal hecho, en parte, a la controversia continuada respecto de lo que son y, en parte, a los objetivos en pugna en cuanto a la presentación de informes financieros y los conceptos y métodos para alcanzar esos objetivos.

La primera de tales razones, la naturaleza propia de estos activos es de por sí problemática por cuanto no es la inmaterialidad lo que les confiere características diferenciales propias, ni aun la dificultad de vincularlos con los ingresos que han de producir —que deviene de la incertidumbre relacionada con la valuación de dichos beneficios económicos y su distribución temporal— sino el carácter particularísimo que tienen (lo que en inglés se conoce como uniqueness y que podríamos traducir como singularidad u originalidad).

En cuanto a los objetivos de los informes financieros y los conceptos y métodos para alcanzarlos, los planteos sobre los que corresponden a los estados financieros desarrollados en los marcos conceptuales, se dan de bruces con las crecientes demandas de otro tipo de informaciones por parte de diversos interesados.

Nos proponemos en este trabajo realizar algunos comentarios relativos a ciertas propuestas que se han venido desarrollando sobre este tipo de recursos por cuanto entendemos que su adecuada gestión y exteriorización implica desafíos importantes para nuestra profesión. Desde la perspectiva financiera tradicional, haremos referencia a los pronunciamientos norteamericanos recientes en relación con los procesos de combinaciones de negocios para rescatar algunos puntos que nos parecen interesantes.

Paralelamente, trataremos de derivar algunas conclusiones relativas a si el camino a seguir se halla en la profundización de propuestas que pretenden ampliar la inclusión de estos recursos dentro de los estados financieros, o si, por el contrario, nuevos tipos de informes, que no necesariamente resulten en mediciones tradicionales (monetarias y dentro de la igualdad contable fundamental) podrían aportar a los interesados el conocimiento que requieren.

1. El marco teórico general vs. el marco conceptual

Se ha convertido casi en un cliché el hablar del desfase existente entre los valores contables de las empresas y los valores de mercado. En muchos casos se indica que —sacando los factores especulativos— tales diferencias deben atribuirse a los intangibles. Quienes realizan esas observaciones ponen el acento en la importancia relativa de los intangibles en la nueva economía y señalan diversos estudios que marcan el cambio sufrido en la proporción de tales bienes en las empresas(1) enfatizando el uso más intensivo del conocimiento aplicado a procesos, productos, servicios, canales de comunicación y servicios de posventa en la idea de crear valor para accionistas y clientes(2).

Conviene, no obstante, realizar algunas precisiones en relación con una aseveración tan contundente. En primer término, la referencia a los “valores contables” de las empresas, debe ser entendida en el contexto de los criterios de medición que establecen las normativas para la presentación de estados financieros, con lo que es preciso considerar que no todos los rubros se hallan valuados a sus valores corrientes, por lo que parte del desfase aludido podría provenir de tales ajustes. Pasando ya a la diferencia pura previamente indicada, entramos en la órbita de los intangibles no reconocidos o reconocidos en defecto.

Los valores contables proporcionados por los estados contables (financieros), surgen de normas contables profesionales que tienen como soporte teórico los marcos conceptuales de la regulación que, en lo que hace al reconocimiento y medición de los elementos, se refieren a aquellos susceptibles de ser incorporados en unidades monetarias dentro de la igualdad contable patrimonial.

Y es aquí donde parece comenzar a surgir una diferencia entre los que podríamos caracterizar, desde un marco teórico general, como recursos intangibles y la caracterización más estrecha que los marcos conceptuales estructuran para efectos de la presentación de los estados financieros, al definir que para proceder al reconocimiento de los activos intangibles es necesario que la empresa tenga el control sobre los beneficios económicos futuros derivados de los mismos y que su medición pueda efectuarse sobre bases objetivas y verificables.

Desde un marco teórico general (es decir, disciplinar y por encima de la regulación), una definición más amplia de recursos intangibles ha sido desarrollada a través de diversos modelos para medir el capital intelectual, lo cual nos lleva, necesariamente a estructurar una primera gran división entre el capital humano y el capital estructural.

 

Pero el problema radica en cómo medir ese conocimiento considerado la nueva base de la riqueza y, fundamentalmente, en cómo redefinir las cuestiones de la empresa en lo que hace al capital humano. Si puede resultar compleja pero viable la medición en términos monetarios de los componentes del capital estructural (aunque no sea quizás esta la medición que aporte mayor utilidad a los usuarios), se torna ridícula la pretensión de medir el capital humano en términos convencionales, por cuanto el “control” sobre el conocimiento de las personas (y su disposición a retornarlos a las organizaciones para las cuales prestan servicios) no puede pretenderse ni aun dentro de las sociedades que apoyaban la esclavitud.

Fuera de las rigideces que la mirada financiera tradicional propone, son muchas las empresas que en la actualidad se hallan experimentando con sistemas y modelos que les permiten administrar eficientemente su capital intelectual. Los más difundidos realizan una estructuración basada en tres grandes categorías:

Capital humano: recoge las competencias actuales (conocimientos, habilidades y actitudes) y la capacidad de aprender y crear de personas y grupos.

Capital estructural: es el conocimiento sistematizado; frente al capital humano tiene mayor estabilidad y permanencia en la organización; puede ser reproducido y compartido; se puede transferir rápidamente.

Capital relacional: concepto más amplio que clientela, comprende las formas de relación de la empresa con clientes, proveedores, competidores, etc.

En general, se proponen como características de estos modelos el enlace con la estrategia, la necesidad de personalización para los distintos tipos de entes, la flexibilidad, y la medición no solo de resultados sino de los procesos que los generan, todo ello por cuanto el impacto de los intangibles se da indirectamente y en forma mediata. Se consideran en la estructuración diversas dimensiones: el presente y el futuro; la dimensión interna y la externa; los flujos y los stocks, lo explícito y lo tácito. El que la conformación de los modelos asuma estas consideraciones para la gestión de los intangibles no necesariamente implica que las mismas se revelen a terceros.

No podemos dejar de mencionar que, independientemente de las definiciones de capital intelectual que se sostengan, los analistas hacen uso de algunos indicadores amplios para realizar comparaciones entre las distintas organizaciones que toman en consideración la información contenida en los estados financieros auditados. Los principales son:

Market-to-book value: es el valor de mercado (el número de acciones por el precio de las acciones) dividido el valor de libros (del balance). Constituye hoy en día el indicador más ampliamente difundido del capital intelectual utilizado por los analistas.

Tobin´s q: fue desarrollado inicialmente por el economista James Tobin como un medio para predecir el comportamiento de inversión de las empresas. Usa el costo de reposición de los activos de una empresa para predecir las decisiones de inversión de una empresa, independientemente de las tasas de interés(3).

Valor intangible calculado (VIC): imputa el retorno en exceso sobre los activos fijos a los activos intangibles, atribuyendo, por lo tanto, un valor a dichos activos.

Si bien los usuarios sofisticados obtienen por esa vía una aproximación a la valuación del capital intelectual de las empresas, tales mediciones globales distan mucho de proporcionar una imagen acerca de la composición y, más aún, de la forma en que las entidades administran sus intangibles.

Es curioso que ciertos autores considerados de avanzada(4), como Lev y Zarowin (1999) continúen abordando el tema desde la óptica particular del segmento financiero tradicional, con lo cual siguen concentrados en los modelos subyacentes para la preparación de informes financieros, es decir, se circunscriben a los modelos contables patrimoniales. Ello puede observarse desde la simple lectura del título de su trabajo “The boundaries of financial reporting and how to extend them” (Las fronteras de la información financiera y cómo ampliarlas).

Lev y Zarowin analizan la utilidad de la información financiera para los inversores en comparación con la totalidad de información financiera existente en el mercado, y concluyen, basándose en la evidencia empírica obtenida (la débil asociación entre los valores del mercado de capitales y las principales variables financieras) que la utilidad de las ganancias informadas, del flujo de efectivo y de los valores de libros se ha venido deteriorando en los últimos 20 años.

Documentan y prueban(5) ese deterioro considerando la creciente demanda de los inversores de información más relevante y los esfuerzos de los reguladores para aumentar la calidad y oportunidad de los informes financieros. Identifican como razón principal del deterioro, el hecho de que el sistema de información para terceros vigente (current reporting system) —nosotros diríamos el modelo contable patrimonial vigente subyacente en la elaboración de los estados financieros o contables— no refleja adecuadamente el cambio producido por la innovación, la competencia y/o la desregulación en diversos sectores.

Proponen dos alternativas para solucionar el deterioro detectado:

a) La “adecuación de ciertas prácticas vigentes” vía la capitalización de las inversiones en intangibles. Ello una vez pasados ciertos tests de factibilidad tecnológica pre-especificados, tal como lo dispone el SFAS 86, aunque a diferencia de este pronunciamiento, con la posterior reversión y capitalización de todo lo relacionado con el proyecto previamente enviado a resultados al haberse resuelto la incertidumbre sobre la viabilidad del proyecto.

b) Lo que denominan un “cambio radical” consistente en la reestructuración sistemática de la información financiera a través de los informes financieros reexpresados (reestated financial reports) que implica —según los autores— un nuevo procedimiento contable: “la sistemática reexpresión de los informes financieros”. Ello persigue el objetivo de acomodar los impulsores de cambio (tales como la reorganización corporativa o la desregulación de la industria) y otras incertidumbres que afectan la calidad de la información financiera, bajo la premisa de que al resolverse las incertidumbres, dicha capitalización serviría para evaluar el desempeño pasado de las empresas.

Personalmente, y sin desmerecer la interesante investigación llevada a cabo por estos académicos, es posible que dichas comparaciones puedan ser realizadas efectivamente, además, a través de modelos contables no-patrimoniales que efectúen seguimientos particulares de ciertos recursos (no exclusivamente en términos monetarios) y presentando, en su caso, como elemento comparativo los estados reexpresados a los que se refieren.

2. Algunos desarrollos en la medición de intangibles dentro del modelo financiero tradicional: el caso de las combinaciones de negocios

Parecería que la pauta más clara para proporcionar mediciones de los diversos componentes del capital intelectual (excluyendo, por lo arriba expuesto, al factor humano) es la posibilidad de identificabilidad en forma separada del ente en su conjunto como elemento susceptible de ser intercambiado en forma independiente (aun cuando restricciones legales impidieran tal alternativa). Dentro de este esquema, la posibilidad de medición periódica a costo o a valor corriente dependerá de las definiciones del marco conceptual respectivo, traducidas en la normativa específica.

No es una novedad el señalar que una de las principales oportunidades en que se exteriorizan los elementos intangibles señalados supra en forma independiente, surge en los procesos de combinaciones de negocios, en que claramente se atribuye valor a los intangibles identificables que se están adquiriendo(6) y que no han sido reconocidos previamente.

De hecho, la ineficacia de los estados financieros tradicionales para revelar el auténtico “valor” de los negocios adquiridos se pudo apreciar dentro del marco de la globalización y los importantes casos de fusiones y adquisiciones (mergers & aquisitions) ocurridos en la década de los 90.

Nos parece interesante, para ilustrar este tema, hacer referencia a un pronunciamiento de la FASB que plantea criterios puntuales en cuanto al reconocimiento de los intangibles adquiridos en las combinaciones de negocios en forma independiente de la llave de negocios o goodwill (SFAS 141) lo cual aparece como claramente “novedoso” si se toma en consideración el fuerte conservadurismo que caracteriza las normas de contabilidad en Estados Unidos US-GAAP.

El apéndice A de la norma citada (párrafos A10-A13) incluye algunos lineamientos para el reconocimiento de los activos intangibles en forma independiente del goodwill, lo cual debe darse cuando:

1. Surjan de derechos contractuales o legales (no necesariamente transferibles o separables). Por ejemplo:

a) Una entidad adquirida arrienda una fábrica mediante un arrendamiento operativo cuyos términos resultan favorables en relación con los precios de mercado (en nota al pie se señala que en algunos casos dichos términos pueden ser desfavorables y en tal caso el p. 37 K contempla que una porción del precio de compra se asigne a pasivos tales como los arrendamientos desfavorables). Los términos del contrato explícitamente prohíben la transferencia del mismo (por venta o subalquiler). El valor derivado del arrendamiento es un intangible que reúne el criterio contractual-legal aunque no puede ser vendido o transferido.

b) Una entidad adquirida posee y opera una planta nuclear. La licencia para operar la planta es un intangible aunque no la pueda vender en forma independiente de la planta adquirida. Puede exponerse conjuntamente con la planta como un solo activo si las vidas útiles de ambos son semejantes.

c) Una entidad adquirida posee una patente tecnológica. La ha licenciado a otros para su uso fuera de USA a cambio de lo cual recibe regalías (porcentaje de ventas). Tanto la patente como el contrato de licencia cumplen con el requisito de reconocimiento aunque no sería práctico vender o intercambiar uno en forma separada de otro.

2. No surjan de derechos contractuales o legales solo si resultan separables. La evidencia de que es separable puede obtenerse si existen transacciones sobre activos similares aunque las mismas sean infrecuentes y sin importar si la adquirente participa en ellas. Esta separabilidad se cumple aun cuando lo sea en combinación con un contrato, activo o pasivo relacionado. Por ejemplo:

a) Los depósitos y las relaciones con los clientes relacionadas son intangibles que se intercambian en operaciones observables.

b) Una entidad adquirida posee una marca registrada, una fórmula secreta relacionada y expertez técnica no-patentada para producir el producto. Para transferir la propiedad de la marca en USA el propietario también debe transferir todo aquello necesario para que el nuevo dueño produzca un producto o servicio que no pueda distinguirse del producido por el anterior propietario. Puesto que la expertez-técnica no patentada debe ser separada de la entidad y vendida si la marca relacionada se vende, cumple con el requisito de separabilidad.

En el cuadro 1 se incluye un listado de activos intangibles que cumplen con los criterios de reconocimiento, según lo establecido en el párrafo A14 de SFAS 141.

Cuadro 1
Intangibles que reúnen los criterios de reconocimiento
Activos intangibles vinculados con la comercializaciónMarketing-related intangible assets
• Marcas y nombre +• Trademarks, tradenames +
• Marcas de servicio, marcas colectivas y marcas de certificación +• Service marks, collective marks, certification marks +
• Diseño comercial +• Trade dress +
• Cabezas de diarios +• Newspaper mastheads +
• Nombres de dominio de internet +• Internet domain names +
• Acuerdos de no competencia +• Noncompetition agreements +
Activos intangibles vinculados con la clientelaCustomer-relates intangible assets
• Lista de clientes &• Customer lists &
• Reservas de producción o pedidos +• Order or production backlog +
• Contratos con clientes y relaciones con clientes relacionados +• Customer contracts and related customer relationships +
• Relaciones con clientes no contractuales &• Noncontractual customer relationships &
Activos intangibles vinculados con el arteArtistic-related intangible assets
• Obras de teatro, óperas, ballets +• Plays, operas, ballets +
• Libros, revistas, diarios y otros trabajos literarios +• Books, magazines, newspapers, other literary +
• Trabajos musicales como composiciones, letras, jingles +• Musical works such as compositions, song lyrics, advertising jingles +
• Cuadro y fotografías +• Pictures, photographs +
• Videos y material audiovisual, incluyendo películas, videos musicales y programas de TV +• Video and audiovisual material, including motion pictures, music videos, television programs +
Activos intangibles basados en contratosContrac-based intangible assets
• Licencias, regalías y acuerdos de no hacer +• Lecensing, royalty, standstill agreements +
• Contratos de publicidad, construcción, gerencia, servicio o provisión +• Advertising, construction, management, service or supply contracts +
• Contratos de arrendamiento +• Lease agreements +
• Permiso de construcción +• Construction permits +
• Acuerdos de franquicia +• Franchise agreements +
• Derechos de operación y radiodifusión +• Operating and broadcast rights +
• Derechos de uso tales como perforación, agua, aire, minerales, tala y autoridades de ruta +• Use rights such as drilling, water, air, mineral, timber cutting, and route authorities +
• Contratos de servicio tales como los de hipoteca +• Servicing contracts such as mortgage servicing contracts +
• Contratos de empleo +• Employment contracts +
Activos intangibles basados en la tecnologíaTechnology-based intangible assets
• Tecnología patentada +• Patented technology +
• Software de computación y planos de microchip +• Computer software and mask works +
• Tecnología no patentada &• Unpatented technology &
• Bases de datos &• Databases, including title plants &
• Secretos del negocio tales como fórmulas secretas, procesos, recetas +• Trade secrets, such as secret formulas, processes, recipes +

& Intangibles que no se derivan de derechos legales o contractuales pero que de todas formas deben ser reconocidos independientemente debido a que cumplen con el criterio de separabilidad.

+ Intangibles que reúnen los requisitos para ser reconocidos independientemente de la llave de negocio o goodwill.

Después del reconocimiento inicial, los intangibles adquiridos en una combinación de negocios se contabilizarán de acuerdo al SFAS 142. Este pronunciamiento, que sigue el criterio de valuación al costo, establece que tanto la llave como los activos intangibles que tienen vidas útiles indefinidas (en el sentido de ser indeterminadas o inciertas) no se amortizarán sino que serán sometidos a la prueba de desvalorización (impairment) por lo menos anualmente. Los activos intangibles que tienen vidas útiles finitas continúan siendo amortizados a lo largo de sus vidas útiles, pero sin la restricción de un límite superior arbitrario (que anteriormente era de 40 años).

La consideración de la llave como un activo no amortizable no puede sostenerse desde un punto de vista teórico basado en las transacciones individuales, puesto que dentro del mismo, la no amortización de la llave adquirida (que representa en definitiva, lo que se paga en exceso por sobre el valor razonable de los activos netos adquiridos por una serie de conceptos intangibles de la adquirida que no son susceptibles de una valoración monetaria en forma independiente) estaría dando lugar al reconocimiento de la llave que se va autogenerando en función a las sinergias que se producen como consecuencia de la integración con la entidad adquirente. No obstante, cabe reconocer que en muchos casos, el sobreprecio pagado puede corresponder, en parte, a las sinergias esperadas de la integración, y es este enfoque ampliado el que toma la norma al basar su contabilización en las unidades de la entidad combinada en la cual la entidad adquirida se integra.

Entendemos que la no amortización de los intangibles de vidas indefinidas con el límite del valor recuperable constituye un paliativo que pretende acercarse a una valuación que exteriorice los valores corrientes.

En el caso de las combinaciones, el SFAS 141 incluye, además de los lineamientos señalados para el reconocimiento de intangibles, una serie de requisitos de revelaciones cuando los montos de la llave y de los intangibles adquiridos sean significativos en relación con el precio de compra pagado.

Es necesario destacar que el SFAS 142 no avanza en cuestiones relacionadas con el reconocimiento de los intangibles autogenerados, en donde se siguen los criterios restrictivos previos (por ejemplo, en lo que hace a la consideración como resultados de las inversiones en investigación y desarrollo, aun en el caso de las provenientes de combinaciones tras haberlos considerado para la determinación de la llave adquirida).

La cuestión no pasa inadvertida para la FASB que había planteado un proyecto sobre revelaciones acerca de activos intangibles a los efectos de establecer normativas que mejoraran la información proporcionada sobre los activos intangibles no reconocidos en los estados financieros, es decir, los desarrollados internamente (tales como los brand names y los relacionados con la clientela) y los adquiridos que se envían a resultados inmediatamente (investigación y desarrollo en proceso). Este proyecto se halla inactivo y, considerando los recursos disponibles, la junta no espera retomarlo en el segundo semestre de 2003.

La implementación de la normativa estadounidense citada plantea interrogantes a la profesión contable sobre cómo identificar los intangibles adquiridos a través de una combinación de negocios y, una vez identificados, cómo efectuar su medición.

El AICPA (American Institute of Certified Public Accountants) en procura de responder a estos interrogantes, ha conformado un grupo con el objeto de estudiar tales cuestiones y emitir una publicación de las prácticas recomendadas. En tal sentido, ha publicado una ayuda práctica (practice aid).

La ayuda práctica del AICPA requiere que el auditor obtenga evidencias al considerar las valuaciones basadas en información proyectada. Ello obliga a conocer las premisas clave utilizadas por el valuador y a documentarlas. Tal análisis incluye el conocimiento del negocio, los estudios de due diligence, los informes de analistas, los planes de producto y presupuestos desarrollados por la empresa adquirente, el memorándum de oferta, los materiales preparados por el directorio como soporte para la adquisición, el avance o desarrollo subsiguiente a la adquisición, y los pronósticos ofrecidos a los acreedores.

Se espera que los auditores revisen los siguientes tipos de información que pueden corroborar o contradecir las expectativas expuestas por la gerencia:

a) Los presupuestos internos,

b) Los planes de desarrollo de tecnología,

c) Los materiales presentados al directorio como soporte de la adquisición,

d) Otros documentos corporativos, incluidos el contenido del sitio web y las publicaciones.

La información obtenida al realizar los procedimientos preliminares arriba mencionados deberá ser utilizada para diseñar mayores procedimientos sustantivos y evaluar la razonabilidad de los resultados.

El auditor debe considerar si la valuación preliminar es poco razonable tomando en cuenta el conocimiento del negocio de la compañía adquirente y la propuesta de negocio de la adquisición. Tal evaluación incluye una determinación sobre si las premisas clave parecen ser razonables a partir del conocimiento que el auditor tiene del negocio y de los proyectos en curso de investigación y desarrollo (IPR&D).

Los problemas surgidos de la aplicación del SFAS 141 y 142 están siendo tratados por la FASB, organismo que está pronunciándose sobre el tema a través de los FSA (FASB staff announcements). Por ejemplo, según FSA Topic D-100, los activos intangibles identificables previamente registrados por el ente adquirido como llave de negocio deben ser valuados y considerados como un activo más en el proceso de valuación.

La identificación de los intangibles adquiridos a través de una combinación de negocios como activos independientes del valor llave surgido de dicha adquisición, exigida por la normativa estadounidense, permite suponer que esa normativa se ha esforzado en intentar desmenuzar ese valor y mejorar la revelación de los conceptos que integran el exceso de valor abonado respecto del valor de los activos netos “tradicionales”.

En efecto, conceptos tales como la cartera de clientes y el conocimiento acumulado eran antes incluidos como plusvalía sin mayor identificación. A partir de la implemen-tación del SFAS 141, al realizar una combinación de negocios, es necesario identificar tales conceptos separadamente y asignarles valor, siguiendo un tratamiento distinto al de la llave de negocio propiamente dicha.

Siendo así, la identificación separada de tales elementos como activos independientes haría que el valor llave de negocio tienda a cero pues, al asignar valores razonables a los activos netos adquiridos, tales “superutilidades” futuras esperadas se producirían principalmente por los intangibles antes no reconocidos. No obstante, puede advertirse en diversas combinaciones exteriorizadas a través de la normativa señalada que los importes de las llaves de negocio presentados siguen siendo altos en proporción al precio de compra acordado.

Tal es el caso, por ejemplo, de las exteriorizaciones que realiza IBM en sus estados financieros al 31/12/2002 en las que detalla la composición de los activos netos provenientes de la adquisición de la unidad de global business consulting de PricewaterhouseCoopers. Del total de los activos netos adquiridos un 71% es la llave de negocios y un 12% fue asignado a activos intangibles sujetos a amortización. Casi la mitad de la llave de negocios se estimó generada por el valor de la fuerza de trabajo que, según SFAS 141, se incluye en la llave. Los restantes ítem que generaron la llave son las sinergias entre PwCC y la compañía creada por la combinación y el premium pagado por la adquirente por el derecho de controlar PwCC.

Otro caso relevante es el de Hewlett-Packard Company que adquirió las acciones remanentes de Compaq, proveedor internacional de productos de tecnología de la información, servicios y soluciones para empresas-clientes. Los intangibles representan el 83% del total del precio de compra y un 23% del mismo se identificó como activos intangibles específicos (contratos con clientes, listas de clientes, acuerdos de distribución, tecnología central y desarrollada y patentes, marcas registradas de productos).

Por otra parte, esa misma normativa estadounidense no da por hecho un criterio propio de medición para la llave de negocio, ni los conceptos que lleva implícitos (excepto las sinergias o assembled workforce que obliga a incluir dentro la misma) sino que continúa siendo determinada como un residuo del proceso de adquisición de un ente o negocio.

3. Alternativas para la exteriorización de intangibles a terceros interesados

Existen en la actualidad, muchos datos acerca de los componentes del capital intelectual que se exteriorizan dentro de los informes contables tradicionales aunque los mismos no se hallen reconocidos como activos por parte de las empresas (salvo en los casos puntuales en que procedieran de compras y con las limitaciones pertinentes establecidas por los diversos juegos de normas contables).

Resulta posible, del análisis del estado de resultados y de sus notas respectivas, obtener exteriorizaciones cuantitativas en unidades monetarias de ítem tales como:

• Salarios (desagregados a veces por sector)

• Inversión en formación (en ocasiones desagregados en los diferentes tipos de formación impartida y quién la recibe)

• Inversión en prevención

• Inversión en tecnología informática

• Inversión en marketing (publicidad, promoción de ventas, venta personal y relaciones públicas)

• Inversión en I&D

Sin embargo, tales datos por sí solos no permiten evaluar la importancia relativa y la administración que la empresa hace de su capital intelectual ni logra formarse una imagen, aunque sea aproximada, de su composición. Se torna necesario contar con otros datos, no-monetarios y, en algunos casos hasta de naturaleza cualitativa, para realizar los análisis pertinentes.

Dentro de las organizaciones, los sistemas de evaluación del desempeño ya están desarrollando modelos para ese tipo de mediciones, pero la aceptación de parte de las empresas para exteriorizar dicha información cuando no les es especialmente exigida por los organismos de control, es variable.

En los sistemas contables actuales, la evaluación del desempeño de la organización implica no solo la identificación de los factores críticos de éxito sino la forma en que las acciones cotidianas de la organización se vinculan con el logro de los mismos tendiendo a diseñar nuevas formas que resulten eficientes para su comunicación.

En este orden de ideas, se trabaja con los denominados tableros de comando o cuadros de mando integrales (balanced scorecards) que desarrollaron primeramente Kaplan y Norton y que actualmente constituyen una de las herramientas que se plantean como integradoras de los denominados sistemas de gestión estratégica de las organizaciones.

A través de ellos, se trata de capturar la estrategia de negocios de las empresas vía la detección de los “impulsores de desempeño o valor” o “factores críticos de éxito” para mejorar la toma de decisiones gerenciales a través de la vinculación de ciertas medidas de desempeño con los objetivos y estrategias organizacionales.

Los cuadros de mando se estructuran a partir de cuatro perspectivas, cada una de las cuales desarrolla una serie de indicadores:

a) Perspectiva financiera;

b) Perspectiva del cliente;

c) Perspectiva del proceso interno y

d) Perspectiva de aprendizaje y conocimiento.

El desarrollo de este tipo de tableros de comando resulta posible dentro de los sistemas de información de los entes concebidos en un sentido amplio e integrado y muchos de sus productos son ampliamente compatibles con las necesidades planteadas por los usuarios externos acerca de exteriorizaciones que se eleven por sobre la información en términos monetarios sobre datos del pasado, hacia nuevos informes que incluyan indicadores de desempeño organizacional y permitan proyectarse hacia el futuro.

Es notable la similitud en el enfoque si se lo vincula con modelos desarrollados para gestionar el capital intelectual como el planteado por Skandia:

 

Este instrumento para la planificación y el seguimiento vincula las diversas áreas de enfoque del capital intelectual y exterioriza su interacción. Estas áreas se ubican cronológicamente: el enfoque de renovación y desarrollo se relaciona con el futuro de la organización, el enfoque estructural con el presente y el financiero con el pasado inmediato. Las áreas de enfoque son aquellas en las que la empresa concentra su atención y de ese foco proviene el valor del capital intelectual de la empresa dentro de su ambiente competitivo. El enfoque humano se ubica en el centro pues representa el corazón, la inteligencia, el alma de la organización que toca todas las demás regiones del capital intelectual.

En un simposio sobre capital intelectual celebrado en Washington en abril de 1996, se señalaba que el capital intelectual y el modelo de Skandia (se referían al informe suplementario sobre capital intelectual proporcionado por dicha empresa escandinava de seguros y servicios financieros) serían un día la esencia del informe anual de las compañías, al cual se agregarían como apéndices los actuales estados financieros (Edvinsson y Malone, 1999). Dicha predicción, si bien interesante, no se ha hecho efectiva. Aun en el caso de la pionera Skandia, no vemos que se haya continuado sistemáticamente con la innovadora exteriorización que realizó por primera vez en el año 1994(7).

Otras de las empresas “modelo” en lo que se refiere a la exteriorización del capital intelectual, es Celemi que ha aplicado el monitor de activos intangibles desarrollado por Karl Sveiby. Encontramos dentro del informe anual 2002 el monitor de activos intangibles 2002 que de manera simple y con un juego de indicadores reducido permite apreciar la evolución en la gestión de los intangibles clasificados en tres categorías:

• Estructura externa (our clients)

• Estructura interna (our organization)

• Competencias del personal (our people)

Según las siguientes dimensiones:

• Crecimiento/renovación (growth/renewal)

• Eficiencia (efficiency)

• Estabilidad (stability)

En el cuadro 2 se muestra una serie de mediciones que cuentan con una aceptación más o menos general, muchas de las cuales son exteriorizadas, en forma sumamente variable, dentro de los informes que proporcionan las empresas:

 

 

 

En un trabajo presentado en la XXIV CIC Amaral et altri (2001) proponían la presentación de un modelo de información complementaria a los estados contables sobre el capital intelectual siguiendo una estructura de clasificación como la que se presenta en el cuadro 3:

Cuadro 3
Modelo de infoprmación complementaria sobre capital intelectual
Clasificación de componentes del capital intelectualIndicadores del ejercicio
DescripciónUnidad de medidaBase contableBase extracontableBase mixta
Año 1Año 0Año 1Año 0Año 1Año 0
1. Mercado        
MarcasMarcas de productos y servicos registradasQ  xx  
Inversión en adquisición de marcas$xx    
Posición competitivaTamaño total del mercado primario en que opera la empresa$  xx  
Participación en el mercado primario%  xx  
Inversión en desarrollo de nuevos mercados$xx    
Administración de clientesNº total de clientesQ  xx  
Ventas anuales por cliente$    xx
Clientes ganadosQ  xx  
Clientes perdidosQ  xx  
Inversión en servicos a clientes/ Nº total de clientes$    xx
Índice de satisfacción de clientes según encuesta%  xx  
Clientes con más de 5 años de antigüedadQ  xx  
Nuevos productos y serviciosIngresos provenientes de nuevos negocios (menores a 2 años)$xx    
Utilidad neta proveniente de nuevos negocios$xx    
Nuevos productos y servicios lanzadosQ  xx  
Proporción ventas nuevos negocios / total de ventas%  xx  
Inversión en publicidadInversión total en publicidad$xx    
Inversión en publicidad para nuevos productos$xx    
2. Innovación y tecnología        
Inversión en investigación y desarrolloInversión total en I&D$xx    
Recursos humanos dedicados a I&D/obtenidas%  xx  
Obtención y desarrollo de patentes y licenciasCantidad de patentes y licencias obtenidasQ  xx  
Inversión en adquisición de patentes y licencias$xx    
Antigüedad promedio de patentes y licenciasT  xx  
Patentes solicitadas pendientes de obtenciónQ  xx  
Capacidad de innovaciónTasa histórica de nuevos productos que llegan al mercado%  xx  
Tiempo promedio de desarrollo y/o identificación de un nuevo productoT  xx  
Empleados menores de 40 añosQ  xx  
Sistemas de informaciónInversiones hardware$xx    
Inversiones en software: desarrollos propios$xx    
Inversiones en software: adquisiciones$xx    
Computadoras personales por empleadoQ  xx  
3. Competencias del personal        
Desarrollo de talentos, destrezas y competenciasInversión en formación y desarrollo de competencias por empleado$    xx
Horas de capacitaciónT  xx  
EficienciaNº de empleadosQ  xx  
Ventas por empleado$    xx
Valor agregado por empleado$    xx
Beneficios totales /Nº de empleados$    xx
Rotación de personalÍndice de satisfacción de empleados%  xx  
Rotación de empleados%  xx  
Calificación del personalInversión en capacitación en nuevas tecnologías y métodos de trabajo$xx    
Porcentaje profesionales + técnicos / total empleados%  xx  
Nivel de educación promedio del personalQ  xx  
Gastos capacitación/gastos operativos%xx    
T: Tiempo, %: Porcentaje, Q: Cantidad, $: Importe

Fuente: Amaral et. al. (2001:99).

Aclaramos que lo denominado por los autores “base extra contable” es para nosotros absolutamente “contable” desde el abordaje amplio de la disciplina que sostenemos. La calificación que propondríamos en tal sentido sería “base financiera tradicional” y “base no financiera”.

Entre las empresas que se hallan experimentando con nuevos modelos para gestionar el capital intelectual no existe una posición uniforme en lo que se refiere a la exteriorización del mismo para terceros. Más allá de la eventual decisión en el futuro por parte de los organismos emisores de normas y de los reguladores de exteriorizar de alguna forma estandarizada los componentes del capital intelectual de las empresas, lo cierto es que la demanda de los usuarios en este sentido, resulta evidente y, la profesión debería hacerse cargo del papel que le compete tanto en el asesoramiento en cuanto al diseño de modelos como en lo que se refiere a brindar opinión experta sobre los que se presenten a terceros.

Conclusiones

En diversos ámbitos de discusión se ha planteado la necesidad de reconocer y brindar información a los interesados sobre los recursos intangibles de los entes. La reciente normativa estadounidense relacionada con los procesos de combinaciones de negocios constituye un interesante avance en el reconocimiento inicial de los activos intangibles.

Desde el punto de vista del ejercicio profesional, la medición independiente de los activos intangibles en estos procesos de combinación de negocios implica la supervisión de valuaciones realizadas, en muchas circunstancias, por terceros y el conocimiento por parte de los auditores de los nuevos métodos para su determinación. Ello abre el camino para la profundización del análisis de metodologías de valuación que exceden las tradicionales alternativas de medición previstas en las normas contables.

Las normativas señaladas no subsanan las deficiencias de los estados contables en la exteriorización de los recursos intangibles de los entes. Entendemos que tal exteriorización podría lograrse a través del estudio y definición de modelos contables que contribuyan a la adecuada medición y revelación del llamado capital intelectual para lo cual habrá que definir si es necesario algún tipo de estandarización de indicadores para favorecer la comparabilidad.

Tales planteamientos resultan coherentes con un abordaje amplio de la disciplina que no se focaliza exclusivamente en el segmento patrimonial o financiero y que resalta también la participación de los contadores en la elaboración de modelos para gestionar el capital intelectual dentro de las organizaciones de todo tipo independientemente de lo que las normas pudieran exigir para su difusión externa.

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Informes consultados:

Skandia: Supplement to Skandia´s, 1994 Annual report

Intellectual capital prototype report, 1998

Celemi: Annual report: Intangible assets, 2002

Intangible assets monitor, 2002

(1) Tal es la dimensión que han adquirido estos intangibles que Dzinkowski (2000) los ha denominado “la nueva riqueza de las Naciones” en clara alusión a la obra de Adam Smith and inquiry into the nature and causes of the wealth of Nations. Esta autora toma entre sus fuentes un análisis incluido en una publicación de Blair y Tochan en que se analiza la nueva relación que se da en las corporaciones americanas. En ellas, los intangibles han pasado de representar un 17% de los activos totales de las empresas en 1978 a conformar en 1998 un 69%. Ello la lleva a sostener que actualmente las organizaciones se desenvuelven en un contexto muy diferente al mundo industrial del último siglo y aun del que prevaleció en los últimos 20 años. En el actual contexto se produce una demanda de productos basados en el conocimiento con un crecimiento muy fuerte de tecnología e industrias intensivas en conocimiento. Este nuevo entorno productivo se halla, además, fuertemente influenciado por el proceso globalizador en lo que hace a la difusión de información y a los patrones de consumo y comportamiento.

(2) Esta perspectiva seguida desde la óptica de las empresas lucrativas no deja de ser aplicable a entidades sin fines de lucro por cuanto en ellas se persigue la creación de valor para ciertos grupos interesados y para la sociedad en su conjunto.

(3) La q es el ratio del valor de mercado de una empresa sobre el costo de reposición de sus activos. Si el costo de reposición de los activos de la empresa es menor que el valor de mercado de la firma, entonces la empresa está recibiendo un retorno mayor que el normal sobre sus activos. Las empresas que son intensivas en utilización de recursos tecnológicos y humanos, las que se apoyan en I&D, en el desarrollo de alta tecnología, o las basadas en internet, se asocian generalmente con altos valores de q.

(4) Muchos recordamos el efecto impactante buscado para el público general del titular ¿El fin de la contabilidad? de la nota de tapa del Clarín Económico del 02/01/2000 en la que se definía al profesor Lev como “un crítico de la vieja contabilidad y un promotor creativo de un nuevo enfoque sobre la contabilidad basada en el conocimiento”.

(5) Dicha evidencia proviene del aumento de la tasa de cambio en las empresas de USA en los últimos 20 años y de la asociación de dicha tasa de cambio creciente con la disminución de la utilidad de la información financiera.

(6) Más allá del componente residual no susceptible de atribución independiente que por diferencia con el precio pagado conforma la denominada llave de negocio como ventaja (desventaja) comparativa que subsume al resto de los componentes del capital intelectual y que podría calcularse como el valor actual estimado de las superutilidades (infrautilidades) futuras esperadas.

(7) En consulta a la página de la empresa (www.skandia.com) realizada en septiembre de 2003, aparece el interesante suplemento tan citado por la bibliografía visualizing intellectual capital in Skandia (supplement to Skandia´s 1994 annual report) en donde se incluye el navegador Skandia y en 1998 un suplemento denominado Intellectual capital prototype report - human capital in transformation que hace referencia a los desarrollos en torno al navegador y exterioriza la evolución de índices por el período 1994/1997. No hemos encontrado suplementos posteriores publicados con tal fácil acceso, al menos en una primera búsqueda.